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LA EMBRIAGUEZ DEL POETA RUSVELT NIVIA CASTELLANOS

Editorial Pensamiento

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La embriaguez del poeta Rusvelt Nivia Castellanos Impreso en Colombia - Printed in Colombia Isbn 978-1-291-51651-7 Registro 10-223-465 Editorial pensamiento Derechos reservados Año 2011

Ninguna parte de dicha publicación, además del diseño de la carátula, no puede ser reproducida, fotografiada, copiada o trasmitida, por ningún medio de comunicación, sin el previo permiso escrito del autor. 3


A mi madre, quien infunde la espiritualidad. A mi padre, quien confĂ­a en estas odas.

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POETA Poeta eres una soledad en susurro musical. Eres una noche de puros cantos desaguados. Vives en el sueño de cada musa en el olvido. Poeta eres una voz toda de llena melancolía. Estás en carne salvando el parnaso del más allá. Poeta; sufres el llanto de una humanidad inasible. Estás en furor imaginando a las ángelas inmaculadas. Siempre te creas como un mozo de poesía. Poeta; nunca te quedas con la queja ausente. Siempre te juegas como un niño de encantación serena. Nunca te quedas sin hacerle versos a la lluvia. Poeta; siempre estás en cada estrella rota. Nunca te agonizas sin palabras en vida. Estás en ceremonia con la divinidad insondable. Poeta; alegras la pesadilla más luta del corazón. Estás en oración con las diosas del mar. Poeta eres el fuego del cielo más negro en lejanía. Eres una presencia de fulgor en retratos alucinados. Resides en el corazón de cualquier mujer ultrajada. Poeta eres siempre el novio de la lirista poetisa.

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NOCHE SIN LUZ Como la noche sin luz; estoy yo y estás tú. Como la noche sin luciérnagas; como la noche devuelta; escucho tu voz y tú escuchas mi voz. Y sólo callo con tu presencia; cercana, amorosa; ella sin lluvia, ella sin melancolía. Y sólo callo con un beso tuyo, todo dulce, todo nuestro, él sin recelo, él sin desmayos. Y la noche concurre en un sueño, sombría, baja, pero ella sin angustia, pero ella sin dolencia. Y la noche concurre sin lunas, sin más heladas; sin brisa, más bajo ella, estás tú, más bajo ella estoy yo, entre tu abrazo y con vos. Como la noche sin tiempo, me piensas tú y te pienso yo. Como la noche sin luz; como la noche revuelta; te acojo yo y me besas vos.

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ES NEGRA ESTA CANCIÓN Es negra esta canción; porque me muero entre los rostros demacrados de esta muchedumbre en consumación. Y pierdo las fuerzas del corazón, cuando mi espíritu cae en gritos de humillación y sufro esta desolación con otra encarnación, junto a mi hermandad ausente a la devoción. Y es árida esta evocación; porque no es vivo mi sentimiento y porque no hay buen júbilo con esta desesperación, ni con esta deshumana devastación. Tan sólo en exilio; siento como el horror con el dolor, persigue mis hondos pasos sin posible salvación y grito pidiendo perdón a la diosa mayor. Es negra esta canción; porque me lloro sin fulgor entre los grisados cadáveres de esta averna en depravación.

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LA LAURA DE LOS SILENCIOS Laura; era la mujer rosa, quien lanzaba piedras al rio y quien escondía sus manos, atrás de los arbustos. Ella, siempre mantenía jugando al desprecio, ella siempre se la pasaba, hostigando a la vanidad de hacerse víctima; sola era feliz, hiriendo a los otros inocentes, que en pureza la amaban, con dulzura. No era tampoco Laura, nada compasiva, ni era noble; ante las gavinas heridas; tal vez y sin silbos, fue una sola gavina en vida, derramada con sus lagrimas de un solo día. Además, aquella pájara del ayer, vino a ser su otra realidad, quiso ser su obra surreal, cercana a su sinceridad ausculta; porque Laura, quería ser amada y seducía ser una mujer indiferente, ante el espejo suyo, que una y otra vez, la reunía con el poeta suyo, brumosamente triste. Y todo aparentaba ser vanidad, para ella, si le hablaban o si no la enamoraban, realmente bien. Quería hacer lo que quería, junto a su propia obstinación. Laura, trataba de alejar las contemplaciones del ayer ansiado, vedando las ilusiones enamoradizas, pero la vida la invitaba a trasegar el presente suyo. Y ella quería borrar toda creencia, toda como si nada pasara por sobre los días perlados. El hombre poeta, igual fue muy gentil. Ante su silencio, siempre dedicó un esfuerzo por cumplirle sus caprichos y junto al tiempo sin vida y sin día, ella no quiso seguirlo sino hasta al sendero de espinas. En ella, apareció allá su rechazo y una arrogancia, así, no hubo entrega de corazón a ese hombre suyo. Ella de golpe ella, arrojó los posibles amores a un pozo de soledad, quedé olvidada. Y él, yació entonces tumbado y vacilado y sin las quimeras de sus placeres; se fue de paso, ella solamente ya sin él, sin siquiera pensar en los descontroles. Sola su cólera, sola su obcecación, sin la desgana del poeta; 8


la alma suya, quedó abatida como ultrajada. Corrió hacia las turbulencias, sin los idilios de madrugada. Sola ella; se despidió del hombre hacia el mar, trémulamente y junto al viento huracanado. Y fungida, la fantasía suya, entre la confusión del mal, no maduró con ningún Adán, perdido en su paraíso. Más, transcurrió un añejo silencio, para Laura, fue un dolor fatal, posible y ya, no aguantado por ella, desde su lóbrego recuerdo.

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EL PÁJARO DE LA SOMBRA Se baña el pájaro en las brumas, su aleteo riega de cenizas el firmamento. El pájaro vuela entre las nubes densas, sus alas se hacen negras a la lluvia. La tempestad prosigue y su corazón de ave, se envuelve en un montón de flores muertas. Es él un cegador de luces, va apagando los rayos del sol junto a la caída de la tarde. Es él un usurpador de quimeras, va calmando la ferocidad de los hombres junto a la hecatombe. El nocturno renace y su vestigio de cuervo, se esparce como un huracán de plumas punzantes. Se hunde el pájaro en los pozos, su descender pone a temblar a los cobardes. El pájaro socava entre las aguas sucias, sus garras desprenden a la madre tierra. La angustia no cesa y sus ojos de cazador, se distinguen como un fulgor de sangre candela. Es él un suspiro de lutos, va inundando los lagos del inframundo junto al tiempo del eclipse. Es él un instigador de mitos, va colmando la ciudad de misterios junto a lo surreal. El desolador chilla y su espíritu de animal, se hace todo un pájaro de sombras.

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A OTRA MUJER Hoy rebrota el hermoso día, hoy refulge el sol blanco. En albor se apaga mí ausencia, la nostalgia cruda, la ausencia ella, antes tan negra como un cuervo, se pierde. Hoy me canso de ti; tu hasta siempre bajo el abismo. Por fin, me bendigo sin vos, sin agonía, musa tan fría, más que nada, hoy bajo la mañana te olvido sin ganas vivas, tal cual pobreza de sentimientos tuyos; sobrados como un llanto de falsos lamentos. Eras ayer, una mujer sin voz, eras mi sucia perfidia y yo era el juego del baile tuyo, luego yo perdido en lo iluso, yo sin mirar atrás como el velero ciego. Así al día, se desteje la nocturnidad, desfilan unas luces. De repente hoy es un instante de adiós tuyo y nada mío. Te lo digo con la poesía; consúmase, sin el silencio, adiós. Por fin, reluce una selva blanca en hermosura de ángelas, para este bardo. En el desamor, no soportaba más lo ingrato, no soportaba el drama negro junto a la tristeza de una noche muerta y algo tuya, repleta de pasado. Mala entonces, no eres mi poema de vida. Eras antes, mi pozo del recelo perdido. Sola ahora, no eres ningún sueño de mujer amante. Eras antes, mi pesadilla de dolores como agujas; envolvías la hechura del amor y luego lo deshacías. Hoy te lo confieso, hoy me arranco el corazón tuyo, de golpe; te acuchillo, la dulzura de gritar a la paloma. Lejana perpleja, no eres del viento, ni del piscis. No haces parte del hombre hoy; que felicidad. Sólo reside en mí, la palabra inocencia. Un lago de rosas, cegado con vicio tuyo. Sólo, por la vida, mejor que sí, una rosa rota, que no está al lado mío, sin la noche de poesía. 11


Eras ayer, la flor de un veneno, con esta sangre en tus espinas y yo era el pájaro ebrio del otoño mujeril, yo revolando cautivo; y yo bebiendo de un aroma efímero, yo sin el olfato del jardinero. Hoy se fueron de mí, tus promesas de fatalidad; Tus ilusiones, como un rocío de mariposas suicidas, hoy ellas mueren y ellas se violan, bajo un arbusto de orfandad. Ahora entonces, me quedo en otra mujer; sin fin, amo a otra mujer, vestida de estos sentimientos voladores. Hoy adoro a otra musa, quien habita mi presencia umbría. Ella ama y ella si sueña, con su entrega novia. Así al día, sin pedir de tu permiso; canto a otra mujer. Me desaparezco de tu sombra y recupero la gracia del cantor. Y salvación, sin querer más tus besos; me abrazo a otra mujer.

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VOCES INGRATAS Las voces de los hombres; son ingratas como urgidas de oraciones sacras. Carecen sus susurros de purezas, como sus mujeres, sufren las tristes soledades; mientras ellas mueren, delante de sus ojos blancos. Se les agota el agua del alma y nos perdemos en la nada, nada. Las voces de los jóvenes; son odiosas como las estupideces, escupidas por el loco de Judas, como cuando quiso; rebajar al luminoso nazareno. Se nos van los poemas santos de los sacrificados y olvidamos las lagrimas del Jesucristo. Las voces de los niños, son necias como de princesas perdidas, entre sus castillos tenebrosos. Se nos funden las candilejas astrales y yo me desvelo como esta inspiración esperanzada. Y las voces de las náyades, aún son vagas y nos son ingratas.

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YO LA AMO Yo la amo y no puedo evitarlo, no puedo apagar sus versos nunca, ningún día. La susurro, para que decida salir conmigo, bajo la noche inmaculada, con estrellas, que lindo. Sólo conversar con su belleza, idéntica al romance, me encantaría. Si te amara sin angustias, dejaría de escribirte tanto, lindura, pero entonces, empezaría a pintarte el rostro, junto a una mar de palomas rojas. Y a solas, te tocaría, desde un eterno abrazo, bajo alguna noche azul y me devolverías el aliento tuyo. Yo la amo y eres la amorosa, hermosa, que en vida te quiero, ven andar conmigo, bajo los espejos del sin tiempo, ello otra vez me dejaría impúber. Y sólo espero cuidarte, siempre ansío darte esta llenura emotiva con el reposado sentir tuyo, ello será siempre lo esperado, por ello dejaría de pretenderte tanto en cortejo, porque sabría que estarías única conmigo, adentro de aquel jardín de otoño, mientras a solas bebería un largo beso de vos; que me arrullara sobre tu pureza edénica. Yo la amo y me pones frágil, cuando te ofrezco los secretos despojados, todos depositados en tus manos de mujer. Más lo hago puro, porque antes del ayer, yo me sentía como el soberano Dios, durante las madrugadas blancas, cuando tu beldad cenicienta, procuraba a este olvidado náufrago. Más si vos volvieras, yo dejaría de ser el hombre intenso de las cartas, porque bajo aquella claridad, me sabría en tu instante, que va de su noche al día. Y luego tan luengo, 14


protegerĂ­a sin final, toda tu belleza fĂŠmina, que deploro en vida al lado mĂ­o. Yo la amo y mujer, yo te amo, Ibanasca, mi latina.

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INVASIONES DEL DOLOR Es el dolor es la constante amargura; es el luto abierto es este desierto de agujas. Es atravesar los senderos de espinas sin pasión es la rastrera degeneración; es comerse los alacranes con furor es este arenal de las lloronas. Sólo nacen los demonios con sus desquicios. Aún se mueren los ángeles de alas mutiladas. Sólo nacen los niños con sus defectos. Es invadir la mente de cucarachas nocturnas; es el dolor la absorbente recusación. Es el horror es la rutina peligrosa; es la cabeza destrozada es esta fosa de calaveras. Es bajar las escaleras del infierno con ansiedad es la bruta desintegración; es beberse la sangre con herrumbre es este vacío sin exposición. Siempre están los malos con sus muertos. No cesan de ahogarse las madres preciosas. Siempre están los brujos con sus pecados. Es invadir el espíritu de manías enfermas; es el horror la inadecuada anomalía. Es el error es la instantánea demencia; es la caída horrenda es esta cárcel de ratas. Es subir las montañas rojas del fuego es esta tierra sin aguinaldos. Tal vez las auroras aún no llueven. Nunca se van las diosas de la luz. Tal vez las lluvias aún no brillen. Es invadir los ojos con agua sucia; es el error la caída irreflexiva. Es el dolor es la densa fantasmagoría; es el día cerrado es este bosque de sequías. Es abrir las flores negras del jardín sin adoración es la pálida prostitución; es chuparse los gusanos 16


sin ardor es este antro de las putas. Solo caen suicidas, desde las casas viejas. Aún se mueren los santos sin sus santas. Sólo caen ebrios, desde las camas húmedas. Es invadir el vicio con más angustia; es la aberración la invasión del dolor.

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POEMA Elegía; si fuera la orquídea de tus efusiones; me deshojaría sin dudarlo sin dolencia, me regaría sobre tus sagradas espiradas. Te devolvería esta frescura tuya, sacada de tus intimas esencias de los recitales, te ofrecería los disecados pétalos, para incitarte a evocarte, durante todas las nocturnas tan serenas. Y siempre te pretendería, poética, porque te adoro, porque te amo con tus alusiones otoñales. Más sin espera, me entregaría al vaivén tuyo de tus ritmos consolables. Por ello, sos renuncia a los días vanos; hasta en soledad cuando me dejas lloroso, rebosando de felicidad. Oda; si yo fuera la garza de tus palabras; me desplumaría con danza, con elegancia, me recostaría sobre tus aguas mansas. Te loaría los pasados tuyos, salidos de tus obras de lecturas vivas. Te ofrecería este corazón blanco, para despertarte en el nuevo universo, durante todas las nostalgias bellas. Y nunca te olvidaría, rapsodia, porque te colijo, porque te sobrecojo con mis desilusiones fantasmales. Más con ansío, me iría al jardín tuyo de tus maravillas sensuales, para darte los ósculos solamente tuyos. Por ello, eres una lindura romántica, cayendo rendida como doncella, ante tus pinturas; poema.

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LA MUJER DE ADÁN La mujer del cielo; fue engendrada tranquilamente, arriba del jardín de las lindas primaveras. Al principio, ella estuvo a solas, como el mar sin luna llena, pero ella mágica, durante una mañana lúcida, se hizo hermosa, se hizo de digna belleza y velozmente endulzó su selva con linfas esencias. La mujer del infinito, fue preciosa sinceramente, gracias a la misteriosa inmortalidad. Y la mujer, Eva, durante los otros tiempos, salió en busca del Adán prometido y castizo. Más, luego de un día, Eva lo vio y Eva lo recogió, entre las flores fucsias del viento danzante. Así bien, ella por fin ella, encontró al hombre suyo y despacio lo sedujo, acostándose sobre su cuerpo confiado, siempre tan varonil y él siempre tan suyo. Y la mujer del edén, ahora quejosa felizmente, retoza unida al Adán, llorando de placer. Y el Adán, fácil se enamora, rápido se agita, disfrutando a la rosa lluviosa de la Eva.

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MAL DE MI SUEÑO Mal mareo de mi sueño; hace unos días rojos, se fue de mí, la vida idílica. Hoy sólo reside la desgana en este encierro de locura. Las madrugadas, las creo imprecisas y grises, las rasgo, desde hace muchos tiempos, muero de dolor con lágrimas en este mal sueño. El desamor me devora como una salamandra. No es hoy un grito de felicidad anhelada. Las risas son una burla efímera y las noches del ayer, me son una desgracia. Mal sueño del alma, hace un tiempo violento, yo me ahogo con los muertos de este mundo. Despierto, para dormir entre ofuscaciones aterradoras. Ando con las sombras por este cementerio y veo unos sonámbulos de impaciencia, llenos de sufrimiento. Despierto y asfixio a la vez mis intimidades impuras. Me miro, frente al espejo de los fantasmas y yo descubro a un esqueleto viejo. A solas, muero en un mar de ausencias, como un cuervo. Ya no susurro al espíritu, al día con poemas vivos; sólo el presente, reside penado al mal de este sueño.

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AMOR ESPEJO Mi lejana amada, ayer fuiste un amor de espejos, yo te dibujaba y te ilusionaba, pero tú no vivías conmigo, ni yo te presenciaba junto al sueño del romance. Mujer y hoy eres un amor escapista; yo te miro y te persigo, pero no te siento, ni tú esperas, junto al silencio. Preciosa no mía; mañana ser��s y quizá, otro amor de espejos, yo te pintaré y te amaré como la noche fantástica y sin embargo no culminaré la obra del pintor y tú, no me dejaras seguir con el decurso de los versos y los recuerdos tuyos. Amor del desespero, ayer fuiste el rostro del cielo, yo te limpié con lágrimas y te dejé intacta como tu fragilidad; más las nubes de fantasmas, luego se rompieron y tú ni cediste, hacia abajo, por entre el espejo. Mujer del efímero beso; sola entonces por esta sin vida, eres tú una dama quebrada; yo te amo y cuento madrigales para realzarte con acopio, pero nada tuyo se abraza con certeza, hoy nada tuyo, no quiere ser cierto y nada de lo tuyo, se sabe, bajo la ópera, que has partido.

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OTOÑO EN LA NOCHE Su corazón es un otoño en la noche; el vacio de su soledad, se desprende entre hojas secas. Su vida es un otoño en la ausencia; los pájaros mudos, estrellados, se ahogan en su lago de tinieblas. Y el torbellino de la brisa, se hace grisáceo; se hace feroz, sube por sus manos, lo deja crispado y lo invade en desamores. Y los árboles sin sombra, se hacen sin musgo, se hacen sin hojas, rozan su carne, lo rasguñan sin fruto y vuelve a la desgana. Y el agua de la vida, se hace menguada; se hace sin luz, baja por sus ojos, lo deja ciego y lo inunda de pesares. Su cuerpo de quebrantos, es así opaco, una piel entre venas pálidas, no brotan sino ramas desaliñadas, Su otoño de queda aurora, es así desabrido; una melodía imperfecta, no sale el sol, ni la luna llena, ni llega la estrella, ni la sirena. Y su ilusión humana; sólo muriéndose, bajo este otoño en la noche.

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AMOR DE INFANCIA Un amor de infancia, yo siempre lo recuerdo en las noches ocultas y me pongo siempre que fallezco. Como un fuego de vida, yo la veo bajo los sueños tardíos y me pongo que padezco por allá con ella. Es un amor de infancia. Yo la deslumbraba, lejos, entre una gente vacilada y la reconocía, linda, y su recíproca docilidad todo lo sosegaba. Es una amorosa de pureza viva. Yo paseaba estas manos, por sobre su cara, hacía una inocencia suya y ella se ponía que me besaba. Amor de melancolía; eres los rubores, frente a tu espejo. Yo te recuerdo con la luna y nos ponemos que lloramos a solas. Lindura del ayer, niña de infancia; yo te daba una rosa de agua mansa y ambos nos poníamos que reíamos de alegría. Pero ahora, todo se fue sin inocencias, ahora te fuiste con tu muerte de silencio.

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MELODÍA DE MELANCOLÍA Te espero en el parque oscuro y te pienso triste con estos recuerdos de suicidios. Te adoro y te respiro como el azul de los nocturnos. Me hundo incansable entre el soplo frío de tus desdichas y nos juntamos con el cuerpo inmóvil por las soledades. Me salvas desde el olvido y sos una oscuridad anhelada en este parque de los olivos. Eres la cadencia que busco angustiado, con tal de sentirte como el cuervo taciturno, que soy, cuando los ángeles caídos, pierden todo sentido. Eres la hija melodía cercana de la muerte. Yo te protejo en este jardín negro y soporto depresivo las locuras de nuestras crueldades. Yo pierdo y te sufro como las lluvias de las hojas secas; cayendo ellas desde los árboles otoñales. Vas con la cura y vas con el luto como el llanto de los poetas malditos. Y tú, recuerdas al Judas, antiguo como su pesar tan arrepentido. Más, sos la devoción que ausculto intranquilo, con tal de idearme como el vampiro gótico, que soy, cuando los humanos alocados, vuelven al extravío. Eres la madre melancolía de la muerte. Te llevo a los senderos espinosos y al tiempo, te escucho densa, entre las melodías de esta melancolía.

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MUJER DE POETISA Serás siempre; mujer, una poetisa de adoración fulgurante. Te divertías, jugueteando a las fábulas maravillosas. Serás siempre, poetisa, una mujer de divinidad sin comedia. Era un niño tuyo cuando nos mirábamos juntos. Soy tú mirada encendida en mi reflejo de luz blanca. Era un joven tuyo cuando tu rosa pasaba a ser mariposa. Soy la vida gracias a tu vida tejida con poemas nocturnos. Era un novio tuyo revolando entre tu jardín tan lluvioso. Soy tú prisionero, por cada verso de pasiones fugadas. Era un esposo tuyo cuando nos celábamos juntos. Eres linda y preciada, mujer, tú, cautiva. Encantas belleza, con tu sonrisa bailarina, belfa. Me dejas con tus sueños en los sueños celestiales. Eres los secretos y eres el deseo del poeta más vencido. Me pongo feliz con cada recuerdo de ambos reunido. Nos ponemos a cantar en las noches asiladas, sin llanto. Eres la mujer esposa, para cuando nos conocimos. Serás siempre, amada, una sibila de consonancias. Te ahogabas con mis adioses de muerte decantada. Serás siempre, sibila, una amada de obras sin finales.

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QUIERO TU PAZ Quiero tu paz, amigo de la paz. No quiero más guerras, amigo de las guerras. Necesitamos una humanidad sin más violencia. Necesitamos una gente con más manos sin cadenas. No deseo más muertes, amigo de las muertes. Deseo sólo tu respeto, amigo de lo irrespetable. Decimos ser hombres justos; pero somos aún injustos. Decimos ser mujeres sobrias; pero somos aún inestables. No ansío más maldad; niños de crueldad. Ansío sólo unos corazones colmados de bondad. Añoramos en general una vida con palomas blancas. Añoramos en general una tierra sin misiles negros. No quiero más guerras, amigo de los soldaditos. Sólo quiero tu paz, amigo de las paces.

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NINFA Ninfa de los mundos selváticos, eres la visionaria; ninfa de los ríos del agua café profunda, me hechizas con tu bailar, bajo los lentos remolinos. Ninfa morena ninfa; linda como el intenso color de la almendra, siempre andas madura de sabor. Rostro marcado, por la tribu de muchas existencias. India, querida del gozo pasado, quiero ser tu indio, único del presente tan desventurado. India, sobre las tempestades, te cruzo, más yo te siento como la mulata imperiosa, explorando la tierra de los andes. Ninfa adónica como melodiosa y ninfa muy sensible como la mujer desnuda; eres mi surrealidad espejada, mirándote y atrayéndote, durante el vuelo del mañana, alborada, tan infinita y a la vez tú, tan alta de amor. Mágica de luz; ves cuando la pálida tarde se desviste con la esencia parda y repentina; más me miras como el gemelo del géminis sombrío. Ninfa de nuestra igualdad creadora, amas con el más puro corazón, que antes fue tuyo, mi veraniega. Destinos que se cruzan en cada aldea tornasolada; un niño queriendo alcanzar a la niña nacarada. Preciosa de las montañas, caminas armónica, viajas ilusionada sobre los senderos de brisas, buscando al enamorado de tus inacabados tiempos; recuerdos que se repiten en cada cultura milenaria. Ninfa de los dioses, canta mi tímida voz y serena; eres la morena de la tierra de piel morena. Ninfa, viva en mis entrañas, te adoro grácil, bajo cada serpenteo, ido con los suspiros del solitario bosque, lluvioso a lo vino tinto, gemela.

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POESÍA Me das la vida hasta en la sepultura; poesía. De fulgor inundas la fantasía de tus artistas. Poesía; nos haces volar sobre las tinieblas. Vibras en las voces de las linfas milagrosas. Erótica; abres las alondras de las nubes. Renaces al rebrotar de la primavera roja. Idílica; rompes el silencio con el viento. Enaltecida; te busca hasta el ángel del mal. Te agitas en la caverna de su vergüenza. Dócil; te suplica hasta la hija del cegador. Te estremeces en las entrañas de su hedor. Bucólica; te acercas a los pobres del purgatorio. Los incitas a que sigan soportando sus penas. Melancólica; te unes a los fantasmas lúgubres. Los instigas a que sigan recitando sus lamentos. Inspiras los mejores deseos de las musistas. Redentora; les irrigas el fluido de la esperanza. Suspiras las efusiones superiores de la diosa. Asombrosa; te engendras en sus delicias. Poesía; me dedicas el dolor de los malditos. De azul envaneces la literatura de tus rapsodas. Nos aclaras el mundo de los muertos; poesía.

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AMOR DE MI VIDA Miraba el caer de la lluvia por entre la ventana y yo ayer me ponía triste en la alcoba fría. Sentía que tú abrazo no estaba al lado mío. Y yo lloraba, sin el amor de mi vida. Sentía que tu gracia, no se fijaba, no se unía, bajo nuestra lluvia de recuerdos vivos. Y yo dormía, sin los versos de tu alegría. Vivía el caer de estrellas por entre el alma mía y yo me ponía sin consuelo en tú cama vacía. Sentía que tus besos se resbalaban en otros labios labiales. Y yo me hundía en un cielo de canciones sin vida. Sentía que tu calor se fugaba a otras manos tibias. Y yo moría en lágrimas; sin esas noches tuyas de virginia. Entreví, pronto en otras ilusiones, una época de primavera. Allá a lo lejos, pude desnudar el caer de una ángela blanca, ella con sus alas plumas, colándose por entre el cielo enmarañado. Y yo me puse, lleno de ilusión, ante tu llegada secreta. Sentí que tu fragancia, se hacía de cerca a mi corazón palpitante. Y yo quise, entre tus flores, devotas tus suspiros de pureza. Sentí así tu cuerpo, rozando a mi humanidad otoña. Y yo reviví el gozo, apenas pude derrotar a la muda desdicha, cayendo yo sobre tus alas celestiales y ellas volando repentinas, conmigo y contigo, bajo nuestro retoce de linda ambrosía.

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EN LA PESADILLA La gente se confunde; sus ojos se rayan, la demencia los extravía en la borrasca, el desaliento los envuelve. Ellos van repletos de desidia; sus soles se quiebran, la cólera los empuja hacia el descontrol, el vicio los comprime. La muchedumbre se asfixia; sus venas se dañan, la oquedad los absorbe en la quietud, el desespero los enfría. Desunidos andan sin naturalidad; sus halos se estallan, la apatía los deja en la amargura, el fracaso los consuma.

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HOY SÓLO EL RECUERDO TUYO Hoy el recuerdo con los besos tuyos. Hoy sola una nocturna vida tuya y mía y tuyas las cartas borradas y palabras todas tuyas. Hoy sola una mujer entre mis días más tuyos. Hoy la permanencia del silencio otra vez tuyo. Lo consolado, sentirte otra vez junto al viento crepuscular. No ser silencioso y seguir con la ofrenda florida del abrazo tuyo. Ansiar tu oda de pasión desvestida en cada recodo de la infancia. No ser furioso ni ser terco con el regalo del recogimiento tuyo. Lo compasivo, que me dieras tu compasión de velada rosa. Y bello, sería abrigarte durante los ocasos esmaltados. Escribirte estos versos con voz de melancolía. Desprenderte el corazón con las manos vivas. Regalarte el arte con el portento de la voz tuya. Escribirte el erotismo bajo nuestras noches. Y edénico, sería amarte en un lecho durante la lluvia. Y magra, la tarde departida entre tus abrazos de pureza fémina. Lo querido contigo, sería hablarnos hasta el final de cualquier bosque. Lo esperado contigo, sería beberme de vos un suspiro de aves blancas. Lo perfecto contigo, sería departir los ayeres junto a ti. Y linda, una mariposa de miel entre nuestro regazo ardiente. Y pese a todo lo profesado, hoy sólo el recuerdo tuyo. Y pese a lo más amado; hoy sola la belleza de embrujo tuya. Sola hoy, la mañana sin las sonrisas de quienes se sufren a los lejos. Y pese a la nada olvidada; hoy sola la llenura del alma tuya. Y tan solamente hoy, sólo el recuerdo tuyo.

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HERMANDAD Están las ojeras rotas. Se rehace la noche con la bruma, toda azulosa. La barriada anda sin vejez. Se descuelgan las marías del cosmos; vienen a adorar a los hombres ruinosos. El inculto, anda sin andar. Se entrevela el baile de los mimos dadivosos; unidos van buscando a las esperanzas. Ellos tienen las caras quebrantadas. Renacen sus estrellas en los otros ojos; inventan configuraciones ascendentes. Esta sociedad anda sin memoria. Las marías con los mimos, entonces corren y se protegen; vienen a darle alivio a esta hermandad, aún tan desconsolada, de pieles heridas con espinas rojas.

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ENSOÑACIONES Diosa, que deseo que sigas virgen, como la nostalgia y que sueño la esencia tuya aunada a mi esencia perfumosa. Amada, que sin vos y que sin tu compañía, soy un disparo ciego. Eres por libre, un suspiro febril que otra vez nos conjura y Magna te pones al verme, junto a los ojos perlados y tuyos salidos desde tus magias, desde las ensoñaciones magras. Más y más, divina, que hace muchos pesares, no te ideaba recién desnuda y bajo nuestro lecho de esporas blancas. Como estás de cambiada en tiempo; tus pechos entre rosas más florecidos y tu con tu boca, más pintora, más roja. Aurora, como te mueves seductora, preciada rozando tú en medio de ardores, mis frutos nacarados. Te quiero demasiado, aurora Laura; que en exceso te sirvo y te adulo, Laura aurora, como las encantadas hadas, aman y engalanan a las hijas de sus princesas, tan solas y lloradas. Más yo te germino, mujer, porque das tú bendita, el poder del llamado a renacer y más yo te procuro, mujer, porque tú y tú, nunca ni extraviada, me dejas como al pobre exiliado. Y por amor y por el incierto despabilo, yo te evoco de corazón. Que la pases bien y me voy a dormir para verte allá. Que descanses, arrullada en la noche y que bebamos juntos el elixir que siempre nos congrega, Laura.

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EL GRITO DEL ALMA Hoy se matan nuestras horas en la soledad tardía. Hoy se mure la vida en el vacio de la maldad efímera. Hoy se nos acaba el vino del amor tan limpio. Tus recuerdos y los recuerdos míos; son la desgracia del presente, abajo de este infierno; mal vivido en melancolía. Tu sombra y la sombra mía, es la imperfección de nuestro cielo, otra vez desvanecido. Hoy se ahogan nuestros sueños en la nada tan perdida. Hoy no vive nuestra humanidad tan linda en poesía. Tu esencia y la esencia mía; es el ayer de nuestro vicio, otra vez sentenciado con perfidia. Hoy sólo se presencia nuestra pesadilla, volada, desgraciada y pasajera. Tu dolor y el dolor mío, es la perdición de nuestro arte, otra vez sin decencias reunidas. Hoy se nos acaba el vino del verso tan limpio. Hoy no se vive nuestra alma tan libre en alegría. Hoy sólo se presencia nuestra pesadilla.

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SOY UN CIELO TUYO EN LÁGRIMAS Ojalá fueras mi sirena blanca en eternidad; para estar feliz con el universo, rompiendo el mar hielo de tu alma, protegiéndote ya con este celo de cielo, para tenerte segura, linda y pura conmigo, para salvarte siempre, cuidadosa y cauta, entre este hondo ahogamiento mustio. Y te cuidaría diosa, bajo las ruinas estelares. Más, ojalá fueras en sueño, mi musa azul; para romper cualquier inframundo negro estático; con tal de hacértelo de mariposas blandas. Te amaría mujer, más hasta el sin fin de los dioses. Y por tu ausencia, sólo soy yo un cielo tuyo en lágrimas, sólo un cielo tuyo de esperanzas. Serías la dicha de esta remota quimera aura. Y me desesperas cuando abandonas la canción. Más lo real, no soy en mortalidad, tu mozo del jardín blanco. Solo entonces vago, debido a la ausencia tuya me muero triste, dándote este único ojalá lejano; para tenerte por lo menos en mis fantasías, viva y núbil, entre esta santa lacrimosa. Más lo exiguo, no soy en surrealidad, tu hombre de luz. Perdido solo perdido, ante la desaparición tuya, solo lloro eterno, recitando el último ojalá incierto. Y por tu despecho secreto, sólo soy un bohemio tuyo en lágrimas, sólo un cielo tuyo en soledades, sin donaire.

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EL MUNDO El planeta; el mundo, lo acabamos con la contaminación. El campo, el mundo, lo matamos con nuestra degradación. El viento; el aire, lo agotamos con la deforestación. El rocío; el agua, nos deja sin la lluvia del cielo. La sangre, la vida, nos reclama un ambiente ideal. El orbe; el mundo, se nos muere por culpa de don intoxicación. La sábila, la vida, nos quiere con su idilio natural. El flameo; el fuego, nos quema el rostro con la polución. La arena; la tierra, se muere por la fumigación. El monte; el mundo, nos inunda de mar nuestra habitación. El planeta; el mundo, nos reclama nuestro descuido, tuyo y mío.

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SENTIR CON SILENCIO Que me pongo que sentir te siento. Eres que eres la sensata sardina. Que me sorprendes siempre con la sonrisa. Eres que eres una sirena de sueños. Lo suave y somos del olor del sándalo. Saber que me gusta saberme en tu sabiduría y sentarme en tus soledades, sería eso lo soleado. Que lo sopeso, cuando te vas y huyes santa. Por eso te soplo, como este suelto sosiego y silbo en vos como silva, sería ese el salmo. Lo secreto y somos de lo sincero solitario. Eres que eres el sabor del saboreo. Que me seduces siempre en los suspiros. Eres que eres la sucinta sorpresa. Que me pongo y que solmene sufro por tu sentimiento con silencios.

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ROMANTICISTA Sublevas lo insondable, tú nos das la libertad, me salvas, nos apasionas romántica. Incitas a la revolución, tú nos conmueves y acudes a nosotros los esclavos, me curas, recitas por los apóstoles. Nunca renuncias a la igualdad, hondeas la bandera socialista, tus ojos son rojos, romanticista. Romanticista, siempre estás cuando los pobres más te necesitan, luchas por ellos con esfuerzo, te enamoran. Enalteces a los justos, tú nos visionas el futuro nuevo, me estimas, nos proteges, lirista. Resucitas a la literatura, tú nos impulsas y vienes a nosotros los humildes, me ilustras, oras por las marías.

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AMADA NOCTURNA Amada nocturna, eres la bella querida; nunca te me vayas de la cercana compañía, cuídame siempre entre las cielas blanquecinas. Hazlo por ti, moza, un amor de dulce armonía. Quédate hasta la ternura, entre las íntimas alegrías y quédate al lado mío, entre la alta alegoría, para irnos cruzando las livianas mareas y para irnos abrasando a nuestra noche muy esperada de las lluvias tan cálidas y a la vez tan frías. Vive por ti, nocturna, el cantar del romance. Amada tardía, eres la linda querida; siempre te busco en la preciosa agonía, nunca te dejo entre la nostalgia perdida. Hazlo por ti, bonita, un clima de ambrosía. Vuelve a lo puro, bajo los ríos ardientes y quédate al lado mío, bajo el arrullo menudo, para hacer del placer un baile insistente. Evócame en ti, eterna, un coro bendecido. Amada nocturna; eres la bella querida.

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LA VIDA MUERTA La vida se revienta en tu cara de indecencia. La muerte quiere tu sufrimiento con soledad. Esa es hoy tu vida agarrada a una vida muerta. Y nada se quiere en el mundo, ni con la infancia. Todo son horres constantes en esta ciudad violada, como ver un niño; recién volado por una mina y luego otra bomba, toda quiebra patas. La vida lastima tus homicidios del ayer en la boca. La muerte ansía tu tristeza como beber agua negra. Ese fue el ayer de tu vida desgarrada, toda burlada, entre las muertes rotas de infamia. Y así, casi todo es un vidrio cortante, debajo de la noche tan prostituida; algo así tenebroso, como ver a una mujer, recién matada con su aborto, un crimen de impura miseria. La vida muerta es hoy tu desgracia. La muerta del ayer quiere nomás hoy, pedir su venganza justiciera. Esa es hoy tu condena por un destino turbio y lleno de indecencia. Y por eso casi nada se ama en este inframundo, ni con los años de los viejos. Todo y casi todo son aberraciones infernales; un averno mal inventado por los hombres, como saber a un anciano de la calle; verlo recién matado por una rata, come órganos humanos y luego siendo él rematado por un perro de avaricia. Y así entonces, así es la vida y así es nuestra morralla, una vida muerta.

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NO ME DEJES CON LAS ROSAS ENTRE LAS MANOS Jardinera, adopta este regalo entre tus rosas y dime sincera a que estoy jugando con tu primavera, que es tan efímera, siempre tan esquiva. Y sola, cuéntame la intimidad de tu corazón, háblame al menos sola, con un gesto tuyo como de flautista. Dime con dulzura hacia que pozo de lágrimas, voy cayendo o di ya el apetecido secreto de si voy por el camino recto del augurado. No te quedes callada, como las divinas santas, tal cuando ellas quedan celosas de sus lindos santos. Y si al menos supiera de tus tímidos lamentos, para cuidarlos con estás mías manos, yo te daría el tiempo entero, envuelto en un espiral de sentimientos. No te vayas, igual de dudosa, siempre, igual de distinta, te lo pido, no te entregues cercana a otros presumidos besos. Deja quererte, por favor, deja regalarte, la rosa blanca, salida de la primavera, que tal vez adoramos en sol. Deja morir el invierno, divina, deja volar al palomo; para yo poder visitar, tu nido, entre las nubes. Más yo, desde lo puro, yo te sacralizo así vos no adores y así el mundo diga que estoy loco, porque te oleo. Di entonces dime, princesa, si tus suaves manos, irrigan el rastro de tu perfume con mi perfume o di si estos suaves abrazos, no son de tu dulce agrado. Doncella, no me dejes con las rosas entre las manos.

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LEJOS DE LAS ESTRELLAS Aún no somos las estrellas; moramos en memorias aturdidas, inventamos confusas mitopías; sin sentido la hermandad. Existimos aún sin existir sin confiada unicidad. Andamos sin ir no vamos, corremos como locos a estrellarnos contra las paredes de las pobres ciudades. Nos matamos por ser dueños del mundo y no pensamos en ser poetas de grandes revoluciones; pero sí gritamos sin gracia, la fantasía de creernos, ser como el perfecto de Prometeo. Y no aspiramos ser escritores de elevada dramaturgia, pero si emitimos el orgullo, con tal de decir saber, lo que no elucidamos, mientras vamos saltando como gigantes enanos, sin admirar las obras de la madre de Calcuta. Aún estamos lejos de los esplendores. Y sí, nos ensuciamos en lodazales de dinero y no nos levantamos del genocidio, más mal nos desesperamos cuando nos quitan a la amante heroína. Maldita sea, vagamos de infectos por el inframundo y pensamos ser los salvadores del infinito. Maldita sea; penamos como escoria por el sistema astral y aún nos negamos a la insondable deidad. Aún sí somos las sombras del desasosiego. Sí, nos seguimos reflejando como las almas del purgatorio, dormimos sin paciencia, por la causa de nuestras aversiones intrínsecas. Igual, se nos incendian las cabezas; se nos agotan las mujeres sirenas, porque ellas caen en las trampas de la vanidad, porque ellas mueren con sus bellezas desechables. Igual, se nos dañan los sexos, se extravían los hombres cuerdos, porque ellos besan a la cocaína, porque ellos dedican la danza del láudano, sin nada y nada de temor. De este sin canto, por tanto desencanto, aún estamos lejos de las estrellas. 42


ES LA VELADA PERFECTA Es la hora perfecta para intentar hablarte y para volver a conquistarte con exaltadas locuras de sensibilidades. Sin dudarlo, debo acogerte con sigilo, para poder encaramarme contigo en el paraíso. Por supuesto, eres la gemela apreciable. Sin esconderlo, sé que tuvimos malos recuerdos durante nuestros caminos, todos inestables. Desde la infancia, padecimos miserias insoportables, durante nuestros primeros desamores, enardecidos por infidelidades incapaces. De tal gusto, vos eres la morenita consentida. Por la antigua oscuridad, tomada por experiencia, yo te escribo con insistencia, con tal de desaparecer cada pasado conjunto de rupturas nuestras como tuyas. Es la tarde sosiega; por saber escucharte y por desear quedarme con tus miradas compasivas; entre las brumas confundidas. Con decoro, ansío palparte con dulzura, por irme a los aires contigo a las nubes. Es más que claridad, que eres la ansiada novia. Con dolencia, sé que heridas nos cortamos; hasta rozar el delirio de acabar llorando, frente a nuestras quejas horrorosas, hasta tocar la sangre de las caras quebradas, frente a nuestras visiones perturbadas. Es más que arte, que eres la única amada. De la inolvidable amargura, bebida por ser yo de indecencia, te recito imparable con tal de prenderte, cada gusto anhelado unido a las ternuras persistentes. Es la balada sincera; según los sonidos del piano, tocados del mi al vos, según los baños rumores, dedicados a vos, mediante las notas de las músicas enamoradas. En alborozo, me esfuerzo por abrigar tus llantos de nevadas, con estas armonías consoladas. 43


SĂŠ que eres la mujer aunada a la nobleza. En cadencia, me retuerzo por recoger las hojas rojas de tu pecho, con estas briznas bailarinas. SĂŠ que eres la mujer cercana a la redenciĂłn. De los agudos recuerdos; meditados por ser yo de las tinieblas, te seduzco desesperado con tal de volver a rescatarte, inesperada en este parque de musas cantadoras.

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EBRIEDAD El cielo se hizo de néctares en agua, en los días febriles en los primaverales, las amapolas fueron las alboradas. Y los bohemios cantaron al baile del viento con los anises colorados. Y las gitanas brincaron al vaivén del perfume con los tequilas rojos. Unos pintores lloraron las ruinas de las cantinas sin cuadros y por eso se degeneraron. Otros músicos añoraron las voces de las señoritas rancheras y por eso se desordenaron. Así se vivió la ebriedad en santa Pola, los fiesteros se alejaban de la realidad, sus alucinaciones daban hasta el amanecer.

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TENGO MOJADO AL CORAZÓN Tú enamoras con el decoro de niña fascinadora y con el otro rumor me escuchas; voy cantando sólo a tu temeroso dolor. Pasa la ilusión y pasa la oscuridad y luego, siento cuando olvidas como a los barcos hundidos de tu abismado mar. Tengo acuchillado al corazón. Y ahogo las ilusiones de tu albor. Sos las lágrimas de Dios y me pones hinchado de tanto llorar. Son tus labios; el beso de otras bocas de pasión. Y solo, quedo con esta soledad entre los vicios volcados, sin salvedad. Tengo desangrado al corazón. Te pierdes en otros bailes, con otros hombres de medios atardeceres. Y de poeta, quedo solo agonizando por vos hasta el acabose de la defunción, porque tengo mojado al corazón.

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ALUCINACIONES El mundo me da vueltas; duele la conciencia, los ojos se me quedan violáceos, lloro nomás que lagrimas sangrías; nada es claro en esta vida. La alucinación es el vicio; me enamoro de la demencia, abro un cielo con orquídeas negras, vuelo el sueño de los poetas, me pierdo en la bohemia; la presencia es este desconcierto. Mi delirio es el suicidio; los crepúsculos son del alma, bajo ellos ausculto a los siniestros, sobre ellos escucho a los muertos, las tragedias son del arte; mi mente es la decadencia. La quietud es la fustigadora; me deprimo entre las horas, las pinturas se revuelven, pero me calmo con los pájaros azulejos; todo es confuso en este sin destino.

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ERES HADA Eres hada y sabes de alegría; elucubras la magia y eres la querida. Vuelas por las selvas nevadas y saludas a los enanos de las cavernas. Sos la amiga de los elfos, les enseñas a ser maestros poderosos. Haces obrar a los hombres artistas, les concedes sus deseos, cuando ellos se meten en sus cuentos, para atraer a la alta imaginación de las maravillas. Madrina, adivinas la timidez y la dolencia en las princesas. Por lo lánguido, les deslumbras el otro futuro, precioso como inesperado. Y devota, acaricias las lágrimas de sus mejillas, que caen como un diluvio de ánades, las reanimas. Madrina, salvas a los cenicientos, los sacas de los bosques encantados. Entre hechizos, los acercas a los castillos, los disfrazas como mendigos. Más de repente, se aparece una novia y se enamora de tus inocentes, los proteges. Eres hada y sabes de los hadones; haces el amor con uno solo, te abrazas a sus plumas, levitas por las nubes en compañía de tu amante. Abres tu primavera, te dejas mojar por su polvo de estrellas. Eres hada; bendita, eres la milagrosa.

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POETISA Oradora; desde lo ulterior engendras la alegoría de tu propia intimidad, riegas siempre los versos más artísticos; dibujas una luna de cuervos, le cantas a los fantasmas del purgatorio, nos conmueves con tu nostalgia, das luz. Santa; hacia lo inmortal abres los umbrales del bien y del mal, le das cabida a los ángeles y demonios. Ellos entonces se besan; juntos se perdonan, hacen el amor con pasión, más tú los invitas al banquete del erotismo, nos desnudas la belleza, viertes tu agua. Bendita; los benignos te adulan por majestuosa, los sombríos te recitan cuando hay suplicio, ellos van a tus poemarios y tú los salvas, les hablas de la mortalidad efímera, tú rehaces una metáfora de espejismos, nos asombras en lo sensualista, brindas sabiduría. Maga; sobre lo oculto invocas la voz de tu magnífica espiritualidad, recitas siempre los conjuros divinos, intuyes una horda de muertos, los llamas a estos los seres subterráneos, nos levantas con tú adoración, infundes amor, poetisa.

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TERNURA Tu ternura de niĂąa tierna me va enamorando con un gozo de goces intensos y te adoro asĂ­ tan idĂŠntica con la dulzura tan sincera que sos en fulgor por tus intimas experiencias y apetecida me quedo siempre con vos disfrutando lo rico de tus invitaciones tan serenas de dar auxilio a las almas muertas.

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UN VERSO DE FURIA Sale de ti esta lírica de tus aspiraciones iracundas y te prendes como la llama de una revolucionaria que va luchando por la liberación de los oprimidos tanto así que eres la dueña indómita de los sin caras y los brutos porque tú siempre estás por encima de la letalidad como la comunista y la rebelde.

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HERMOSURA Como te conquisto a ti pitonisa de los bosques o al menos hazme saber cuando podré subir contigo a lo alto de la montaña para allí darte el fervor de bondad y pasividad o cuéntame en cual tarde eclipsada nos fugaremos del valle invernal para enlazar todo lo nuestro y para estar junto a ti sobre los días lluviosos y allí susúrrame alguno de tus misterios tan anhelados para por fin estar allá adentro de tu nirvana.

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VELTISKIN Veltiskin; solo este literato soy, gloriosa mía. Y sabes linda, quiero ser otra vez, una de las tantas almas, ser por lo menos una más, ella sabiamente armonizada en tus palabras encantadas; igualmente te conocí una tarde cualquiera, una tarde, colmada entre claveles mojados, yo adentro de la muerte. Así magnífica, que fuiste tú quien dio vida a este ser, más bien perdido y embebido. Reviviste en otro joven, los instantes de una alegría, siempre esperada en vos con tus juegos. Sacaste de mí, una sonrisa de tu mismo amor, siempre ansiado y esperanzado. Te ofreciste a la charla cautiva, entre lilas y misericordias reunidas. Eres la fantasía más bella que pidieron estos ojos, perplejos de alegorías. Sos tú, una flor para la eternidad, muy bien procurada, desde tu hermosura. Eres la luz del cielo, contra la noche más negra de cualquier poeta; auguro tu lírica como sin nostalgia, me bañas de sentimientos tuyos, regocijados en el gran tiempo; sos el canto de esta poesía calmada. te siento lejana algunas veces y sin embargo, veo tus inspiraciones mágicas, durante los inciertos días. Por tal elevación, sólo vivo y recito para los versos, que te quiero, mi literatura amada y santa tuya y sola ella.

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BENDITA Donde te encuentro con la música para hundirme en tu manantial de bálsamos etéreos y donde te descubro en medio del lirismo para sosegarme con tu placebo al menos dímelo en una oda y así yo podré ir a tu santuario donde te daría exuberantes gracias así como te ofrecería demasiadas frutas de sabores y allí mujer yo perduraría por siempre en ti hasta el inicio de la otra angelitud.

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UNA RÁFAGA DE RESISTENCIA Los esclavos salen a las calles con tal de romper los grilletes el pueblo se levanta como un coloso para rebelarse contra los déspotas las mujeres se toman las plazas y ellas ansían el cese de esta guerra los niños van con sus padres dispuestos a defender nuestra patria el proletariado se insola al ver tantas injusticias sangrientas y las madres soliviantan el ciclón del avatar con la revuelta.

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UNGIDA A ella la unjo de candores al vaivén de las neviscas espejadas a la santa le doy esta plegaria al ritmo de la tarde entre las golondrinas a ella la maduro en mis manos una dríada allá bajo su claridad cenicienta como cándida a su jardín voy hasta el misterio de sus lianas allá le hago una fiesta de arpas con sonatas a ella la agrado con fabulaciones y al fin retozamos juntos entre las ánimas malvas.

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SOLEDAD MUY SENSIBLE Soledad muy sensible; cuando nos ocultas atrás de los muros y abajo del tejado, tú eres frágil, la armonía de este vago instante. Sin esperarlo; vienes a nuestro desencanto y nos arrullas con este vacío menguado; llorarte sea tal vez lo desesperado. Soledad muy fría, que nos congelas en el vientre y en la sangre, sos vos grisácea, la densa nieve que nos pone a temblar. Desde lo variable; te riegas en nuestra mente y nos privas con la lluvia de cristal. Soledad muy caústica; cuando nos recoges con la negra bruma y sin la alta blancura, tú eres aguda, la melodía del músico triste. Sin prisa; vuelves a nuestras decepciones y nos embadurnas con este clima azulado; buscarte sea tal vez lo necesitado. Soledad muy sensible; que nos atraes a las viejas y a los decapitados, sos vos lunática, la estadía adorada, que nos induce a oír el piano. Desde lo invariable; te acercas a nuestra tumba y nos levantas con el ánimo noctámbulo.

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UN RUMOR A LA PRECIOSA Un rumor; ayer lo escuché, no se de dónde provino, si del tiempo o si del espacio. Un susurro me sorprendió con la nobleza. Fue lánguido y me acogió como una sutil ilusión. Así, sin los ocasos, presiento que debo alucinarte. Es la hora de superponer la melodía, se riega mansa como cuando tú me conmueves. Vos, la palpitas y vos la cantas en ambos, preciosa. Más sin tu compañía, voy moribundo por la ciudad musical. Al pesar de lo fugado; aún te oro a ti, mujer de la adolecesencía. Siempre te ofrendo un poco de desvelos, cuando las vengadoras se van adormir. Al caer lo negro en los ojos de los muertos, entonces yo trato fugaz de despertarme. Sobre el vaivén de los zureos, resucito al otro lado de lo inasible para procurar admirarte como la mujer, que debo proteger, que debo amparar con la fe. Y áulico lo consigo con la magia. De repente, conozco más los andares de tu espíritu. Entre lo preciado, no sé qué diosa me lo reveló, todo lo insondable tuyo. Más sí veo como sigo por el otro mundo. Hacia lo bello, traspaso un celaje azul y mientras, te ausculto a solas en unas aguas. Te quejas un poco afectada. En drama, los bebedores de la fantasía, te ponen a sufrir. Estos seres marinos, no quieren verte feliz porque tú sos la preciosa que mis ojos aspiran llorar. Menos mal, la realidad del otro espacio, se reinventa hacia el futuro de nuestro pasado. Reaparece como el épico romance, resucitado entre los besos derramados. Y a la luz de los 58


muertos, caigo otra vez del firmamento. Bajo rasgando la seda dĂłnde tĂş estabas escondida, vos con el miedo. MĂĄs al sin fin, resurjo entre la ruindad de esta humanidad. Y vengo a ahuyentarte los instigadores ocultos, ellos tus cegadores.

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DEIDAD Siempre es la magnificencia, quien elucubra todas las extensiones, surca los abismos insondables, los inunda de fluido universal. En lo limpio, altera los eclipses, mueve sus esferas con poder, se emana en la misma armonía, sube hasta los palacios legendarios. Yace sobre los elementos materiales, engendra los espíritus de los mundos, se vislumbra en los espejos metafísicos, allí riega sus plácidas madrugadas. Más nunca se olvida de sus hijos, les labra muchos campos de paz, hace de sus instantes una leyenda, deja que ellos emprendan la evolución.

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LA EXISTENCIA Y EL HOMBRE En el pasado; los niños eran rebeldes, ellos se partían las caras, la mayoría se ocultaban en sus calabozos y sólo unos pocos salían a limpiar los otros iris, la simpatía era menor que la aversión. Allá, la miseria era la escandalosa, los sabios eran detestados y los reyes seguían en su carnaval de la avaricia. En el presente; los jóvenes aún se tiran balas, se lanzan bombas y se estallan las conciencias. En el ahora; la guerra no se detiene, los combatientes fenecen, la crueldad es mayor que la fraternidad. Aquí, la ignorancia es la alevosa, la subsistencia se enmaraña y los pobres son los enemigos de la ilustración. En el futuro; el hombre será humilde, ellos se darán la mano, juntos irán por el albedrío de la lucidez y en sociedad labrarán la madre naturaleza, la dicha será más diáfana que la elegía. Allá, la magia será la blanca, los amigos serán todos hermanos y la inmanencia volverá a iluminarnos.

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CIELISTAS La melancolía sale de las liristas; se adentra en nuestras ánimas y ustedes cantan, mis amigas. La melodía es el azul del día; refulge desde los buenos aires y nosotros lo suspiramos, los poetas. La madrugada es la alegría del sol; renace desde el sur de los mares y ellas el todo lo contemplan, las sirenas. La sonata es hoy la paz celestial; se abre un mundo de fantasías y ustedes lo aman, mis argentinas.

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NOSOTROS Y LA ETERNIDAD Juntos; cruzamos lo desconocido, procuramos la ruptura del tiempo, nosotros vamos por el espacio y nadamos en la eternidad. Impregnamos las viĂąas con lĂ­quidos maravillosos. Le damos armonĂ­a al ambiente; habitamos en nuestras selvas de arena y nieve. Irrigamos las mares con aves plateadas. Nosotros somos de la divinidad; nos bendecimos en ella, surcamos sus magnos manantiales, nos expandimos en ella, ascendemos hacia sus alboradas sagradas. Encendemos las penumbras con nubarrones tornasolados. Le religamos afecto a la ausencia; navegamos en nuestro infinito, nos auguramos con la pasividad. Todos; intuimos lo fantĂĄstico, visionamos la realidad hermosa, nosotros viajamos por los mundos y flotamos en la eternidad.

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TÚ SÍ SALVAS MI PARAÍSO Ahogo en dejadez las ausencias; riegas tu recuerdo con mansedumbre, resucito cuando me prendo a tus senos. Y huelo tu dulce cercanía de musa. Tú sí sacralizas, mi excitación. Amparo tus abrazos a mi cuerpo y llenas tu fulgor como un sol, tú me das la madrugada de los universos blancos. Más; labramos las lauroras cuando te suspiras la ambrosía, más flotamos en la exquisitez de la fogosidad. Tú sí sublimas, la alabanza. Extraigo el goce entre la cellisca; sollozas libre de toda queja, me absorbo tú efluvio como celestial. Y atraigo este idilio tan inexplicable. Tú sí superas, lo platónico. Engrandezco tus dádivas a ti y sostienes tú afecto con privilegio, tú me viertes una infinidad de nupcias. Altos; quemamos las decepciones con el hielo, fúlgidos rebasamos los céfiros quebrantados. Tú sí seduces, mi bondad.

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POR LA CAFETERA Es tiempo de actuar, hay que hinchar las calles, bienvenida sea la revolución, toda por una Colombia nueva, nosotros los jóvenes somos la generación, arriba las voces de las altruistas. Es la época de la resistencia, valiente sea la protesta social, que bullen los cantos bien comunados, sacrificio es darlo todo por la independencia. Es hoy el sueño bolivariano, tocará defendernos con la sangre, vital para el despertar de nuestro pueblo, por la patria habremos de luchar, porque amor es dar hasta la vida, siempre por la libertad.

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DE AÑORANZAS A CONFESIONES Fue único el haberte sorprendido. Tú me brillaste en los tiempos. Fuiste una amiga inusitada. Y yo imploro el volver a recuperarte. Lo fantaseo entre los encuentros volcados. Tú me hiciste llorar como un niño. Lo auguré a través de tus ojos orientados. Desde ellos ansié lo sorprendente. Me diste lo que yo te desconocía. Así en demasía deploro tu decaimiento. Por lo subsistido aspiro al perdón tuyo. En fe sé que lo harás y lo limpiarás. Eres una gran mujer de las oriundas. Más fue diáfano el haberte auscultado. Sincera ibas en medio de unas canarias. Desfilabas atractiva como morena. Y yo decaía entre las penas sin los ósculos. Sólo corría en nuestra juventud. Volvía a los bosques soleados. Traslucía tu inocencia de novia. Cuando de repente quedé tímido. Desde el fondo te detallé entera a ti. Por lo pasado casi quedo encandilado. La gracia tuya absorbió mi desgana. En misericordia fuiste toda sensitiva. Colmaste todo con recogimiento. Sin embargo retornamos rápido a la lejanía. Y juntos con un ojalá como sin alegría.

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AFUERA DEL EXILIO Salen los ciudadanos a la quimera. Se pierden en las calles alumbradas. Ellos se alejan de sus aislamientos. Y las ancianas van con sus amigas. Ellas desfilan por esa realidad ilusoria. Dichosas procuran una velada de astrología. Y los hombres andan con gallardía. Ellos vencen a la adicta depresión. Suben despabilados hasta las bibliotecas míticas. Mientras; unas muchachas entran a un café, se ríen con alborozo y ostentan la coquetería. Más; unos niños se aparecen a oscuras, juegan a ser espectros y lo hacen de verdad. Danzan las muchedumbres por los laberintos. Se esparcen hacia los parques brumosos. Ellas saltan al ritmo de la cumbia musical. Y los viejos repiten los versos de luz espiral. Ellos glorifican cada una de estas visiones. De golpe se adentran en ese firmamento. Y las mujeres se visten como orquídeas. Ellas mezclan sus cuerpos al sereno. En simpatía le infunden paz al ambulante. Llegan los habitantes al país prometido. Se reconocen los cultos con los buenos. Ellos logran escaparse del calabozo.

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ES LA AURAL Es la tarde con la hojarasca y es claro que te voy a preservar. Es un pálpito con simpatía y es tu lindura la que me hace tuyo. Es la sonrisa en tus labios y es tu rebrotar con las rosas, lo que nos deja desnudos, porque estamos en primavera, eres la mohana y la belleza. Damisela y te acoso; me vuelvo pájaros rojos para revolar en tus danzares. Amorosa y por germinadora; así te consiento a ti, esposa, la de mis inocencias.

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ADELANTE DEL FUTURO Las ocasiones se repiten; los velos se descuelgan en este trasluz de la dramaturgia; nuestras mentes lo visionan, los ayeres aberrantes, que desgastamos. Y el instante se expansiona en la sangre de los hombres; la muerte es nuestra cegadora; debajo de los pozos la intuimos, esta tormenta de demencias viciosas. Ahora el futuro renace solo; oscila durante nuestro encuentro con los otros originarios; todos lo intuimos, lo pecado con energĂ­a; nuestro ser vuelve a trasegarlo, bajo cada acto resquebrajado y con agobio lo moldeamos para redimirlo, para mejorarlo.

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UNIVERSO Efusión de las piedras, baile de planetas en los espacios cósmicos, la vibración del torrente etéreo, se revuelcan las super novas, caen sobre los agujeros negros, explotan en chispazos de albor, surge un nuevo esplendor, se evidencia el más allá, navegan unos marineros por sobre las nebulosas, surcan las olas de escarcha, ellos van hacia la felicidad, avistan los horizontes estelares, descubren unas bandadas de flamingos, mientras, los marcianos juegan y saltan, viajan sobre los aerolitos, ellos son violetas y compasivos, juntos se mueven por la ingravidez, más influyen sobre los giros de los astros, al tiempo que crecen los universos, pululando siempre de concierto con la metafísica.

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EL VIAJE DE LA VIRGEN Ella salió del oasis, fue hecha de luz inmortal. En sus ojos se regaba la mar de noches claras. Su destino lo encaminó de bendición con Dios. Por los senderos de la tierra trasegó con caridad. Subió hasta las montañas de los pobres, sin temor. De su corazón hizo brotar, sisellas de cristal. Su alma lo superó; todo lo vano, gracias a la bondad. Por soñadora, eludió los dolores del mundo decadente. Sobre lo místico, hizo del futuro una realidad. Tanto lo superior; que ella aún vive para siempre, ella como la preciosa, la mujer.

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SERES EN ALBUR Como los seres en el abismo; siempre sus colisiones prevalecen, los hilos del ocaso se desprenden y ellos a fuerza, no se rinden. Concurren épocas de catástrofes, sólo los guerreros allí renacen, su coraje no los traiciona, se caen y vuelven y se levantan, ellos luchan por la igualdad endiosada. En crecida, surcan las tierras pervertidas, van derrotando a la misma perplejidad, sus mentes miran hacia los Alpes. Y derrocan los templos de arena, que se vienen abajo como la decepción, más pronto los héroes yerguen el Elíseo. Como los seres en el túnel; siempre la oscuridad los trastoca, las pandemias se fragmentan y ellos a credo, se purifican.

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HOY RENACE LA POLA Tu perfume está aquí conmigo, las caricias tuyas aún me tocan, rozo tu sonrisa y la tristeza se fuga. Nunca te dejo desconsolada, siempre te cortejo entre estas fábulas, eres la sangre que se besa. Recojo tu presencia en la estancia, nos añoramos por el alumbramiento, incitas al arrojo que se entrega. Te brindo el resplandor del misterio, juego al cielo contigo con inocencia, me palpito en ti y te arrullo entre las manos, Pola.

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POR LAS ALTURAS Un niño va por los aires; surca las montañas amazónicas, se adentra en los juncales; el aborigen recoge a un brujo. Ellos son hermanos, ahora juntos van hacía un lago, pasan por las ceibas tupidas, se elevan hasta lo azulado. De sortilegio, se mojan entre unas corrientes de agua, en mutación los dos limpian sus pieles sobre los oleajes. Cuando fugaz; el doncel se despide, deja al chaman sobre una roca, tras el instante el nativo viaja solo al oasis, allá bien se deslía.

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SAGRADA LA MUJER Su voz es de porcelana, por lo agradable nos seduce. Es la muchacha precavida, ora siempre con piedad. Cuando está sola; nos llora, suelta el coro de sus pesares. Y eso trasparente nos embelesa, bajo las tardes llenas de celaje. En ilación, los fieles vamos a ella y la buscamos, la codiciamos con locura. Al tiempo, la encontramos bella y su docilidad nos obsesiona. Hacia lo atrayente; su candor se expande sobre los aires, egregia nos sobrecoge. Más alífera; viene hasta nosotros; se apega con pasión, abre su majestad, agita su rocío y subida, nos convulsiona.

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EL VOLCÁN DEL FUROR El volcán del fervor, nunca demora en hacer explosión; su savia de lava, nos recubre y nos moja ambas bellezas rebosadas. El volcán del hervor, siempre nos baña con ilusión; su grito de agua, nos abraza y nos salpica la sonrisa engalanada. No ves como está temblando su tierra de forestación. Se nos viene la avalancha encima y nos rosea las caras; cae su paz sobre nuestras desnudeces entrelazadas y nos quema las entrañas y nos une las intimidades. Se nos viene la llama y nos baña con estrellas blancas. No ves como está suspirando su mar rojo del clamor. Ojalá nos recoja a hombre y a mujer en su alta pasión. Que nos queme con su boca a ambos mientras juntos nos calcinamos con airados cantos de exquisitez. Que nos unte el volcán con su fuego mientras nosotros nos untamos con nuestra agua imanada. Que nos queme adosados mientras ligados nos rozamos y nos prendemos con el quejido del natural ardor. Ojalá nos arrastre su lluvia incendiaria de alta efusión. Y es que no adivinas como vibra su vientre creador; se nos vuelcan sus hogueras y nos chispea los corazones. Decae su efluvio excitado sobre nuestras vidas resecadas y nos hunde en sus olas abiertas y nos derrite los pesares. Se nos remueve su tierra fértil y nos rejunta con cadencia. Es que no sientes como salta su fruto engendrador. Nos quita la tristeza constante y nos pone de alegrías cercanas; volcán volador y del brillo tenue. Siempre nos enjuaga sin temor, nos cubre con su manto sagrado, nunca demora en ser atronador, el machín del furor. 76


DÁDIVA DEVOTA Ahora y espejada, la madrina se impresiona contigo. Su luz se impacta en tu nostalgia. Y la divina, te roza por la instancia, prende tus ojos de miles compasiones. Menos densa, cae sobre ti, te cubre con su fragancia; toda entra en tus fibras agrietadas. De constancia, te esparce un riego de romanzas febriles, como siempre la ruegas, vibras en ella. Más nunca te abandona, la dócil de las majestades. Arrulladora, labra calor tuyo con su mansedumbre. Al cabo, hace de ti una inocencia, te brinda las serenas fantasías. Ya pura, se queda en tus secretos; perpetúa contigo sobre lo insondable, vuelves a su gracia.

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EN LA TIERRA Una racha de remolinos, estremece contra los árboles y de repente trinan los canarios. Se desploman rápidas las hojas. Estos coros de bondad, nacen desde la selva exótica y curiosas se asoman las ardillas. De asombro, la algarabía baila por entre las ramas, arrulla a estos animales, tan risueños, tan silvestres. De más milagro, la maraña tiembla; acaba de saltar una rana, ella va croando hacia el riachuelo. Y una avalancha de sahumerios, desciende sobre los helechos, va abrigando a una india mulata. Se agiganta todo el ambiente. Y ella respira con placidez, para humectar su naturalidad, subsistiendo en este concierto tan divino.

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JUNTO A LA ONDINA Yo estuve feliz, viví con la bella, nos arrullamos en los mares, surcamos los acuarios imposibles, la linda maduró, me ofrendó su paz. En la isla escondida, la encontré, yacía sola sobre una duna blanca, su piel rosada refulgía con las estrellas, al instante me miró, sus iris eran longevos. Pasados los siglos, nos aunamos, rozamos nuestras estepas de almíbar, nadie nos detenía porque éramos fieles, al vaivén del aleteo, le gocé su santidad. Sobre las otras lunas, la hembra me domó, engendró conmigo un ser milagroso, nos compenetramos por su misión, ella obró mucho por el hogar, nos sirvió y yo la oleé.

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COSMOVERSO Délfica; oscilación de las constelaciones, lo legendario de la inspiración, la polvareda se desborda, los universos se mezclan en el alba. Recrece lo ulterior. Eterno ser el apasionado; los giros de los astros nos hipnotizan, los planetas son las alegorías de las diosas, aflora en nosotros la naturaleza; humanidad esta antimateria nos expansiona. Divina la creación. Vemos la salvación en los soles de arco iris; evolucionan lo armónico de las ánimas, ellas se trasmutan en estos plasmas acuosos, son las galaxias en eclosión; las cósmicas.

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LOS PROTEGIDOS La oscuridad se desprende; vienen de lo alto los inmortales, van aterrizando sobre unas rocas; empiezan a magnetizar este mundo, con la psiquis. Ellos son sembradores de apologías; aquí rompen murallas con energía, todos inspiran sed de justicia; por eso promueven los temblores. Con arrojo se sacrifican; agitan el sonido, tumban los vidrios, fundidos se sacralizan a la lucidez; desbaratan la nada, tallan arena. En su sinergia, van como legión; sus cuerpos chispean el fuego, corren como grandes héroes; ni la adversidad los detiene. Para más fuerza, abren la tierra; surcan cavernas de grises raíces, se estremecen entre los valles; desenlodan a los moribundos. De allí pronto los arrancan; con tacto limpian sus llagas, de sortilegio los suben al Elíseo; y el desespero se deshoja, ellos disiparon a la pesadez.

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A LA GEMELA Te confiero un secreto, lo eslabono como nuestras veladas, incinera una vela de jazmines. Te susurro la declaración, que trata sobre pájaras cristalinas y niños de mirra, su coro alaba nuestras agudas palpitaciones. Este semejante tuyo, giró como un émbolo. Y nosotros antes nos desbocamos, fuimos febriles durante el ritual, dejamos caer los pudores. Y los dos siempre nos buscamos, allá de frente a las caras, donde las excusas se perdieron. Esta pareja tuya, clamó como una serenata. Te doblegó a ti, la desnudez, carne tan tuya como la mía, que sudó vibrando con tus fogosidades. Por ello, te doy a ti todo lo superlativo, que surca por aguas traslúcidas, consagrando nuestras uniones gratas.

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EL ARTE FLUYE Es un talento innato, se irriga como mansedumbre, va plasmando lo increíble. Su fluido funde la materia, cuando el hombre lo matiza, cada vez que acomoda sus manos. A lo pulcro a lo fino, funge las muchas dimensiones, nada puede destruirlo. El artista lo manipula, ensancha sus fuerzas, le da drama al abstracto. Y el arte mana sollozos, nos vierte susceptibilidad, con dolor, libra nuestra mente. Podemos entrar a sus atrios, traspasando lo invisible, allá encontramos su fuente. De sortilegio, fluimos en su río espiritual, nos lavamos con acuarelas. Sobreviene al vaivén, lo etéreo como lo oleado, se forman otras esferas. Nace al hecho la ficción, axioma con anomalía, fugaz, que produce cosmogonía.

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DE FRENTE AL ESPEJO En vela; descuelgas las sedas del vestido; empiezas a calentarte con parsimonia, vas frotando tus senos blandos, sobando tus pezones rosados. El sudor virgen, la mata traslúcida. Recoges la piel, enciendes el fragor. Bajas una mano, hundes tus dedos en la maraña de vellos. Estás sola y estás acompañada, de seres libadores, de cara a los reflejos. Los atraes del más allá del umbral, te encaramas en tus ardores, riegas el libido tuyo tan plateado. Abres, una pose de concha, recorres la tibieza. Gimoteas por cada espejismo; la sacudida sobre las piernas, germina una bellota de sacramentos. Te extasías al vaivén de los agites; sierva en madurez, vagina en celo, caen las manzanas en tu vientre. Hacia lo fraguado, desciendes serena, ambientas el arroyo; te refrescas enlavada.

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UNA CEREMONIA La estirpe en las voces, cataratas de colores místicos, distintos efluvios condensados, lo penetrante de los elegidos. Otra alusión de rituales, los ecos entre las charcas, grato alzamiento unísono, las tribus reunidas en círculo. Un bautismo en la sabana, numen de flautas nerviosas, el aquelarre sobre estos valles, ascetismo junto a la velada. Hay placidez con égidas, ornamentos entre las odas, lo munífico de sus coros, arrullos para los hijos. Unción en sus aureolas, alabanza tras cada lloriqueo, saltos de muchos tucanes, carnavales para las mamas.

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SALITRE Y AGUA Navega por la marla, se bambolea en sus azules, va embarcado en una balsa, la inmensidad lo encandila, tanta exuberancia pude con sus creencias, saltan las damas del océano pacífico, surcan una ola tras otra ola crispada, nadan hasta donde el marinero, este hombre barbudo, se adosa a ellas, huele sus licores, toca sus dorsos esmaltados, son muchas las doncellas, una y la más perfecta, se sube al casquete, el agua va chorreándola con su verde, camina a donde está el soñador, lo atrapa entre sus manos, espanta a las otras coquetas, ella alza ese cuerpo varonil, extiende sus enredaderas y grita con euforia, expulsión de líquidos, este lobo de mar en acogimiento, arrulla a la dama, se liga a su sexualidad, juntos forman una sola especie y bajo los astros, se fecundan.

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DE ALAS SANTAS Las esperanzas, van a donde los mártires, conviven con los andrajosos. En paz, se acercan a ellos y curan sus heridas. Son buenas, irrigan su amor a estos huérfanos. Es el sufrimiento ajeno, lo que las conmueve. De celestes, le dan aromática a los más enfermos. Estas sacrificadas, proceden como las vírgenes. Juntas, caminan por la ciudadela. Ellas, le cantan a la revolución humanista. Felices, comulgan las parábolas del Mesías, coreándolas con los ambulantes. Lo hacen, para apaciguar las penas de estos desheredados. A lo divino, desean que sus semejantes, sean libres. Las esperanzas, son las lágrimas del Dios.

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MARIPOSA DE MAR Bailarina, allá la avisto en el parnaso, allá en esas laderas coralinas, siempre entrañándote antes de pernoctar, sobre las algas marinas. Creída, junto a los arreboles. Para lo envolvente, por arriba de las conchas, de los caracoles, te recojo donde prolifera lo trasparente. Emparejada, junto a las excelsitudes. Para la plasmación, por encima de los rayos, de las cuencas, te abarco donde desborda el infinito. Colorida, allá la respiro en la espiritualidad, allá en esos remansos húmedos, siempre amainándote después del manglar, bajo los turpiales oceánicos.

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VERBO HECHO LENGUA Envanecer el recital, confronta lo desconocido. Urdir en la complejidad, transgrede el desequilibrio. Resistencia con la oralidad. Superar todo lo convencional, propagación de nuevas metáforas. Alterar a la propia densidad, generación de otras cosmologías. Munificencia con la literatura. Atrae al centro cada fascinación, mentar lo mítico impalpable. Aglomerar una con otra tradición, descollo sobre la compatibilidad.

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DIVINIDAD Lumínica; en la infusión actúas sublimando partículas con extractos, vas mezclándolos para darle el matiz, tan perfecto a esta génesis. Sin dilación; la ciencia astral promueves, algo espejado junto a algo oscuro, así compactas cada émbolo, nada se queda desorbitado. Y lo volátil, circunda en torno al magnetismo, se extrapolan las superficies, asentando ecosistemas refrescantes, boreales como los páramos. En afluencia; lo excéntrico lo reintegras, desenvuelves una tempestad, el polvo estelar sobre los cometas, rocías las semillas alambicadas. Con los milenios; eslabonas una galanura de mansiones entre mármoles y supernovas, donde moran los serafines, ellos, los hijos de tus dioses.

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PRÓDIGA NOVIA GLORIOSA Tus intenciones son piadosas, desde los ayeres lo develé, perdura en ti el halo en tu piel, eres una beldad encarnada, desfilas con aires grandiosos, yo lo ausculto y tú lo convienes, cuando nos palpamos lo declaramos, sobre aquella hojarasca roja, de súbito allá se desbocó el afecto, rompimos nuestros recelos, sin esconder la eyaculación, al nuevo abrir de concordias, me irrigaste una generosidad de uvas, nos las chupamos con deleite, fuimos enteramente recíprocos, tanto que por entre los ocasos, te alucino aún a ti muy venus, odorante por los viñedos, vertiendo las pócimas sacras, bella y por estas efusiones tuyas, te atraigo con ruidos de arpas, de compás tú me escuchas, me libertas, novia llorada.

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AL DESPERTAR Que la excentricidad te sobrecoja, por entre los resquicios geniales. Como un peregrinaje sobrenatural, que lo insólito te adentre en su laberinto. Cuando estés en esa psicodelia, haz un mural de muchos prismas. Embadurna tus manos de vinilos, cuando vayas a obrar las malocas. Más, vuelve a ser un hombre índigo, persevera por heredar lo octogenario. Con tú talento, eslabona las arquitecturas. En cuanto al paso de las historias, logra transgredir sus plataformas. Donde esa incandescencia se cimbrea, implanta los cuadros surrealistas. Pon a correr tus alteraciones, donde las geometrías rumbean. Que lo multiforme te guie, por entre las cosmografías. Como una actividad paranormal, que esa extrañeza te transfigure.

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ELLA Es inigualable como la virginidad; nunca nadie puede eludirla. A la hora, ella se mece con el cierzo en un columpio, su cara es donosa, su piel es nacarada. Durante este coágulo de crisoles, lleva puesta una jardinera lunática. De sorpresa, despliega sus piernas, consintiendo mostrar su fresa húmeda, que late como el mismo vergel. A lo curiosa, ella antoja a un pretendiente, que yace recostado en el césped. La damisela lo acalora, para ser encumbrada. Con su exvoto, genera el exotismo. Y por fémina, se apega al mancebo, cuando este va a su encuentro. A solas, sueltan sus bemoles y ella al fin, gime, lamen su fruta y despaciosamente la acunan.

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POR LA INGRAVIDEZ El astronauta se aventura a lo inmensurable, profundizando la galaxia de Andrómeda; va sondeando su tempestad de meteoritos; con su velocidad, se aproxima al vórtice. La omisión de gravedad lo hace flotar, cree estar nadando por los violetas; efusivo, otea vías lácteas, las novas, se retira a la vez de las piedras metálicas. De conexión, ingresa a esa vorágine, que propaga vulcanizaciones eléctricas, inmensas como colisiones de esmeraldas. A lo incesante, viaja por su túnel, superando las ondulaciones espesas, que circulan como sugestiones. El cosmonauta se depura con los desafíos, según los virajes de esta ingeniería; va ascendiendo hacia cosas nuevas; por ser unívoco, comprende a la omnisciencia. La misma inteligencia le permite velar, captar los escondites de ese emporio sideral; conforme como volatiliza su fisionomía, halla la auténtica inmortalidad.

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SILBIDO DE ROMERÍA Desde lo oriundo, atesoro tus flamas de beatitud, las guardo en las sinfonías, por ellas, te confino a esta vigilia. Urdes en los vaticinios. Hacia lo rebosante, te simpatizo como colombiana, cuando me rindes los versículos; eres tú, la dueña de nuestra querencia. Venerada en las faunas. Suscitas letanías, redoblas benevolencias. Munífica en las serranías. Desde la antigüedad, estás aplacando mis depresiones, con tus barullos alcanzas a primorearlos todos, por ello, te retengo en esta floresta. Polinizas en las lealtades. Hacia la profusión, me apeteces en medio de los líquenes, cada vez que el plenilunio aurea; eres tú, la privilegiada de nuestro nidal.

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OCASIONES SUPREMAS Se da la apoteosis, lo temporal se disuelve; ellos acaban de asimentar la metrópolis. Ahora alcanzan a desdoblar sus labores; cada uno enarbola sus poderíos con arraigo, contendiendo las viciosas tendencias. De más apogeo, van unidos como legiones, sobrepasando edificios y muchos teatros. Como seres son rojizos como intrépidos son victoriosos. De correteo, plasman sus apotegmas en los coliseos, ellos abundan una pirotecnia de alusiones. Por ser inherentes, pulen las ideologías antiquísimas, infundiendo a los bardos, con resuellos, con simbiosis. A lo profuso, van a la vanguardia, satisfaciendo sus costumbres excepcionales.

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LA EMBRIAGUEZ DEL POETA Es una sílfide junto a los arrecifes, tocando el violín en medio de esta oda. Con sus arpegios, cansa a la muerte y de a poco empieza a desfilar sobre las aguas. Va con un vestido verde como delgado; se mueve de gentileza al mareaje, limando el compás de sus notas. Su piel huele a alcoholemia. Revolotea como una Afrodita; acrecienta la alusión de sus coros, dejando atrás a la luctuosa. Es una hembra de esplendidas alas, declamando pleitesías desahogadas. Por su solfeo, ora a los faunos y de a mucho lincea su corolario de utopías.

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...ÍNDICE… 5…Poeta…5 6…Noche sin luz…6 7…Es negra esta canción…7 8…La Laura de los silencios…8 10…El pájaro de la sombra…10 11…A otra mujer…11 13…Voces ingratas…13 14…Yo la amo…14 16…Invasiones del dolor…16 18…Poema…18 19...La mujer de Adán…19 20…Mal de mi sueño…20 21…Amor espejo…21 22…Otoño en la noche…22 23…Amor de infancia…23 24…Melodía de melancolía…24 25…Mujer de poetisa…25 26…Quiero tu paz…26 27…Ninfa…27 28…Poesía…28 29…Amor de mi vida…29 30…En la pesadilla…30 98


31…Hoy sólo el recuerdo tuyo…31 32…Hermandad…32 33…Ensoñaciones…33 34…El grito del alma…34 35…Soy un cielo tuyo en lágrimas…35 36…El mundo…36 37…Sentir con silencio…37 38…Romanticista…38 39…Amada nocturna…39 40…La vida muerta…40 41…No me dejes con las rosas entre las manos...41 42…Lejos de las estrellas…42 43…Es la velada perfecta…43 45…Ebriedad…45 46…Tengo mojado el corazón…46 47…Alucinaciones…47 48…Eres hada…48 49…Poetisa…49 50…Ternura…50 51…Un verso de furia…51 52…Hermosura…52 53…Veltiskin…53 54…Bendita…54 55…Una ráfaga de resistencia…55 99


56…Ungida…56 57…Soledad muy sensible…57 58…Un rumor a la preciosa…58 60…Deidad…60 61…La existencia y el hombre…61 62…Cielistas…62 63…Nosotros y la eternidad…63 64…Tú sí salvas mi paraíso…64 65…Por la cafetera…65 66…De añoranzas a confesiones…66 67…Afuera del exilio…67 68…Es la aural…68 69…Adelante del futuro…69 70…Universo…70 71…El viaje de la virgen…71 72… Seres en albur…72 73…Hoy renace la Pola…73 74…Por las alturas…74 75…Sagrada la mujer…75 76…El volcán del furor…76 77…Dádiva devota…77 78…En la tierra…78 79…Junto a la ondina…79 100


80…Cosmoverso…80 81…Los protegidos…81 82…A la gemela…82 83…El arte fluye…83 84…De frente al espejo…84 85…Una ceremonia…85 86…Salitre y agua…86 87…De alas santas…87 88…Mariposa de mar…88 89…Verbo hecho lengua…89 90…Divinidad…90 91…Pródiga novia gloriosa…91 92…Al despertar…92 93…Ella…93 94…Por la ingravidez…94 95…Silbido de romería…95 96…Ocasiones supremas…96 97…La embriaguez del poeta…97 …ÍNDICE…

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LA EMBRIAGUEZ DEL POETA