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Colecci贸n MePirra

Dana o

La luz detenida

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JoSe CeRcAs


Dana o

La luz detenida JoSe CeRcAs


Primera Edición, julio de 2011. Colección: Me pirra, nº 1. Edita: Rumorvisual. Autor: José Cercas. Coordinación editorial: Santiago Tobar. Corrector: Santiago Tobar. Diseño y maquetación: www.rumorvisual.com Impresión: Gráficas Romero. Depósito legal: CC-000905-2011 I.S.B.N.: 978-84-615-2044-2 Puedes contactar con el autor y editor en www.rumorvisual.com La obra se encuentra protegida por la Ley española de propiedad intelectual y/o cualesquiera otras normas que resulten de aplicación. Queda prohibido cualquier uso de la obra diferente a lo autorizado en las Leyes de propiedad intelectual.


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Dana o

La luz detenida


Déjame que te recuerde el sol de enero cuando lento, lamía tu cuerpo

desnudo en aquellos días de luz,

en aquellos días

nacientes...


José Cercas • 09

Índice poemarios Dana

página

15

La luz detenida

página

47


… déjame que te recuerde tu casa y la mía, el paragüero en aquel rinconcito de la sombra y el aire, los cuadros que tiritaban en la pared y…. tu sonrisa…


José Cercas • 11

Olas de pan y tierra Nuestra naturaleza es tierra y, a su tiempo, es aire; pero la tierra fija sus raíces en nuestras propias manos y nuestro corazón es tierra, tierra fecunda y leve orinada por sangre y por deseo. José Cercas sabe bien de esta composición y anuda la existencia a esos terrones luminosos de la sed y la madre. De la tierra nos vienen la paz y la batalla y los cantos que el propio poeta rememora de su propia palabra y los renace, para hacer exorcismo contra las vicisitudes de esta irreal existencia nuestra. Son cantos armónicos, su poesía suena a cítara o laúd, a canto de gorrión o a sublime aria, porque lo alto y lo pequeño se anudan en esa tierra de donde él nos trae toda la voz del mundo. Un poemario con dos partes principales que, a su vez, ramifican sus notas, donde se van esparciendo los poemas. Bien medidos los versos, con la medida exacta de una buena audición, con el aroma cierto de una filosofía intrínseca que nos llena, con la naturaleza propia de un canto a esa campiña que nos crece y envuelve. Tierra, la tierra es el lazo, es el mistérico fluir del agua que amarra los distintos poemas y los anuda fuerte, para que no se escape nada a ese misterio de leer y ser voz, de contemplar y ver, de dar color al lienzo escrito en blanco y negro, pero altamente pictórico, como es la poesía que leemos en Dana o la luz detenida. Y es que Cercas no sólo nos detiene la luz de su brutal carrera hacia las cosas; consigue, además, en su interior un baño de metáforas altamente novedosas, sorprendentes, para nada baldías. Arrogante y sencilla es su palabra, cuando nos deja atónitos.


12 • José Cercas

El gran vuelco que el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer dio a la poesía lleva sutilmente de la mano alguno de estos versos, otros parecen navegar bajo la protección amable y sonriente de nuestro gran maestro Pablo Neruda, pero en ningún caso deja de ser la voz de José Cercas la que maneja el barco del poema; lo de ellos son alas, alas sobre la piedra de los días, alas sobre la piedra de las olas, alas sobre el acento o sobre el silabeo de la imaginación más propia del poeta, alas que no desvirtúan jamás su propio y exactísimo decir, su voz ya personal, su entonación mistérica, pues mistéricas son las imágenes altas que nos dejan con más luz en los ojos y detenida ya toda carrera en busca de lo hermoso. Leer a Pepe Cercas es un gran patrimonio. Cuando se nos concede el grato placer de inaugurar un libro, neonato y nonato, nos acercamos siempre con la duda en el silente pálpito de la voz, nos preguntamos siempre que nos deparará el archivo, tememos que no sea la medida precisa en el preciso momento en que partimos. Se superó, fue más allá de toda mi cautela, me invadió la sorpresa al ir adelantando por el texto y ver cómo mi mente, mi total contextura, saltaba verso a verso, cada vez más abierto mi tacto hacia la luz. Realmente, me quedo absorta ante la imagen; hay momentos de envidia sanísima y respeto, momentos en que una se siente zahorí de metáforas y, cada vez que encuentra la poesía líquida de ese maravilloso hallazgo, quisiera beber todo, ahogarse en lo dicho, devolver para sí las perfectas hechuras de su voz. Leer a Pepe Cercas es deglutir el mundo, para pasar al rato a ese


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lugar perfecto del amor, que, también revestido con novedosa clámide, se esparce ante la piel y arremolina el tacto. Un libro, en fin, extenso, fuertemente labrado, apetecible, húmedo, como la tierra que una espera de su propia voz, pues que el poeta lee para encontrar lo suyo, lo que nunca escribió y hubiera escrito, lo que pueda ser madre de nuevas escrituras, lo que es fermento y pan de su propia esperanza y su propia agonía. Leer a Pepe Cercas es crear, es revivir su canto en uno mismo, es convertir en íntimo el altruismo recto de su letra, es vadear la luz y detenernos en su centro posible, es ser poeta y poeta, sumados en los versos que ya no son los versos, sino tierra, tierra perfecta y fértil y aromada y final donde anclar las pupilas para siempre. Un poemario que debe consumirse, pues consumada está la armonía en sus páginas. En un verano a fuego, Jerez de la Frontera al vivo. Dolors Alberola.


… Déjame que te recuerde el sol de enero, los ojos de la luna, las largas noches de la quimera, la lluvia que lloraba en la ventana…


Dana


…y los días del abrigo, ¡ay, aquellos días! Déjame que te recuerde el sol de enero, los besos que me dabas…


José Cercas • 17

La palabra “Me queda la palabra” Blas de otero La palabra nace en el gesto, fluye del manantial sonoro de los fonemas y se justifica en la ortografía. La palabra habla, a veces llora y hiere, pero siempre, se la oye batir en los labios efímeros de la evolución. La palabra es una casa con su fachada blanca, son mis ojos buscando en el horizonte el deseado perfil de la amada. La palabra es la memoria que duerme en la laringe de la historia, es la lenta unión de las silabas cuando atracan en las bocas. La palabra proclama su hegemonía, se declama y se la lee palpitando en los libros del tiempo. La palabra es la libertad, es la expresión sosegada de la ternura, es la furia y la compresión. Dad, pues, a la palabra, la vida y así justificaréis que habéis vivido.


18 • José Cercas

A Plácido Ramírez, Cuenta conmigo para sentir que aún tus ojos contemplan el alba, para devolver a la tierra su barro iracundo, para decir que no, cuando sea preciso o para beber en las fuentes el iris perfecto del vocablo. Cuenta conmigo; he aquí mi mano temblorosa, mi escritura partida en trozos elementales, los lápices robados a la sombra de mis versos; he aquí las noches tras los días, la luz cuando dormita en mi costado o las estrofas cuando limpian impertérritas mis heridas; he aquí los vientos, las calles cubiertas de partituras y los mazapanes ocultos por los labios del deseo. Cuenta conmigo, por tanto; si me necesitas, iré a tu encuentro, y si bajo tus palabras emerge aún el hombre libre yo te entregaré estos versos que se gestan con la tinta de mis manos y el silencio que habito.


José Cercas • 19

Cuenta conmigo para llenar de libertad la tierra, para sentir cada día que aún existes, para sentir la risa de los otros en tu risa, para que te quede tiempo de ver crecer el fruto y para que siga latiendo aquello en lo que aún creemos. Cuenta conmigo, amigo, ¡cuenta conmigo!


20 • José Cercas

Sigue caminando

(a modo de consejo)

No mires atrás, sigue tu camino, deja en labios pretéritos la efímera sílaba que quebró tu nombre. Da un paso más, y otro; tú puedes. Deja que la huella alimente la escarcha, escribe sobre los vocablos de cada individuo que estás aquí, que aún resistes las embestidas. Vive, amigo mío, deja en tu boca la fiel escultura de un beso, pues aún te queda en su comisura los restos de la risa. Vamos, camina, busca entre tus semejantes los ojos venideros de la amada, y cuando respires, que el oxígeno cante en tus pulmones. Y cuando lo hagas, amigo mío, ama con todo tu aliento, y así, cuando llegue tu hora, sabrás que has vivido.


José Cercas • 21

Mirad Mirad la tosca montaña cuando recorre el horizonte con su velo de nubes y, en sus laderas, mirad las fuentes arrullando los ríos como madres primerizas. Mirad el fondo cristalino del agua y veréis el guijarro, cincelado por el suave movimiento de la tierra. Mirad el árbol vetusto que, suspirando, unge los pasos con sus sombras; y mirad las flores cómo brotan sobre las ascuas vencidas del tiempo. Mirad las calles cubiertas de bonanza, los jazmines lamiendo rejas crepusculares y las farolas anunciando que estos son los días de la risa. Miradlo así, como yo lo relato, y sentiréis que es cierto esto que os digo, porque lo que se afirma con los ojos de un te quiero, se acaricia con el tacto de la vida.


22 • José Cercas

Digo tierra Digo tierra y digo hombro contra hombro, surco que se abre en el barro, flor que en su declive reconoce que ha vivido. Digo tierra y digo tacto que pretendo, digo que te quiero todos los días, que la luz besa mi frente y que tu agua humedece mi garganta. Digo polvo que genera un huracán silente, una raíz que pronuncia su casta de madera; y vuelvo a decir te quiero. Porque digo tierra y digo que me ha parido, que ha moldeado el fruto que tomo y el aire que exhalo. Y así digo tierra y digo: Yo soy tu hijo.


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ISBN 978-84-615-2044-2

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Dana o La luz detenida (...) Leer a Pepe Cercas es un gran patrimonio. Cuando se nos concede el grato placer de inaugurar un libro, neonato y nonato, nos acercamos siempre con la duda en el silente pálpito de la voz, nos preguntamos siempre qué nos deparará el archivo, tememos que no sea la medida precisa en el preciso momento en que partimos.

La palabra nace en el gesto, fluye del manantial sonoro de los fonemas, y se justifica en la ortografía. La palabra habla, a veces llora y hiere, pero siempre se la oye batir en los labios efímeros de la evolución. La palabra es una casa con su fachada blanca, son mis ojos buscando en el horizonte el deseado perfil de la amada. (...)

Poesía

Dana o la luz detenida  

Colección Me Pirra, poesía. José Cercas.

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