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El Abordaje Psicológico de Los Trastornos de Bulimia y Anorexia en Jóvenes Adolescentes

Sabrina Di Cristanziano Sofía Escobar Miguel Muñoz

Caracas, 7 de noviembre de 2016


Tabla de contenido

Introducción Capítulo 1: Anorexia I.1.1 Definición del trastorno de la anorexia nerviosa I.1.2 Historia de la anorexia nerviosa I.1.3 Tipos de anorexia nerviosa I.1.4 Diagnóstico y tratamiento para la anorexia nerviosa

Capítulo 2: Bulimia II.2.1 Definición del trastorno de la bulimia nerviosa II.2.2 Historia de la bulimia nerviosa II.2.3 Tipos de bulimia nerviosa II.2.4 Diagnóstico y tratamiento para la bulimia nerviosa

Capítulo 3: Adolescencia III.3.1 Definición de la adolescencia III.3.2 Etapas de la adolescencia III.3.3 Características principales del adolescente III.3.4 Crecimiento y desarrollo adolescente

Conclusiones


Introducciรณn


CAPÍTULO I

I. 1 Trastorno de la Anorexia

I.1.1 Definición del trastorno

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV-TR, 2000; c.p. Castelao y Chávez, 2016), la anorexia se considera un trastorno alimenticio que consiste en rechazar un peso corporal que sea igual, o vaya por encima del valor mínimo esperado según la edad y talla de la persona. De igual forma, persiste un miedo intenso a ganar peso o a convertirse en una persona obesa. También se le atribuye a este trastorno, una alteración significativa de la percepción del cuerpo (sea del peso o de la silueta). Igualmente, Frenk (2004) y Meraz (2014) concuerdan que la anorexia se caracteriza por ser un trastorno donde el individuo deja de ingerir alimentos, si se quiere, en su totalidad, con el único fin de bajar de peso rápidamente, volviéndose una distorsionada imagen de su propio cuerpo.

Por otra parte, Hall y Ostroff (2001), alegan que la anorexia nerviosa es una inanición autoinfligida. En muchos de los casos estos sujetos suelen ser considerados o vistos por la sociedad como “esqueletos andantes”, los cuales proyectan una gran obsesión por su apariencia física; sin embargo, la anorexia nerviosa es mucho más que esto, ya que quien la padece es más que una persona en extrema delgadez; se trata más bien de un problema complejo, que implica un gran temor a ganar peso.

Siguiendo la misma línea, López y Tenas (2005; c.p. Castelao y Chávez, 2016), exponen que la anorexia es una enfermedad mental que se caracteriza por una gran insatisfacción corporal que afecta de manera directa al cuerpo de las personas que


padecen de dicho trastorno. Ligado a esto, surgen pensamientos e ideaciones negativas sobre la comida, el peso y el cuerpo.

De esta manera, resulta evidente que para desarrollar el concepto de anorexia se deben tomar en cuentas distintos criterios, tales como: miedo intenso a ganar peso o convertirse en obeso (incluso cuando el sujeto está muy por debajo del peso mínimo esperado), rechazo a la ingesta de alimentos y una intensa preocupación por la apariencia física, entre otros (López y Tenas, 2005; c.p. Castelao y Chávez, 2016).

I. 1.2 Historia de la anorexia nerviosa

En la historia de nuestra cultura, desde tiempos antiguos, encontramos referencias a conductas alimentarias desordenadas. Excepto en las últimas décadas y en los países más desarrollados, el sobrepeso era signo de salud, belleza y poder. Quizá por ello, en los banquetes de la antigüedad, donde se comía y bebía en exceso, el vómito era un remedio usual que permitía seguir comiendo. Por el contrario, la restricción alimentaria fue asociada a aspectos religiosos (García, 2000).

Los desórdenes alimentarios se describen hace siglos, como lo demuestra la existencia de los “vomitoriums” romanos. La AN ha existido por mucho tiempo entre nosotros. Así lo sugieren las narraciones sobre los santos medievales y otros casos históricos de ayuno autoinducido. Richard Morton reconoció por primera vez la AN como enfermedad, quien la mencionó en la literatura médica en 1689 en Inglaterra, en el “Tratado para la consunción”, en donde distinguía claramente la AN de otros estados de emaciación causados por enfermedad. Casi dos siglos después, en 1874, William Gull describió varios casos, refiriéndose a un “estado mórbido de la mente”. Su propuesta de tratamiento, nutrición regular y consejo psicológico, tuvo buenos resultados. Simultáneamente en París, el Dr. Charles Lasègue, describió el “disturbio


familiar” y la amenorrea asociada al trastorno. Desde entonces se han escrito miles de artículos científicos sobre este trastorno en el mundo entero (Lenoir y Silber, 2006).

I.1.3 Tipos de anorexia nerviosa Se conoce que el trastorno alimenticio anorexia nerviosa se divide en dos tipos: Según el DSM-IV-TR (2000), el primer tipo de anorexia se denomina ​anorexia restrictiva, el cual se basa fundamentalmente en la restricción del consumo de alimentos, sin la presencia de episodios de ingesta compulsiva o uso de purgantes. El segundo tipo, es denominado ​anorexia purgativa, en este caso el sujeto no consume alimentos, pero cuando esto sucede, ocurre de manera abusiva y descontrolada, para luego inducir el vómito; además de esto la persona suele recurrir al uso de enemas, laxantes y diuréticos.

El término anorexia significa “ausencia de apetito”, colocando a la persona en una constante lucha contra su apetito; es por esto que a muchas de ellas, se les atribuye el título de “anoréxicas mentales restrictivas”, conducta mantenida a lo largo del tiempo. Por otro lado, aquellas personas que son consideradas“anoréxicas mentales bulímicas”, están sujetas a bulimias culpabilizadoras, logrando alcanzar la delgadez sólo por la provocación del vómito, ingiriendo laxantes o diuréticos en grandes cantidades (Apfeldorfer, 2004).

A pesar de esta clasificación, los pacientes que padecen de anorexia nerviosa restrictiva pueden alternar entre los dos tipos, en distintos momentos y evolución de la enfermedad. Además de esto, los de tipo purgativo, suelen alternar la forma en que experimentan el trastorno, experimentando episodios purgativos y en otros atracones (Casanueva, Kaufer y Pérez, 2008). ​I. 1.4 Diagnóstico y tratamiento


La mayoría de las personas que sufren un trastorno alimentario tienen miedo de entrar en el tratamiento, ya que tienden a creer que van a tener que aumentar de peso. Muchos de ellos también sienten mucha vergüenza o culpa en torno a su enfermedad, por lo que la idea de hablar sobre las experiencias muy personales puede parecer abrumador. Algunas personas encuentran consuelo en sus conductas de alimentación y tienen miedo de encontrar nuevas maneras de hacer frente. La restricción de alimentos, los atracones y purgas conduce a los trastornos de la alimentación, los cuales a su vez, son tratables y se pueden recuperar. (Canadian Mental Health Association, 2015).

Específicamente para la anorexia, hay una serie de criterios para diagnosticarla: A. ● Rechazo a mantener el peso corporal ideal para la edad y la estructura (o un poco arriba del mínimo normal). ● La pérdida lleva a menos de un 85% del peso esperado. ● Fallas en la ganancia de peso durante los períodos de crecimiento. B. ● Miedo intenso a ganar peso o entrar en sobrepeso, aún cuando la paciente se encuentre con peso bajo. C. ● Alteraciones en la manera como la paciente percibe su peso y su forma corporal. ● Auto-evaluación indebida de su peso y forma corporal. ● Negativa a aceptar la seriedad de la reciente y gran pérdida de peso. ● Amenorrea o pérdida de la menstruación (Se recupera luego con inducción de terapia hormonal). (DSM-IV-TR, 2000; c.p. Castelao y Chávez, 2016).


Por otro lado el tratamiento exige la colaboración multidisciplinar, como corresponde a una patología biopsicosocial. Una vez admitida en consulta el equipo de Salud Mental diagnosticará el tipo de trastorno de alimentación y se explorará a la paciente físicamente. El tratamiento puede realizarse en régimen ambulatorio, en Hospitales de Día o en régimen de Hospitalización (Hernando, s.f).

A NIVEL AMBULATORIO, en caso de anorexia se le pedirá a la paciente el registro diario de la ingesta, la hiperactividad y el uso de laxantes y diuréticos. Se le prohibirá pesarse y se procederá al registro semanal del peso en la consulta (sin que la paciente pueda acceder al mismo). Se le instaurará tratamiento farmacológico y desde el departamento de nutrición se facilitará una dieta según la situación clínica de la paciente. Tanto en la anorexia como en la bulimia se explorará la dinámica familiar, su patrón de comportamiento social y su desarrollo laboral y se procederá al apoyo psicoterapéutico (Hernando, s.f).

Si desde el punto de vista psiquiátrico, individual, familiar o social, o bien por parte de medicina interna se considera que la paciente precisa ingreso, el tratamiento se realizará en régimen de internamiento a NIVEL HOSPITALARIO (Hernando, s.f).

Los criterios de ingreso a NIVEL HOSPITALARIO son:

l. Fallo en el tratamiento ambulatorio. 2. Cronicidad. 3. Estado físico grave: desnutrición severa (pérdida del 30% del peso previo), graves desequilibrios electrolíticos, complicaciones orgánicas importantes. Vómitos repetidos. 4. Necesidad de aislamiento familiar en grandes disfunciones familiares que pueden complicar el cuadro.


5.

Necesidad de

medios asistenciales

adecuados para

garantizar el

cumplimiento terapĂŠutico y la aplicaciĂłn de terapias conductistas, si la gravedad del cuadro lo requiere. 6. Si se precisa un tratamiento integral de la comorbilidad psiquiĂĄtrica. (Hernando, s.f).


CAPÍTULO 2 II. 2 Trastorno de la Bulimia

II.2.1 Definición del trastorno

Frenk (2004) y Meraz (2014) concuerdan que la bulimia hace referencia a un trastorno donde se ingiere una gran y/o exagerada cantidad de alimento (atracón) donde ya sea por sentimientos de culpabilidad o pérdida de control, quienes la padecen se purgan a sí mismos, es decir, se inducen el vómito. Igualmente Meraz (2014) aporta que por lo general, las personas que padecen de bulimia se encuentran relativamente cerca a su peso corporal adecuado, por lo que es más difícil notar cuando una persona presenta dicho trastorno. La bulimia es un trastorno psiquiátrico, donde el (la) paciente, presenta episodios de ingesta compulsiva y masiva de alimentos que van acompañados de vómito provocado, ante el temor de aumentar de peso. Este trastorno mental que se presenta con mayor frecuencia en mujeres adolescentes, se relaciona con la falta de autoestima de la propia imagen corporal, creando una precepción errónea sobre el concepto de belleza sobre su cuerpo. Esta caracterización irreal, es resultante de la intención de replicar imágenes promocionadas comercialmente, donde la delgadez se convierte en el prototipo social de belleza, por lo que el (la) paciente, intenta desarrollar dicho modelo, aun a costa de su salud. ​(BORRADOR)

http://www.revistasbolivianas.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2304-3768201 3000800003&lng=es&nrm=iso&tlng=es III.2.2 Caracteristicas del trastorno ​(BORRADOR) las características esenciales de la bulimia nerviosa consisten en atracones y en métodos compensatorios inapropiados (vómito provocado, el abuso de fármacos laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo) para evitar la ganancia de peso (utilizados en promedio dos veces a la semana durante un período de tres meses); además,

la

autoevaluación

de

los individuos con bulimia nerviosa se encuentra

excesivamente influida por la silueta y el peso corporales. Basados en dicha preocupación,


se tiende a presentar un patrón de ingesta hipocalórico o de dieta restrictiva. De acuerdo con el comportamiento, el DSM-IV describe dos tipos de bulimia. El purgativo incluye la autoprovocación del vómito o el uso de laxantes, diuréticos o enemas. El no purgativo utiliza otros tipos de conducta compensatoria como el ayuno o el exceso de ejercicio. En cuanto al curso de desarrollo, la bulimia nerviosa se inicia generalmente al final de la adolescencia o al principio de la vida adulta. Los atracones suelen empezar después o durante un período de régimen dietético. El curso puede ser crónico o intermitente, con períodos de remisión que se alternan con atracones (APA, 1995). http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S1794-99982005000100007&script=sci_art text&tlng=pt

III.2.3. Clasificación del trastorno ​(BORRADOR) Los pacientes con bulimia nerviosas, se clasifican en dos tipos:

a)

Purgativo: es aquel grupo que inicia con un cuadro característico de rechazo a su

imagen corporal e inicia una serie de dietas extremas o ejercicio intenso, sin lograr los resultados esperados, apoyándose entonces, en la reacción voluntaria de vómito postprandial.

b)

No purgativo: Este grupo de pacientes al no encontrar respuesta a sus limitaciones

alimenticias, empieza a ingerir laxantes que le indicen a un vaciamiento intestinal rápido, con las consiguientes alteraciones gastrointestinales posteriores, que le llevan a presencia de edema por hipoproteinemia, por lo que el uso de diuréticos se hace imprescindible, para su reducción global de peso líquido http://www.revistasbolivianas.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2304-37 682013000800003&lng=es&nrm=iso&tlng=es

III.2.4. Cuadro clínico ​(BORRADOR)


Las (os) pacientes que cursan con este cuadro de disfunción alimentaria, pueden presentar alteraciones dentales, con caries y erosión del esmalte, además de gingivitis marginal, provocadas por el contacto del ácido gástrico durante el proceso repetitivo del vómito, hecho que además expone lesiones en el dorso de las manos, denominado como signo de Russel, resultante de la fricción de los dientes sobre el área anatómica mencionada. Las glándulas parotídeas se encuentra hipertrofiadas, por el aumento de la amilasa secundaria a la inducción de vómitos, siendo frecuente la presencia de desgarros esofágicos por esfuerzo o hernia hiatal y úlceras esofágicas.

Este grupo de pacientes, referirá con frecuencia, disfagia de distinta intensidad, que expone en el examen físico una orofaringe hiperémica con signos inflamatorios notables.

El vómito repetitivo y frecuente, puede llevar a datos clínicos de hipokaliemia con calambres, nauseas, arritmia, parestesias, mioscimias, et., adicionándose mareos, sensación de debilidad marcada, astenia, adinamia, palidez y convulsiones, si la falta de consumo alimenticio es importante.1'4

Si además existen antecedentes de uso de laxantes o diuréticos, se puede presentar dolor abdominal tipo cólico, con episodios de estreñimiento y sangrado rectal, pudiendo también mostrar signos de deshidratación y sed incontenibles. III.2.5. Diagnóstico ​(BORRADOR) criterios para el diagnóstico de un cuadro bulímico:

a)

Episodios recurrentes de consumo compulsivo de alimentos por lo menos 2 veces

por semana en los dos últimos meses.

b) Sentimiento de falta control de consumo alimentario en estos episodios.


c)

Vómitos autoinducidos, empleo de laxantes o diuréticos o realización de ejercicio

físico extremo con el fin de perder peso.

d) Preocupación excesiva y persistente sobre el peso y la forma corporal. Los exámenes solicitados a estos pacientes deben incluir datos básales de hemograma, con VES, gasometría venosa, electrolitos incluyendo, calcio, fósforo, magnesio, nitrógeno ureico, creatinina, ácido úrico, pruebas de función hepática, electrocardiograma radiografía de tórax, dosificación de hierro sérico, ferritina, zinc, cobre, estradiol, LH.FSH, testosterona, prolactina, amilasa sérica, endoscopía digestiva, densitometría ósea, con el fin de evaluar regularmente cambios en los hallazgos dirigidos a la identificación de anomalías hidroelectrolíticas, oelectrocardiográficas que permitan tomar una decisión de urgencia

III.2.6. ​Tratamiento (​ BORRADOR) registrarse diariamente el tipo de consumos compulsivos y la frecuencia de vómitos, así como el tipo de tóxicos ingeridos o hábitos inadecuados adquiridos durante la enfermedad, iniciándose el apoyo nutricional correspondiente de acuerdo a la situación de cada paciente. Simultáneamente se iniciará el tratamiento de apoyo psicoterapeútico individual y familiar que permita la reintegración social del individuo portador de la enfermedad.

La internación, está prevista solo en casos de fracaso en el manejo ambulatorio. Durante la estadía en el centro de internación, se asignarán dietas de 1000 a 1700 calorías, evitando que se pesen u observen su peso en forma individual o colectiva y que los pacientes hablen sobre la temática, controlando permanentemente el consumo arbitrario de alimentos o los episodios de vómitos post-alimenticios. El uso de agentes serotoninérgicos como la fluoxetina, paroxetina, sertralina o citalopram, son indicados para el control de las compulsiones alimenticias y la conducta obsesiva, depresiva, además de la ansiedad por falta de control de los


impulsos alimenticios. el tratamiento de elección indicado es la fluoxetina en dosis de 60-80 mg/día o la imipramina de 150 a 225 mg/día Durante todo el tiempo el apoyo de terapia familiar e individual, así como de terapia cognitivo conductual debe llevar a modificar el sistema erróneo de creencias y la distorsión de la imagen corporal que presentan estos pacientes, llevando hacia conductas de mayor amabilidad, tolerancia y respeto a su propio cuerpo

Terminar de revisar : http://www.sicapacitacion.com/librospsicologia/Crispo,%20Figueroa%20y%20Guelar%2 0-%20%20Anorexia%20y%20Bulimia%20Lo%20que%20hay%20que%20Saber.pdf


CAPÍTULO 3 III. 3 Adolescencia

III.3.1 Definición de la adolescencia

Anderson (2010) sostiene que los estándares de belleza impuestos por la sociedad del siglo XIX han tenido un impacto muy fuerte en la imágen física y corporal de las personas, desencadenando en ellas distorsiones de sus propios cuerpos. Señala que la adolescencia es la etapa más afectada por ser el final de la niñez y los cimientos de la adultez, es decir, la etapa donde el cuerpo se desarrolla y experimenta cambios biológicos. Es la etapa donde existe la preocupación por el “qué dirán”. Por otro lado en su tesis ​“Trastorno alimentario y su relación con la imagen corporal y la autoestima en adolescentes” los autores Moreno y Ortiz (2009) expresan que ​al realizar un estudio acerca de los trastornos alimenticios, la imagen corporal y la autoestima en adolescentes, se dio a conocer que las mujeres tienen mayor riesgo a padecer cualquier tipo de trastornos en comparación con los hombres, sin embargo, ellos no están excluidos. En la investigación realizada por género, ​Moreno y Ortiz (2009) pudieron concretar ​que los hombres y también mujeres presentan casos clínicos, sin embargo, las mujeres presentan un 12% más de probabilidad que los hombres que tienen solo un 4% de probabilidad. Normalmente los casos clínicos se presentan a los 14 años de edad en los jóvenes, mientras que, en los niños y en las niñas se presentan a los 10 años de edad.


Mora (2004) quien es editor de la ​“Guía de Trastornos Alimenticios”, sostiene que la población más afectada por los trastornos alimenticios son los adolescentes en plena pubertad, es decir, donde se está más consciente de la apariencia física y del entorno en general. La razón de esto es que les resulta difícil aceptar los cambios físicos y el aumento de grasa que sus cuerpos desarrollan de manera contraria a las normas de belleza preestablecidas socioculturalmente. Generalmente los adolescentes desde los 12 a 25 años son los más propensos a padecerlos y la frecuencia aumenta entre los 12 y 17 años. No obstante la expansión de dichos desórdenes ha comenzado ya en edades más tempranas.

Aunque en las mujeres los trastornos alimenticios se ven más frecuentemente, los hombres también pueden padecerlos, y es que en los últimos años el número de casos en los hombres ha ido aumentando constantemente (Mora, 2004).


Bibliografía ● Castelao, D. y Chávez, Y. (2013). Vivencia de las relaciones familiares en mujeres con anorexia. Trabajo de grado. Escuela de Psicología, Universidad Metropolitana, Caracas, Venezuela.

● Apfeldorfer, G. (2004). Anorexia, bulimia, obesidad. Buenos Aires: Editorial S.A. de C.v.

● Canadian Mental Health Association. (s.f). Eating Disorders. Recuperado de http://www.cmha.ca/mental_health/facts-about-eating-disorders/#.V2M-HJHhC00 ● Casanueva, E., Kaufer, M., Pérez, A. (2008). ​Nutriología médica. México DF: Médica Panamericana.

● Frenk Mora, J. (2004). Guía de trastornos alimenticios​. Recuperado de http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/guiatrastornos.pdf ● García, M. (2000). ​Anorexia y depresión. Tesis doctoral. Escuela de psicología, Universidad de Complutense, Madrid, España. ● Hall, L y Ostroff, M. (2001). ​Cómo entender y superar la anorexia nerviosa: ayuda práctica para comenzar, para seguir comprometida y para comer sin miedo. Recuperado de books.google.com/books/about/Como_entender_y_superar_la_anorexia_nerv.ht ml?id=jc32Qvvr3P0C ● Hernando, B. (s.f). ​Tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria: Anorexia

y

Bulimia.

Recuperado

http://www.msssi.gob.es/va/biblioPublic/publicaciones/docs/anorexia.pdf

de


● Lenoir, M. y Silber, T. (2006). ​Anorexia nerviosa en niños y adolescentes. Recuperado

de

http://www.maudsleyparents.org/images/Anorexia_nerviosa_en_ni_os_y_adoles centes,_parte_1.pdf ● Meraz, L. (2014). ​Trastornos alimenticios, tipos y características. Recuperado de: http://www2.esmas.com/salud/nutricion/666568/trastornos-alimenticios-tipos-y-ca racteristicas/ ● Ogden, J. (2005). ​Psicología de la alimentación. Madrid: Morata.

El abordaje psicológico de los trastornos de bulimia y anorexia en jóvenes adolescentes  

Monografía escrita por estudiantes de psicología. Universidad Metropolitana.

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