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Capítulo II. Políticas macroeconómicas y desarrollo rural en Honduras

II. Políticas macroeconómicas y desarrollo rural en Honduras

E

n el capítulo anterior, sostuvimos que para impulsar un desarrollo rural sostenible y asestarle un buen golpe a la pobreza rural en Honduras, era menester prestar mayor atención a las zonas de ladera, establecer de manera clara las prioridades con respecto a la cartera de inversiones rurales y los recursos disponibles, y mejorar la focalización de las políticas. Sin embargo, el desem­peño pasado, la situación actual y las posibilidades futuras del sector rural no se pueden analizar sin tomar en cuenta el entorno de políticas macroeconómicas y las políticas sectoriales presentes y pasadas. Por lo tanto, para entender mejor las principales limitaciones y desafíos que conlleva aumentar el ritmo del desarrollo rural en este país, en el presente capítulo se ofrece una breve reseña histórica de las políticas macroeconómicas y las reformas emprendidas en el pasado; en particular, se estudian las reformas al sector agropecuario y se vinculan estos aspectos al desempeño del sector.

Políticas y reformas macroeconómicas En los años sesenta y setenta, Honduras experimentó un crecimiento económico relativamente estable (durante este período, el ingreso per cápita aumentó en promedio un 1,8 por ciento anual); sin embargo, en los ochenta, el PIB per cápita disminuyó en promedio un 0,5 por ciento anual, como resultado de una tasa de crecimiento anual medio del PIB de tan solo un 2,7 por ciento, y un crecimiento demográfico anual medio del 3,2 por ciento (Banco Mundial 2004b). Al igual que la mayoría de los otros países centroamericanos, Honduras reaccionó adoptando una serie de programas de estabilización macroeconómica y ajuste estructural que aún siguen vigentes. A comienzos de los noventa, poco a poco el país reemplazó el modelo tradicional de sustitución de importaciones por un modelo dirigido por el crecimiento en las exportaciones que se concentraba en la liberalización del comercio y de los mercados.

Entre los principales componentes del proceso de reforma se encontraban la reducción de las barreras comerciales y de la protección a los productores nacionales, regímenes cambiarios más flexibles, la liberalización de los mercados financieros y el ajuste de tarifas en los servicios públicos, así como el desarrollo de un marco jurídico dirigido a fortalecer los derechos de propiedad (Pino, Jiménez y Thorpe 1994; ASIES 1996; Thorpe y otros 1995; PNUD 1998; Walker y Medina Oviedo 2000). Como resultado de las medidas de ajuste estructural, se observó un leve incremento en el crecimiento económico (a un promedio del 1 por ciento anual per cápita durante 1994–1999), con la consecuente disminución de la tasa de pobreza11. Sin embargo, la recuperación sufrió un serio revés en 1998 debido al huracán Mitch y a la crisis cafetalera que irrumpió casi inmediatamente después. En 2002, el PIB per cápita era un 6 por ciento inferior al nivel alcanzado en 1979 (US$712 en comparación con US$754 en dólares constantes de EUA de 1995). La situación macroeconómica en Honduras posterior al huracán Mitch continúa siendo muy problemática en vista de que el país sufre una seria crisis económica. En términos per cápita, el crecimiento del PIB prácticamente se estancó (aunque después de 2003 se elevó un poco) y el desempleo

11 Con base en la medida tradicional de la cantidad de personas por debajo de un cierto nivel mínimo de ingresos, los cálculos oficiales indican que hubo una reducción en los niveles globales de pobreza en 1991 y 1998, de un 75 a un 63 por ciento de todos los hogares (Gobierno de Honduras 2001). Sin embargo, además de la medida de pobreza basada en los ingresos, otros indicadores están íntimamente relacionados con la pobreza (Narayan y otros 2000; Sauma 2002). Por ejemplo, muchas veces los nutricionistas utilizan el indicador altura-edad, es decir, la proporción de niños en edad escolar cuya altura está por debajo de cierto estándar considerado normal para su edad. Este indicador aumentó cerca de un 20 por ciento entre 1993 y 1999, pasando de un 40,6 a un 47,6 por ciento (PRAF 1998).



Políticas de desarrollo rural y uso sostenible de la tierra en las zonas de ladera de Honduras  
Políticas de desarrollo rural y uso sostenible de la tierra en las zonas de ladera de Honduras  

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