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accesibilidad, con bocas situadas a menor altura, practicables para los niños. Eliminan bordillos, bolardos y otros elementos que impiden el acceso a los contenedores tradicionales a personas con movilidad reducida, favorecen la recogida selectiva, y tienen mayor capacidad. Sus costes de mantenimiento son bajos (conviene contratarlos con la propia empresa fabricante) y su rentabilidad alta, ya que a un coste de unos 4.000 euros por buzón, hay que darle una vida útil de unos 20 años a la parte visible, ya que lo enterrado tiene una duración mucho mayor, lo que equivale, en el peor de los casos, a una inversión de 200 euros/año por buzón. Por otra parte, evitan olores, alcanzando una capacidad, bajo tierra, no en superficie, de unos 5.000 litros, liberando espacio público en superficie y demorando el problema de recogida en caso de huelgas, permitiendo la instalación

de sensores de llenado y bloqueo con envío de mensajes a la central de recogida. Evitan accidentes en caso de desplazamiento por rachas de viento o manipulación indebida. Reducen la capacidad de incendio, limitando los efectos a la parte enterrada, sin contagio con otras instalaciones, se fabrican de varias dimensiones, texturas y diseños, incluso en pendiente para acomodarse a la distinta orografía de las calles, etc. Hasta la implantación de la recogida neumática, en calle o desde las viviendas, es la mejor solución actualmente.

n Deshumidificación y secado de muros. Sistema Drymat® El suelo suele ser el lugar a través del cual introducimos en nuestros edificios toda una serie de agresiones en forma de humedad que no solo deterioran

considerablemente los propios edificios, sino que perjudican la supuesta calidad de vida que de la edificación esperamos, con la inclusión no solo de agua, sino de determinadas sales que deterioran gran parte de los objetos que solemos almacenar en los edificios, perjudicando considerablemente nuestras expectativas, tanto económicas, como de confort. Para combatir este problema existen varia soluciones a priori, a la hora de levantar un edificio, de manera que si ello se logra, el objetivo está cumplido. Pero no siempre es así. A veces incluso desde la toma de conciencia del problema no se da con la solución correcta y tarde o temprano el problema aparece cuando ya es tarde para una solución constructiva ajustada al momento preciso. Otras veces el problema ni se plantea de entrada y las consecuencias incluso suelen ser peores.

Aproin 67  

Revista de la Asociacion de Promotores Inmobiliarios de Pontevedra

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