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Xavi, el metrónomo del Clásico El egarense vivirá su duelo número 26 ante el Madrid once años después de su „premiere‟ en el Bernabéu y un sinfín de recuerdos. “El juego del Madrid es lícito pero no va conmigo”, asegura

“Tengo calidad para jugar de '4'; poseo visión de pase y puedo defender”. Han pasado 11 años de estas palabras de Ronald De Boer veinticuatro horas antes de un MadridBarcelona de ingrato recuerdo para el barcelonismo. Era un viernes 26 de febrero del año 2000 y el mayor de los gemelos -nació diez minutos después de Frank- ya sabía que Guardiola sería suplente en el Bernabéu. A su lado había otro futbolista de orfebrería azulgana. Un joven Xavi, “un nano que la toca” como decían los técnicos de inferiores, dispuesto a sacudir el partido cuando Van Gaal lo considerara oportuno. Casillas respiraba aliviado viéndolo en el banco: “Más que un jugador espectacular, es frío y seguro en todos los aspectos. Tiene un sexto sentido en el campo, con una visión de juego especial que puede plantear muchos problemas”, anunciaba antes del encuentro. Pep y Xavi vivieron incrédulos una rareza del Barcelona; con Ronald De Boer, Zenden y Luis Enrique al mando del equipo, con Roberto Carlos y Anelka protagonistas con dos tantos. Tras el descanso Van Gaal recuperó el '4' clásico. Dio entrada a Guardiola y Xavi, pero Morientes marcó el tercero y el capitán del Barcelona terminó con el rostro desencajado. “La base es volver a nuestros valores y eso pasa por tener la pelota, que es la esencia de nuestro juego”, avisó Pep. Así fue el bautismo de Xavi en un Clásico. Van Gaal empezó regalando a Guardiola y no reparó en Xavi hasta la segunda mitad. Fue un agravio a la herencia de Cruyff, pero al mismo tiempo un arrebato muy `cruyffista¿, porque éste era el primero en desobedecerse cuando pisaba el Bernabéu. Desde entonces llegarían 24 clásicos más para Xavi y once años de sobresaltos: 10 victorias, siete empates y ocho derrotas. El de Terrassa vivió sus primeros enfrentamientos desde la dificultad. Sufrió el Madrid 'Galáctico'. Supo lo que es tener que ir detrás del balón. Y tuvo que lidiar con el peso de las nostalgias del culé, muy apegado al carisma de Guardiola. Xavi sufría de vértigo con


la posibilidad de ocupar el sitio del gran capitán y muchos dudaron de su capacidad de liderazgo. Eran los años de Gaspart. Y el egarense vivía consternado por el juicio sumarísimo de la grada. Estaba donde debía estar en el campo, pero parecía haber caído en el lugar y el momento equivocado de la historia del club. Xavi vivió, incluso, la eliminación del Barcelona en unas semifinales en manos del Madrid. Era tan grande el desencanto que fantaseó con la idea de probar nuevas aventuras. Pero le parieron tan culé como a Pep y persistió en la idea de volver a ser mejor que el Madrid. Ya en la primera temporada de Rijkaard saboreó un gol en el Bernabéu. El Barcelona no ganó la Liga pero se anunciaban tiempos de cambio. Desde entonces -y con la excepción del `invierno¿ de la era Rijkaard- Xavi ha crecido hasta convertirse “en el mejor mediocampista de la historia del club”, como asegura Guardiola. En el césped, nadie sublima mejor el mensaje del técnico y se le ve feliz. Valora como pocos el 2-6 en el Bernabéu y el 5-0 en el Camp Nou porque ha tenido que levantarse muchas veces.. No queda rastro de las heridas de su primer clásico. Ni un rasguño, a pesar de la reciente derrota en Mestalla. Xavi se refiere al Madrid con el paternalismo del que se sabe superior. Incluso le ha marcado tres goles, un oficio -el del goleador- que ha ido mejorando con los años. “Es lícito jugar como lo hace el Madrid pero no va conmigo. No me gusta especular, soy un romántico, el espectador no disfruta viendo a un equipo que no tiene el balón”, aseguró ayer. En los últimos cuatro enfrentamientos contra el Madrid de Mou, Xavi ha sido más protagonista que nunca. Como un metrónomo que marca las entradas y los ritmos de cada grupo de instrumentistas, gobierna la sinfonía azulgrana. No hay noticias del Madrid cuando el balón pasa por sus pies. Solo un rondo demoledor, una melodía que hipnotiza a los contrarios. Brazos en jarra y frustración blanca. “Nuestro modelo es el de Cruyff. Todo se centra en los rondos. Cada día del año los practicamos. Es el mejor ejercicio: rondos, rondos, rondos. Aprendes la responsabilidad de no perder el balón, porque si lo haces mal te vas al medio. Pumpum-pum, todo el rato a un toque. Si te vas al medio es humillante porque el resto aplaude y se ríe de ti”, así es el idioma Barça según Xavi. Así explicó en el rotativo `The Guardian¿ el proceso que siguen los jóvenes para llegar al primer equipo. Hoy vivirá su clásico número 26 y los niños de La Masia esperan una nueva clase magistral de `Pelopo¿ camino de Wembley. “No puede estar en la final del 92 porque mis padres no me dejaron, fueron mis hermanos”, recordó ayer. Esta noche puede saldar una cuenta pendiente.

Xavi Hernández

Xavier Hernández Creus, mejor conocido como Xavi (n. Tarrasa, Barcelona, España, 25 de enero de 1980) es un futbolista español. Juega de centrocampista organizador o mediocentro y su equipo actual es el Fútbol Club Barcelona. Entre las cualidades que más le señalan está su visión de juego, la dificultad de robarle el balón, la rapidez para pasar en corto y el tiro a la portería que le ha servido para


marcar goles, algunos de gran importancia. Ha sido considerado el sucesor natural de Josep Guardiola, aunque ha conseguido olvidar las comparaciones, mostrando un juego más ofensivo. Actualmente, se le considera uno de los mejores centrocampistas del mundo, siendo así, dos veces Balon de Bronce (2009 y 2010), la última vez en el podio junto con sus compañeros de equipo Andrés Iniesta y Lionel Messi. Ha desarrollado toda su carrera en el F. C. Barcelona, club al que llegó en julio de 1991, cuando tenía 11 años ingresando en La Masía. Actualmente es el jugador blaugrana con más partidos en el equipo, superando a Migueli que ostento el récord desde 1989 hasta el año 2010. Es, además, el cuarto jugador que supera los 100 partidos jugando por la selección española. Con ella se consagro campeón de la Eurocopa 2008, donde además fue elegido mejor jugador del torneo, y de la Copa Mundial de Fútbol de 2010. Su padre, Joaquín Hernández, un almeriense de el municipio de Abla,[2] que mas tarde emigro a Cataluña, fue un futbolista del Sabadell, que inculcó a Xavi la pasión por el futbol.

Debutó en el primer equipo el 18 de agosto de 1998, de la mano del entrenador Louis Van Gaal, y con motivo de partido de la Supercopa de España ante el Real Mallorca. En el partido de su debut fue titular y marcó un gol. En la temporada 1998-1999 fue alternando sus actuaciones con el Barcelona B y con el primer equipo. Debutó en la Primera División de España el 3 de octubre de 1998 en el partido Valencia CF 1 - 3 FC Barcelona. Pese a sus intermitentes intervenciones con los mayores, fue decisivo para que el FC Barcelona se proclamase campeón de la Liga española de fútbol, al marcar un gol en el campo del Valladolid que valió la victoria (0-1) y fue decisivo para la marcha del equipo: el FC Barcelona era décimo en la clasificación y, a partir de aquella victoria, inició la remontada con la que acabaría ganando la Liga. Esa liga fue, por tanto, su segundo título profesional, tras el Mundial sub'20 de 1999 con la Selección Española.


Xavi Hernández