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Revista de IngenierĂ­a del Mantenimiento en Canarias Director Revista:

D. Luis García Martín – Director Gerente TBN.

Edita y promueve: TBN- IngenierĂ­a de Mantenimiento Industrial y Servicios Integrales de LubricaciĂłn, S.L.

ComitĂŠ TĂŠcnico:

Prolongación C/. Sao Paulo, s/n – Parque Empresarial Vista Mar – 2ª Planta- 35008 – El Sebadal - Las Palmas de Gran Canaria.

Dr. JosÊ Antonio Carta Gonzålez – Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Tfno.: +34 928 297356 – Fax: +34 928 297891

D. Mariano Chirivella Caballero – Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Email: info@tbn.es

D. Juan Antonio JimÊnez Rodríguez – Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Islas Canarias - EspaĂąa Web: www.tbn.es

D. JesĂşs Terradillos Azqueta - FundaciĂłn Tekniker. Dra. MÂŞ del Pino Artiles RamĂ­rez - TBN.

EDICIĂ“N DIGITAL

www.tbn.es

   TBN, S.L.              Formato: 21 X 29.7 cm (A4)  GC-396-2010 Tirada de este nĂşmero: 1.000 Ejemplares Gratuitos.    

La DirecciĂłn de la Revista no acepta responsabilidades derivadas de las opiniones o juicios de valor de los trabajos publicados, que recaerĂĄn exclusivamente sobre sus autores. Queda prohibida su reproducciĂłn sin la autorizaciĂłn expresa de la direcciĂłn de TBN- IngenierĂ­a del Mantenimiento Industrial y Servicios Integrales de LubricaciĂłn.

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Ă?ndice PRĂ&#x201C;LOGO

Y < >    Z#    <?    D. Mariano Chirivella Caballero CORDIAL SALUDO

Y [     ' W D. Luis GarcĂ­a MartĂ­n ARTĂ?CULOS IMPORTANCIA DEL ACABADO SUPERFICIAL DEL ACERO INOXIDABLE EN ELEMENTOS ESTRUCTURALES Autores: Juan Francisco CĂĄrdenes MartĂ­n y Eladio Domingo Herrera Santana Universidad de Las Palmas de Gran Canaria PAG. 06-15

LA INDUSTRIA DE LA TEJA EN LA HISTORIA DE GRAN CANARIA Autor: Pedro Socorro Santana            PAG. 16-23

PROGRAMA DE MANTENIMIENTO AERONĂ UTICO   !    !" #   $  % 

PAG. 24-28

IMPORTANCIA DE CONTROLAR EL AGUA EN LAS INSTALACIONES (II PARTE)

EVOLUCIĂ&#x201C;N DEL MANTENIMIENTO: APLICACIĂ&#x201C;N DEL MODELO RCM A UNA MĂ QUINA PLEGADORA KF3 Autor: Emilio Manuel MachĂ­n Brito %> ?   

PAG. 50-57

LA TERMOGRAFĂ?A INFRARROJA APLICADA A LA EDIFICACIĂ&#x201C;N Autor: Ă ngel Lezana GarcĂ­a H# % 

PAG. 58-62

INSPECCIĂ&#x201C;N DE SOLDADURA. TĂ&#x2030;CNICAS TOFD Y PHASED ARRAY Autor: Antonio Racionero MartĂ­nez ;?K !KO

PAG. 63-69

SUSTITUCIĂ&#x201C;N DE LAS TORRES DEL TELEFĂ&#x2030;RICO DEL TEIDE Autores: Miguel Pintor Domingo y Luis Pintor SepĂşlveda < ;   PAG. 70-76

Autor: AgustĂ­n Santana LĂłpez Universidad de Las Palmas de Gran Canaria PAG.

29-35

LA HUMEDAD DE CAPILARIDAD (I PARTE) Autor: Ricardo IbĂĄĂąez Serrano

NUEVAS TECNOLOGĂ?AS Y ESTĂ NDARES DE CAPTURA DE INFORMACIĂ&#x201C;N PARA LA MEJORA EN EL MANTENIMIENTO Autores: A. Arnaiz, E. Conde, E. Gorritxategi &   '** PAG. 36-43

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria PAG.

77-80

LOS RETOS DE LA INNOVACIĂ&#x201C;N EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL AVANZADA Autor: Roberto Moreno DĂ­az Universidad de Las Palmas de Gran Canaria PAG.

81-83

MICROTURBINAS Autores: Sergio AlbarrĂĄn Castro y Jaime Gervas Triana  ! !; ; !< = '> PAG. 44-45

LA COOPERACIĂ&#x201C;N COMO TRANSFERENCIA DE KNOW-HOW Autora: MÂŞ del Pino Artiles RamĂ­rez ' W 

TĂ&#x2030;CNICAS DE DIMENSIONAMIENTO DE LA PLANTILLA DE MANTENIMIENTO Autor: Juan GarcĂ­a Tortosa '   % 

PAG. 46-49

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PAG. 84-98


PrĂłlogo Don Mariano Chirivella Caballero 

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Recibo con sumo agrado y responsabilidad el encargo de escribir este prĂłlogo para una Revista de Mantenimiento a la que he visto nacer y crecer en tan poco tiempo, sustentada en entender la funciĂłn ?? ;   ^     ;    ?;     K   En este nĂşmero, los objetivos de partida en cuanto a la divulgaciĂłn del conocimiento en mantenimiento, se ven reforzados con el grado de importancia que puede adquirir la transmisiĂłn de la utilidad del mismo, dentro del marco de determinados Proyectos de CooperaciĂłn Internacional orientados a enseĂąar a resolver problemas esenciales que, por cotidianos, pueden parecer que estĂŠn resueltos.

Cordial Saludo

Es cierto, que en nuestro afĂĄn por ayudar a los mĂĄs desprotegidos, olvidamos a veces que el desarrollo que quieren esos paĂ­ses no coincide con el que les proponemos. En palabras de la profesora MarĂ­a Luz Ortega, de la Universidad de CĂłrdoba, dentro de las III Jornadas para la CooperaciĂłn Internacional (2011), organizadas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria: â&#x20AC;&#x153;â&#x20AC;Śen tĂŠrminos de cooperaciĂłn, y con estos planteamientos, estarĂ­amos ante una forma de cooperaciĂłn simplemente asistencial, donde los cooperantes, donantes, etc., se comportan de forma altruista, para tranquilizar conciencias, o pensando que la sumatoria de proyectos puede calmar el efecto solidaridad de la demandaâ&#x20AC;?. '?^$ O^  K >  ]    un factor clave para que la cooperaciĂłn funcione, dado los medios cada vez mĂĄs escasos de los que  K  Z  ^        comprensiĂłn y coherencia con la parte local del paĂ­s que recibe la acciĂłn de cooperaciĂłn. En esta lĂ­nea, la UniĂłn Europea, a travĂŠs de la DeclaraciĂłn de ParĂ­s, ya destacaba la importancia de adaptar la cooperaciĂłn que se quiere realizar al paĂ­s objeto de la misma, a su pasado y a su presente, cuidando la transparencia de las acciones. Se puede deducir, en consecuencia, que la futura

Don Luis GarcĂ­a MartĂ­n 

   %  &'*

Estimados lectores; Con este nĂşmero, se cumple un aĂąo del nacimiento de la Revista INGENIERIA DEL MANTENIMIENTO EN CANARIAS, que a pesar de tener un nombre ] K    ? K   mantenimiento, ha sido, desde su inicio, un espacio abierto a temas relacionados con la investigaciĂłn, la  #   ?  ?^   $      K ;   ?   ^    mantenibilidad y cualquier otro tema relacionado con la ciencia y la tecnologĂ­a. Este enfoque, una vez mĂĄs, lo hemos intentado dejar patente tambiĂŠn en

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  _?     ?  ]  esta diversidad de la que hablamos. AprovecharĂŠ esta ediciĂłn para compartir con ustedes que, al menos dos de los principales objetivos por los que naciĂł esta publicaciĂłn, a mi juicio, se han cumplido sobradamente. Uno, el de â&#x20AC;&#x153;acceder al conocimiento   +   , / y dos, 2  !    4     #     5   #+      # +   6/7 Pues bien, hemos sido testigos directos de estos fenĂłmenos. Por una parte, se ha contribuido a que algunas empresas, de las cientos a las que llega esta revista, nos solicitasen el contacto de las personas que habĂ­an escrito alguno de los artĂ­culos, ya que pretendĂ­an implementar las mismas actuaciones para conseguir idĂŠnticos resultados. Y por otra, se ha notado  # ?  $ K  K > { en lo que nos gusta ver como un estadĂ­o avanzado

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cooperación debe ir puliendo aspectos que tienen que ver mås con la aptitud que con la actitud hacia la tarea de cooperación. Por otra parte, y si bien es cierto que por ahora gran parte de los avances en la ciencia y tecnología que asombran al Norte rico, son inapropiadas para el Sur pobre, no es menos cierto que la experiencia en desarrollo de los Recursos Humanos de los países mås desarrollados, se vuelve cada vez mås necesaria para el desarrollo sostenible de los países que son dependientes en tecnología. Pero en Êpoca de crisis económica, y una vez desprendida la cooperación de su antigua tendencia a dotar en los programas tÊcnicos de los últimos adelantos tecnológicos (y sin perder de vista el valor aùadido que supone conocer para estos países las tecnologías mås avanzadas) debemos, a nuestro entender, concentrar los esfuerzos en ayudarles, enseùåndoles a hacer un mantenimiento de las instalaciones y equipos disponibles, o de los nuevos ] ^  > ? { ;  En esta línea ha trabajado durante seis aùos, y lo sigue haciendo, el equipo de cooperación que represento, interviniendo en la mejora de la formación de especialistas en mantenimiento (y de formadores de esos especialistas) en Cabo Verde, así como dotando de medios materiales las instalaciones de las instituciones educativas. Esto ha respondido a la concepción de un tipo de cooperación que busca en la    ;  > ?     ==     _? 

La funciĂłn mantenimiento, por otra parte, ha experimentado avances importantes, lo que permitirĂĄ en un futuro cercano, â&#x20AC;&#x153;rentabilizarâ&#x20AC;? desde el punto de vista del conocimiento (trabajos de investigaciĂłn, artĂ­culos, etc.) el trabajo realizado, una vez que pensamos que se ha conseguido, el objetivo fundamental de esta cooperaciĂłn, que no es otro que lograr que los Recursos Humanos de Cabo Verde, sean capaces de afrontar y resolver los problemas inherentes al nivel de desarrollo adquirido, que siempre crea discapacidades entre la tecnologĂ­a diferida y no probada en ese paĂ­s. Queda, sin embargo, un enorme trabajo para convencer a la sociedad soporte de la cooperaciĂłn, de que los cooperantes tienen que combinar sus tareas cotidianas de docencia, de trabajo en sus empresas, etc. con las propias de otro â&#x20AC;&#x153;trabajoâ&#x20AC;?, que llena desde luego lo que hemos llamado â&#x20AC;&#x153;memoria afectivaâ&#x20AC;?, pero que se podrĂ­a traducir en algĂşn reconocimiento, en nuestro caso, por parte de la Universidad, a los efectos de completar la carrera docente e investigadora. No obstante, los que desempeĂąamos esta cooperaciĂłn desde el marco de una instituciĂłn acadĂŠmica, somos optimistas pues se estĂĄn poniendo en marcha iniciativas lideradas por grupos de educaciĂłn para la cooperaciĂłn, que trabajan en la lĂ­nea de convencer a las autoridades acadĂŠmicas, de la importancia de la cooperaciĂłn para tener un docente mĂĄs adaptado a la realidad, a la vez, que implica la transmisiĂłn de unos valores esenciales a los propios estudiantes, que representan el futuro.

del mantenimiento, es decir, en el conocimiento de tĂŠcnicas de mantenimiento predictivo, para reducir tiempos de parada, aumentar la vida Ăştil de los equipos y efectuar mantenimiento basado en la condiciĂłn de los mismos. Hace escasas semanas, en un viaje desde Philadelphia (Pensilvania) a Columbus (Ohio), la revista de la compaùía aĂŠrea US Airways, contenĂ­a un artĂ­culo sobre Medicina Predictiva del CĂĄncer, que me llamĂł la atenciĂłn por la recomendaciĂłn que hacĂ­a: â&#x20AC;&#x153;â&#x20AC;Śuna vez detectada alguna anomalĂ­a mediante las tĂŠcnicas mĂŠdicas predictivas, y habiĂŠndose resuelto de forma satisfactoria, se seĂąala la recomendaciĂłn mĂŠdica de mantener un TPI (Tratamiento Preventivo Ininterrumpido)â&#x20AC;?. Inmediatamente, lo extrapolĂŠ al mundo del mantenimiento. He de reconocer que la palabra **&<\\"@ es, al menos para mĂ­, y en lo que respecta al argot de mi profesiĂłn, novedosa, pero a partir de ahora la asumirĂŠ como imprescindible.

Motores, bombas, variadores, turbinas, reductores, rodamientos, cojinetes, vĂĄlvulas, purgadores, cuadros elĂŠctricos, transformadores, calderas..... equipos a los que, si por su criticidad en el proceso productivo, se les atendiese, cuidase y mimase de forma **&<\\"9 (y no sĂłlo cuando â&#x20AC;&#x153;se quejasenâ&#x20AC;?), su salud y su longevidad estarĂ­an garantizadas; â&#x20AC;&#x153;Salus est suprema felicitas hominisâ&#x20AC;? (la salud es la suprema felicidad del ser humano). ÂżPensarĂĄn lo mismo las mĂĄquinas? Como es costumbre, agradecer a los autores su

   ^   ;  ?  Â&#x20AC;  y como despedida, compartir con los lectores la siguiente frase:

â&#x20AC;&#x153;Desechar toda innovaciĂłn es desechar todo progreso y mejora.â&#x20AC;? W.G. Bengam.

7  6 68 9<=9  <>58 9<*=9   <<*  #>58 9&=9   &?% +@[8   >58 &<= !& 88  < >58 * <9*=9   

 6>8 9<$=9  <$>7 8=64=Ă&#x201E;4A8034;<0=C4=8<84=C>4=20=0A80B= "!

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Importancia del Acabado   Acero Inoxidable en Elementos Estructurales

Juan Francisco CĂĄrdenes MartĂ­n  ! & "#  7 6   "#  $ 

Eladio Domingo Herrera Santana  ! & < "#   7 6   "#  $ 

`7 *&\@"$$f*  ^ K    inoxidable no es solo una cuestiĂłn estĂŠtica, sino algo que ademĂĄs condiciona su resistencia a la corrosiĂłn y su facilidad de mantenimiento. Po ?  ?  ? ]  ?    ; K   "  K    inoxidable, mayor serĂĄ su resistencia a la corrosiĂłn.

E

Es habitual pensar que el acero inoxidable no necesita mantenimiento, sobre todo, cuando se utiliza en elementos estructurales. Sin embargo esto es un error. SĂłlo si el acero inoxidable estĂĄ bien elegido para su aplicaciĂłn, es un material que nos va responder sin apenas mantenimiento durante toda su vida. Hemos de tener en cuenta que ĂŠste se utiliza sobre todo como elemento estructural distinguido, indicĂĄndole al usuario que estĂĄ ante una zona noble o de representaciĂłn. Para conservar su aspecto limpio y resplandeciente basta con un mantenimiento periĂłdico muy sencillo, que generalmente consiste en un lavado con agua y jabĂłn.

Por tanto, el primer paso para reducir el mantenimiento de un acero inoxidable es elegirlo de forma adecuada para el uso al que irĂĄ destinado.

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En este sentido, empezaremos por dar una sen      ?? 

Se considera acero inoxidable, aquellos aceros que tienen un contenido en cromo superior al 11%. Este contenido posibilita la formaciĂłn de una pelĂ­cula pasiva de Ăłxido de cromo en la suK     Â&#x20AC;  "  los aceros comunes (Fe2O3); el Ăłxido de cromo (Cr2O3) se caracteriza por formar una capa total?  "    K  ?   forma que protege a ĂŠste frente a la acciĂłn de los agentes corrosivos externos, con la capacidad de # #     O  Kcie del acero, volviendo a proteger al metal. No ocurre asĂ­ con el Ăłxido de hierro clĂĄsico, el cual al tener una estructura leĂąosa, se va desprendiendo por capas, haciendo que ĂŠste pierda espesor y, por tanto, comience el proceso de corrosiĂłn y degradaciĂłn del mismo.

Existen tres tipos bĂĄsicos de aceros inoxidables: los ferrĂ­ticos, los martensĂ­ticos y los austenĂ­ticos. Podemos considerar un cuarto tipo que son los aceros inoxidables dĂşplex (austeno-ferrĂ­ticos) que, en realidad, son mezcla de dos de los bĂĄsicos.

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[7 $9^$9$f*     ?                   ?  representativos valores aproximados, por lo que podrĂĄn existir excepciones en casos muy particulares: 

   zMenosdel1%deNi 

 

 FerrĂ­ticosAISI430 (Blandos,lalimaentrafĂĄcilmente) - MartensĂ­ticosAISI420 (Duros, no les entra la lima)

   Acerosinoxidables. (mĂĄsdel11%deCr)



z46%NiDĂşplex

 

z Menosdel2%deMo.FamiliaAISI304

AISI304 AISI304L AISI321

zMĂĄsdel2%deMo.FamiliaAISI316

AISI316 AISI316L AISI316Ti

   

zMĂĄsdel9%deNiAustenĂ­ticos

   *AISI: AMERICAN IRON AND STEEL INSTITUTE

!      K ?     do a su magnetismo y dureza, de la siguiente forma:

Â&#x201E; MARTENSĂ?TICO Â&#x201E; AUSTENĂ?TICO Â&#x201E; FERRĂ?TICO

9 g* NO SI SI NO SI SI

Los aceros inoxidables ferrĂ­ticos y martensĂ­ticos no contienen nĂ­quel (como mĂĄximo un 1%). Sin embargo, los austenĂ­ticos tienen contenidos  ] K   Â&#x2020;Â&#x2021;  ]     estructura austenĂ­tica, la cual se caracteriza por ser no magnĂŠtica.

[7`7%9  48^

6  Son aceros al cromo, con pequeĂąas cantidades de nĂ­quel (trazas), por tanto, son aleaciones hierro-cromo-carbono, con estructura ferrĂ­tica (red cĂşbica centrada en el cuerpo) que se caracteriza por ser magnĂŠtica. Los aceros ferrĂ­ticos son aceros inoxidables relativamente baratos y se utilizan para fabricar accesorios domĂŠsticos, como pueden ser cuberterĂ­as, vajillas y baterĂ­as de cocina, electrodomĂŠsticos, fregaderos, jaulas de protecciĂłn en ventiladores; y componentes de la industria del automĂłvil como silenciadores, tubos de escape, tornillos y elementos decorativos.

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El mĂĄs utilizado es el AISI 430 con un contenido en cromo del 18%. [7[7%9  48 6  Son esencialmente aceros inoxidables al cromo, este es su principal elemento de aleaciĂłn. Las cantidades de nĂ­quel que poseen son pequeĂąas. Los encontramos normalmente templados con durezas de 60 HRC. Tienen una gran resistencia a la abrasiĂłn. Cuanto mayor es su contenido en carbono, mayores durezas obtenemos. Se utilizan fundamentalmente en cuchillerĂ­a de cocina y profesional, hojas de corte para cizallas (corte en ambientes corrosivos), componentes mecĂĄnicos como rodamientos, ejes, frenos de disco, tornillos, etc. (en general, en piezas resistentes al desgaste); asĂ­ como instrumental quirĂşrgico y odontolĂłgico. El mĂĄs representativo es el AISI 420 (C=0,25%, Cr=13%). Partiendo de este bĂĄsico se obtienen los demĂĄs; a medida que aumenta el contenido en carbono se logran mayores caracterĂ­sticas en el temple; y si se les aĂąade molibdeno (Mo), wolframio (W) y vanadio (V), mejoramos sus caracterĂ­sticas mecĂĄnicas en caliente. [7h7%9   48 k4 =9%^

6 > Poseen una estructura mixta austeno-ferrĂ­tica. Estos aceros se utilizan cuando necesitamos elevadas caracterĂ­sticas mecĂĄnicas, buena soldabilidad y resistencia a la corrosiĂłn en ambientes difĂ­ciles con ĂĄcidos fuertes o en agua de mar. La composiciĂłn aproximada tiene un contenido en carbono inferior al 0,05%, Cr entre un 18% y un 25%, Ni entre un 3% y un 6% y Mo entre 0% y 4%.

La soldabilidad, tenacidad y ductilidad son buenas, intermedias entre las de los aceros austenĂ­ticos y ferrĂ­ticos. No endurecen con temple, pero sĂ­ por deformaciĂłn en frĂ­o o en caliente. [7q7%9  4896  Son los aceros inoxidables mĂĄs utilizados. Su     ]     tura austenĂ­tica (red cĂşbica centrada en las caras) que se caracteriza por ser no magnĂŠtica. Existen fundamentalmente dos familias, la AISI 304 y la AISI 316. El AISI 304 se denomina vulgarmente 18-8 (18% Cr y 8% Ni) y posee un contenido mĂĄximo de carbono del 0,08%. Se utiliza cuando existen problemas de corrosiĂłn general. El AISI 316 denominado vulgarmente 18-8-2 (18% Cr, 8% Ni y 2% Mo) se utiliza cuando las condiciones de servicio implican problemas de corrosiĂłn general mĂĄs acentuados, como ocurre cuando la temperatura supera los 60Âş C. Frente al mar, siempre se utilizarĂĄ el AISI 316, y tambiĂŠn cuando tengamos corrosiĂłn por picaduras que estĂĄ asociada a la existencia de cloruros. En esencia, si el elemento va a estar en contacto con sangre, carnes, pescados, vinos, mostos, o alimentos salados emplearemos en su construcciĂłn AISI 316 â&#x20AC;&#x201C; 316L. Tengamos en cuenta que el contenido en sales de la sangre es similar a la del agua de mar. Si se aplican procesos industriales con temperaturas superiores a los 60Âş C, como ocurre en el uperizado de la leche UHT, siempre se utilizarĂĄ AISI 316. !     Â&#x160;Â&#x2039;Â&#x152;  

Estos aceros inoxidables nacen como una alternativa mĂĄs barata a los aceros inoxidables austenĂ­ticos (AISI 304L Y 316L). Los aceros inoxidables austenĂ­ticos presentan problemas de corrosiĂłn bajo tensiones y por aireaciĂłn diferencial, o en resquicios en medios con iones cloruros, en

#      Â&#x20AC;? ?   sivas con cloruros de agua de mar. Se mejora el comportamiento ante estos tipos de corrosiĂłn aumentando el contenido en Ni, lo cual los convierte en aceros muy caros; los aceros dĂşplex reducen el contenido en este elemento, resultando por tanto mĂĄs baratos.

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Los aceros inoxidables austenĂ­ticos presentan buena soldabilidad siempre que se empleen tĂŠcnicas de uniĂłn adecuadas pero, en cualquier caso, se hace necesario utilizar la variedad L (AISI 304L Ăł AISI 316L) que garantiza un contenido en carbono de cĂłmo mĂĄximo un 0,03%. TambiĂŠn son recomendables los aceros estabilizados con titanio (Ti) o niobio (Nb).

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h7% <w"x9<*$9 <*&\< 9 *@\9 9 =9<\$9*9>z9<*=<"\@<9> La norma europea que designa los aceros inoxidables es la EN 10088, pero estĂĄ mĂĄs exten         _  ciĂłn AISI (USA).

mento corrosivo es la leche, podemos elegir el AISI 304. Si existen elementos soldados tendrĂ­a que elegirse un 304L Ăł un 321. La leche es recogida por un camiĂłn cisterna que la sigue manteniendo a 4Âş C, por lo que dicha cisterna se puede fabricar con AISI 304 (FotografĂ­a NÂş 2).

A continuaciĂłn damos la correspondencia entre las siglas AISI y EN 10088 para algunos tipos de aceros inoxidables austenĂ­ticos de uso habitual en exteriores.

AustenĂ­ticos AISI 304

AustenĂ­ticos AISI 316

AISI

EN 10088

304

14301

304L

14307

321

14541

316

14401

316L

14404

316Ti

14571

FotografĂ­a NÂş 2. CamiĂłn cisterna para transporte de leche (AISI 304)

En la central, el almacenamiento de la leche se realiza en depĂłsitos que suelen estar al aire libre y que tambiĂŠn estĂĄn fabricados con AISI 304L (FotografĂ­a NÂş 3).

q7%<]<@<"&{9$f*<"*9$<\@ *@|9'<9"&<*}&$@ Veamos un ejemplo de aplicaciĂłn en una industria alimentaria, como podrĂ­a ser una central lechera. El proceso comienza con la recogida de la leche por el ganadero. La leche sale de la ubre de la vaca a 36Âş C y debe ser refrigerada a 4Âş C, K         > cos (FotografĂ­a NÂş 1). Estos contenedores tienen que ser de acero inoxidable, que es un material higiĂŠnico. Como la temperatura es baja y el eleFotografĂ­a NÂş 3. DepĂłsitos de almacenamiento (AISI 304)

FotografĂ­a NÂş 1.    (AISI 304)

 K    K    " ; K  toda la central, por tubos de AISI 304L, llegando al proceso de pasteurizaciĂłn que se lleva a cabo con intercambiadores de calor. AquĂ­ se suele emplear el AISI 316L pues tenemos corrosiĂłn y temperatura. El 316 es mĂĄs resistente a la corrosiĂłn bajo tensiones, fenĂłmeno que suele darse cuando tenemos temperaturas superiores a los 60Âş C, presencia de ĂĄcido lĂĄctico y productos desinfectantes para la limpieza de las instalaciones (FotografĂ­a NÂş 4, NÂş 5).

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FotografĂ­a NÂş 4. TuberĂ­as de AISI 304 e Intercambiador de calor (AISI 316)

FotografĂ­a NÂş 5. Intercambiador de calor (AISI 316)

Nota: Con este esquema hemos pretendido dar un ejemplo sencillo, y solo orientativo, de las posibilidades de utilizaciĂłn de estos aceros. Es evidente que la fabricaciĂłn de una instalaciĂłn, mĂĄs o menos compleja en acero inoxidable, implica un estudio profundo en el que se valorarĂĄn todas las K  K ^      K?{ " instalaciĂłn.

acero inoxidable. Por otro parte, este hecho es ^ ^#   ? ]     de la corrosiĂłn mediante pinturas, esmaltes o revestimientos, sino que por el contrario, se autopa#  ?^ ? Â&#x20AC;   resistencia a la corrosiĂłn en Ăşltimo extremo serĂĄ tanto mĂĄs elevada cuanto mejor sea el pulido de  K ^  ?       K  ?    Â&#x20AC; ^ ! ^ K   _  norma EN 10088 o la American Iron Steel Institute (AISI). AsĂ­, las cuatro designaciones mĂĄs importantes son (Ver Tabla NÂş 1):

~7%9$9'9@<@9$<\@*@|9'< ! ^ K   #  ?K        $   ?biĂŠn de la resistencia intrĂ­nseca a la corrosiĂłn del

Tabla NÂş 1.

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1D: Laminado en caliente y recocido: Esta suK  K K   "K ; K" ?   K  #    {  ^ todo, en motivos no decorativos, donde la apariencia Ăłptica es menos relevante, por ejemplo, en sistemas de soporte en lugares no visibles y en aplicaciones estructurales.

^ ^        K_^  vestimiento de fachadas, estructuras, esculturas, etc. (FotografĂ­as NÂş 6 y NÂş 7).

[   ! 65       = 8 > !  K ?  gosa que la 1D. Se logra con laminado en frĂ­o, recocido y decapado. La apariencia mate de la K K    "    para aplicaciones industriales y de ingenierĂ­a. En arquitectura es menos usada. ['! 65        % = 88 > Producida mediante el mismo proceso que la 2D. Con un ligero laminado  {    ?; K  ] K K    K    !  ^ K ? {   tualidad y sirve de base para la mayorĂ­a de acabados brillantes y pulidos. [\  ! 65   !    = 8 Â&#x20AC;> Este acabado ?; ^ ] Â?  ?   dad, se obtiene mediante un tratamiento tĂŠrmico en unas condiciones atmosfĂŠricas sin oxĂ­geno, seguido de un laminado en frĂ­o utilizando rodillos muy pulidos. Este acabado muy liso es menos susceptible a alojar contaminantes del aire y su limpieza resulta mĂĄs fĂĄcil. Â 7% $@*&9*9$f* < 9$<\@ *@|9'< Una vez seleccionado el tipo de acero y su  K   ^ K  #  cabo la construcciĂłn del elemento o instalaciĂłn que tenemos diseĂąada. Es frecuente que durante el proceso de fabricaciĂłn, o en la manipulaciĂłn

  K{ K  O  K  estas en algunas zonas, algo frecuente cuando   ? Â?  "; ] { K  Â??K  K       Â?   do en unos casos, o el amolado en otros, y con posteriores operaciones de esmerilado, cepillado, pulido y abrillantado, logramos recuperar el ^ K    ]   ^ " construcciĂłn y que aporta el alto valor decorativo que se persigue en muchas instalaciones de mo-

FotografĂ­as NÂş 6 y NÂş 7. Operaciones de amolado. Repaso del sobreespesor de soldadura.

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La contaminaciĂłn del acero inoxidable hace >   > ? ] K  # tanto en piezas fabricadas como semielabora  ; ]   K    K  material fĂŠrrico. Puede tener su origen en un mal almacenamiento de los semielaborados (chapas, barras, tubos, etc.) que entran en contacto con K       K das, o con semielaborados de acero comĂşn o con virutas de hierro producidas, por ejemplo, por las muelas. Otras veces, el fenĂłmeno se origina por uso de Ăştiles (muelas, cepillos, brocas, limas, hojas de corte, etc.) con los que se han realizado operaciones en aceros comunes y han quedado contaminados por ellos. Estos Ăştiles ceden despuĂŠs estos residuos a los aceros inoxidables elaborados con posterioridad. Por consiguiente, la primera regla para evitar la contaminaciĂłn es almacenar cuidadosamente los aceros inoxidables, y trabajarlos utilizando siempre Ăştiles, sin alternar usos con aceros comunes. La contaminaciĂłn de los aceros inoxidables es negativa, no solo desde una percepciĂłn estĂŠtica, sino tambiĂŠn por la posibilidad de inicio de corrosiĂłn y, consecuentemente, de un deterioro directo, perjudicando las condiciones de pasividad de la zona contaminada. Este hecho puede dar origen, segĂşn las condiciones de servicio de la pieza, a diferentes tipos de corrosiĂłn. A simple vista es difĂ­cil distinguir si el aspecto oxidado que presenta la pieza es debido a contaminaciĂłn por hierro (se han adherido partĂ­culas

 "   KÂ&#x2018;  ?K   K  falta de mantenimiento. Existe un mĂŠtodo muy sencillo para averiguar este aspecto que utiliza una soluciĂłn con un 3% de ĂĄcido nĂ­trico, un 3% de ferrocianuro de potasio y un 94% de agua destilada; se aplica sobre el acero inoxidable, indicando, si se torna azul, que existe contaminaciĂłn por hierro. En este caso hay que practicar un decapado de tipo quĂ­mico y posterior lavado cuidadoso con agua, para eliminar cualquier residuo de soluciĂłn ĂĄcida.    K   K{   Â&#x20AC; suciedad, ĂŠsta se eliminarĂĄ con agua y jabĂłn o con detergentes neutros.

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Â&#x201A;7%<{9z9*&<*<*&@<9$<\@ *@|9'< Uno de los factores que se valora al elegir un elemento o instalaciĂłn en acero inoxidable es el carĂĄcter ornamental o decorativo que puede lo    ^ K    W obstante, este acabado tiene un costo que se paga con el elemento en el momento de adquirirlo. La creencia comĂşn de que el acero inoxidable no necesita mantenimiento es un grave error, no siendo lĂłgico que permitamos que algo, por lo que hemos pagado una cierta cantidad de dinero mĂĄs bien alta, se deteriore y pierda el carĂĄcter decorativo de representaciĂłn por el que fue elegido. <  ^  #    Kcies de las piezas, especialmente si estĂĄn a la intemperie, es conveniente realizar un mantenimiento periĂłdico que generalmente consiste en un lavado con agua sola (mejor caliente) y jabĂłn o detergente neutro, procurando enjuagar bien luego y practicar, si procede, un secado. Estas labores serĂĄn mĂĄs o menos frecuentes en funciĂłn

    K    ?  ! el personal de mantenimiento quien debe valorar la frecuencia de dichas labores segĂşn el acabado K       Â&#x192;7%$9@\g$&$@ A continuaciĂłn veremos, con dos ejemplos, lo que supone una mala elecciĂłn en el acabado suK        Â&#x20AC; ^ Â&#x192;7`7% $           8 

     48 Â&#x201E;8  67 En este ejemplo mostramos la barandilla del paseo marĂ­timo de la Playa de las Canteras, en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria. Dicha barandilla se resuelve con balaustres y barandales en acero inoxidable. La gran cantidad de Ăłxido presente en el alma de dichos balaustres (FotografĂ­as NÂş 8 y NÂş 9) hacen que la empresa que realiza el mantenimiento al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria nos encargue un estudio tĂŠcnico para determinar el tipo de acero empleado en la fabricaciĂłn de dichos elementos, asĂ­ como la tĂŠcnica de limpieza ? { K K ; ?  K

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que dicha barandilla presentaba cuando fue instalada.

FotografĂ­a NÂş 8. Balaustre de acero inoxidable. Playa de las Canteras.

Para tal estudio nos facilitan un balaustre en el que se elige una zona que es convenientemente preparada, utilizando una lijadora orbital y papel de carburo de silicio en grano nÂş 80. En dicha suK  {   K ?$ Â&#x2019;& tografĂ­as NÂş 9 y NÂş 10). Esta operaciĂłn se realiza en varios puntos, obteniĂŠndose la composiciĂłn tĂ­pica de un acero inoxidable AISI 316, lo que nos K? ? ]  ?  K  >bricaciĂłn de los balaustres es adecuada, no asĂ­ el acabado rugoso que presenta el alma (interior)

 "  ?  ! ^ K >cilita que el Ăłxido se adhiera con fuerza, resultan    ?     ?K # con agua y jabĂłn. En este caso, lo laborioso del proceso de limpieza y la frecuencia de su apli   K ^^ ] Â?]      sustituciĂłn de dichos elementos, y por tanto, el cambio de dichas barandillas (FotografĂ­as NÂş 11, NÂş 12, NÂş 13 y NÂş 14).

FotografĂ­a NÂş 9. Balaustre de acero inoxidable.

FotografĂ­a NÂş 10. AnĂĄlisis espectromĂŠtrico.

FotografĂ­as NÂş 11 y NÂş 12. Operaciones de mantenimiento y limpieza. Playa de Las Canteras.

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FotografĂ­a NÂş 13. Vista del balaustre antes de la limpieza. Playa de Las Canteras.

FotografĂ­a NÂş 14. Vista del balaustre despuĂŠs de la limpieza. Playa de Las Canteras.

FotografĂ­a NÂş 15. Vista del nuevo diseĂąo de Balaustre. Playa de Las Canteras.

FotografĂ­a NÂş 16. Detalle del nuevo diseĂąo de Balaustre. Playa de Las Canteras.

AsĂ­, el nuevo diseĂąo de barandilla elegido resuelve los balaustres y los barandales en ace  Â&#x20AC; ^    ?? ^ K (acabado espejo), siendo este acabado el ideal para prestar servicio, en un paseo marĂ­timo con altos niveles de humedad marina y temperatura durante prĂĄcticamente todo el aĂąo (FotografĂ­as NÂş 15 y NÂş 16).

encargue un estudio tĂŠcnico para determinar el tipo de acero inoxidable utilizado en la fabricaciĂłn de todos los elementos que componen dichas columnas de alumbrado (FotografĂ­as NÂş 17 y NÂş 18).

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  48Â&#x201E; en las columnas de alumbrado de una urbaÂ&#x201E;   7 En este ejemplo mostramos unas columnas de alumbrado troncocĂłnicas fabricadas en acero inoxidable y que se encuentran instaladas en una urbanizaciĂłn residencial en la isla de Gran Canaria. El nivel de oxidaciĂłn que presentan la totalidad de las columnas existentes en dicha urbanizaciĂłn hace que la empresa instaladora nos

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Se practican una serie de anĂĄlisis espectromĂŠtricos en las placas base, fustes y brazos a varias columnas, obteniĂŠndose en todas ellas la composiciĂłn quĂ­mica tĂ­pica del acero inoxidable AISI 316 (FotografĂ­as NÂş 19 y NÂş 20). Este tipo de acero, elegido por el cliente para estas columnas de alumbrado, ha sido una elecciĂłn acertada dada la prestancia que brinda este material y su buen comportamiento en ambiente salino, como es el caso de esta urbanizaciĂłn prĂłxima a la costa. Si el material elegido es adecuado, debemos valorar quĂŠ otro factor o factores dan lugar al problema. Una inspecciĂłn visual de la totalidad de las columnas instaladas en la urbanizaciĂłn nos permite comprobar que todas ellas presentan en

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las placas base, fustes y brazos, una oxidaciĂłn K {  ! Â&#x20AC;    ^    ^ K     ? de esmerilado formando anillos paralelos y transversales al eje de dichas columnas. Este acabado es del todo inadecuado para el ambiente en

 ] #  K     ]  K de los distintos elementos presente un acabado KÂ?  ]    "  Â&#x20AC; ;  fĂĄcil eliminaciĂłn con labores de mantenimiento sencillas, ya comentadas en este artĂ­culo.

FotografĂ­a NÂş 17.               

FotografĂ­a NÂş 18.               

FotografĂ­a NÂş 19. AnĂĄlisis espectromĂŠtricos.

FotografĂ­a NÂş 20. AnĂĄlisis espectromĂŠtricos.

       K  K?  "^ ?   ?K   ^ K en elementos de acero inoxidable, y su relaciĂłn con las labores de mantenimiento. BIBLIOGRAFĂ?A:  Juan Francisco CĂĄrdenes MartĂ­n, Eladio Domingo Herrera Santana (2003): Conocimiento de materiales: IntroducciĂłn a la corrosiĂłn. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.  AndrĂŠs Torres Garcia (1998): Conocimientos bĂĄsicos del Acero Inoxidable. Editorial CEDINOX.

 Gabriele Di Caprio (1999): Los aceros inoxidables. Editorial Inoxcenter.  David Cocharane (2002): GuĂ­a de Acabados de Acero Inoxidable. Editorial Euro Inox.  Benoit Van Hecke (2006): Los Acabados MecĂĄnicos de        torial Euro Inox.

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La Industria de la Teja en la Historia de Gran Canaria

Pedro Socorro Santana

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BREVE REFERENCIA SOBRE EL HORNO DE EL MADROĂ&#x2018;AL Pasan los aĂąos pero el centenario horno de tejas de El MadroĂąal, en la villa grancanaria de Santa BrĂ­gida, sigue en pie junto a la carretera del Centro, sobrellevando con dignidad su vejez, que le da cierta apariencia respetable. Se trata de una reliquia del pasado, de un tiempo no muy lejano en el que los canarios hacĂ­an uso de su ingenio y escasos recursos para suministrar materiales a nuestra arquitectura tradicional. El uso de tejas se generalizĂł en Canarias a partir del siglo XVI, de manera tan insospechada, que hasta las primeras ordenanzas del Cabildo de Gran Canaria debieron regularizar esta antigua industria que invitaba a comenzar la casa por el tejado.

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*&\@"$$f* Tras la Conquista y el asentamiento de los repobladores europeos en Gran Canaria, a orillas del riachuelo Guiniguada, las necesidades de la nueva poblaciĂłn hacen que se demanden nuevos servicios; en principio, los mĂĄs elementales como los cultivos de autoconsumo, arquitecturas del agua, y tambiĂŠn las mĂĄs mĂ­nimas infraestructuras para su desenvolvimiento, como las vĂ­as de comunicaciĂłn y el desarrollo de todo lo relacionado con el cultivo de las caĂąas de azĂşcar, la nueva base de desarrollo econĂłmico insular. Y asĂ­ fue como las palmeras y los pinos, con los dĂ­as y las necesidades, fueron sucumbiendo bajo una hĂĄbil tala de la espesura boscosa que llegaba hasta el solar que ocupaba el campamento del Real de Las Palmas, aquel lejano dĂ­a de San Juan de 1478. Los nuevos amos de la primitiva villa de Las Palmas necesitaban madera y leĂąa para construir sus casas, alimentar el fuego de sus hogares y alzar las empalizadas defensoras. MĂĄs tarde, con la arboleda se alimentarĂ­an a los ingenios y trapiches, y de ella se sacarĂ­an los tablazones con los que se construirĂ­an los envases para el azĂşcar, primera industria insular.

Los calveros fueron salpicando el espeso bosque insular, de tal manera que en las ordenanzas dadas en 1531 se legisla preservando la foresta que se hacĂ­a humo para abastecer el incipiente caserĂ­o. Las casas seĂąoriales levantadas por los conquistadores y sus descendientes, por los "   ; ^    ; K    ricos comerciantes, alternaban con las modestas casas de los artesanos, labradores y gentes humildes. Las piedras y la madera para las nuevas construcciones se transportaban desde diferentes comarcas de Gran Canaria, mientras que el ingenio popular fue generando una tecnologĂ­a propia. En la misma villa existĂ­an hornos de cal para su suministro a los albaĂąiles y constructores. Y asĂ­, a medida que crecĂ­a la poblaciĂłn, en extensiĂłn y en almas, destacaron pronto otras industrias como los hornos de tejas, cuya producciĂłn artesanal y comercio del producto quedĂł regulado desde los primeros aĂąos de la colonizaciĂłn a travĂŠs de las ordenanzas y otras disposiciones del Cabildo de la Isla, pues el uso del tejado, habitualmente a dos aguas, fue comĂşn en la arquitectura religiosa (iglesias, ermitas y con# Â&#x2018; ;      

 

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No obstante, la expansiĂłn de la industria de la teja y el ladrillo tuvo lugar con el mayor desarrollo

  K ^      Â&#x201C;%Â&#x201C; ; Kcipios del XX, hasta que se introdujeron materiales de importaciĂłn como el ladrillo peninsular o la teja francesa. Fue entonces cuando aparecieron muchos hornos por la zona de barlovento de la Isla, en lugares â&#x20AC;&#x201C;como siempre se hizo- cercanos a las terreras (de tierra arcillosa) y a las fuentes o puntos por donde discurrĂ­a agua continua de ]     Â?       K>    ;    $ K

XVI. En el valle de La Angostura, prĂłximo a la ciudad y perteneciente al tĂŠrmino de La Vega (Santa BrĂ­gida), se alzaba uno de los primeros hornos en el que se fabricaban las tejas para las techumbres de las nuevas viviendas de la poblaciĂłn mĂĄs pudiente, pues una gran mayorĂ­a de vecinos seguĂ­a haciendo uso de las cuevas (La Atalaya, Pino Santo), o cubrĂ­an sus sencillas techumbres de ramas y de hojas de palmas, una prĂĄctica arquitectĂłnica que poco a poco va desapareciendo por razones de seguridad y meteorolĂłgicas.

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una mayor producciĂłn. Estos hornos debĂ­an tener un amplio espacio anexo donde se esponjaba, amasaba el barro y se oreaba la teja (para lo cual se hacĂ­an cubiertas de palos y ramas de ^     ]      >  producto, que luego se cocĂ­a en los hornos). Para cubrir esta demanda de construcciĂłn, sobre todo

   K ^]   #   nes, en la ciudad de Las Palmas surgieron algunos hornos industriales. <&<]9\<99* @&"\9 El dato mĂĄs antiguo que nos proporciona la Historia sobre la existencia de la industria de la teja en Gran Canaria data de mediados del siglo

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Las tejas cocidas en aquel horno, hoy desaparecido, cubrieron la techumbre de la parroquia de Santa BrĂ­gida, cuya materia prima -piedra, barro ; ?    ?^       caciĂłn. Su propietario en 1590 era Hernando de Feria, un reconocido tejero que, en un contrato hallado en el Archivo HistĂłrico de Las Palmas =  Â&#x192;Â&#x2026;Â&#x192;>, se obligaba a entregar cinco mil tejas al escribano pĂşblico Francisco de Casares. No era el Ăşnico, por supuesto, pues en el testamento que otorga el 31 de mayo de 1570 doĂąa Francisca Ramos, casada con FernĂĄn GonzĂĄlez y vecinos en San Juan de Telde, ante el escribano Pedro FernĂĄndez de ChĂĄvez describe entre sus bienes un tejar en la zona de Las Hoyas.

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Por entonces, la ciudad de Las Palmas contaba con aproximadamente tres mil habitantes. Es una ĂŠpoca de gran prosperidad que permite al grancanario mejorar sus propias casas, pero tambiĂŠn son aĂąos de ataques pirĂĄticos que hacen ]   Â&#x20AC;K?  >    Kmer tercio del siglo XVII, debido a la inversiĂłn de capitales realizada en la ciudad por particulares y entidades religiosas y civiles, para restaĂąar las heridas causadas por la invasiĂłn de la poderosa armada holandesa capitaneada por Pieter van der Does en 1599. Un siglo mĂĄs tarde, en torno a 1689, el veneciano Gotardo Calimano se hizo con la propiedad del citado horno de teja en un tiempo, tambiĂŠn, de plena actividad constructora, toda vez que con el resurgir del vino en Gran Canaria las nuevas bodegas y lagares de El Monte, asĂ­ como otras construcciones habituales dentro del paisaje agrario de las medianĂ­as, quedaron cubiertas por techumbres a cuatro aguas. Tejas (modelo ĂĄrabeandalucĂ­), ladrillos y demĂĄs elementos constructivos tuvieron, por tanto, un papel destacado en el abastecimiento local desde el siglo XVI al XIX. De hecho, el horno de La Angostura tuvo larga existencia, pues en el decreto de constituciĂłn de la parroquia de la Vega de San Mateo, en el aĂąo 1800, observamos que las tejas de aquella iglesia se surtieron de aquella industria. Los hornos proliferaron en la cercanĂ­a de Las <?         '  JinĂĄmar, GuĂ­a de Gran Canaria o AgĂźimes. Estas construcciones se situaban junto a los caminos, en zonas arcillosas, llamadas terreras, y se construĂ­an con piedras y barro, de forma troncĂłnica, a cielo abierto. SeĂąala el investigador Francisco SuĂĄrez Moreno que los materiales de construcciĂłn debĂ­an seleccionarse entre las piedras muertas de mejores condiciones y la tierra arcillosa, una gruesa capa de barro -barro rojo- con la que se revestĂ­a su interior y que actuaba como elemento aislante y refractario. La piedra fue, por tanto, la base constructiva de estos hornos -y de la mayorĂ­a de las casas- al ser el material mĂĄs prĂłximo, barato y de fĂĄcil extracciĂłn en las canteras del lugar. Su estructura se compone de dos partes bien diferenciadas: la cuba y el hogar, separadas ambas por una parrilla. La primera, de forma troncĂłnica invertida donde se depositan las tejas, dispone de una base o solera que se comunica con el hogar a travĂŠs de un conjunto de toberas por donde ascendĂ­a el calor.

El producto principal de cocciĂłn de estos hornos era la teja ĂĄrabe aunque, en ocasiones, se elaboraba el ladrillo de barro utilizado por los mamposteros en tabicaciones. Y debemos suponer, por otro lado, que estos hornos fueron una excelente escuela de tejeros que, simultĂĄnea? ?KO ?^$     ] ?$ Z  ]  ?tĂ­a de padre a hijos, siendo un trabajo ocasional, ejecutado mayormente en ĂŠpocas de verano. De hecho, en Gran Canaria los caleros, tejeros y ladrilleros fueron un gremio de especial relevancia, destacando las aglomeraciones de hornos que aĂşn hoy se localizan en distintas zonas de la isla: Hornos del Rey, El Calero, El Tejar, o el Lomo de RiquiĂĄnez (Arucas), etc.

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Curiosamente, el emplazamiento de aquel primer horno de tejas del que se tiene constancia quedĂł registrado en la toponimia de Santa BrĂ­gida, ya que todavĂ­a hoy esa zona sigue siendo conocida como El Tejar. Otras industrias similares  #      Â&#x201C;%Â&#x201C; ;  ?{  del XX en distintos lugares de este tĂŠrmino municipal y nominaron a una parte del urbanismo del pueblo, pues tambiĂŠn existe el topĂłnimo de El Horno de la Teja, en el barrio de San JosĂŠ de las Vegas, mientras que la Vuelta del Horno representa actualmente al actual fogĂłn de El MadroĂąal, testimonio vivo en esta localidad de aquellas actividades econĂłmicas de la sociedad rural del pasado.

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_@\*@ < &<]9 z 9\@<<9\@Â&#x2020;9 El horno de tejas de El MadroĂąal, situado al borde izquierdo de la Carretera del Centro (GC-15), "    K  >dible en el paisaje del interior de la Isla desde que comenzara a hornear los primeros ladrillos de barro y tejas para suministrar a las fĂĄbricas de viviendas, base de nuestra arquitectura tradicional. Se trata de uno de los hornos mĂĄs grande y mejor conservado de la Isla, donde tambiĂŠn destacan los hornos de la casa de Matos, en Firgas, o los del Lomo de RiquiĂĄnez de Arucas, en uso hasta hace pocas dĂŠcadas y caracterizados por su rĂĄpida construcciĂłn y estructura simple. La tradiciĂłn oral mantiene el recuerdo de haberlo visto funcionar en la dĂŠcada de los aĂąos treinta del siglo pasado, antes de la guerra civil.  ?^        caso los censos y anuarios comerciales de principios del siglo pasado no mencionan a esta pequeĂąa industria artesanal, seguramente por ser una actividad discontinua desarrollada en funciĂłn de la demanda de la construcciĂłn local.

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Su fecha de construcciĂłn se estima en torno a 1898, aunque un testimonio contemporĂĄneo â&#x20AC;&#x201C; el maestro albaĂąil Manuel de los Santos Naranjo Torres- lo data en los aĂąos veinte de la centuria pasada. Nacido en 1908 en la zona de El Roque, por encima del Llano de MarĂ­a Rivera (antiguo tĂŠrmino municipal de San Lorenzo), este maestro de obras ejerciĂł di>       su dilatada vida: pocero, tuvo un estanco en su pueblo y pirata de la Vega de San Mateo, donde residĂ­a hasta que falleciĂł, en 1994. Probablemente, la fecha de los aĂąos veinte tenga relaciĂłn con la mayor actividad que tuvo el horno, pues en ĂŠste se cocieron tambiĂŠn ladrillos de barro, ademĂĄs de las tejas ĂĄrabes para las techumbres de las nuevas viviendas y quintas de recreo de los ingleses y de la burguesĂ­a local en ! Â?   ; '  {   # por excelencia de Las Palmas de Gran Canaria. AĂąos de gran actividad constructiva y consolidaciĂłn urbana que obligĂł al Ayuntamiento de Santa BrĂ­gida a crear una primera ordenanza del suelo a partir de 1925.

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Boca Superior del Horno de El MadroĂąal      /- &' J $

<$\$f* El horno de tejas de El MadroĂąal se construyĂł   ]      ##  >?liar que JoaquĂ­n Apolinario SuĂĄrez (1861-1920) y  K   {  {     XIX, en torno a 1898, en la Vega de Enmedio. Una bella residencia que sigue las pautas europeas, en la que resalta un juego de volĂşmenes, con distintas alturas y bellos remates de madera. !  K      ;  "   uso es Lorenzo Olarte Cullen, ex presidente del Gobierno de Canarias. Se trata de una construcciĂłn cilĂ­ndrica de nueve metros de altura y tres metros de diĂĄmetro interno, con cuatro contrafuertes de sillares y dos huecos destinados a la carga y descarga, realizados ĂŠstos en ladrillos de barro. Se estructura en dos partes: la hornilla y el cubo. La primera, destinada a caldera, estĂĄ situada en la parte inferior, desde donde se prendĂ­a fuego a la leĂąa para la cocciĂłn de las tejas, en la parte superior. Sus â&#x20AC;&#x153;jasesâ&#x20AC;? de madera, palos y maderas recogidos de la comarca    K    cular de unos 90 centĂ­metros de diĂĄmetro conocido como ojo y por el que se alimentaba la caldera del horno. El techo de esta hornilla donde se horneaban las tejas lo forma una parrilla hecha con tosca que permitĂ­a, entre sus huecos, ascender el calor

Cubierta de una casa campesina de Santa BrĂ­gida  @     !" &' J $

y el fuego hacia el cubo. Este segundo espacio estĂĄ construido de forma cilĂ­ndrica, con forma de gran chimenea. El techo del hogar tiene una estructura abovedada, tambiĂŠn hecha de ladrillos rojos, mampuestos y barro, y que deja una boca, de metro y medio de diĂĄmetro, para el escape del humo. Las guisadas de tejas, especialmente con madera de eucaliptos de la zona, solĂ­an durar 24 horas, mientras que los ladrillos necesitaban al menos dos dĂ­as para lograr su perfecto guisado. El horno cuenta, ademĂĄs, con una serie de elementos auxiliares necesarios para su funcionamiento, de los cuales se conserva un pequeĂąo estanque, situado junto a la vieja estructura, y que almacenaba el agua necesaria para esponjar y amasar el barro.

El Horno de El MadroĂąal. En primer plano el recipiente para almacenar agua. &' &  $W ! 8=64=Ă&#x201E;4A8034;<0=C4=8<84=C>4=20=0A80B= "!

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'<*<*&<\Â&#x2021;$"&"\9='$> [  $    ; K   ?K cia que tuvo en aquella actividad productiva, el Cabildo de Gran Canaria ha iniciado el procedimiento para su declaraciĂłn como Bien de InterĂŠs Cultural (BIC), con categorĂ­a de monumento, a propuesta del Ayuntamiento satauteĂąo, pues no sĂłlo representa uno de los pocos testigos vivos de aquella rica actividad, sino que ha sido protagonista de una nueva historia de la arquitectura tradicional nacida hace cinco siglos. Estos histĂłricos elementos de la construcciĂłn fueron muy demandados hasta comienzos del siglo XX. Pero en los aĂąos 50 comenzaron las importaciones de tejas inglesas generalizĂĄndose luego las techumbres planas de hormigĂłn, lo que acabĂł con esta industria. Hoy medio centenar de hornos salpican el territorio insular como protagonistas de una historia que un dĂ­a hicieron que los canarios abrigaran sus casas por el tejado, asumiendo unos valores estĂŠticos que, al propio tiempo, marcaban una jerarquĂ­a superior en el contexto de la poblaciĂłn.

Oreando la teja en el Norte de Gran Canaria a -    KK Q-    &,

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FUENTES Y BIBLIOGRAFĂ?A: - ARCHIVO HISTĂ&#x201C;RICO PROVINCIAL DE LAS PALMAS. Fondo Protocolos Notariales. Escribano Teodoro CalderĂ­n. Protocolo NÂş 898, folio 49 r. y testamento de Francisca Ramos, vecina de San Juan de Telde, ante el escribano pĂşblico Pedro FernĂĄndez de ChĂĄvez, protocolo 276, de fecha 31 de mayo de 1570, f. 340r-348r.          !" #$ %&   $       2010. ANUNCIO de 16 de marzo de 2010, por el que se hace pĂşblico el Decreto PH 39/2010, de 1 de marzo, que incoa el procedimiento para la declaraciĂłn de Bien de InterĂŠs Cultural, con categorĂ­a de Monumento, a favor del Horno de ladrillos y tejas, situado en El MadroĂąal, tĂŠrmino municipal de Santa BrĂ­gida. - CASTRO FLORIDO, A.: ArqueologĂ­a Industrial en Las Palmas de Gran Canaria durante la RestauraciĂłn (1869-1931). Ediciones del Cabildo de Gran Canaria. - HANSEN MACHĂ?N, A.: GeografĂ­a de Santa BrĂ­gida. Ayuntamiento de Santa BrĂ­gida, 2001. - LOBO CABRERA, M./ QUINTANA NAVARRO, F.: Historia de la Villa de Santa BrĂ­gida. Ayuntamiento de Santa BrĂ­gida. 2003.

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Programa de Mantenimiento AeronĂĄutico

Eduardo Serradilla Echarri

Director General  # 9 +   77 $ <99%<%`q~%[`Â

`7%*&\@"$$f* esde que a principios del siglo XX, el ignorado neozelandĂŠs Richard Pearse realizase sus primeros vuelos tripulados unos meses antes del afamado vuelo de los hermanos Wright (ya entonces una imagen valĂ­a mĂĄs que mil palabras), hasta nuestros dĂ­as, mucho se ha desarrollado la industria aeronĂĄutica.

D

Desde la ĂŠpoca del piloto-ingeniero hasta la especializaciĂłn temĂĄtica actual, el proceso de innovaciĂłn paralela de la industria y la aeronĂĄutica, lamentablemente soportada por la sucesivas guerras y enfrentamientos tecnolĂłgicos, conforman una maraĂąa de actividades cruzadas y entrelazadas entre la industria y la aeronĂĄutica, llegando a confundir o fundir los caminos con un punto en comĂşn, de corta pero intensa historia, como es el desarrollo de los sistemas de comunicaciĂłn e informaciĂłn. Las nuevas tecnologĂ­as sucesivamente actualizadas han ido remplazando a las viejas-nuevas tecnologĂ­as trasnochadas, en una permanente sucesiĂłn de procesos y procedimientos encaminados a la productividad, economĂ­a y seguridad. Los elevados costes asumidos por la industria aeronĂĄutica (una junta de goma de la misma referencia y fabricante para un vehĂ­culo de transporte terrestre, triplica su coste por el hecho de poseer   ]     ? ?   Â&#x2018;  Â?    K   K   sistemas montados sobre el aviĂłn, los procesos de control de calidad a los que estĂĄ sometido el ? Â&#x2019;    ?      

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 Â&#x2018;      K  ?Kcado que requiere una actualizaciĂłn permanente en su formaciĂłn; sino tambiĂŠn por la estructura administrativa que acompaĂąa siempre a una organizaciĂłn por el hecho de ser aprobada como OrganizaciĂłn AeronĂĄutica. Estos altos costes soportados implican una bĂşsqueda permanente de la excelencia en el producto y los procesos productivos y, por tanto, en la actualizaciĂłn y modernizaciĂłn en los sistemas de mantenimiento tanto de las aeronaves como de sus componentes. [7%@']<&x@ La mejor manera de reducir costes aumentando la seguridad es el procesamiento de informaciĂłn continuo para la mejora de la Fiabilidad, tratando de prevenir los fallos funcionales o potenciales, reduciendo la probabilidad de su apariciĂłn y minimizando sus consecuencias en una mejora continua de procesos. Asumiendo que la posibilidad de apariciĂłn de fallos en ningĂşn caso se va anular totalmente, el Programa de Mantenimiento tratarĂĄ de evitar o minimizar las consecuencias derivadas de un fallo a lĂ­mites de aceptabilidad, siendo ĂŠste su OBJETIVO fundamental. Este Programa de Mantenimiento estĂĄ formado por una serie de tareas en cada componente, ? {     >    zaciĂłn, naturaleza y consecuencias de los fallos previstos.

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su estado operativo hasta el siguiente intervalo de inspecciĂłn.

h7%&9\<9<9*&<*<*&@ Los tipos habituales de tareas se encuentran detallados en el Cuadro 1, que serĂĄn utilizados en funciĂłn de tres tipos de mantenimiento:

q7%\@$<@z9*g<=   > Una vez establecido el objetivo, los tipos de inspecciĂłn y los tipos de tarea, dividiremos el propio mantenimiento en tres posibles partes por la diferencia de anĂĄlisis en cada caso; diferenciando si se trata de un Sistema, una Zona o un Elemento Estructural. En cualquiera de ellos, y a la hora de establecer el primer o sucesivos Programas de Mantenimiento, serĂĄn los operadores aĂŠreos, las autoridades aeronĂĄuticas y los propios fabricantes, los encargados de desarrollar un â&#x20AC;&#x153;Proceso de DecisiĂłn LĂłgicaâ&#x20AC;? para detectar los puntos crĂ­ticos, dividir en categorĂ­as las posibles consecuencias ;     K ?K  ^jetivo de seguridad previsto. El anĂĄlisis de los efectos analizados, establece la categorĂ­a del efecto atendiendo a su importancia en cuanto a OperaciĂłn, Seguridad y EconomĂ­a.

Cuadro 1

- Condition Monitoring. EvalĂşa la operaciĂłn de los sistemas o componentes a travĂŠs del anĂĄlisis de datos obtenidos de la operaciĂłn de la aeronave, evaluando la condiciĂłn de seguridad de cada uno de ellos. - Hard Time Limit. Aplicable a componentes de la aeronave que deben ser desmontados y eliminados (Scrapped) o sometidos a procesos de â&#x20AC;&#x153;overhaulâ&#x20AC;? para devolverle su condiciĂłn de utilizables en las mismas condiciones iniciales, antes del intervalo o tiempo de operaciĂłn (TBO). - On-Condition. Aplicable a componentes o sistemas cuyo estado de operaciĂłn puede ser comprobado, sin ser desmontados de la aeronave, mediante inspecciones. Estas inspecciones deben ser efectuadas dentro de unos plazos umbrales o intervalos que garanticen

Este proceso lĂłgico se denomina Maintenance Steering Group (MSG). Desde los aĂąos 60 Â&#x2022; Â&#x2013;Â&#x2039;    Â?Â&#x2014;    ?   de desarrollo de mantenimiento programado que ;   ; ^   ??        Â&#x2013;Â&#x2039;    Â?Â&#x2DC;     Condition Monitoring como sistema preventivo K^    ? ?    $K  ! MSG-3 es el sistema actual, nacido a principios de los 80 y desarrollado posteriormente en diferentes revisiones en las que aparecen conceptos como los Programas de PrevenciĂłn y Control de Corrosiones (CPCP) o Puntos Estructurales Sig#  Â&#x2019;%Â&#x2018;   ?  ?   nuevas tecnologĂ­as aplicadas a la aeronĂĄutica. Los grupos de trabajo ISC (Industry Steering Committee) serĂĄn los encargados del anĂĄlisis ini     # ]  ^    ?  Â&#x20AC;K    ? ;  ; K^  ^       K  crĂ­ticos a tener en cuenta para la elaboraciĂłn y sucesivas actualizaciones de los Programas de Mantenimiento. Una vez realizado este anĂĄlisis, pasarĂĄ a los grupos de trabajo la informaciĂłn necesaria para la elaboraciĂłn del documento base

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Cuadro 2

]    >    K ?  ?tenimiento. Este documento base se denomina Â?= Â&#x2019;Â? =#Â&#x2122;  Â&#x2018; ;    â&#x20AC;&#x153;Requisitos MĂ­nimos Inicialesâ&#x20AC;? del Mantenimiento < ?       # ;do sus componentes (Ver Cuadro 2). ~7%\'\= \#Â&#x2C6;' \ > Son las Autoridades AeronĂĄuticas quienes requieren la necesidad del MRB correspondiente. SerĂĄn los fabricantes y operadores quienes pro-

pongan los requisitos iniciales que serĂĄn sometidos al MRB. Finalmente, serĂĄn las autoridades quienes aprueban los requisitos propuestos emitiendo el MRBR (Maintenance Review Board Report). El MRB, en permanente actualizaciĂłn (Ver Cuadro 3), se mantiene y actualiza en funciĂłn de  Â&#x20AC;K K#     >  pondiendo a un intento de mejora continua en la Seguridad, OperaciĂłn y EconomĂ­a.

Cuadro 3

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EstĂĄ dividido en secciones y apĂŠndices: - IntroducciĂłn. - Programa de Mantenimiento de Sistemas y Planta de Potencia. - Programa de InspecciĂłn Estructural. - Programa de InspecciĂłn Zonal. - ApĂŠndices en los que se incluye: Las Limitaciones de Aeronavegabilidad, Grupos de Trabajo que han intervenido, AcrĂłnimos, Zonas de aviĂłn, Proceso de RevisiĂłn del documento, etcâ&#x20AC;Ś Una vez aprobado y publicado el MRB como documento de obligado cumplimiento, los fabricantes emiten un documento adicional de ayuda, el MPD (Maintenance Planning Document), que sirve de guĂ­a para los operadores. En ĂŠl se desarrollan todos los requisitos incluidos en el MRB que los operadores suelen utilizar como base do? K      < ?  Â?? K       ronaves, y que incluso puede incluir los elementos diferenciales de una aeronave en particular. El Operador es el responsable de su ejecuciĂłn, a travĂŠs del Responsable de Aeronavegabilidad, con el apoyo de su OrganizaciĂłn (CAMO - Continuous Airworthiness Maintenance Organization). ?^      ?   K ^ nales del seguimiento de la aeronavegabilidad de sus propias aeronaves. Los Programas de Mantenimiento detallan el tipo de inspecciĂłn a realizar en cada zona, sistema, estructura o parte del aviĂłn, en funciĂłn de la utilizaciĂłn a la que estĂĄ sometida y en base a tres parĂĄmetros de seguimiento: Â&#x201E; Â = [! Z! Â&#x2019;&Â Â&#x2018; Z  ^    operaciĂłn en vuelo. Â&#x201E; WÂ&#x161;Â?!= [! '!==%Â&#x203A;Â&#x153;!  % Â&#x2019;&Â&#x2018; Afecta al envejecimiento del aviĂłn en sus sistemas y componentes estructurales, no sĂłlo por el hecho de los aterrizajes o tomas de tierra, sino y muy especialmente, por los ciclos de presurizaciĂłn a los que se somete la propia estructura en cada vuelo. Â&#x201E; !W[=% Â&#x2019;Â&#x2018; !#Â?? K   paso del tiempo, afectando a sistemas y operaciĂłn, pero muy especialmente a la estructura en zonas de especial sensibilidad a la corrosiĂłn.

BĂĄsicamente, los Sistemas estĂĄn asociados a las horas de vuelo, la Estructura a los ciclos de utilizaciĂłn, y las Zonas crĂ­ticas estĂĄn asociadas al envejecimiento, siendo tratados de forma independiente. Esto da lugar a Programas Generales

 Â??   K {     ?    ?  K^   cuanto a su aplicaciĂłn. El envejecimiento, que afecta de distinta forma que el resto de unidades, ^  ?    K ? K  #  #    #  ?   mados, y muy especialmente en el caso de baja utilizaciĂłn. La tendencia actual, y dado que debe mantenerse control individualizado de cada tarea para cada aviĂłn, consiste en limitar, en las tres unidades, cada una de estas tareas. De esta manera, la programaciĂłn se efectĂşa de forma personalizada, cubriendo cualquier posibilidad de utilizaciĂłn; puesto que, en cualquier caso, se aplica la limitaciĂłn que alcance antes, cualquiera que sea la unidad utilizada. Esto sĂłlo es posible gracias a la utilizaciĂłn de medios informĂĄticos y de comunicaciĂłn que permiten llegar a este nivel de detalle y seguimiento. Â 7%<&\"$&"\9@\ 9*{9&x9 Siendo la CAMO la responsable del control del Mantenimiento y del estado de la Aeronavegabilidad de la aeronave, son los Centros de Mantenimiento (CM) las organizaciones responsables de la ejecuciĂłn de los trabajos programados y no programados. Estas organizaciones soportan la carga de la operaciĂłn continuada, y la organizaciĂłn y programaciĂłn de los trabajos previstos e imprevistos, para cada aeronave o componente. Tanto las CAMO como los CM, son organizaciones sujetas a la normativa europea y deberĂĄn cumplir dicha normativa de forma continuada. En ambos casos, es EASA (Agencia Europea de Seguridad AĂŠrea), y en nuestro caso AESA (Agencia EspaĂąola de Seguridad AĂŠrea), las autoridades encargadas de la aprobaciĂłn, seguimiento y control de ambas organizaciones que deberĂĄn cumplir, en todo momento, la normativa aplicable en cada caso: para los CAMO la Parte M, y para los CM, la parte 145 del Reglamento 2042/2003 derivada del Reglamento Base 1592/2002, emitida por la Comunidad EconĂłmica

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Cuadro 4

! K ; > K?  Â?miento (Ver Cuadro 4). Â&#x201A;7%$@*$"@*< Todos los procesos de prevenciĂłn asociados a una aeronave deberĂĄn siempre ajustarse   >  K     ?O

   K   # ;     Kcionales, teniendo en cuenta los condicionantes que le afectan: climĂĄticos, entorno, aeropuertos,   Â? ]  ?      ?? { AĂşn en las mejores condiciones y la mejor operaciĂłn, el mantenimiento programado no cubrirĂĄ todas las posibilidades y riesgos, por lo que los Centros de Mantenimiento encargados de la

parte correctiva (Mantenimiento en LĂ­nea), adquieren una importancia vital para la mejora permanente. Estos Centros aportan una informaciĂłn fundamental para que el engranaje funcione y se        ^   ?Â?  

O     ; K     mantenimiento. La aplicaciĂłn del mantenimiento preventivo y correctivo a cargo de estas organizaciones (Ver Cuadro 5), nos proporciona la tranquilidad de trasladarnos con la garantĂ­a de que la â&#x20AC;&#x153;mĂĄquinaâ&#x20AC;? funciona correctamente. Es responsabilidad de todos los implicados, el mantenimiento de estĂĄndares de seguridad y  >   ? ^Â?#    ^ 

Cuadro 5

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Importancia de Controlar el Agua en Las Instalaciones (II PARTE)

AgustĂ­n Santana LĂłpez

7 6   "#  Gran Canaria

n el artĂ­culo anterior de esta Revista (NÂş2 de Diciembre 2010), se especi    ;  ciones lĂ­mites mĂĄximas que pueden contener las aguas potables para el consumo humano, segĂşn su procedencia, debiendo cumplir el Real Decreto 140/2003, de 7 de Febrero.

E

El agua potable se puede destinar a los siguientes usos: A) B) C) D) E) F)

Consumo humano. Agua Caliente Sanitaria. Piscinas. Torres de refrigeraciĂłn. Calderas de vapor. Ă&#x201C;smosis inversa.

SegĂşn sea el uso, debemos corregir las caracterĂ­sticas del agua potable. En la siguiente Tabla vemos los parĂĄmetros mĂĄs importantes a tener en cuenta, con los valores lĂ­mite obligatorios, segĂşn el Real Decreto 140/2003. Las sustancias disueltas en el agua son las causantes de los graves problemas que se presentan en las instalaciones: las incrustaciones   

7 Para corregir los efectos negativos, habrĂĄ que tratar el agua de forma distinta, segĂşn su destino o aplicaciĂłn. 9>9 "9<&*999$@*"@_"9*@ El agua potable no tiene problemas sanitarios, K  K    ]    cantidad de cloro libre al grifo mĂĄs alejado del de-

pĂłsito suministrador. Una concentraciĂłn de cloro libre entre 0,2 y 0,5 mg/l es la adecuada para inhibir el desarrollo bacteriano causante de los problemas sanitarios. El agua se suministra a las viviendas de dos formas: directa o indirecta a travĂŠs de un sistema de bombeo desde el depĂłsito acumuladorreserva. En el caso de ser directa, es probable que lle-

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            ^  No obstante, deben controlarse periĂłdicamente los puntos mĂĄs alejados y comprobar que tienen mĂĄs de 0,1 mg/l de cloro. Si se suministra de forma indirecta, el agua entra primero en un depĂłsito con capacidad de almacenamiento, como mĂ­nimo de 2 a 4 volĂşmenes el consumo diario, y que en muchos casos, es combinado directo y con bomba desde el depĂłsito cuando desciende la presiĂłn de abasto. En este Ăşltimo caso, nos vamos a encontrar con el problema de los sĂłlidos en suspensiĂłn (partĂ­culas de sĂ­lice, materia orgĂĄnica y sales insolubles de tamaĂąos inferiores a 100 micras y mayores de 0,45 micras) que se van decantando en el fondo del depĂłsito, creĂĄndose una pelĂ­cula que puede llegar a tener un espesor considerable, donde no llegarĂĄ el oxĂ­geno ni el cloro, dando lugar a que se desarrollen bacterias anaerobias, que en su metabolismo generan compuestos tĂłxicos como el amonĂ­aco y el ĂĄcido sulfhĂ­drico que darĂĄn mal sabor, olor y toxicidad al agua.

Por las razones expuestas anteriormente es necesario disponer el volumen reserva, en dos depĂłsitos intercomunicados exteriormente, con    ]   ?K  K   K Â&#x20AC;madamente una vez al aĂąo, tengamos el otro de reserva y contra incendios. TambiĂŠn es importante resaltar que, al disponer de dos depĂłsitos, puede dedicarse uno a agua sanitaria y el otro K     ]   KÂ? ] las reservas ni las condiciones de emergencia. El agua de los depĂłsitos debe controlarse diariamente. Es importante medir la concentraciĂłn de cloro libre, y si no se detecta, debe aĂąadirse entre 0,5 y 1 mg de Cl2 por litro (0,5 y 1g de Cl/mÂł). Con esta adiciĂłn le damos un choque de cloro, garantizando la calidad bacteriolĂłgica del agua. Por lo tanto, la mejor garantĂ­a para que el agua

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no origine problemas sanitarios, es la de mantener una concentraciĂłn de cloro libre entre 0,2 y 0,8 mg/l. 97`7%$        El hipoclorito sĂłdico (lejĂ­a sin aditivos) es la soluciĂłn mĂĄs barata, y muy efectiva, para eliminar la mayorĂ­a de las bacterias. Mientras exista cloro libre en el agua, las bacterias que no sean destruidas no se podrĂĄn desarrollar. El hipoclorito sĂłdico se vende en los centros comerciales con una concentraciĂłn aproximada de 40 g de Cl2 libre por litro y a nivel industrial hasta con 150 g/l. Es estable a pH alto, baja temperatura y fuera de la luz solar. En su manipulaciĂłn se debe tener mucha precauciĂłn, usar guantes y gafas protectoras, pues es tĂłxico e irritante. 97[7%$     ?   qÂ&#x160;Â&#x2039;8

Partiendo de una lejĂ­a con 40 g de Cl/l, la cantidad que hay que aĂąadir a un metro cĂşbico (1.000 litros) de agua para que contenga 1 g de cloro es:

Con una probeta se aĂąaden 25 ml de lejĂ­a por cada mÂł que tenga el depĂłsito, en un cubo limpio con agua y atado a una cuerda. Luego se hunde dicho cubo y se agita (dejando hundir y subir varias veces para que se mezcle). La concentraciĂłn de cloro libre, antes y despuĂŠs de la adiciĂłn, se puede determinar utilizando un kit de cloro como el utilizado en piscinas por contraste de coloraciĂłn.

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Una forma de desinfectar los alimentos que se vayan a consumir crudos, es lavarlos en una bandeja con agua, aĂąadiĂŠndole 3 gotas de lejĂ­a de 40 g/l por cada litro de agua, quedando ĂŠsta con una concentraciĂłn de 6 mg de Cl/l. DespuĂŠs dejarla escurrir, sin enjuague posterior.

(peso atĂłmico Ca), 24 de magnesio (peso atĂłmico Mg), y se sustituyen por 4 iones de sodio (Na), con peso atĂłmico 23, incrementĂĄndose la concentraciĂłn de SD en 28 mg/l. Este intercambio ?   Â&#x;    Â&#x2019;%Â&#x2018; ]  el agua blanda (lava mejor) con mĂĄs sodio, sin dureza, pero corrosiva.

97h7% Â&#x201E; La concentraciĂłn del calcio y del magnesio exK   ? ^     { del agua, que es la causante de las incrustacio ;   

Hay que tener en cuenta que la corrosiĂłn es irreversible, mientras que las incrustaciones se pueden eliminar con ĂĄcido sulfĂşrico o clorhĂ­drico. La regeneraciĂłn de las resinas se realiza con salmuera (disoluciĂłn saturada de sal comĂşn) ocurriendo la reacciĂłn inversa: -

ZCa + ZMg +4 Na+ +4Cl >[?!2 + CaCl2+ MgCl2 El CaCl2 y el MgCl2 son eliminados por el desagĂźe. Las resinas quedan activadas para    97q7%<Â&#x20AC;     

La dureza la originan los iones de calcio y magnesio, disueltos en el agua en forma de bicarbonatos, Ca(CO3H)2, que son solubles y al calentarse, se descomponen formando carbonatos, que son insolubles y precipitan originando las incrustaciones.

<     ^ ?sionarse el volumen de resina necesaria, sabiendo que un litro de resina intercambia unos 60 gramos de carbonato cĂĄlcico (CaCO3/l). Por ejemplo, para dimensionar un intercambiador de 10 mÂł/ dĂ­a, con una dureza de 20 ÂşFrancĂŠs (igual a 200 mg de CaCO3 Â&#x2018; " >     [\\'*]>[\\*]'^_\'^]`[\\\*] 3

El CaCO3 no es soluble y se encuentra en las aguas con pH > 8,2. Otros problemas que originan la dureza son: no hacer espuma con facilidad, consumiendo mĂĄs jabĂłn y no cocer bien las legumbres.

   ]     unos 60 litros de resina para que se regenere cada dos dĂ­as.

Cuando la dureza es alta (> 100 mg/l) se recu        ?^            nas catiĂłnicas (zeolitas) que tienen iones de sodio y los intercambia por los de calcio y magnesio que quedan retenidos en la resina.

Como el volumen de reserva debe estar dividido en dos depĂłsitos, se puede utilizar uno para   

La reacciĂłn es: 2 ZNa2 + Ca++ + Mg++>?@?%*@K!+ Podemos observar que entra 40 de calcio

97~7%=>      ?   [    K ?;  ]  {   ]  "; colocado: lo normal es que se encuentre entre 5 ; ÂĄÂ&#x2039; ?  ? K]O   {  tro, mĂĄs limpia saldrĂĄ el agua, pero se colmatarĂĄ mĂĄs rĂĄpido y originarĂĄ mayor pĂŠrdida de carga,

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  $  9  96Â&#x201E;

El tratamiento mĂĄs completo para obtener un agua para beber, preparar comidas, cafĂŠ, etc., es la Ăłsmosis inversa. Ă&#x2030;sta, cuando se realiza en aguas con pocas sales â&#x20AC;&#x201D;en cantidades menores de 3.000 mg/lâ&#x20AC;&#x201D; no necesita altas presiones (como con el agua del mar que tiene unos 36.000 mg/l y necesita unos 65 bares de presiĂłn). Para el agua potable, una presiĂłn de 2 a 3 bares es  K ^    ^ dad. Por ejemplo con un agua con una concentraciĂłn de SD de 2.000 mg/l, la Ăłsmosis inversa puede dar un agua producto con menos de 200 mg/l de SD, sin dureza y prĂĄcticamente sin sodio (corrosiva). necesitĂĄndose mayor presiĂłn de suministro. Las aguas deben tener la menor concentraciĂłn de SS, puesto que son los responsables de los sedimentos en los depĂłsitos; y la presencia de es    >      ^ todo, si contiene materia orgĂĄnica que formarĂ­a,         ? "^  

    ^   Â&#x20AC;        ^  # ?Â?   ^  del agua â&#x20AC;&#x201D;asĂ­ como aromas u oloresâ&#x20AC;&#x201D; al elimi    ^  ?      en sales disueltas.      K ^?       periĂłdicamente su limpieza. Debemos tener en cuenta que las partĂ­culas retenidas forman una K  "    K  ] # "   #{ ? >#     maĂąo de las partĂ­culas, que a su vez hacen de   !     ?  ?; K K para el desarrollo bacteriano, llegando a producir cientos de millones de bacterias. De esta forma, se obtiene un agua de consumo muy limpia en cuanto a SS, pero cargada de bacterias. Las bacterias patĂłgenas que se hayan desarrollado pueden originar graves problemas sanitarios.

La Ăłsmosis inversa casera produce entre 20 ; ÂŁÂ&#x2039;   K    K   ?  una vivienda. Hay que tener en cuenta el rechazo de agua. Cuando se trata de aplicar la Ăłsmosis inversa a nivel industrial o plantas medianas, nos vamos a encontrar con el problema del rechazo. Si es mucho caudal y la concentraciĂłn de sales es mayor de 4.000 mg/l, no se podrĂĄ verter a la red de saneamiento. HabrĂĄ que cumplir las normas referentes a vertidos. '>9 "9$9<*&<9*&9\9 El calentamiento del agua afecta en gran manera al Ă?ndice de Langelier, haciendo que el agua pase de corrosiva a incrustante, segĂşn se aprecia en la tabla siguiente: <Â&#x20AC; 8

    ros que se suelen instalar son buenos, pero hay que tener mucho cuidado: deben limpiarse y desinfectarse, por lo menos, una vez por semana y seguir las instrucciones de mantenimiento por las razones expuestas anteriormente.

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  $  9  96Â&#x201E;

Podemos observar que las muestras a 25 ÂşC tienen un Ă?ndice de Langelier (I.L.) determinado, y que al aumentar la temperatura a 60 ÂşC, el I.L. sube a valores mĂĄs positivos, por lo que se harĂĄn incrustantes. La muestra NÂş 1 es ligeramente corrosiva a 25 ÂşC (I.L.= -0,46) y al calentarla a 60 ÂşC se convierte en ligeramente incrustante (I.L. = 0,17) lo que evita la corrosiĂłn. Esta es una calidad ideal para su utilizaciĂłn como agua caliente. La muestra NÂş 2 es incrustante con un I.L. a 25 ÂşC de +0,94, que a 60 ÂşC asciende a +1,58, muy incrustante, a pesar de tener un pH menor que la muestra NÂş 1. La muestra NÂş 3 es un agua de muy buena calidad, pero muy corrosiva con un I.L. de -1,7 a 25 ÂşC y -1,1 a 60 ÂşC. Si a este agua le subimos el pH a 8,5 queda con un I.L. de -0,40 (ligeramente corrosiva) y a 60 ÂşC queda con +0,24 de I.L., o sea, ligeramente incrustante. Por lo expuesto, el control del agua caliente debe ser muy riguroso, ya que los cambios de temperatura afectan mucho. AdemĂĄs es necesario aĂąadir algunos aditivos que eviten tanto la corrosiĂłn como la incrustaciĂłn (hay productos co? K  K  Â&#x2018; Es muy conveniente tener un tramo de la instalaciĂłn que pueda desmontarse fĂĄcilmente para observar la acciĂłn del agua sobre los materiales a lo largo del tiempo. $>9 "9<$*9 Para las piscinas, la concentraciĂłn de sales no tiene tanta importancia como el control bacteriolĂłgico, ya que el agua estĂĄ contaminĂĄndose constantemente por los baĂąistas y por la caĂ­da de polvo ambiental, con el agravante de una temperatura apropiada para el desarrollo bacteriano. AsĂ­ como el agua de abasto sanitario se encuentra en depĂłsitos fuera de la luz y el cloro no se degrada fĂĄcilmente, en el caso de las piscinas, la luz ultravioleta lo descompone en horas. En una piscina clorada que contenga 2 mg/l de Cl2 a las 7 horas a.m., 5 horas despuĂŠs no existe cloro puesto que la luz solar lo elimina. A partir de ese instante, comienza a gran velocidad el desarrollo bacteriano. Por esto es necesario mantener una

             ]  contenido de cloro de la piscina oscile entre 0,2 y 0,6 mg Cl/l. El control bacteriolĂłgico de las piscinas requiere un especial cuidado. De ello va a depender que los baĂąistas no contraigan infecciones digestivas, en ojos, oĂ­dos, etc. El cloro se puede aĂąadir como: Cloro gas, hipoclorito sĂłdico, hipoclorito de litio, hipoclorito de calcio, ĂĄcido tricloroisocianĂşrico, dicloroisocianurato sĂłdico y ozono. El   es ideal pero peligroso de manejar. En reacciĂłn con el agua produce clorhĂ­drico, que hay que neutralizar con sosa caĂşstica. El ?    es uno de los mĂĄs usados, pero en las concentraciones comerciales de 150 g/l se descompone y pierde concentraciĂłn. Hay que mantenerlo en lugar fresco y fuera de  { ;  ^    ^ ?^ K$

   ?       entre 0,5 y 1 mg/l en el agua de la piscina. La adiciĂłn de ĂŠste sube el pH, y hay que bajarlo hasta un pH de 7,5 con adiciĂłn de ĂĄcido clorhĂ­drico (HCl), que es muy corrosivo, por lo que se debe manipular con mucha precauciĂłn y almacenar bien ventilado. La reacciĂłn del hipoclorito es: NaClO + H2>w@!w El tricloroisocianĂşrico (C3N3Cl3O3), contiene hasta el 90% de cloro activo. Al ser su solubilidad pequeĂąa, se puede aĂąadir en pastillas que se irĂĄn disolviendo lentamente. C3N3Cl3O3 + 3H2>{w@3H3N3O3 El ozono es muy efectivo pero no debe quedar libre en el agua. Se puede producir in situ y no debe llegar al vaso de la piscina, pues en una concentraciĂłn de 0,2 mg/dmÂł ya resulta peligroso por ser tĂłxico y altamente corrosivo. La       es el mĂŠtodo mĂĄs cĂłmodo para producir el hipoclorito sin necesidad de almacenamiento. La electrĂłlisis se hace con la misma agua de la piscina, pero para ello, el agua debe tener un alto contenido en cloruro de sodio (de 4 a 7 g/l).

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Los sĂłlidos disueltos se pueden controlar vaciando una parte de agua de la piscina durante el #      K ?   ciĂłn deseada. Para el caso de la electrocloraciĂłn, la concentraciĂłn de SD debe estar entre 4.000 y 7.000 mg/l de NaCl. Sin este tratamiento, la concentraciĂłn de SD (referida a los carbonatos) debe ser menor de 1.000 mg/l. >9 "99\9&@\\<<\<^\ <\9$f*

La electrocloraciĂłn puede suministrar el clo  K ?      cloro deseada, no obstante es conveniente disponer de hipoclorito para las dosis de choque o posibles averĂ­as. Las reacciones que trancurren son: Por electrĂłlisis: !>[!@2 2 Na + H2>[!w@w2| Cl2 + H2>w@w Como se puede observar, aunque la concentraciĂłn de sales es elevada, estas sales son de NaCl, no carbonatos, que afectarĂ­an a las incrustaciones y aumentarĂ­an las necesidades de hipoclorito. Los parĂĄmetros que se deben controlar en piscinas son: Alcalinidad: 500 mg/l Cloro libre: > 0,5 y < 2 mg/l pH: entre 7,2 y 7,6 SĂłlidos disueltos: < 6.000mg/l cuando es tratada con NaClO. =

<>9 "99\9$9<\9<x9@\ Las calderas requieren un gran control en las aguas que las alimentan, siendo imprescindible controlar: Dureza: 0 ÂşFrancĂŠs Ăł < 10 mg CaCO3/l SD: 1.000 mg/l OD (OxĂ­geno Disuelto): 0,1 mg/l Alcalinidad: 150 mg/l Por las caracterĂ­sticas expuestas, aunque sea potable: Â&#x2018;  ^  " Â&#x2039;§&$  de entrar en la caldera. b) Subir el pH hasta 8,5-9 por adiciĂłn de fosfato   "  Â&#x20AC;      dor.

-

La alcalinidad mide los iones CO3 y CO3H expresados como carbonato cĂĄlcico. Si es baja, se necesita menos desinfectante. Si es alta, se requiere mayor cantidad de desinfectante, y ademĂĄs se precisa mĂĄs HCl para corregir el pH hasta valores prĂłximos a 7,4. Un_ < 7,2 implica corrosiĂłn y formaciĂłn de cloramina; y un pH > 7,8, precipitaciĂłn de sales cĂĄlcicas y aumento del consumo de Cl2.

Los   => aumentan con los productos y el sudor de los baĂąistas. La baja concentraciĂłn de sĂłlidos disueltos puede originar corrosiĂłn, y la alta, incrustaciones y turbiedad en el agua.

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El control principal en aguas destinadas a tal   { ^Â? KÂ  Â&#x2013;ÂĽ ; ÂĽÂ&#x2DC;ÂŚ ; 2 entre 0,1 y 1,0 mg/l. Debe tener un I.L. de +- 0,5. El control de limpieza en los puntos muertos es importante para evitar el desarrollo de la Legionela. Para evitar el desarrollo de esta bacteria se debe dar, una vez al mes, un golpe de Cl2 de 2 mg/l.

c) Todas las aguas tienen oxĂ­geno disuelto (OD) dependiendo de la temperatura. Por ejemplo, a 20 ÂşC tiene unos 8 mg OD/l y a 90 ÂşC tiene 1,1 mg/l de OD, por lo que siempre se le debe aĂąadir un reductor que reaccione con el oxĂ­geno libre. Los aditivos mĂĄs usa        ;  "  ! Ăşltima es muy tĂłxica, por lo que no se puede utilizar en producciĂłn de vapor para uso alimenticio. !      2Na2SO3 + O2>[!2SO4

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Y la hidracina: N2H4 + O2>!2 + 2H2O Como el oxĂ­geno es muy corrosivo dentro de la caldera, siempre habrĂĄ que aĂąadirle algunos de los reductores anteriores, y para minimizar la      K      ?portante calentar el agua de alimentaciĂłn lo mĂĄs posible, eliminando ademĂĄs del oxĂ­geno, el anhĂ­drido carbĂłnico y otros gases que pueda haber. Respecto al agua en el interior de la caldera de vapor, debe controlarse la alcalinidad y la concentraciĂłn de SD. La alcalinidad vendrĂĄ en forma de Na2CO3, ya que el Ca y Mg han sido previamente eliminados      El CO32- en el interior de la caldera se descompone debido a la elevada temperatura en CO2 que, con el agua, produce ĂĄcido carbĂłnico. Este ĂĄcido reacciona con el vapor condensado en las lĂ­neas de retorno, produciendo corrosiĂłn.   (SD). Aunque en el agua de alimentaciĂłn, la concentraciĂłn de SD puede estar limitada a 1.000mg/l, este valor va a ir aumentando debido a la extracciĂłn de vapor. Las calderas admiten concentraciones de SD entre 3.000 y 5.000 mg/l, dependiendo de que la caldera sea acuotubular o pirotubular respectivamente. A mayor presiĂłn de trabajo mĂĄs baja debe ser la concentraciĂłn de SD. Las concentraciones altas de SD originan arrastres de agua con el vapor de salida.

<Â&#x20AC;    ~7Â&#x160;Â&#x160;Â&#x160;Â&#x17D;# Â&#x2039;? !       7 Datos de la caldera: Â&#x201E;    ÂĄÂ&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2039; ¨ #K  "  Â&#x201E; <   ?   4.000 kg. Vap/h*10 h/d = 40.000 kg/dĂ­a Â&#x201E; Â&#x2DC;ÂĄÂ&#x2039;   ^Â?  O  Â&#x201E; <  ?^^ Â&#x2039;Â&#x160; ÂŤ  ¨ Â&#x201E; =K   Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2021;      Â&#x201E;   ^  Â&#x2013;Â&#x2039;Â&#x2039; ?   [ Â&#x201E; <  ?  ^Â? Â&#x2013; ^ Â&#x201E; =$?  K ? Caso 19  = 8>7

Las purgas son de 6,2 mÂł/dĂ­a con un coste de 2.325 euros/aĂąo. El coste de la energĂ­a perdida es de 8.030 euros/aĂąo. Total pĂŠrdidas: 10.355 euros/aĂąo. $ [         f #  Â&#x20AC;  `Â&#x160;Â&#x160;7

En este caso, los gastos serĂ­an: Agua de purgas: 715 euros/aĂąo. Coste de purgas: 1.775 euros/aĂąo. Total: 2.490 euros/aĂąo. Coste de energĂ­a: 1.060 euros/aĂąo. Total de pĂŠrdidas: 821 euros/aĂąo. Ahorro anual: 10.355 â&#x20AC;&#x201C; 2.490 = 7.845 euros/ aĂąo. Como se puede observar, los SD en el agua que alimenta las calderas de vapor, tiene un coste elevado: a mayor concentraciĂłn de SD mayores pĂŠrdidas por purgas.

^>f@*x<\9 Para mantener la concentraciĂłn de SD en un valor de 4.000 mg/l, si la entrada es de unos 800 mg/l, tendremos que realizar purgas (extracciones controladas de agua caliente a alta temperatura), que suponen un coste energĂŠtico (a 8 bares se extraen unas 180 kcal/kg agua).

Cuando el agua se destina a Ăłsmosis inversa debe cumplir lo siguiente:    inapreciables. Para         do las partĂ­culas mayores de 5 Îźm. Cloro libre: 0 mg/l, ya que afecta a las membranas. Por ello, debe hacerse pasar el agua por    ^  # O  ^   para eliminar el Cl. _ Debe ser < 8 para evitar incrustaciones en las membranas. 6 Su contenido debe ser lo menor posible porque no es fĂĄcil de eliminar y origina ensuciamiento en las membranas. Se aconseja que su concentraciĂłn sea inferior a 25 mg/l.

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Nuevas TecnologĂ­as y EstĂĄndares de Captura de InformaciĂłn para la Mejora en el Mantenimiento

A. Arnaiz, E. Conde, E. Gorritxategi ^ &

`7%*&\@"$$f*7 ara poder competir en cualquier nivel productivo o de operaciĂłn, tanto a nivel nacional como internacional, es necesario que sistemas y equipos funcionen a niveles cada vez mĂĄs al    ?K^ "  K  $cadas. Mejoras en calidad, tiempos de respuesta cada vez mĂĄs cortos y cambios continuos en la demanda de productos y servicios generan necesidades cada vez mĂĄs altas de rendimiento en el mantenimiento.

P

A su vez, las actividades de mantenimiento han evolucionado de manera clara en las Ăşltimas dos dĂŠcadas con respecto a: Â&#x201E; Â?;        ?K   K ^    $ ?Â?   dores de rendimiento, etc.

Â&#x201E; Z ?;      ?K   la formaciĂłn del personal dedicado a las actividades de mantenimiento, incluyendo asimismo al personal de operaciĂłn (estrategias TPM â&#x20AC;&#x201C; Total Production Maintenance).

En este entorno, con todo tipo de actividades sometidas a una competencia cada vez mĂĄs global, con cambios en los requerimientos y en los modelos de negocio, es importante saber reaccionar a tiempo a los cambios, e incluso liderarlos. La mejora continua y la excelencia son los dos conceptos principales que permiten esta reacciĂłn, y   ] ^        implantaciĂłn de avances, tanto en las tecnologĂ­as como en la organizaciĂłn de los recursos.

Â&#x201E;   #  ?      para personas como para las mĂĄquinas y de protecciĂłn del medio ambiente.

Este artĂ­culo pone el ĂŠnfasis en las tecnologĂ­as relacionadas con la captura de informaciĂłn necesaria para el desarrollo de estrategias pre-

Â&#x201E; Â?Â?          ?   inspecciĂłn y condiciĂłn.

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Aunque es evidente que en los Ăşltimos aĂąos esta evoluciĂłn ha conllevado grandes avances en el mantenimiento, en especial, en el aumento

  K ^  ; ^    ?] tambiĂŠn es cierto que todavĂ­a se puede recorrer un largo camino para llegar a una optimizaciĂłn completa en muchos ĂĄmbitos de aplicaciĂłn. La optimizaciĂłn de los recursos pasa por estudiar ^     ;     ]  zar mejoras de mantenimiento. Conceptos como producciĂłn ajustada, cero defectos, 6-sigma, optimizaciĂłn del ciclo de vida, conceptos Lean (producciĂłn/mantenimiento) etc., introducen constantemente nuevos requerimientos a las funciones de operaciĂłn y mantenimiento, y aunque se estĂĄ        ?KO de las operaciones, todavĂ­a es posible mejorar la       ^ tante de dichas operaciones.

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dictivas, en donde el nĂşmero de tecnologĂ­as aplicables al mantenimiento crece de forma inversa al coste de las mismas. Se trata de dar una visiĂłn general del amplio abanico tecnolĂłgico que ya se oferta para muchas aplicaciones industriales, y que seguramente crecerĂĄ en los prĂłximos aĂąos. El objetivo es acercarse a las posibilidades existentes, ya que la implantaciĂłn de las tecnologĂ­as adecuadas en el momento preciso puede suponer un salto competitivo para una empresa, mientras que el trabajo con tecnologĂ­as inmaduras o innecesarias en un determinado contexto puede suponer un sobrecosto notable.

 ?  K  #     los costes relacionados con el hardware para las tecnologĂ­as de informaciĂłn y comunicaciĂłn se han reducido seis Ăłrdenes de magnitud y siguen bajando.

Es importante destacar que el artĂ­culo tambiĂŠn incluye diversos estĂĄndares y conceptos que van unidos a esta nueva oferta tecnolĂłgica, especialmente con respecto a comunicaciones inalĂĄmbricas. [7%*&<\*<&z9$\@&<$*@@ }9

Figura NÂş 1. Tendencia de reducciĂłn de costes en las TICs. ZQ^\  /'[[\\\ _\ -]

Existen dos tecnologĂ­as que se pueden considerar como disruptivas, por el impacto que han tenido a nivel mundial: Â&#x201E; <?     K #  ?zados estĂĄ incrementando y abaratando el modo en que los datos pueden ser capturados o â&#x20AC;&#x2DC;sensorizadosâ&#x20AC;&#x2122;. Asimismo, el impacto es enorme en el mundo de la comunicaciĂłn, empezando por el producto â&#x20AC;&#x2DC;estrellaâ&#x20AC;&#x2122;, el telĂŠfono mĂłvil, y siguiendo por todo tipo de sistemas mĂłviles y de comunicaciĂłn inalĂĄmbrica.

h7 %&<$*@@ }9z <&g*9\< < $9&"\9<*^@\9$f*

Â&#x201E; !    %  ?  tema de comunicaciĂłn y almacenamiento distribuido de informaciĂłn. La sinergia con las tecnologĂ­as de la comunicaciĂłn estĂĄ  ^; ?  K? ] %ternet sea un autĂŠntico soporte para los negocios.

Como consecuencia de la irrupciĂłn de Internet y las microtecnologĂ­as, existen avances tecnolĂłgicos que merece la pena mencionar. Aunque este tema no es nuevo, las tecnologĂ­as de adquisiciĂłn de datos son las que probablemente evolucionen mĂĄs rĂĄpido dentro del mantenimiento en la prĂłxima dĂŠcada. La necesidad del uso de sensores apropiados para la monitorizaciĂłn de equipos ha sido reconocida como un ĂĄrea crĂ­tica,

   ^    ;    ^ los procesos y/o productos juega un papel muy importante.

Estas dos tecnologĂ­as han revolucionado por sĂ­ solas una buena parte el mundo en las Ăşltimas dos dĂŠcadas, no sĂłlo en cuanto a actividades, sino tambiĂŠn en cuanto a forma de pensar, de relacionarnos socialmente, de hacer polĂ­tica, etc. Su llegada al mundo del mantenimiento no estĂĄ lejos, pero antes, estas tecnologĂ­as deben convertirse en â&#x20AC;&#x2DC;utilidadesâ&#x20AC;&#x2122;, en forma de dispositivos que proporcionen una mejora clara sobre los modelos anteriores de mantenimiento.

Las metodologĂ­as actuales de inspecciĂłn no K K      ? ?prana del proceso de degradaciĂłn, por lo que el uso de sensores inteligentes en tiempo â&#x20AC;&#x2DC;realâ&#x20AC;&#x2122; permitirĂĄ a medio plazo la optimizaciĂłn del tiempo de vida, reduciendo costes y problemas en la maqui ÂŽ K  ^   ?  ^  ;  K  K  K  K vecharse de una reducciĂłn de carga en trabajos inadecuados de mantenimiento.

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El nivel de miniaturizaciĂłn y coste que se espera alcanzar es de una magnitud similar a la alcanzada en las tecnologĂ­as de comunicaciones, por lo que serĂĄ posible multiplicar el nĂşmero de puntos sensorizados dentro de cualquier instalaciĂłn, ya sea un medio de transporte, un sistema de generaciĂłn de energĂ­a o un centro de fabricaciĂłn. Se repasan a continuaciĂłn algunos de los aspectos mĂĄs novedosos en el campo de la sensĂłrica actual, asĂ­ como los estĂĄndares de comunicaciones personales y locales que estĂĄn habilitando el uso de muchos de estos sensores de forma inalĂĄmbrica. h7`7% ,      ^      comenzando ahora su irrupciĂłn en todo tipo de aplicaciones, de forma similar a lo que ocurriĂł con los sensores de vibraciĂłn en las dĂŠcadas de los 80 y 90. Existen numerosos sensores que pueden ser utilizados en distintas aplicaciones. Hasta ahora, los mĂĄs numerosos son los sensores basados en principios dielĂŠctricos y magnĂŠticos. Sin embargo, en muchos casos el coste de estos sensores es todavĂ­a alto con respecto al coste K ;      la investigaciĂłn en sistemas Ăłpticos.

AsĂ­, la tecnologĂ­a  estĂĄ consiguiendo sistemas de detecciĂłn cada vez mĂĄs pequeĂąos y precisos. Una de las lĂ­neas mĂĄs prometedoras es el trabajo con micro-sensores Ăłpticos, capaces de medir longitudes de onda diversas (visible, infrarrojo, ultravioleta) que pueden correla    ?_K K K        lubricantes, hidrĂĄulicos, de transformador, etc. Estos parĂĄmetros, que hoy deben ser analizados en laboratorios, estĂĄn empezando a trasladarse a sistemas en continuo. Estos sensores integran diferentes componentes (rejillas de difracciĂłn, detectores de luz, cĂĄmaras etc.), que se han be     K  cionado con los dispositivos portĂĄtiles y mĂłviles, llegando a tamaĂąos que pueden considerarse ya adecuados para su uso en la mayor parte de la maquinaria, incluidas las necesidades de control de ruido relativo a burbujas, temperaturas, presiones de operaciĂłn, etc. Los nuevos sensores en continuo (in-line y online) son, por tanto, una soluciĂłn para muchos de los problemas no resueltos relativos a: Â&#x201E;   K       > ?ciĂłn en maquinaria en funcionamiento (lubricaciĂłn, vibraciones, emisiĂłn acĂşstica...), trabajando en condiciones extremas y/o de acceso complicado. Â&#x201E; [ K      ; desgaste, y funcionamiento anormal de maquinaria, adquiriendo un conocimiento real de la evoluciĂłn de la degradaciĂłn en los componentes mecĂĄnicos del sistema. Â&#x201E; !^  ^ ?? Kdictivo y proactivo con el correspondiente ahorro en el costo: incrementar el intervalo de cambio de aceite, extender la vida de la mĂĄquina, reducir paradas no planeadas e incrementar el tiempo de operaciĂłn, productividad y disponibilidad de la maquinaria.

a) Techalert 20 (Techalert)

b) Sensor dielĂŠctrico calidad aceite (Kavlico)

c) Sensor dielĂŠctrico + vibroacĂşstico Viscosidad (Bosch) Figura NÂş 2. Diferentes sensores comerciales

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Sobre esta base, se estĂĄn desarrollando diferentes dispositivos Ăłpticos para la monitorizaciĂłn en tiempo real de diferentes aspectos relaciona        ^ !  ^ K       ?; valioso a la hora de evaluar el estado de la mĂĄquina, aportando informaciĂłn sobre desgastes en componentes, fallos en sellados o contaminaciĂłn      

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  6 

  # ,

 "    K  K K car y detectar la forma y tamaĂąo de las partĂ­culas que se generan en los sistemas de lubricaciĂłn.  >      ]  las partĂ­culas, este sensor ofrece la posibilidad de conocer la procedencia de estas partĂ­culas mediante algoritmos inteligentes, que evalĂşan el origen en funciĂłn de la forma y tamaĂąo de las partĂ­culas.

Se estĂĄ trabajando tambiĂŠn en un dispositivo que se basa en caracterĂ­sticas magnĂŠticas de ciertos materiales para determinar la viscosidad

      #         dores mĂĄs importantes del aceite.

Figura NÂş 5. Rubbing wear

Fatigue wear Figura NÂş 3.

    =5 5 8Â?>

        Uno de los desarrollos mĂĄs avanzados es el sensor para determinar el estado de degradaciĂłn del aceite lubricante. Se basa en la detecciĂłn de cambios en el rango visible del espectro de luz para determinar el estado de degradaciĂłn del mismo. El dispositivo se encuentra pendiente de patente.

Se ha desarrollado un dispositivo on-line, basado en espectroscopia de infrarrojo cercano, para determinar el contenido de diferentes contaminantes mediante cambios de absorbancia en el rango de infrarrojo cercano.

Figura NÂş 4.

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h7[7%<5Â?Â&#x2C6; ? #Â&#x2018;   Los Micro Electro Mechanical Systems (MEMS) son la extensiĂłn natural de la revoluciĂłn

  ?   ] "   blemente la ingenierĂ­a desde la dĂŠcada de los 60. En 1990, el New York Times seleccionĂł el campo de las micro-mĂĄquinas como factor clave para la ingenierĂ­a en los aĂąos de decadencia del siglo XX y esta predicciĂłn parece haber dado en el blanco. La mayorĂ­a de los MEMS se basan en el Silicio. Estos micro-sensores disponen de numerosas ventajas respecto a los sensores convencionales: alta funcionalidad, reducido tamaĂąo, bajo coste y peso ligero. En el sector industrial, los acelerĂłmetros MEMS se estĂĄn usando como detectores de vibraciĂłn en numerosas ĂĄreas, aunque empiezan a aparecer otro tipo de dispositivos (Ăłpticosâ&#x20AC;Ś). Su aplicaciĂłn es muy variada, desde dispositivos en electrodomĂŠsticos, hasta elementos de protecciĂłn en hardware mĂłvil.

Â&#x201E; ÂŻ ] ;    K la transmisiĂłn de informaciĂłn, la captura de informaciĂłn y la capacidad de auto-extraer la energĂ­a necesaria para su funcionamiento. En la Figura NÂş 7, se puede ver un prototipo resultado de esta tendencia de miniaturizaciĂłn, todavĂ­a en fase de experimentaciĂłn, en el mundo aeronĂĄutico. Se trata de un sistema integrado formado por diferentes niveles MEMS, incluidos un temporizador, un acelerĂłmetro triaxial, varios sensores de temperatura, un detector de humedad y un sistema de recuperaciĂłn de energĂ­a que K K      K " >cionar el sistema y poder transmitir la informaciĂłn requerida (la suya y la que le llegue a travĂŠs de sensores vecinos).

Existen dos factores principales que hacen atractivo el uso de la tecnologĂ­a de micro-mecanizado basado en silicio: las casi perfectas propiedades mecĂĄnicas y la cĂłmoda tecnologĂ­a de fabricaciĂłn disponible. AdemĂĄs, la industria de los semiconductores permite contar con una tecnologĂ­a bien establecida a la hora de dotar a los MEMS de mayor inteligencia y de todavĂ­a menor consumo. Esto es muy importante, ya que este menor consumo, unido a tecnologĂ­as que facilitan la generaciĂłn de energĂ­a en rangos muy pequeĂąos, permite optimizar el uso de las baterĂ­as y generar sensores autĂł ?    ]        mentaciĂłn. AdemĂĄs, la posibilidad de transmisiĂłn de datos por vĂ­as inalĂĄmbricas, abre la puerta a la oportunidad de sensorizar sin ningĂşn tipo de ^  ] #    #   # luciĂłn para el mundo del mantenimiento. En este sentido, ya se estĂĄ trabajando en redes de sensores que puedan recuperar informaciĂłn de mĂşltiples puntos de una estructura o equipo, de tal forma que cada unidad de la red: Â&#x201E;   ? ^ K K  troducirla de forma masiva. Â&#x201E;  K ^ K  > ?   ? Â&#x2019; cuanto a necesidad de alimentaciĂłn).

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Figura NÂş 7. DiseĂąo y demostrador de sistema integrado para aplicaciĂłn aeronĂĄutica. El objetivo es introducir un amplio nĂşmero de sensores en la cabina de un aviĂłn (de 500 a 3.000) para lograr una -           Z`    {|;|]

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Por Ăşltimo, una de las ventajas de la micro-fabricaciĂłn estĂĄ en la reducciĂłn de los costes de replicaciĂłn, que hace que, para un sensor como el

            ? objetivo de venta, los 100 euros. Finalmente, una lĂ­nea de gran actualidad estĂĄ relacionada con el aprovechamiento de elementos que existen en cualquier maquinaria, para obtener asimismo informaciĂłn del estado del componente. Este es el caso, por ejemplo, de rodamientos que incorporan, de nuevo, sistemas MEMS directamente en los materiales de la suK     ?  ! K    tipo de combinaciones es enorme, facilitando la integraciĂłn de elementos sensores, sin necesidad de espacio adicional, en los puntos mĂĄs crĂ­ticos, a la hora de obtener informaciĂłn del comportamiento de la maquinaria. h7h7% Â&#x201E;     La monitorizaciĂłn estructural (SHM) es un campo en clara ascendencia que afecta a entornos tan variados como el fuselaje de aviones, las torres y palas de sistemas eĂłlicos, la estructu      >  ? K ; vĂ­as de ferrocarril. Se puede indicar que, en este momento, se estĂĄ pasando de conceptos y demostradores, a prototipos viables para su implantaciĂłn. Aunque NordstrĂśm (2009) indica que sĂłlo unas pocas tecnologĂ­as son capaces de tratar este tipo de fallo de forma remota en minerĂ­a DIC (Digital Image Correlation), TermografĂ­a infrarroja y Sensores

Figura NÂş 8. Sensores de ultrasonido para estructuras de los aviones. Se      \ /#   ?   

    #  -     - ?

puede haber en el fuselaje

Fluorescentes. En infraestructuras se estĂĄn ensayando tambiĂŠn diversos esquemas como: la {      ^  K ? nitorizar en continuo las tensiones en red viaria (Tam Liu et al 2004), Sensores elasto-magnĂŠticos para el control de stress en cables y tensores, y peak sensor para anĂĄlisis de deformaciones y desplazamientos de pedestales y aceros de tipo TRIP que van cogiendo propiedades ferromagnĂŠticas segĂşn se van degradando (Tominaga 2001). h7q7%$   8   Las arquitecturas de comunicaciĂłn para sistemas industriales han evolucionado mediante tres paradigmas. El primero fue el paradigma de la conexiĂłn en paralelo, conectando los dispositivos mediante la aproximaciĂłn punto-a-punto. Este paradigma se quedĂł obsoleto con la introducciĂłn de la tecnologĂ­a de bus de campo, que permite usar una Ăşnica lĂ­nea para proveer energĂ­a, con  ; >      K   K sitivos. Este segundo paradigma creĂł el abanico de soluciones que se encuentran hoy en dĂ­a en el mercado. Sin embargo, nuevos requisitos como "  ^  Â&#x20AC;^   ^    y las tecnologĂ­as y aplicaciones de Internet, posibilitaron el reconocimiento del Ethernet Industrial como el tercer paradigma, que fue promocionado como â&#x20AC;&#x153;el estĂĄndar en el entorno industrialâ&#x20AC;?: Redes conectadas que se comportan de manera determinada y se enfrentan a las restricciones de la comunicaciĂłn en tiempo real. Esta situaciĂłn estĂĄ cambiando con el crecimiento exponencial de las redes inalĂĄmbricas. Hay innumerables situaciones en la industria en  ]  K  K #"   ^   estas redes, particularmente de la posibilidad de conectar varios dispositivos con movilidad. Adicionalmente, las tecnologĂ­as inalĂĄmbricas tienen otras ventajas como son: la reducciĂłn de costes de cableado, la posibilidad de instalar equipos en ĂĄreas con presencia de sustancias quĂ­micas # K  O   ^ ;  Â&#x20AC;^    "   { K   ciones en las plantas. En conclusiĂłn, uno de los principales hitos en el desarrollo de nuevos sistemas on-line de mantenimiento predictivo es el establecimiento de sistemas de comunicaciĂłn inalĂĄmbricos, especialmente en el ĂĄmbito de las redes personales (WPAN-Wireless Personal Area Network) y loca-

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les (WLAN-Wireless Local Area Network), que son las que facilitan la comunicaciĂłn entre los sensores y dispositivos mĂłviles, y los sistemas de â&#x20AC;&#x2DC;pasarelaâ&#x20AC;&#x2122; (Gateway), que permiten almacenar la informaciĂłn en sistemas locales para su distribuciĂłn posterior. En este caso puede ser tanto

cia de radio. Con la tecnologĂ­a 802.11b el rango en interiores es desde 30 m a 11Mbps hasta 90 m a 1 Mbps. El estĂĄndar 802.11x (x comprende   ]    #Â&#x2018;  diseĂąado para la transmisiĂłn de grandes paquetes de datos, y su rendimiento baja considerable-

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W-   G`  J` Z-  {|;|]

por cable (protocolos Internet), como, de nuevo, por vĂ­a inalĂĄmbrica de ĂĄrea extendida (WWANWireless Wide Area Network), tales como GPRS, GSM, UMTS, EDGEâ&#x20AC;Ś. Una sĂ­ntesis de las tecnologĂ­as mĂĄs importantes en esta ĂĄrea se puede observar en la Figura NÂş 9.

?      ^?  nĂşmeros y pequeĂąos paquetes de datos, en comparaciĂłn a 802.15x.

Entre estas tecnologĂ­as, destacan la WIFI, Bluetooth y Zigbee, aunque otras, como WiMedia UWB (Ultra Wide Band), ofrecen grandes oportunidades en comunicaciĂłn inalĂĄmbrica multimedia

      K   °�  UWB han sido diseùadas y optimizadas para redes inalåmbricas de alta velocidad en årea personal (480 Mbps o mås), baja capacidad multimedia para PC, CE (Consumer Electronics), móvil y segmentos del mercado de automoción.

 " Â&#x2019;%!!! ÂĽÂ&#x2039;Â&#x2DC;Â&#x2014;ÂĄÂ&#x2014;Â&#x2018;   KciĂłn para redes inalĂĄmbricas personales, creada originalmente con la intenciĂłn de eliminar los cables entre dispositivos como telĂŠfonos mĂłviles, PDAs, ordenadores portĂĄtiles y sus accesorios. Todos los dispositivos pueden ser interconectados para coordinarse e intercambiar informaciĂłn mediante una conexiĂłn inalĂĄmbrica, desestructurada y de corto alcance. Bluetooth tambiĂŠn utiliza la frecuencia 2.4 GHz de la banda ISM y el rango de transmisiĂłn varĂ­a desde los 10 m hasta los 100 m para los dispositivos Bluetooth de alta potencia.

Los diferentes estĂĄndares WIFI (IEEE 802.11) se usan de manera generalizada y estĂĄn disponibles comercialmente bajo las referencias 802.11a, 802.11b y 802.11g. Para los sistemas de comunicaciĂłn inalĂĄmbricos, el rango de transmisiĂłn con los estĂĄndares 802.11 depende de varios factores, como son: la cantidad de datos a transmitir, la potencia de transmisiĂłn o la frecuen-

ZigBee (EEE 802.15.4) es un estĂĄndar inalĂĄmbrico desarrollado por ZigBee Alliance (http:// Â&#x2122;Â&#x2122;Â&#x2122;{^ Â&#x2018; !    Â&#x203A;   a este conjunto de protocolos de alto nivel, con capas de red y aplicaciones por encima de las capas fĂ­sica y MAC (Media Access Control- capa Control de Acceso al Medio) que ofrece el IEEE 802.15.4. A diferencia del Bluetooth, ZigBee so-

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*#& 6<  $ !   Â&#x20AC;  979 Â&#x201E;5<7$5<7 

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porta un gran nĂşmero de nodos (mediante su espacio de direccionamiento de 64 bits) en redes con estructura de estrella, maraĂąa y ĂĄrbol de clĂşsteres. Sin embargo, para lograr una buena  $   K > ; Â? Zigbee estĂĄ optimizado para transmisiones de corto alcance, por lo general 10m, con una velo     ?Â&#x20AC;?  Â&#x2DC;ÂĄÂ&#x2039; ¨^K

tenimiento; pero estos medios se redirigen para realizar alguna otra tarea y el nuevo programa de mantenimiento que se ha tratado de implementar ya no vuelve a funcionar. Otra de las razones es la falta de formaciĂłn y/o motivaciĂłn del personal a cargo de los cambios. Es, por tanto, necesario controlar los factores organizacionales y humanos en lĂ­nea con los cambios tecnolĂłgicos.

q7$@*$"@*<

! #   ]    ciĂłn, mantenimiento lleve a cabo una toma de conciencia de su situaciĂłn y de la del entorno al que presta servicio. Mantenimiento debe ser cĂłmplice implicado en los pasos de renovaciĂłn de conceptos y de bĂşsqueda de otras soluciones diferentes y/o complementarias a las tradicionalmente aplicadas, pues ya no basta, en la situaciĂłn actual y   > K#^ "^ {  confortables en la gestiĂłn operativa, sino que el camino de la excelencia, en todos los Ăłrdenes, es el Ăşnico vĂĄlido. En este sentido, el anĂĄlisis continuo de las opciones tecnolĂłgicas a partir de una      K  K     organizaciĂłn, y de los objetivos de mejora, es la mejor forma de aprovechar la ventaja competitiva que pueden dar estas tecnologĂ­as. Este artĂ­culo pretende precisamente haber dado una visiĂłn de las posibilidades que ofrecen las tecnologĂ­as predictivas en sus aplicaciones a los conceptos de mantenimiento.

Este artĂ­culo presenta una serie de tecnologĂ­as y estĂĄndares enfocados a la monitorizaciĂłn on-line que pueden suponer una mejora sustan     ??   K Â&#x20AC;ma dĂŠcada, a travĂŠs de su integraciĂłn en lo que se denomina e-mantenimiento (Holmberg et al 2010). Sin embargo, para poder realizar cualquier ?Â?  ] ]  ?^   actividades en una organizaciĂłn, es tambiĂŠn necesario tener en cuenta la cultura de la organizaciĂłn. Para implementar un cambio, es necesario entender que la mejora no se acaba una vez puesta en marcha, sino que hay que perseguirla para poder mantenerla en el tiempo. Una de las razones de que la tecnologĂ­a no se mantenga, es que, al principio, suele haber medios, humanos y tĂŠcnicos, para poder realizar programas de man-

'8 !6 Gorritxategi E., Arnaiz A., Aranzabe E., Aranzabe A., Villar A (2009): â&#x20AC;&#x153;On-line sensors for condition monitoring of lubricating machineryâ&#x20AC;? COMADEM conference. June 2009. San SebastiĂĄn (Spain). pp. 465-472  ?^ ¨    {  Â&#x153; ! Â?  Â&#x153; Â?*  Â&#x2019;! Â&#x2018; Â&#x2019;Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2014;Â&#x2039;Â&#x2018; !? Springer â&#x20AC;&#x201C;Verlag London 2010 Nicole P, Pagazani J., Feral M., Lartigues P., Couderc P., De Raedt W. (2010): Demonstrations of Wireless Autonomous Sensors for Aeronautical Applications. Smart Systems Integration (SSI) Conference. NordstrĂśm (2009): Crack Detection Methods and Ranking for Mining Mill Machinery, COMADEM conference. June 2009. San SebastiĂĄn (Spain). Tam, Liu, Guan, Chung, Chan & Cheng (2004): Fiber Bragg Grating Sensor for Structural and RaiÂ&#x2122;; KK  < ;" Z#;   ¨  ' ? ?  *?   ¨ ² ¨ *Â&#x2122; Â&#x2019;Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2014;Â&#x2018; [# K? > Â?   '"  ; >  Steel and Composite Structures.

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$ 5]  #& 

Microturbinas Sergio AlbarrĂĄn Castro $   !  

 <   < 

n un territorio fragmentado como el ArchipiĂŠlago Canario, formado por seis sistemas elĂŠctricos aislados y con curvas de demanda elĂŠctrica   >    ? turbinas como soluciĂłn complementaria a las tradicionales centrales, se plantea cada vez mĂĄs como una alternativa totalmente vĂĄlida.

E

Este tipo de mĂĄquina integrada dentro de una RED INTELIGENTE (SMART GRID) que permi     ?Â&#x20AC;?  ; K #"miento de los sistemas de generaciĂłn elĂŠctrica,  K  ?   ?K?    clĂĄsicas. De este modo, se podrĂĄ potenciar el concepto de GENERACIĂ&#x201C;N DISTRIBUIDA, que consiste en generar la potencia lo mĂĄs cerca po^    #  K$    el transporte elĂŠctrico. TambiĂŠn se consigue una mejora en la calidad del suministro, al â&#x20AC;&#x153;prescindirâ&#x20AC;? de las grandes redes de distribuciĂłn, lo que aumenta el rendimiento energĂŠtico con la consiguiente disminuciĂłn de las emisiones.

Â&#x201E;  #   ? ^Â?  ]  grandes turbinas; a mĂĄxima carga, y a 10 m de distancia, el nivel de ruido estĂĄ en torno a los 65 dBA. Â&#x201E;   #^  Â&#x201E; Â?     K ^ ?  ruido en la chimenea y admisiĂłn. Â&#x201E; ! ?? ]  ??    ?   ?^      ÂŁÂ&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2039; horas. Los intervalos de las pautas de mantenimiento son superiores a los convencionales (de unas 30.000 horas para la primera inspecciĂłn mayor), y de un coste muy inferior. Una de las razones es que disponen de una Ăşnica parte mĂłvil. La vida de este tipo de turbinas estĂĄ en torno a las 60.000 horas. Por estas y otras razones, las microturbinas se posicionan en una situaciĂłn ventajosa frente, por ejemplo, a los motores de combustiĂłn interna.

Las microturbinas son mĂĄquinas de combustiĂłn similares a las turbinas convencionales pero de dimensiones muy inferiores. La potencia va

  Â&#x2DC;¼¨Â&#x2122; " Â&#x2014;Â&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2039;¨Â&#x2122; Inicialmente las microturbinas fueron concebidas como unidades auxiliares de energĂ­a para grandes aviones y para pequeĂąos motores militares. MĂĄs tarde se emplearon para los vehĂ­culos hĂ­bridos y, por Ăşltimo, irrumpieron en el escenario de la generaciĂłn distribuida. Como ventajas seĂąalamos: Â&#x201E; ! ^    #  ? nes muy por debajo de las turbinas de tamaĂąo superior, estando en torno a 9ppmvd (18mg/ mÂł) de NOx.

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Jaime Gervas Triana  #    $<9\  6& !

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Figura NÂş 1


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$ 5]  #& 

$9\9$&<\}&$9 Son muy compactas, tienen reducidas dimensiones y peso, fĂĄciles de transportar y mover. AdemĂĄs la instalaciĂłn es muy sencilla y de muy bajo coste.

Algunos fabricantes de microturbinas emplean  Â?    ]      bilidad, muy bajo mantenimiento, y una operaciĂłn segura. Durante el funcionamiento se genera una capa de aire que separa fĂ­sicamente el eje de la turbina de los cojinetes, lo que conlleva la anulaciĂłn total del desgaste mecĂĄnico.

Al ser modulares, se puede incrementar la potencia necesaria, aumentando el nĂşmero de estos mĂłdulos. Las partes integrantes de una microturbina son: Compresor, CĂĄmara de CombustiĂłn, Turbina y Generador. El aire se comprime en el compresor hasta  K   K   ?^    frĂ­o pasa por el generador para su refrigeraciĂłn, mediante el recuperador de calor se incrementa   Â&#x2019;  $     al 30%) ya que se precalientan los gases de entrada con este intercambiador de calor entre los gases de escape y el aire de entrada a la mĂĄquina (Ver Figura 2). En la cĂĄmara de combustiĂłn se quema la mezcla de aire y combustible. En el caso de que el combustible sea lĂ­quido, el sistema de combus    K^ ;  #K { "    combustiĂłn de la mezcla se realiza a presiĂłn y temperatura adecuada.

1. [7 h7 q7

Alternador 9  $   8 <4      % dor de calor

5. 6. 7. 8.

Compresor Turbina Recuperador de calor Escape

Figura NÂş 2

Los gases resultantes se expanden en la turbina, que gira a mĂĄs de 100.000 r.p.m. y mueve el generador a alta velocidad para generar la corriente a alta frecuencia, que posteriormente es convertida a 50 Ăł 60 Hz. Estas mĂĄquinas son single shaft. Tienen en el mismo eje, los ejes del compresor, la turbina y el alternador (Ver Figura NÂş 3).

Figura NÂş 3

Al igual que en las heavy duties o turbinas pesadas, las microturbinas estĂĄn diseĂąadas para quemar diversos tipos de combustibles: lĂ­quido Â&#x2019;  ] ^ ?K  K  concretas), biogĂĄs, gas naturalâ&#x20AC;Ś En el caso del gas, la presiĂłn de ĂŠste debe estar en torno a los 5 bares, con lo que, si la lĂ­nea de alimentaciĂłn es de baja presiĂłn, se requiere de un compresor adicional. Algunos fabricantes incorporan el compresor en la propia turbina. Una de las caracterĂ­sticas fundamentales de las microturbinas es su versatilidad. Son mĂĄquinas perfectas para ser empleadas como pickers: cubrir la demanda de potencia en los picos de consumo, en las horas punta o de mayor consumo, a carga nominal o parcial, en los excesos de demanda de potencia, o pueden funcionar como mĂĄquinas de base a plena carga y de manera constante. Este tipo de turbinas se pueden utilizar en ho       ?   cogeneraciones, hospitales, aeropuertos,â&#x20AC;Ś La temperatura de los gases residuales, superior a 500ÂşC, se puede emplear para generaciĂłn de agua caliente sanitaria, climatizaciĂłn e incluso generaciĂłn de frĂ­o mediante mĂĄquinas de absorciĂłn. Son las mĂĄquinas idĂłneas para emplazamientos remotos o aislados, donde no es posible otro tipo de suministro. TambiĂŠn para situaciones de emergencia, catĂĄstrofes o plataformas petrolĂ­feras. AsĂ­ mismo, se pueden emplear como equipo de generaciĂłn en plantas de recuperaciĂłn de gases, ademĂĄs de la ya mencionada aplicaciĂłn idĂłnea para la GENERACIĂ&#x201C;N DISTRIBUIDA.

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TĂŠcnicas de Dimensionamiento de la Plantilla de Mantenimiento

Juan GarcĂ­a Tortosa

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`7%\<"<* na de las muchas tareas a las que se enfrenta un Ingeniero Jefe de Mantenimiento, dentro del competitivo entorno industrial actual, es la de dimensionar adecuadamente la plantilla a su cargo. Esta tarea, ademĂĄs de afectar a la productividad de su departamento, afecta a la cuenta de resultados de la empresa, mĂĄxime en periodos como los actuales, donde la competitividad empresarial es clave para dar salida a sus productos.

U

[7%*&\@"$$f* El tamaĂąo de cualquier plantilla productiva no es una cuestiĂłn baladĂ­. Tampoco en el caso de un Departamento de Mantenimiento, donde las singularidades de su personal exigen un diseĂąo Ăłptimo que evite, por un lado, roturas de servicio y, por otro, la costosa presencia de recursos ociosos. No ha sido ĂŠsta una cuestiĂłn que tradicionalmente se haya estudiado en las escuelas universitarias de IngenierĂ­a. Pensamos en los departamentos de personal o recursos humanos, cada vez que la palabra plantilla acude a nuestra mente. Trataremos de arrojar un poco de luz a las tĂŠcnicas que hoy en dĂ­a se suelen emplear en el dimensionamiento del equipo humano de mantenimiento.

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&  `k ;' Â&#x20AC;*  ! - Â

h7%$9\9$&<\}&$9<99*&9< 9*&<*<*&@ La plantilla de mantenimiento, en los cada vez ?       ;    cara, especializada y de costosa reposiciĂłn. Determinado tipo de tĂŠcnicas de mantenimiento, como el correctivo o el predictivo, requieren personal altamente especializado. Se trata de un operario que, ademĂĄs de una experiencia de mĂĄs de 5 aĂąos, debe de contar con una titulaciĂłn y una formaciĂłn profesional acreditada que garan-

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&+   ]  6& 

ticen su nivel de conocimiento. Pese a lo abultado de las actuales cifras de desempleo, no existe  #  >   K  K

mos a la hora de estudiar el tamaĂąo ideal de una plantilla de mantenimiento es que nunca se ha realizado tal estudio.

Por otra parte, en los Ăşltimos aĂąos he podido apreciar, en mi trabajo de consultor, como cada vez mĂĄs el conocimiento del proceso productivo, o â&#x20AC;&#x153;know-howâ&#x20AC;?, en algunos sectores, ha ido trasladĂĄndose desde los departamentos de producciĂłn o explotaciĂłn hacia el de mantenimiento. El motivo fundamental estriba en la alta rotaciĂłn de personal que, por polĂ­ticas laborales, se aplica en los departamentos productivos (la mayor masa laboral de la empresa) frente a la mayor estabilidad que tienen los de mantenimiento.

En otros casos, el estudio se hizo hace bastante tiempo, y no se ha actualizado tras cambios coyunturales, de mercado, de proceso o de variaciones en la producciĂłn.

Todos estos factores expuestos, hacen que en la actualidad sea si cabe, mĂĄs necesario, el optimizar la plantilla de mantenimiento de nuestras empresas. q7%^<\<*&<<*^@w"<<*<$g$"@ <"*99*&9 Una plantilla se puede dimensionar segĂşn diferentes enfoques primarios: por costes, por productividad, por reparto de carga de trabajo, por  ^   K  K  ?K etc. Normalmente se pretende maximizar, minimizar u optimizar alguno de estos aspectos como eje primario de actuaciĂłn, intentado que se cumplan de una manera accesoria o secundaria otras cuestiones. !Â&#x20AC; ?$    ]  K  emplear para el dimensionamiento de la plantilla en algunos de los enfoques expuestos. Tal es el caso del reparto de la carga de trabajo, los costes o la productividad, entre otros. Los mĂŠtodos empleados para el dimensionamiento de una plantilla de mantenimiento pueden ir desde el estudio de los datos de â&#x20AC;&#x153;benchmarkingâ&#x20AC;? sectorial, hasta el empleo de tĂŠcnicas difusas por aplicaciĂłn de la teorĂ­a de subconjuntos borrosos, pasando por el cĂĄlculo de sencillos ratios. Cada una de ellas presentarĂĄ ventajas e inconvenientes, mayor o menor complejidad y la posibilidad de modelizarlas mediante programaciĂłn o no. q7`7% <

    ?8      plantillas El error mĂĄs habitual con el que nos encontra-

Bien es cierto que, en ocasiones, no es el Jefe de Mantenimiento el responsable de tomar estas decisiones. TambiĂŠn podemos alegar que el actual marco normativo laboral supone un freno a la adecuaciĂłn de las plantillas debido a la falta

 Â&#x20AC;^    K{    ? ] en materia de despidos y contrataciones, supone. No obstante, se espera que en breve, se produz  ?     ? ^  ] podrĂ­a alterar esta situaciĂłn, a travĂŠs de cambios en la aplicaciĂłn de convenios colectivos, en los tipos de contrato, etc. Otro error habitual es pensar que dimensionamiento supone reducciĂłn. La verdad es que es mĂĄs frecuente ver plantillas infradimensionadas que con exceso de personal. El empresario sĂłlo ve en este caso, el coste directo, esto es, el coste salarial, sin atender a los costes que, por pĂŠrdida de disponibilidad, estĂĄ causando esa escasa plantilla. Por Ăşltimo, estĂĄn aquellos casos en los que se pretende realizar una optimizaciĂłn del tamaĂąo del equipo, pero se desconocen los mĂŠtodos a emplear o bien la manera de obtener los datos a aplicar. q7[7% +       28 ? /      competitiva El â&#x20AC;&#x153;benchmarkingâ&#x20AC;?, que este autor traduce como â&#x20AC;&#x153;IntercomparaciĂłn competitivaâ&#x20AC;?, es un concepto relativamente moderno. Fue originalmente creado por la compaùía Xerox Corporation, que empezĂł a aplicarlo en el aĂąo 1983, buscando comparar sus productos con los de la competencia. BĂĄsicamente, el mĂŠtodo consiste en comparase con otros y actuar en consecuencia. Es un mĂŠtodo muy sencillo, que da un orden de magnitud, una aproximaciĂłn, y que siempre presentarĂĄ un margen de error.

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Entonces, Âżcon quiĂŠn nos comparamos para dimensionar el tamaĂąo de nuestra plantilla de mantenimiento? Esa pregunta tiene varias posibles respuestas. En principio, y siempre que no estemos inmersos en un mantenimiento de clase mundial (World Class Maintenance), deberemos buscar nuestros pares en nuestro sector, o en su defecto, en        K   ?K  y ajustar el tamaĂąo de nuestra plantilla segĂşn el tamaĂąo que tienen las plantillas de un grupo de empresas en el que incluiremos a nuestros  ?K  ?     _ cuestiones estrictamente empresariales: cuota

 ? ; ?^   ? K catĂĄlogo de productos, tecnologĂ­as productivas anĂĄlogas, idĂŠntica legislaciĂłn laboral, etc.

Consiste en estimar el tamaĂąo de plantilla necesario repartiendo la carga anual de trabajo del departamento, entre la carga mĂĄxima asumible por operario.

!  K  ?K   ^ en la obtenciĂłn del numerador y del denominador de esa ecuaciĂłn, asĂ­ como en los matices a aplicar posteriormente. Esos matices, nada desdeĂąables, pueden ser cuestiones como el absentismo, la productividad, el rendimiento de la mano de obra, etc. Varios autores han tratado el mĂŠtodo, pero a juicio de este TĂŠcnico, es Emilio Lezana quien mejor ha sabido plasmar la esencia del mismo mediante la siguiente expresiĂłn:

trab _ manto ĂĽ Plantilla = Dt (1 x) R Siendo:

&  `k {' Q-  -  #   

La primera pega que se nos presenta es que posiblemente nuestra competencia no tenga mucho interĂŠs en facilitarnos esa informaciĂłn. En tal caso, deberemos de recurrir a bases de datos sectoriales como las que tienen algunas asociaciones empresariales o como las que proponen algunos autores. En el primer supuesto, se encontrarĂ­an los datos que pudiĂŠsemos extraer de encuestas como las efectuadas por la AsociaciĂłn EspaĂąola de Mantenimiento. En otros casos, se podrĂ­a recurrir a los datos publicados por autores como Emilio Lezana en los textos que la empresa TMI, del grupo ATISAE, publica. q7h7% +          8Â&#x20AC; estimada Este es uno de los mĂŠtodos mĂĄs sencillos de K ;    "   ?   plantilla de mantenimiento.

48

Â&#x2013; 8Â&#x2014; Carga de trabajo anual en hombres-dĂ­a/aĂąo en todos los mantenimientos y trabajos efectuados por el departamento (correctivo, preventivo, predictivo, etc.) Dt: DĂ­as Ăştiles de trabajo anuales. Se calculan restando a los 365 del O    ] ? K 

  ^Â?     semana, festivos, vacaciones, dĂ­as de asuntos propios, etc. Otra forma de calcularlo es dividiendo las horas mĂĄximas de trabajo que se establecen en Convenio colectivo entre la duraciĂłn en horas de la jornada laboral tipo.  | Absentismo de la plantilla en tanto por uno. R: Rendimiento de la mano de obra. De todos los parĂĄmetros incluidos en la ecuaciĂłn, el numerador (la carga de trabajo anual) puede ser el mĂĄs costoso de obtener, ya que va  ^   K  K#    ?tenimiento para poder obtenerlo, esto es, nos va a obligar a introducir todas las gamas de mantenimiento previstas en el sistema de gestiĂłn de mantenimiento asistido por ordenador (GMAO) de la empresa, o en su defecto, a calcularlas manualmente.

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&+   ]  6& 

Respecto a los mantenimientos preventivos o predictivos, no existe mayor problema en calcular la carga de trabajo: bien de manera empĂ­rica por experiencia propia, o bien recurriendo a las frecuencias y gamas que proponga el fabricante de los equipos. SerĂĄ en el mantenimiento correctivo donde   K ?       ?;  tad. ÂżCĂłmo sabemos a priori cuĂĄntas averĂ­as se producirĂĄn en nuestras mĂĄquinas y cuĂĄnto tiempo consumirĂĄn? Bien, si la empresa es nueva, se propone estimar el tiempo de mantenimiento correctivo como un 20-30% del que se estimĂł para el resto de mantenimientos. En cuanto al absentismo, anualmente se hacen pĂşblicas cifras sectoriales, entre las estadĂ­sticas que los diferentes observatorios y Administraciones publican, respecto a la evoluciĂłn de indicadores de accidentabilidad laboral. Valores habituales de absentismo en la empresa privada pueden oscilar entre el 1 y el 6%, segĂşn sectores. Por Ăşltimo, estĂĄ el factor rendimiento. Este K? Â?     ?  ? vaciĂłn de la mano de obra, su profesionalidad y experiencia, la rapidez de respuesta y resoluciĂłn de averĂ­as, su velocidad a la hora de diagnosticar los fallos y otras cuestiones relacionadas, en ge    ^  "? Todas estas cuestiones deberĂĄn calcularse de forma particular para cada empresa, pero lo que podemos aseverar es que ningĂşn trabajador de mantenimiento emplea el 100% de sus horas en la ejecuciĂłn de tareas realmente Ăştiles de mantenimiento, piĂŠnsese en pausas de almuerzo, en ^]?   K{?    ciĂłn de la concentraciĂłn mental, en la relaciones sociales en el entorno laboral, etc. q7q7%@ +

atendiendo a diferentes escenarios. Requieren una programaciĂłn y una implementaciĂłn mediante lenguaje informĂĄtico, adaptada a las peculiaridades de cada empresa. La descripciĂłn del modelo matemĂĄtico que la simula, por su complejidad y amplitud, serĂ­a merecedora de otros artĂ­culos posteriores. ~7%<| <*$9\< 9<*&9\9 Por Ăşltimo, no se debe de descuidar que muchas veces el tamaĂąo de algunas plantillas puede verse afectado por lo dispuesto en la normativa tĂŠcnica vigente, que exija unos umbrales mĂ­nimos. PodrĂ­a ser el caso de empresas que se dediquen al mantenimiento de instalaciones elĂŠctricas, que han de recordar que el Reglamento de Baja TensiĂłn, en su instrucciĂłn ITC-BT-03 esta^  ??   ^Â?   K  cada 10 de plantilla estĂĄndar. Â 7%$@*$"f* Se ha pretendido mostrar que existen herramientas sencillas que pueden aplicarse al dimensionamiento aproximado de la plantilla de un equipo humano de mantenimiento. Algunas de estas estrategias quedan al alcance de la compresiĂłn de muchas personas, sin excesivos conocimientos previos. No obstante, este enfoque cuantitativo, deberĂ­a de ser complementado con otros de tipo cuali#  ; K     ?K    ^ de ser desdeĂąado: porcentaje de plantilla propia #    ?     seguido a travĂŠs de los programas de formaciĂłn internos, etc. ''@ \9^}97

Existen mĂĄs mĂŠtodos de cĂĄlculo de plantillas, entre ellos, citaremos aquel que se basa en cĂĄlculos mediante modelos matemĂĄticos, basados en teorĂ­a de subconjuntos borrosos. Se pretende con ellos obtener la plantilla que minimice el coste salarial, sin incumplir otros condicionantes secundarios. Estos mĂŠtodos, una vez modelizados y programados, permiten hacer multitud de simulaciones,

Â&#x201E; { !? Â&#x2019;Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2DC;Â&#x2018; Â?  %  Â?nimiento, mĂłdulo X, Pamplona, EspaĂąa. Â&#x201E;   [       Â&#x2019;Â&#x2014;Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2018;   W  de la AsociaciĂłn Europea de DirecciĂłn y EconomĂ­a de Empresas, Vol. 1. 1999. ISBN 84-95301-10-5 Â&#x201E; ; &´ Â&#x2019;Â&#x2014;Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2018;    Â??  !NOR, N.A. 71.970. Â&#x201E; !Â? Â&#x2019;Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2014;Â&#x2039;Â&#x2018; !  ^  #   ;   del mantenimiento en EspaĂąa, Barcelona, AsociaciĂłn EspaĂąola de Mantenimiento.

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49


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EvoluciĂłn del Mantenimiento:

Emilio Manuel MachĂ­n Brito

AplicaciĂłn del Modelo RCM a una MĂĄquina Plegadora KF3 `7%*&\@"$$f* nformaciones Canarias S.A. es una empresa que desarrolla parte de su actividad        Kmente en la impresiĂłn de prensa diaria. Para ello cuenta con una planta industrial en la que diariamente imprime el periĂłdico que edita, asĂ­ como otros de difusiĂłn local, nacional e internacional a editoriales externas. En esta tarea deben considerarse algunos aspectos que

?    >  ^Â? ;  KK# desde la cual se enmarca su actividad cotidiana:

I Â&#x201E;

Se imprimen productos perecederos. La vida Ăştil de un periĂłdico es menor de 24 horas y, si no estĂĄ a disposiciĂłn de los clientes a primera hora de la maĂąana, se pierde un elevado porcentaje de ventas.

Â&#x201E;

Se imprimen todos los dĂ­as del aĂąo. A excepciĂłn de AĂąo Nuevo, Navidad y Viernes Santo. Esto impide que existan paradas $    ? K # des de mantenimiento.

Â&#x201E;

Se imprime en una franja horaria restringida. Como los periĂłdicos a imprimir se tienen que trasladar a otras islas, existe una ^# >Â? "  ?; K K la realizaciĂłn de los trabajos. Sobrepasar esos horarios implica pĂŠrdidas por redistribuciĂłn o pĂŠrdida de la producciĂłn.

Hay que destacar que, en caso de fallo en la K       K  K$   -

50

]!   !   $ 5797

cativas por el producto no vendido sino que, ademĂĄs, se ve afectada la imagen de la empresa al faltar a los lectores en su cita diaria. Esta directriz se plasma de diversas formas, entre las que destacamos: Â&#x201E;

Redundancia en equipamiento cuando el coste lo permite. Es asĂ­ en el departamento de preimpresiĂłn y, en parte, de los departamentos de impresiĂłn y expediciĂłn.

Â&#x201E;

BĂşsqueda de la excelencia en el mantenimiento. En el caso que nos ocupa, la planta de impresiĂłn cuenta con una sola rotativa de impresiĂłn. Esta rotativa dispone de varios cuerpos de impresiĂłn y una   K  Â&#x2019;K  ¨&Â&#x160;Â&#x2018; ! K  este motivo, por el que esta mĂĄquina se convierte en el elemento vital de todo el proceso. La criticidad de este elemento nos conduce a la elaboraciĂłn de un nuevo modelo de mantenimiento.

&   `k ;' J 

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<# 9  \$  Â&#x17D;^h < ?6' 

[7%_&f\$@<9*&<*<*&@  K  ¨&Â&#x160;     K  K ducciĂłn de periĂłdicos. Esta mĂĄquina corta las bandas de papel que entran en productos individuales. Los productos son acumulados o disponen como producciĂłn doble de un primer doblez transversal. Si no se precisa ningĂşn otro plegado, salen los productos sĂłlo con el primer doblez transversal en formato tabloide. Desde mediados del 2003 hasta comienzos del 2006, el objetivo del equipo de mantenimiento era reparar cuando se producĂ­a el fallo. â&#x20AC;&#x153;Mantenimiento Correctivoâ&#x20AC;?. &    Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;ÂĄ    ?{       ; K   ??  dicha mĂĄquina, que consistĂ­a en las instrucciones de servicio dadas por el fabricante y alguna experiencia que se tenĂ­a sobre ella. &   `k{' J  ^&Â&#x201A;

Con la implantaciĂłn en el aĂąo 2006 de un Plan de Mantenimiento (Figura NÂş1), asĂ­ como, la incorporaciĂłn de nuevos trabajadores, se consi-

guiĂł estabilizar la tasa de fallos a unos valores admisibles para el proceso productivo.

Figura NÂş 1. Plan de Mantenimiento 8=64=Ă&#x201E;4A8034;<0=C4=8<84=C>4=20=0A80B= "!

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<# 9  \$  Â&#x17D;^h < ?6' 

En el aĂąo 2007, con una plantilla de tres trabajadores divididos en dos turnos, se logrĂł bajar la tasa de fallos en mĂĄs de un 95%. Un aĂąo mĂĄs tarde se comenzĂł con la modi   <  Â?? Â&#x2019;& W§Â&#x2DC;Â&#x2018;

tituciĂłn de algunos elementos en la plegadora, siguiendo las instrucciones del fabricante. Debido al coste que supuso dicha intervenciĂłn, a la experiencia adquirida y a la criticidad de la mĂĄquina en el proceso productivo, se acordĂł

&  `k { J  ! -  - 

incorporando nuevas tareas. En ĂŠl, se introducĂ­a por primera vez el tĂŠrmino â&#x20AC;&#x153;Mantenimiento Predictivoâ&#x20AC;? mediante el anĂĄlisis de aceite para comprobar su estado fĂ­sico-quĂ­mico y el nivel de trazas de los metales de desgaste y contaminaciĂłn. En el aĂąo 2009, se realizĂł una intervenciĂłn con un TĂŠcnico Especialista Externo para la sus-

52

en el aĂąo 2010 estudiar un nuevo Plan de Mante?    ^Â?#  ?   ^lidad de la mĂĄquina y reducir, tanto los costes de intervenciĂłn, como los de stock. El modelo que mĂĄs se adaptaba a las exigencias del proceso productivo, asĂ­ como la posibilidad de implantaciĂłn con el personal disponible,

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<# 9  \$  Â&#x17D;^h < ?6' 

era el RCM (Mantenimiento Centrado en la Fiabilidad). El Mantenimiento Centrado en la Fiabilidad es un procedimiento estructurado, que pretende

 ;   ?Â?  K   ?nimiento, no sĂłlo analizando cada equipo en sĂ­ mismo, sino contemplando su contexto operacio      {  ^Â?#  ^  propuesto.

En este artĂ­culo no se va a profundizar en la conceptualizaciĂłn del RCM, puesto que ya ha sido descrito en la EdiciĂłn NÂş 2 de esta Revis  ? K   K   ]   ocupa, se muestra un ejemplo de la Matriz de Criticidad, una Hoja de InformaciĂłn y una Hoja de DecisiĂłn (Figuras NÂş3, NÂş4 y NÂş5) relativas al desarrollo del modelo RCM aplicado a esta plegadora.

&  `k Â&#x201A;' !           ! *!  ! -    J  ^&Â&#x201A;

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<# 9  \$  Â&#x17D;^h < ?6' 

En el mismo aĂąo 2010, se han incluido nuevas $  Â?? < #     de predecir ciertas anomalĂ­as que son imperceptibles para el TĂŠcnico y, a la vez, permiten disponer de un histĂłrico. Ă&#x2030;stas son:

En el desglose de los costes se han tenido en cuenta las siguientes consideraciones: Â&#x201E; Â&#x201E;

1. Ultrasonidos propagados en estructura. Sus resultados pasarĂĄn a formar parte de un histĂłrico para su comparaciĂłn con futuras mediciones. 2. TermografĂ­a infrarroja. ComprobaciĂłn de posi^  K  Â&#x20AC;# ?K

Â&#x201E;

Â&#x201E; h7%$@&<<<&"@<@<@\$ Â&#x201E; <    ^        necesario realizar un desglose de todas las fases o actividades que en ĂŠl intervienen, de forma que sea posible realizar un compendio de todos los costes parciales del mismo. En este proyecto se distinguen un total de cuatro fases: 1. BĂşsqueda y recopilaciĂłn de recursos biblio  Â&#x2019;  ^  Â&#x2018; 2. Estudio del modelo RCM. 3. AplicaciĂłn del modelo RCM al Mantenimiento

  <  ¨&Â&#x160; 4. RedacciĂłn de la memoria.

Â&#x201E;

El esfuerzo necesario se expresa en dĂ­as de trabajo. Se considera que cada dĂ­a estĂĄ compuesto de siete horas de trabajo, a razĂłn de siete dĂ­as laborales. Si bien el ritmo de trabajo ha variado de unas fases a otras. Las tarifas aplicadas por hora de trabajo incluyen el 5 % de IGIC (Impuesto General Indirecto Canario). Se expone la duraciĂłn estimada y el coste para cada una de las tareas o fases. Aunque todas las fases han sido realizadas por el autor, a la hora de desarrollar la parte de investigaciĂłn tanto mecĂĄnica como electrĂłnica, se ha tenido la colaboraciĂłn de los compaĂąeros de mantenimiento. Se calcula que el proyecto se ha realizado en un total de dos meses netos. Sin embargo, se ha extendido en el tiempo a tres meses y medio, debido a la necesidad de redactar los procedimientos para una correcta implantaciĂłn del modelo RCM.

El coste total del proyecto vendrĂĄ determinado por la suma del coste de los Recursos Humanos (RRHH) y de los Recursos Materiales (fungibles), empleados para la realizaciĂłn del Proyecto.

De la tabla anterior se desprende que el coste total del proyecto asciende a `q7Â hh5Â&#x201A;Â&#x160;Â&#x2DC;7

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<# 9  \$  Â&#x17D;^h < ?6' 

q7%\<*&9'9  ^    ?] "   modelo RCM se consigue con el Retorno de la Experiencia (RDE) (Figura NÂş 6). Sin embargo, la

 ^    ?  =Â? K    coste considerable cuando se tiende a la sustituciĂłn de piezas o equipos sin un buen conocimiento.

Figura 6. Retorno de la Experiencia (RDE)

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<# 9  \$  Â&#x17D;^h < ?6' 

En nuestro caso, debido a la particularidad del proceso productivo y a la criticidad de la plegado ¨&Â&#x160;   " #        O  a una serie de intervenciones tĂŠcnicas, algo costosas, pero necesarias en su momento.

Nos apoyaremos en los conocimientos adquiridos con la intervenciĂłn del tĂŠcnico especialista externo en el aĂąo 2009 y los aportados por el estudio RCM, para poder extraer unos resultados econĂłmicos y contemplar una posible implantaciĂłn del modelo RCM.

`7Â&#x2122;<+?  8 \$       KF3?

h7Â&#x2122;$ ?  #  `[7Â&#x160;Â&#x160;Â&#x160;? Â&#x153;

Â&#x201E;

A mejorar los conocimientos del sistema, y     ?  #  Kdas (Mantenimiento Preventivo) por tareas de Mantenimiento Condicional.

Â&#x201E;

A conocer el impacto de algunos fallos que no estaban contemplados en el Mantenimiento Preventivo.

Â&#x201E;

A implementar tareas Predictivas para aumentar la seguridad de funcionamiento a un coste razonable.

Â&#x201E;

A mejorar la gestiĂłn de stock de repuestos apoyĂĄndonos en el conocimiento adquirido con el estudio del modelo RCM.

q7Â&#x2122;$    4 # \$Â&#x153;

~7&   Â&#x17D;^h   ; Â? K     hacen referencia a las altas y bajas de repuestos.

[7 Â&#x2122;w+  ?    binomio TĂŠcnico Especialista <4 Â&#x203A;\$Â&#x153; Â&#x201E;

Con la intervenciĂłn tĂŠcnica, la mejora del conocimiento teĂłrico-prĂĄctico de la mĂĄquina.

Â&#x201E;

Con el estudio RCM, el conocimiento del equipo, sus fallos y el impacto o repercusiĂłn de los mismos posibilitĂĄndonos alargar la vida Ăştil de algunos elementos mantenibles y no mantenibles.

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&  !6! 

Â&#x20AC;9 <   gÂ&#x201E;  6

La TermografĂ­a Infrarroja Aplicada

   

Ă ngel Lezana GarcĂ­a

]!  &  !6 9# 

`7%*&\@"$$f* raĂ­z de la crisis del petrĂłleo ocurrida en la dĂŠcada de los 70, hemos sido conscientes de que nuestras reservas energĂŠticas son valiosas y limitadas. TambiĂŠn sabemos que el calentamiento global, producido por las emisiones de CO2, estĂĄ causado por el consumo de energĂ­a tĂŠrmica. Las pĂŠrdidas energĂŠticas son el resultado de anomalĂ­as en la construcciĂłn y pueden ser detectadas por infrarrojos. En consecuencia, reparando estos defectos podremos ahorrar energĂ­a.

A

!          K ^  40% del consumo energĂŠtico de la UniĂłn Europea y es, a su vez, el que ofrece un mayor poten  #   "  ;  $ Debido a ello, la ComisiĂłn Europea ha elaborado la Directiva 2002/91/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2002, rela#    $        transposiciĂłn de esta Directiva Europea ha dado lugar a la aprobaciĂłn de legislaciĂłn y normativa K  ?

meticidad y otros mĂŠtodos de investigaciĂłn de la  $ ! ?K   ? $mica, sola o combinada con otros mĂŠtodos, como por ejemplo el mĂŠtodo Blower Door (en el que se   ^Â? K      K > { que el aire exterior, a mayor presiĂłn, penetre por las zonas que no estĂŠn selladas correctamente), agiliza considerablemente el trabajo, ya que determina con gran precisiĂłn dĂłnde se deben centrar los esfuerzos de ahorro energĂŠtico, sin necesidad de efectuar ninguna prueba destructiva.  K  ? ]  ? $?   mĂŠtodo mĂĄs fĂĄcil y mĂĄs rĂĄpido para detectar pĂŠr           Una cĂĄmara de imagen tĂŠrmica muestra con exactitud dĂłnde se encuentran los problemas de K$           ; ;   trar la atenciĂłn de los tĂŠcnicos, lo que les permite hacer un diagnĂłstico adecuado de las ĂĄreas donde se producen dichas pĂŠrdidas.

Â&#x201E; ! = [ Â&#x160;Â&#x2014;Â&#x152; Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;ÂŁ  Â&#x2014;Â&#x2013;  ?{  K  el que se aprueba el CĂłdigo TĂŠcnico de la Edi  Â&#x201E; ! = [ Â&#x152;Â&#x2013; Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2013;  Â&#x2014;Â&#x2020;    K  el que se aprueba el procedimiento bĂĄsico para    $      # construcciĂłn. Es probable que los recientes paquetes de estĂ­mulo econĂłmico de muchos paĂ­ses orienten la demanda hacia las comprobaciones de her-

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&  `k ; ,      W- w- W 

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Â&#x20AC;9 <   gÂ&#x201E;  6

Esta posibilidad permite mantener la integridad de los sistemas ambientales y estructurales cuando se inspeccionan construcciones, se veri K  ; K   ^Â?#   dos con aseguradoras (pĂłlizas contra incendios, por ejemplo). Los termogramas pueden facilitar reparaciones rĂĄpidas, fĂĄciles y seguras y mucho mĂĄs rentable que otros mĂŠtodos convencionales, reduciendo al mĂ­nimo la necesidad de desmantelar una construcciĂłn. Ahorra tiempo y trabajo, ya que reduce al mĂ­nimo el periodo de inactividad, el tiempo de reparaciĂłn, los costes laborales y el trastorno a los habitantes, ademĂĄs de permitir ve  ^Â? ^ "" 

[7% 9$9$@*< < 9 &<\@ \9^}9 9 LA EDIFICACIĂ&#x201C;N [7`7%@$9{9$f*<^" 9

Figura NÂş 4. CalefacciĂłn suelo radiante.

[7[7% <&<$$f* < <^<$&@ < $@*&\"$$f* Es el mĂŠtodo mĂĄs adecuado e inmediato para revelar posibles defectos de construcciĂłn. Gracias a la misma, es muy sencillo comprobar si la ejecuciĂłn de la obra ha sido correcta. La termografĂ­a visualiza instantĂĄneamente pĂŠrdidas tĂŠrmicas, humedades y fugas de aire que ocurren en      K  ?   ?    

La termografĂ­a es una herramienta muy Ăştil y fĂĄcil de usar para la detecciĂłn y comprobaciĂłn de fugas en tuberĂ­as y conducciones, incluso cuando ĂŠstas se encuentren bajo el suelo o paredes. Ejemplos tĂ­picos son la detecciĂłn de fugas en calefacciones de suelo radiante o en sistemas de calefacciĂłn comunitaria. Determinar la localizaciĂłn exacta de las fugas evita obras innecesarias y ahorra costes.

Figura NÂş 2.

Figura NÂş 3. Fugas en tuberĂ­as subterrĂĄneas de calefacciĂłn comunitaria.

Figura NÂş 5.

Figura NÂş 6. Ventana sin sellar.

Figura NÂş 7. Acristalado individual en paneles dobles.

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&  !6! 

Â&#x20AC;9 <   gÂ&#x201E;  6

[7h7% x"9{9$f* < Â&#x2021;\9 <*<\ Â&#x2021;&$9 Los puentes tĂŠrmicos no sĂłlo son una pĂŠrdida de energĂ­a, sino que pueden dar lugar a condensaciones o humedades. AdemĂĄs, los puentes tĂŠrmicos tambiĂŠn actĂşan, en muchas ocasiones, como puentes acĂşsticos. Un aislamiento tĂŠrmico Ăłptimo normalmente implica un buen aislamiento acĂşstico. La termografĂ­a infrarroja detecta inme ?   {    

Figura NÂş 11. Humedades. Enmohecimiento.

Figura NÂş 12. Imagen visual e infrarroja de un dormitorio. La imagen infrarroja nos muestra claramente las zonas delicadas en donde el moho puede crearse.

[7~7%<&<$$f*<^" 9<*&<]9@< $"'<\&99*9 Figura NÂş 8. Caja de persiana sin aislar.

&  `k = J+  +-  /     emisiĂłn acĂşstica hacia el interior.

[7q7%\<x<*$f*9*&$99<<*@_<$<*&@

 #        jados de cubierta plana es otra aplicaciĂłn muy comĂşn. El agua retiene el calor durante mĂĄs tiempo que el resto de materiales utilizados en la cubierta, pudiĂŠndose detectar con la cĂĄmara, una #{ K    ;  K " ?K{ a enfriarse. Se pueden reducir ampliamente los    K     {  "_medas con problemas, en vez de reemplazar por completo el tejado.

Como consecuencia de las condensaciones en los puentes tĂŠrmicos, estos puntos pueden enmohecerse con el consiguiente riesgo para la salud. Las cĂĄmaras de la serie B de Flir han sido diO  K? K    ; tan con alarmas propias de este sector, como son alarmas de visualizaciĂłn de puntos de condensaciĂłn, mostrando en pantalla los puntos amenazados por humedades mediante una alarma de color en la imagen. Las zonas que estĂĄn afectadas, o a punto de serlo, se detectan en el acto.

&  `k ;Â&#x201A; w@    

Figura NÂş 14. Humedad en techo. Figura NÂş 10.

60

8=64=84AĂ&#x201E;034;<0=C4=8<84=C>4=20=0A80B= "!


&  !6! 

Â&#x20AC;9 <   gÂ&#x201E;  6

[7Â 7%*<$$f*<@\@$<<*&@ <<$9@ Una vez localizada la fuga, hay que proceder a su reparaciĂłn y para ello hay que secar la zona >  Z      "  normalmente efectuando perforaciones para que circule el aire. Para evitar daĂąar las tuberĂ­as existentes y crear nuevas fugas utilizaremos la cĂĄmara de infrarrojos para la localizaciĂłn exacta de dichas conducciones. Asimismo, podremos comprobar el progreso y el ĂŠxito del secado. [7Â&#x201A;7%\<&9"\9$f*<<^$@ La termografĂ­a por infrarrojos tambiĂŠn ofrece una valiosa informaciĂłn durante la restauraciĂłn

    ; ? ?    ?   las construcciones que se encuentren ocultos, son revelados claramente en la imagen infrarroja y se puede decidir, por ejemplo, si tiene sentido levantar el revoque. TambiĂŠn pueden detectarse anticipadamente desprendimientos de revoque en las paredes, y tomar asĂ­ las medidas oportunas para su conservaciĂłn.

Figura NÂş 16. !   %\Â&#x201E;,    ?     

! Â?   K  ^# >?    ?  ? > Z #{  cadas las fugas, se pueden reparar antes de que los revestimientos hagan costosa y complicada la eliminaciĂłn de un eventual defecto de construcciĂłn. Para la realizaciĂłn de pruebas de estanqueidad, la norma UNE-EN 13829:2002 â&#x20AC;&#x153;Aislamiento TĂŠrmico. DeterminaciĂłn de la estanqueidad       Â?$  K{  K  ?   #  Â&#x2019;% Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2013;Â&#x2DC;Â&#x2014;Â&#x2020;Â&#x2020;ÂŁ ?  Â&#x2018; ERRATUM:2010â&#x20AC;? es una herramienta Ăştil en los siguientes casos: Â&#x201E; Â?            o en una parte del mismo. &  `k ;> !-     

[7Â&#x192;7%<&<$$f*<^" 9<9\< Otra aplicaciĂłn habitual es la detecciĂłn de fu   ?         de intercambio. Para ello se emplea el procedimiento Blower-Door, ya descrito en la introducciĂłn de este artĂ­culo.

Â&#x201E;  ?K           ? Â&#x201E;  ?    K$   K  K # ]      ? do.

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Figura NÂş 17. Sala a presiĂłn normal. Sala a baja presiĂłn.

[7Â&#x2026;7% $9<^9$$f*5 x<*&9$f* z 9\< 9$@*$@*9@ El ambiente interior tiene un efecto considerable sobre nuestra sensaciĂłn de bienestar, pudiendo afectar a nuestro rendimiento laboral.

Las bajas laborales por enfermedad en una empresa, pueden estar causadas por un ambiente interior inadecuado. La termografĂ­a puede ofrecer informaciĂłn valiosa sobre el estado de las salidas de aire acondicionado, radiadores o sistemas de ventilaciĂłn. Los datos obtenidos permiten optimizar los ambientes de trabajo y evitar lugares expuestos a corrientes de aire, humedades o exceso de calor. [7`Â&#x160;7%\@&<$$f*$@*&\9*$<*@

Figura NÂş 18.

Figura NÂş 19. Calentador de gas construido muy cerca de la pared.

62

Gracias a la termografĂ­a se pueden detectar, sin esfuerzo, todo tipo de grietas, fugas y ladrillos sueltos en chimeneas y sistemas de escape en instalaciones de calefacciĂłn, asĂ­ como, descubrir inmediatamente zonas recalentadas que puedan provocar incendios en chimeneas y detectar riesgos de incendios, por excesiva proximidad a zonas de calefacciĂłn o salida de gases.

Figura NÂş 20. Chimenea con ladrillos sueltos.

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InspecciĂłn de Soldadura. TĂŠcnicas TODF y Phased Array Antonio Racionero MartĂ­nez

InspecciĂłn de Soldadura

Antonio Racionero MartĂ­nez Delegado Zona Centro-Norte y Canarias DivisiĂłn Industrial - Olympus EspaĂąa

TĂŠcnicas TOFD y Phased Array a necesidad de reducir los tiempos de las inspecciones, al mismo tiem           mismas, ha llevado al desarrollo de tecnologĂ­as y tĂŠcnicas de ultrasonidos que nos permitan optimizar estos dos aspectos.

L

Las principales ventajas que ofrecen, tanto la tecnologĂ­a Phased Array, como la tĂŠcnica TOFD, son entre otras: 1. La representaciĂłn de los datos que facilita la interpretaciĂłn de los mismos, a la vez que mejora la detecciĂłn de defectos.

1.2.- Breve descripciĂłn teĂłrica de la TĂŠcnica TOFD &           '"  fracciĂłn. Dicho fenĂłmeno se produce cuando una   *  +    " /    una discontinuidad dentro de un medio, entonces en los extremos de dicha discontinuidad se producen unas ondas ultrasĂłnicas denominadas ondas de difracciĂłn. (Figura NÂş 1) Las ondas de difracciĂłn se caracterizan porque son ondas esfĂŠricas que se propagan en to            %  +  03 "34 /

2. Aumenta la velocidad de inspecciĂłn.           los sistemas mecĂĄnicos, en el caso de las inspecciones mecanizadas de ultrasonidos con un registro de los datos. Esto permite realizar inspecciones por ultrasonidos de forma rĂĄpida        la radiografĂ­a mediante ultrasonidos registra  1.- TĂ&#x2030;CNICA TOFD PARA INSPECCIĂ&#x201C;N DE SOLDADURAS 1.1.- IntroducciĂłn     !       "  anĂĄlisis de las seĂąales de difracciĂłn generadas en los extremos de cualquier discontinuidad, en

#    $  %       como en el caso de la tĂŠcnica Pulso-Eco (PE).

Figura NÂş 1. FenĂłmeno de DifracciĂłn.

  # "*  " soldadura mediante la tĂŠcnica TOFD es la que se presenta en la Figura NÂş 2.   # "* '   dos palpadores, uno a cada lado del cordĂłn de soldadura, uno como emisor y otro como recep-

8=64=Ă&#x201E;4A8034;<0=C4=8<84=C>4=20=0A80B= "!

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  7&+  &@^?9

 9\   6Â&#x201E;

entre la onda lateral y la onda de difracciĂłn del extremo superior del defecto, al igual que ocurre con el eco de fondo, mientras que la onda de difracciĂłn del extremo inferior del defecto estĂĄ en fase con la onda lateral.

&  `k {    W   

    Â&#x201E; dura mediante la tĂŠcnica TOFD y seĂąales mĂĄs representativas.

tor. Estos palpadores estarĂĄn separados una distancia, PCS (Probe Center Spacing), en funciĂłn del espesor de la chapa, y de la frecuencia, ĂĄn ; ?  KK       ^ el volumen de soldadura deseado.

Otra herramienta que utiliza la tĂŠcnica TOFD es la vista B-Scan (Figura NÂş 3), con una esca   ] >       seĂąales de las indicaciones y la medida de longitud y profundidad de las mismas, al tiempo que deja un registro de datos, requisito que se ha de cumplir para poder sustituir a la radiografĂ­a. La generaciĂłn de esta vista requiere que el equipo disponga de una entrada de coordenadas.

Los palpadores generarĂĄn un haz angular de ondas longitudinales. El haz generado debe tener un gran ĂĄngulo de divergencia, por lo que se utilizarĂĄn palpadores con cristales de pequeĂąo diĂĄmetro. Las seĂąales mĂĄs representativas en la tĂŠcnica '&[    ] K     

Figura NÂş 3. RepresentaciĂłn B-Scan de una inspecciĂłn mediante la tĂŠcnica TOFD.

`7h7%xÂ&#x20AC;+  &@^ Â&#x201E; @    ^K ] #Â? directamente del palpador emisor al receptor. Esta onda longitudinal es la primera que llega al palpador receptor, ya que es la que tiene el recorrido mĂĄs corto. Esta onda no debe con>        K ]   ondas transversales. Â&#x201E; Eco de Fondo: Esta es la onda longitudinal Â?     K   "K ; ] es recibida por el palpador receptor. Es la seĂąal con mayor recorrido de distancia, por lo que aparece en el Ăşltimo lugar del A-Scan. Â&#x201E; @  !   SeĂąales de difracciĂłn (TIP): Ondas difractadas esfĂŠricas que se producen en los extremos de cualquier discontinuidad que quede dentro del haz ultrasĂłnico de los palpadores. Normalmente, cuando se utiliza la tĂŠcnica '&[  ?K  O =& K     ?^   >   O ; K     cada una de las seĂąales. Si observamos la Figura NÂş 2 veremos que se produce un cambio de fase

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Â&#x201E; =K {   K   K  K nar todo el volumen de la soldadura de una sola pasada. Â&#x201E; [           independientemente de su orientaciĂłn. Â&#x201E; '$ ?; K K  K ?  K > dad y tamaĂąo de los defectos, debido a que se mide directamente sobre el B-Scan la profundidad de las seĂąales de difracciĂłn de los defectos, por lo que, midiendo entre ellas se puede determinar el tamaĂąo de los mismos. TĂŠcnica muy Ăştil a la hora de medir profundidad de grietas. Del mismo modo, sobre el BScan se mide la longitud de la indicaciĂłn. Â&#x201E; !  $   ]    cuenta la amplitud de la seĂąal para el dimensionamiento de defectos. Â&#x201E; [Â?          K  de soldadura, por lo que en muchos casos, puede sustituir a la radiografĂ­a.

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`7q7% #+  &@^ Â&#x201E; Â&#x203A;  >  '  {     K  ?  {      K terior de la pieza, quedan interferidas por la seĂąal de la onda lateral como por la seĂąal del eco de fondo, respectivamente.

En la inspecciĂłn de soldaduras de chapas gruesas, es posible que sea necesaria la utilizaciĂłn de varios canales TOFD para cubrir todo el volumen de soldadura. El OmniScan MX dispone de distintos mĂłdulos de ultrasonidos convencionales con 2, 4 y 8 canales para poder trabajar con varios canales TOFD al mismo tiempo.

Â&#x201E;    K  ?   K >     ]  encuentra el defecto, pero no su posiciĂłn con respecto al eje central del cordĂłn de soldadu K   ]  >    K  defecto. `7~7% <   Â&#x201E;     +  &@^ El equipamiento bĂĄsico para la realizaciĂłn de una inspecciĂłn de soldadura mediante la tĂŠcnica TOFD es el siguiente: Â&#x201E; !]K           ders, presentaciĂłn BScan y con herramientas  >Â&#x2122; K K  $ '&[ (OmniScan MX).

&  `k > J - $ !K

con un registro de un canal TOFD

`7Â 7%<Â&#x20AC;!   +  &@^

Â&#x201E; <K       ondas longitudinales con gran ĂĄngulo de divergencia y alta sensibilidad y resoluciĂłn (palpadores de piezocomposite). Â&#x201E;  K ?   entre los palpadores, PCS, y mandar la posiciĂłn de los mismos al equipo mediante un encoder.

Figura NÂş 4. Distintos modelos de escĂĄneres mecĂĄnicos segĂşn la soldadura a inspeccionar.

Figura NÂş 6.

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 9\   6Â&#x201E;

[7%&<$*@@ }9_9<9\\9z<*9*<$$f*<@9"\9 [7`7%   La tecnologĂ­a Phased Array permite realizar inspecciones de soldaduras en Pulso-Eco tanto manuales como mecanizadas (con registro de datos). En ambos tipos de inspecciĂłn lo que se persigue es optimizar los tiempos de inspecciĂłn y mejorar la detectabilidad y evaluaciĂłn de los defectos.

La tecnologĂ­a Phased Array nos permite explorar una soldadura con varios ĂĄngulos al mismo tiempo, mediante un barrido sectorial o con un solo ĂĄngulo mediante un barrido lineal. En las inspecciones manuales de soldadura el barrido sectorial es el mĂĄs idĂłneo, ya que permite realizar la inspecciĂłn con varios ĂĄngulos al mismo tiempo, tiene una mayor cobertura del volumen de soldadura y requiere palpadores mĂĄs pequeĂąos (menos cristales), lo que facilita el manejo y acoplamiento de los mismos.

La tecnologĂ­a Phased Array permite cambiar las caracterĂ­sticas del haz que genera el palpador, pudiendo crear distintos palpadores virtuales con un mismo palpador Phased Array. Las caracterĂ­sticas que puede variar son: 1. Punto de focalizaciĂłn del palpador (FocalizaciĂłn EstĂĄtica o DinĂĄmica). 2. TamaĂąo del cristal del palpador virtual (Apertura). 3. El ĂĄngulo de incidencia (Barridos Sectoriales). 4. Simular el movimiento del palpador virtual a lo largo del palpador Phased Array sin necesidad de mover este (Barrido lineal). Esto nos permite optimizar el haz sonoro para una aplicaciĂłn concreta.

Figura NÂş 8. Barrido Sectorial superpuesto sobre       #    ?-    con indicaciĂłn de la posiciĂłn del defecto. - $ !K -     \  inspecciĂłn de soldaduras

Todos los ĂĄngulos del barrido sectorial se calibran, tanto en distancias, como en sensibilidad (curvas DAC/TCG). Por lo tanto, el operador sĂłlo tiene que realizar una pasada paralela al cordĂłn de soldadura, a cada lado de ĂŠste, y a una distancia adecuada para cubrir todo el volumen de la soldadura. En caso de detectar una indicaciĂłn, el operador moverĂĄ el palpador perpendicularmente al cordĂłn de soldadura para ver quĂŠ ĂĄngulo detecta con mayor amplitud la indicaciĂłn evaluada con dicho ĂĄngulo. [7h7%xÂ&#x20AC;& 6?9



[7[7%  Â&#x201E;?9



Esta forma de trabajar ahorra tiempo, ya que sĂłlo hay que realizar una pasada paralela al cordĂłn de soldadura. Se inspecciona con todos los ĂĄngulos al mismo tiempo, por lo que no hay que repetir la inspecciĂłn con palpadores de distintos  ÂŚ ;   ?  ? ^ ; ] al utilizar numerosos ĂĄngulos, mejora la detectabilidad de los defectos.

En aquellas inspecciones que no requieran un registro de datos, puede utilizarse la tecnologĂ­a Phased Array de forma manual.

Otra ventaja del Phased Array es que al tener una representaciĂłn con la composiciĂłn de varios   ? >     O -

&  `k }    W   

    Â&#x201E; dura mediante la tĂŠcnica TOFD y seĂąales mĂĄs representativas.

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 9\   6Â&#x201E;

Â?   ?   K   >   ^  en defectos planos, facilitando la medida de profundidad de grietas. La tecnologĂ­a Phased Array puede emplearse en cualquier aplicaciĂłn en la que se empleen ultrasonidos convencionales y no requiere una ?     K  ?  pecciĂłn. Se pueden utilizar los mĂŠtodos de evaluaciĂłn estĂĄndares (DAC/TCG, ASME V, AWS o DGS) !   ]  K   ciĂłn se muestran algunos ejemplos de modos de trabajo y/o evaluaciĂłn con el OmniScan MX manual. En estos ejemplos, se muestran los ĂĄngulos estĂĄndares de 45Âş, 60Âş y 70Âş, aunque se podrĂ­a seleccionar cualquier ĂĄngulo del S-Scan.

una evaluaciĂłn de los mismos a posteriori. En muchos casos, este registro de datos permite la sustituciĂłn de otras tĂŠcnicas como la radiografĂ­a, con el consiguiente ahorro de tiempo. La tecnologĂ­a Phased Array, en este tipo de inspecciones, permite que el movimiento del palpador, perpendicular al cordĂłn de soldadura para cubrir todo el volumen de la misma, se realice mediante barridos lineales o sectoriales generados electrĂłnicamente. Con esto se consigue cubrir todo o parte del volumen de la soldadura, sin necesidad de mover mecĂĄnicamente el palpador.

Figura NÂş 10.

! K? ?K   ? Â&#x2014;  ?K  ]K ?      {  ? #?   Klelo al cordĂłn de soldadura.

Figura NÂş 9. @-  :   ' Un S-Scan con todos los ĂĄngulos empleados para la inspecciĂłn. w Â&#x201E;$   W   Â&#x192;>k q|k  }|k    dientes curvas DAC para evaluaciĂłn.

2. Se reduce el nĂşmero de palpadores necesarios, ya que un mismo palpador Phased Array puede generar varios ĂĄngulos al mismo tiempo, con lo que se reduce la complejidad del sistema y favorece el acoplamiento de los palpadores. 3. Al no tener que realizar un movimiento perpendicular a la soldadura para cubrir todo el volumen, el tiempo de inspecciĂłn se reduce respecto a la tĂŠcnica convencional de ultrasonidos.

@-  :   ' Un S-Scan con todos los ĂĄngulos empleados para la inspecciĂłn. w Â&#x201E;$   W   Â&#x192;>k q|k  }|k      # ,Y$[:Y  # 

[7q7%  Â&#x201E;  Â&#x201E;?9

 La principal ventaja de las inspecciones mecanizadas es la posibilidad de registrar todos los datos de la inspecciĂłn para, si se desea, realizar

Figura NÂş 11. Distintos barridos -W   - -  J/  ' %     Â&#x192;>k %     q|k  Barrido sectorial de 45Âş a 70Âş con 1Âş de solape.

8=64=Ă&#x201E;4A8034;<0=C4=8<84=C>4=20=0A80B= "!

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Equipos como el OmniScan MX permiten calibrar, tanto en distancias como en sensibilidad (Curvas DAC/TCG) cada uno de los ĂĄngulos generados, por lo que puede utilizarse cualquiera de ellos para evaluar una posible indicaciĂłn. Se pueden crear diversos grupos (Diferentes barridos con un mismo palpador o diversos palpadores Phased Array), consiguiendo de esta forma realizar la inspecciĂłn de una soldadura de una sola vez. El registro de los datos de la inspecciĂłn nos permite evaluar los mismos a posteriori sobre las distintas vistas A-Scan, B-Scan, C-Scan y SScan.

Las inspecciones mecanizadas permiten realizar la inspecciĂłn de la soldadura con varios palpadores Phased Array al mismo tiempo, por lo que se puede realizar la inspecciĂłn de la soldadura de una sola pasada dependiendo del espesor de chapa. h7%$@'*9$f*<&Â&#x2021;$*$9       K?{  K  de soldadura, se pueden combinar distintas tĂŠcnicas que son complementarias entre sĂ­. Es posible combinar, por ejemplo, la tĂŠcnica TOFD con varios canales convencionales PE o Phased Array. Con esto se consigue obtener las ventajas del TOFD con las de Pulso Eco. h7`7%$8 +  &@^ trasonidos convencionales

&  `k ;{ *        #  Â&#x201E;$ %Â&#x201E; $ Â&#x201E;$  $Â&#x201E;$         

Como se comentĂł anteriormente, una de las limitaciones o desventajas de la tĂŠcnica TOFD era la existencia de dos zonas muertas. Una era la zona interferida por la onda lateral cercana a la K  K  ;    {  K Â&#x20AC;ma al eco de fondo en la cara opuesta a la super  K 

Figura NÂş 13. Ejemplo de escĂĄner mecĂĄnico para inspecciĂłn de soldaduras.

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Para cubrir estas zonas muertas se puede combinar la tĂŠcnica TOFD con la de Pulso-Eco convencional. Para ello, adicionalmente al canal '&[    Â&#x152;  < Â&#x2022;! K cubrir las zonas muertas del canal TOFD. Con dos palpadores de 45Âş, colocados uno a cada lado del cordĂłn de soldadura, se cubrirĂ­a la zona muerta de la onda lateral inspeccionando a salto. Y utilizando dos palpadores de 60Âş, a tiro directo, se cubrirĂ­a la zona muerta del eco de fondo.

La tecnologĂ­a Phased Array nos permite cubrir, ademĂĄs de las zonas muertas, todo el volumen de la soldadura con varios ĂĄngulos al mismo tiempo, sin necesidad de incrementar el nĂşmero de palpadores y utilizar escĂĄneres complejos. El nĂşmero de palpadores Phased Array necesarios dependerĂĄ del espesor de soldadura. !  & W§ Â&#x2014;ÂĄ  ?   raciĂłn de un canal TOFD y dos grupos Phased Array con un barrido sectorial de 45Âş a 70Âş con un solape de 1Âş.

!    ?       un canal TOFD y cuatro canales Pulso-Eco para cubrir las zonas muertas.

&  `k ;>       w&, y dos grupos Phased Array con barrido sectorial. Figura NÂş 14. CombinaciĂłn de la tĂŠcnica TOFD con la tĂŠcnica de Pulso-Eco convencional.

El mĂłdulo de ocho canales del OmniScan MX,   K? {      " dos canales TOFD y cuatro canales Pulso-Eco. h7[7% $8    +   &@^  ?9



La opciĂłn multigrupo del OmniScan MX, permite la generaciĂłn de varios grupos Phased Array, al mismo tiempo que canales TOFD o de ultrasonidos convencionales. Todos los resultados aquĂ­ expuestos han sido realizados con el OmniScan MX de Olympus.

AdemĂĄs de las zonas muertas, la tĂŠcnica TOFD tiene la limitaciĂłn de que no puede posicionar el defecto con respecto al eje central del         ! K    a la hora de caracterizar el defecto. Empleando ultrasonidos convencionales podemos cubrir de forma sencilla las zonas muertas de la tĂŠcnica TOFD. Pero cubrir todo el volumen de soldadura con la tĂŠcnica Pulso-Eco, supondrĂ­a utilizar un escĂĄner mecĂĄnico complejo que realizase un movimiento perpendicular al cordĂłn de soldadura, a la vez que otro paralelo al mismo. Esto ademĂĄs supondrĂ­a un tiempo de inspecciĂłn muy largo.

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SustituciĂłn de las Torres del TelefĂŠrico del Teide

Miguel Pintor Domingo Luis Pintor SepĂşlveda  $5 $ 

`7%*&\@"$$f*z9*&<$<<*&< l TelefĂŠrico al pico del Teide se construyĂł en la dĂŠcada de los 60 y fue puesto en funcionamiento en 1.972. Treinta aĂąos despuĂŠs, en 1.999, se realizĂł una completa renovaciĂłn de las instalaciones: estaciones, maquinaria, central de producciĂłn de electricidad, instalaciones elĂŠctricas, cabinas, cables, etc., situando las instalaciones al mĂĄximo nivel de seguridad y modernidad. No se renovaron las torres, dado el elevado coste de las obras realizadas, quedando su sustituciĂłn para mĂĄs adelante.

E

Transcurridos 10 aĂąos mĂĄs de vida de las estructuras de las torres (2008) se hacĂ­a necesaria la renovaciĂłn. Las torres habĂ­an estado sometidas a grandes solicitaciones por carga de viento Â&#x2019;?  Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039; ¨? "Â&#x2018;  " Â&#x2019;?  K de la estructura en cuatro veces), de las vibraciones que produce el funcionamiento (38 aĂąos de actividad), de los golpes producidos por piedras que ruedan por la ladera, y de los grandes â&#x20AC;&#x153;manguitosâ&#x20AC;? de hielo (formaciones de hielo que se producen en los cables que lo rodean a modo de manguito llegando a tener diĂĄmetros de 0,8 a 1 metro) de mĂĄs de 3 toneladas que descienden deslizĂĄndose por los cables tractores a mĂĄs de 40 ¨? " ?K    ^{     con gran violencia. La correcciĂłn de los impactos, "^ ^   K ] ] ^     ^  ; K    ?   esquema resistente de las estructuras.

70

Durante la vida de las torres fue necesario  #  K >  K   formaciones que se colocaron sin la tensiĂłn que debieran soportar, creando distorsiones en el esquema resistente de la estructura. Antes de la renovaciĂłn, el estado de las torres producĂ­a movimientos indeseables durante la explotaciĂłn, provocando falta de alineaciĂłn de los apoyos de los cables, que aconsejaron abordar el cambio de las estructuras de las torres. La forma clĂĄsica de realizar las estructuras de telefĂŠricos consiste en el empleo de helicĂłpteros para transportar las piezas nuevas y retirar las antiguas. En el Teide, debido a su altura, los helicĂłpteros experimentan una pĂŠrdida de capacidad de elevaciĂłn del 50%, siendo necesario el empleo de grandes helicĂłpteros (modelos rusos ¨? >>Â&#x2018; ] K? #   '  Â&#x2014;ÂĄ '

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El problema es que estos helicĂłpteros no estĂĄn autorizados por el Ă&#x201C;rgano Rector del Parque Nacional, debido a los impactos (ruido y erosiĂłn) que las potentes corrientes de viento creadas por su doble aspa, generan sobre las laderas del Teide.

Constructor y Promotor). Se estableciĂł un protocolo de seguridad muy preciso para evitar accidentes, ya que la construcciĂłn se realizĂł con el TelefĂŠrico operando con pasajeros; en cada aproximaciĂłn a cada torre se avisaba a los operarios para que se resguardasen de la cabina. TambiĂŠn obligĂł a buscar y contratar una calidad de fabricaciĂłn muy alta, dado que cualquier desviaciĂłn de lo proyectado tropezarĂ­a con la estructura antigua impidiendo la nueva construcciĂłn. Las nuevas torres corrigen los problemas de las anteriores, como es situar la escala de ascenso por el exterior, evitando la posible caĂ­da de trozos de hielo sobre los operarios con la primitiva colocaciĂłn en el interior de la torre.

Otro procedimiento posible fue el empleado en la primera construcciĂłn de las torres y que consistiĂł en la instalaciĂłn de un TelefĂŠrico provi    K   Â&#x2014;ÂĄÂ&#x2039;Â&#x2039; ¨ K   lĂ­nea, imposible de construir en la actualidad por la afecciĂłn que producirĂ­a al paisaje.

TambiĂŠn se dotaron los pilares traseros de protecciones elĂĄsticas contra el impacto de piedras rodantes por la ladera, conductos para el cableado Ăłptico y elĂŠctrico. Dadas las condiciones atmosfĂŠricas extremas que se conocĂ­an en el Teide, se reforzĂł la estructura un 15%.

Con cualquiera de estos procedimientos, durante la reconstrucciĂłn de las torres, se hubiera paralizado la actividad del TelefĂŠrico.

[7%\@z<$&@

     K  ? >  ? la renovaciĂłn completa de las torres sin detener la actividad del TelefĂŠrico, de forma que, se utiliza  ^ K  K     K Para ello, se instalĂł una estructura de aluminio dentro de una de las cabinas dotada de una grĂşa   K  K Â&#x2014;ÂĄÂ&#x2039;Â&#x2039; ¨ ]  Â&#x2013;Â&#x2039;Â&#x2039;  Â&#x2020;Â&#x2039;Â&#x2039; horas de la maĂąana y de 18:00 a 20:00 horas de    K ^ K "    para conseguir que, desde las 9:00 de la maĂąana a las 17:00 horas de la tarde, una vez desmontada la estructura, transportara pasajeros. Esto, ademĂĄs de resolver el transporte de las barras de las estructuras, permitĂ­a realizar una explotaciĂłn razonable de la instalaciĂłn evitando la paralizaciĂłn de la misma durante cuatro meses, con el considerable quebranto econĂłmico, calculado en unos 4 millones de euros.

-

Consultadas empresas especializadas en transporte por cable en Europa, se constatĂł que esta operaciĂłn jamĂĄs se habĂ­a realizado y, por tanto, supuso un reto enorme para todas las partes implicadas (Proyectista, Director de Obra,

[7`7%   Fecha del Proyecto: 30 Abril de 2006. Comienzo de las obras: 10 Septiembre de 2007. FinalizaciĂłn de las obras: 20 Julio de 2008. Autor del Proyecto: Miguel Pintor Domingo y Luis Pintor SepĂşlveda. - Director de las obras: Luis Pintor SepĂşlveda. - Promotor: TelefĂŠrico del Pico del Teide S.A. - Constructor: Garaventa A.G. (Thun-Suiza). - Las Torres estĂĄn numeradas en sentido ascendente, siendo de iguales dimensiones las torres 1,2 y 3 y mĂĄs corta, pero con una cimentaciĂłn mĂĄs alta, la torre 4. Las cuatro torres se encuentran a las cotas 2.681, 2.972, 3.355 y 3.488 sobre el nivel del mar. [7[7%

 - Altura de las torres 1, 2, y 3 desde cimientos hasta parte inferior de la cabeza de la torre: 44,75 m. y hasta coronaciĂłn de la cabeza: 48,95 m. - Altura de la torre 4 desde cimientos hasta parte

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inferior de la cabeza de la torre: 19,7 m, y hasta coronaciĂłn de la cabeza: 23,9 m.

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[7h7% 7 -

Tipo de acero: Fe E355. Calidad del acero: B, zincado en caliente. Calidad de la soldadura Qc. Agujereado: perforado. Tornillos de alta resistencia 10.9. CĂĄlculo, tolerancias de laminado y apriete de tornillos, segĂşn EUROCODIGO.

Secciones principales mĂĄs caracterĂ­sticas de las estructuras: - HEB 320, 300 y 200. - UNP 300. - RRW 100, 120, 150 y 180 * 5.0. [7q7%$      Se realizaron 10 hipĂłtesis de solicitaciones sobre las torres teniendo en cuenta el peso propio de estructura y cables, el peso de formaciĂłn de hielo en estructura y cables ( llegando a cuadruplicar el peso propio de la estructura) , situando â&#x20AC;&#x153;manguitosâ&#x20AC;? de hielo de 80 centĂ­metros de diĂĄmetro a lo largo de los cables portantes, y las acciones debidas al viento con y sin hielo en estructura y cables. La hipĂłtesis de viento con hielo en estructura prevĂŠ un viento de 100 millas por hora    Â&#x2013;ÂĄ K     K # # de la estructura recubierta de hielo. Por Ăşltimo, se consideran las acciones de la cabina cargada a tope realizando una frenada de emergencia y los esfuerzos producidos por el rozamiento de las cabinas.

Se sometieron las estructuras a las combinaciones antes indicadas, obteniendo los esfuerzos sobre cada barra, utilizando el programa SAP Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2039;Â&#x2014;Â&#x2014; ]       ^Â?  cada barra por divisiĂłn entre tensiĂłn derivada del esfuerzo axil y del momento en la misma, por la    ?^   ^ !    deben ser inferiores a 1. A tĂ­tulo de ejemplo, se incluye a continuaciĂłn uno de los esquemas resultantes que corresponde a la combinaciĂłn â&#x20AC;&#x153;9â&#x20AC;? de cargas, que resultĂł ser    K$?  ?  ? >   Â&#x2014;        ^Â?   barras que aparecen coloreados en verde, sĂłlo K  ^   Â?      Â&#x2039;Â&#x2020;ÂŁ

 "K    ]      siguiente, se combinaron en 17 combinaciones de carga, considerando todas las compatibles y que producen efectos pĂŠsimos:

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h7%<$\$f*<@&\9'9]@ 3.1.- Trabajos previos % ^8      

7 La   >^  { K   ?   Ferger A.G. de Sionen. Se realizĂł un premontaje de varios tramos de una de las torres para comprobar el sistema constructivo y la calidad obtenida. Una labor fundamental realizada en fĂĄbrica fue la etiquetaciĂłn de cada una de las piezas y la introducciĂłn en el orden correcto en los contenedores para extraerlas en el orden debido, dado el poco espacio disponible en el aparcamiento para el acopio en el Teide. Hay que tener en cuenta que estando el telefĂŠrico abierto al pĂşblico era necesario disponer del mĂĄximo espacio para aparcamiento de clientes y, por otro lado, era imposible acopiar fuera de las zonas asfaltadas para el aparcamiento, dado que se entraba en terreno del Parque Nacional. Esta labor fue realizada por el Jefe de Montaje que iba a trabajar en la obra, de esta manera, se evitaron errores y pĂŠrdidas de tiempo durante la construcciĂłn.

TambiĂŠn fue necesario el recrecido de algunas de las bases de cimentaciĂłn con hormigĂłn arma  ! > ?    K { la puesta en obra del hormigĂłn. Por Ăşltimo, se realizĂł una rehabilitaciĂłn completa de todos los paramentos de hormigĂłn de los cimientos, sellado de grietas, tratamientos para las armaduras, tratamiento de impermeabilizaciĂłn y pintado. h7[7%9    - Acopio. Se realizĂł en una zona delimitada del aparcamiento de clientes. Se fueron sacando   K           Kvisto para cada torre y evitando la acumulaciĂłn de material acopiado. Esta tarea la hacĂ­a el Jefe de Montaje cada maĂąana, sacando las piezas que se iban a utilizar durante la jornada. - Transporte. Se utilizaron las cabinas del telefĂŠrico fuera del horario de apertura al pĂşblico.

El envĂ­o de la estructura se realizĂł en 8 contenedores de 40 pies. - Trabajos en los cimientos. Antes de comenzar a sustituir las torres, se realizaron 64 perforaciones de 2,5 m de profundidad para introducir los anclajes de sujeciĂłn de las nuevas torres. Esta labor fue complicada debido a la imposibilidad de disponer de las perforadoras habituales en cualquier obra, dado que la Ăşnica manera de poner en obra maquinaria era a travĂŠs de las cabinas del TelefĂŠrico, lo que suponĂ­a una limitaciĂłn en dimensiones y peso. A esto hay que aĂąadir que los cimientos de las torres estĂĄn fuertemente armados.

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# Antes de detallar el montaje conviene recordar que todas las operaciones que se describen a continuaciĂłn se hicieron sin posibilidad de acceso rodado y en condiciones de alta montaĂąa. El montaje de las torres se realizĂł en dos periodos separados por el invierno de 2007-2008. Primero se construyĂł la torre 3 en SeptiembreOctubre de 2007, y posteriormente las torres 4, 2 y 1 en Abril, Mayo y Junio de 2008, respectivamente. Las nuevas torres se construyeron a pocos centĂ­metros por fuera de las antiguas, rodeĂĄndolas, hasta llegar a las vigas maestras que soportan los caballetes de apoyo de los cables portantes.

La construcciĂłn de las torres se realizĂł con el Ăşnico apoyo de la grĂşa de la cabina, de manera ]     K Â&#x2019;  Â&#x2014;  Â&#x2014;ÂĄ 'Â&#x2018;  colgaban de la misma y los montadores los guiaban mediante cuerdas y cables hasta su posiciĂłn

# K     <   K ; piezas mĂĄs pequeĂąos no era necesaria la grĂşa de la cabina, ya que los montadores dispusieron

> K  Â?         K leas, pequeĂąos motores de tiro y tracktels para el izado y guiado de este material. Estas labores fueron realizadas por un equipo de 6 montadores muy especializados. Una vez la nueva torre llegĂł a contactar con la cabeza que sustenta los cables, permanecĂ­a en carga la torre antigua y descargada la nueva. Por ello era de temer que si se cortaba el contacto de la cabeza con la torre antigua, tendrĂ­an lugar efectos dinĂĄmicos perniciosos. Para evitarlo, entre los cimientos y la base de la torre nueva se colocaron gatos con capacidad para 200 toneladas, que elevaron la nueva torre hasta asumir ĂŠsta toda la carga de la cabeza y conectarla con la torre nueva, con la certeza de que toda la carga la asumĂ­a la nueva estructura, permitiendo cortar el contacto con la torre antigua sin ningĂşn desplazamiento o efecto dinĂĄmico. Esta labor fue muy

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delicada, siendo controlada mediante topografĂ­a y continuas mediciones, dado que cualquier desviaciĂłn sobre la correcta posiciĂłn de la torre a la hora de asumir las cargas podrĂ­a tener efectos negativos sobre toda la estructura. El desplazamiento vertical a introducir en la torre nueva, para conseguir liberar la torre antigua de carga, se calculĂł en gabinete mediante el programa de cĂĄlculo de estructuras SAP 2000-11, anteriormente mencionado. Los gatos hidrĂĄulicos utilizados en esta operaciĂłn fueron introducidos en huecos realizados en el hormigĂłn de los cimientos. h7q7%Â&#x20AC;  

 Una vez conectada la torre nueva a la cabeza de la torre y puesta en carga mediante los gatos, se procedió a la desconexión de la torre antigua de la cabeza. Una vez se desmontó la zona cercana a la conexión de la cabeza, se procedió a descender la torre nueva mediante los gatos hidråulicos hasta apoyar completamente en los cimientos. Posteriormente se realizó el desmontaje comK     K œ ¡  K   en las bases de las torres y trasladåndolos con las cabinas del TelefÊrico a la estación inferior. Del mismo modo que la torre antigua sirvió de apoyo para construir la nueva, para el desmontaje, se utilizó la torre nueva para ubicar todo el sistema de poleas y de tiros para la retirada a las bases de las torres de todas las piezas de las torres antiguas.

h7~7%\! Â&#x201E; Â&#x20AC;  Tras la retirada completa de la torre antigua, y    #   K   #  {  K     Â&#x2014;ÂŁ K   Â? K    Â?     ?    K>   de 2,5 m de profundidad. Posteriormente se reforzaron los anclajes de los cimientos con dos K       K  ?    torre antigua por cada esquina de la torre.

Esta labor se realizĂł sin detener la actividad de la instalaciĂłn, de manera que los transportes se hicieron fuera de horario de apertura al pĂşblico.

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h7Â 7%\ 7 - ProtecciĂłn de los pilares principales. En los pilares principales del lado montaĂąa de las torres 2 y 3, se colocaron protecciones con disipadores de energĂ­a para minimizar los daĂąos que pudieran provocar los impactos de rocas provenientes de la ladera, como ya los habĂ­an causado en las torres antiguas. - Escalera. En la torre antigua, la escalera estaba ubicada por dentro con un Ăşnico descansillo a media altura, lo cual suponĂ­a un riesgo para los trabajadores por la posibilidad de desprendimiento de trozos de hielo de la parte alta. En las torres nuevas la escalera es exterior y estĂĄ dotada de 4 descansillos, asĂ­ como de una lĂ­nea de vida adecuada para su uso.

q7%$@*$"@*< Los trabajos se realizaron en alta montaĂąa con cabinas a 50 metros de altura cargadas con 40 pasajeros, pasando cada 8 minutos a 8 metros por segundo por encima de las torres. Estos trabajos siempre son especiales por el increĂ­ble paisaje, el aislamiento y las duras condiciones climatolĂłgicas. Es por esto, por lo que se desarrolla fuertemente el espĂ­ritu de ]K ;      ] ^  ? ĂŠsta, serĂ­an muy difĂ­ciles de realizar. Destacar la gran pericia de los operarios austriacos que realizaron el trabajo, sin que se produjera un solo accidente, pese a trabajar con piezas de varias toneladas a una altura considerable y con el TelefĂŠrico en uso. AdemĂĄs, es la primera vez que tal sistema se utiliza en el mundo realizĂĄndose, pese a su

   _ K   {  completamente aislada, en condiciones de alta montaĂąa y con el debido cuidado de trabajar en un Parque Nacional. El desarrollo de la obra serĂĄ, sin duda, imitado en lo sucesivo, ya que gran parte de las estructuras de telefĂŠricos de Europa tienen una edad avanzada y requieren la sustituciĂłn de sus torres.

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La Humedad de Capilaridad

(I PARTE)

Ricardo IbĂĄĂąez Serrano

TĂŠcnico Especialista de Laboratorio 8  $    "#  $ 

`7%*&\@"$$f* n esta primera entrega vamos a analizar un problema recurrente en el ??     # dustriales y, en general, en cualquier otra instalaciĂłn que emplee materiales habituales de construcciĂłn. Se trata de la llamada humedad de capilaridad ascendente, y debe su nombre a la humedad, que proviniendo del subsuelo, asciende desde los cimientos hasta   ?        

E

Esta humedad contiene sales disueltas, que al evaporarse, precipitan y cristalizan, formando una corona de sales en forma de polvo blanquecino caracterĂ­stico, a veces con forma de copos o conjuntos de copos algodonosos, produciendo muchas veces abombamientos interiores de los revestimientos de muros y pinturas.

&   `k ; G Â&#x2020;   -  desprenden la pintura de un paramento.

Es desconcertante cuando se desconoce el origen y sus mecanismos de actuaciĂłn, ya que  ?K  K ;  ?  ##  K      ^  poco tiempo. Del mismo modo, si las sales se encuentran en cavidades ocultas, reciben el nom^  K      #    de humedecimiento por capilaridad y secado, las

sales producen disgregaciĂłn de los materiales y desprendimiento de enlucidos, morteros, pinturas y acabados, debido a que, en la mayorĂ­a de los casos, las sales disueltas presentan grandes cambios dimensionales (del orden de 4 veces), expansionĂĄndose por hidrataciĂłn y produciendo  ;      K      ?  construcciĂłn habituales. El muro hĂşmedo, en exteriores, provoca adherencia de suciedad que, a su vez, es caldo de cultivo para hongos, musgo, verdĂ­n, etc. Las hu?    K     ?tan en los exteriores de los muros por una franja, que muestra normalmente un obscurecimiento,     K    <   constante, aunque con borde irregular, que puede tener una altura de varios centĂ­metros a partir del suelo, e incluso, superar el metro de altura.

FotografĂ­a NÂş 2. Las sales disueltas precipitan siguiendo el contorno de la escalera.

FotografĂ­a NÂş 3. Las sales disueltas precipitan siguiendo el contorno de la rampa.

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Normalmente mantiene el paralelismo entre la calle y la franja, manteniendo la altura capilar en rampas y escaleras, presentando disminuciones de la misma alrededor de huecos y en esquinas.

FotografĂ­a NÂş 5. La humedad del jardĂ­n asciende por los capila  -   ?      

FotografĂ­a NÂş 4. La humedad del subsuelo se evapora y las sales disueltas se expanden y desprenden la pintura.

! ? "_?      ?  veces en una franja de altura mĂĄs o menos constante, coronada por una lĂ­nea irregular donde se produce el ampollamiento de la pintura, e incluso desprendimientos del enlucido. Si el recubrimiento de la pared es poroso, presenta igualmente   ^]   <  un incremento de la humedad ambiente de la estancia, haciendo los interiores hĂşmedos e insalubres. En muchos casos se observa la proliferaciĂłn de moho e insectos asociados, como el piojo de los libros, ĂĄcaros, etc. (insectos que proliferan en ambientes hĂşmedos), manchas obscuras en la pared, manchas amarillentas y verdosas, y combinaciones de las anteriores, no sĂłlo en la pared, sino sobre cortinas, muebles y ropa de casa. Si se ha reparado y pintado recientemente, se

 K  ?^   ?K  Kcie simplemente pasando la mano por la pared, de arriba abajo hasta el zĂłcalo, encontrando mĂĄs frĂ­a la zona inferior. Sin embargo, muchas veces el yeso y la escayola de acabado que se utiliza en interiores, debido a su carĂĄcter higroscĂłpico, distribuye de forma uniforme la humedad, pareciendo â&#x20AC;&#x153;de condensaciĂłnâ&#x20AC;?, incrementando notablemente la humedad relativa interior, complicando la diagnosis (sobre todo, si para hacer habitable una vivienda, se ha pintado recientemente).

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Es muy importante considerar que en los materiales de construcciĂłn, la detecciĂłn de la humedad, tanto de forma visual y/o mediante el tacto, no se presenta hasta que ya empieza a mostrar sus efectos perniciosos; y si bien, el cuerpo detecta diferencias de temperaturas inferiores al grado centĂ­grado, sĂłlo cuando hay grandes variaciones de humedad somos capaces de detectarlas. Por ejemplo, la madera puede ser atacada por el moho con un contenido de humedad del 20%, sin embargo, al tacto no la sentimos hĂşmeda hasta que no llega al 30%. Por tanto, se hace imprescindible utilizar tĂŠcnicas especializadas de medida y diagnĂłstico, tanto para medir el grado de humedad de las suK  ?   ^   ?Kras. AsĂ­, mediante TermografĂ­a Infrarroja se puede determinar la situaciĂłn del problema, antes y despuĂŠs de los tratamientos, permitiĂŠndonos documentar y comprobar la bondad de los mismos. [7%9 *f&$@z<9 A travĂŠs de TermografĂ­a Infrarroja, analizando los cambios de temperatura que registran, podemos: Â&#x201E; [?  K  "?    muro. En la FotografĂ­a NÂş 6 se puede observar que la imagen infrarroja revela acumulaciĂłn de agua en la parte inferior, coincidiendo con una temperatura mĂĄs baja. Â&#x201E; ^#   ?  ]    " humedecer los materiales de construcciĂłn. Â&#x201E;        Â&#x201E; <$   >   ?K?^{  Por otra parte, con el empleo de equipos portĂĄtiles Medidores de Humedad de materiales, podemos: Â&#x201E; %   Â&#x20AC;    K   "medad e incluso hacer un â&#x20AC;&#x153;mapaâ&#x20AC;? con los pun-

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La mediciĂłn con sondas profundas de pared permite determinar si la humedad proviene de la ascensiĂłn capilar o si estĂĄ acompaĂąada de agua de lluvia o fuente de humedad exterior (Ver Figura NÂş 1). FotografĂ­a NÂş 6.

tos de medida, uniendo los puntos de similar humedad como si de un mapa de isĂłbaras se  K  ;     del problema. Â&#x201E; !  ]K   ?     K  varias funciones, tales como: o En la FotografĂ­a NÂş 7 vemos el MMS Protimeter realizando la bĂşsqueda de humedad en modo â&#x20AC;&#x153;gruesoâ&#x20AC;? mediante radiofrecuencia, que llega a una profundidad de unos 15 mm.

Figura NÂş 1.

FotografĂ­a NÂş 7.

o En la FotografĂ­a NÂş 8 tenemos el mismo equipo haciendo medidas mediante pines de contacto. Es necesario saber el tipo de material y hacer las correcciones adecuadas para determinar el contenido de humedad.

FotografĂ­a NÂş 8.

o En la FotografĂ­a NÂş 9 se presenta haciendo mediciones de humedad en muros con sondas profundas de pared, mediante el taladrado previo de dos agujeros de 6 mm de diĂĄmetro, con una separaciĂłn de 50-75 mm a la profundidad requerida.

h7% 9*&<*<*&@z $"\9 < 9 <^@\<$<*$9<'999$99\9 Lo ideal, antes de la eliminaciĂłn fĂ­sico-quĂ­mica

       ]   ciclos de saturaciĂłn-evaporaciĂłn hayan concluido (si la causa del exceso de humedad es una inundaciĂłn, esperar a que seque; si la causa es una rotura de tuberĂ­a, repararla, etc.). Â&#x201E;       K   K  lis (presentan un aspecto de pelusa blanca), se cepillan sin lavar con agua. Â&#x201E;       ^  >  solubles, basta un cepillado y un lavado de la K     ? K K ^ Â&#x201E;      ^  ^    K  K  ? Â?  K  agua muy pura (para evitar la absorciĂłn excesiva de ĂĄcido en la etapa posterior) y se aplica una soluciĂłn dĂŠbil de ĂĄcido clorhĂ­drico al 10%, lavando seguidamente con agua pura. Â&#x201E;     ?    K       K      la pared, ademĂĄs del proceso de lavado con ĂĄcido clorhĂ­drico diluĂ­do hay que reponer las partes disgregadas.

FotografĂ­a NÂş 9.

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Para evitar la ascensiĂłn capilar cuando no se puede evitar la fuente de humedad, se emplean varias tĂŠcnicas:      6   8Â&#x20AC;    ^       ?  substancias que, o bien bloquean la red capilar y, por tanto, disminuyen ostensiblemente la caK  ; ^    ÂŚ ^   sustancias hidro-repelentes que constituyen una barrera efectiva. Los mĂĄs empleados para bloquear la red capilar estĂĄn basados en silicatos de etilo con formulaciones propietarias, a veces mezclados con alquil-alcoxisilano para aĂąadir propiedades hidrofugantes a las propiedades consolidantes. Reaccionan con los componentes del soporte taponando la red capilar al cabo de varios dĂ­as de reacciĂłn, para lo cual deben embeber el soporte donde se aplican.

extremos son conectados a partes opuestas de la vivienda siempre que creen un diferencial de K  ] K # ]  Â?    secaciĂłn por este mĂŠtodo de la base del muro #    K ?K ]  Â?

    Z ?$ ? { K K>^   ? K    alta higroscopicidad que se instalan de manera parecida.

FotografĂ­a NÂş 10. AERATORCONDENSOR de Knapen.

FotografĂ­a NÂş 11. Sistema    (Servicio de RehabilitaciĂłn COAAT Sevilla).

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Figura NÂş 2.

     muros, entre los que se destacan: Â&#x201E;  K   #  K    exterior, junto al muro de cimentaciĂłn. Es reconocida como una de las mejores soluciones (patio inglĂŠs). Â&#x201E;        K K ? Â&#x2019;   descompresiĂłn capilar), cerrando los huecos con elementos que permitan la ventilaciĂłn. Â&#x201E; Z{   #   K      ?  

  K     ?^$ ?   cio, que constituyen una soluciĂłn idĂłnea si se complementa con los sistemas de inyecciĂłn quĂ­mica. Â&#x201E;   K# K   #    ^ del muro mediante conducto. Uno de los mĂŠtodos consiste en la aplicaciĂłn perimetral de  K  " ?   > ?  ÂśZ¡    apertura hacia la pared, creando un conducto con una toma de aire en un extremo a nivel de planta baja, y el otro extremo conectado a un ventilador eĂłlico en cubierta (ghibli); o bien, los

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!  ??     # ; quier otro elemento que emplee materiales de construcciĂłn habituales, es necesario, ademĂĄs

       K conocer en lo posible el origen de la humedad que provoca los ciclos de secado-hidrataciĂłn sin recurrir a soluciones â&#x20AC;&#x153;parcheâ&#x20AC;?, que lo Ăşnico que hacen es dilatar los problemas y aumentar los costos a medio-largo plazo. El empleo de tĂŠcni ?  ; ?    "?  K   ;  {   K ^? La aplicaciĂłn de inyecciones de siliconatos o mineralizadores, sistemas de aireaciĂłn de muros K   ?   K    Âś   ¡ constituyen soluciones mĂĄs econĂłmicas que la realizaciĂłn de barreras capilares de tipo epoxi, polietileno o de morteros tĂŠcnicos de baja capilaridad mediante corte de los muros y aplicaciĂłn de las mismas (Ver Tabla 1).

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Tabla 1.


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Los Retos de la InnovaciĂłn en Inteligencia   vanzada Roberto Moreno DĂ­az CatedrĂĄtico EmĂŠrito de la "#  $   $ # `Â&#x2026;Â&#x192;~

Ensayo  %  Â&#x2019;%Â&#x2018; #{  se buscan herramientas formales lo ? K  K cribir el todo y las partes de un sistema capaz de sentir el medio, de percibirlo, de construirse un modelo de sĂ­ mismo en  ?   ;  ^ ; { ?   ?   de sus posibles reacciones en ĂŠl; capaz de actuar sobre el mismo a travĂŠs de las acciones efectoras que el sistema decida. De predecir el comportamiento del medio a travĂŠs de hipĂłtesis de acciĂłn en sus modelos. Capaz de aprender, con y sin di" "K    K{   ; ? car reglas y procedimientos de acciĂłn. De poseer objetivos que puedan ser explicados y capaz de establecer estrategias complejas de actuaciĂłn.

E

En IA se cree que si dichas herramientas formales se encuentran, entonces podemos, al menos en teorĂ­a, construir tal sistema. Esos retos no son nuevos. De hecho, las potencialidades descritas para el deseado sistema son un resumen de lo que muchos seres vivos hacen y menos de lo que nosotros mismos hacemos. Cada ĂŠpoca se ha enfrentado a un conjunto parecido de objetivos y los ha intentado resolver a su manera, es decir, con las herramientas que la historia y la ĂŠpoca les proporcionaron.

Aún pensando que nuestra era de computadoras posee las herramientas mås potentes que han existido hasta el momento, las desiderata no son tampoco menos. De hecho, ya a principios de los cuarenta, el programa Percepción-Computación Comportamiento adaptivo e inteligente, programa PCCai, quedó establecido, al poner juntas las herramientas formales que hasta entonces habían surgido y de las que se esperaba el Êxito. Han ocurrido, desde entonces, varias cosas. Primero, nos percatamos de que las herramientas no eran tan adecuadas, excepto para situaciones que podrían ser descritas de forma exhaustiva, que, por desgracia, son situaciones triviales. Por ejemplo, la percepción escapa absolutamente a ello. Segundo, nuestros conceptos computacionales estaban sujetos al corsÊ demasiado estrecho de los números computables, una herencia lógica de la propia lógica clåsica, que, despreciando la metodología de la física teórica, caía en sus propias rampas como generadora de teoría del conocimiento. Tercero, lo mås que se aportaba formalmente para entender el comportamiento estaba ligado a la regulación y a la homeostasis, sin considerar las extraordinarias complicaciones conceptuales que proceden de la última acción > ?   ! # ° = ?bleth, Bigelow, Von Neuman, Craick, McCulloch, Pitts y Shannon estuvieron acertados al plantear

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el programa PCCai como un programa de futuro para acercarnos a la mĂĄquina ideal que se enfrentarĂĄ a lo humano. De hecho, creemos que lo acertado fue el percatarse que el programa, a niveles completamente formales, era planteable. !    ??  ]  " ; con los computadores a nuestro lado, no estamos diciendo mucho nuevo, a pesar de que la potencia de cĂĄlculo se ha multiplicado casi tanto como el nĂşmero de neuronas durante la evoluciĂłn. En un camino de siete dĂŠcadas, camino de vĂŠrtigo exponencial que ha llevado a la conclusiĂłn de que entender es sinĂłnimo de construir, resulta que no hemos ido mucho mĂĄs lejos de los planteamientos de quienes, de una forma o de otra, yendo por encima o disimulando con metĂĄforas los inconvenientes de su tiempo, plantearon el programa original. En este tiempo hemos tenido desde visionarios sin fundamento hasta bien fundamentados crĂ­pticos computacionales. Pero lo que a estas alturas queda claro es que es preciso un salto conceptual. Se ha multiplicado por grandes cifras la velocidad computacional y el nĂşmero de unidades que estĂĄn a nuestra disposiciĂłn para computar o almacenar datos; se tiende a sensores que sensan mĂĄs y a robots-efectores que actĂşan con mĂĄs precisiĂłn que delicadeza. Pero de un millĂłn de enanos no surge un gigante. De un millĂłn de enanos organizados surge un seudogigante. Viejos y clĂĄsicos problemas que habrĂ­an sido dados por imposibles han sido o estĂĄn siendo resueltos. Cuando tenemos mĂĄs -o ?     ? K?  ] K  actuar sobre otros mil variables, nos ponemos ahora el gorro que nos quitĂĄbamos hace unos no muchos aĂąos, gracias a la Herramienta. Ecuaciones altamente no lineales, no seguibles, en tecnologĂ­a y en fĂ­sica, ya son perfectamente tratables. Problemas de manejar gran cantidad de datos no numĂŠricos, con diccionarios complejos y reglas de interpretaciĂłn, donde el nĂşmero de condicionantes y condicionables queda a nuestra voluntad, estĂĄn en nuestra mano, con la Ăşnica y            Kcia y gente para meter eso dentro de la Herramienta; aunque muchas veces nos percatamos que no habrĂ­amos entendido aquel universo tan bien como pensĂĄbamos. Accedemos con procedimientos hechos a nuestra medida, de tal forma que, con cuatro ideas y tres iconos, creamos nuevos universos, tri o multidimensionales que existen mientras nuestra cabeza existe. Pero, ÂżquĂŠ

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aĂąade todo eso al no nuevo programa del PCCai? Utilizo ahora una frase de mi maestro, del cual se pueden decir muchas cosas, excepto que no era real y provocativo: â&#x20AC;&#x153;El mundo es tan complejo como la conceptuaciĂłn que un cerebro tenga

 ?? ¡   K    quisiciones que nos llevan fuera del Programa. Pero, en el programa, nos hemos preocupado de entender quĂŠ implica el modelar un medio? SĂłlo en situaciones triviales, descriptibles en la lĂłgica; porque el tema es integral. Y cuando se han hecho intentos de formalizaciĂłn con modelos mĂĄs altos, todo queda en palabras no realizables. AhĂ­ estĂĄ el reto. McCulloch escribiĂł un programa de K?       ?      cincuenta, que titulĂł: ÂżquĂŠ es un nĂşmero que el cerebro lo puede conocer, y quĂŠ es un cerebro que puede conocer un nĂşmero? El planteamiento, en todas sus consecuencias y que, evidentemente, ha de ser dividido en partes para poder ser entendido y resuelto, pero teniendo en cuenta su carĂĄcter global, podrĂĄ ser reexpuesto asĂ­: ÂżQuĂŠ es el mundo, que un cerebro lo puede â&#x20AC;&#x153;conocerâ&#x20AC;?; y quĂŠ es un cerebro que puede â&#x20AC;&#x153;conocerâ&#x20AC;? el mundo? La respuesta, por desfortuna, es mĂşltiple y muchas veces, como se ha indicado, trivial. Si se parte de un â&#x20AC;&#x153;cerebroâ&#x20AC;? simplĂłn, aĂşn siendo un gigante amaĂąado, el mundo es un manojo de trivias. Y viceversa. De otra parte, estĂĄn los ĂŠxitos casi mecatrĂłnicos puros, que son espectaculares Â&#x2019;  K Â&#x2018; K    %   ciĂłn dudosa. Ver por ejemplo Hoap (Fujitsu), Crio Â&#x2019; ;Â&#x2018; ¨Â&#x2122;  '" " Â&#x2122;  ^ Â&#x2019;Â?%'Â&#x2018; Honda (Asimo) y otros muchos. ÂŻ K { # #?   ?   ' como estĂĄn las cosas, en el programa pendiente es preciso volver a los objetivos. Es preciso volver a la viceversa del Ăşltimo pĂĄrrafo anterior y procurar que no sean trivialidades. Es preciso hacerse un serio listado de lo que queremos ]   " ;  K  Âś# ?¡ >  K        > ? multidimensionales que entran por nuestros ojos, oĂ­dos, tactos y quizĂĄs olfatos para desconectarnos del mundo real, que existe. Y plantearnos interrogantes del tipo de los objetivos resumidos del programa. Un Programa que en esencia sigue pendiente y va a ocupar, no una vida, sino muchas. Porque es del tipo de problemas que, como en el cero absoluto de la termodinĂĄmica, un enorme paso adelante nos aĂąade tantas cuestiones nuevas que cada vez parece mĂĄs lejano.

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\#  9  9#Â&#x201E; \8  6Â&#x201E; ROBERTO MORENO DĂ?AZ NaciĂł en GĂĄldar, Gran Canaria, el 11 de Septiembre de 1939. Licenciado en FĂ­sica en 1962 y Doctor en 1965, ambos por la Universidad de Madrid (ahora Complutense), con trabajos sobre redes neuronales lĂłgicas y modelos electrĂłnicos de neuronas y redes neuronales. Es CatedrĂĄtico de Universidad desde el aĂąo 1968 (Electromagnetismo y posteriormente, Ciencias de la ComputaciĂłn

 *    Â  De 1962 a 1965 fue Prof. Adjunto de FĂ­sica Industrial de la Universidad de Madrid. De 1965 a 1968 fue miembro del Staff del Charles Stark Draper Laboratory, del Instituto TecnolĂłgico de Massachussetts, Mass. USA (MIT), y posteriormente, consultante del mismo. AllĂ­ trabajĂł sobre     Â&#x201A;   Â&#x201A; quitecturas, bajo la supervisiĂłn de Warren S. McCulloch uno de los padres de la CibernĂŠtica. De 1969 a 1979 fue CatedrĂĄtico-Director del Departamento de Electricidad y ElectrĂłnica de la Universidad de Zaragoza, donde funda un grupo de investigaciĂłn en redes neuronales, visiĂłn y computaciĂłn. En 1979 regresa a Las Palmas, siendo fundador de los varios grupos de investigaciĂłn sobre Redes Neuronales, PercepciĂłn Natural y   <  '< !    &  Â&#x201A; Â&#x192;Â&#x201E; RobĂłtica que actualmente existen en la ULPGC. Moreno-DĂ­az es autor o coautor de mĂĄs de ciento veinte trabajos de investigaciĂłn sobre neurocibernĂŠtica, teorĂ­a retinal y visiĂłn natural Â&#x201A;     w  * [[        esos temas y en multimedia, presentadas en las Facultades de MatemĂĄticas, FĂ­sicas y de InformĂĄtica y las ETS de Ingenieros Industriales y de Telecomunicaciones de Zaragoza, PolitĂŠcnica de Madrid, La Laguna y de Las Palmas de Gran Canaria. Ha sido invitado a numerosas Universidades nacionales, de Europa y de NorteamĂŠrica. Ha organizado quince Congresos Internacionales sobre InformĂĄtica, TeorĂ­a de Sistemas Ayudados por Ordenador y NeurocibernĂŠtica. Es coeditor de 21 volĂşmenes sobre esos temas publicados por Alianza Editorial, Springer-Verlag, Hemisphere y The MIT Press. Ha ocupado distintos cargos docentes y de investigaciĂłn (Decano y Vicerrector en la Universidad de Zaragoza; director del ICE y Decano en la ULPGC, director del Instituto TecnolĂłgico de Canarias y director del Instituto Universitario de Ciencias y TecnologĂ­as CibernĂŠticas de la ULPGC). Es Profesor EmĂŠrito de la ULPGC. Desde 1999 estĂĄ en posesiĂłn de todos los tramos (seis) de reconocimiento investigador que concede el Ministerio de EducaciĂłn y Ciencia y de los seis docentes. Es AcadĂŠmico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas, FĂ­sicas y Naturales de Madrid, desde 1981. Premio Canarias de InvestigaciĂłn en 1985. AcadĂŠmico Fundador y Vicepresidente de la Academia Canaria de Ciencias. Primera Placa a la Excelencia Universitaria de la ULPGC. Hijo Predilecto de GĂĄldar y Can de Â&#x2020;  '&            Gran Canaria.

$@*^<\<*$<\@$<<* <"\@$9&5donde se pasa revista cada dos aĂąos en Las Palmas de Gran Canaria, a las investigaciones e innovaciones relacionadas con las aplicaciones de las computadoras.

Roberto Moreno y Franz Pichler (Austria). Creadores del Eurocast.

     !Z='       ; $   nivel mundial que trabajan en cuestiones de vanguardia relacionadas con la teorĂ­a y la tecnologĂ­a de sistemas en un rango amplio que va desde los sistemas tecnolĂłgicos a los sistemas naturales y sociales. La documentaciĂłn de los Congresos EUROCAST estĂĄ disponible en Springer Verlag y en el Instituto Universitario de Ciencias y TecnologĂ­as CibernĂŠticas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria: Pichler, F.; Moreno-DĂ­az, R. (eds): â&#x20AC;&#x153;Computer Aided Systems Theory. Lectures Notes in Computer Sciencesâ&#x20AC;?, 410; Springer, Germany. June, 1990. ISBN 3-540-52215-8. Pichler, F.; Moreno-DĂ­az, R. (eds): â&#x20AC;&#x153;Computer Aided Systems Theory. Lectures notes in Computer Sciencesâ&#x20AC;?, 585. Springer, Germany, Feb. 1992. ISBN 3-540-55354-1. Pichler, F; Moreno-DĂ­az, R. (eds): â&#x20AC;&#x153;Computer Aided Systems Theory. Lecture Notes in Computer Sciencesâ&#x20AC;?, 763. Springer, Germany, Feb. 1994. ISBN 3-540-57601-0. Pichler, F.; Moreno-DĂ­az, R.; Albrecht, R. (eds): Computer Aided Systems Theory. Lecture Notes on Computer Science nÂş 1030. Springer, Germany, Feb. 1996. ISBN 3-540-60748-X. Pichler, F.; Moreno-DĂ­az, R. (eds) Computer Aided System Theory. Eurocast 97. Lecture Notes on Computer Sciences no. 1333, Springer, November 1997. ISBN 3-540-63811-3. <" & Â?  [{ = ¨ K* < Â&#x2019; Â&#x2018;  ?K   ;? Theory- Eurocast 99. Lectures Notes in Computer Sciences no. 1798. March 2000. Springer. ISBN 3-540-67822-0 Moreno-DĂ­az, R; Buchberger, B.; Freire, J.L. (eds) Computer Aided Systems Theory- Eurocast 2001. LNCS 2178 July 2001. Springer. ISBN-3-54042959-X. Moreno-DĂ­az, R., Pichler, F. (eds) Computer Aided Systems Theory- Eurocast 2003.LNCS 2809 July 2003 . Springer. ISBN3-540-20221-8. Moreno-DĂ­az, R., Pichler, F., Quesada Arencibia, A. (eds) Computer Aided Systems Theory- Eurocast 2005 LNCS 3643 July 2005. Springer ISBN3540-29002-8 Moreno-DĂ­az, R., Pichler, F., Quesada Arencibia, A. (eds.) Computer Aided Systems Theory- Eurocast 2007 LNCS 4739 Sept. 2007 Springer ISBN 3-540-75866-6 Moreno-DĂ­az, R., Pichler, F., Quesada Arencibia, A. (eds.) Computer Aided Systems TheoryEurocast 2007 LNCS 5717 Oct. 2009 Springer ISBN 3-642-04771-8 Los Extended Abstracts del Congreso Eurocast 2011, Las Palmas de Gran Canaria estĂĄn aĂşn disponibles en: http://www.iuctc.ulpgc.es/spain/eurocast2011/ y en http://www.iuctc.ulpgc.es/spain/eurocast2011/news.html

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La CooperaciĂłn como Transferencia de Know-How

MarĂ­a del Pino Artiles RamĂ­rez

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`7%*&\@"$$f* n este artĂ­culo se va a tratar de plasmar la experiencia, a lo largo de varios aĂąos, de un equipo de cooperaciĂłn que pertenece a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), liderado por el profesor Mariano Chirivella Caballero, y cuyas acciones se han centra K?   _ K      ^   ;   ?^ de actuaciĂłn concreto: la formaciĂłn de Recursos Humanos especializados en el ĂĄrea del Mantenimiento de Instalaciones Industriales, Hoteleras, Hospitalarias y de ProducciĂłn EnergĂŠtica. Se sustenta en la transferencia de know-how que puede aportar Canarias en el ĂĄmbito del mantenimiento de instalaciones y equipos hoteleros, producciĂłn y calidad del agua, en ambientes adversos por su proximidad al mar y por estar esas instalaciones ubicadas igualmente en islas, con lo que esto sig  >   K   Â&#x20AC; 

E

El paĂ­s de actuaciĂłn, Cabo Verde, es un pequeĂąo archipiĂŠlago situado en el OcĂŠano AtlĂĄntico, a   Â&#x152;ÂĄÂĄ ¨?       > ! un paĂ­s independiente desde 1975, compuesto por 10 islas (9 de ellas habitadas) y varios islo    K    Â&#x152;Â&#x2039;Â&#x160;Â&#x160; ¨?¸ !  paĂ­s que genera una Zona EconĂłmica Exclusiva

 Â&#x2013;Â&#x160;Â&#x152;Â&#x2DC;ÂŁÂĄ ¨?¸  K ] " >  derecho de explotaciĂłn de todo lo existente en el subsuelo marino, sobre el lecho marino y sobre las aguas que lo cubren (pesquerĂ­as). Cabo Verde ha pasado la etapa de consolidaciĂłn de la democracia con una repĂşblica que lleva mĂĄs de 30 aĂąos desde su fundaciĂłn. Los recursos econĂłmicos dependen sobre todo de la agricultura, que sufre frecuentemente los efectos

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de la sequĂ­a, y de la riqueza marina. Los cultivos mĂĄs importantes son el cafĂŠ, la banana, caĂąa de azĂşcar, el maĂ­z, la batata y productos tropicales. El sector industrial se encuentra en pleno desarrollo y podemos destacar la fabricaciĂłn de aguardiente, vestuario y calzado, las conservas de pescado, extracciĂłn de sal, y en los Ăşltimos aĂąos, especialmente el desarrollo turĂ­stico. En general, existe una elevada carencia en la recuperaciĂłn y construcciĂłn de infraestructuras de producciĂłn e instalaciones que sustenten el incipiente y pujante desarrollo de la actividad turĂ­stica. Dentro de los sectores productivos, el sector servicios es, con diferencia, el que aglutina el mayor porcentaje. La poblaciĂłn residente en el paĂ­s ronda los 434.263 habitantes, arrojando la estructura poblacional un alto nĂşmero de poblaciĂłn joven con una media de edad de 23 aĂąos, y con un alto Ă­ndice de desempleo. La esperanza de vida estĂĄ entre 62 aĂąos para los hombres y 65 para las mujeres. La falta de recursos naturales y las escasas lluvias determinan la salida de muchos caboverdianos al extranjero. Actualmente la poblaciĂłn caboverdiana que ha emigrado es mayor que la que vive en el paĂ­s. AdemĂĄs, las posibilidades de una formaciĂłn a nivel universitario han estado supeditadas a la salida del paĂ­s, hasta la reciente creaciĂłn de la Universidad PĂşblica de Cabo Verde. El marco de esta cooperaciĂłn, y siempre en consonancia con las instituciones caboverdianas, pretende contribuir al desarrollo econĂłmico de Cabo Verde mediante la formaciĂłn de Recursos Humanos especializados en ĂĄreas que tienen que ver con la falta y mal estado de infraestructuras, el estado de las instalaciones y sensibilizaciĂłn con respecto a problemas ambientales como

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       {     y agua, asĂ­ como la resoluciĂłn de problemas de escasez de agua en esta regiĂłn. Aunque Cabo Verde afronta un desarrollo incipiente de construcciĂłn de infraestructuras y demanda de servicios, hay que tener en cuenta que la enorme complejidad de las instalaciones necesarias para aumentar el confort y producir un aumento de experiencias del turista en el caso "  ÂŚ ; ?Â?        producciĂłn industrial, conduce a analizar la gestiĂłn del mantenimiento no sĂłlo desde el punto de vista del coste. Por otra parte, el turista exige cada vez mĂĄs iniciativas interesantes sobre protecciĂłn ambiental y rechaza la falta de medidas correctoras respecto a la contaminaciĂłn. AdemĂĄs se percibe una demanda de informaciĂłn ambiental y turĂ­stica y una postura muy exigente sobre la calidad ambiental del lugar. Eso nos obliga sin duda a que los recursos humanos encargados del mantenimiento deban tener una formaciĂłn no sĂłlo en ĂĄreas tecnolĂłgicas, sino en otras ĂĄreas relacionadas con el Medio Ambiente y la Seguridad de los clientes internos (los recursos humanos de los otros departamentos de las instalaciones) y los clientes externos. Todo ello sin olvidar que el mantenimiento permite alargar la vida Ăştil de los equipos e instalaciones proporcionando ventajas competitivas a las empresas que lo sepan implantar de forma adecuada. De este modo, la idea clara desde el principio ha sido la formaciĂłn de especialistas en mantenimiento, con carĂĄcter multidisciplinar que permita el trabajo en las distintas instalaciones bĂĄsicas de " K "        AsĂ­, se ha tratado de proporcionar a los futuros especialistas en mantenimiento los conocimientos globales y necesarios sobre las citadas instalaciones para que, ademĂĄs de resolver averĂ­as y atender emergencias, pudieran establecer los diagnĂłsticos adecuados que les permitiera aumentar la calidad del servicio, reducir los costes y posibilitar ahorros importantes en relaciĂłn a las distintas instalaciones. Con esta formaciĂłn de especialistas en mantenimiento se ha pretendido conseguir: Â&#x201E;  ?   #   $    K K #  >   ?nimiento hotelero, hospitalario, industrial y de       ] >    #-

cios que prestan. Â&#x201E;           #  tĂŠcnicos, promoviendo incluso las mejoras en los equipamientos e instalaciones, de acuerdo con los nuevos planteamientos en seguridad, higiene y medio ambiente. Â&#x201E; !    >   ;  intervenciones necesarias mediante un plan de mantenimiento que contemple los distintos tipos del mismo (TPM, PREVENTIVO Y CORRECTIVO) y su posibilidad real de implantaciĂłn. Â&#x201E; [   K   ?K   > mentando iniciativas empresariales con nueva visiĂłn en medio ambiente y responsabilidad social. Para poder llevar a cabo las lĂ­neas propuestas, este equipo de cooperaciĂłn se ha distinguido, desde sus inicios, en la apuesta por una estructura de grupo poco frecuente en estos ĂĄmbitos: una estructura de equipo de trabajo â&#x20AC;&#x153;no endogĂĄmicaâ&#x20AC;? y multidisciplinar. En este sentido, se tiene que los responsables del grupo y de los proyectos, asĂ­ como varios de los miembros, son docentes de la ULPGC de distintas ĂĄreas de conocimiento; pero se destaca la incorporaciĂłn de profesores que pertenecen a la formaciĂłn profesional, asĂ­ como, la suma de la colaboraciĂłn de expertos del mundo empresarial canario con una amplia experiencia en las ĂĄreas en las que incide la cooperaciĂłn. El apoyo en determinadas tareas logĂ­sticas y elaboraciĂłn de documentaciĂłn, ha sido desarrollado por gente joven reciĂŠn titulada y con una predisK   ; K   K  ^    La razĂłn del nacimiento de este equipo y las diferentes actuaciones en cooperaciĂłn en Cabo Verde, tienen su origen (y su posterior desarrollo) en el mĂĄs potente de los argumentos de cualquier cooperaciĂłn, las personas: Â&#x201E; <   K ?  personas de Cabo Verde que, ocupando cargos de responsabilidad y de forma desinteresada, solicitaron la implicaciĂłn de este equipo de ULPGC en proyectos con su paĂ­s. Este punto de partida, sin duda, facilita mucho la labor de cooperaciĂłn, porque las acciones que se ejecuten encajarĂĄn realmente con las necesidades de desarrollo de ese paĂ­s, puesto que han sido detectadas

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y evaluadas internamente. Este aspecto no suele ser frecuente en el planteamiento de los proyectos de cooperaciĂłn, donde el anĂĄlisis de necesidades de la regiĂłn en cuestiĂłn, tiende a realizarse desde fuera hacia dentro (es decir, desde la perspectiva del paĂ­s que presta la ayuda). Â&#x201E; <   K   personas que han conformado el equipo porque han buscado, en estos proyectos de cooperaciĂłn para la formaciĂłn de recursos humanos, un Ăşnico rĂŠdito real: la satisfacciĂłn del ĂŠxito de los proyectos. Â&#x201E; ÂŻ K  _?  ;     ? ?K   personas  ^   ^ ta o indirectamente de los proyectos, porque han recibido la formaciĂłn y, como resultado del proyecto, encuentran o generan un empleo. En tĂŠrminos generales, se contribuye a mejorar su situaciĂłn actual. Dentro de este reparto, deben ser incluidas tambiĂŠn aquellas personas que desempeĂąan su labor en las instituciones que aportan los fondos o los gestionan, ya que en muchas ocasiones, es tal su desempeĂąo e implicaciĂłn para que los proyectos salgan bien, que se les puede considerar como parte del equipo de cooperaciĂłn. En ese sentido, el que los ejes de estas acciones de cooperaciĂłn se establezcan en base a â&#x20AC;&#x153;personasâ&#x20AC;? comprometidas, aseguran que se puedan producir2  ! #/ entre estos ejes (argumento recurrente de D. Mariano Chirivella). Esto favorece que se encaren los problemas desde enfoques mĂĄs prĂĄcticos, se reduz      K   > en la cultura de gestiĂłn que normalmente existe entre los paĂ­ses, etc. En general, se traduce en proyectos que dan sus mejores frutos, extendiĂŠn      ?K  ?    {     >   Otro aspecto a destacar es que este grupo de cooperaciĂłn ha asumido como necesario la   >  2 /5 que se puede traducir en este caso, como la toma de responsabilidad por parte del que recibe la acciĂłn de cooperaciĂłn, el poder de hacer, de ser capaz, asĂ­ como de sentir mayor control de la situaciĂłn. SegĂşn este enfoque el individuo tiene un rol activo y puede actuar en ese programa, y en cualquier otro, con una actitud crĂ­tica, favoreciendo el feed-

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back durante el desarrollo de las acciones. Esta nociĂłn rompe con la idea de que la persona que recibe la acciĂłn es un ser pasivo de la cooperaciĂłn, y pasa a convertirse en un actor legĂ­timo. Esta visiĂłn es un elemento central para lograr un cambio social efectivo. El empoderamiento es multidimensional y se promueve a travĂŠs de vĂ­as como la educaciĂłn y la formaciĂłn profesional, el acceso a la informaciĂłn, al trabajo digno y remunerado, entre otros (http://www.foroaod.org). Desde esta perspectiva, y siendo la formaciĂłn en el ĂĄrea de mantenimiento de instalaciones (ĂĄrea tĂŠcnica) el nĂşcleo central de los proyectos de este equipo de cooperaciĂłn, se ha hecho especial hincapiĂŠ en la necesidad de la incorporaciĂłn y la participaciĂłn activa de mujeres a estas acciones de formaciĂłn (estableciĂŠndose un porcentaje mĂ­nimo entre el 40 y 50%) porque, sin duda, el empoderamiento de la mujer africana debe ser un objetivo social y de desarrollo. La gran caracterĂ­stica diferenciadora de este grupo es el haber logrado realizar un trabajo de cooperaciĂłn continuado, tanto en la evoluciĂłn de las acciones, como en la continuidad en el tiempo. Han sido mĂĄs de seis aĂąos llevando a cabo diferentes proyectos (dentro de la misma lĂ­nea de trabajo), con asignaciones econĂłmicas de distintas administraciones e instituciones espaĂąolas. Asimismo, la ejecuciĂłn en diferentes islas, y el distinto alcance de cada proyecto, supuso igualmente la colaboraciĂłn con diferentes agentes locales caboverdianos (stakeholders): Â&#x201E; & ?   !K  Â??  Instalaciones Industriales y Hoteleras en Praia. Isla de Santiago. Cabo Verde. FinanciaciĂłn: DirecciĂłn General de Relaciones con Ă frica. Gobierno de Canarias. AĂąo: 2005/2006. Instituciones EspaĂąolas: FundaciĂłn Universitaria de Las Palmas. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Escuela Universitaria PolitĂŠcnica de Las Palmas Instituciones de Cabo Verde: Instituto de EmK  & ?´ <   Â&#x2019;%!&<Â&#x2018; 

 !?K  & ?´ <    <Œ Ministerio de Educación; Ministerio da Economía, Crescimento e Competitividade, a travÊs

  [´  [# #? 'rístico do Cabo Verde; Cåmara de Comercio, Industria e Servicos. Impartido en   & ?´ <   de San Jorginho.

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Se considerĂł muy positivo que la ejecuciĂłn

  K ;       ?   Protocolo, de manera que quedaron establecidos, desde el principio, los ĂĄmbitos de actuaciĂłn, responsabilidades y compromisos de las instituciones y entidades intervinientes (espaĂąolas y caboverdianas).

La selecciĂłn de los alumnos participantes se hizo de las listas de desempleados, y bajo un riguroso proceso donde tambiĂŠn intervinieron los responsables espaĂąoles del proyecto de cooperaciĂłn. La realizaciĂłn de forma adecuada de la selecciĂłn de los alumnos participantes garantizĂł, sin duda, el ĂŠxito del proyecto. Del programa formativo inicial propuesto para los especialistas en mantenimiento de unas 400 horas muy orientadas a la prĂĄctica (Conceptos de Mantenimiento, Instalaciones HidrĂĄulicas, Instalaciones ElĂŠctricas, MecĂĄnica, Aire Acondicionado, EnergĂ­a Solar, Automatismos, LubricaciĂłn, GestiĂłn del Mantenimiento Asistido por Ordenador Nuevas tecnologĂ­as de la InformaciĂłn y ComunicaciĂłn, Medio Ambiente y Calidad, Plan Global de Mantenimiento, Seguridad e Higiene en el Trabajo, GestiĂłn de PequeĂąos Negocios), se pasa a una programaciĂłn de 600 horas, solicitada por la contraparte caboverdiana, que permitiĂł la equiva    K ?   ^    ampliaciĂłn recogiĂł, ademĂĄs del ĂĄrea de InformĂĄtica y FormaciĂłn Personal y Social, esencialmente las PrĂĄcticas en empresas tutorizadas por el IEFP, con la colaboraciĂłn de la DirecciĂłn General de Desarrollo TurĂ­stico y la CĂĄmara de Comercio, Industria y Servicios de Sotavento. Este aspecto ha sido esencialmente importante en la posterior validaciĂłn de la formaciĂłn recibida en el mercado de trabajo. Dado el carĂĄcter eminentemente prĂĄctico del   ; ]    & ?´š   Â&#x153; -

ginho no disponĂ­a de aulas para prĂĄcticas dotadas con materiales y herramientas, se pensĂł en buscar maneras de dotarlas, acudiendo a las empresas implantadas en Gran Canaria. Una vez solicitada la autorizaciĂłn a la FundaciĂłn Universitaria, y a la DirecciĂłn General de Relaciones con Ă frica del Gobierno de Canarias, se iniciĂł el contacto con diversas empresas de suministros de materiales y herramientas elĂŠctricas, mecĂĄnicas, hidrĂĄulicas, de automatismos... para ver la predisposiciĂłn a apoyar esta iniciativa, aludiendo al voluntario proceso de Responsabilidad Corporativa Social que puede ejercer una empresa, aplicĂĄndolo a una sociedad tan cercana, necesitada y en desarrollo como es la de Cabo Verde. Este tipo de compromisos representa una visiĂłn mĂĄs humana de la empresa, mĂĄs cercana a las personas y a la demanda social, a la vez que se contribuye, en este caso a mejorar la calidad de vida de una sociedad menos favorecida, como la de Cabo Verde.

En este aspecto estĂĄ una de las â&#x20AC;&#x153;fuerzasâ&#x20AC;? de este proyecto: la respuesta de las empresas canarias fue ejemplar, y se consiguiĂł mandar un contenedor con toda la ayuda aportada. El impacto de este gesto, en ese momento, sorprendiĂł al propio Gobierno y las empresas que donaron el material como: I2C-InstrumentaciĂłn, IngenierĂ­a y Componentes; ElĂŠctricas Centro, Blaker, Hidrosol Canarias, Taller ElectromecĂĄncio ABS, Cainser, AtlĂĄntis InformĂĄtica y TBN-IngenierĂ­a de Mantenimiento Industrial y Servicios Integrales de LubricaciĂłn, recibieron una carta del entonces Presidente del Gobierno de Canarias, D. AdĂĄn MartĂ­n, agradeciĂŠndoles la colaboraciĂłn prestada. En general, los principales problemas que se encontraron en el desarrollo del proyecto hacen referencia a la complejidad de los temas logĂ­sticos. Por una parte, el traslado del equipo humano estĂĄ supeditado a la programaciĂłn de vuelos de

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la compaùía aÊrea TACV, que no tienen la frecuencia ni la constancia deseadas. Por otro lado, los tråmites aduaneros asociados al transporte de los materiales y equipos adquiridos o donados. Aquí la coordinación de la contraparte local y su råpida respuesta, hizo posible una mayor agilización de los citados tråmites. Ademås de las pråcticas en empresas en Cabo Verde, cuatro de los mejores alumnos de este curso fueron seleccionados para una estancia en pråcticas de 90 horas, en diferentes empresas canarias, de forma que les permitiera complementar la formación recibida en Cabo Verde.

de trabajo de diferentes empresas especializadas en ĂĄreas tĂŠcnicas distintas. Â&#x201E; &?{    >  ; #   en un ĂĄrea concreta, favoreciendo el desarrollo de destrezas y habilidades tĂŠcnicas en un entorno empresarial mĂĄs desarrollado que el de su paĂ­s. Â&#x201E; %#  "^     ?   entornos diversos y en diversas materias. En el caso de los citados alumnos, ademĂĄs en una lengua extranjera para ellos (espaĂąol). Â&#x201E; [  "^     K  ;  trabajo en equipo con otros profesionales. Â&#x201E; < K    #   ^   K profesional.

En este sentido, las prĂĄcticas profesionales son una experiencia importante para cualquier alumno dado que le da la oportunidad de implicarse en una organizaciĂłn y conocer el funcionamiento, mĂŠtodos, etc. de la empresa u organismo donde realiza las prĂĄcticas; asĂ­ como tambiĂŠn poner a prueba su capacidad, conocimientos, habilidades y actitudes adquiridas, inculcadas o fomentadas durante la acciĂłn formativa recibida. AdemĂĄs, cuando la prĂĄctica tiene lugar en el extranjero (en este caso, en empresas canarias) se pretende conseguir:

Las empresas canarias que colaboraron con las pråcticas de estos alumnos fueron: Compaùía Cervecera de Canarias (en electricidad y sistemas), TBN-Ingeniería de Mantenimiento Industrial y Servicios Integrales de Lubricación (en lubricación y tÊcnicas de mantenimiento predictivo), Fontanería Eusebio Rivero (en instalaciones sanitarias y fontanería), Hidrosol (en aire acondicionado y piscinas) y Cainser (en electrónica y automatización). Como indicador mås importante para la evaluación del Êxito del curso, en aquel momento, se utilizó el número de empleos derivados del mismo, logråndose colocar 18 de los 20 alumnos graduados, de la lista inicial constituida por desempleados de larga duración.

Â&#x201E; %  ?   contexto de aprendizaje ubicado en campos tĂŠcnicos reales y mĂĄs avanzados relacionados con el desempeĂąo profesional, que permitan el desarrollo y aplicaciĂłn de los contenidos teĂłricotĂŠcnicos recibidos en los diferentes mĂłdulos impartidos en el curso. Â&#x201E; < K    ? de los mĂŠtodos propios

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

Â&#x201E; & ?   !K  Â??  Instalaciones Industriales y Hoteleras en Mindelo. Isla de San Vicente. Cabo Verde. FinanciaciĂłn: DirecciĂłn General de Relaciones con Ă frica. Gobierno de Canarias. AĂąo: 2007. Instituciones EspaĂąolas: FundaciĂłn Universitaria de Las Palmas. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Escuela Universitaria PolitĂŠcnica de Las Palmas Instituciones de Cabo Verde: Instituto de EmK  & ?´ <   Â&#x2019;%!&<Â&#x2018; 

 !?K  & ?´ <  Œ � da Economía, Crescimento e Competitividade, a #$   [´  [# #?to Turístico do Cabo Verde; Atelier Mar; Cåmara

  ?  %   #´    # (CCISS); Cåmaras Municipales do San Vicente, Santo Antao y San Nicolau. Impartido en: Centro de Formación Atelier Mar y en el Centro de Formación ISECMAR (Instituto Superior de Ingeniería y Ciencias del Mar).

Debido al ĂŠxito del primer proyecto en Praia, se llevĂł a cabo una rĂŠplica del mismo en la Isla de San Vicente. Los mĂłdulos se impartieron, sobre todo, en los centros Atelier Mar e ISECMAR. En este caso participaron 26 alumnos que obtu#      ÂŁÂ&#x2039;Â&#x2039; "  ! # se tratĂł de la implementaciĂłn de un programa de formaciĂłn â&#x20AC;&#x153;interinstitucionalâ&#x20AC;?, con un mĂ­nimo de 600 horas, que ha sido consensuado con el Insti !?K  & ?´ <   Â&#x2019;%!&<Â&#x2018; lo que permitiĂł a los alumnos la obtenciĂłn tam^$      ^    ?ria de Mantenimiento de Equipamento Hotelero, Industrial y Hospitalario, expedido por las institu  ^ #  ! K       ?  >   ? < >   W# II, de acuerdo con el Decreto/Ley NÂş 37/2003 del 6 de Octubre sobre el RĂŠgimen JurĂ­dico General de FormaciĂłn Profesional de Cabo Verde.

El Centro Atelier Mar, centro colaborador del IEPP, tenĂ­a aulario para la realizaciĂłn de clases teĂłricas y un taller de piedra.

El Atelier Mar tambiĂŠn disponĂ­a de un centro en Matiota, el Liceu, el cual necesitaba reformas y se usĂł a modo de laboratorio de prĂĄcticas.

El Centro de EnseĂąanza Superior del Mar, ISECMAR, contaba con unas adecuadas instalaciones para la imparticiĂłn de alguno de los mĂłdulos prĂĄcticos.

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

Â&#x201E; !Â&#x20AC;K K  > K     ; ??     " ros e industriales. Â&#x201E;  ?K K  ;   ]  permita desenvolverse en el mundo del trabajo, {        ?K ? dentro de la empresa y en la sociedad como profesionales. Â&#x201E; [    K   ?K   tĂŠcnicas de gestiĂłn de pequeĂąos negocios y la elaboraciĂłn de un plan de negocio. Â&#x201E; K    ?   ; "^  elaboraciĂłn de informes, planes de mantenimiento, comunicaciĂłn interna, elaboraciĂłn de currĂ­culo, carta de presentaciĂłn y escritos diversos. Â&#x201E; %   KO  ^ 

Nuevamente, el proyecto buscĂł la aportaciĂłn de recursos materiales y herramientas, contribuyendo a la mejora de la formaciĂłn prĂĄctica, por parte de las empresas canarias: Rodritol, Dielca, Dielectro, Blaker, FalcĂłn y Cia, ElĂŠctricas Centro, Instaladora SuĂĄrez, Alfa 90, I2C, Carrefour, SĂĄnchez Arencibia, Famara, Macoinsa, SiemensMaquinaria, FerreterĂ­a Joca, Rodamientos Gallardo, FerreterĂ­a Hermanos RamĂ­rez, Uniformes Mentado, Palacio del Uniforme, SebastiĂĄn Tejera, Cainser.

Â&#x201E; Z{      ;   W# 'nologĂ­as de la InformaciĂłn y ComunicaciĂłn como herramienta prĂĄctica en el desarrollo de su profesiĂłn.

En todo momento, con este programa se intentĂł, de acuerdo con las estrategias seĂąaladas tambiĂŠn en el decreto caboverdiano, formar tĂŠcnicos con un alto nivel prĂĄctico en el mantenimiento de instalaciones. En tĂŠrmino de competencias, debĂ­an adquirir las siguientes: Â&#x201E;   ?     K   ^ ?nimiento, planes de mantenimiento de instalaciones y necesidades de mantenimiento de diferentes tipos de equipamientos hoteleros e industriales. Â&#x201E;   ?  ^ ? ]K?  y herramientas usadas para diferentes tipos de mantenimiento preventivo y correctivo, con dominio en ĂĄreas de electricidad, mecĂĄnica, tratamiento de aguas, fontanerĂ­a, frĂ­o y aire acondicionado, automatismos y lubricaciĂłn.

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Las competencias bĂĄsicas adquiridas fueron ejercitadas por medio de las prĂĄcticas de empresas con una duraciĂłn mĂ­nima de 150 horas, desarrolladas en contextos reales de trabajo (en empresas de construcciĂłn civil, en el hospital, en

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

hoteles, en empresas de construcciĂłn naval, en el complejo portuario, empresa de aire acondicionado, etc.) con el acompaĂąamiento de un tĂŠcnico responsable del aprendizaje y evaluaciĂłn.

Â&#x201E; Â?Â?  ;    ?  !   turas del Aula-Taller (elĂŠctricas; mecĂĄnicas y electrĂłnicas; calor y frĂ­o; y de control de energĂ­a y agua) del Centro de FormaciĂłn de San Jorginho. Se partiĂł de unas instalaciones para intentar convertirlas en un centro especializado en ĂĄreas tĂŠcnicas y medioambientales. Esta Aula Taller permitĂ­a reproducir el ambiente de trabajo de una empresa.

SegĂşn el Atelier Mar, el 46% de los alumnos consiguieron empleo en las propias empresas donde habĂ­an realizado las prĂĄcticas. Â&#x201E; & ?   & ?   ' K  Mantenimiento de Instalaciones Industriales, Hoteleras, Hospitalarias y de ProducciĂłn EnergĂŠtica en Praia. Isla de Santiago. Cabo Verde. FinanciaciĂłn: DirecciĂłn General de Relaciones con Ă frica. Gobierno de Canarias. AĂąo: 2007/2008. Instituciones EspaĂąolas: FundaciĂłn Universitaria de Las Palmas. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Escuela Universitaria PolitĂŠcnica de Las Palmas Instituciones de Cabo Verde: Instituto de EmK  & ?´ <   Â&#x2019;%!&<Â&#x2018; 

 !?K  & ?´ <    <Œ Ministerio de Educación; Ministerio da Economía, Crescimento e Competitividade, a travÊs

  [´  [# #? 'rístico do Cabo Verde; Cåmara de Comercio de Cabo Verde. Impartido en   & ?´ <   de San Jorginho.

El proyecto se basĂł en tres lĂ­neas fundamentales de actuaciĂłn:

Â&#x201E; ^  Por una parte, la realizaciĂłn de un programa de Formador de Formadores â&#x20AC;&#x153;en entornos de trabajoâ&#x20AC;? con alumnos que ya estaban trabajando o bien que habĂ­an participado en los anteriores cursos de FormaciĂłn de Especialistas en Mantenimiento en Instalaciones Industriales y Hoteleras. Por otra parte, la realizaciĂłn de un programa de FormaciĂłn de Especialistas en Mantenimiento: formaciĂłn tĂŠcnica de corta duraciĂłn de forma que se facilitara el acceso al trabajo de la poblaciĂłn joven en paro de larga duraciĂłn. El proyecto, mediante la mejora de la formaciĂłn tĂŠcnica en las ĂĄreas de mantenimiento, ?K{  ^   $   ?K   falta de formaciĂłn en personas capaces de resolver problemas de servicios en equipamientos e instalaciones sigue siendo, en general, un grave problema en los paĂ­ses con menos recursos  # K ^?     

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

Por eso se pensĂł que serĂ­a conveniente centrar los esfuerzos en promover el desarrollo educativo en ĂĄreas que permitiera recuperar instalaciones, mĂĄquinas y sistemas, generando un ahorro importante para el paĂ­s. Todo esto desde la perspectiva para adecuar el funcionamiento de esas instalaciones a los mĂĄximos criterios ambientales posibles que permitan paliar problemas acuciantes en Cabo Verde como son la gestiĂłn de       {     ;  energĂ­a. Â&#x201E; Fomento de la cultura emprendedora, potenciando el autoempleo y la creaciĂłn de estructuras empresariales tipo pymes de forma que se garantizara la continuidad de las acciones formativas mediante la incorporaciĂłn de los alumnos formados al mercado de trabajo. Se seĂąala igualmente el fomento de la participaciĂłn de la mujer, de forma que tenga una oportunidad real de trabajar, para ello, y dentro del proyecto se K  K Â? ??  ?Â?

      K     K > $ competente. Este programa formativo querĂ­a potenciar la dualidad instalaciĂłn/mantenimiento. Al ser una enseĂąanza eminentemente prĂĄctica, se montaron las instalaciones, se efectuĂł su puesta en marcha, se evaluĂł la calidad del montaje y su buen funcionamiento. Se trabajĂł con unidades de pro      ^     K critos: el profesor-tĂŠcnico competente; alumnos ya formados que actuaron de instaladores; y los alumnos que recibieron las enseĂąanzas prĂĄcticas segĂşn el modelo implantado en experiencias anteriores (especialista en mantenimiento). AsĂ­, se consiguiĂł una gran motivaciĂłn en todas las fases

 K ;     O  Â?  guimiento y sostenibilidad.

to:

Fue bĂĄsicamente un sistema de aprendizaje cooperativo-colaborativo, donde los alumnos fueron capaces de construir su conocimiento desde las experiencias adquiridas a travĂŠs del trabajo en grupo en las actividades propuestas en el Aula Taller.

Â&#x201E; ! ? ]     ? ^ cional, donde el Aula Taller tratĂł de simular el entorno de trabajo de una empresa.

Para que se adaptaran a las exigencias de Cabo Verde en cuanto a las titulaciones de este tipo, se estableciĂł lo siguiente:

Â&#x201E;  ^   K  >  ]      K       formaciĂłn:

Â&#x201E; K  Â&#x2019;& ?   & ? Â&#x2018; Â&#x160;Â&#x2039;Â&#x2039; "  Â&#x201E; K Â&#x2019;!KÂ&#x2018; ÂŁÂ&#x2039;Â&#x2039; "  Â&#x2019;; las prĂĄcticas)

o Grupo A (Formador de Formadores): Por una parte, se pretendĂ­a que un grupo reducido de alumnos, que ya tenĂ­an una cierta base/experiencia (por la complejidad de la formaciĂłn y su puesta en prĂĄctica), fueran capaces de montar y poner en marcha las instalaciones del Aula Taller, haciendo de Formadores con respecto al Grupo B. Se consiguiĂł ademĂĄs que se convirtieran en â&#x20AC;&#x153;Formadores en     ^Â? ¡  {   

  ?K      K    > ? nalmente de la siguiente manera: Â&#x201E; Â&#x2020; K  K  Â&#x2019;& ?   & ? res) Â&#x201E; Â&#x2014;Â&#x2020; K  K Â&#x2019;=$K  !Klista en Mantenimiento)

 ?  K  < ;-

o Grupo B (RĂŠplica Curso Especialista en Mantenimiento): Por otra, que las fases correspondientes al montaje se aprovecharon para desarrollar el Programa de FormaciĂłn de Especialistas en Mantenimiento de Instalaciones. Estos dos grupos estuvieron, en todo momen-

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Los descriptores de los mĂłdulos que se impartieron en el curso fueron: INSTALACIONES ELĂ&#x2030;CTRICAS, FONTANERĂ?A Y MECĂ NICA, HI-

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$   & !  Žˆ%_ˆ  69 \6 „

DRÁULICA Y MATERIALES, INSTALACIONES AIRE ACONDICIONADO Y PISCINAS, AUTOMATISMOS, GMAO Y LUBRICACIÓN, CONTROL DE CALIDAD, ENERGÍA SOLAR Y FOTOVOLTAICA, DESALACIÓN Y ENERGÍAS ALTERNATIVAS, FORMADOR DE FORMADORES, EMPRENDEDURÍA, SEGURIDAD E HIGIENE, FORMACIÓN PERSONAL Y SOCIAL (FPS), INFORMÁTICA Y PRÁCTICAS EN EMPRESAS. El período de prácticas equivalente a 200 horas, obligatorias para el Grupo B, se extendió por un período de dos meses. Estas prácticas fueron organizadas por el Centro de Emprego Da Praia, con la siguiente distribución:

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Como complemento de la formaciĂłn recibida durante el curso, se estableciĂł un programa de prĂĄcticas de una semana de duraciĂłn en empresas canarias para un grupo reducido de 8 alumnos (4 alumnos del grupo de Formadores y 4 del grupo de Especialistas), nĂşmero evidentemente limitado por razones presupuestarias. Realizaron estas prĂĄcticas en empresas con las que se es^   K    # K  ACCIONA AGUA (en las Instalaciones del Sureste), COMPAĂ&#x2018;Ă?A CERVECERA DE CANARIAS, MICROCLIMA CANARIAS Y TBN-INGENIERĂ?A DE MANTENIMIENTO.

Como parte del programa de acogida de estos alumnos en prĂĄcticas en nuestra isla se incluyĂł una visita a la DirecciĂłn General de Relaciones con Ă frica en Las Palmas de Gran Canaria.

En ACCIONA AGUA: En el cierre del CURSO:

En COMPAĂ&#x2018;Ă?A CERVECERA DE CANARIAS:

En este mismo periodo de tiempo, se abriĂł una nueva lĂ­nea de colaboraciĂłn cuyo objetivo fundamental era la incorporaciĂłn de tĂŠcnicos/tĂŠcnicas canarios, en fase de realizaciĂłn de proyectos       K    mediante la redacciĂłn de proyectos de interĂŠs para la regiĂłn caboverdiana. AsĂ­, en esta primera experiencia, se puso en marcha un Proyecto Semilla (paraguas), que estaba basado en la redacciĂłn de tres proyectos relacionados con el impulso de actividades agroindustriales de fabricaciĂłn ;    ]    ;    como de productos derivados del Aloe Vera, de las Islas de San Vicente y Santo Antao.

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

Â&#x201E; & ?   & ?   ' K  Mantenimiento de Instalaciones Industriales, Hoteleras, Hospitalarias y de ProducciĂłn EnergĂŠtica. Isla de Sal. Cabo Verde. FinanciaciĂłn: Fondo Social Europeo; Servicio Canario de Empleo del Gobierno de Canarias. AĂąo: 2009/2010. Instituciones EspaĂąolas: FundaciĂłn Universitaria de Las Palmas; CUCID (Centro Universitario de CooperaciĂłn Internacional para el Desarrollo); Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Escuela Universitaria PolitĂŠcnica de Las Palmas. Instituciones de Cabo Verde: Gobierno de Cabo  ÂŚ %  !?K  & ?´ <  ÂŚ !  <     Impartido en !  <    

Se aplica los mismos principios, la misma metodologĂ­a y forma de trabajo que en el proyecto de Formador de Formadores â&#x20AC;&#x201C; Aula Taller de Praia, ya comentado. En este caso, se hace especial ĂŠnfasis, a los 30 alumnos participantes (9 alumnos del Grupo A- Formador de Formadores y 21 alumnos del Grupo B- Especialista), en la aplicaciĂłn de todas las materias a las instalaciones hoteleras, por ser Sal una isla eminentemente turĂ­stica.

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

Â&#x201E; !Â&#x20AC;K  Â??  %  ; Equipos Industriales, Hospitalarios, Institucionales y Hoteles. Cabo Verde. FinanciaciĂłn: AECID â&#x20AC;&#x201C; Agencia EspaĂąola de CooperaciĂłn Internacional para el Desarrollo. Programa de CooperaciĂłn Interuniversitaria e %#   <% AĂąo: 2010 Instituciones EspaĂąolas: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Instituciones de Cabo Verde: Universidad PĂşblica de Cabo Verde. Impartido en: En el Centro DECM, en Mindelo (Isla de San Vicente).

Los Programas de CooperaciĂłn Interuniversi  %#   <%  !KO y en este caso con el Africa Subsahariana, impulsan acciones de formaciĂłn sostenible en campos de interĂŠs para la zona. En este sentido, Cabo Verde ya cuenta con una universidad (UniCV), joven pero dinĂĄmica, con la que se puede establecer programas de cooperaciĂłn interuniversitaria, ; ]     Â&#x2019;[ W§ ÂĄÂ&#x160; Â&#x2DC;Â&#x2039;Â&#x2039;ÂŁ  Â&#x2DC;Â&#x2039;  W #?^  ?  W§ Â&#x160;Â&#x160;Â&#x2018; Â&#x201E; < ? #  K  ?K     sociedad caboverdiana, contribuyendo a la capacitaciĂłn de los recursos humanos en las ĂĄreas prioritarias de desarrollo. Â&#x201E; [   ?^   $ ; cultural con instituciones de investigaciĂłn y de enseĂąanza superior, nacionales y extranjeras. Â&#x201E;  ^       K  ternacional y el acercamiento de los pueblos, especialmente en las ĂĄreas de la educaciĂłn y el conocimiento de la ciencia y la tecnologĂ­a. Los responsables del equipo de cooperaciĂłn, tras la experiencia adquirida en base a los proyectos ya expuestos, y sumando ademĂĄs la enorme

experiencia adquirida con la implantaciĂłn y desarrollo, a lo largo de varias ediciones, del Experto en Mantenimiento de Instalaciones como curso de posgrado en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; se planteĂł impulsar un programa de cooperaciĂłn, en el marco de estas ayudas PCI que permitiera implantar, en la Universidad de Cabo Verde, un programa similar de Experto en Mantenimiento de Instalaciones y Equipos Industriales, Hospitalarios, Institucionales y Hoteles, como formaciĂłn de postgrado. Dentro del proyecto se planteĂł: Â&#x201E; ={ ^   K K# $ sobre la situaciĂłn de los sectores clave del desarrollo de Cabo Verde (energĂŠtico, seguridad alimentaria, turĂ­stico, hotelero, etc.). Â&#x201E; [  K  > ?   > ?  ideal para impartir este tipo de enseĂąanza, para el caso de los formadores caboverdianos. Â&#x201E; [O   >        curso de postgrado, Experto en Mantenimiento, ajustĂĄndose en lo posible, a la estructura que aconseja la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el entorno del Espacio Educativo Europeo. Â&#x201E; [   > ^   e investigaciĂłn aplicada en mantenimiento de instalaciones y equipos, a travĂŠs del montaje de un laboratorio, que permita reproducir los procesos estandarizados de mantenimiento y de control de calidad de los trabajos. Â&#x201E; [O  ?K  > ?  ^   seminarios de actualizaciĂłn que ponga al dĂ­a los conocimientos docentes y profesionales necesarios del formador de formadores, en las  $ ?    ; nes al mantenimiento. Â&#x201E; & ?  K >    #   claves como la seguridad en el trabajo, la seguridad de instalaciones y equipos, asĂ­ como en estrategias de ahorro energĂŠtico, agua, y producciĂłn de residuos. La AECID aprobĂł la propuesta, y este equipo de cooperaciĂłn ha ejecutado las acciones planteadas para la Universidad de Cabo Verde, UniCV, concretamente en el Departamento de IngenierĂ­a y Ciencias del Mar (DECM) ubicado

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$   & !  Â&#x17D;Â&#x2C6;%_Â&#x2C6;  69 \6 Â&#x201E;

en San Vicente. Se hace especial menciĂłn de la dotaciĂłn inicial y puesta en funcionamiento del ^   K  Â??       que los alumnos caboverdianos puedan recibir la formaciĂłn de dicho experto contando con las mejores condiciones tĂŠcnicas y los materiales didĂĄcticos mĂĄs adecuados.

El laboratorio que se ha montado y dotado ha sido inaugurado por el Rector de la Universidad de Cabo Verde, el CĂłnsul de EspaĂąa en Cabo   ;  [       K  de la AECID en este paĂ­s.

A lo largo del desarrollo de esta acciĂłn de cooperaciĂłn interuniversitaria, los responsables del proyecto y dos becarios seleccionados, por la parte caboverdiana, han podido constatar, tanto en la propia Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, como en las distintas empresas que han visitado en Cabo Verde (Frescomar y Moave) y en Gran Canaria (Astican, Tirma, CĂ­a. Cervecera de Canarias e Hidrosol), la aplicabilidad de los distintos mĂłdulos planteados en el Experto de Mante?    ?     ? #{  tecnologĂ­as requeridas en las distintas disciplinas que integran este programa formativo.

Destacar que la renovaciĂłn de este proyecto ha sido otorgada nuevamente para este aĂąo 2011, dentro de las ayudas PCI de la Agencia EspaĂąola de CooperaciĂłn.

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Revista TBN III New  

Revista TBN III New 01.07.2011

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