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José Cercas • 11

Olas de pan y tierra Nuestra naturaleza es tierra y, a su tiempo, es aire; pero la tierra fija sus raíces en nuestras propias manos y nuestro corazón es tierra, tierra fecunda y leve orinada por sangre y por deseo. José Cercas sabe bien de esta composición y anuda la existencia a esos terrones luminosos de la sed y la madre. De la tierra nos vienen la paz y la batalla y los cantos que el propio poeta rememora de su propia palabra y los renace, para hacer exorcismo contra las vicisitudes de esta irreal existencia nuestra. Son cantos armónicos, su poesía suena a cítara o laúd, a canto de gorrión o a sublime aria, porque lo alto y lo pequeño se anudan en esa tierra de donde él nos trae toda la voz del mundo. Un poemario con dos partes principales que, a su vez, ramifican sus notas, donde se van esparciendo los poemas. Bien medidos los versos, con la medida exacta de una buena audición, con el aroma cierto de una filosofía intrínseca que nos llena, con la naturaleza propia de un canto a esa campiña que nos crece y envuelve. Tierra, la tierra es el lazo, es el mistérico fluir del agua que amarra los distintos poemas y los anuda fuerte, para que no se escape nada a ese misterio de leer y ser voz, de contemplar y ver, de dar color al lienzo escrito en blanco y negro, pero altamente pictórico, como es la poesía que leemos en Dana o la luz detenida. Y es que Cercas no sólo nos detiene la luz de su brutal carrera hacia las cosas; consigue, además, en su interior un baño de metáforas altamente novedosas, sorprendentes, para nada baldías. Arrogante y sencilla es su palabra, cuando nos deja atónitos.

Dana o la luz detenida  
Dana o la luz detenida  

Colección Me Pirra, poesía. José Cercas.