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Este cuento hace parte del conjunto de cuentos del Grupo de Memoria del Proyecto Organización del territorio para el Saber y Vida.


Esta historia, como algunas de las historias que nos han contado, se desarrolla en un hermoso lugar; así deberían empezar los buenas historias... El lugar al que nos referimos es el Gran Bosque de Sherankua, allí los animalitos de este Bosque van a la Escuelita del Saber: un maravilloso lugar lleno de sabiduría y muchas aventuras. Es un sitio mágico, donde el sol da luz y calienta a toda la humanidad, donde la madre del agua deja que sus hijas, las lagunas, jueguen con los animalitos aprendiendo desde el respeto y el cuidado por la tierra. Donde los grandes árboles son libros de verdes y de extensas palabras. Donde las hojas de los árboles parecieran siempre aplaudir cuando los pajaritos, de todo el gran bosque, van a la escuelita cantando y riendo en su volar. Allí el búho comenzó a lo lejos a observar que la sombra de la noche se desvanecía al oír al gallo cantar, diciendo: «levántense… el maestro Sol se comenzó a asomar ». El pequeño Miguel, encantador de nacimiento, con una habilidad única para entender a los demás animales y con un brillo de genialidad en cada pregunta que se le ocurría, se comenzó a levantar; se acordaba que era lunes, día de ir a estudiar. Levantando la mirada a los cielos como agradeciendo al creador por todas las cosas que le ha dado, se 1


sacudió y sonrió, sus alas se levantaron como las olas en el mar… lleno de alegría se prepara para la clase de hoy, saludos a mamá y papá, la mochila alistó y a vuelo de pájaro se marchó. Uno a uno fueron llegando los animalitos a la escuela; el tigre, el león y el venado corrían, porque la clase iba a empezar. Los pájaros de grandes alas aterrizaban estremeciendo todo el lugar; los topos y demás animales que salen de la tierra se limpiaban para estar muy apuestos antes que la maestra llegara… y, por supuesto, nuestro amigo Miguel y sus demás primos, muy curiosos todos de nacimiento, se prepararon. La maestra Urraca, una preciosa ave de corto vuelo, era la encargada de orientar el aprendizaje de los inquietos animalitos. Unos días atrás venía observando con mucha preocupación el comportamiento de sus estudiantes, ya no jugaban como se hacía en otros tiempos y pareciera que no recordaran las prácticas de convivencia, la riqueza de los valores y las enseñanzas de sus padres. La profesora Urraca decidió hacer un ejercicio para la siguiente clase. -«Mañana –dijo la maestra- deben traer la historia de su familia de forma escrita, pues supongo que sus padres les han transmitido este conocimiento y como somos tan distintos, seguramente encontraremos muchas historias asombrosas. Con esta actividad recordaremos nuestra esencia, volveremos al origen de nuestras historias y recuperaremos las buenas y viejas costumbres». « ¡Pero maestra Urraca!, tenemos muchas tareas para mañana» A lo que respondió la maestra; El afán de estos días suele hacernos olvidar nuestra esencia y disfrutar de lo más maravilloso que es la familia, mi 2


querido Miguel. Hace un tiempo lo más importante eran las historias de nuestros ancestros, ya que en ese conocimiento está la esencia de nuestra identidad, un espacio para comenzar a fortalecer nuestros valores. Sonó el campanazo, todos los estudiantes salieron corriendo, volando, saltando, deslizándose, en fin, a toda prisa salieron para su casa. Miguel se fue meditabundo, dando pasos y a veces vuelos cortos... pensaba en tantas tareas y el poco tiempo que tenia para hacerlas. Al llegar a casa, Miguel encontró a su familia reunida para celebrar el cumpleaños de la abuela e inmediatamente se integró a la celebración, pensando en hacer las tareas más tarde. Así el tiempo pasó y pasó y la celebración continuó. El tío abuelo de Miguel, comenzó a contar una historia… …Dios creó todos los animales para que entre sí se protejan y convivan. Los humanos han aprendido mucho de nosotros, del Búho la sabiduría, del perro su fidelidad, de los pingüinos la protección de sus crías, de los osos la fortaleza en sus decisiones y de las hormigas el trabajo en equipo. Así como los humanos, nosotros hemos aprendido a convivir con los demás animales, compartiendo desde la diferencia, entendiendo nuestras fortalezas y debilidades y recreando las vivencias de nuestros ancestros. La Abuela cumpleañera interrumpió, levantó sus alas y dijo « Mi querida familia, la historia no es historia si no se cuenta desde el principio. Antes, mucho antes de los primeros seres vivos, antes de nuestros padres, madres y abuelos, antes de nuestros hermanos, primos y tíos, antes de nuestros profesores, compañeros de colegio y de nuestros amigos e incluso antes de lo árboles y los animales, todo era oscuridad.» 3


Miró hacia el cielo y suspiró… …Todo empezó desde la oscuridad, antes éramos espíritu, sólo espíritu de buenos y hermosos pensamientos, pero un Señor al que todos llaman Dios, vio que era bueno dar más color a nuestras vidas… entonces nos dibujó con sus manos y a todos los seres vivos, creó. «Creó toda la naturaleza; dándole vida a los árboles, árboles de gran belleza y altura, con distintos peinados y cortes de cabello; colocándoles vestidos de distintos colores y a veces hasta pasados de moda. Creó ríos, mares y lagunas; animales, algunos con piernas más pequeñas que otros, algunos más gorditos que otros, pero a todos les dio espíritu amoroso, como el espíritu de una madre que cuida y protege. «Primero, Él creó nueve niñas de distinto color y las colocó en los campos, y a ellas las llamó tierras. Este Señor les encomendó una gran misión: dar sustento y apoyo a los seres de su creación. Por ello encontramos en todo el mundo tierra blanca, amarilla, roja, café, naranja, azul, negra, verde y violeta. «Después de todo ello, creó Dios todos los animales, y al primero que creó fue al búho y con él todo lo que crece en el mundo.» Un pequeño búho de ojos grandes y mirada cautivadora, con el plumaje negro y brillante, con el pico rígido: entre café y bermejo; con alas adornadas de plumas color café, marrón y negro, interrumpió «Abuela, ¿por qué dice que el búho fue el primer animal en ser creado?» «Verán mis queridos, y pequeños hijos, el creador nos dio, a nosotros, los búhos, la facultad para ser ejemplo de providencia y conocimiento, nos regaló alas grandes para abrazar a toda la humanidad y para protegerla. 4


Estas alas nos permiten volar y mirar desde la altura. Nos permitió estar en las alturas para vigilar más allá lo que otros no pueden. Nos permitió tener unos ojos inmensos para observar en las noches con más facilidad, por ello tenemos la posibilidad de mirar cuando otros duermen, y, por último, nos dio unas patas chiquitas para tener un contacto mayor con la naturaleza, para sentir.» Continuó «Entre todos los animales, nos dieron esa responsabilidad, entender desde la paciencia cómo aplicar el saber para la vida. El mismo Creador nos dijo cómo se debe pensar y actuar; cómo vivir en armonía con los demás y con la naturaleza. «Dicen que el saber del búho se dio desde antes del nacimiento; cuando el búho abrió los ojos, y aún después de que el primer búho murió.» «Pero abuela -replicó un joven búho- ¿cómo nace algo sin vivir? ¿Cómo se conocen las cosas sin tocarlas? Y ¿cómo aprendemos aún después de no estar existiendo?» «Mis queridos hijos, así fue como nuestro primer Búho nos lo relató; esta es la historia que hoy me hace ser quien enseña y aprende, y quien entrega las cosas con amor, y que ahora les relato a ustedes. «Así como el Búho, el Creador reunió al león, al perro, al gato y al hombre para hablarles sobre el amor, las cosas buenas de la vida y lo bello que hay en el corazón. Al primer Búho le enseñó, que antes el pensamiento estaba ordenado, cada cosa tenía su lugar, cada acción una consecuencia y cada alegría un motivo, pero en el camino nos descuidamos y el pensar se fue desorganizando » «Pero abuelita –interrumpió el joven búho- ¿dónde está

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el pensamiento?, ¿Por qué está desorganizado?, ¿No tiene mamá para que le enseñe cómo se colocan las cosas?» « El pensamiento está en cada uno de nosotros; el pensamiento, dicen algunos, se encuentra dentro de nuestras cabecitas; en ocasiones tenemos buenos pensamientos y en ocasiones malos pensamientos. El Creador nos enseñó que -incluso desde antes que naciera el primer Búho- debemos tener buen pensamiento y que a los malos pensamientos no se les puede abrir las puertas de nuestro corazón. El buen pensamiento sirve para que todo lo que deseemos hacer, se haga tan bien que no haya tropiezos en el camino. Antes de nacer un búho, la mamá búho debe reflexionar y dibujarlo en su mente, a su hijo. Desde su corazón, debe llenar la vida de ese búho con ternura y pasión; debe pedir con gran fervor que el Creador lo lleve por el camino del amor. «El padre búho tiene que pensar en el futuro de ese hijo que va a fecundar, pensar que sea un búho muy bueno e inteligente, lleno de sabiduría y de humildad, para que cuando crezca no lastime a nadie, más bien aprenda del camino de la felicidad. Porque dice la historia que si así se piensa así se hace» «Abuela –interrumpió de nuevo el Búho- y cómo… y qué…, pero…, pues… qué sucedió… el hijo… y la mamá… y el papá…» « ¿Qué deseas saber Miguel? Toma aire y dime… Miguel Tomó aire, pensó y preguntó ¿qué pasó cuando el búho nació? ¿Llovió chocolate, el arcoíris resplandeció, o…?» « Respondió la abuela, cuando el búho nació fue genial. La pancita de la Búha comenzó a crecer y dio a luz. Toda la naturaleza este hecho observó, 6


luego a todos les creció la “barriguita”… todos los seres de la naturaleza sabían qué era tener un hijito… todos los seres comenzaron a cuidar a su hijo y a decirles pensamientos bonitos y de amor.» « Al nacer el hijo búho comienza a aprender los valores, van creciendo en su ser, un pensamiento de respeto, amor y fraternidad por los mayores y las personas que le rodean. En él sinónimo de sabiduría es el búho, don que los abuelos a través de la historia y la narración le han transmitido, por generaciones milenarias. » Cuando Miguel miro a su alrededor, se dio cuenta que el tiempo avanzó tan rápido, entre las historias de sus familia y la pregunta de los más jóvenes, que en un santiamén, ya lo mas chicos se dirigían a descansar para un nuevo día y el no había alcanzado a realizar su tarea. Al día siguiente el pequeño Miguel, se reunió de nuevo con sus compañeros de escuela y la maestra Urraca, quien lo escogió entre todos para comenzar a escuchar el fruto de su tarea. Miguel miro a sus compañero, miro a la profesora, tomó el cuaderno, lo abrió, lo puso a la altura de sus grandes ojos y comenzó a contar… La historia no es historia sino se cuenta desde el principio…

Así miguel

empezó a relatar por un largo tiempo, las maravillosas historias que su familia había compartido en la fiesta de la abuela A la maestra Urraca le pareció fantástica la historia contada por Miguel. Se levantó y pidió un fuerte aplauso para Miguel, y así fue: todos aplaudieron la narración hecha en clase. Pero eso no fue todo, la maestra quiso ponerle una nota ejemplar en su cuaderno. Miguel se levantó rápidamente de su

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silla. «Maestra- dijo- antes de continuar, me gustaría contarles algo muy importante.» « Dilo – dijo la maestra- por favor Miguel» y se sentó a escuchar. «Ayer tarde –replicó Miguel- hubo una reunión en mi casa cuando llegué. Aunque, decidido a desarrollar mis tareas, mostré mi intención de subir a mi nido inmediatamente para concentrarme, me fue imposible evadir la reunión. Por lo tanto, no pude cumplir con mis deberes de estudiante; pero pude escuchar algo muy antaño los valores en mi familia han sido el eje de nuestra identidad. Que respetarlos y conservarlos en mí ser significa avivar nuestra esencia. Por eso queridos compañeros y estimada maestra Urraca les confieso honestamente que en ningún momento quise engañarlos, tan sólo quise contarles la historia de nuestra tradición, la cual no quedó escrita en un papel como se requería, pero la memoricé para poder compartirla con ustedes y para demostrarles, también, este valor tan importante que es el de la sinceridad. » «Muy bien, Miguel – dijo la maestra- es lo mejor que he visto últimamente. Mi intención, cuando propuse el ejercicio, fue la de rescatar los valores que cada vez se ven más distanciados. Tú, Miguel, has demostrado gran memoria, gran sentido de pertenencia tanto para con tu familia como para con las responsabilidades escolares, y además, nos has mostrado un gran ejemplo de honestidad y responsabilidad; lo único que te voy a exigir es que traigas el cuento escrito para que quede en la biblioteca como anécdota para generaciones siguientes.»

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«Gracias –contestó Miguel- por la oportunidad que me da, querida maestra; traeré el cuento escrito, como usted lo pide, la otra semana; me comprometo completamente con esta tarea.»

Fin

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El Bosque sde Sherankua