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http://issuu.com/rutasasturias/ © 2009 Celestino Benítez Vázquez Queda prohibida la reproducción total o parcial de cualquier contenido de esta publicación sin el consentimiento expreso de su autor.


Ruta aproximada partiendo del pueblo de Lindes situado a unos 950 m hasta alcanzar la cumbre de Pe単a Rueda a 2152 m.


Lindes desde el punto en el que dejamos el vehĂ­culo


H贸rreo de Lindes


Lindes – Peña Rueda. Nos aproximamos a la zona a través de Proaza (“Residencia” de las osas Paca y Tola) y seguimos por la carretera que discurre paralela a la senda del oso en dirección a Quirós, continuamos camino dejando atrás el pueblo de Cortes hasta llegar a Lindes y dejamos el coche delante de la iglesia. Aquí nos preparamos para la marcha pudiendo aprovisionarnos de agua fresca. Iniciamos nuestra ruta a pie por el camino señalizado siendo el terreno pendiente y con bastante barro (es el tiempo apropiado para que el barro esté presente, no se puede pedir otra cosa en el mes de Diciembre). Encontramos algunas cabañas y ganado pastando, el camino continúa con su pendiente y por su estado es algo pesado, pero no implica ningún tipo de riesgo. Encontramos otra señalización que nos hace tomar un camino hacia la derecha en dirección a “Manín” y “Peña Santa”. Remontamos nuevas pendientes y nos internamos en un bosque de hayas por el que se camina con suma facilidad. Durante el camino hablamos sobre la conveniencia de subir a la cima de Peña Rueda y decidimos que hoy no es el día apropiado. Unos minutos más y llegamos a Manín. Nos detenemos unos minutos en una cabaña, efectivamente hoy no será el mejor día para subir a la cumbre. Continuamos por Vega Manín (a nuestra izquierda) donde encontramos más ganado y puesto que no vamos a realizar la “gran ascensión” decidimos subir a una cima de mucha menor altura desde donde observamos la espectacularidad de la zona formada por el macizo de Ubiña. Al fondo se ve el río y sobre el silencio se hace notar el murmullo de agua en la lejanía, sobre las cumbres de las montañas mantos de nieve. Un par de minutos y bajamos hasta la orilla del río para continuar camino paralelamente al mismo atravesando la Foix Grande llevando a derecha e izquierda enormes paredes rocosas

del macizo. El agua es limpia, fría y abundante por el deshielo. Lo tenemos que cruzar en un par de ocasiones con mucha precaución. Continuamos la ascensión hasta llegar a una impresionante vega rodeada de bosques de acebo muy tupidos que nos obligan a caminar en ocasiones agachados. A derecha e izquierda continúan los tremendos bloques de roca que constituyen el macizo. Caminamos unos minutos más y nos disponemos a comer tranquilamente. Reanudamos la marcha pensando ya en el regreso aunque como todavía no es tarde subimos algunos metros más para ver este precioso valle desde un poco más de altura. Nos detenemos a conversar y descansar dos minutos y mirando hacia la cima de Peña Santa podemos apreciar la silueta de una persona que acaba de llegar. Esto nos hace meditar sobre la posibilidad de realizar definitivamente la subida. Que sí, que no, finalmente SI. Así que después de haber realizado un montón de rodeos emprendemos la última parte de la ascensión, por supuesto la más pesada, pero poco a poco nos vamos situando en altura y las vistas son cada vez mejores. Podemos divisar las cumbres de Tapinón, Siegalavá, Fariñentu, Ubiña la pequeña, Peña Ubiña, Fontán Norte, el Prau, etc. Finalmente alcanzamos la cima de Peña Rueda donde podemos ver las trincheras realizadas durante la guerra civil. Las vistas desde este “punto geodésico” son espectaculares. Después de unos minutos emprendemos el descenso por la cara contraria bajando de forma casi vertical, ya no tenemos tiempo para dar más vueltas pronto se nos hará de noche y tenemos que salir al menos de la zona rocosa. El descenso se hace duro pero conseguimos nuestro propósito. Casi con la oscuridad llegamos a Manín y atravesamos de nuevo los bosques de hayas utilizando en determinados momentos las linternas (recurso interesante). Llegamos a Lindes: Misión cumplida.


Cabaña en Manín


Caminando por la Vega de ManĂ­n. Una mirada hacia la derecha a PeĂąa Rueda.


Ya tenemos cerca el acebo


El rĂ­o en la inquietante profundidad


Observando las montaĂąas en la lejanĂ­a


Decidimos que esa es la direcci贸n apropiada


Enfrente de nosotros el macizo de las Ubi単as


Pisando la nieve con respeto


En la cima de pe単a rueda


Desde la cumbre


A 2152 m de altura


Celebrando la llegada


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Peña Rueda