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Cursando

Sabina Cabariti

Cursando

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Cursando

Cursando

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Cursando A todos los que siempre estuvieron, estรกn y estarรกn conmigo y me dan aliento en cada paso

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Cursando

Índice: Prólogo: Sobre mí

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Capítulo 1: La Diabetes

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Capítulo 2: Relatos

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Capítulo 3: Red Social

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Capítulo 4: La terapia Grupal

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Capítulo 5: Responsabilidad

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Capítulo 6: Contratransferencia

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Capítulo 7: Practicas

56

Capítulo 8: La psicología

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Capítulo 9: Oficio de alumno

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Capítulo 10: Fin de curso

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Cursando Prólogo: Sobre mí

Solo intento contar en estas páginas algunas anécdotas, ideas, pensamientos, que me sucedieron a lo largo de la carrera de Psicología. Además el libro cuenta con testimonios que como estudiante y colaboradora de diferentes investigaciones de la Universidad fui recopilando a lo largo de los años. Voy a realizar una pequeña presentación de mi misma, ¿quién soy? ¿De dónde vengo? Soy parte de una familia de clase media, de una comunidad, de un barrio del conurbano bonaerense, de un país (Argentina), y podemos seguir, pero ya se sabe como sigue la historia: Sur América, etc… Esta es mi identidad, que me diferencia de los demás, y me hace ser quien soy. Dentro de este contexto podemos adivinar más o menos cuales serán mis expectativas de vida: seguramente tengo un proyecto profesional que cumplir…., hijos por teneri, árboles por plantar y libros por escribir. Y uno de esos libros puede ser este. Todo un mandato la vida. Y si… estudiamos porque nos lo imponen, o no, pero el propio deseo se olvida para cumplirlo cuando seamos grandes y maduros. Cuando uno es muy chico, o esta atravesando la adolescencia media, que es alrededor de los 18 años (¿No?) no tiene muy en claro qué carrera seguir, cuál es su vocación, y aunque existan profesionales dedicados a la orientación vocacional, la verdad es que pocos chicos a los 18 años saben qué serán de su vida exactamente. Yo era uno de esos chicos que no lo sabía. Me inscribí en la Universidad Nacional de La Matanza, para cursar la carrera de Licenciatura en Comunicación Social, porque creía que me gustaba trabajar en los medios, en la televisión, porque a veces escribía poemas… suponía que era lo mió. Y más que nada por cercanía a la Universidad, vivía solo a 15 cuadras. Realmente el Secundario no me ayudó en la elección, ni siquiera para contar con amigos que me ayudaran a decidir. Del Secundario, una década después, solo puedo decir que mis compañeros quedaron como contactos en Facebook y que estos son solo personas que aumentan mi cantidad de amigos en el portal. Pero no le vamos a echar la culpa solo al colegio. Sería quejarme como una histérica, y no estaría reconociendo mis propios errores o los de mis padres. Convengamos que no salía demasiado como cualquier chica de 15 años; cuando tenía permiso para entrar en matinée, mis compañeras ya iban a la noche, y yo quedaba excluida de los grupos. Sin sumar que las pocas veces que salíamos todas juntas, yo no tenía la mejor cara porque solía pensar que las demás eran más lindas y más flacas que yo. Todos los días me la pasaba estudiando para llegar a un cuadro de honor al que no llegaba, y pensando la manera de adelgazar de manera más rápida y más fácil, sin que mis papás se dieran cuenta. Pero esa es otra historia. Cuando ingrese en la Universidad, mi vida cambio. Un poco. Tenía 18 años y me dejaban salir un poquito más. Iba a bailar con quien hoy es mi única amiga, Cecilia, y a quien conozco desde mis 5 años. Los compañeros de la secundaria ya habían quedado en el olvido.

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Cursando Ya nadie me cargaba por mi pelo, ni por mi cuerpo. Estudiaba cuando quería, y comenzaba a salir con chicos. ¿Qué contar de mi paso por la Universidad Nacional de La Matanza? Solo tuve un amigo, Diego. Volvíamos siempre caminando alrededor de 30 cuadras. Nos anotábamos en las mismas materias, y hacíamos todos los trabajos juntos. Realmente estábamos siempre juntos. Nadie podía creernos que no fuésemos novios. Nadie cree en la amistad entre el hombre y la mujer, pero existe. Conocí mucha gente, que no tengo en Facebook, porque ya ni recuerdo sus apellidos. Pero en realidad, esa universidad era como una extensión de la escuela privada secundaria. Ni pintadas, ni carteles, ni burocracia extrema. Si, nada que ver con las sedes de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Era como mi otra casa. Llegue a cursar 12 materias por año. Pero ¿qué me quedo de esos recuerdos, de esos cuatro años que pasaron tan rápido? Nada. No se si no lo busque, o no lo encontré, o nunca fue mi real deseo trabajar de Periodista, o de algo relacionado con la Comunicación Social. Hace 10 años proyectaba estar trabajando dentro de una oficina de algún medio grande. Si, esa era mi idea. Pero cuando me di cuenta que a ese medio grande, no es tan fácil llegar, que hacen falta contactos, amigos, carisma… mi chispa se fue apagando, y mis ganas resurgían cada vez que recordaba mis ideales, y mis antiguos proyectos. Pero no se si hoy sería realmente feliz encerrada horas y horas en una oficina. Nunca pensé en realizar un plan de corto, de mediano o largo plazo para alcanzar alguna de las metas, y empezar por algo pequeño desde abajo, sin saltear escalones. Pensé que la vida era tan fácil… como soplar y hacer botella. Cuando termine la carrera, llena de ganas, sin la depresión posrecibimiento, comencé a enviar C.V. para todos lados: canales de televisión, radios, diarios. Pero nadie me llamaba. En la carrera curse 46 materias. Entre ellas: economía, antropología, epistemología, psicología, semiótica, geografía, historia, arte, obvio que taller de radio, tele, gráfica, en tres módulos. Pero jamás una materia de enviar proyectos, de cómo hacerlos, de cómo enviar CV, de cómo no nos debemos deprimir si no nos llaman, de cómo todo es ad donaren al principio. Recuerdo el día que casi rindo el último final. Si, casi, porque el país entró en estado de sitio, y aunque en ese mismo momento, alrededor de las 18 horas, estaba dando el final, nos echaron de la facultad porque había que cerrarla. Si, era 19 de diciembre de 2001. ¿Sería una señal del destino?

No se. Rendí una semana más tarde. Ni huevos, ni harina, ni nada. ¿Por qué?

Tampoco lo se. Quizás supuse que no me esforcé tanto, quizás no me quise ensuciar. Que tonta. Y ahora solo sueño con ese momentoii. Y se me caen las lágrimas pensando en eso. Con muchos huevos, y harina, y yerba… ¿Si trabaje de comunicadora social?… ¿Si trabaje de periodista? La verdad es que no. Hice un pequeño intento pero la gran mayoría frustrados. Colabore en una radio, en una página web de otra emisora, en un diario… todo ad donaren. Pero necesitaba plata y mis sueños debían tirarse por la ventana y salir a buscar otra cosa. Quizás a veces me autocastigo pensando que nunca busque tanto como se necesitaba, y que tampoco luche por mis verdaderos sueños, si es

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Cursando que esos eran mis “verdaderos sueños” de crecer, de tener una profesión, de trabajar de eso que estudie y me queme las pestañas durante tantos años…. ¿De qué trabaje? De extra de televisión, de proveedora de medias a negocios minoristas, de vendedora- encargada en negocio de ropa… Hoy quizás después de 10 años, puedo decir que como Licenciada en Comunicación Social, colabore y colaboró con algunos artículos para algunas ONG s, que participe en la sección de prensa y difusión de alguna que otra campaña de alguna que otra organización. Pero esto no es lo que quiero para mi segunda carrera. No quiero un paso por la facultad y un olvido, más un titulo archivado. Definitivamente no. Pero de nuevo, nadie nos introduce en el mundo real cuando estudiamos una disciplina. Si graduarse es sostener un deseo durante un tiempo, ¿conseguir un trabajo es parte de lo mismo o es un nuevo deseo que comienza y que se debe sostener cueste lo que cueste hasta ser cumplido? Estructuralmente nunca conseguimos todo aquello que anhelamos, no se consigue el ideal, ¿pero un poco de él podemos lograrlo? ¿De qué manera? Si las universidades solo son un puñado de materias sin correlación entre si, aunque se diga que hay equivalencias y correlativas. ¿De qué manera entonces podemos lograr el ideal de encontrar un trabajo, un empleo remunerado? Nadie nos explica que no nos debemos desesperar ni deprimir cuando obtenemos el titulo y no tenemos trabajo. Nadie nos explica cómo armar un cv y nadie nos explica que deberíamos tener una red de contactos que nos ayude a encontrar el trabajo que buscamos. Después de ese 2001, me tome un año para conseguir trabajo… que también es un trabajo….Todo el 2002 buscando, buscando pero no encontré nada…. Finalmente en octubre de ese año me anote en lo que hoy es mi segunda carrera. Ahora estoy estudiando Licenciatura en Psicología, en la Universidad de Buenos Aires. Esta vez no me importan las distancias, el colectivo lleno, o volver cansada a las 11 de la noche. Pero a veces me sigo preguntando… ¿Servirá de algo dejar de salir sábados, domingos, y feriados por parciales, recuperatorios, y finales? Esta vez… ¿trabajaré de lo que me graduó? ¿Debo sostener el mismo deseo para lograr esto, solo depende de mi o de la sociedad en la que vivo también? Me inscribí con 22 años, con mi hermana, (algunas materias las cursamos juntas), el CBC lo realice en la sede de Filosofía y Letras, en la calle Púan de Capital y una materia, biología en Ciudad Universitaria. Dos materias no las rendí por equivalencia con la otra carrera. El CBC no lo curse con mi hermana porque el día de ir a realizar la verificación de los horarios, verifique mal. Pensé que algo estaba bien, cuando estaba equivocado, todo por estar hablando por teléfono. Ella quedó a la tarde y yo quede a la mañana, pero la idea era cursar juntas. El CBC lo hice tranquila, dos años para cuatro materias. Quería que sea todo lo contrario a la otra carrera. Lejos, tranquila…, ya de novia…y trabajando de lo que podía. La carrera, en la calle Independencia o Yrigoyen de Once o Balvanera, la comencé en el 2005, con 25 añitos, pero esta vez si con mi hermana, Paula, que en ese momento tenía 20 años. Recuerdo el día que nos anotamos: fue toda una odisea. Todavía la inscripción no era por Internet, y eran colas largas, enormes,… estuvimos dentro de la facultad para completar los

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Cursando legajos e inscribirnos en las materias de las 10 de la mañana a las 9 de la noche, con 36 grados de calor. Gente desmayada, trompadas…nos equivocamos de cola….eso si es sostener el deseo. Y eso también es lo más próximo al displacer. Hoy ya pasaron varios años….rendí finales, me fue bien, me fue mal, me mude, me case. No es lo mismo estudiar cuando vivimos en la casa de nuestros padres, o de algún adulto que haga todo por nosotros, que tener que cocinar y limpiar para nosotros mismos, trabajando y estudiando al mismo tiempo….se complica. En la facultad estudiamos conceptos que pocas veces vemos en la práctica, son conceptos sueltos, muchas veces abstractos en materias sin sentido. Prácticas solo podemos elegir dos. Y si, todo forma parte de una gran carrera como esta. Todo no nos va a servir, depende a lo que nos dediquemos. Todo no nos va a gustar: los profesores… algunos no nos van a caer nada bien; algunos teóricos, aburridos, sin sentido, que no sabemos ni para que fuimos; algunos prácticos vacíos, en donde se comenta lo que se dictó en el teórico, o vemos alguna que otra película que ya vimos en alguna que otra materia. Todo esto forma parte de horas y horas de nuestra vida, mientras ella sigue pasando paralela, con crecimiento, con regresiones, con depresiones, con alegrías. A veces vamos a tener todas las pilas para estudiar, a veces ni siquiera nos podemos concentrar. A veces no sabemos como aprobamos esa materia, y a veces no sabemos porque nos desaprobó esa/e profesor. Pero como quien dice… son gajes del oficio, en este caso de estudiante. Y los próximos capítulos están dedicados a mis experiencias como estudiante aplicando algunos conceptos de diferentes materias.

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Cursando Capítulo Uno: La Diabetes

Este libro en realidad iba a ser dedicado a una de las tantas enfermedades crónicas existentes hoy en día, la diabetes. Pero con el tiempo fue cambiando, se me ocurrieron nuevas ideas, fui asociando libremente…pensando sobre lo pensando, sin saber en que podía terminar. Pero un capítulo si es dedicado a aquella enfermedad, y a algunas entrevistas que realice en el marco de una investigación de la cual fui participe y pertenecía al proyecto UBACyT. La investigación era sobre “La relación entre el conocimiento de la diabetes y sus complicaciones, las actitudes, las creencias hacia la enfermedad, las estrategias de afrontamiento, el locus de control y las prácticas de auto atención y auto cuidado en pacientes diabéticos que concurren a los consultorios externos de diabetología de hospitales públicos dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La misma se realizaba en el marco de la Práctica Profesional en el Ámbito Comunitario: “Familia y Enfermedad Crónica.”, de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Empecé en esta investigación porque me interesaba el tema. Primero le envié un mail a la profesora que figuraba como directora de la investigación, el correo decía así:

El mar 7-abr-09, Sabina Cabariti escribió:

Asunto:

Interesada

en

la

Investigación

Fecha: martes, 7 de abril de 2009, 3:07 pm

Hola, soy Sabina Cabariti, tengo 29 años, soy Licenciada en Comunicación Social y estoy cursando cuarto año de Psicología en la Universidad de Buenos Aires y estaba interesada en participar de

la

manera

en

que

usted

disponga

en

su

investigación.

Me interesa el tema de la diabetes, porque mi abuela falleció el año pasado, precisamente por esta causa. Estuvo 20 años con la enfermedad, y cuando se entero que era insulinodependiente y que se tenía que inyectar, se puso muy nerviosa, la veíamos como deprimida y al mes, aunque no

lo

sabemos,

podríamos

decir

que

por

un

infarto

cerebral

murió.

Dos semanas antes de morir, iba para el hospital y se desvaneció en la calle, casi se desmaya, pero una señora la ayudo a regresar a su casa, cuando fue al hospital de San Isidro, donde se atendía, la nutricionista le dijo que esa caída, o desvanecimiento era por un "ataque de pánico". Quizás

era,

quizás

no.

Quizás

era

el

principio

del

ataque

cerebral.

Me gustaría saber cómo lo viven los pacientes, si se cuidan al extremo, o no. Cómo los tratan los médicos. Mi idea es que a otros pacientes no les pase lo mismo, que no les diagnostiquen mal, que no se depriman.

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Cursando Desde

ya

Espero

muchas

gracias!

su

respuesta!

Sabina Cabariti

Ya no hace falta explicar porque me interesaba este tema, era parte de mi duelo, o no, pero en ese momento quería saber si se podría haber echo algo, qué estaba en nuestras manos y qué no. Quizás aquello diagnosticado como ataque de pánico, no fue tal, y era un aviso, que la nutricionista no tomó en cuenta. Con la investigación quería llegar a la conclusión de que si el ACV o la depresión eran diagnosticados a tiempo, la historia hubiera sido diferente, por lo menos por un tiempo más. A veces los familiares somos egoístas y necesitamos tener al ser querido vivo un tiempo más aunque este sufriendo. Igualmente no fue el caso de mi familia porque mi abuela falleció en solo una semana. Mi idea con la investigación era saber si el progreso de una enfermedad crónica trae depresión y ésta en un círculo vicioso provoca un deterioro mayor en el cuerpo.

Unos días después, la profesora me contestó en otro mail:

Hola

Sabina:

Me alegra tu interés en el tema, aunque lamento que el motivo del mismo ya no esté a tu lado. Te cuento, en este momento estamos tomando datos (si quisieras participar tendrías que avisarme y acercarte al htal. Durand el martes o al Ramos Mejía el jueves, ambos por la mañana) y -paralelamente- cargando datos (pero para eso necesitaría explicarte bastante más). Cualquier

cosa

decime.

Un

beso,

Susana.

Ya no recuerdo como siguen los mails, pero comencé con la investigación y a asesorarme sobre la diabetes. Una mañana concrete un encuentro con la profesora para retirar el material de lectura sobre la enfermedad y otros padecimientos crónicos, y los protocolos de investigación. Luego Vera, la profesora me explicó cómo estos se debían administrar. Concepto de enfermedad crónica Pero ¿qué es una enfermedad crónica? Según Rolland; (2001) una enfermedad crónica es una dolencia que se extiende por un periodo mayor a 6 meses con diferentes grados de incapacidad y con pronósticos diversos, además es un punto de inflexión en la trama del ciclo vital familiar y de los ciclos vitales individuales de cada miembro. En este periodo surgen pensamientos y sentimientos inesperados y contradictorios que complican el afrontamiento en la crisis:

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Cursando incertidumbre, estados de ansiedad, soledad, pena, impotencia frente a lo que parece irreversible y la necesidad de cambiar el estado de vida que ya no se adapta a las nuevas necesidades. Biegel (1991) menciona que por el cambio en la epidemiología de enfermedades agudas a crónicas, decreció el índice de mortalidad, y se incrementó la posibilidad de que los individuos desarrollen en edad avanzada enfermedades crónicas. Paralelamente, el sistema de pago a los hospitales llevó a que la estadía de estos pacientes crónicos sea más corta. Rolland (2001) también habla de las fases temporales de la enfermedad, al decir que existe un desarrollo dinámico de la enfermedad con el transcurso del tiempo. Cada fase de una enfermedad crónica tiene sus demandas psicosociales y tareas de desarrollo específicas, este autor describe tres fases principales: crisis, crónica, y terminal. La fase de crisis comienza con un periodo sintomático anterior al diagnóstico efectivo, en el que el individuo o la familia tienen la sensación de que algo anda mal, pero el alcance del problema no está claro. La fase crónica, ya sea larga o corta, es el lapso entre el diagnóstico inicial y el periodo de adaptación y la fase terminal cuando predominan las cuestiones relativas a la muerte y a la agonía. La noción de incertidumbre de Merle Mishel, (1988), explica como las personas construyen sentidos para la enfermedad. Sostiene que tanto la educación, el apoyo social, como las relaciones confiables con los profesionales ayudan en la prevención de la incertidumbre. La ansiedad está directamente relacionada con este estado de incertidumbre respecto de la enfermedad. Para Philippe Ariès, (1999) hoy el primer deber de los médicos es ocultar al enfermo la gravedad de la situación. La familia, o los cuidadores no toleran el impacto que se produciría en un ser querido y en ellos mismos la real certeza de la muerte. Por eso podemos afirmar que tanto los médicos, como los psicólogos nunca le debemos decir toda la verdad a una victima (o a su familia) de cáncer terminal, podemos decirle que podrá morir, hasta podemos decirle que probablemente muera, pero nunca le mencionemos

que

morirá. Cuando una enfermedad crónica se aproxima a su fase final, en la familia el nivel de alteración es mucho mayor que si se tratara de una enfermedad en su fase crónica: la rutina cotidiana es sacudida, hay poco tiempo para hacer grandes adaptaciones, en consecuencia el distres es mayor, y la dinámica de la familia resulta hasta cierto punto imprevisible. Este tipo de ritmo puede ser muy desgastante emocionalmente y hasta puede crear un alto grado de depresión en la persona que padece la enfermedad, generándose un “circulo vicioso”: esta depresión, impacta de manera negativa en la salud del individuo y del grupo más íntimo, produciendo un espiral de deterioro reciproco. Esta es la conclusión a la cual quería llegar a lo largo de la investigación. Y para ello además de realizar la práctica antes mencionada, administre alrededor de 30 protocolos, todos llevados a cabo bajo estrictas condiciones éticas, porque de esa manera se debe trabajar en investigación, y porque en el hospital así lo requerían.

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Cursando

Condiciones éticas ¿Cuáles son las condiciones éticas? Básicamente en investigación: el psicólogo debe conocer bien los test y las técnicas que administra, debe conocer sus alcances, limitaciones y posibilidades de aplicación o no. Además el profesional deberá obtener el consentimiento explícito de quienes serán evaluados informando a los mismos la finalidad de la evaluación. El consentimiento consistirá en aceptar que la toma de pruebas tendrá una finalidad determinada. Debe quedar claro que la información será tratada confidencialmente. En líneas generales, el entrevistador: tratará con respeto y cortesía al evaluado, será neutral no discriminando según edad, sexo, religión u otros motivos. Para la aplicación de técnicas y tests, los psicólogos deberán cumplir con una serie de requisitos, a saber:  En primer lugar, deben estar habilitados para hacerlo. Además, el psicólogo que se dedique a esta tarea debe especializarse en ella.  Deben conocer los fundamentos teóricos de la técnica que se planea utilizar, los pasos de la administración y las pautas para la interpretación de los datos obtenidos.  Deben mantenerse actualizados respecto de los cambios y avances en relación con los usos, y las nuevas normas de las técnicas.  Deben contar -en la medida de las posibilidades- con un entorno físico tranquilo, libre de distracciones, luminoso. Deben eliminar toda fuente de distracción como alarmas, celulares, etc.  Deben asegurarse que haya suficiente material disponible y que no haya marcas de usuarios previos en los cuadernillos, hojas, etcétera.  Las instrucciones deben ser leídas pausada y claramente, de manera que sepamos que la consigna ha sido comprendida.

Resulta pertinente reiterar que no se debe informar acerca de las respuestas esperadas en los tests o de los criterios para su evaluación,

para no invalidar el uso futuro de los

instrumentos. Cuando el fin es la investigación, es obligatorio suprimir el nombre y otros datos identificativos de las bases de datos para no violar la confidencialidad. Además, los materiales deben ser guardados en archivos seguros, inaccesibles a quienes sean ajenos a la investigación. Llegado el momento, se darán a conocer los primeros resultados de la investigación, y en este punto, no está demás recordar que los resultados que se difundan no deben ser falsos ni se debe proveer el material para ser difundido en los medios masivos de comunicación.

Diabetes tipo 2

Pero antes de comentar mi experiencia en el Hospital realizando las entrevistas… ¿qué es la diabetes? ¿Qué son las entrevistas, para nosotros futuros psicólogos?

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Cursando Por una parte, la diabetes mellitus, es decir la tipo 2 es una de las diez principales causas de muerte en el mundo. Su incidencia está aumentando, especialmente en los países en desarrollo. La prevalencia de casos conocidos de diabetes mellitus es de 6 a 7% para las personas de 45 a 64 años, y de 10 a 12% para los mayores de 65 años. En las últimas décadas, la prevalencia de la diabetes mellitus se ha incrementado en todo el mundo debido a factores como los cambios en el estilo de vida (vida sedentaria y los hábitos alimentarios) y la obesidad. Podemos decir entonces que la diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica que afecta aproximadamente al 7,6% de la población entre 40 y 69 años. La hiperglucemia persistente, una de las características más importantes de la enfermedad, afecta significativamente a las personas, que requieren cambios importantes en sus estilos de vida. Los pacientes con diabetes necesitan modificar los hábitos alimentarios y se deben adherir a los regímenes restrictivos de tratamiento, como las aplicaciones regulares de insulina y glucosa en la supervisión diaria. Además, estos pacientes deben lidiar con el hecho de tener que vivir toda la vida con una enfermedad que saben que les puede acarrear complicaciones clínicas. Estas variables son las que impactan en el estado de ánimo de los pacientes. Por ejemplo, la presencia de depresión en pacientes con diabetes mellitus (DM) parece estar relacionado con cambios en el curso clínico de la enfermedad. Los síntomas depresivos, muchas veces pueden estar relacionados con mal control glucémico, que junto con el aumento de las complicaciones clínicas, conllevan a una peor calidad de vida y a un deterioro social y económico. Los síntomas depresivos se pueden aliviar controlando los niveles de glucosa en la sangre y esto puede contribuir para mejorar diversos aspectos relacionados con la DM.

1

Es así como llegamos a la conclusión que la DM se asocia con un aumento de síntomas depresivos y con la depresión clínica. Sin embargo, es difícil establecer una relación causal directa entre los síntomas depresivos, el control glucémico y las complicaciones diabéticas.2

1

American Psychiatric Association: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 3 deRD ed.

Washington: American Psychiatric Association, 1987. 2

Rodrigo O. Moreira, Marcelo Papelbaum, José C. Appolinario; Amelio G. Matos; Walmir F. Coutinho, el Sr. Ricardo

Meirelles, Vivian CM Ellinger, León Zagury. La diabetes mellitus y depresión: una revisión sistemática. Consultado en http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-27302003000100005&lang=pt, en agosto del 2009

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Cursando Como ya mencione, para poder llegar a esta conclusión: investigue en Internet desde los sitios y portales gratuitos que ofrece la biblioteca de la facultad, leí los apuntes que me suministraron las profesoras, y administre los protocolos, realizando diferentes entrevistas. Entrevista en psicología Pero ¿qué es una entrevista? ¿Cómo la hacemos, nosotros los estudiantes de psicología? Pues bien,

hay diferentes tipos de entrevistas…, y hay distintas maneras de efectuar una

entrevista en psicología. Mi problema era que yo venia con otro idioma, con el idioma del periodismo y con su manera de realizar las entrevistas… Pero lo bueno fue que en realidad en algún punto, la entrevista psicológica y la entrevista periodística, son similares: ambas son una interacción comunicativa entre dos o más sujetos en torno a una temática o asunto a tratar. Las entrevistas en periodismo son más abiertas…tenemos que ir escuchando y repreguntando, en psicología también, pero en esta área, las entrevistas tienen un objetivo más apuntado al conflicto, al síntoma, a la causa, a la consecuencia, y a que el sujeto se conozca a si mismo. En periodismo el fin es poder crear una nota y poder vender con un buen titular. En psicología, la entrevista es para explorar y evaluar la conducta y el comportamiento de un sujeto o de un grupo de personas, y/o para reforzar los recursos de afrontamiento que dispone el sujeto o el grupo. Eso es la entrevista, pero ¿cómo la hacemos? Tenemos diferentes tipos: abierta, semidirigida y cerrada.

Entrevista Abierta: Es aquella entrevista en la cual se intenta que el entrevistado, (y no nosotros,) estructure el campo. En esta, el entrevistado es quien guiará al analista. Así se vislumbraran diferentes temas donde los analistas harán foco. Después la tarea del analista será estudiar que aspectos se omitieron y cuales se reiteraron. Entrevista Dirigida: Es aquella entrevista que consiste en una serie de preguntas pautadas, precisas, que en general requieren de respuestas cortas que indagan aspectos específicos de una temática. Son el tipo de preguntas de las encuestas, de los protocolos. No tienen demasiada posibilidad para que el entrevistado se explaye, pero siempre hay alguno que se extenderá un poco en el tema, y más si nosotros la entrevista, el entrevistado

administramos. Porque también en esta forma de

puede realizarla solo, contestando el formulario sin la ayuda del

psicólogo o estudiante. Casi siempre usamos este tipo de entrevista para investigación, por lo tanto este es el tipo de entrevista que utilice en los protocolos para la diabetes. Entrevista semidirigida: Es aquella entrevista que puede empezar con preguntas abiertas y a partir de lo que va surgiendo, el entrevistador realiza preguntas más específicas relacionadas con la temática a tratar, sobre aquellos aspectos que no hayan quedado claros o hayan sido omitidos. Este tipo de entrevista va a permitir que el entrevistado comience relatando aspectos que casi no lo involucran y, en la medida en que se va logrando un vínculo de mayor confianza, se va

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Cursando comprometiendo y puede colaborar con el trabajo. Una de las preguntas con las que siempre comenzamos es: contame algo de vos…contame un día de tu vida, y la pregunta con las que casi siempre cerramos es: ¿algo qué no te haya preguntado que me quieras contar?… Casi siempre en psicología utilizamos este tipo de entrevista, cuando trabajamos con los padres de niños, adolescentes, adultos… Pero lanzarnos a la pileta, siempre es complicado, necesitamos de un profesor/ a que nos guíe, que nos explique bien cómo empezar, qué escuchar del entrevistado… la escucha esta guiada 3

casi siempre por nuestras hipótesis presuntivas sobre el caso a tratar. Además debemos observar, siempre observar al entrevistado. Esta observación dentro de la interacción modificará el campo de acción con el entrevistado, pero es necesario realizarla para luego registrar sus movimientos, caras, poses, posturas, cuándo llora, cuándo sonríe, como habla… si es pausado, apurado, si mira el reloj, cómo esta vestido. Pero no para discriminar en el sentido negativo del término, sino para discriminar en el sentido de ver cuál puede ser su diagnóstico. Siempre es fundamental crear un buen clima con el entrevistado, lo que se denomina un “buen rapport”, y yo creo que es a eso lo que más le tememos, a no poder crearlo. Esto genera en nosotros temores, ansiedades, nervios, porque nadie nos enseña a llegar relajados a una entrevista, o a guiar tranquilos a nuestro paciente, pero aunque muchas veces es difícil lograrlo, se puede. Se puede pero a la vez hay que tener en cuenta que no nos tenemos que convertir en amigos, ni confidentes del entrevistado, solo se debe logar de la manera más natural posible que las personas se abran y se manifiesten sinceramente. Una de las maneras para crear un buen clima creo yo que es entender el código cultural del entrevistado, entender su lenguaje y hablarle en el mismo idioma. Recuerdo que en periodismo, por ejemplo, antes de una entrevista, uno ya tiene que tener más o menos las preguntas casi pensadas, después ir escuchando y repreguntando, pero además, y lo más importante es informarnos con quién vamos a hablar, y de qué. Si voy a hablar con un artista plástico, tengo que saber más o menos su biografía, dónde nació, cómo es su obra, para preguntar después quizás por su futuro, por sus proyectos. Pero siempre lo básico ya tenemos que tenerlo estudiado. La entrevista no es momento para conocer la vida del sujeto. En las entrevistas en psicología realizadas por estudiantes, en el mismo momento de la realización de la misma, estamos conociendo parte de la vida del paciente, de su trabajo. Aunque cuando somos estudiantes siempre hay algún contacto previo, más o menos sabemos

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“HIPÓTESIS PRESUNTIVAS, INFERENCIAS O CONJETURAS: pueden provenir de la intuición, de la “autoridad” o

saber de un otro (autor, profesor, supervisor, compañero, etc.), de una derivación lógica a partir de lo cual esta idea nos parece razonable, etc. Pero para que se transformen en hipótesis de diagnóstico deben ser contrastadas y validadas por las recurrencias y convergencias que nos aporte el material. A su vez tiene que ser articuladas con hipótesis teóricas que nos permitan, no sólo una descripción del funcionamiento del aparato psíquico, sino una comprensión de las leyes que presiden la relación entre los distintos elementos. Las HIPÓTESIS DIAGNÓSTICAS son aquellas hipótesis que alguna vez fueron simple conjeturas (hipótesis presuntivas) y que si bien nunca van a transformarse en “verdades absolutas”, están respaldadas por la evidencia empírica y la articulación teórica.” (Pozzi y otros 2007)

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Cursando con que nos vamos a encontrar porque siempre hay alguien que nos ofrece datos sobre la persona a entrevistar: la edad, el nombre, la ocupación. Mucha menos información tenemos en los protocolos de investigación, cuando es la primera vez que estamos en contacto con una persona, sin un referente previo. Y a veces se nos complica por nuestra ansiedad saber con quién, con qué nos encontraremos. Pero, están buenos los desafíos. En el próximo capitulo, contaré algunos fragmentos de las historias que me relataban cuando realizaba los protocolos de diabetes en el hospital Ramos Mejía, y en la Obra Social donde trabajaba mi hermana. Algunos pacientes contaban toda su vida. En esa experiencia reflexione sobre la necesidad de hablar y de ser escuchado que tiene mucha pero mucha gente. Cuando el paciente se iba, o lo llamaban, yo trataba de anotar todo lo que recordaba de su relato, sus gestos, su manera de hablar, y hasta cómo estaba vestido.

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Cursando Capítulo 2. Relatos

Asistía al Hospital Ramos Mejía algunos días por la mañana, pero aclaro que no conocía el funcionamiento de los hospitales públicos y no sabía que a las 12 del mediodía ya no queda nadie o quedan muy pocos médicos en los consultorios externos. Llegaba alrededor de las 10 de la mañana, cuando en realidad hubiese sido efectivo que llegara tipo 7 AM, para empezar a realizar las entrevistas a los primeros pacientes que habían sacado el turno. Al principio de la investigación, pensé que podría realizar los protocolos a la tarde. Pensé que los Hospitales eran como las clínicas privadas, que hay turnos durante todo el día, aunque con diferente médico, pero me equivoque y eso nunca lo pude llevar a cabo, salvo algunos protocolos que administre en unos consultorios externos de una Obra social donde trabajaba mi hermana. El Ramos Mejía es un hospital enorme, un laberinto, la verdad es muy difícil ubicarse para el que ingresa por primera vez, pero no todo es imposible. Llegaba bastante cansada, porque tenía una hora de viaje, pero quería realizar el trabajo. Además las historias que me contaban eran atrapantes; mucha gente estaba sola, y tenia necesidad de hablar con alguien, y ese alguien era yo. Me relataban toda su vida. Y yo escuchaba. Se generaba buen clima casi siempre entre nosotros. Algunas veces me quedaba sin palabras, y con poca experiencia no sabia qué le podía decir a esa persona en determinados casos, muchas veces solo quería terminar el protocolo y listo. Muchas veces no sabía cómo hacer para no quebrarme y llorar. Todo esto es parte de lo que llamamos en psicología: Transferencia y Contratransferencia.

La transferencia es un fenómeno que se gesta desde el primer momento en que estamos con otro. Esta relacionado con el accionar, con como actuamos con determinados personajes según nuestras experiencias anteriores. Se trata de una repetición de prototipos infantiles, vividos con un sentimiento de actualidad. La contratransferencia es el fenómeno que aparece en el entrevistador en respuesta a las manifestaciones del entrevistado. A veces sentimos impotencia por querer preguntar todo, o enojo porque el entrevistado contesta poco. Podemos sentir diferentes reacciones corporales: físicas, o fisiológicas, por ejemplo: sueño. A veces se pueden sentir pensamientos positivos. Y algunos temas pueden producir identificación, pero el entrevistador debe escuchar al sujeto, y siempre debe saber que debe mantenerse en ese rol: por un lado debe poder identificarse con los sucesos o personas, pero por otro lado, debe mantener con ellos una cierta distancia para que no se vea implicado en los sucesos que estudia. Como ya comente anteriormente, con estas entrevistas intentaba obtener conclusiones medias burdas de lo que le había pasado a mi abuela, escuchar alguna historia de vida parecida y reflexionar. Muchas veces, escuchando los relatos sentía ganas de llorar, pero tenia que contenerme. Además tenemos que saber que no somos educadores, solo entrevistadores, y no podemos decirle al paciente qué debe hacer y qué no, qué debe comer y qué no, cómo creemos que debe vivir y/o mejorar su estilo de vida. En investigación, solo escuchamos, registramos y grabamos en nuestra mente.

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Cursando A continuación compartiré algunos fragmentos de las historias de vidas que escuche de personas con diabetes de tipo dos. Son relatos de personas que no saben cómo cuidarse, personas que no saben qué consecuencias trae la enfermedad, pacientes que no se cuidan…pacientes que creen que la cura es cuestión de fe, de destino.

Caso 1: Señor de 63 años. Abogado. Le diagnosticaron la enfermedad hace 8 años. Me dice que sabe que hay que cuidarse en forma estricta, pero no lo hace. También refiere que no sabe que la diabetes puede traer daños en el cerebro.

Caso 2: Señora de 45 años. Limpia en un colegio de curas. Hace 5 años le diagnosticaron diabetes de tipo II. Es de Grand Bour, y se atiende en Palermo. Pide turno cada dos meses. Cree que la enfermedad viene de la obesidad, pero no es gorda. Piensa que la diabetes viene por la mala alimentación o porque siempre “vivió a pastillas para adelgazar.” Hace 3 años la operaron de la vista. Relata que en la familia no están muy a gusto con su dieta y que quizás depende más de las otras personas porque el azúcar puede “bajar de golpe”. Me dice que la insulina es gratis, pero no las cintas, y que le hacen descuento si presenta las recetas. Me comenta que su médico le prestó un libro para leer sobre la diabetes. Me explica que sabe que la diabetes es una enfermedad crónica y que es hereditaria porque el médico se lo dijo. Hacerse estudios le molesta porque tiene que sacar varios turnos. También me comenta que cuando se entero que tenía diabetes probó todo tipo de remedios naturales. Refiere que cuando se tiene que operar tiene que esperar a que le baje el azúcar, y que por momentos le llegó a 400. Me dice que sabe que la diabetes ataca primero los riñones, los ojos y también al corazón. Me dice que le duelen mucho las piernas, que adelgazó 40 kilos con la enfermedad y que tuvo ceguera. Ella

me explica además que tiene pérdida de memoria. Va una vez por mes al

pedicuro porque tiene miedo de cortarse mal las uñas de los pies. Me comenta que su ejercicio es caminar mucho y se lleva siempre una manzana. Sostiene que la enfermedad es traicionera. “Todo depende del destino”, concluye la señora.

Caso 3, señora de 54 años, vendedora de cosméticos. Hace 16 años que le diagnosticaron diabetes de tipo II. Se atiende en el Ramos Mejía, me dice que todas las semanas acude a un médico diferente: cardiólogo, nutricionista, diabetologo, oftalmólogo, pero resalta que quiere dejar de ir al medico, pero no puede. Me comenta que los nervios juegan en contra. Y que tiene que hacer vida tranquila. Trabaja supervisando personal para distintas cosméticas y me explica que

este trabajo

lo utiliza como terapia. Me dice que el padre vivió hasta los 90 años

padeciendo de diabetes tipo II, y ella espera que le suceda lo mismo. Afirma que es católica, que tiene fe y que espera que salga alguna vacuna contra la diabetes.

Caso 4, señora de 68 años. Empleada doméstica. Le diagnosticaron Diabetes de tipo II hace dos años y se dio cuenta porque le dolía la cabeza y porque adelgazó. Me dice que la

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Cursando enfermedad le afectó su trabajo porque se sentía caída, pero no abandono. Es viuda y tiene dos hijos. Actualmente vive en la casa de sus empleadores. Relata que a veces se le dificulta seguir en tratamiento por los horarios, y por los alimentos. Me explica que sabe que no puede curarse, pero tiene fe que se puede curar. Sabe que no es contagiosa la enfermedad, pero piensa que se “contagio” del marido y del empleador. Me dice que la “mala onda” es contagiosa.

Caso 5: Señor de 77 años. Jubilado. Hace 35 años le diagnosticaron Diabetes de Tipo II. Se atiende en el Ramos Mejía. Era técnico en telecomunicaciones. El señor refiere que puede atenderse en el Hospital Español, pero prefiere atenderse en el Ramos Mejía. Me dice que solo lo atienden a la mañana bien temprano, en el mismo día que saca el turno. Dice que tiene dos hijos, pero que no cuenta con ellos porque uno vive en Bariloche y el otro en Francia. Relata que sabe que la enfermedad actúa sobre el cuerpo de forma rápida.

Me explica que estuvo

internado en el Ramos Mejía, hace 7 años por una infección urinaria. Todos los días, se hace controles distintos. Un día va al oftalmólogo, cardiólogo, así todos los días.

Caso 6, señora de 59 años. Cuida niños. Hace 9 años que le diagnosticaron la enfermedad. Lo que sabe sobre la diabetes es mínimo. Sabe que los momentos estresantes ponen peor y que tiene recaídas. Y que se tiene que cuidar. Es viuda desde los 36 años, y vive con dos hijos varones. Dice que estaba embarazada de un mes y medio cuando el marido falleció. También tuvo una hija mujer y murió al nacer. Me explica que su abandono propio le dificulta seguir el tratamiento. Volvió a controlarse después de un año y medio y por problemas en el riñón. Me dice que su mayor virtud es la tranquilidad y la calma.

Caso 7, señora de 55 años. Cocinera. Hace 12 años que le diagnosticaron la enfermedad. Me dice que sabe que la enfermedad se produce porque el páncreas no produce la insulina. Afirma que sabe que se tiene que cuidar en las comidas, hacer lo que le diga el médico. Sostiene que los horarios son complicados porque no almuerza y no toma la pastilla. Me dice que sabe que es hereditario pero que en su familia parece que no, porque los hombres no tienen, pero las mujeres si. Y cuando un hombre de la familia se hace un estudio, ella espera el resultado para saber si es diabético o no.

Caso 8, señora de 75 años. Pensionada. Hace 20 años le diagnosticaron la enfermedad. Me dice que no tiene trabajo, pero cuando arregla su casa, la huerta de su jardín, siente disminuidas sus capacidades. Además me dice que se toma tiempo para hacer las cosas tranquilas. Me explica que tiene dificultades para caminar. Habla despacio. Relata que se tiene que operar para abrir las arterias que están tapadas pero me dice que lo esta pensando porque le da miedo la operación.

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Cursando Caso 9, señor de 57 años. Es albañil, pero desde que lo encasillaron como discapacitado hace tareas de menor esfuerzo. Dice que sabe que tiene diabetes. Se la diagnosticaron hace 10 años. Me explica

que es discapacitado por los pies, porque la diabetes empezó afectándole los

mismos. Estaba acompañado de una hija que le saco el turno. Viven en Isidro Casanova. La hija va sola desde su casa hasta el Hospital Ramos Mejía, para pedirle los turnos al padre, que llega solo después. El señor me dice que tiene un carnet de discapacitado para tomar el colectivo. Los remedios se los otorgan en el hospital, pero tiene que tramitar un papel para que le den los remedios gratuitamente. La mayoría de las respuestas del protocolo las contesta su hija. El señor relata que ella es quién entiende lo que el médico explica. Por lo que se observa, la chica debe tener aproximadamente 16 años.

Caso 10, señor de 75 años. Se atiende en el Hospital Ramos Mejía. Me dice que hace 30 años que tiene Diabetes tipo 2. Relata que la enfermedad le afectó en el trabajo, pero un tiempo después de ser diagnosticada. Vive con sus hijos y su señora. Me explica que nadie aporta económicamente en la casa porque son todos jubilados. El hijo mayor trabaja, pero esta casado. Y tiene una hija discapacitada. El señor estaba de buen humor. Estaba junto a su esposa y su hija discapacitada. Tenía muchas dificultades para caminar y para hablar (no se le entendía demasiado lo que comentaba). Miraba chicas y se reía. Antes trabajaba en una fábrica de motos. Los remedios se los otorgan por PAMI. Argumenta que el tratamiento es fácil de entender. Me dice que a la enfermedad le da la importancia que tiene y que él no tiene una visión pesimista. Además sostiene que ya la enfermedad no le asusta porque ya esta acostumbrado. En el momento que me contestaba si comía grasas y embutidos, otra paciente diabética, que fue atendida con anterioridad pero en ese momento estaba esperando, me contó que su médico le recomendó comer carne de cerdo antes que la carne de vaca, ya que hay cortes en la carne de cerdo que son menos grasosas que la carne de vaca.

Caso 11. Señor de 55 años. Este protocolo fue administrado en el Hospital Ramos Mejía. Hace 10 años le diagnosticaron Diabetes tipo II.” Vive con la esposa y cinco hijas de 2 a 18 años. El aporta en su casa, aunque sus tareas disminuyeron por la enfermedad. Ya no hace changas, ni trabajos extras como antes. Es albañil y siente que no tiene fuerza, siente que la enfermedad le atacó las articulaciones, las rodillas, los pies, y los huesos. Refiere que la enfermedad lo hace padecer de la vista, lo hizo perder la fuerza, “lo hace padecer de todo”. Dice que su Obra Social, OSMA, es muy burocrática para pedir la insulina, aunque sabe que en muchos lugares la entregan gratuitamente. Sostiene que él la obtuvo gracias a la doctora del Ramos Mejía. Dice que su trabajo actual es realizar las tareas de mantenimiento del Hospital Muñiz, que allí hace de todo un poco, pero “esta medio destruido” porque es municipal, pertenece a Capital. Me explica que el tratamiento se le complica porque estaba acostumbrado a hacer changas y a un sueldo, y por la enfermedad ya no lo goza. Me comenta que no sabe si la diabetes es hereditaria. Pero me dice que su madre, su abuela y 4 de sus doce hermanas tuvieron diabetes.

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Cursando El cree que se le manifestó la patología cuando le dijeron que una de sus hermanas tenía cáncer. Me dice que probó con todos los remedios naturales y no le sirvió demasiado. Me explica que no cree en la suerte, pero si cree en Dios, que solo Dios te puede sacar de alguna enfermedad, que la vida depende de las acciones personales y de las acciones de Dios, y que lo que obtiene es por su esfuerzo y por el de su familia.

Caso 12. Señora de 82 años. Me comentó gran parte de su vida en una hora. Relata que es la primera vez que va al diabetologo, porque le subió a 256 el azúcar y luego se lo bajaron. El turno lo había pedido hacia dos meses y como no la volvieron a llamar, ese mismo día decidió ir a la mañana temprano a realizarse los chequeos. A las 6 AM ya estaba despierta. Me comenta que no había podido dormir por la ansiedad. En el hospital le dieron el primer turno, pero como no tenía los anteojos de leer, se fue a Cardiología donde también tenia turno, pensando que primero le habían dado para esa especialidad. Pero se equivoco, porque era el primer turno de diabetología, cuando se dio cuenta de eso, ya era tarde, y tuvo que pedirle por favor a la doctora que la atienda, porque su turno era para las 8 de la mañana, y ya eran las 10: 30. Igual espero, y a las 11 AM la llamaron, pero ya estaba inquieta porque había dejado solo a su hijo (en realidad de su pareja) sin desayunar, sin bañarse, y necesitaba volver a su casa. Relata que vive con su hermana de 75 años, operada de las caderas, que se queja de todo, y con el hijo de su segunda pareja que es discapacitado. Me comenta que viven de la pensión de la hermana, de la pensión de su marido y de la jubilación del muchacho. Me explica que no sabe de qué se trata la enfermedad. Pero me comenta que su primera pareja falleció de un coma diabético. Me dice que ella “tiene de todo”. Cree que el azúcar le subió por un disgusto: su hijo discapacitado se cayó y se quebró. Cuando era joven trabajaba en una fábrica de medias. Me dice que actualmente el dinero no le alcanza, pero ella intenta que le alcance, trata de comprar los remedios y no sabe cómo va a hacer por el tema del dinero con la dieta para esta enfermedad. Me dice que asiste al Hospital Ramos Mejía, porque lo adora, porque ahí la atienden muy bien. “no lo cambio ni por el mejor sanatorio”, sostiene. Me dice que es muy activa en la casa y que nunca se queda quieta, que siempre esta en movimiento, limpiando, atendiendo al hijo, porque lo baña, le prepara el desayuno, etc. Me explica que tiene problemas de tiroides y que tuvo un tumor en el pecho pero era benigno. Me dice que le molesta hacerse estudios, porque piensa en su hijo, que en ese momento estaba solo. Me explica que no cree que la diabetes sea hereditaria porque solo tuvo un hermano y un tío con la enfermedad. Me dice que prueba con todos los remedios medicinales. Como en esta ocasión era la primera vez que consultaba por la diabetes, me comenta que no sabía cómo se controlaría posteriormente y que le gustan más que la atiendan médicos hombres. Me dice que al destino hay que ayudarlo a veces, pero que ella confía en Dios, “cada noche me acuesto pensando en si voy a estar viva al día siguiente”, concluye. (Esta señora converso conmigo alrededor de una hora, y cuando se fue, me agradeció, porque yo le di suerte, porque, según la doctora estaba mejor de lo que ella pensaba)

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Cursando

Caso 13, señora de 64 años. Empleada domestica. Me dice que la diabetes “la ataco de golpe”. Estuvo internada en terapia intensiva y luego realizó el tratamiento que incluye: comida, verdura, y come carnes dos veces por semana. Explica que hace un año que le dieron el diagnostico. Me explica que estuvo dos meses sin trabajar cuando tuvo “el ataque”. Me comenta que vive con la hija, que las dos mantienen a la familia. Es viuda. Cocina, plancha, limpia, pero no hace cosas pesadas. Me dice que nada le dificulta seguir el tratamiento.

Relata que no sabe si es

hereditario porque solo se crió con su mamá. Me explica que lleva todos los elementos con ella: caramelos, la cinta para medirse la diabetes. Sin embargo, no realiza ejercicios físicos.

Caso 14, señora de 58 años. Empleada domestica de un abogado. Hace 15 años le diagnosticaron la diabetes tipo II. Tiene nivel de instrucción primario. Me dice que sabe que la enfermedad es “de familia”. Conoce los trastornos, dice que trae aparejados presión alta, problemas en el corazón, en la circulación, en el riñón. Me explica que en su casa se enojan porque come muchos dulces. Afirma que el problema de los diabéticos son los dulces. Se la ve una persona excedida de peso, con muchas manchas y lunares en la piel y ella misma afirma que tiene cataratas en los ojos. Y me dice que la diabetes empezó con problemas en sus pies. Me comenta que antes iba al

Hospital de San Isidro. Afirma que no cumple con su dieta

especial. Posteriormente me dice que la Obra Social le otorga los remedios más baratos y que no acostumbra a realizar actividades recreativas. Me dice que lo que le dificulta para seguir con el tratamiento es lo económico, “los alimentos dietéticos son caros”, concluye.

Caso 15, señora de 49 años. Protocolo realizado en el Hospital Ramos Mejía. Me dice que recién se entera que tiene diabetes, porque le subió el azúcar a 300. A esta señora la encontré esperando en la sala de nutrición, y ya había salido de diabetología. Vive con su esposo y una hija de 17 años, a la que le instalaron una verdulería para que atienda antes y después del colegio. Son jubilados. Ella era costurera pero a veces realiza algún trabajo menor. Hace 26 años que se atiende en el Hospital, porque aquí nacieron sus tres hijas. Vive en Morón. Tiene dos hijas más que están casadas y que la ayudan económicamente. Me explica que el dinero para los alimentos a veces no le alcanza. Me comenta que en su primer encuentro con el diabetologo, este la derivó a nutrición y no le explicó nada. Estaba esperando que la nutricionista le explique un poco más. Me dice que es muy charlatana y que hace gimnasia.

Caso 16. Señor de 42 años.

Este señor padecía de diabetes Tipo I. Le diagnosticaron la

enfermedad hace 4 años. Fue un protocolo realizado en el Hospital Ramos Mejía. Me dice que sabe como empieza la enfermedad, que el cuerpo sufre perdida de peso, desgaste físico. Me explica que por la perdida de peso no pudo trabajar, bajo 28 kilos en un mes y ya no trabaja la misma cantidad de horas. Vive con su señora e hijos. Me comenta que en el trabajo le otorgan

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Cursando mas beneficios por la enfermedad, que el triplicaron el sueldo y por ley se lo tienen que quintuplicar. Me cuenta que trabaja en la legislatura de Buenos Aires. Relata que tiene dos matrimonios. Con la esposa actual tiene 5 hijos, y se casaron cuando ella tenía 17. Tiene 9 hijos de 26 a 6 años. Me explica que lleva la identificación de diabético y que hace karate tres veces por semana. El médico esta de acuerdo con que realice esos ejercicios. Me dice que asistió al hospital todos los días por asuntos diferentes. Sabe que por este padecimiento el páncreas no genera más insulina durante toda tu vida, y por eso “te la tenes que poner por el resto de la vida”, explica. “Es un mini cáncer”, afirma. “Tener esta enfermedad es como tener cáncer. Un día que vivo en un día más en mi vida”, después recuerda que la madre tuvo diabetes y a los dos años de que se lo diagnosticaron falleció. Me dice que hay que concientizarse y divertirse con los hijos. Afirma que por esta razón, no tiene problema en comerse medio kilo de masas finas. Me dice que trata de seguir (pero no las hace) las instrucciones del médico. “Si haces todo lo que te dice el tratamiento es perjudicial para tu salud, porque el coma diabético te agarra cuando estas dormido”, comenta. Cree que la enfermedad no se puede controlar; que el tratamiento es igual para todo el mundo, pero que se puede agravar cuando uno “rompe las reglas”. Relata que va a almorzar a Puerto Madero con los dirigentes políticos, y como es todo gratis, come sin pensar Argumenta que sabe que “cuanto más azúcar en la sangre tenes, menos vista tenes”. Me dice que come de todo, cuanto más ricas las comidas, él se pone más contento, porque disfruta más de la vida.

Caso 17, señora de 61 años. Fue un protocolo realizado en el Ramos Mejía. Relata que le diagnosticaron la enfermedad hace 9 años. Me dice que nació en Rosario, que el padre tenía mucha plata, y que entre otras situaciones que vivió, el padre se suicido fabricándose el mismo una silla eléctrica. Me cuenta que su madrastra lo sabia, pero no hizo nada para salvarlo. Además me comenta que su padre tenía campos, 25 camiones, y 9 autos para el campo, y ella perdió los terrenos, porque se los cedió al hermano para no pelear. Su mamá, que era intrumentista en el Hospital Fernández, murió junto a su tía (la hermana de la madre) en un accidente de autos. Otras de las situaciones traumáticas de su vida fue que murió un hijo al nacer. Ahora tiene uno de 30 años, con el que esta peleada (al momento de la entrevista) porque él le mintió. Este trabaja con el padre, y apenas si la ayuda. La mentira de este hijo la afectó, y ahora se siente insegura, no puede comprar una remera para ella o para él. Y siente “como ataques de pánico”. Me explica que por esta reacción de inseguridad y por estos ataques de pánico que siente quiere empezar a ir al psicólogo, pero duda que la puedan ayudar, porque ella “vivió mucho” y es difícil que la comprendan. Según esta señora, el o la psicóloga tiene que ser alguien grande y con mucha experiencia de vida. Vive sola en una pensión a unas cuadras del Hospital. Es cuidadora de enfermos, los baña, los atiende. Me dice que los pacientes regresan a sus casas, luego de pasar por una internación, peor de lo que se van. La señora me comenta que con ella los enfermos están impecables, y por

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Cursando ejemplo, regresan con escamas de los Hospitales. Me dice que ella reconoce quien tiene ganas de seguir viviendo y quien ya no. Me cuenta que observó casos que al paciente le dieron la extrema opción, y la persona siguió viva por años. (Porque tenían ganas de vivir) Vio casos de personas que estaban bien, y a la semana los operaron y murieron. Me dice que ella se da cuenta cuando un médico sabe o no. Afirma que la diabetologa que la atiende es muy joven y no sabe demasiado porque no la mira a los ojos. Cree que los médicos no saben nada, que saben teoría, pero no saben la reacción que puede tener el paciente al tratamiento o a los medicamentos, ella cree que a la persona hay que conocerla. Me dice que por ser sorda lleva audífonos y que para el colectivo tiene unos pases libres, también para larga distancia, pero al Hospital va caminando. Me explica que se retrasa con las recetas por el PAMI, porque es todo burocracia, y si falta una firma tiene que perder tiempo, pero ella dice que lo consigue cuando ella quiere porque “es hincha”. Con los alimentos se le complica. Para ella alimentación y diabetología deberían ser la misma área. Además asiste a los cursos de aplicación de la insulina que ofrecen en el Hospital Ramos Mejía.

Me comenta que

come lo que la “ponga de mejor ánimo, porque la vida es una sola”. No esta cansada de cuidarse, porque justamente no se cuida como debe. Sostiene “vos te mentalizas y la provocas la enfermedad”. Me dice que nunca estará segura si la enfermedad esta controlada, porque cree que es un estado emocional más que una enfermedad como el cáncer. Para ella, la diabetes no es una enfermedad crónica. Me dice que el mal humor afecta, y que tiene un carácter terrible. Relata que lleva consigo 5 caramelos. Para saber qué debe llevar consigo una persona diabetica, ella piensa que primero uno tiene que saber hace cuánto comió o no. Me explica que camina mucho, que lleva la identificación de diabético, pero la tiene que mandar a plastificar. Me comenta que come cerdo, porque no le gustan las carnes rojas, y porque tienen menos grasas a la plancha. Me dice que se cuida mucho los pies y que va especialmente a Rosario, a un pedicuro, amigo de ella, de la misma edad, que para ella es el mejor, porque nunca le hizo sangrar. Ella solo se corta las uñas de los pies con ese doctor, porque según esta señora, los demás no saben. Ella cree que por la manera de tomar el pie, el pedicuro, le puede hacer doler o sangrar. Me dice que trata de conocer la situación, por eso va a cursos. Me dice que no depende del destino que uno mejore de una enfermedad o no, porque es psicológico.

Caso 18. Señor de 64 años. Protocolo administrado en el Ramos Mejía. No quería realizar el cuestionario para “no quedar enganchado”. Este señor tenía parálisis facial. Parecía enojado. Me dice que sabe que la enfermedad es incurable, que perdió muchos kilos. Me pregunta ¿para qué es? Le digo que es para la facultad de Psicología, para poder luego hacer prevención. Me comenta que en la tele no se habla nada, que él no sabe nada, que recién se entera de que se trata. Me explica que además tiene colesterol. Relata que le dieron el diagnostico hacia 5 meses, y que se lo descubrieron por los análisis del laboratorio.

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Cursando Me dice que vive solo, que su familia vive en USA y que realiza solo su tratamiento, pero igualmente se cocina, porque él es cocinero. Sostiene que a raíz de la enfermedad en el trabajo tuvo que ordenar los tiempos. Me dice que tiene pocas posibilidades de sacar turnos, de ir al médico, porque el trabaja en tribunales y ahí se trabaja de mañana, y como en el hospital también trabajan en ese turno, se complica. Me comenta que por el Plan Médico de Cabecera le facilitaron los remedios, pero ahora se quiere jubilar por el PAMI. Me dice que se cuida, pero no come todo lo que debería según la dieta porque es costoso. Me cuenta que entiende al médico, dependiendo de la velocidad con que lo atiendan; que a veces lo tratan como a un número, y que a veces le parece un tiempo muy escaso. Me dice que por el Plan Médico de Cabecera tenía programado los turnos, llamó y se los otorgaron. Me explica que tienen turnos programados específicamente. Y así hace con las demás consultas. Me dice que sabe que la enfermedad es incurable porque la madre murió de diabetes a los dos años de diagnosticárselo. Me dice que camina todos los días, para bajar de peso. Me comenta que sabe que el daño en el cerebro y en los nervios se producen por muchas causas. En ese momento me explica que padece de parálisis facial, que tuvo un acontecimiento cerebro vascular, y por eso se tiene que hacer resonancias magnéticas constantemente. En el momento de la entrevista se le observaba la cara sin parálisis, solo con algunas pequeñas secuelas en los ojos. Me dice que no depende del destino que uno mejore de una enfermedad o no, sino que depende de la actividad del médico, porque el destino esta marcado.

Caso 19. Señora de 64 años, mujer afroamericana, pero argentina. Protocolo realizado en el Ramos Mejía. Le diagnosticaron diabetes hace 4 años. Vive con el marido. Me dice que lo que sabe de la enfermedad: “es lo que saben todos, que es sin solución, que tiene un régimen estricto de comidas”. Es cocinera en un restaurante. Habla despacio y relajada. Es argentina, pero hija de africanos por eso hace 12 años que fundó una asociación civil que se dedica a las mujeres afroamericanas, o descendientes de africanos nativos de argentina. Esta señora relata que asiste a seminarios relacionados con la Asociación Civil. Me comenta que en un congreso en Ecuador donde había mujeres afroamericanas de 17 países de Latinoamérica, y trataban

temas de salud, había un grupo de chicas brasileras que le

comentaron que estaban investigando la diabetes en los sectores de la población pobre de Brasil, que muchas veces coincide con la población negra de ese país. Me explica que esta entrevista le hizo recordar a lo que le habían comentado las chicas brasileras en el congreso: que se dejen entrevistar, así se puede conocer más de la enfermedad, ya que “se sabe muy poco y en Brasil es peor, porque no solo no se sabe nada de la enfermedad, sino que la alimentación de los sectores pobres es siempre la misma, mala, y solo comen frituras, acá se puede mejorar.” compara la señora. Me dice que en Argentina si uno se cuida, la diabetes tiene solución, a diferencia de Brasil, que allá si, la diabetes es sinónimo de muerte, y más en los

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Cursando sectores pobres por el tipo de alimentación. Argumenta que si uno se cuida (por lo menos en Argentina), la enfermedad esta controlada. Me explica que no es que no asiste al médico tanto como debería para no volverse loca, sino que por PAMI, tiene los turnos una vez por mes, así que aunque ella quisiera no puede, y eso es lo que le dificulta el tratamiento. Me dice que para la plata de los remedios nunca le alcanza porque es jubilada y cobra la mitad del mínimo. Me dice que para ella son mejores los remedios genéricos, pero los médicos no los recetan. Me cuenta que le gustaría saber que su enfermedad esta controlada. Cree que uno mejore de una enfermedad depende de D-os, no solamente del destino, ni de ella.

Caso 20. Señora de 61 años. Empleada domestica. Cuestionario incompleto porque era la primera vez que se atendía con el diabetologo. Me comenta que se realizó un chequeo de rutina y le salió alto el azúcar en sangre. Me dice que le dieron pastillas para bajar el azúcar y la derivaron al diabetologo. En estos días le estaban dando el diagnostico. Me explica que no sabe nada de la enfermedad y que hará lo que le digan. No se acuerda si tuvo algún diabético en la familia, piensa que su hermano padeció la enfermedad.

Caso 21- señora de 50 años. Cuestionario Incompleto. Hace cuatro años le diagnosticaron la enfermedad. Sabe que la enfermedad puede producir ceguera, deterioro en los órganos, me dice que los dientes se le cayeron y antes tenía la dentadura limpia y blanca. Vive sola. Es

enfermera empírica, cuida pacientes a domicilio. Me dice que cuida a los

enfermos, los baña. Me explica que se le dificulta para seguir el tratamiento por lo económico. Llegó a estar un mes y medio sin medicación por falta de plata. También relata que no puede seguir la dieta porque en su lugar de trabajo come sin restricciones. Me dice que un día el azúcar le subió a 500 y el otro día le bajó a 23 y no sabe si eso le causa problemas en los nervios y en el cerebro.

Caso 22. Señora de 49 años. Cuestionario Incompleto. Le diagnosticaron diabetes tipo Dos hace un año. Es empleada doméstica. Me dice que tomaba bastante agua y que por eso pidió turno. Vive con el patrón. Me comenta que nada se le dificulta para seguir con el tratamiento. Me comenta que sabe que la enfermedad no se puede curar y es de por vida. Cree que no le sucedió por estrés, pero cuenta que le “agarro” un bajón cuando el cuñado tuvo un infarto y de ahí le subió el azúcar. Me dice que bajo 19 kilos, antes estaba en 90 y en los chequeos anteriores los resultados de colesterol, etc, daban bien. Me explica que no cree que sea hereditario, porque ningún miembro de su familia padeció de diabetes. Me cuenta que su mamá murió por un ataque al corazón, pero no por diabetes.

Caso 23. Señora de 59 años. Cuestionario incompleto. Hace 4 años que le diagnosticaron la enfermedad. Es empleada domestica. Me dice que asiste a los cursos de diabetes que dan en

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Cursando las farmacias. Me cuenta que vive con su hija. Trabajan las dos. Su nivel de instrucción es el secundario, pero además realiza cursos de porcelana fría, de torta. Me comenta que el médico la atiende bien. Relata que a veces le dan turnos para dentro de un mes. Me dice que actualmente la glucemia está en niveles normales, y que no se le dificulta seguir el tratamiento. Me explica que la madre tuvo diabetes y se le complicó aunque se cuidaba. Me cuenta que le molesta el análisis de las 24 horas de orina e ir al oculista. Toma nota de los controles de azúcar y en ese momento los tenía anotados para mostrárselos al médico.

Caso 24. Señora de 78 años. Cuestionario incompleto realizado en el Hospital Ramos Mejía. Hace 10 años que le diagnosticaron diabetes. La mujer estaba internada, y muy deteriorada, con vendas en los pies que calzaban chinelas, no podía caminar, las enfermeras la retiraron del área de nutrición para trasladarla en silla de ruedas al sector del área clínica de mujeres. Mientras estuvo en la sala de espera del área de nutrición, la señora me comentó que sabía algo de la enfermedad porque se informó en el hospital. Me decía que es difícil comprender las indicaciones y más para las inyecciones. Me cuenta que tiene bajo peso porque justamente no sabía qué podía comer y qué no, y como tiene bajo peso, insuficiencia cardiaca y alta presión, los especialistas estaban evaluando que tratamiento seguir. Antes le daban pastillas, pero el problema era la alimentación. Me explica que no sabía que el tema de la alimentación estaba relacionado con la cantidad, que son más importantes las cantidades que las calidades y la variedad, pero se informó en el Hospital, porque dice que hay falta de conocimiento con respecto a la alimentación que se debe seguir en caso de tener diabetes. Me cuenta que tiene Plan Médico de Cabecera Me explica que se fundió la empresa donde ella trabajaba, mientras ella estaba de licencia por cáncer, y nunca cobró los aportes que ella pensaba que habían realizado. Cuando se mejoro del cáncer, al no encontrar trabajo se enfermó otra vez, pero de diabetes. Por eso dice que no es que la enfermedad le provoco cambios en el trabajo, sino que la falta de trabajo le provoco la enfermedad. No pude seguir realizando el protocolo porque la retiraron, me dijo que la acompañe, pero en ese momento me frenó una persona que sola se ofreció para contestar. Después fui a buscar a esta señora pero nunca la encontré. Además el hospital es enorme, y nadie sabe dónde están ubicadas las distintas áreas. Estaba entrevistando a este hombre, cuando me estaba contando que la Diabetes era una mierda, que todo era una mierda y que sufría de presión alta, colesterol alto, y pérdida de visión generada por la diabetes... llegó el supuesto Jefe de Área, y me preguntó de dónde era yo. Me dijo que de esa manera no se realizaba el trabajo, porque yo me debía presentar cada vez que asistía (ante las autoridades del área) y debía hablar con él y pedir permiso para poder efectuar las entrevistas. Y además debía mostrar la autorización del hospital para realizar el trabajo. En realidad él quería asegurarse de que el hospital autorizaba a llevar a cabo la realización de los protocolos. Porque me dijo que no quería que se les pregunte a los pacientes temas de su privacidad, intimidad, o que los comprometa a responder preguntas que no pueden ser

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Cursando contestadas bajo estas circunstancias. (No tener autorización, supuestamente, según él, porque en realidad yo si la tenía, pero no en ese preciso momento por escrito). Lo invite a leer los protocolos, para mostrarle que no violaban la privacidad de los pacientes, pero me dijo que no quería verlos. Intente mostrarle la parte de superior de los protocolos, la presentación, y ni siquiera la leyó, y me dijo que hasta que no obtuviera la autorización no podía seguir trabajando, yo le expliqué que el Hospital si había autorizado la realización de la investigación, pero él me dijo

que

quería

verla.

Antes de irme, guarde mis pertenencias, y la persona que me estaba contestando las preguntas, empezó a decir que era " Todo una mierda, el servicio, etc, incluido el jefe", que acababa

de

llegar

a

las

10:

45 de

la

mañana

para

controlar.

No se si me dijo su nombre, era un hombre alto, no muy gordo, entre rubio, pelado y canoso. Dijo que era el jefe del área de nutrición. Después de unas semanas volví, con la autorización del hospital, todo legal, y a esa persona jamás la volví a ver. Solo me atendían las secretarias que me decían que estaba “todo bien”, y que podía trabajar tranquila. Es como me dijo la profesora con respecto a la situación con el jefe de área: “estuviste en el lugar incorrecto a la hora incorrecta.” Quizás si me hubiese retirado a acompañar a la señora que me estaba relatando que estaba flaca, y que no sabía cómo debían ser las dietas, esto no ocurría, porque después al jefe de área no lo volví a ver. Pero uno nunca sabe. Pero regrese con el consentimiento para que lo firmen los pacientes y con la autorización del hospital. Ahora bien, con estas entrevistas no logre reflexionar demasiado sobre lo que le sucedió a mi abuela. Se puede decir que aprendí a escuchar distintas historias de vida, y que aprendí que debo viajar temprano si es que quiero realizar protocolos en un hospital público. Además aprendí que la psicología era lo mío y que siendo responsable en mi carrera algún día estaría capacitada para poder ayudar a las personas a transitar su vida sin tanto sufrimiento, mediante una escucha más profesional y analítica. Lo que si descubrí con estos relatos es de la poca, poquísima información que hay acerca de la diabetes.

Pocos saben todo, pocos conocen a qué órganos afecta, pocos saben si es

hereditario, algunos piensan que es por destino, por mala suerte, que depende de los médicos o de la dieta. No saben si se manifiesta por estrés, por un susto, o porque si. Lo que si me queda bien en claro es que tendría que existir una buena campaña de concientizacion, de información hacia la población, y no la hay. Y creo que los médicos, los medios, el Estado deberían encargarse de estos asuntos. Hay pequeñas clases en farmacias, a veces en los hospitales, pero parece que esto no alcanza. Creo que deberían existir campañas en los medios, campañas masivas, y bajo el horizonte no se aproxima ninguna, por lo menos, yo no las veo.

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Cursando Capítulo Tres. Red Social

Otro punto a tener en cuenta cuando empezamos una carrera es el tiempo que le dedicaremos. Obviamente en el programa, o en el plan de la carrera se especifica la cantidad de horas que se necesitan para cursar determinadas materias, pero en ningún lado explica la cantidad de horas que debemos sumar para estudiar, para aprender, para hacer los trabajos de campo. Estas son horas que se suman a la carrera, que se suman en la vida, pero resta para los amigos, para la familia, para el trabajo, para la pareja si es que la tenemos, y no me quiero imaginar para los hijos. Cuando empecé a cursar

Psicología Institucional, recuerdo que en la primera clase nos

hablaron de esto. De pertenecer y de lo que cuesta pertenecer. Pertenecemos a una Universidad pública, de y en Argentina, que por el momento es gratuita, como pocas en el mundo (y esperemos que siga así) Y por ello somos muy afortunados.

Pero llegamos y los carteles

políticos que cuelgan del techo casi no nos dejan ver el camino y eso no está tan bueno, pero es parte de pertenecer o de no pertenecer al sistema…y es parte de la UBA; y más en una carrera social como es psicología. Casi en todas las clases, por no decir en todas las clases de todas las materias, de todos los cursos, en todos los horarios, entran a las aulas los chicos del centro de estudiantes a exponer sus ideas, a mostrar sus propuestas y esto se intensifica en tiempo de elecciones. Y no solo del centro de estudiantes, sino también de los otros partidos políticos que habitan en la universidad. Algunos de los alumnos los escuchan, otros no quieren ni verlos. Otros piensan que se pierde el tiempo. Hay profesores que los dejan hablar, debatir, hay otros que no los dejan ni pasar por las puertas del aula donde están dictando las clases. Personalmente para mí, se pierde tiempo con estos chicos, con los cuales me pelee… porque no atienden la fotocopiadora que pertenece al Centro de Estudiantes y en época de comprar apuntes (son más baratos) se arman infinitas colas… y estos chicos parecen más preocupados por hacer política que por atender a los estudiantes que necesitan comprar los apuntes. En definitiva, yo opte por comprar el material un poco más caro afuera de la facultad para no verles la cara. Pero es opcional, obviamente, porque ellos dan becas, y fuera de la facultad no se puede comprar de esa manera. Esto es parte de lo que “cuesta” pertenecer a la UBA…, y de lo que cuesta estudiar. Aunque tampoco es tan así…Uno cree que tiene que leerse TODA la bibliografía.... En realidad leemos los que nos piden, lo que nos toman, solo algunas veces ampliamos. Por eso, siempre hay que tener en cuenta cuanto queremos dejar por el estudio. Cuantas veces queremos decir “no, tengo que estudiar. Hoy no puedo.” Cuantas veces, tenemos opciones de salir a pasear por el shopping, ir a tomar una cerveza, hacer alguna escapada a mitad de año a algún lugar, y no podemos. Antes de empezar una carrera larga como esta, esas variables hay que tenerlas en cuenta. Yo, por ejemplo en época de estudio… raramente salía, quizás a tomar sol a algún parque leyendo algún libro, o apunte. Pero a la noche, a la casa de algún familiar… alguna fiesta: ¡Olvidate! Igual, con el paso de la carrera y del tiempo, te vas dando cuenta que todo es relativo.

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Cursando No importa si sali a pasear, si leí o estudie más o menos, muchas veces es cuestión de suerte. Y ya no me quedo encerrada, si tengo una fiesta el día anterior a un final, volveré un poco más temprano, pero salgo. Es cuestión de que profesor nos tome, si le gusto tu cara…y de la bajada de línea que venga desde arriba… Pero si, si alguno es bastante obsesivo, como yo lo era antes, y era bastante ritualista… tipo “si salgo me va mal”, hay que pensar en todo esto. En todo lo que se pierde, en todo lo que se deja de lado. En que seguramente es nuestra juventud la que se esta perdiendo… o no, pero hay que ver cómo lo ve cada uno. Como una perdida o como una ganancia. Uno se empieza a sentir más solo, tal vez…, se aísla, y nuestra red social se puede llegar a ver afectada.

Red Social

Pero ¿qué es la red social? Algo que hoy considero fundamental para la vida, para la salud, para los momentos en los que necesitamos consuelo, o ganas de ser abrazados de felicidad. Y no es facebook, ni ningunas de las redes sociales virtuales que conocemos porque ellas como bien dice la palabra, son virtuales. Y uno a veces necesita el calor de otra persona real. Creo que la Red social es indispensable para tener contactos cuando se termina la carrera que sea, para conseguir datos, beneficios, ternura, un llamado en un instante triste. Mi red social no es tan amplia, tengo una amiga, no tengo demasiados conocidos, mi familia de origen (mamá, papá, dos hermanas), mi familia política….mi familia actual. Se que ellos, todos los que nombre van a estar siempre que lo necesite, están en las buenas, en las malas…, nunca me abandonaran, pero siempre, SIEMPRE, hacen falta más personas para obtener datos, teléfonos, contactos para poder obtener un trabajo cuando se termina un ciclo, una carrera. Y eso es lo que no tuve cuando termine Comunicación. Pensé que facebook, linkind podían ayudarme, pero al ser virtuales todo queda en la extensa red cibernética. Y todos estamos en la misma. Uno puede tener talento, ganas…pero falta más. Y yo creo que en la Argentina actual, primero esta el contacto, y después el talento, la eficiencia y la eficacia del trabajador o del profesional. Pero ¿qué es específicamente la red social? La red social personal es definida por Sluzki (1996) como “la suma de todas las relaciones que un individuo percibe como significativas o define como diferenciadas de la masa anónima de la sociedad”. Esta red social personal, constituye una de las claves de la experiencia individual de identidad y bienestar, incluyendo los hábitos de cuidado de la salud y la capacidad de adaptación en una crisis. (Sluzki, 1979; Steinmetz, 1988). Por ejemplo, una red social estable, sensible, activa y confiable protege a la persona contra enfermedades, actúa como agente de ayuda y derivación, afecta la pertinencia y rápidez de la utilización de servicios de salud, acelera los procesos de curación y aumenta la sobrevida. Es decir, es salutogénica.

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Cursando Sluzki (1996) llama “círculo virtuoso” a la presencia de una red social que por sus características protege al individuo, y a su vez, el individuo mantiene a la red social. El “círculo vicioso” se activa cuando una situación nueva (déficit de cualquier tipo) impacta negativamente en la red social de esa persona, que a su vez impactará negativamente en el individuo o en el grupo íntimo, lo que aumentará la retracción de la red, produciéndose una espiral de deterioro recíproco. Según Veiel, (1985) el apoyo social surge de la relación de las necesidades individuales y los recursos provistos por la red social. Estos son el apoyo instrumental y el psicológico, tanto en situaciones cotidianas como en crisis. La relación entre estas variables satisfacen las necesidades individuales en diferentes circunstancias vitales. El fracaso en la obtención del apoyo social genera sentimientos de soledad. Esta puede impactar en el sistema inmunitario. (Kielcot- Glaser et. Al. 1984) Las redes sociales tienen algunas funciones fundamentales (Sluzky, 1996) determinadas por el tipo de intercambio interpersonal entre los miembros, y estas son: La compañía social, es decir el estar junto a otra persona. El apoyo emocional, es decir los intercambios que connotan una actitud emocional positiva, el clima de comprensión, la simpatía, la empatía, el estimulo y el apoyo. Es poder contar con el otro. La guía cognitiva y consejos, es decir las interacciones destinadas a compartir información personal o social y dar modelos de rol. La regulación social, es decir las interacciones que recuerdan y reafirman responsabilidades y roles, neutralizan las desviaciones de comportamiento que se apartan de las expectativas colectivas, y favorecen la resolución de conflictos. La ayuda material y los servicios, es decir la colaboración especifica sobre la base de conocimiento experto o ayuda física, incluyendo los servicios de salud. El acceso a nuevos contactos, es decir la apertura de puertas para la conexión con personas y redes que hasta entonces no eran parte de la red social del individuo. Entonces la red social se diferencia del apoyo social, que como vimos puede definirse como la provisión de tipos particulares de vínculos interpersonales. Además este apoyo puede definirse como la ayuda material, el intercambio de información, y la satisfacción de necesidades sociales básicas. Otra diferencia es la que se da entre el apoyo social dado y el percibido. Quizás uno percibe que el otro nos ofrece poco, y el otro piensa que nos da todo. Quizás uno se siente totalmente solo, siente que dejo a sus amigos, a sus afectos por el estudio, que esta sumergido en su soledad con un libro de Freud o de quien fuese, pero… ¿qué es la soledad?

La soledad

Para Muchinik y Seidmann (1998), la soledad es un sentimiento prologando, desagradable, involuntario de no estar relacionado significativamente o de manera próxima con alguien. Es un fenómeno asociado a la calidad de las relaciones interpersonales. En la soledad como emoción

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Cursando no existe estado fisiológico, ni conductual característico, sino una situación de expectativa, una ausencia, a veces sin forma, que genera un estado de ansiedad difusa. La soledad refleja la percepción individual subjetiva de las deficiencias cuantitativas (no tener suficientes amigos) o cualitativas (carencia de relaciones intimas con otros) en la red de relaciones sociales. Pero hay que tener en cuenta que no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Es la intensidad y satisfacción en la relación con la otra persona la que cuenta. El núcleo central de este sentimiento que implica siempre carencia o ausencia de otros significativos, se refiere más a la calidad que a la cantidad de las relaciones y al significado social e individual atribuido.

Weiss (1973) plantea que existen dos tipos distintos de soledad según la carencia de las relaciones sociales específicas o la existencia de cierto tipo de problemas dentro de las relaciones existentes. La soledad por aislamiento emocional, y la soledad por aislamiento social que ocurre por falta de lazos con un grupo social cohesivo de pertenencia (red social de amigos u organización vecinal) Este último involucra la no-pertenencia a un grupo o red social, y puede tratarse de un grupo de amigos que participen juntos en actividades sociales o de cualquier grupo que proporcione un sentido de pertenencia, basado en el compartir preocupaciones, trabajo y otra actividad. Este tipo de soledad se produce por mudanzas, migraciones, o cambios sociales. El aislamiento social tiene que ver con aspectos objetivos. Esta relacionado con estar separado de otros, con la pérdida de la comunidad. A diferencia de la soledad por aislamiento emocional que es un sentimiento subjetivo. Esta es producto de la ausencia de una relación íntima con un ser querido, puede ser una pareja, amigo, hermano, padres. Esta es la experiencia más desagradable ya que consiste en la falta de una relación intensa o relativamente perdurable con otra persona (por ejemplo, en personas recientemente divorciadas o viudas, etc.).

La soledad por aislamiento emocional se alivia con la formación de una nueva relación íntima que provea una sensación de apego y la soledad por aislamiento social requiere que la persona entre en una red de amigos que le provea un sentimiento de integración social.

Por nuestra parte, a los estudiantes nos cuesta mantener la red social personal en continuo movimiento. Y mucho más difícil es hacer nuevos amigos en esta etapa. ¿Algunos amigos de la facultad que nos queden después? Difícil. Todos pasan, mañana se anotan en otras materias, en otros horarios, rara vez coincidimos. Se puede, pero es difícil. Y volviendo para cerrar el tema anterior, muchas veces sentimos un aislamiento, que nuestra casa es un bunker lleno de libros, nosotros con ellos, ellos con nosotros. Nuestra vida pasa por ellos, ellos se convierten en lo que es toda nuestra vida. Entonces ¿cómo hacemos para tener una red social amplia que nos apoye, que nos ofrezca contactos y que nos pueda brindar trabajo el día de mañana? ¿Cómo hacemos para verlos seguido y no solo en vacaciones? si por los finales, y/ o los parciales, muchos miembros de la red se pueden ir perdiendo en el camino y

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Cursando esto es lo que nos lleva a un sentimiento desagradable de soledad y de querer tirar todo por la ventana?

Mucho de esto es lo que nos pasa, obviamente que no se la solución, y posiblemente cada uno tenga la suya. Pero muchos de nosotros nos sentimos abrumados, como sobrepasados con las situaciones, y más si tenemos a una familia atrás que primero nos presiona para que terminemos, y después se queja si no le damos cariño. ¿Qué solución puedo darme a mi misma? Análisis - Terapia…, no perder la cabeza por el estudio, hacerlo cuando se puede, en los momentos libres ir leyendo y no dejar todo para último momento (como todos hacemos) porque es peor. Y no desesperar.

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Cursando

Capítulo Cuatro. La Terapia Grupal Cuando comencé a colaborar con la investigación de la diabetes que como ya dije, pertenecía a una cátedra, a una práctica llamada Familia y Enfermedades Crónicas, también empecé a ir de oyente a escuchar las clases de la misma. Al año siguiente la elegí como una de las dos materias electivas por las cuales debía optar. De oyente solo fui dos clases o tres. Iba al Ramos Mejía, los jueves a la mañana. La práctica tenía como herramienta el dispositivo grupal, los miembros hablaban de su rol como cuidadores de enfermos crónicos o

relataban sus vivencias como enfermos crónicos.

No era para hacer

terapia grupal de cualquier otro tema. Pero hay personas que tienen la necesidad de hablar de su vida y no les importa ni donde, ni el contexto. Recuerdo que había una mujer, de unos 70 años,

enferma crónica, y cuidadora de un enfermo crónico,

pero jamás hablo de su

enfermedad, ni de su rol. Yo volvía a mi casa shockeada por los dichos de esta señora. Recuerdo que relato que se había jubilado como jefa de enfermería de no se qué hospital porteño, que tenía nietos, a quien ella no solo cuidaba mientras su hija trabajaba, sino que también los alimentaba, ya que el esposo de su hija era como había sido su marido: un “golpeador”, que le pasaba “poca plata”. Era una mujer linda, coqueta, que solo comentaba episodios de golpes de su marido enfermo hacia ella. Pero lo que me shoqueaba es que esta señora relataba que estas golpizas también eran presenciadas por sus nietos. Realmente era fuerte. Demasiado. Pero nosotros no somos ni éramos en ese momento, espectadores en un teatro. El dispositivo de la práctica era trabajar en grupos, así que los demás participantes se quedaban callados, atrapados por el discurso que causaba una fascinación bastante siniestra y hasta “tapados” frente a esta señora, que no contaba nada de su enfermedad, ni de su rol. La profesora le pidió que por su bien, por su salud realice la denuncia, pero esta señora no quería y no sabía por qué no quería. La profesora le recomendó que asista a grupos de mujeres golpeadas. Parece que eso hizo. Cuando retome para cursar la materia a principios del 2010, esta señora ya no acudía. Asistían otros, otras mujeres con enfermedades crónicas, o cuidadoras/res de enfermos/as crónicos. También contaban historias fuertes. Y si, no es nada sencilla la vida. Y tampoco lo era para la 4

Sra. T, que estaba viviendo el duelo por su marido. Lo extrañaba, y estaba triste. A veces decía

4

El duelo es una reacción psicológica ante la perdida de una persona, por fallecimiento, por lejanía, o puede ser el

dolor emocional que se produce por haber perdido algo significativo en nuestras vidas como alguna capacidad, o facultad. Según Bowlby el duelo en adultos mentalmente sanos dura alrededor de 6 meses, y posee reacciones patológicas, como por ejemplo ira ante terceros, ira contra uno mismo, ira contra la persona perdida, no creer la perdida, y/o una tendencia a buscar a la persona perdida con la esperanza de volver a reunirse con ella. (Bowlby, 1977, Pág. 46)

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Cursando que tenía deseos de irse con él. Pero a veces se la veía contenta, hasta con ganas de salir adelante. Pude reconstruir algunas frases que ella dijo sobre el grupo de la práctica: “Me siento totalmente cubierta en este grupo,” (…) “Yo este grupo no lo quiero dejar por usted, Licenciada, bajo ningún punto de vista.” (…) “como persona es maravillosa, por su dedicación, su preocupación, por su atención…Por eso pedí otros horarios con el doctor.”

La Sra. T, tenía 67 años de edad. Había sido la cuidadora de H, su pareja, con quien convivió, durante 40 años. H había quedado ciego hacia algunos años, mientras ambos estaban viviendo en Brasil. H padecía cáncer de vejiga y murió a los 75 años a fines de diciembre de 2009. (esta experiencia fue entre abril y julio del 2010)

La Sra. T era bailarina del teatro Colón, y allí se

conocieron, ya que él realizaba tareas administrativas. No tuvieron hijos, y emigraban a diferentes países a causa del trabajo de ella. Cuando H quedó ciego, decidieron regresar a Argentina y se instalaron en la casa de los padres de H, ya fallecidos. Al no casarse, Sra T, no tenía derechos hereditarios sobre la casa de los padres de H, y en el momento que yo curse la práctica ella vivía una situación de posible desalojo.

Para la Sra. T, y para muchos otros sirve este dispositivo grupal, por el cual las personas se reúnen en torno a una problemática común, en este caso el padecimiento de una enfermedad crónica, o el cuidado de un enfermo crónico. Además la participación en grupos, sirve para crear o aumentar una red social de apoyo. Como ya mencione, el apoyo social es una condición que favorece en este caso el estado de salud y bienestar del cuidador y propende a amortiguar las situaciones propias del cuidado de un enfermo crónico. Así por medio de la participación, se busca el fortalecimiento de la persona y el grupo; ya que la comunidad es sentida por sus integrantes como una fuente de apoyo personal. Además el apoyo social (y su contrapartida socio-estructural: las redes de apoyo) es el amortiguador más importante de los efectos del estrés (Sánchez Vidal, 1991). Muchas veces los cuidadores, o aquellas personas que están atravesando un proceso de duelo, deben poder manifestar sus emociones, descargarse, decir que les sucede y como lo viven, algunos lo expresan por medio del humor, como contando algún chiste,

narrando alguna

leyenda. Por ejemplo, me acuerdo que la Sra. T dijo un día: “Estoy hecha una “vieja de mierda”, Soy descartable. El de 50 solo es joven para morir. Les cuento: Viene uno de 50 y dice que tiene una nueva pareja y otro le dice: “eh, vos sos loco, ya sos grande.” Viene uno de 60 y dice que tiene un nuevo proyecto de hacer cursos y viene otro y le dice: “eh vos sos loco, ya estas grande”. Viene otro y dice que murió uno y que tenía 65 años y otro le dice: “uh pobre era joven.”

Ella se despedía siempre o casi siempre contando un chiste. Se puede decir que los miembros

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Cursando del grupo deben aprender o reforzar los recursos o habilidades que necesariamente van a producir una acción potenciadora que redundará en el mejoramiento de otros aspectos de su vida. Además el paciente luego se siente capaz de realizar esa experiencia sabiéndose hábil para llevarla a cabo.

Además, estos grupos sirven para constatar que lo que a uno le sucede también les sucede a otros. El saber que una preocupación, o un sentimiento es compartido produce alivio. La palabra emitida por los pares, resulta una opinión altamente valorada para hacer frente a las dificultades propias. La palabra no viene de un profesional situado en un lugar superior, sino de alguien que también padece una enfermedad crónica, o cuida a un ser querido. Asimismo, permite evaluar las estrategias que usan los otros miembros del grupo para afrontar las dificultades que se les presentan. Los miembros escuchan consejos y diferentes tipos de información, como contactos, nombres de asociaciones, lugares de precios baratos, que les otros participantes les pueden brindar. Justamente la participación en grupos, a los miembros, les da la posibilidad de crear una nueva red social de apoyo, y de contar con un lugar donde puedan expresar sus opiniones sobre cualquier tema que deseen. Con el tiempo, se lo vivencia como un lugar donde pueden opinar libremente y compartir sus sentimientos sin temor a ser juzgados, además el grupo cumple la función de proporcionar recursos de afrontamiento que permitan mejorar las habilidades sociales de los miembros y sus desempeños frente a sus padecimientos propios y del familiar. Esto es algo de lo que pude reconstruir de algunos dichos de los pacientes:

“Yo no estoy de acuerdo”. (…) “Esta vivo en ella. Si ella quiere conectarse con él espiritualmente, él ya no esta.” (Sra. O, cuidadora de un enfermo crónico, refiriéndose a Sra. T que comentaba su intención de conectarse con su pareja fallecida por medio del espiritismo) “Le están dando demasiada importancia, a algo que no la tiene. Todos tenemos un berrinche”. (Sra. T aconsejando a Sra. O que contaba que había discutido con su pareja, por temas de política) “Usted tiene que importarse por usted mismo, y tratar de superar esta circunstancia tan difícil, porque es espantosa. Yo pase por esa situación que usted paso. Usted sabe todo lo que entraña, todo lo que duele, es un dolor tan insoportable”. (…) “El psiquiatra me decía que es la culpa, y que el otro tiene que aprender a perdonarse y a perdonar, uno tiene que aprender a perdonar que podría haberlo hecho de otra manera y no lo hizo. No, tengo que aprender a perdonar a él, y a perdonarme a mi misma, esto es lo más difícil, (…), entonces la cuestión del perdón, es como un sacrificio que ella y usted tienen que ejercitar, porque es fundamental para poder recuperarse, para poder estar bien anímica y físicamente.” (Sra. T. dirigiéndose a Sr. He, cuidador de su esposa enferma crónica) “Yo creo, mas allá de lo que vos decis, de que inexorablemente ocurra, puede servir lo que vos decis, lo importante es que se comuniquen entre ellos y se digan lo que realmente sienten”.

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Cursando (Intervención de la coordinadora dirigiéndose a Sra. T que quería comentarle a Sr. He, los hechos que le iban a suceder con su esposa)

Asimismo, el rol del psicólogo comunitario (la coordinadora) consiste en ser un facilitador comprometido del cambio, es decir, debe en gran medida dinamizar, apoyar o reconducir procesos de cambio ya existentes en el sistema social, así como también iniciarlos. Algunas de las estrategias de la intervención comunitaria a las que recurre el psicólogo en su rol de coordinador ponen acento en la participación y concientización de la población. Además se busca el fortalecimiento, el control de los estresores internos y externos, y brindar un espacio privilegiado para la construcción de estrategias propias en el hacer cotidiano de convivir con la enfermedad. Justamente la intervención, sobre la que se asienta la práctica apunta a la construcción y reconstrucción de redes, considerándola un instrumento fundamental para el logro del bienestar tanto individual, como social para que el aislamiento y soledad no sucedan.

Sobre la reconstrucción de redes, pude reconstruir de los dichos de los pacientes: “Quiero decir que S es una persona que tiene cualidades humanas, me ayudó muchísimo, se encargó de todo, 6 meses después me doy cuenta. Ella hizo todo, me llevó de un lado al otro del hospital, ahora me doy cuenta de lo magnifica persona que es. Yo no la conocía, ella hacia dos o una semana que había empezado con el otro grupo.” (Sra. T refiriéndose a Sra. S, una participante del grupo de los enfermos crónicos)

“Sigue viniendo esa señora N, porque quería saludarla” (Sra. T refiriéndose a una participante del otro grupo)

Entonces uno de los objetivos de los grupos de autoayuda es que sus miembros reconstruyan o creen nuevas redes sociales e intercambien diferentes tipos de recursos materiales y de apoyo, facilitando la autonomía personal, permitiendo satisfacer necesidades humanas como el afecto, la pertenencia, la seguridad, el autoestima, facilitando el aprendizaje de nuevas estrategias de afrontamiento y modelos de conducta. El apoyo social, con el sentimiento de ser participe de un grupo social, facilita el afrontamiento de los problemas, propende a la salud física y psicológica y mejora los efectos adversos del estrés. Así el apoyo social sería lo opuesto a soledad. Por esto mismo, es importante que exista una rama en Salud Mental dedicada al individuo en tanto miembro de una población y que su interés este basado en generar salud, aumento del bienestar, y mejorar la calidad de vida. Esta rama es la Psicología Comunitaria y su valor radica en la importancia que se le otorga a la participación de la población en la visualización de recursos, en el desarrollo de

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Cursando habilidades, y en la generaci贸n de alternativas para producir cambios a trav茅s del apoyo social y de las redes sociales para la soluci贸n de problemas.

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Cursando Capítulo Cinco. Responsabilidad

Retomando mis experiencias como estudiante, en este apartado comentaré lo mucho que me sorprendía saber que hay gente que no sabe estudiar. Yo no entendía cómo algunas personas llegaban a estar en una carrera universitaria. ¡Y en una etapa avanzada! Si, a veces la facultad, la carrera me asombraban… Igual que la vida, pero me dejaba reflexionando acerca de las instituciones, y otra vez aparece el “pertenecer.” ¿Cómo puede ser que una persona de no sé cuántos años este en tercer año de una carrera universitaria,? o sea tuvo que pasar materias como estadística por ejemplo, para llegar a esta instancia superior, y la pregunta es: ¿cómo hizo? Muchas veces nos encontramos con personas que no saben ni que Freud, el padre del psicoanálisis, murió. No les pido el año, pero que murió… mínimamente saberlo. Creo que es lo más coherente: saber más o menos en que época escribió su obra. Y, no estoy exagerando… que no sabían si murió lo escuche una vez en un final. Yo estaba sentadita esperando que me llamen para dar un final, y unos “niños” que estaban esperando su turno para dar el final de otra materia, realizaron ese comentario, ese hermoso comentario que escuche al pasar. Y pienso: ¿cómo pasaron el cbc? ¿Qué hago si mañana me toca como psicólogo uno de estos chicos que no sabe ni lo que esta estudiando?.. Y pienso: el Estado, nosotros con nuestros impuestos pagamos por el estudio de estos chicos, pensando que estamos en una universidad pública, pero… ¿terminarán de estudiar, o dejarán la carrera más adelante en el olvido? ¿Esta será su vocación? Si, todo puede ser. Pueden dedicarse a la terapia cognitiva… pero de ahí a no saber que Freud murió… Y uno en su historial facultativo tiene anécdotas como esta, para ponerse a reflexionar. Por ejemplo forme un equipo en una materia, con cuatro chicas más… dos de ellas eran de esas que uno se pregunta… para dar un final, (porque para llegar acá tuviste que dar finales)… ¿cómo haces, hablas? Porque la mina no emitía sonido. Yo me preguntaba… ¿entiende lo que explican?.. Porque al momento de hacer el trabajo de campo, hizo todo lo contrario a lo que la profesora explicó!!! Por ejemplo, esta chica preguntaba: ¿qué es la salud para ustedes? Cuando la profesora dejó bien en claro, que nosotras lo infiramos con otras preguntas. Yo estaba ahí, preguntábamos todas, y en el momento en que la chica pregunto eso… ¡la quería matar! Obvio que esa parte del trabajo se edito. Y no recuerdo si esta chica, llegó al primer parcial de esa materia, que no llegó al coloquio con nosotras, seguro. Y uno se pregunta… ¿para qué estudian, para qué le sacan la vacante en ese curso a otro alumno si después no lo pueden sostener? ¿Para qué se anotan en una carrera tan larga como esta? y de nuevo, ¿será esta su vocación? Porque no eran personas que estaban atravesando su plena adolescencia. Entonces te seguís preguntando: Sino pueden ponerse las

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Cursando pilas para estudiar con responsabilidad, ¿podrán ejercer?. Nada de eso se observaba en el horizonte. Pero repito, en este caso, no estoy hablando de chicos recién salidos de la secundaria que todavía no saben que quieren estudiar….y se inscribieron en una carrera y psicología fue la primera que les vino a la mente… no, no estoy hablando de ese tipo de chicos, que existen y son el caso de que no saben ni de que época es Freud. Estoy hablando de personas ya adultas, de unos 30 años… ¿esas personas también se inscribieron sin responsabilidad y solo para obtener un titulo? No se si hablar de responsabilidad solo subjetiva en este caso, porque un poco de responsabilidad jurídica también hay. Sería un daño al estado. Al que me paga los estudios y para mi es lo mismo que nada. Claro, si viviría en países como USA, donde las carreras universitarias se pagan, o esas personas no estudian o lo hacen con responsabilidad y ganas. Yo creo que no estudian.

Si, estoy diciendo que el Estado mantiene vagos. Que todos

nosotros al pagar los impuestos mantenemos un gran porcentaje de vagos. Y tampoco estoy diciendo que la universidad tendría que ser arancelada. Que no se mal interprete. Estoy diciendo que no tenemos conciencia de lo que tenemos, y por ello no tenemos o no asumimos la responsabilidad. La responsabilidad de que estudiar es como un trabajo. De que si el Estado nos banca le tenemos que retribuir por lo menos estudiando y con ganas. Quizás estoy diciendo que el CBC tendría que ser un poco más estricto. Eso si. Que las secundarias también deberían enseñar mejor y orientar a los chicos en su vocación para el día de mañana. Porque he escuchado, entre tantas cosas que escuche en mi vida y me quede con las orejas y los ojos abiertos de par en par, cuando acompañaba a mi hermana más chica a inscribirse en la carrera de Licenciatura en Economía en la Universidad de Buenos Aires que otros chicos, que ya estaban con la planilla de inscripción en la mano decían seriamente ¿che, en qué nos anotamos? Y no estaban hablando de una materia. Estaban hablando de una carrera. Como si todo fuese un gran juego. Por eso quizás recordar el concepto de Responsabilidad desde la ética en psicología no nos vendría nada mal.

Responsabilidad

La palabra responsable viene del verbo latino respondere, responsable es aquel por el cual se espera una respuesta. Una respuesta supone un cambio de posición del sujeto frente a determinadas circunstancias. Desde lo subjetivo, no se trata de un mecanismo consciente ni voluntario. El sujeto al que se refiere la ley, es el mismo sujeto al que se refiere la normativa de los códigos, es el sujeto jurídico, o sea del derecho. Por eso estamos convocados a responder como sujetos del derecho.

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Cursando Sin embargo, las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. Hay algo que va a ocurrir inexorablemente, y a eso se le denomina destino. Este destino esta relacionado con el azar que implica incertidumbre.

Pero observando estos conceptos, podemos decir que estas personas a las que nombrábamos antes no tienen responsabilidad o no sienten que tienen responsabilidad. No hay un cambio subjetivo en ellos. Son personas que se inscribieron en una carrera, y se supone que no ocurrió por azar, ni por el destino, pero no saben ni sabrán ni para ni por qué se inscribieron. Lo que si se puede decir es que solo será cuestión del destino y del azar que lleguen a licenciados, y esto es lo que nos crea incertidumbre. A todos.

También hay gente, que estando en tercer, cuarto año…. y trabajando no sabe enviar un mail, ni el Word, el mismo programa que estoy usando ahora. Y uno se pregunta, todo bien si no tiene pc, pero no saber usar el mail, o el Word!!! ¿Cómo puede ser… que no saben poner márgenes a las páginas? y si estamos haciendo un archivo extenso lo tenemos que editar todo con el que te envía esta persona que no sabe usar el programa, porque si somos los editores del trabajo final…tenemos que modificar todos los márgenes de nuevo para que todo tenga el mismo formato. Y si la verdad es un flor de trabajo! Y

lo cuento porque me sucedió. De tener compañeras que no sabían usar los

márgenes de las hojas, que no sabían enviar mails, y no ocurrió en el 98 cuando cursaba Comunicación en la Universidad de La Matanza. Pasaron 10 años, y todavía hay gente que no sabe computación. Que es ayudada por los compañeros de trabajo, por los hijos, por los hermanos. Es gente que no se compromete en demasía.

Pero también uno conoce gente comprometida con lo que estudia, responsable, con el deseo de recibirse. Por suerte, son la mayoría. Gente que quiere superarse, superar a sus padres, darles un porvenir mejor a sus hijos. Y eso esta bueno, y esta bueno aprender de esa gente. Porque tienen algo para enseñar. Las ganas, la lucha, quizás viven en peores condiciones que uno, pero estudian, trabajan, se queman las pestañas, y le dan un sentido a sus vidas. De estas personas son de las que más aprendemos. Porque son las que realmente se esfuerzan, y se nota. Y son las que más critican a los profesores, a las materias, a la carrera, porque realmente se sienten comprometidos con la causa, con la profesión. Quizás no creen que saben todo, quizás hasta son más humildes en relación al conocimiento que poseen.

Quizás hay otros que porque están por terminar la carrera se creen dioses y se llevan el mundo por delante. Y creen que saben más que los profesores, eso no esta tan bueno. Y menos para el que lo mira desde afuera, menos para un simple alumno que le faltan años y materias para recibirse. Y eso puede llegar a crear conflictos. Y me sucedió. En un grupo de una materia que para algunos puede ser la última. Para mi no lo era, todavía me faltaban 10

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Cursando materias más. Pero en ese grupo tuvimos serios problemas, por una de las chicas que ya se recibía. Y quería recibirse ya. Pero nosotras no entendíamos el porque de TANTO apuro. Si, era la última materia, pero se podía bajar un cambio… ella era una chica joven, de unos 25 años… si ese cuatrimestre se iba a recibir, no nos iban a aplazar el trabajo de campo y hacer recursar la materia. Pero para esta futura egresada ese trabajo era el fin del mundo y el comienzo de uno nuevo. Recuerdo que debíamos buscar una institución para poder realizar el trabajo de campo, pero teníamos tiempo todavía, el problema era que no podíamos tener familiares, ni conocidos ahí adentro para no estar implicados, o para no hacer comentarios subjetivos, y ser lo más neutrales y objetivos posibles…Habíamos pensado en una escuela para adultos, pero esa idea se cayo, y esta chica, que vamos a decir “J”, le “agarro” una especie de apuro total… y terminamos asistiendo a una escuela especial que ella había propuesto. La escuela era para chicos sordo - mudos o con problemas de ese estilo… pero no entendíamos bien si ella estaba o no implicada directamente con la institución. En el grupo éramos 5. Una estaba embarazada y

abandono después de que creyó que J la escuchó hablar mal de ella…. La verdad si

escuchó o no…nunca la sabremos. J tenía problemas para hablar, se trababa. Yo pensaba que era porque sabía muchos idiomas, hasta lenguaje de señas… pero eso no era. Era media extraña. Nos hizo pagarle las impresiones que habíamos sacado desde su casa para el trabajo grupal… y no se la veía una pobretona. Claro, si las imprimiste en un locutorio, te las pago, pero de tu casa!!! Igual se las pagamos. Casi siempre faltaba porque estaba enferma, entonces lo que hablabamos con la profesora nunca lo sabia…y todo parecía un teléfono descompuesto. Todas las semanas aumentaban nuestras críticas hacia ella. Realmente quizás lo que veíamos de la Institución se reflejaba, de casualidad o no en nuestro propio equipo. Después de criticarla por la plata que nos hizo pagar,

de creer que ella misma estaba

implicada en la institución (no se podía estar) y creer que era ex alumna de la escuela por las dificultades que tenia para hablar, nos enteramos de la verdad. Un día que estábamos arreglando para hacer el trabajo “en grupo”, ella saca su agenda y empieza: hoy no puedo, mañana tampoco, pasado tengo psicóloga, el jueves neuróloga…. Entonces yo comento… ¡todos los días tenes algo que hacer!! Pero… ¿Por qué neuróloga? Y casi con lágrimas en los ojos nos cuenta: estaba enferma. Tenía una patología no muy conocida que se llama ataxia que a veces le impidia mover los músculos de la boca para poder hablar bien, y se van perdiendo las capacidades: por ejemplo no podía estar parada en el colectivo porque no tenia estabilidad. Nosotras nos quedamos como si un tren nos pasó por arriba, como que nos tiraron el peor balde de agua fría de nuestras vidas. Realmente no sabíamos que decirle…seguimos preguntando y nos contó que era genético, que el padre, el abuelo, y el tío, habían padecido la enfermedad. Pero los tres ya habían fallecido y de lo mismo, de esa enfermedad que es degenerativa. Ahí resignificamos el pasado, y entendimos el apuro por terminar la carrera ya. La desesperación si no salía bien el trabajo de campo, tantas veces que faltaba…..A mi, realmente conocer la historia me hizo mal… ¡!tan joven!!! Llegue a mi casa mal, con ganas de

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Cursando llorar, pero bueno… la vida es así... y después seguimos adelante. Pero creo que aprendí, que no esta bueno prejuzgar de antemano. No esta bueno. También averigüe más a fondo qué era la ataxia.

La ataxia

La Ataxia es una enfermedad hereditaria que ocasiona daño progresivo al sistema nervioso ocasionando síntomas que oscilan entre debilidad muscular y problemas de dicción, por un lado, y enfermedad cardiaca, por el otro.

Además la ataxia es una patología neurodegenerativa. Por lo tanto, el paciente que sufre ataxia es incapaz de coordinar sus movimientos, no puede caminar, su cuerpo no responde a las órdenes, pese a que estén en perfectas condiciones cognitivas, es decir, tienen la cabeza en perfectas condiciones, pueden pensar, razonar ya que su inteligencia y rapidez mental no se ve mermada.

Entonces es un trastorno neurológico que afecta a la coordinación de los movimientos voluntarios y dificulta las contracciones musculares reflejas necesarias para mantener la postura

erguida.

De origen genético, en el paciente se produce una lenta y progresiva pérdida de funciones de algunas partes del sistema nervioso. Los síntomas suelen aparecer alrededor de la pubertad (entre los 4 y los 15 años), aunque excepcionalmente hay formas de comienzo más temprana (18 meses) y más tardía (25 años). Su detección es difícil hasta que no aparecen los primeros síntomas, pues a los ojos de la familia o amigos puede parecer un niño torpe o menos ágil que los demás. Por lo tanto es necesaria, tras la sospecha médica, la realización de un conjunto de pruebas

y

tests

neurológicos.

Resumiendo: el cuadro completo incluye incapacidad progresiva para mantener la bipedestación y el equilibrio, dificultad para la realización coordinada de movimientos, hipotonía o debilidad muscular, y dificultad para hablar, con palabra escandida (ritmo anormal del habla). Hay también alteración de la sensibilidad posicional y vibratoria.

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Cursando Capítulo Seis. Contratransferencia

Cambiando de tema, en este capítulo plantearé otras situaciones que también nos pueden afectar contratransferencialmente…aunque estemos advertidos, aunque hagamos terapia o análisis y aunque quizás nos imaginemos a lo que vamos o a lo que vienen los pacientes, no pacientes, voluntarios de test, y de trabajos, (los colaboradores). Porque para someterse a test… algo debe de estar pasando por esa cabeza, y más si es chico y los padres permiten que se le hagan test, dibujos, etc. Pero bueno, si no fuera por ellos no podríamos llevar a cabo las investigaciones, los trabajos prácticos, así que bienvenidos sean!!… Pero, hay que tener en cuenta que a veces nos quedamos un poquito mal... Voy a comentar una experiencia en la que me sentí mal, contratransferencialmente. Mal. No voy a contar en que materia fue, ni el nombre del nene, ni de la madre, ni del padre…ni de dónde obtuve el contacto… pero era un trabajo grupal, y yo realice las entrevistas con esta familia… ¿especial? No se, creo que todos somos especiales, pero quizás desde afuera se podían ver algunas “irregularidades”, que al no ser psicólogos no podemos informar, o explicar. Solo podría haberles dicho: chicos vayan a un psicólogo, o lleven a su hijo a un psicólogo, o vos, mamá, anda a un psicólogo por el bien de tus hijos. Pero no estoy autorizada a hacerlo. No lo hice. La primera entrevista a los padres transcurrió de manera tranquila. Me gusto hacerla, no estaba tan nerviosa…habían cosas que escuchaba que comentaba la madre que no me gustaban, pero ¿qué podía hacer? O sea que en líneas generales, me sentí bastante cómoda con la personalidad de los padres. Puede ser porque la madre tenía mi edad. Y muchas veces en el transcurso de la entrevista, si bien los escuchaba, pensaba en

como seria yo como mamá, teniendo en cuenta que

teníamos la misma edad. Me puedo criticar varias cosas, por ejemplo no preguntar por el síntoma del nene más a fondo, que era la enuresis. (Orinarse en la cama de noche) Pero ¿Qué es una entrevista a padres?, ¿cómo se lleva a cabo?

Entrevista a padres Básicamente se trata de una entrevista semidirigida, vincular. Debe tener preguntas abiertas. En estas preguntas se debe cuestionar sobre la historia del desarrollo evolutivo del niño, esto seria la anamnesis, que proviene de la práctica medica, y forma parte de la entrevista. Se pregunta cómo fue planificado el embarazo, el parto, la lactancia, cómo aprendió el lenguaje, se pregunta por el control de esfínteres. Se puede indagar qué significa para la familia la mirada social, cómo fue la elección del nombre, por qué eligieron tal colegio. Cómo festeja el cumpleaños, cuál es su juguete preferido. Se puede averiguar si el niño pregunta cómo nacen los niños. Se puede cuestionar por la historia de un día de su vida. Interesa cómo es la función de los padres con el niño y saber qué tipo de apego se observa entre ellos. Es importante ver quién toma la palabra primero, ver si los padres se contradicen,

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Cursando si se pelean. Hay que tener una mirada amplia para ver quién esta callado, quién habla, cómo se arman los circuitos paracomunicacionales, si hacen gestos, si tratan de hacer pactos con el profesional. O sea que interesa ver la interacción familiar y vincular. También es importante captar quién tiene la capacidad de recepción y reflexión en las intervenciones del entrevistador. Nuestras preguntas funcionan como un momento del proceso de devolución, ya que los padres unen las preguntas con el motivo de consulta y se produce una confrontación de los datos que nos ofrecen con las dificultades por las cuales consultan.

Pero vamos a ejemplificarlo; primero les pregunte: ¿Por qué ustedes nos dejan hacer este trabajo? Y la madre me contesto: Para colaborar con vos. Después de tomarles los datos, años, estado civil, nacionalidad, cantidad de hijos, etc… empecé con la entrevista y la primer pegunta abierta fue: ¿Podrían contar cómo se conocieron? El padre del pequeño me contestó: Si, estudiando nos conocimos. La entrevista sigue, pero intercalaré fragmentos:

Entrevistadora: ¿Cuándo decidieron casarse? Madre: Después de estar casi tres años y medios juntos Padre: ¿Si? ¿Tres años y medios? Si. Madre: Claro, quede embarazada de S y ahí nos casamos, o a los cuatro años y medios nos casamos. Entrevistadora: ¿Cómo fue el embarazo? Madre: No fue buscado. No, no. Estábamos de novios, estábamos comprando las cosas para casarnos, quede embarazada y tuvimos a S. Entrevistadora: Pero ¿el embarazo cómo fue? Madre: Los primeros meses fue terrible Padre: Caótico Madre: Después ya no. Entrevistadora: ¿Terrible en qué sentido? Madre: Terrible nosotros como pareja.

Problemas físicos, no, no. Baile árabe todo el

embarazo.. Entrevistadora: ¿Y cuáles eran los problemas que tenían? Madre: Nos re peleábamos porque yo no quería. Yo quería primero comprar las cosas, o sea, terminar de comprar las cosas, porque cuando yo quede embarazada, ya habíamos comprado cama, heladera… Las cosas de la cocina, y me agarro re mal. Me ataque mal cuando quede embarazada porque yo quería que nos vayamos a vivir juntos y después quedar embarazada. Pero tampoco daba para sacárselo. ¿Por qué? Porque nosotros teníamos planeado una vida juntos. Entrevistadora: ¿Y vos qué opinabas? (dirigiéndose al padre) Padre: No, para mi era buenísimo porque yo ya tenía 30 años. Estaba en una etapa…. Madre: (se pisan las voces) Claro, estaba planeado, pero es como que se adelanto.

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Cursando Y es como que a mi me puso de la cabeza que se haya adelantado. No es que no quería tener hijos con él.

Entrevistadora: ¿La elección del nombre cómo fue? Madre: Por sorteo, porque no nos poníamos de acuerdo Padre: No, no fue por sorteo. Madre: fue por sorteo (levanta la voz) Padre: No. ¿Cómo va a ser por sorteo? Madre: Si, porque primero estábamos que Nahuel, que Ramiro, que Román. Padre: No, no fue por sorteo, fue por descarte. Madre: Bueno, pero es como un sorteo el descarte. Fue por descarte y no fue por sorteo Padre: Por descarte. Hicimos una lista. Madre: Hicimos una lista porque no nos poníamos de acuerdo. Padre: También, hicimos una lista de primeros nombres y una lista de segundos nombres. Y no solo había que elegir el primero, sino que había que buscar un segundo que coincidiera bien con el primero elegido. Y finalmente quedo. Madre: Fue por descarte. Padre: Y la decisión final, fue un día antes de que nazca.

Entrevistadora: ¿Qué podrían contarme sobre él? Madre: Es un “pancho”. Padre: Si. Um………. Es muy tranquilo Madre: Muy tímido. No es de contar, así, que es lo qué le pasa. Padre: No. Madre: Le tenes que sacar así con tirabuzón. Padre: Es introvertido. Madre: Es muy parecido a él. (Dirigiéndose al marido) Padre: Claro. Parece que las cosas le pasaran por alto y no deja pasar ninguna, porque en realidad vos estas hablando cerca de él, y él pareciera que esta haciendo otra cosa y él esta captando todo lo que vos estas diciendo. Entrevistadora: ¿Y cómo se dan cuenta ustedes de eso? Padre: Porque después te pasa la factura Madre: Porque después te pasa la factura, claro. Te dice: “No, pero yo escuche que vos la otra vez dijiste esto, esto y esto”. Padre: Y vos creías que él estaba haciendo otra cosa, y no, te estaba escuchando, y él te esta captando y percibiendo todo. Entrevistadora: ¿Y ustedes qué le dicen cuando les pasa la factura? Padre: Y le decimos la verdad, generalmente. Madre: Generalmente nos “caga”, así que…Y le tenemos que decir: “si tenes razón.”

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Cursando Entrevistadora: ¿Cómo es un fin de semana de S? Madre: ¿Un día de lluvia o un día de sol? Padre: Son los dos casi iguales. Madre: Son los dos casi iguales, claro, si. Mucho play station. No quiere salir de casa Padre: No quieren. Madre: Es contradictorio porque a S le gustan las casas para estar afuera, pero no quiere salir de casa. Ninguno de los dos varones. Se levantan y quieren estar en casa todo el día. (viven en un departamento de 3 ambientes) Entrevistadora: ¿Y qué es lo que hace? Madre: Play station, compu. Y jugar a la pelota en el pasillo Entrevistadora: ¿Pero no prefieren ir a la plaza a jugar a la pelota? Padre: No. Convengamos que no los acostumbramos a ir a la plaza. Madre: (lo corta) A mi no me gusta ir a la plaza. Prefiero llevarlos a un shopping, aunque me gaste tres veces más la plata que en una plaza. Detesto estar esperando que estén jugando así en la plaza (hace como el movimiento de las hamacas) Tipo vos te divertis y yo estoy acá embolada. Entrevistadora: ¿Y van al shopping? Madre: Si, al shopping cada tanto vamos, ahora el fin de semana fuimos a los jueguitos. Pero por ejemplo, le preguntas: “¿qué queres que te compre?” Y te contesta: “un jueguito de play station”. No existe otra cosa. O sea es como mamá la compu, el nene la play station.

Entrevistadora: ¿Va a la casa de los amigos? Madre: Si va, tiene que volver. O sea, nada de quedarse a dormir. Ni que le digan los chicos que si quiere se puede quedar a dormir, porque si no, no va. Padre: En cuanto le insinúan que se puede quedar a dormir, ya no quiere ir. Madre: Ya no quiere ir. Entrevistadora: ¿Y por qué es eso? Madre: Nunca lo supimos. Porque le preguntas y te dice: “No porque quiero volver a casa.” Es todo lo que te dice. Entrevistadora: ¿Y ustedes qué le dicen? Madre: No, nada. Porque el más grande, va a la casa de amigos, muy de vez en cuando se queda a dormir así, aparte esta acostumbrado porque cuando va a la casa de la abuela se queda a dormir. Pero él no. En el único lugar donde quiere ir y quiere quedarse a dormir es en la casa de mi viejo en Mar de Ajo. Cuando se va solo, pero sino, no, él te dice: “¿pero me van a buscar no?, ¿me van a buscar?”. Entrevistadora: ¿Pero cuánto tiempo puede estar afuera de la casa? Madre: El puede estar todo el día afuera, pero él a la noche tiene que volver a dormir a la casa.

Entrevistadora: ¿Por qué son los castigos?

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Cursando Madre: Cuando se agarra a trompadas con el hermano, porque malas notas no trae. O contesta. Padre: A veces se hace, dos, tres días seguidos pis en la cama, y yo ya al tercer día no lo trato mal, no lo reto, nada, pero le digo: “bueno, no hay play station hasta el viernes”. Tres o cuatro días sin play station. Madre: Ese es otro tema que no sabemos por qué se hace pis. Padre: Claro, porque no es un problema aparentemente físico. Ya el pediatra nos dijo que no, que no es nada. Madre: Le hicimos exámenes de sangre, y no tiene nada. Padre: Nos dijo que no le demos de tomar liquido dos horas antes de dormir, que se yo, todas las recomendaciones, pero el tipo igual… Madre: Nosotros lo asociamos porque cuando se pelea con un amiguito, cuando nosotros lo retamos por x motivo, ese día se hace. O si sabe que mi mamá al otro día no viene. Padre: Si nosotros discutimos tratando de que él no escuché y él igual esta escuchando.., chau. Madre: Para mi le tiene miedo a algo. Padre: Si, internamente le preocupa algo, y entonces… Y no lo expresa, no lo habla. Madre: Pero mira que es un tema de hace años, y no hay manera. Entrevistadora: ¿Ustedes qué hacen? Padre: Tratar de no presionarlo. Madre: Tranquilo, hablamos, pero es como que evade y se va, y tampoco queremos estar muy… porque sino menos lo va a hablar cuando tenga ganas de hablarlo. Eso y de las chicas nunca habla. No le podes preguntar quién le gusta. Te dice: “No, nadie, te dije que nadie”. No, no hay manera. El otro si, del otro te enteras quién le gusta, quién no, quién le gusta al… ( se ríe) Entrevistadora: ¿Ustedes lo castigan por esto, y después qué pasa? Madre: No, no es que lo castiguemos, se te suspende… “Vos tenes que tomar consciencia”, le decimos, que te tenes que levantar, tenes que ir al baño. Porque el todas las noches, antes de irse a acostar, va al baño, no es que no. Padre: Pero después a los dos, tres días, lo hace de vuelta. Madre: Ahora hacia como un mes que no se meaba. Y antenoche… ¿antenoche fue? Padre: Si Madre: Antenoche. Entrevistadora: ¿Y por qué fue? Padre: No, no sabemos. Madre: No se porque fue, no se si era por nervios de la prueba, porque justo tuvo prueba, porque no fue que se peleo con el hermano, ni nada. Entrevistadora: ¿Y por qué se pelea con el hermano? Padre: Porque….

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Cursando Madre: Si, por boludeses, porque se agarran a trompadas, porque uno quiere la play y el otro la compu, y se dicen: “Pero vos estuviste más tiempo”. Padre: Y T es muy competitivo y desafiante, y a él no le importa demasiado, la competitividad con el hermano, ni con nadie. El más bien disfruta de los juegos y de los deportes, pero el otro es competitivo, y lo insita a ser competitivo a él, entonces ahí empieza el choque. El otro es muy competitivo, mal.

Entrevistadora: ¿Qué sintieron ustedes cuando empezó a hablar? Madre: Ya habíamos vivido la experiencia con T,, o sea es como que esta bueno. A mi la etapa desde que empiezan a caminar hasta los 3 años, no me gusta. Entonces es como que para mí, estaba más bueno. Entrevistadora: ¿Por qué no te gusta? Madre: ¿Por qué no me gusta? Porque demandan más, no les entendes, se hacen los que no te entienden y no… es como que es mas fácil dominarlos o entender que es lo que tienen a partir de los 3 años. Y desde que empiezan a caminar que tenes que estar así, (hace gesto como persiguiéndolos) eso no me gusta. Entrevistadora: ¿Qué es lo que no entendes cuando son chiquitos? Madre: Qué es lo que le duele, yo que se… Padre: Por qué lloran. Madre: Por qué lloran. Claro. Padre: Por qué se encaprichan y vos no entendes lo que quieren decir. Entrevistadora: ¿Cómo se sentían ustedes cuando lloraba y no entendían que le pasaba? Madre: Y tratas de darte cuenta, es como que tu instinto te hace dar cuenta que es lo qué le pasa, qué es lo que tiene, pero no es lo mismo que cuando hablan. Entrevistadora: Pero ustedes ¿cómo se ponían ante esas situaciones? Madre: No, ni nerviosa, ni ansiosa, nada. Padre: No. Madre: Les tengo poca paciencia en esa etapa, entonces no me gusta. Igual las pasas. Padre: Yo tengo más paciencia con los chicos que ella. A mí si me gusta esa etapa. Si. No me altera no entenderlos, a menos que los vea mal de salud, no entenderlos no me altera, en nada. Si no entiendo lo que quiere lo conformo con otra cosa, trato de que no este mal, que se yo.

Entrevistadora: ¿Con quién comparte la pieza ahora? Madre: Duermen los 3 juntos. Pero es todo un tema ahora, porque T duerme o con V o con S, así S no se hace pis, supuestamente. En la misma cama, aunque tiene cada uno su cama (se ríe). Ahora duermen juntos, quieren dormir los dos juntos, los dos varones duermen juntos. Entrevistadora: ¿Quien tiene la iniciativa? Padre: Los dos. Madre: Si, los dos, porque si no es uno, es el otro.

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Cursando Padre: Y T con tal de no dormir con la hermana, porque la hermana si quiere dormir con él, prefiere dormir con S. No creo que lo que más le guste es dormir con S, pero antes de dormir con la hermana, prefiere dormir con S. Entrevistadora: ¿Por qué? Madre: Porque V le agarra la oreja y le tironea así (hace el gesto), tiene la manía de la oreja, y te da ganas de matarla. Entrevistadora: Entonces S duerme con T en la misma cama, ¿cuando duermen juntos, S, también se hace pis? Madre: No. Pero ayer si. Padre: Si. Madre: Fue así: ayer T se levantó y se quedó S solo y S en vez de llamar a mi mamá, lo llamó a T, y T ¿qué dijo?: “Abuela, anda, S seguro que se hizo pis” (se ríe)

Entrevistadora: ¿Cuántas camas hay en su habitación? Madre: Hay cuatro camas. Padre: Si, cada uno tiene su cama. Madre: Tienen, una más por las dudas, por si viene el abuelo o algo, pero no. No se usan. Hay dos que no se usan. (Se ríe) Entrevistadora: Cuando duermen juntos ustedes ¿qué les dicen? Madre: Nada, porque no me parece mal. Me parece incómodo. O sea se los respeto, porque yo no tuve hermanos y capaz que a mi me hubiese gustado también dormir con mi hermano. Padre: Yo quiero fomentar eso, de que sea unido al hermano, porque yo no lo logre nunca con mi hermano. Yo estuve toda la vida peleado con mi hermano, mal, y yo creí que de grande iba a mejorar pero empeoro la cosa, empeoro. Ponele, me lo cruzo en una fiesta y no lo saludo, no le digo “hola”, entonces yo no quiero que pase eso entre ellos, en la medida que pueda no lo voy a permitir yo, mi viejo lo permitió, y yo voy a tratar de que no pase. Así que todo lo que sea fomentar la unión de ellos, para mí esta bien, por eso.

Padre: Un buen incentivo: las vacaciones en Mar de Ajo con el abuelo. Madre: Ama Mar de Ajo, es su lugar. Eso si tiene como preferencia. Es su lugar preferido para irse de vacaciones. Vamos a Mar de Ajo porque ahí vive mi viejo. Y él quiere ir solo, con nosotros, sin nosotros. Pero él quiere ir a Mar de Ajo. No son vacaciones si no va a Mar de Ajo. Entrevistadora: ¿Qué es lo que hacen en Mar de Ajo? Madre: Cuando están con mi viejo tienen un régimen militar. Se levantan temprano, almuerzan a tal hora, van a la playa a tal hora, vuelven de la playa a tal hora, se bañan a tal hora, cenan a tal hora, y se van a dormir a tal hora, y cumplen… y además siempre van todos los años los mismos chicos. Nosotros no conocemos a nadie, y ellos si. Padre: Y bueno, además en las vacaciones es todo relax. Todo relajado, todo buen humor. El esta feliz, él pasa sus vacaciones feliz. Entra y sale del agua 10 veces por día, si.

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Cursando

Entrevistadora: ¿Cómo es tu relación con S? Padre: Y es buena, porque yo percibo todo lo bueno, y lo malo que le pasa desde que era bebe. Y ella (Dirigiéndose a la esposa) en su forma de ser, a veces se pasa de rosca y no se da cuenta de lo que el nene quiere o quiere expresar. Madre: Pero ella te dice tu relación con S. Padre: Ah como veníamos hablando de T. A con S, muy fluida no. Madre: Es más conmigo que con él. Si tiene que pedirle algo no se lo pide a él. (Dirigiéndose al marido) Padre: Muy fluida no es. No me tiene mucha confianza. Madre: No tiene una imagen de un padre que te marca límites ni nada. Debe ser por eso. Tampoco lo ve como un padre como para ir y decirle: “hay pá, me compras un chupetín”. No, espera a decírmelo a mí. Pero él jamás le dijo: “no”, por ejemplo de comprarle. Jamás le dijo que no de comprarle un chupetín. Y no, espera decírmelo a mí. Entrevistadora: ¿S nunca vio a su papa ponerle límites? Madre: No, nunca fue necesario. Padre: El es muy obediente, siempre fue muy obediente. Vos le decis las cosas una vez bien, y el chabón la agarra enseguida.

Entrevistadora. Muchísimas gracias a ambos!

Obviamente, este es solo un fragmento, para ejemplificar la contra transferencia que sentí con este trabajo práctico. Seguramente, que si lo fueron leyendo, abran sentido lo mismo que sentí yo. Un padre que no pone limites, una madre bastante desapegada. Un chico que necesita que le pongan limites…pero hasta acá venia todo bien, algún que otro aspecto que para mi “origen conservador” era bastante extraño: que los dos hermanos duerman en una misma cama, que el padre no le sepa poner limites al niño, que la madre no los haya llevado a los chicos a la plaza porque ella se aburre, que su nombre haya sido por descarte y que la madre lo haya querido abortar porque primero quería comprar los electrodomésticos para casarse.

Pero sigamos con el caso, después conocí al niño que por su apariencia parecía un nene tímido, que no le gustaba demasiado hablar, callado. Físicamente era de estatura normal, flaquito, pelo enrulado y negro. Me dio la sensación de que era como el padre en pequeño. A continuación intercalaré un pequeño fragmento de una mini entrevista con el pequeño, igual yo no sabía qué preguntarle, porque él no contestaba casi nada, o solo con frases cortas y se complicaba bastante por mi inexperiencia.

Como autocrítica puedo decir que quizás no construí una buena alianza terapéutica con S, no le pregunté el nombre de sus amigos, aunque sí el de su personaje, su programa y juego preferido, lo que me contestó desganadamente. Quizás sus inhibiciones repercutieron en mi

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Cursando labor estrechando la actitud indagatoria respecto a ciertos temas. Su dificultad para establecer un diálogo fluido y sus respuestas acotadas hicieron que mi manera de encarar la entrevista fuera también con características inhibitorias.

Veamos como fue.

Entrevistadora: ¿Sabés por qué estas acá? S: No. (Tímidamente) Entrevistadora: ¿Tus papás no te dijeron por qué estas acá? S: Si, mi mamá me contó que es para la facultad. Entrevistadora: Ah, eso. Que era para la facultad, está muy bien. ¿Qué es lo que más te gusta hacer en el día? S: Siempre juego. Entrevistadora: ¿A qué jugás? S: ummm… a la pelota con mi hermano, y también con mi hermana juego. Entrevistadora: ¿A qué jugás? S: Eh…la hago andar en monopatín. Entrevistadora: ¿Y tenés amiguitos? S: Sí. Entrevistadora: ¿A qué juegan? S: A la play. Entrevistadora: ¿Y a qué jueguito en la play? S: Al GTA. Entrevista: ¿Cuál es el GTA, me contás que no lo conozco? S: Uno de robar autos. Y también tenés armas. Entrevistadora: ¿Y cómo es el juego? S: Ummm, si me acuerdo….. ummm. Podes robar el auto, podes pegar, te podes comprar casas. Entrevistadora: ¿El colegio te gusta? S: No, el colegio no. Entrevistadora: ¿Por qué no te gusta? S: Porque no. Entrevistadora: ¿Alguna materia que te guste más? S: No. Entrevistadora: Bueno, gracias.

Como vimos, era un nene que no me dejaba preguntarle aspectos de su vida porque no contestaba y eso me incomodaba, pero el trabajo seguía. Debí verlo una vez más. Pero antes lo supervise con la profesora, ¿qué le pregunto? ¿Cómo instalo un buen clima si él respondía poco? Y si, era realmente difícil… ubíquense por un momento en mis zapatos. Ya tenia la

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Cursando mitad del trabajo, a la mitad del cuatrimestre, no iba a cambiar de colaborador, pero realmente me ponía ansiosa y nerviosa la idea de no poder obtener demasiada información.

Sin

embargo, no se qué fue, pero en la segunda entrevista, no se si es porque ya me conocía…pero aunque no contestaba demasiado, algo habló. Y lo más importante. No se por qué,

quizás yo empecé bien…pero él algo hablo. Y yo me sentí mal. Me sentí mal por

preguntar. Mal porque él tenía algo naturalizado que no debía estarlo. Y yo no podía hacer nada. Ni decirle nada. Solo sentí impotencia. Mucha. Indignación. Algo que no me imaginaba hasta ese momento.

Veamos:

Entrevistadora: ¿Cómo pasaste estos días? S: Bien. Mirando la tele Entrevistadora: ¿Qué miras en la tele? S: Un programa de Disney. Entrevistadora: ¿Y de qué se trata? S: No se. Entrevistadora: ¿Cómo no sabes, no es el programa que miras? S: Umm

Entrevistadora: Contame de tu familia, de tu mamá, de tu papá S: (Mira para abajo y no contesta) Umm Entrevistadora: ¿Qué hace tu mamá? S: Siempre está en la computadora. Entrevistadora: ¿Y tu papá? S: Hay veces que esta haciendo la comida…y hay veces que juega a la play. Entrevistadora: ¿Y tus hermanitos? S: (silencio) La más chica molesta siempre, cuando estoy jugando con mi hermano. Entrevistadora: ¿Con tus abuelos cómo te llevas? S: Bien. Entrevistadora: ¿Qué haces con ellos? S: Con mi abuela… no sé (junta el hombro con la cara, como que no sabe) Entrevistadora: ¿Y con tu abuelo? S: Nunca esta acá. Y mi abuela me cuida en mi casa. Entrevistadora: ¿Te llevas bien con ella? S: Sí. (Afirma con la cabeza) Y con mi abuelo me voy de vacaciones. Entrevistadora: ¿Te gusta? S: Sí.

Entrevistadora: ¿Con quién te llevas mejor de tu familia?

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Cursando S: Ummm, con mi hermano Entrevistadora: ¿Y de los grandes? S: Con mi papá. Entrevistadora: ¿Y con tu mamá, no? S: Noo. Entrevistadora: ¿Por qué no? S: Porque siempre me pega. Entrevistadora: ¿Por qué te pega? S: Siempre cuando me peleo con mi hermano, me pega a mí. Y a veces yo le hecho la culpa a mi hermano. Entrevistadora: ¿Y tu mamá te pega a vos? S: No, le pega a él. Entrevistadora: ¿Cómo te pega? S: Hay veces que me pega con el cinturón… (Lo dice como algo totalmente natural) Entrevistadora: ¿Por qué? S: Cuando me peleo con mi hermano, y por otras cosas más. Entrevistadora: ¿Qué otras cosas? S: No sé. (Lo dice mirando para abajo) Entrevistadora: ¿Cuándo traes una mala nota del colegio te dicen algo? S: Sí Entrevistadora: ¿Qué te dicen? S: Muchas cosas. Entrevistadora: ¿Te pegan? S: No Entrevistadora: ¿Cuál es el castigo? S: No me dejan hacer nada. Entrevistadora: ¿Nada de qué? S: No me dejan ni estar en la play, ni estar en la compu, ni ver la tele. Entrevistadora: ¿Te pegan seguido? S: Si. Entrevistadora: ¿Por qué? S: Ummm. Entrevistadora: ¿Te gusto el otro día dibujar? S: Umm Entrevistadora: ¿Por qué no te gusto? S: No me gusto.

Fuerte, ¿no? Eso sentí yo. Impotencia. Aunque no haya hablado demasiado, lo que dijo fue contundente. Ya no sabia como terminar la entrevista… no sabia como cerrarla, ya estaba angustiada, y no quería que el pequeño se de cuenta. Creo que S en este segundo encuentro

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Cursando tuvo hacia mí una transferencia distinta a la primera, ya que pudo poner en palabras lo que realmente le sucedía, a veces con algunos silencios, pero aunque con algunas inhibiciones pudo comunicarse conmigo. Yo que más puedo decir de esta experiencia... que sentí un bloqueo, pero debía continuar. En realidad no sabia que cara ponerle, y tenia miedo de que mis intervenciones le hicieran peor. Igualmente me sentí confortada ya que S pudo decir esas palabras, que realmente significaron mucho. Supongo que ustedes al leerlo sintieron lo mismo que yo, y seguro pensaran: ¿cómo hace un estudiante con semejante información? ¿Cómo lo tramita, sabiendo que no hay devolución? La verdad que es difícil. Muy difícil porque no les podemos decir nada a los padres, nada al nene. Pero ¿Qué es la devolución, que nosotros como estudiantes no podemos hacer? Devolución: Es la entrevista donde se transmiten oralmente los resultados, o se hace la lectura y los comentarios del informe. Esta debe ser con lenguaje accesible, y útil, esto significa que debe ser un puente para el espacio terapéutico, o sea se ven los indicadores que nos indicarían hasta dónde podemos llegar en la terapia. Esta entrevista sirve para observar la reacción del paciente o de los padres del paciente ante la información. Desde el punto de vista psíquico al psicólogo le sirve para "devolver" todo eso que en contratransferencia se recibió. Y eso es lo que no pude hacer. Devolver. Y me quede con todo adentro. Se lo comente a mi psicólogo, lo charle en grupo, con la profesora, pero a las personas implicadas, no les pude decir nada. No podemos, no estamos autorizados para darles información.

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Cursando Capítulo Siete. Practicas

Estas son algunas de las experiencias que puedo comentar, hay más… que seguiré exponiendo, pero creo que los trabajos prácticos… así como el que vimos en el capítulo anterior son los que nos ayudan para no estar tan desorientado cuando nos recibimos. Por eso es bueno tener trabajos de campo, trabajos prácticos aunque para la gran mayoría de nosotros sea de lo más “envolante” realizarlos, reunirse, conseguir los contactos, pero es la única manera con la que se puede aprender y equivocarse: en el contacto con las instituciones, con los pacientes, (en nuestro caso con el colaborador). Durante la carrera aprendemos mucha teoría, la cual podemos aplicar si realizamos alguna práctica interesante, o algún trabajo de campo donde hayamos podido aplicar los conceptos. Porque sino es de esta manera, no nos sirve demasiado todo lo que estudiamos. En realidad la teoría sirve y también nos ayuda para obtener el titulo, pero es necesario aplicarla durante la carrera con algún caso real, para no sentirnos tan desorientados cuando ejercemos la profesión. No hay demasiadas prácticas en la facultad por eso hay que aprovechar

de los trabajos

prácticos. Y de estas se aprende dependiendo en cuál nos anotemos. Tampoco hay pasantias en la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Yo realice una en una Institución privada. Entendía poco. Pero estuvo bueno, me gusto. Creo que aprendí bastante de esa experiencia. La profesora explicaba bien. Una vez por mes teníamos entrevistas de admisión con pacientes. Ya no con colaboradores, eran pacientes de verdad, y eso estaba bueno. No siempre teníamos todos entrevistas de admisión. Nos turnábamos. A mi me tocaron dos pacientes muy parecidas, con un mes de diferencia. Dos chicas que no tenían relación con el padre, que para la madre eran todo, que habían nacido de un fruto de un amor prohibido, como dijo una de las chicas. De estas experiencias realice un trabajo, que según la profesora no estuvo muy bueno, porque no me corría del discurso de una de las pacientes. Este fue el trabajo de una de las entrevistas de admisión que presencie.

Planta en la puerta Muchas veces con el deseo de sanar y el padecer como motor en la dirección de la cura, cuando los futuros pacientes llegan por primera vez a una entrevista de admisión, comienzan comentando lo más impersonal, lo que les resulta más fácil. Es lógico, frente a ellos tienen dos perfectos desconocidos que lo escucharán analíticamente, por primera vez: la entrevistadora que cumple dos funciones, dirigir la entrevista y admitir o no al paciente, y guiar a la otra persona que está a su lado, el pasante, que escribe todo lo que puede, intentando que nada se le escape. El discurso del paciente que asiste a una entrevista de admisión, muchas veces es el que nos puede orientar para situar algo de un acto que nos guía en relación a la verdad

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Cursando fantasmática, al inconsciente del sujeto, a la lógica de su propio goce y a su posición subjetiva. Posteriormente por medio del análisis podremos decir, que serán las marcas de la enunciación, lo que el sujeto cuenta en su relato, lo que podremos situar en su decir, lo que nos muestra la posición del sujeto en relación a la satisfacción. Desde ahí se puede poner en juego la pregunta por la posición del sujeto en ella, el modo en que contribuye a fabricarla y sostenerla así como sus posibilidades de ubicarse en ella de otra manera como efecto de trabajo analítico. El sujeto mismo es efecto de una trama significante orientada por una realidad única, e irrepetible, y podemos decir que se trata de la verdad en relación al deseo inconsciente. En relación a esto, la indicación freudiana es escuchar la verdad que se produce en el decir y que compromete al sujeto. Por su parte, Jorge Jinkis, en su libro Lo que el psicoanálisis no enseña, sostiene que “no hay que olvidar que el análisis solo es posible a condición de seguir las articulaciones del significante. De ese modo es posible descubrir el deseo inconsciente que nos indica la posición del sujeto.” 5 Paula (su nombre es ficticio) tiene 23 años, y acude por primera vez al Centro, muy bien vestida, y se presenta estrechando la mano y diciendo “un gusto”. En primera instancia relata con un vocabulario adolescente que necesita un tratamiento porque desde hace tiempo tiene problemas para relacionarse con su papá, tiene problemas de autoestima, y con su mamá siempre tuvieron dificultades. Un tiempo después cuenta que necesita un análisis porque esta “al borde de la explosión”, y siente que no puede ni hablar. Argumenta que terminó una relación bastante turbia, donde su pareja la agredía verbalmente. Paula en su decir refiere una situación conflictiva de pareja, pero hipotéticamente podemos suponer una lógica, desde esta primer entrevista, infiriendo que esta situación remite a otra cosa del inconsciente y no se sabe, a un padecer desconocido. Aquel que podemos percibir cuando Paula angustiada, relata la relación con su madre: “soy hija única y siempre vivimos juntas y solas, entonces es como que no se da cuenta que yo crecí, que soy relativamente adulta y me sigue tratando como una nena, y eso es peor, discutimos por tonterías, cuesta. Cuesta porque vivimos en un departamento chico y yo no tengo un lugar que sea mío. No tengo una puerta para cerrar en el momento que yo quiero parar de discutir. Y si me quiero ir de mi casa, se me planta en la puerta y no me deja salir, como si tuviera 6 años, no se, no me parece.”

5

Jinkis, Jorge: (1983) Lo que el psicoanálisis no enseña. Lugar Editorial, Buenos Aires.

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Cursando Por los dichos de su decir, Paula tiene un lugar de objeto de goce del otro, lo que la hace tener un lugar de objeto complicado para ella misma. Se queja de que su ex novio no la respetaba, la arruinaba, y esta es su posición subjetiva en la vida. Sus lazos con sus parejas se juegan siguiendo la lógica del lazo simbólico que se puede pesquisar con su madre. En sus relaciones de pareja se repite el fantasma, el trato con la madre, la marca gozante de la pulsión. Pero podemos preguntarnos ¿por esta razón sigue sosteniendo una relación conflictiva con la pareja? No lo sabemos, el saber estará del lado del paciente, al concluir el análisis. Solo el sujeto puede ensayar alguna teoría de lo que juega en él su goce. No podemos decírselo nosotros. Sin embargo, podemos explicar, como dice Miriam Mazover en Conferencia “Psicoanálisis e institución” que en la neurosis, se pone a jugar la capacidad de transferencia, que es estructural y oficia de marco para todas las relaciones que el sujeto establece. Por otro lado, detrás de la puerta que no puede abrir, hay otra que no puede cerrar, y es una situación más complicada, es el padecer inconsciente, y es como no poder con la vida misma. Por lo que se oye, para Paula su padre es inmaduro, débil, y se separo de su madre cuando ella tenía 6 años, con lo cual, su padre salió de escena, y podríamos decir hipotéticamente que parecería que esto hizo que Paula se sintiera sola, sin saber ponerle limites a la madre. Podemos suponer que quizás si el padre hubiera estado más presente o sido más duro, probablemente Paula podría haber ejercido un corte a esta madre. Con lo dicho hasta aquí, podemos inferir hipotéticamente que posiblemente Paula este ubicada en un lugar fálico para esta madre. Esto se debe, dice Mazover a que cuando hablamos de estructura neurótica, partimos del supuesto de que en tiempos instituyentes la ecuación niño- pene, sostenida desde la premisa universal del falo ( premisa del lenguaje, porque en lo real a la mujer no le falta nada) es una ecuación lograda, porque en este tiempo constitutivo, el niño se identifica ( identificación imaginaria) como siendo el falo de la madre, el falo que a la madre le falta, y se transfiere como objeto taponando la falta en la madre,6 pero luego esto se podría deslizar, este falo es sustituible. Sin embargo en este caso, hay un padre que por los dichos de Paula parece ausente, y solo esta presente con determinado rasgo, con el cual ella lo sostiene como impotente frente a la madre, con lo cual Paula, terminaría siendo todo para esta madre. Se puede decir que una completa a la otra y Paula no la frena, no deja que haya huecos, para no vérselas con su propio deseo. El problema es cuando la hija siempre es objeto y no aparece algo del deseo de la madre que cambie.

6

Mazover, Miriam: Conferencia “Psicoanálisis e institución”

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Cursando Podemos inferir, que no poder ponerle un límite a la madre, es lo que se traspasa a la pareja, lo que la lleva a sostener ese tipo de relación amorosa, en donde no puede ponerle un freno al novio y ella se queda en posición de objeto del goce de otro. El otro que se le aparece y no respeta su deseo. Su goce no circula, se queda en un lugar fijo, en el lugar de la agresión. Paula es objeto de goce de la madre y no se ubica, ni la ubican como sujeto. El objeto no se considera y no es considerado y a la vez puede ser sustituido. Pero Paula esta en una sala en el Centro, tratando de ser admitida para un tratamiento analítico, porque ella quiere ser sujeto. Paula fue admitida y derivada al consultorio zonal. Luego el síntoma en transferencia y la instalación de un sujeto emergido en el discurso analítico será el comienzo de un análisis. Posteriormente y con el correr del tiempo, el sujeto aprehenderá libidinalmente que el analista le dá un lugar como sujeto, bajo las coordinadas de legalidad, que hacen posible instalar la dimensión de lo digno en contraposición con la indignidad que padece y que es lo que el psicoanálisis intenta curar. El fin del análisis dejará como saldo un sujeto dividido, y cara a cara con lo que es inherente a su estructura neurótica, su propio goce pulsional. Como mencione, esta bueno que sean pacientes de verdad y que de ellos no conozcamos nada hasta que se presentan, y que su discurso transcurra desde: “contame, ¿qué te trae por acá?” Con esta experiencia comprobé que uno aprende más con el paciente, con las prácticas, con las pasantias que con lo teórico, que asistiendo a la facultad todos los días a repetir solo lo que se lee y se aprende de los libros. Si, deberíamos tener más prácticas, más pasantias. Orientadas a lo que nosotros realmente queremos. Y creo que estamos cada vez más lejos de llegar hasta ahí. De lograr más de estas prácticas y pasantias. En realidad, no tenemos mucho conocimiento al final de la carrera. Quizás si somos un poco aplicados, podemos ir a conferencias, cursos, jornadas, pero todo o casi todo arancelado. Porque en la universidad,

nos ofrecen poco de esto. Y de estos cursos, conferencias,

seminarios, también podemos aprender algo. Yo no realice cursos, ni fui a conferencias, solo fui a esta pasantia. Y realmente, si me preguntan, yo recomendaría hacer más pasantias, ir a cursos, a conferencias, (gratis o no) hacer o participar de investigaciones, porque con eso se fija más el conocimiento, con esto ese aprendizaje de libro, por primera vez lo vemos plegado en un paciente. Y es lo que nos sirve en un futuro. En el momento en que curse psicopatología teníamos la oportunidad de ir al Borda, o al Moyano. Yo asistí al Borda. En tercer año. Era mi primer gran experiencia. No sabía ni cómo llegar. Y desde Ramos… tenía que estar a las 8 y media de la mañana. Temprano para mi gusto. Me levante a las 6. Eran solo 4 clases. El 25 jamás pasaba por Nazca, ni por Flores. Me había llevado mi papá hasta Flores. Pero el colectivo brillaba por su ausencia, y a mi se me hacia tarde. Además, no sabía ni siquiera cómo llegar, cuánto tiempo tenia desde Flores. No sabía nada. Solo que tenía que estar ahí a las 8 y media. Y que nos encontrábamos en el hall del hospital. Pero llegue. Faltando 5 minutos para las 8 y media, me baje del colectivo, que

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Cursando todavía le faltaba media hora para llegar al Borda y me tome un taxi. Llegue, si pero corriendo, y de casualidad todavía estaban todos en el hall. La experiencia duró hasta las 10 de la mañana. Recuerdo que ese día, llego una profesora que nos explicó más o menos que era el Borda. Solo veíamos a los pacientes pasear por el parque y por los pasillos. Recuerdo que nos pedían monedas, pero nosotros no podíamos tener contacto. Además nos separaron en dos grupos, uno se iba con ella la próxima clase para ver a un paciente en cámara gesell, y otro se quedaría con el profesor, que en vivo y en directo entrevistaría a un internado. Sin mediación de nada. Volví el miércoles. Llegue más temprano. Ya conocía el lugar. Llegue en el colectivo 25. Otra vez el nuevo profesor explicó cómo se trabajaba en el Borda. Y comentó que la próxima clase veríamos al paciente. Que ansiedad! Después de tres años veríamos a un paciente real. Y encima en el Borda. Llegó la esperada entrevista. Apareció el paciente. Fue en el 2007. Ya no recuerdo ni su nombre. Pero no he olvidado los hechos de la primera entrevista. Porque debieron ser dos encuentros. Si dos entrevistas, porque el paciente en la primera estuvo callado, ido. No hablaba de nada, solo un discurso de porque él quería ser como San Martín. Contaba qué había sucedido en una batalla ficticia en la que él había estado, y por momentos él mismo se interrumpía y se quedaba callado un largo tiempo para luego decir que “esas voces” le decían que se mate. Recuerdo que apareció por la ventana del aula, y saludo tímido. Estaba con chinelas y pijama. También, entre las pocas palabras que pronuncio este señor de más o menos unos 56 años, delgado, dijo que había sido colectivero y por esa razón… ¿era mujeriego?. Después de estar más o menos media hora callado, o tapándose los oídos para no escuchar aquellas voces y que el profesor- psiquiatra le recomiende no escucharlas, o decirles que se vayan, el paciente se retiro. Pero antes se despidió de todos nosotros, que éramos alrededor de 25 y a las chicas especialmente nos dijo que estábamos todas muy guapas, que todas éramos muy lindas. Todas nos reímos y agradecimos el feliz piropo. Debe ser difícil para el paciente presentarse ante 25 personas que no conoce. Contar su vida y que lo miren como un bicho raro. Aunque lo primero que tenemos que saber, como estudiantes cuando entramos en un neuropsiquitrico, es que no estamos en el zoo. Y lo que deberíamos saber después, o sea cuando nos recibimos es que estos pacientes, no son un número más y justamente tienen una personalidad o un déficit en ella, y sobre todo deberíamos saber respetar a los pacientes en su individualidad y singularidad. Pero este no era el caso de nuestro profesor psiquiatra. Cuando el paciente se retiro, el profesor lo “bardeo”. Si, asi. Empezó a preguntarnos cómo una persona se podía presentar ante un grupo en pijama, y en chinelas. Y además intentar

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Cursando agradar con un piropo cuando había estado callado toda la hora. Pero no comentó esto a modo informativo, ilustrativo. El profesor no explicó que estas características se dan en personas esquizofrenicas o paranoicas. Realmente lo bardeo. Recuerdo perfectamente, como si fuese hoy que el psiquiatra dijo: “¿cómo va a presentarse así?, daba vergüenza!” Cuando salimos del aula con los chicos, ya caminando para la puerta del hospital, pensábamos, quién esta peor el profesor que lo critico, o el paciente que ya sabemos que es paciente…que esta internado, y que es casi obvio que va a venir en pijama. Realmente, ese día me fui insatisfecha. No sirvió de nada mi visita al Borda, ni levantarme a las 6:30 am. O sirvió de mucho, porque aunque la entrevista no se llevo a cabo, porque el paciente solo daba palabras sueltas y no respondía al cuestionario yo quede bastante shoqueada, y angustiada. Shoqueada porque este hombre no hablaba, lo poco que decía no tenia sentido (para nosotros,) de un tema saltaba a otro, no tenia conexión entre si lo que relataba, y lloraba. Lloraba alrededor de 25 personas, bajaba la cabeza, se tapaba los oídos y decía que ellas le decían que “se mate.” Angustiada, porque me preguntaba si yo podría como terapeuta sostener una situación así, ¿cómo la remaría? ¿Cómo haría para tranquilizarlo? Angustiada porque sentí que el paciente era solo un número para ese psiquiatra. Para ese psiquiatra que no se si sintió ese odio en la contratransferencia de la cual habla Winnicott para 7

la psicosis , porque realmente “bardeo” al paciente. Sentí que no lo respeto en su singularidad. Sentí que el psiquiatra era parte del sistema, que el paciente al estar dentro del mismo debía 8

padecer ese maltrato institucional que le impide ser tratado como paciente, en su singularidad, y al profesional, médico o psicólogo, ese sistema le impide tratar con respeto a su paciente.

7

Para Winnicott, la tarea del analista que emprende el análisis de un psicótico se ve seriamente influida por el

fenómeno de odio contratransferencial. Para este autor, para que el análisis sea posible, el odio del analista debe ser conciente y bien delimitado. Por ello debe someterse a análisis y así poder separar y estudiar sus reacciones objetivas ante el paciente. En ciertas etapas el paciente llega, efectivamente, a buscar el odio del analista, y lo que entonces se necesita es un odio objetivo. Si el paciente busca odio objetivo o justificado, debe ser capaz de encontrarlo, de lo contrario es imposible que se crea capaz de encontrar amor objetivo. El analista debe desplegar toda la paciencia, la tolerancia y la confianza. Debe reconocer como necesidades los deseos del paciente. 8

Para Ulloa, la constitución de toda cultura institucional supone cierta violentación legítimamente acordada.

Cuando esta violentación se hace arbitraria en grados y orígenes diferentes, se configura el SVI. (Sindrome de Violentacion Institucional) Las personas que conviven con esta violentación verán afectados la modalidad y el sentido de su trabajo: - En las siguientes condiciones es difícil que alguien a cargo de un paciente pueda considerar su singularidad:

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Cursando Esa fue la primera entrevista. La primera vez que veía a un paciente de verdad. Y a un psiquiatra interactuando con él. La verdad, no fue la mejor primer experiencia. La segunda entrevista transcurrió con mayor normalidad. El paciente relato su vida. Sus tres intentos de suicidio. El problema con su ex esposa, con su madre, con sus hermanos. Comentó que había sido chofer de colectivo. Por momentos desviaba los temas, hablaba de la democracia, de Julio Cesar…pero después retomaba el relato. Según el profesor, era un paciente esquizofrénico. Esa fue mi experiencia en el Borda

- Se empieza a perder funcionalidad vocacional. - Los síntomas cobran el valor de normalidad. - Se pierde la eficacia responsable y la habilidad creativa. - Una de sus consecuencias es el autoritarismo. - Se presenta una fragmentación en el entendimiento y la comunicación. Promueve con frecuencia reacciones de maltrato y el maltrato eleva el sufrimiento de la locura.

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Cursando

Capítulo Ocho. La psicología

Concluyendo: Creo que yo tampoco sabia quién era Freud, ni había leído el complejo de Edipo, hasta los 18 años cuando tuve psicología como materia de ingreso para Comunicación Social. Pero, aunque psicología no haya sido mi primer carrera siempre quise estudiar la mente humana. Quería entenderme a mi misma, a mis conflictos internos, a mis padres, a los hombres que tanto trabajo me constaban. Quería poder analizarme sin tener que ir a un psicólogo, al cual no iba. Quería desde la teoría, desde el estudio entenderme a mí, y a todos en general, como si toda la humanidad fuese un Gran Caso. Nada más errado que eso. Cada uno es un ser singular, con sus peculariedades psíquicas, y uno nunca termina de conocer al otro, ni siquiera a uno mismo. Somos como un gran rompecabezas y siempre nos faltan piezas por llenar para conocernos a nosotros y a los otros. Tampoco existe una sola teoría, sino varias, y cada una dice algo distinto, o lo mismo con otro nombre. Hoy sé que solo puedo lograr conocerme un poco más a mi misma por medio del análisis, ya no creo que pueda lograrlo por medio de la teoría. Pero como dice Freud “análisis terminable, interminable”, uno nunca termina de analizarse por completo y por lo tanto uno nunca termina de conocerse… Las palabras sanan, pero no curan. La terapia no cura, solo hace menos miserable la vida. Y ese será mi nuevo objetivo, (ya que conocer a las personas, aún con la teoría o las teorías es un poquito difícil,) hacer menos miserable la vida de otras personas y la mía.

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Cursando

Capítulo Nueve. Oficio de alumno

Y todo este es un gran manual sobre el oficio de ser alumno, de ser

estudiante de la

Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología. Esta abierto al debate porque algunos no opinaran lo mismo que yo, porque obviamente es todo desde mi experiencia. El libro explica básicamente que obtener un ocho en la UBA no es gran cosa, no tenemos que tener un CI de 130 para eso, aunque la Universidad de Buenos Aires este entre las 200 mejores universidades del mundo. No es como la gente piensa, que nos matamos estudiando. Por eso, abre un debate: El estudio hoy. La universidad hoy. El texto no habla qué se debe hacer y qué no, como alumno. Por ejemplo: ya sabemos (o no) que en una entrevista semidirigida con un colaborador, para un tp no se puede preguntar: ¿tu trabajo te angustia?, si es que el colaborador no dijo nada de su angustia antes. Se debería preguntar: ¿cómo te sentis en tu trabajo? ¿Qué sentimientos te genera tu trabajo? (obviamente que a un paciente tampoco se le podría preguntar lo primero) Estudiar o leer para todas las clases o por lo menos llevar el material, casi nadie lo hace, salvo que fuera para un parcial. Y a veces el único que lo hace se gana el amor y respeto de los profesores y el odio de todos los demás alumnos. Pero ¿qué es el concepto del oficio de alumno? ¿Es un trabajo ser estudiante? Si, es una ocupación. Y tiene todas sus reglas. Y para cada carrera serán las suyas.

Oficio de alumno Es un concepto que se usa en Psicología Educacional y está relacionado con poder alcanzar un determinado nivel de excelencia escolar. Los profesores parecen satisfechos cuando pareciera que existe el deseo de aprender por parte de los estudiantes. Pero estos alumnos, o sea nosotros, también tenemos estrategias para que a los profesores les parezca que tenemos realmente ganas de aprender, y que somos buenos estudiantes, pero ¿cuáles son las estrategias disponibles para hacer un buen papel? ¿Qué pueden hacer quienes, sin que les interese demasiado esa materia determinada, pretenden evitar los enfrentamientos directos y las humillaciones de los profesores, además de poder obtener una buena nota conceptual? Las estrategias pueden parecer cínicas, pero son pragmáticas. A medida que avanzamos en la vida académica, comprendemos mejor cómo se fabrican los juicios de excelencia o sea los buenos conceptos de los profesores hacia nosotros.

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Cursando Teniendo en cuenta nuestra responsabilidad como estudiantes, llegado un momento, todos deberíamos saber: •

que el éxito se basa en la evaluación efectuada en clase, o sea en el concepto que tenga el profesor de nosotros.

que para alcanzar el éxito basta con hacer buen papel en la evaluación en los momentos decisivos en las materias determinantes, y levar leído el material para cada clase.

Que no es indispensable ser excelente en todo, pero uno siempre tiene que mostrar compromiso con lo que hace, o en este caso con lo que estudia. La gran cantidad de alumnos comprenden con bastante rapidez que, para tener éxito, basta manifestar en el momento adecuado un nivel medio de excelencia: mostrar dedicación, leer para cada clase y llevar el material. También podemos estudiar de resúmenes, leer, saber cuáles serán las preguntas que tomarán en los parciales. Igual casi siempre todo es cuestión de suerte, de qué profesor nos toque, y si es o no buena onda. Pero tengamos en cuenta que un poco a esa suerte se la puede ayudar con el concepto que cada profesor tenga de nosotros.

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Cursando

Capítulo 10. Fin de curso

El último. Sería como una conclusión de un largo trabajo práctico, pero no lo es. El 10, también debería ser el último año de cursada para los que se atrasaron un poco, porque eso es lo que firmamos cuando ingresamos, un contrato por 10 años. Un contrato que dice que si nos excedemos en ese tiempo, debemos volver a inscribirnos. Es el final, y releyendo me doy cuenta que es muy parecido a lo que vemos y aprendemos en la facultad: muchas materias que no tienen conexión entre si. En el presente libro son muchos capítulos que no tienen continuidad, ni relación entre si. Esta pensado con conceptos que se ven en la facultad pero que a veces no llevamos a la práctica. Y el libro es un “mix” de todo, al igual que lo que vemos en la Universidad,

conceptos teóricos, y muchas veces vacíos,

desconectados de la realidad. Un poco de una materia, un poco de la otra. Y la carrera es eso. Un poco de todo lo relacionado con la psicología. El libro también. Un poco de mi experiencia como alumna intercambiando nociones de algunas asignaturas, que no siempre encuentran continuidad ni correlación, aunque el programa así lo sugiera.

Para finalizar quería recalcar que ser mujer de más de 30 años (con todo lo que eso implica: vivir en pareja o sola, trabajar, tener hijos o no, etc) y estudiar una carrera universitaria suele ser algo complicado. Pero conozco chicas que pueden, que sus deseos de recibirse y superarse para darles un futuro mejor a sus hijos son tan grandes que pueden, lo logran, mueven madres, abuelas, hermanas que las ayudan, pero se puede. No es imposible. Solo falta un poco de organización familiar, y cooperación de todos. Quieren tener algo más que amor para poder ofrecerles a los hijos. Quieren ofrecerles otra mirada hacia las mujeres: que las mujeres seamos vistas como madres, amas de casa, pero también como profesionales. Que vean que una mujer puede cumplir muchos roles al mismo tiempo. Que no piensen, a la manera antigua, que las mujeres solo estamos para cocinar y planchar. Y para eso le tenemos que dar el ejemplo. Y este es el primer paso.

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Cursando

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Salomone, G. Z.: El principio de neutralidad y la regla de abstinencia: la perspectiva freudiana. Ficha de cátedra. Mimeo. En www.psi.uba.ar

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Salomone, G. Z.: (2006) Responsabilidad profesional: Las perspectivas deontológica, jurídica y clínica. Ficha de cátedra. www.psi.uba.ar

Sendín, Mª C. (2000). La Entrevista de comunicación de resultados, en Diagnóstico Psicológico. Bases conceptuales y guía práctica en los contextos clínico y educativo, Cap. XIII, 1ª edición. Psimática, Madrid, España.

• Sluzki, Carlos, La red social: frontera de la práctica sistémica, Cap. 1, 2 y 3, Barcelona Gedisa, 1998

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Winnicott, Donald: “El odio en la contratransferencia”. Edic. JVE 2001

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Referencias 1 Este libro comencĂŠ a escribirlo para mayo, junio del 2009. ii

Ese momento llego el 3 de julio de 2013.

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Si, la lectura de alguno de los capítulos o del libro lo llamaron a pensar, y / o criticar, estos pensamientos y / o criticas son sumamente importantes para mí. Me gustaría saber su opinión al respecto del libro. O si necesitan regalar, o comprar mas ejemplares, puede escribirme a mi dirección de correo electrónico.

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