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Importancia de la Industria Desde un principio que el hombre ha tenido tendencia a Vivir en Sociedad, estableciendo primariamente una serie de vínculos que le permitieron elaborar sus Comunidades o Tribus en torno a la capacidad de obtener una mayor cantidad de recursos y un mayor aprovechamiento de los mismos, algo que por sí mismo y actuando en solitario no podría realizar. Esto estableció posteriormente la aparición del Comercio como modo de intercambio de bienes con otras poblaciones, y su evolución comenzó a mostrarse no solo en lo que respectaba a Materias Primas, sino posteriormente al intercambio de Productos Elaborados, hasta que llegamos a la modernidad donde el mundo es prácticamente una enorme Red de Comercio donde se intercambian todo tipo de bienes generando un movimiento de dinero a nivel mundial. Es allí donde el rol fundamental lo ocupan las Industrias, teniendo como principal ventaja la elaboración de Fuentes de Trabajo que consisten en la Mano de Obra que es requerida tanto para poder manipular la Materia Prima, como también hacer uso de las distintas maquinarias que facilitan una Producción en Serie, que perfecciona los productos elaborados y permite su venta masiva. Sin el Desarrolo Tecnológico que está ligado a esta actividad no podríamos contar con una gran cantidad de artefactos y dispositivos que utilizamos en nuestra vida cotidiana, contando además con la distribución de Sectores Industriales a lo largo del planeta en torno a la cercanía a los Recursos y Materiales necesarios para la producción, como también al interés de las compañías buscando una Mano de Obra más económica que le permita brindar un mayor rédito o ganancia sobre el producto final. Las industrias hoy en día son la base de las economías de muchos países, dejando de lado aquellos que se basan en un Modelo Exportador donde envían hacia otros países la materia prima que posteriormente dará lugar a los Productos Elaborados que se importarán.

Uno de los problemas más urgentes a los que debe hacer frente el sur de Europa es el de la desindustrialización de sus economías, algo que no ha sucedido en los países nórdicos. La


participación media de la industria en el PIB de Francia, Italia y España (por tomar tres países representativos del sur para compararlos con otros tres representativos del norte) ha caído, desde el inicio de la unión monetaria hasta 2011, en casi cinco puntos si se toman los datos a precios corrientes y algo menos si se toman los precios de 2005. En el mismo periodo, la participación de la industria en el valor añadido de Alemania, Holanda y Finlandia ha permanecido prácticamente invariable. Es cierto que esta evolución esconde diferencias internas en cada grupo de países: en los del sur fue España la que más sufrió la desindustrialización, seguida de Francia e Italia. En los del norte fue en Finlandia donde más se redujo el porcentaje de su industria, y en Alemania, donde menos. Pero en promedio el fenómeno está muy claro: los países del norte consiguieron mantener el peso de su industria mientras que los del sur vieron cómo descendía su participación en la actividad general.

Este resultado guarda una estrecha relación con lo sucedido en los intercambios de mercancías y servicios. Al inicio de la unión monetaria, las balanzas por cuenta corriente del norte y del sur estaban equilibradas, pero en 2011 (en realidad, en el promedio de los tres últimos años comparado con el promedio de los tres primeros) la situación era muy diferente: los países del norte registraron un excedente de más del 6% de su PIB mientras que los del sur tuvieron que hacer frente a un déficit superior al 3% de su PIB: hay razones para pensar que la caída del peso de la industria en el sur está relacionada con el deterioro de sus cuentas con el resto del mundo.

Lo primero es mantener los avances obtenidos en la productividad a lo largo de los últimos trimestres

En los desequilibrios exteriores intervienen también muchos otros factores, de entre los que merece la pena destacar la presión de la demanda interna sobre los recursos productivos. El crecimiento de este agregado


a lo largo del periodo considerado fue más intenso en el sur que en el norte: un 3,8% anual en valor frente a un 2,1%. Los salarios también crecieron más en el sur, si bien a partir de 2008 la tendencia se invirtió. También lo hizo el consumo y, por sorprendente que pueda parecer, especialmente si se tiene en cuenta la evolución de los intercambios con el exterior, la inversión en bienes de equipo en volumen creció más en el sur que en el norte. Este punto es interesante porque cuando se considera el stock de capital por empleado, los datos indican que este no varía mucho de un país a otro y, además, al final del periodo nos encontramos con que el capital por empleado era más importante en España que en Alemania. Es algo que merece la pena tener en cuenta: a primera vista es probable que la rigidez de las relaciones laborales en España haya propiciado un uso intensivo del capital frente al trabajo, lo que, por otra parte, guarda alguna relación con el elevado consumo de energía por unidad de producto en la industria de nuestro país.

La participación del sector público en la demanda interna también subió más en el sur que en el norte. En los países meridionales creció a una tasa del 4,6% anual frente a un incremento del 2,9% en los septentrionales. Y ello a pesar de que, contrariamente a una idea bastante extendida, en 1999 el peso de los gastos del Estado sobre el PIB era ya ligeramente superior en los países del sur de Europa. Desde entonces, la diferencia se ha agrandado hasta alcanzar un 52,2% en el sur (media de los tres últimos años) frente a un 48,8% en el norte. Conviene, sin embargo, tener en cuenta que los dos países con menor peso del sector público en el PIB eran España y Alemania, respectivamente, y tampoco hay que olvidar que la crisis ha incrementado el peso de los gastos públicos por doquier. Estos factores permiten comprender mejor la diferente evolución de los países de la zona del euro a lo largo de los últimos años, pero, como elemento diferenciador, los movimientos de población son aún más importantes. En el norte, desde el inicio de la unión monetaria, el número de habitantes apenas varió, mientras que en el sur se registró un aumento de la población de casi 15 millones de personas. En España e Italia, fundamentalmente por la inmigración; en Francia, por el crecimiento vegetativo de su población. Esta evolución explica un dato interesante: la tasa de aumento del consumo por habitante en volumen desde el inicio de la unión monetaria ha sido la misma en el norte que en el sur (un 0,6% anual). La globalización y el incremento de la población son dos factores esenciales a la hora de explicar la evolución económica de los últimos años. La herencia de la burbuja no ha sido una herencia industrial en el sur. Fortalecer la industria debería ser un objetivo prioritario del Gobierno, aunque no sea una tarea fácil. En realidad, un diseño de política económica que se oriente hacia donde parece hacerlo espontáneamente la economía, es decir, hacia la exportación, requiere necesariamente una atención especial a la producción industrial. Lo primero es mantener los avances obtenidos en la productividad a lo largo de los últimos trimestres. Pero por sí solo esto no basta, pues en un mundo en completa mutación las únicas garantías de futuro son la formación y la investigación, terrenos en los que hay mucho por hacer. También, naturalmente, es preciso eliminar las incontables trabas que obstaculizan la creación y el desarrollo de las empresas.

La tentación de no hacer nada suele estar con nosotros y, desde luego, tal vez sea una opción mejor que la de intervenir en la vida económica con programas sin sentido cuyo caudal de buena voluntad a menudo solo es comparable al destrozo que producen, como ha sucedido,


por ejemplo, en el caso de las placas fotovoltaicas. El Estado debe garantizar el marco general, facilitar la tarea de los emprendedores, regular la actividad de manera razonable, incitar en los casos en que sea necesario no sin antes haberlo pensado detenidamente; en definitiva, tomar decisiones que no sacrifiquen sistemáticamente la racionalidad económica a las conveniencias políticas y los intereses del futuro a los del presente. No creo que sea soñar con lo imposible. La evolución de las exportaciones y la mejora de la competitividad de nuestra industria bien pueden alimentar un gramo de esperanza. En las últimas décadas, la participación de la industria en la formación del producto global se redujo en las economías avanzadas. Pero esto no se debe a una pérdida de importancia del sector, sino al incremento de su productividad, que le permite producir bienes con menor ocupación de mano de obra. El desarrollo de robots que fabrican robots, dado a conocer recientemente en los Estados Unidos, es una muestra de esa tendencia.

Por otra parte, a medida que aumenta en complejidad y tecnificación la industria requiere un creciente aporte de servicios técnicos y financieros, los cuales, aunque aparecen en las estadísticas con vida propia, forman parte de la trama de la producción.

Otro fenómeno importante es la creciente articulación entre las producciones primarias y las industrias de transformación. Las producciones primarias no pueden lograr productividad y competitividad adecuadas, sin la incorporación de bienes surgidos de industrias tradicionales, como la de maquinaria agrícola, y de otros producidos por industrias de punta, como la bioingeniería. A su vez, la producción primaria, mineral o agropecuaria, aumenta su valor y su rentabilidad a través de su transformación en las plantas industriales. En la actualidad, la industria está saliendo de un período de recesión, pero a paso lento y con una fuerte incertidumbre sobre el futuro inmediato.

En este escenario y con un cambio de guardia en la Secretaría de Industria, se celebrará el Día de la Industria.


Las autoridades y el sector privado enfrentan, en primer lugar, un desafío de corto plazo, como es crear condiciones para mejorar la demanda doméstica de la industria y las actividades a ella vinculadas.

En segundo lugar es necesario contar con estrategias de más largo plazo destinadas a estimular la recuperación y tecnificación de las industrias, su capacidad para incorporar nuevos productos y acceder a nuevos mercados. El desarrollo industrial, que en todos los países y en todas las épocas surgió de la articulación entre esfuerzos privados y políticas públicas, contribuirá a crear trabajo y a revitalizar los circuitos de creación tecnológica. Carlos Pellegrini formuló su defensa de la industria en plena discusión sobre el futuro productivo del país y sobre las características de su inserción internacional postulando la necesidad de no detenerse en la etapa de la producción y exportación agropecuarias, y de avanzar hacia la industrialización de los productos obtenidos de la tierra.

Con el tiempo, la industrialización argentina se realizó en algunos tramos en forma espontánea y en otros, impulsadoa por programas de incorporación de capital. No estuvo privada de crisis y distorsiones, pero es indudable que la industria se convirtió en una de las columnas vertebrales del crecimiento económico, el desarrollo tecnológico y científico, y la creación de trabajo e incluso de exportaciones.

A mediados de los años setenta, la apertura comercial y financiera estimuló el cierre de industrias y la creación de negocios especulativos. El retorno a la democracia, signado por la inflación y la inestabilidad económica, no contribuyó a revertir el cuadro de retroceso industrial.

En la década del noventa se operaron nuevas transformaciones: la estabilización de los precios estimuló, en los primeros años, el crecimiento de la demanda de bienes industriales pero, al mismo tiempo, se provocó la caída de muchas fábricas, la pérdida de acervo tecnológico y la reducción del empleo industrial. El comercio exterior de la industria acumuló un déficit creciente. desde el siglo XIX y, hasta la Segunda Guerra Mundial, la industria era el sector económico que más aportaba al producto interior bruto (PIB), y el que más mano de obra ocupaba. Desde entonces, y con el aumento de la productividad por la mejora de las máquinas y el desarrollo de los servicios, ha pasado a un segundo término. Sin embargo, continúa siendo esencial, puesto que no puede haber servicios sin desarrollo industrial. QUE ES UNA INDUSTRIA: La industria es el conjunto de procesos y actividades que tienen como finalidad transformar las materias primas en productos elaborados, de forma masiva.


TIPOS DE INDUSTRIAS: Industria pesada: utiliza fábricas enormes en las que se trabaja con grandes cantidades de materia prima y de energía. -Siderúrgicas: transforman el hierro en acero. -Metalúrgicas: trabajan con otros metales diferentes al hierro ya sea cobre, aluminio, etc. -Sementeras: fabrican cemento y hormigón a partir de las llamadas rocas industriales. -Químicas de base: producen ácidos, fertilizantes, explosivos, pinturas y otras sustancias. -Petroquímicas: elabora plásticos y combustibles. Industria ligera: transforma materias primas en bruto o semielaboradas en productos que se destinan directamente al consumo de las personas y de las empresas de servicios. Alimentación: utiliza productos agrícolas, pesqueros y ganaderos para fabricar bebidas, conservas, etc. Textil: fabrica tejidos y confecciona ropa a partir de fibras vegetales, como el lino y el algodón, y fibras animales como la lana y sintéticas como el nailon y el poliéster.

PRINCIPALES PAISES INDUSTRIALIZADOS EN EL MUNDO: •

Arabia Saudita

Argentina

Australia

Brasil

China

India

Indonesia

México

República de Corea

Sudáfrica

Turquía

Estos factores, cuyo peso ha ido cambiando con el paso del tiempo, son fundamentalmente los siguientes: La existencia de recursos naturales. Fue un factor de localización decisivo en el pasado, cuando el coste del transporte era muy elevado, y los medios y la red, insuficientes. Las primeras fábricas se situaban junto a las minas, para estar cerca de las fuentes de materias primas y


energía. Hoy, las materias primas y los recursos energéticos, como el petróleo, la electricidad o el gas natural, se transportan a largas distancias en grandes cantidades. Solo las industrias que necesitan mucha energía optan por situarse cerca de plantas hidroeléctricas y en torno a los grandes puertos. El transporte y las comunicaciones. Normalmente, las empresas se sitúan en lugares bien comunicados, pues esto facilita la llegada de materias primas, el traslado de empleados y clientes y la salida de sus productos. Tener un buen transporte es fundamental, sobre todo para las industrias que desplazan un gran volumen de mercancías pesadas o perecederas. Pero los actuales medios de transporte son rápidos, tienen gran capacidad de carga y son baratos, lo que ha favorecido la creación de fábricas en lugares en los que no existían antiguamente.

La disponibilidad, cualificación y coste de la mano de obra. Cuando se necesita abundante mano de obra poco cualificada, a menudo las grandes empresas de los países desarrollados instalan parte de sus procesos industriales en áreas del Tercer Mundo, donde los salarios son más bajos y no hay una tradición sindical. A este fenómeno se le denomina deslocalización. Si, por el contrario, la industria exige una mano de obra cualificada, se establece en las inmediaciones de las grandes ciudades de los países desarrollados. La proximidad de otras industrias similares. Algunas industrias mantienen su emplazamiento tradicional porque se benefician de las infraestructuras y servicios existentes, así como de la presencia de otras industrias similares o complementarias; de este modo, pueden compartir con ellas algunos servicios o subcontratar ciertos procesos industriales. La aglomeración de empresas es muy valorada, por ejemplo, para las industrias que fabrican piezas o realizan tareas que venden a otras, lo que origina la formación de redes de empresas que trabajan de forma coordinada y benefician a todos los participantes. La cercanía de los mercados de venta, es decir, de las regiones más densamente pobladas. Constituye un factor importante para las industrias que utilizan materias primas poco voluminosas o ya transformadas (chapa de acero, piezas mecánicas, papel, componentes electrónicos...), y también para las que fabrican bienes de consumo para la población (muebles, automóviles, electrodomésticos o libros), que normalmente se sitúan en la periferia de las grandes ciudades, donde hay más consumidores.


Factores políticos. Las ayudas públicas, las ventajas fiscales, la legislación laboral y medioambiental más o menos permisiva, la estabilidad política y la receptividad a las inversiones extranjeras explican también la localización de muchas industrias. La calidad del medio ambiente. Un clima y un paisaje agradables, la estabilidad social, etc. Los factores personales. La localización de muchas industrias, sobre todo las que tienen un origen personal o familiar, depende también de las preferencias del empresario. Sin embargo, el criterio personal suele tener en cuenta los factores generales. Los factores que inciden en la localización industrial han variado a lo largo del tiempo debido a los cambios tecnológicos y de organización empresarial. En la actualidad son, ante todo, de carácter económico (la abundancia de recursos naturales, la disponibilidad de mano de obra, la proximidad a los mercados, la buena comunicación, etc.), pero también han adquirido importancia aspectos como el conocimiento directo del territorio, la calidad del medio mpleo: La Industria de Bebidas Refrescantes emplean directamente a 11.770 trabajadores. Sin embargo, la industria genera una demanda derivada (efectos de encadenamiento) en sectores altamente intensivos en mano de obra como son la distribución, comercialización y publicidad, entre otros. Por esta razón, por cada empleo directo se generan 3,4 empleos indirectos adicionales. En consecuencia, el empleo total asociado a la Industria de Bebidas Refrescantes es de 39.500 personas lo que representa un 0,6% de la fuerza de trabajo.

Importancia Regional: Las empresas asociadas a ANBER tienen una importante presencia en las economías regionales, con 20 plantas distribuidas a lo largo de todo el país: Arica; Iquique; Antofagasta; Coquimbo; Viña del Mar; Casablanca; Santiago; Rancagua; Talca; Concepción; Talcahuano; Temuco; y Punta Arenas. La gran mayoría de estas plantas cuenta con certificación HACCP e ISO 9001/2000, incluso algunas cuentan con la certificación ISO 14001.

Presencia en Latinoamérica: Las empresas asociadas a ANBER cuentan además con una importante presencia fuera del país, con operaciones en Bolivia, Argentina, Paraguay y Brasil.

La Importancia de la Industria en la Inversión Publicitaria: La industria de bebidas refrescantes representa el 9% de la inversión publicitaria que se realiza en el país, ocupando el tercer lugar de importancia. El Impuesto Adicional a las Bebidas Analcohólicas (IABA): La bebidas gaseosas están afectas a un impuesto específico discriminatorio y regresivo que no tiene ninguna justificación. Las empresas asociadas a ANBER pagaron en 2008 US$ 149 millones por concepto de este impuesto, lo que representa un 83,5% de la recaudación total del IABA.


Más detalles sobre el funcionamiento y efectos del IABA aquí.

La Importancia de la Industria en la Demanda de Azúcar: La industria de bebidas gaseosas consume el 50% del azúcar que se demanda como insumo para la producción de alimentos y el 20% del consumo total de azúcar. Más detalles sobre el mercado del azúcar y el funcionamiento de la banda de precio del azúcar aquí.

La Importancia de las Bebidas Refrescantes en el Presupuesto Familiar: Las bebidas refrescantes constituyen un bien de consumo habitual en los hogares a lo largo del país.

• La bebida gaseosa en botella es el tercer producto más importante en la canasta alimenticia de una familia chilena, sólo superado por bienes de consumo básico como la carne y el pan.

• A nivel mundial, Chile es uno de los tres países con mayor consumo per cápita de bebidas refrescantes, luego de Estados Unidos y México.

• Más detalles sobre este tema en Importancia de las Bebidas en la Canasta de Consumo de los Chilenos aquí ambiente o la percepción del empresario. (http://www.anber.cl/inicio/q_somos_importa_industria.php)

La importancia de la industria  

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