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MIRADOR DE ORDIALES. Accedemos a través de Cangas de Onís y Covadonga, donde realizamos parada para ver la catedral y pasear por sus alrededores observando su formidable entorno natural. Sin perder mucho tiempo tomamos la carretera en una ascensión rápida a los Lagos, donde realizamos una segunda pausa para contemplar y disfrutar de este paisaje agreste y amable al mismo tiempo, que invita a quedarse un poco más. Caminamos hacia el mirador interlagos desde donde cotemplamos tanto el lago Ercina como el lago Enol. Desde este punto se pueden iniciar numerosos recorridos de montaña, cada uno de ellos con desafíos diferentes y siempre cambiantes por la climatología. En nuestro caso lo tenemos decidido, iremos por la derecha del lago Enol recorriendo una pista que nos dejará en el Collado de Pandecarmen. Aquí dejamos los coches para iniciar el camino a pie. Hoy 16 de Octubre de 2010 y desde este momento no tenemos prisa por llegar y el tiempo no nos va a impedir disfrutar de nuestra montaña. El camino transcurre por un sendero bien marcado y ante nosotros no se presenta ninguna dificultad, salvo la de ir ganando altura poco a poco. Sin apenas proponérnoslo llegamos al punto llamado “el pozo del alemán” y cruzamos el puente para salvar el pequeño río. Continuamos la marcha hacia “Vega la Piedra”, denominada así por las espectaculares piedras que pueblan estas praderas. Aquí aprovechamos, unos para ponernos más ropa por el frío, otros para quitarnos algo por el calor y todos para evitar esa molesta lluvia que moja el día. Continuamos la subida por Vega Canraso donde encontraremos con seguridad, ganado pastando en libertad y podremos observar numerosas cabañas que nos señalan la vida y la actividad en estas tierras. Al final de esta vega nos encontramos con un arroyo y tras un ligero ascenso alcanzamos “Vega Rondiella” donde encontraremos más cabañas de piedra. El frío parece querer hacerse dueño de la situación pero nosotros no lo permitimos, continuamos nuestro sendero perfectamente marcado mientras por momentos vemos cómo la niebla nos acompaña y nos sigue el paso. Niebla, viento y agua, alguien sugiere que es la mejor situación para caminar. Es que no falta el buen humor. Al poco entramos en el “Collado de Gamonal” caminando ahora por un sendero un poco más pedregoso pero que no entraña mayor dificultad, desde aquí puede verse ya no muy lejos el refugio de Vega Redonda, compuesto por un edificio principal en el que se encuentran los aseos, comedor, cocina y habitaciones y un segundo edificio en el que solo hay habitaciones. Unos metros más arriba se encuentra el “antiguo refugio” que hoy se utiliza como almacén. Bueno, el día esta un poco pesado, así que decidimos utilizar los servicios del refugio y disfrutar de una agradable tarde “en familia”, para eso se hicieron los fines de semana. Saliendo del refugio nos dirigimos por el camino de la derecha hacia la canal de Cuenye para alcanzar el collado del Forcau, en este trayecto podemos observar diferentes manadas de rebecos que habitan la zona y permanecen alertas mientras nos ven pasar a lo lejos.


Continuamos nuestro camino sin mayor esfuerzo llegando al refugio del ICONA que nos puede servir de protección ante el agua-nieve que está cayendo. Al poco tiempo alcanzamos el Mirador de Ordiales, nuestra meta, que como ya esperábamos se permanece atrapada por un espeso manto de niebla que nos impide contemplar las espectaculares vistas que esconde. En este punto se encuentra la tumba que alberga los restos del marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, donde puede leerse:

“Enamorado del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, en él desearía vivir, morir y reposar eternamente, pero, esto último, en Ordiales, en el reino encantado de los rebecos y las águilas, allí donde conocí la felicidad de los Cielos y de la Tierra, allí donde pasé horas de admiración, emoción, ensueño y transporte inolvidables, allí donde adoré a Dios en sus obras como Supremo Artífice, allí donde la Naturaleza se me apareció verdaderamente como un templo”. Debajo de esos húmedos helechos, que reciben el agua de los Picos, y arrimada a esa roca enmohecida por los vientos fríos, dejaré que mis huesos se deshagan a través de los siglos.


Visita a la BasĂ­lica de Covadonga


Paseo junto al lago Ercina


Paseo junto al lago Enol


El pozo del alemรกn


Cruzando el puente


Un descanso en Vega la Piedra


Exterior Del refugio de Vega Redonda


Segundo edificio del Refugio de Vega Redonda


En el interior del Refugio


FrĂ­o y nieve hacen presencia a espaldas de Vega Redonda


Camino de Ordiales por la derecha del refugio


En la cumbre del Mirador de Ordiales con niebla


Inscripci贸n y tumba de D. Pedro Pidal (marqu茅s de Villaviciosa)


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Mirador de Ordiales  

Llegada al Mirador de Ordiales desde los Lagos de Covadonga.