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‘Historia de dos Ciudades’. La Memoria de Ferrol, entre la Marina de Guerra y la Clase Trabajadora.*

ingenieros militares al servicio de la monarquía española de la Ilustración, como anexo al complejo formado por una base naval y unos Arsenales. Los principios de estratificación sobre los que se fundaba la sociedad, y la necesidad de defenderla de ataques enemigos y de someter a disciplina a los trabajadores llevaron a aplicar un plan espacial cargado de violencia y de segregación entre los oficiales de Marina y la clase trabajadora. Sin embargo esta organización del espacio precisaba para mantenerse de un sistema coercitivo muy costoso, que se veía contestado frontalmente por la población siempre que circunstancias económicas y políticas desfavorables venían a reducir la capacidad financiera y coercitiva del estado. A largo plazo, los cambios en la economía y en la geopolítica internacional, así como aquellos que se produjeron en el arte de la guerra afectaron a la viabilidad de la ciudad. Y los cambios en la cultura política y en las alianzas de clase redefinieron los límites de posibilidad de las prácticas de poder. En el S.XIX, la base naval y la economía de enclave de Ferrol quedaron obsoletas. Y la nueva cultura política propia del estado nación y de la política de masas hicieron más compleja la tarea de controlar a una clase trabajadora que podía eventualmente tejer alianzas con la burguesía local. El plan espacial de Ferrol se mostraba ineficiente para frenar ataques del enemigo y para someter a disciplina a los trabajadores, además de erigirse en un obstáculo para el desarrollo de la ciudad. Y los diversos proyectos que concurrían en el propósito de reformular el plan espacial de la ciudad se apoyaban en otras tantas políticas de memoria que intentaban reinterpretar la historia de Ferrol. La cultura política de confrontación radical que condujo a la Guerra Civil permitió poner al día este plan espacial al identificar un mismo –y ‘asequible’enemigo en el exterior y en el interior. El ejército franquista convirtió la represión política contra la clase trabajadora en un aspecto central de la victoria contra ‘los rojos’: la Segunda República. El franquismo supuso el retorno de un Ferrol segregado y militarizado, mientras que en la década de 1980 la integración en la Unión Europea y la transición a la democracia vinieron a dejar este modelo

José María Cardesín ‘para los señores del Estado, aquellos que guardan los panes y los peces, estaba más claro que el agua que en general las cosas estaban establecidas para durar eternamente’ Charles Dickens, Historia de dos Ciudades ‘porque yo lo hago con un barco me llaman ladrón; porque tu lo haces con una gran escuadra te llaman emperador’ Augustín de Hipona, De Civitate Dei

La cultura política moderna, constituida –entre otras cosaspor prácticas de poder, se elaboró en las ciudades. Y esto no sólo porque en ellas residían las instituciones de poder, sino porque planteaban retos novedosos de abastecimiento, logística y control de la población. Muchas ciudades de la Ilustración y en especial las fundaciones militares constituyeron lugares de experimentación de las nuevas tecnologías disciplinarias que operaban a través de una ordenación coercitiva de los espacios públicos,1 y de las nuevas políticas de memoria que buscaban construir consenso.2 Y en ellas se organizaron complejas escenografías para desplegar el ritual ceremonial del Estado y las élites. Sin embargo la población no recibía pasivamente esas prácticas de poder: las matizaban y les ponían límites en la práctica cotidiana, y en situaciones de crisis las cuestionaban abiertamente,3 reinterpretando en favor propio las ideas de la cultura política oficial.4 La historia de la fundación de Ferrol es ilustrativa de esta cuestión. La ciudad fue diseñada ‘ex-novo’ por Ferrol

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definitivamente obsoleto. Desde entonces, las dificultades de la ciudad para formular un proyecto de desarrollo alternativo y para trazar una política de memoria consensuada están directamente relacionadas, y son al tiempo causa y efecto de la inestabilidad de la vida política local.

entrada muy estrecha y enmarcada por elevaciones montañosas, era fácil de defender. El único obstáculo radicaba en la ausencia de centros urbanos, más allá de la pequeña villa de Ferrol (a partir de ahora ‘Ferrol Viejo’), que apenas rebasaba los mil habitantes. De ahí la decisión de la monarquía de fundar una nueva ciudad, que también llevará el nombre de Ferrol, y será nombrada en 1726 capital del Departamento Marítimo del Norte.5

Astilleros de la Monarquía Borbónica (1750)

Mapa de las Rías de Ferrol, Coruña y Betanzos por Vicente Tofiño

Fuente: Elaboración propia

A.- Una ciudad que desde sus orígenes estaba lastrada con segregación y violencia. La fundación de Ferrol fue resultado de una decisión política. Después de la firma del Tratado de Utrecht en 1713, la nueva dinastía de los Borbones decidió reorganizar la Marina de Guerra, dada la necesidad de defender las costas españolas y las colonias americanas, así como de tutelar el comercio con América. A tal fin se dividió el litoral peninsular en tres departamentos marítimos, en torno a cuyas capitales se instalaron otras tantas bases navales y arsenales. Mientras Cartagena se convertía en sede del Departamento de Levante (Mediterráneo) y Cádiz en la del (Atlántico) Sur, la capital del Departamento del Norte vino a situarse en el noroeste peninsular, en las costas de Galicia. La ‘ría’ –estuario- de Ferrol estaba estratégicamente situada en relación con el tráfico marítimo, amenazando las comunicaciones de Inglaterra con América y la ruta de las Indias Orientales. El estuario amplio, de gran calado y con la Ferrol

Fuente: Colección Carlos Martínez Barbeito de Estampas de Galicia, Ayuntamiento de A Coruña

La primera fase se desarrolla hasta 1740 bajo el reinado de Felipe V. Almacenes, oficinas y astilleros se ubican provisionalmente en la pequeña villa de A Graña. Dos castillos (los de San Felipe y la Palma) y siete baterías de costa convierten la ría en inexpugnable. Durante el reinado de Fernando VI y bajo mandato del Marqués de Ensenada, entre 1746-1754, los astilleros y tinglados civiles y militares 2

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se trasladan a su actual emplazamiento ría adentro, buscando aguas de mayor calado y un espacio adyacente al litoral adecuado para construir una nueva ciudad.

La ciudad experimentará fases de auge o decadencia según la coyuntura económica y política favorezca a la Marina de guerra y a los astilleros. La expansión en la segunda mitad del S.XVIII es paralela a la reactivación del comercio colonial y a los programas navales de los reinados de Fernando VI y Carlos III. Unos astilleros con capacidad para construir simultáneamente hasta doce navíos dan trabajo a más de 5.000 obreros. La ciudad pasa de los 455 vecinos censados en 1746 hasta los 1.208 del año 1751, para acabar el siglo en torno a los 4.100 vecinos. Por entonces diversas estimaciones le atribuyen entre 20.000 y 25.000 habitantes, lo que la convertiría en la más importante de Galicia.7

La posición periférica de la ciudad en el seno de una ría de costas muy recortadas, no favorecía las comunicaciones por tierra ni el desarrollo de una economía diversificada. La vecina ciudad de A Coruña absorbía las funciones comerciales y administrativas,6 y las comunicaciones por tierra entre ambas ciudades serán siempre muy deficientes. La nueva industria de enclave depende de decisiones, financiación y tecnología exterior. Y las ventajas estratégicas ligadas a su localización y a la inexpugnabilidad de su estuario se desvanecerán gradualmente, en función de los cambios experimentados por la geopolítica internacional y por el arte de la guerra. En consecuencia, la reactivación de las instalaciones dependerá cada vez más de decisiones políticas, en favor de Ferrol o de centros alternativos. Lo que otorgará gran importancia a las conexiones con políticos influyentes ligados al aparato del estado.

Navío de línea Santísima Trinidad, botado en La Habana en 1769

Buques construídos en Ferrol (1750-1860)

Fuente: Museo Naval de Madrid

Desde sus puestos como secretario simultáneamente de Hacienda, Guerra, Marina e Indias el Marqués de Ensenada articuló una visión geoestratégica, una política naval y el necesario apoyo

Fuente: Elaboración propia

Ferrol

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presupuestario. Las reformas navales de la época primaban navíos que pudieran conjugar rapidez con gran porte para armar artillería. En Ferrol se levantarán los astilleros capaces de construir esos buques, y los arsenales que permiten pertrecharlos y repararlos.8 Se precisaban instalaciones dotadas de edificios especializados que facilitasen la organización técnica y la división del trabajo, pero también el control de los trabajadores. En los años 1749-50 se envió a oficiales de Marina a espiar en los arsenales ingleses, franceses y del Báltico.9

reparación y mantenimiento, en particular la delicada operación de carenar –limpiar los fondos-. Los diques de carenar se vacían mediante bombas de achique, una tarea agotadora, casi letal, confiada a presidiarios. De ahí la construcción en el mismo Arsenal del Dique de un ‘Presidio’ con capacidad para mil condenados.10 Además, en la primera etapa de construcción se recurre masivamente a mano de obra forzada: cientos de gitanos y vagabundos, y trabajadores no cualificados reclutados en Galicia, que continuamente intentan desertar.11

La Ciudad de Ferrol 1859

Arsenal del Parque, con la escollera y la Sala de Armas (1850)

Fuente: Litografía de José Alonso Esquivel, (1850), Museo Naval de Madrid. Modificado por J. Gelpi

Los trabajadores de astilleros y arsenales se denominan colectivamente ‘la maestranza’.12 Organizados bajo estructura ‘de oficio’, reducirlos a disciplina no es tarea sencilla. En particular debido a los retrasos en las pagas, de varios meses, más frecuentes conforme nos aproximamos al final del S.XVIII. La práctica paralegal de recoger ‘astillas’ –maderas inservibles- se convierte en un ingreso complementario vital, porque permite a los trabajadores obtener dinero al momento. Pero puede encubrir el hurto, que con el escaqueo y la insubordinación son la pesadilla de las autoridades. El sabotaje es fácil en unos arsenales donde se acumulan materiales combustibles,13 y los pasquines con amenazas de provocar incendios

Fuente: Colección Carlos Martínez Barbeito de Estampas de Galicia, Ayuntamiento de A Coruña

Urge construir los primeros barcos. Por esa razón se segregan al este los Astilleros, que se levantan en el lugar de Esteiro, entre 1749-53. Entre 1752-70 se construyen los Arsenales, que constan de una gran dársena defendida mediante un espigón que está armado de una batería de cañones. El ‘Arsenal del Parque’ se erige inmediato al espigón, y cobija los depósitos de armas y pertrechos, y las instalaciones para colocar la arboladura. El ‘Arsenal del Dique’ se extiende entre aquel y el Astillero: allí se realizan las tareas de Ferrol

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acompañan a los conflictos laborales.14 Las autoridades vigilan el hábito de fumar en el trabajo, y se afanan con escaso éxito en restringir la costumbre popular de encender hogueras en la ‘Noche de San Juan’.15

Comandante General del Departamento es a la vez jefe de la escuadra y de los arsenales. Y ambos colectivos caen bajo jurisdicción de Marina. En 1785 las ‘Leyes Penales para el Arreglo de la Maestranza en los Reales Arsenales de Marina’ prevén la revista diaria, y diversas faltas se sancionan con calabozo o colocando al reo en un cepo en la Puerta del Dique.16

Sala de Armas, en el Arsenal del Parque (1903)

Una organización coercitiva del espacio de tales características es también la base sobre la que se desarrollan las políticas de memoria. Los Arsenales exhiben una arquitectura imponente, que proclama que la monarquía es poderosa. La monumental Puerta del Dique coronada por el escudo del monarca Carlos III, no sólo recibe a los trabajadores sino que se despliega ante toda la población. El gran reloj que la culmina organiza el ritmo de trabajo, pero también la vida de la ciudad, al igual que la sirena que marca la entrada y salida de la maestranza. Frente a la Puerta del Dique se levanta una fuente-obelisco coronado por una imagen de la ‘Fama’, que sopla la trompeta en honor del Rey.

Fuente: Fondo de Postales del Ayuntamiento de Ferrol

Puerta del Dique, en el Arsenal de Ferrol (c. 1900)

Era necesario el control militar, tanto sobre los trabajadores forzados como sobre los trabajadores libres de la maestranza. De ahí la presencia temprana en la ciudad de regimientos de infantería de marina, que alcanzan los 3.000 soldados en 1753. También se ensayan nuevas tecnologías disciplinarias que operan a través de una organización coercitiva del espacio. Las instalaciones navales se aíslan de los núcleos habitados. Los astilleros de Esteiro se rodean de un muro, que cuenta con una sola puerta. El muro de siete metros de altura que cierra los Arsenales está circundado por un foso ancho y profundo, y también cuenta con una única entrada, la ‘Puerta del Dique’. Muro y foso tienen la función de dificultar el hurto de materiales y herramientas y el escaqueo por parte de la maestranza, pero también ayudan a prevenir la fuga de los presidiarios. Y caso de que la maestranza se subleve permiten cerrarle el paso al Arsenal, en particular a la ‘Sala de Armas’ que cobija cañones y fusilería. Maestranza y marinería quedan sujetas a disciplina militar. El Ferrol

Fuente: Fondo de Postales del Ayuntamiento de Ferrol

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Las dimensiones reducidas de la antigua población de Ferrol Viejo, sin capacidad para alojar a los nuevos vecinos, harán necesario construir una nueva ciudad, que también estará segregada en dos barrios. En Esteiro, al pie de los astilleros, se levanta en la década de 1750 un barrio para la maestranza. Frente a los Arsenales, el nuevo barrio de La Magdalena será patrimonio de los oficiales de Marina.

Marina’ depende de la jurisdicción castrense, y se financia con la recolección de maderas inservibles del arsenal, en detrimento de los ingresos de los trabajadores. Paradójicamente, mientras los oficiales de Marina y sus familias son atendidos en él, la maestranza sólo puede acceder en caso de accidente laboral, y sus familias carecen de ese derecho. Deberán acudir al ‘Hospital de la Caridad’, al norte del barrio de La Magdalena.17

Soldado de Batallones y Artillero de Marina (finales S.XVIII)

Una separación tajante se erige entre la maestranza y marinería, y los oficiales de Marina, particularmente aquellos que pertenecen al ‘Cuerpo General’ -la élite con mando de tropa o buque-. Las reformas Borbónicas acabaron con la práctica de promover a los marineros al rango de oficiales. A partir de ahora los oficiales deberán formarse en la nueva Real Academia Naval, para cuyo acceso se exigen pruebas de limpieza de sangre y origen nobiliar. Además, en una región donde coexisten dos idiomas en posición asimétrica –el gallego mayoritario, el castellano lengua de prestigio limitada a ciertas élites letradas urbanas- los oficiales de Marina de extracción foránea se expresarán en castellano, la maestranza en gallego. Tómese nota de los nombres de ambas vecindades, mientras Esteiro es una palabra gallega que significa ‘estero’, La Magdalena -en español- conmemora el nombre de la célebre seguidora de Jesucristo. Las guerras napoleónicas, que tendrán un efecto democratizador en la extracción social de los oficiales del ejército de tierra, no producirán el mismo resultado en la Marina, donde un reclutamiento endogámico se verá reforzado por la rotación de la oficialidad entre las sedes de Ferrol, Cádiz y Cartagena.

Fuente: Acuarela en el Museo Naval de Madrid.

La decisión de construir anticipadamente los Astilleros obligará a alojar en sus cercanías a los trabajadores: primero en cuarteles, más tarde en barracones de madera, finalmente en casas de piedra. Los ingenieros militares imponen el trazado de Esteiro: seis calles paralelas cortadas por travesías. Las primeras obras de urbanización –empedrado, alcantarillado- tardarán un siglo en llegar. Entre el poblado y el Astillero los ingenieros trazan una plaza rectangular, el ‘Cuadro de Esteiro’. Allí se levantan las oficinas de la Intendencia de Marina, la iglesia castrense, un hospital y un cuartel. El ‘Cuartel de Batallones’ es un edificio majestuoso: ubicado en una atalaya, vigila la bahía, el Arsenal, el Astillero y el poblado. Los 4.000 soldados que en él tienen cabida realizan maniobras ante él, para espectáculo y advertencia de la maestranza. El ‘Hospital de Ferrol

El barrio de La Magdalena fue diseñado por ingenieros militares, y su primera fase de construcción es contemporánea de las obras del Arsenal.18 En 1755 aún se proyectaba una ciudad interclasista, dado que el poblado de Esteiro era una solución provisional destinada a ser demolida. Pero tras la caída del Marqués de Ensenada se adopta una nueva política naval ofensiva, y los gastos bélicos acaparan una parte creciente del presupuesto, en detrimento 6

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de la construcción de los Arsenales y de la nueva ciudad. En 1761 el ingeniero militar Francisco Llobet asume la continuidad de Esteiro, y plantea una Magdalena más reducida, segregada de facto para los militares.

Galicia, entre La Magdalena y el muro que cierra los Arsenales. Hasta la segunda mitad del S.XIX este será el espacio preferencial para pasear y donde desarrollar las ceremonias cívicas. Ante quien camine por la Alameda se exhibe una cuidada escenografía: hacia los Arsenales, el Cuartel de Batallones, la Puerta del Dique y la Sala de Armas; del lado de La Magdalena, la monumental iglesia de San Julián, la Cárcel pública (1802), y el edificio de Capitanía General (1760), sede del Comandante General del Departamento y atalaya sobre ciudad y arsenales.19 Y el mismo Sánchez Bort será el autor de los proyectos definitivos de los cuatro primeros edificios, que se inauguraron entre 1765-66.20

Mapa de la Ciudad de Ferrol (1845)

Iglesia de San Julián (principios S. XX)

Fuente: VVAA, El Barrio de la Magdalena del Ferrol (Santiago de Compostela, 1980), Edita COAG

En 1763 el ingeniero militar Julián Sánchez Bort propone el plano definitivo: seis calles longitudinales, nueve transversales, todas de la misma anchura, recortan manzanas rectangulares de iguales dimensiones. En los extremos se plantean dos plazas: la ‘de [la Virgen de los] Dolores’ y la ‘Plaza de Armas’, a las que desembocan las tres calles principales. El resultado es una escenografía muy apta para el desarrollo de procesiones civiles y desfiles militares. También facilita los movimientos de tropas en caso de revuelta (tal y como preveían los tratados que estudiaban los ingenieros militares). Sánchez Bort también diseña la primera gran Alameda pública en Ferrol

Fuente: Fondo de Postales del Ayuntamiento de Ferrol

La jurisdicción castrense dirige la construcción de la ciudad. El Comandante General de Marina es el Jefe Militar de la Plaza, y los infantes de marina realizan las funciones de policía hasta 1774.21 En ese año se completan las murallas que ciñen la ciudad. Inútiles militarmente dada la pobreza de su construcción, son recordatorio omnipresente de la jurisdicción militar, además de resultar útiles para cobrar los impuestos municipales que gravan el consumo de 7

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productos básicos. La jurisdicción civil es desempeñada por un Alcalde Mayor, nombrado inicialmente por la autoridad militar, y elegido por los vecinos desde 1774. El poder civil carece de recursos financieros, por ello la casa consistorial se alojará frente a la Puerta del Dique en edificios prestados, ya en la Cárcel pública, ya en la ‘Cátedra de Latinidad’ -una escuela municipal-. La debilidad de la jurisdicción civil y su subordinación a las autoridades de Marina irán más allá de esta primera fase de diseño y puesta en marcha de la ciudad. La carencia de fondos y los desacuerdos en torno a la delimitación de las jurisdicciones permitirán que la red de alcantarillado desagüe durante más de un siglo las aguas fecales de La Magdalena en el foso del Arsenal, generando una atmósfera pestilente que no podía ser erradicada dada la incapacidad de las autoridades civiles y de Marina para alcanzar un acuerdo.

que hacen fluir la información y construyen redes de solidaridad potencialmente subversivas. Pero si esta realidad viene a poner en cuestión en tiempo de paz la organización coercitiva del espacio que rige en Ferrol, la situación deviene explosiva en tiempo de guerra. Dado que la ciudad era incapaz de abastecerse en su extrarradio y debía importar la mayor parte del grano por vía marítima, la escalada bélica en la segunda mitad del S.XVIII generaba crisis de abastecimiento recurrentes. Y dado que la práctica totalidad de las 30.000 personas que poblaban la ciudad dependía directa o indirectamente de los salarios pagados por la Marina,25 cuando la monarquía atravesaba por dificultades financieras y se atrasaba en sus pagos las tensiones sociales se disparaban, y el propio diseño de la ciudad como espacio coercitivo revelaba su vulnerabilidad. Las sublevaciones de la maestranza, en protesta por los impagos de salarios, se hacen más frecuentes conforme avanza el siglo: un tumulto en 1754, huelgas en 1781 y 1791, una sublevación en 1795. La situación se agrava con motivo de las guerras napoleónicas, cuando en 1805 la escuadra española es destruida en Trafalgar, donde muchos ferrolanos perecen ahogados. Coincidiendo con el levantamiento en todo el país contra la ocupación francesa, en mayo de 1808 se sublevan en Ferrol los presidiarios, y en junio la marinería.

Las autoridades de Marina organizan el abastecimiento de la población e imponen impuestos sobre el consumo. Las transacciones de comestibles se concentran en 1769 en torno a la Plaza de Dolores, cerca del Palacio de Capitanía. Allí son instaladas imperativamente en 1784 las vendedoras ambulantes.22 Más allá de controlar los precios, rige una preocupación moral: controlar la sexualidad de la mujer y el riesgo sanitario que comporta, esa sífilis que diezma a la tropa.23

Escena de trabajo en un Astillero español (1748)

las mujeres públicas que por no sujetarse al trabajo y a servir, buscan un medio escandaloso para perder al género humano […] el estrago que de algunos años a esta parte causa en España el mal Gálico [la sífilis…] perjudican al Real Erario y al Estado, en la tropa y marinería, que continuamente mandan a los Hospitales, de los cuales, unos mueren y otros mal curados […] En la villa de Ferrol habrá cien mugeres incastas, que a todas horas se ven con la tropa, marinería y otra gente lasciva.24

Esas mujeres que recorren las calles, dedicadas a la venta ambulante, camino del trabajo o llevando el almuerzo a sus parientes burlan la división de la ciudad en compartimentos estancos, en tanto Ferrol

Fuente: Reales Ordenanzas de los Astilleros de la Marina (1748), Museo Naval de Madrid

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A finales de este mes se constituye una ‘Junta de Pacificación de Ferrol’ integrada por las máximas autoridades civiles y militares, y que reúne –caso excepcional- todas las jurisdicciones ‘a fin de tomar de antemano y con anticipación las medidas y providencias correspondientes a precaver los insultos y conmociones del populacho que se experimenta en este vasto pueblo’.26 A fin de controlar mejor a la población la Junta reconoce una situación de facto, dividiendo la ciudad en cuatro ‘cuarteles’ o sectores: Ferrol Viejo, Esteiro y –con dos sectores- La Magdalena. La Junta viene así a sancionar de facto la segregación espacial de la ciudad.27 En La Magdalena se concentraban los oficiales del ‘Cuerpo General de Marina’, los grandes y medianos comerciantes y las profesiones liberales, mientras en Esteiro residía la mayor parte de la maestranza, y una mayoría absoluta de los peones no cualificados y jornaleros.28 La Magdalena, con un diseño urbanístico que facilitaba el control militar y el ritual ceremonial del Estado y las élites, concentraba también las mejoras urbanísticas y los edificios que eran emblema del poder de la Armada. La segregación espacial reforzaba los efectos de la distancia social, atizando el odio de clase. Ya en 1771 se quejaba un comisionado real de la actitud de los vecinos de La Magdalena,’poblada de infinitos privilegiados’. En 1807 una sublevación de la maestranza culminaba en la quema del ‘Teatro de Comedias’, ubicado en La Magdalena y de acceso reservado a los oficiales de Marina.

en sus talleres [...] se agolpaba a la puerta interior de hierro del arsenal [...] aquella turba desenfrenada sacaba golpeado y herido al general del Departamento por las escaleras de su misma habitación. La fatal voz de “arrastrarlo” cundió entre la muchedumbre; [ellos] atan una cuerda a los pies del desgraciado general, y a la vista de sus mismos soldados le sacan por la puerta del arsenal y le llevan arrastrando, en medio de una horrible gritería [por la Alameda] hasta [el Cuadro de] Esteiro, en donde dejan abandonado su cadáver [a la Puerta del Astillero].29 Botadura de la fragata "Restauración" en Ferrol (1825)

Fuente: Museo Naval de Madrid

En enero de 1809 el ejército napoleónico ocupa Ferrol. Pocos días antes una muchedumbre atacaba la casa del ‘afrancesado’ Comandante General. El ejército inglés llega en junio, pero se marcha en agosto, llevándose todos los barcos útiles y los pertrechos. Desde entonces la ciudad vive una situación caótica, los salarios no se pagan, y en 1810 llega el hambre. El 10 de febrero el general Vargas, nuevo Comandante General, es asesinado:

E.P. Thompson 30 exploró cómo el ‘teatro callejero’ desarrollado por la plebe se apropia del ritual ceremonial del Estado y las élites al tiempo que lo subvierte. Linchamientos como aquel que sufrió el General Vargas se desarrollaron en diversas ciudades gallegas y españolas en los tres años que siguieron a la invasión napoleónica, tomando por lo general como objetivo a las máximas autoridades. Estos linchamientos suponían de facto una apropiación por la multitud amotinada del antiguo ritual infamante propio del procedimiento penal, en el que tras la ejecución el cadáver del

Una porción de mujeres de la hez del pueblo se reunieron tumultuariamente a la puerta del arsenal del dique [reclamando el pago de los salarios de sus maridos…] La maestranza que se hallaba Ferrol

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sobredicha por voz del mismo oficial’.32 El itinerario del suplicio, volviendo a la escena del crimen intentaba restaurar la división coercitiva de los espacios y el sistema de control original. Pero nuevos tiempos demandaban nuevas soluciones. Las autoridades municipales promovían un programa de obras públicas que al tiempo que contribuía a paliar el desempleo aminoraba la vulnerabilidad de la ciudad a las crisis de abastecimiento. Comenzaba la construcción de la ‘Carretera de Castilla’, buscando una alternativa al abastecimiento por vía marítima. La Carretera entraba directamente a La Magdalena por la ‘Puerta Nueva’, abierta en la muralla en 1811 -un año después del motín-, evitando el barrio de Esteiro hasta entonces principal vía de acceso a la ciudad. También se urbanizaban las dos plazas de La Magdalena, a fin de establecer mercados.33 Las obras públicas permitían además desplegar políticas de memoria novedosas. La nivelación de la Plaza de Armas culminaba en 1813 en la construcción de una fuente y un obelisco-cenotafio en honor del brigadier Cosme Damián de Churruca, segundo en el mando de la Armada española en la batalla de Trafalgar, y que al morir tan heroicamente como el almirante Nelson habría salvado el honor de la escuadra. El monumento implicaba una reparación simbólica por el asesinato del General Vargas, que también había comandado un navío en Trafalgar. Pero su significado era más amplio. En la iconografía del nuevo régimen liberal, donde las élites políticas intentaban sacudirse el yugo de la monarquía absoluta, los cenotafios dedicados a los héroes que se habían inmolado por la Patria venían a suceder a los catafalcos provisionales que se dedicaban a los reyes recién fallecidos. Una lectura de estas características se veía reforzada en Ferrol gracias a las similitudes existentes entre la nueva fuenteobelisco construida en la plaza del mercado en honor del oficial de la Armada,34 y aquella otra que había sido erigida frente a la Puerta del Dique en honor de Carlos III.

malhechor era arrastrado ante los insultos de la muchedumbre, para acabar finalmente expuesto en un lugar público.31 La sublevación de 1810 se desarrolló en Ferrol a lo largo de aquel espacio organizado de manera coercitiva sobre la separación tajante entre áreas de trabajo y población. Obsérvese el itinerario del linchamiento. Las mujeres franquean la Puerta del Dique para acceder a un espacio vedado a la población civil, se unen a la maestranza, asaltan la casa de su jefe, lo ultrajan arrastrándolo por la Alameda, le apuñalan delante del edifico que albergaba la prisión y el ayuntamiento, y abandonan el cadáver a la Puerta del Astillero, junto a las oficinas de Tesorería responsable del pago de salarios. La revuelta vino a cuestionar el sistema disciplinario vigente, ante la pasividad de unos soldados que también sufrían los precios altos del pan y los retrasos en las pagas. El alcalde de Alcoy 'arrastrado' en la sublevación de 1873

Fuente: Revista 'La Ilustración Española y Americana', en J. M. Jover (dir), Historia de España Tomo XXXIV: La era isabelina y el sexenio democrático (1834-1874), p. 743

En enero de 1811 la Audiencia de A Coruña emitía sentencia contra dos mujeres y un hombre acusados de ser cabecillas del motín, estableciendo que una de ellas fuera colgada en la horca ‘hasta que naturalmente muera y de así ejecutado sea cortada y dividida su cabeza de los hombros por mano del ejecutor de justicia, [y] se fije en un Palo con su escarpia frente a la Puerta del Dique […y allí] publicar los delitos que ha cometido y la pena en que incurrió la Ferrol

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Plaza de Armas, con el Obelisco de Churruca (c. 1905)

mientras su peso demográfico en la ciudad caía del 40% a sólo un 30%.35 La iglesia castrense se trasladaba a las proximidades del Palacio de Capitanía, como también lo hacían las oficinas de Intendencia de Marina, y su personal abandonaba la barriada, de modo que los oficiales de la Armada carecían de razones para visitarla de manera expresa. También cerraba el comercio minorista. Eso sí, se instalaba un cuartelillo de la Guardia Civil, responsable del mantenimiento del orden público.36 La Ciudad de Ferrol, 1937

Fuente: Varios Autores, A Memoria de Ferrol (Vigo, 2002), P. 48, Edicións Xerais

B.- Buscando alternativas a la segregación social y a la dependencia de la Armada. A principios del S.XIX la población de la ciudad cayó en un 50%, hasta algo menos de 12.000 habitantes. La parálisis de la construcción naval se correspondía con la pérdida de las colonias americanas y con las crisis económicas y políticas que afectaban al país. Una nueva fase de recuperación tuvo lugar a mediados del S.XIX, de la mano de la reconstrucción del estado y del desarrollo de una política naval de prestigio. La población de la ciudad alcanzó los 21.400 habitantes en 1864. Ferrol sufría de la vulnerabilidad inherente a la dependencia económica de la Marina, pero las consecuencias para la población trabajadora se agravaban debido a la segregación residencial. Esteiro se había ido degradando, conforme la crisis de los astilleros dejaba sin empleo a la maestranza. El barrio perdía en la primera mitad del S.XIX casi 1/3 de sus vecinos, Ferrol

Fuente: Bernardo Castelo

Las reformas urbanísticas en la ciudad (alcantarillado entre 1831-46, iluminación mediante gas en 1847) se concentran en el barrio de La Magdalena, que en 1867 contaba con seis fuentes y un lavadero público, mientras en el barrio de Esteiro apenas sí había dos fuentes en muy mal estado, y sólo una calle estaba empedrada y provista de cañería de desagüe. En 1895 el médico Pastor Nieto describía el barrio como ‘el más populoso [… ] que cobija en su seno la prostitución 11

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desvergonzada y callejera [...] las casas son viejas, húmedas, con escasa luz y nula ventilación [...] sin letrinas en su mayoría y con pozos negros [...] con alcantarillado muy deficiente [...] que tiene todas sus calles, excepción de una, sin empedrado’.37 También subrayaba como a lo largo de la última década las epidemias de sarampión, viruela y difteria se habían cebado en Esteiro, sin apenas afectar al resto de Ferrol.

que se desplazaban a la ciudad caminando o en las lanchas que cruzaban la ría. Sin embargo la distancia social se reproducía a través de una segregación espacial que pasaba a tomar la forma de la oposición ciudad-periferia. A finales del S.XIX las autoridades municipales intentarán obligar a los obreros que accedían de madrugada a los arsenales y astillero, desde el puerto comercial o desde la periferia oeste de la ciudad, a transitar fuera de las calles centrales de La Magdalena y paralelamente al muro del Arsenal, para que sus voces o el ruido de sus pisadas no molestaran a los vecinos que aún seguían durmiendo.38

Calle Real, en el barrio de la Magdalena (principios S.XX)

Monumento al Marino Sánchez Barcaiztegui, Alameda de Ferrol (2003)

Fuente: Fondo de Postales del Ayuntamiento de Ferrol Fuente: Foto del Autor

Mientras la ciudad seguía siendo vulnerable a las crisis y el barrio de Esteiro se degradaba, gran parte de la población trabajadora pasaba a vivir ‘fuera de murallas’, en villas y aldeas del estuario de Ferrol. La práctica de una agricultura a tiempo parcial, la sustracción a los impuestos que gravaban en la ciudad el consumo de productos básicos, y el acceso a vivienda barata y a condiciones de vida más saludables reducían los costes de reproducción de unos trabajadores Ferrol

En un contexto de difusión de ideas políticas subversivas entre la población trabajadora, el desplazamiento de esta a la periferia reducía el riesgo de revueltas urbanas en una ciudad cuyo diseño coercitivo se revelaba cada vez más inoperante. En la década de 1880 Ferrol era una ciudad pionera en Galicia en cuanto al desarrollo del movimiento obrero. Pocos años antes, en 1872, tenía lugar en Ferrol 12

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una insurrección republicana. Un puñado de suboficiales de la Armada se ponían al frente de 200 infantes de marina, 1500 marineros y 200 trabajadores de la maestranza y se acantonaban durante una semana en los Arsenales, en unas instalaciones repletas de armas y diseñadas para ser inexpugnables por mar y tierra. Tras el fracaso de la insurrección las autoridades de Marina procedieron a desarmar de manera parcial los Arsenales, cegando el foso que los rodeaba y trasladando parte de las tropas y armamento a nuevos cuarteles que se construirían fuera de las murallas de la ciudad.39

inauguraba en la Alameda un monumento al ferrolano Sánchez Barcaíztegui, que fuera Comandante General de las fuerzas navales del Norte, y que había muerto en acción de guerra luchando a favor de los derechos al trono de dicho rey. Y en la nueva Plaza del Callao se ubicaba en 1894 un monumento a Méndez Núñez, el marino que había sido aclamado como héroe nacional tras comandar en 1866 la escuadra española en el ataque contra el puerto peruano de El Callao.40 Botadura en la Spanish Society of Shipbuilding (c. 1925)

Baile de gala en el edificio de Capitanía General (1907)

Fuente: Varios Autores, A Memoria de Ferrol (Vigo, 2002), P. 101, Edicións Xerais Fuente: G. Allegue, O oficio de vivir. A Cidade (Vigo, 1996), P. 34, Ed. Nigra

Sin embargo aquella clase media que se había ido afirmando en el control sobre el poder municipal se sentía cada vez más a disgusto bajo la tutela de la Armada. Tanto esta como las familias de los oficiales de Marina estaban exentos por ley de pagar impuestos municipales. Además la delimitación de la jurisdicción civil y militar seguía siendo una cuestión controvertida. En 1859 Ferrol había perdido su frente marítimo y había visto mutilado su principal espacio público, cuando los Arsenales adelantaron su muro de cierre devorando parte de la

A lo largo de la Restauración (1875-1923) las relaciones entre la burguesía local y las autoridades de Marina se caracterizaron por una cierta ambigüedad. En las dos primeras décadas el gobierno municipal de Ferrol se afanaba en construir monumentos, desarrollando una retórica nacionalista ligada a la Marina en tanto defensora de la ciudad, el país y el Imperio colonial. Ya en 1869 se ubicaba junto al Palacio de Capitanía una estatua de Jorge Juan, el marino que planificara el primer Ferrol. En 1881 el rey Alfonso XII Ferrol

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Alameda. La ciudad se veía ahogada por murallas inútiles que el ejército se negaba a abandonar. Además los cambios tecnológicos y geoestratégicos iban eliminando las ventajas del estuario para albergar una base naval, mientras que sus fortificaciones dieciochescas quedaban obsoletas. En 1898 la escuadra española era aniquilada en la Guerra de Cuba, y se perdían los restos del imperio colonial. Los ciudadanos de Ferrol caían en la cuenta de que una escuadra enemiga armada de artillería de largo alcance podría bombardear impunemente la ciudad, ya no digamos cuando la aviación viniera a revolucionar el arte de la guerra.

comunicaciones (ferrocarril, tranvía eléctrico, puerto comercial), contribuyendo a articular la ciudad con su periferia y con el conjunto del país. En 1930 Ferrol alcanzaba la cifra de 35.000 habitantes, lo que la convertía en la tercera ciudad más importante de Galicia. Era la edad de oro de una próspera burguesía local, que influenciada como estaba por las nuevas ideas y hábitos de sociabilidad que traían consigo los técnicos extranjeros recién llegados a la ciudad, parecía capaz de sacudirse la tutela de la Marina y liderar un proyecto de convivencia basada en el juego de los partidos políticos, organizaciones patronales y sindicatos.

Trabajadores ingleses de la Spanish Society of Shipbuilding (c. 1910-1920)

Pero España iba a seguir un camino diferente. Después de la Guerra de Cuba la Armada española encontró una nueva misión en auxiliar al Ejército en la lucha contra poblaciones civiles, ya se tratara de la Guerra de Marruecos o de la represión de todo tipo de conflictos sociales. A lo largo de la década de 1910 se encadenan las huelgas, y ejército y organizaciones obreras se enfrentan en las calles de Ferrol. En 1918 estallan protestas contra la carestía de la vida, mientras cientos de mujeres asaltan almacenes de comestibles y fuerzan rebajas de precios. En 1921 es asesinado en La Magdalena el primer teniente de alcalde y presidente de la Patronal ferrolana.41 La Dictadura del general Primo de Rivera (1923-30) impone una tregua provisional, tal y como evidencian las ambigüedades de las políticas de memoria. En 1927 la corporación municipal dedicaba una placa al ferrolano Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español, y daba su nombre a una plaza del barrio de Esteiro, donde naciera en 1850.42 Pero meses más tarde esa misma corporación instalaba otra placa en honor de dos militares ferrolanos, en su casa natal del barrio de La Magdalena: los hermanos Franco. Francisco Franco era general del Ejército de Tierra, y en 1926 visitaba Ferrol donde era aclamado como héroe de la ‘Guerra de Africa’. El Círculo Mercantil e Industrial le nombraba presidente honorario, mientras el presidente del Casino Ferrolano proponía la erección de un monumento a los ferrolanos muertos en dicha guerra.43

Fuente: Cadernos Ferrol Análisis, Ferrol en fotos un século atrás (Ferrol, 1998), P. 72

Pronto se van a ensayar nuevas fórmulas de gestión, cuando los Astilleros y parte de los Arsenales se arrienden en 1909 a una compañía privada, la Sociedad Española de Construcción Naval, que con participación social inglesa asegura la transferencia de tecnología. Además de la construcción y reparación de buques de guerra, la compañía busca nuevos clientes en el sector civil. Paralelamente a lo largo de las décadas de 1910 y 1920 culmina la reforma de la población de Ferrol (electrificación, traída de agua potable, alcantarillado), y la construcción de una infraestructura de Ferrol

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En los homenajes a Pablo Iglesias y a Francisco Franco concurrían dos políticas de memoria diversas, la primera se correspondía con una ciudad obrera y vinculada al internacionalismo socialista, la segunda con una ciudad militar volcada a aventuras coloniales.

murieron ‘tras agresión a la fuerza pública’, es decir mayoritariamente asesinados sin juicio previo. El número de ejecuciones y/o asesinatos en toda la comarca de Ferrol en los tres años de guerra ascendería a 2.000.44

Proclamación de la Segunda República, ante el edificio de Capitanía (1931)

Trabajadores en la Spanish Society of Shipbuilding (1931)

Fuente: Cadernos Ferrol Análisis, Ferrol en fotos un século atrás (Ferrol, 1998), P. 14

Fuente: Cadernos Ferrol Análisis, Empresa Nacional Bazán: 50 Aniversario (Ferrol, 1997), P. 40

Desde 1931 la Segunda República experimentó un proceso de radicalización, en Ferrol como en el resto de España. Cuando en febrero de 1936 el Frente Popular ganó las elecciones generales, ciertos miembros de las élites políticas y financieras comenzaron a conspirar para organizar un pronunciamiento militar. El 18 de julio el ejército de Marruecos se sublevaba a las órdenes del General Franco. Dos días más tarde el levantamiento triunfaba en Ferrol, y las huellas de una memoria urbana cargada de violencia y segregación tenían ocasión de actualizarse una vez más. Aunque las organizaciones obreras y parte de la marinería de los navíos fondeados en los Arsenales intentaron resistir, finalmente debieron rendirse. La represión fue un baño de sangre, y se cebó en los trabajadores de la maestranza y en los marineros y suboficiales de la Armada. En los dos primeros años de guerra 215 miembros de la Marina fueron ejecutados previo consejo de guerra, mientras otros 239 civiles Ferrol

Ferrol cumpliría a lo largo de la guerra un papel estratégico como el más importante centro de construcción, reparaciones y aprovisionamiento de buques de la España franquista. Garantizó a su Armada la supremacía en el Mar Cantábrico y fue clave en la conquista de los centros mineros e industriales entre Asturias y País Vasco, que habían permanecido leales a la Segunda República. El plan espacial coercitivo de Ferrol se vio actualizado en la medida en que se procedió a una identificación del enemigo exterior e interior: la represión política contra la clase trabajadora ferrolana se convirtió en un aspecto central de la victoria contra la República. Las tapias de los cementerios, las murallas de los dieciochescos Castillos de San Felipe y la Palma, y el Arsenal se convertían en escenarios predilectos de los fusilamientos. El mismo Castillo de San Felipe, las instalaciones militares de A Graña, el dique del Arsenal y dos buques 15

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anclados en él eran transformados en prisiones, de las que periódicamente serían extraídos los presos para ser fusilados. Ante los ojos de los obreros de la maestranza que trabajaban en los Arsenales, ante aquellos que atravesaban en lancha la ría para acudir al trabajo, las instalaciones del Ferrol de la Ilustración se reconvertían en lugares de la memoria… de la represión.

jugó fuerte en las políticas de memoria, presentando la Segunda República como una etapa caracterizada por la pobreza y la anarquía, y a la sublevación militar y a la guerra civil subsiguiente como una ‘Cruzada’ desarrollada contra el comunismo y en defensa de la religión católica. El franquismo supuso el retorno de un Ferrol militarizado y segregado. La construcción de monumentos, y la organización de rituales que festejaban a sus héroes e hitos fundacionales se centraron en La Magdalena:46 su calle principal se llamaría ahora ‘Calle del General Franco’; el 18 de julio de 1940, ‘Aniversario del Alzamiento Nacional’, se inauguró una ‘Cruz de los Caídos’47 en la antigua Plaza de Dolores; frente a la Puerta del Dique, el dictador inauguraba en 1949 un ‘Monumento a los ferrolanos muertos en las campañas de Africa’; y la Plaza de Armas se remodeló en su conjunto cuando se construyó en 1953 un monumental Palacio Municipal.

Entierro del Almirante Luis de Castro (1939)

El Ministro del Interior saluda desde el edificio de Capitanía (1938)

Fuente: 'Portafolio: Entierro del Almirante Luis de Castro, 1939', en Ferrol Análisis, 17 (2002), P.260

Fuente: Cadernos Ferrol Análisis, A Guerra en Ferrol (Ferrol, 1999), P. 38

C.- ‘El Ferrol del Caudillo’.

Al mismo tiempo la figura del dictador se veía realzada a la categoría de líder invicto del que emanaban la paz y la prosperidad, y al que todo ‘buen español’ debía obediencia y gratitud. Y las élites locales decidían sacar provecho del poder personal del dictador, y

La violenta represión se prolongó a lo largo de la posguerra: mil personas más serían asesinadas en la comarca de Ferrol en los quince años que siguieron al final de la Guerra Civil.45 El régimen franquista Ferrol

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explotar su vinculación personal con la ciudad donde naciera y se criara. En 1938, y coincidiendo con la visita a Ferrol del Ministro del Interior Ramón Serrano Suñer (cuñado de Franco) se organizó una gran concentración ante el edificio de Capitanía. El motivo, la petición aprobada de forma unánime por la corporación municipal de que la ciudad modificara su nombre, pasando a llamarse ‘Ferrol del Caudillo’ (título honorífico otorgado al dictador). Muy pronto el Consejo de Ministros le dio curso legal. La entrada triunfal de Franco en la ciudad se produjo nada más acabar la guerra, cuando desembarcó del crucero Canarias portando el uniforme de Comandante General de la Marina. Volvería a Ferrol en otras veinte ocasiones.48

consejos de ministros decisivos se desarrollaron en Meirás, y cuantiosas inversiones públicas se destinaron a la comarca.49 El favor del Estado explica la reactivación de la industria naval en Ferrol. La Sociedad Española de Construcción Naval era nacionalizada y redenominada Bazán: enclavada en Esteiro se especializaba en proveer a la Armada. Astano nacía en 1941 en el vecino ayuntamiento de Fene, siendo su principal cliente la marina mercante. Astano experimentó una rápida expansión, sobre todo desde 1962 cuando el Primer Plan de Desarrollo otorgaba inversiones cuantiosas a Ferrol. Mientras la industria naval llegaría a emplear a más de 20.000 obreros, la ciudad duplicaba su población pasando de 35.000 habitantes en 1935 a 77.000 en 1950.50

Pazo de Meirás, residencia de verano de Franco (1992)

El Ministro de Industria ante la maqueta de Astano (1964)

Fuente: FOAT SL

Fuente: M .A.Pérez Rodríguez, Astano. Un estaleiro na ría (Ferrol, 2000), p. 82

Ese mismo año, a través de la Diputación Provincial de A Coruña, un grupo de personalidades organizaron la adquisición del Palacio de Meirás, situado en las afueras de A Coruña, para regalárselo a Franco. Desde entonces y hasta su muerte el dictador pasaría allí buena parte de sus vacaciones estivales, y en torno a él acudirían miembros del gobierno y de las élites nacionales. Ciertos

Más de la mitad de ese incremento se correspondía con la población del vecino ayuntamiento de Serantes, incorporado al de Ferrol en 1940. Contando por primera vez en su historia con un extenso término municipal la ciudad desborda sus murallas.51 El ensanche fuera de murallas tendrá lugar en torno a la antigua Carretera de Castilla, rebautizada como ‘Avenida del Generalísimo’

Ferrol

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navío de guerra, y erigida en 1967 en la Plaza de España.53 Se reproduce aquella segregación social que caracterizara al primer Ferrol: de un lado la ciudad de la Marina y la burguesía, en torno a la Plaza de España, de otro lado la ciudad proletaria, en el contiguo barrio de Recimil; y mediando, la estatua del dictador.

(otro de los títulos honoríficos del dictador). Flanqueando la Avenida e inmediatamente extramuros se ubicará a finales de los años 40 el nuevo barrio proletario de Recimil, una promoción pública de un millar de viviendas en alquiler. La conexión entre esta Avenida y La Magdalena se resuelve mediante una gran ‘Plaza de España’.52 En torno a ella se erigen edificios de arquitectura grandilocuente, destinados a sedes institucionales y a viviendas para los oficiales de la Marina de Guerra y del Ejército de Tierra, y para los ejecutivos de los astilleros.

Estatua Ecuestre de Franco (1999)

Nuevo Ayuntamiento en la Plaza de Armas (c. 1955)

Fuente: Foto del Autor Fuente: Fondo de Postales del Ayuntamiento de Ferrol

Pero apenas cinco años más tarde, en 1972, llegaban a Ferrol los primeros efectos de la crisis económica internacional, y las primeras medidas de reconversión naval. Paralelamente se vivía la agonía del régimen, relacionada con el ocaso biológico del dictador, y un tímido despegue de fuerzas políticas y sindicales de oposición. Y el 10 de marzo, cerca de la Plaza de España, una manifestación de obreros de los astilleros de Bazán era tiroteada por la policía, con el resultado de dos trabajadores muertos y dieciséis más heridos de bala. La huelga se extendió por las fábricas, los comercios cerraron y la policía tomó las calles. La Plaza de España, símbolo de la

Entre 1959-64 se erigen en honor de Franco en las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia y Santander un conjunto de estatuas ecuestres que le presentan en plenitud vital, en un momento en que el deterioro físico asociado a la vejez comenzaba a evidenciarse. Por iniciativa del Casino de Ferrol se organiza en 1964 una ‘Comisión pro Monumento al Caudillo Franco’, que será financiado mediante suscripción popular. La estatua ecuestre, en la que el dictador porta el uniforme de Capitán General del Ejército de Tierra, será fundida en bronce en los astilleros de Bazán a partir de las hélices de un viejo Ferrol

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generosidad del dictador, quedaba asociado a la memoria de la represión. Una imagen refrendada por la decisión que tomó el ayuntamiento franquista de levantar en 1974 una estatua en honor de Camilo Alonso Vega, ferrolano ilustre, Teniente General... y expeditivo hombre de confianza del dictador en la coordinación de tareas de orden público. Mientras que, también por decisión municipal, poco después de la muerte de Franco se fijaba al podio de su estatua ecuestre una gran placa de bronce que reproducía su testamento, en el que garantizaba que su régimen le sobreviviría.

D.- Entre la transición democrática y la reconversión naval. En 1975, la muerte del dictador y la transición a la democracia vinieron a crear una nueva coyuntura política. El descrédito de la cultura política del Franquismo y la desorganización de las fuerzas sociales que lo habían apoyado, y la nueva cultura política basada en las libertades públicas, el sufragio universal y la concurrencia entre partidos daría el gobierno de España en 1982, y hasta 1996, al Partido Socialista. Pero la reorganización del Estado basada en la concesión de autonomía a las regiones ha permitido hasta la fecha al conservador Partido Popular controlar el gobierno de Galicia, una región marcada por el peso de una población rural y envejecida. Ferrol y los ayuntamientos vecinos constituían una excepción. Una población trabajadora empleada en la industria naval y habituada a estrategias de organización y movilización sindical proporcionó la base electoral para el acceso al poder municipal de los partidos de izquierda. Desde las primeras elecciones democráticas de 1979, y hasta 1987, una coalición liderada por el Partido Socialista gobernó Ferrol.54

Obreros de Bazán en manifestación, Plaza de España (10-Marzo-1972)

Mientras tanto, la internacionalización de la economía española iba a mostrar que el modelo de economía de enclave en que se había basado la ciudad durante el Franquismo era inviable. El proceso de entrada de España en la Comunidad Económica Europea determinaba a lo largo de la década de 1980 que el gobierno español –en manos socialistas- pusiera en práctica un programa de reconversión de la industria naval, que vino a afectar con enorme dureza a los astilleros ferrolanos. La entrada de España en la OTAN suponía también una reestructuración en profundidad de la Marina y el Ejército de Tierra, y una fuerte reducción de sus efectivos en la ciudad. En poco más de una década Ferrol perdía un 10% de su población. Sindicatos y organizaciones ciudadanas convocaban sucesivas huelgas y manifestaciones, y se distanciaban del Partido Socialista que compatibilizaba el poder municipal y el gobierno de la nación55.

Fuente: Fundación 10 de Marzo (ed.), España século XX: escenas do traballo (Santiago de Compostela, 1999), P. 135

Ferrol

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La ciudad de Ferrol, 1995

En esta inestabilidad también venían a incidir las contradicciones de la situación política española, y no sólo aquellas que se derivaban de las tensiones entre el gobierno autónomo de Galicia, en manos del Partido Popular, y el gobierno de la nación, detentado por el Partido Socialista. La transición a la democracia se basó en un acuerdo de mínimos entre las fuerzas más moderadas del régimen franquista y la oposición. Excluidas del acuerdo, las posiciones más radicales en ambos bandos iban a optar por la vía del pronunciamiento militar y del terrorismo. Ambos fenómenos acabaron repercutiendo en una ciudad donde coexistían de manera conflictiva la memoria del militarismo franquista y de la movilización obrera, y pusieron en dificultades a gobiernos municipales de distinto signo. Entre 1983 y 1985 dos de las figuras más sobresalientes del intento de golpe de estado del 23-F, el teniente coronel de la guardia civil Tejero que tomara el Congreso, y el teniente general Milans del Bosch que sacara los tanques a la calle en Valencia, estaban confinados en sendas prisiones militares en la ría de Ferrol (en el dieciochesco Castillo de la Palma y en los Arsenales). Elementos de extrema derecha peregrinaban a la ciudad con la intención de visitarles, generando enfrentamientos con grupos antifranquistas, y poniendo en una situación delicada a la corporación municipal socialista. En 1987 surgía brevemente el ‘Exército Guerrilheiro do Pobo Galego Ceibe’ (Ejército Guerrillero del Pueblo Gallego Libre), el único –y reducido- grupo terrorista en la historia del nacionalismo gallego radical. Y elegía para darse a conocer y, un año después, para despedirse de la opinión pública, llevar acabo sendos atentados con explosivos contra la estatua de Franco en Ferrol, justo cuando nuevas elecciones municipales habían dado el poder al Partido Popular.57

Fuente: La Voz de Galicia (modificado por los autores)

Las nuevas condiciones económicas y políticas globales contribuían a generar una situación política convulsa en Ferrol. En las sucesivas elecciones municipales obtenían representación hasta seis fuerzas políticas diferentes, entre ellas agrupaciones electorales ‘independientes’, lo que obligaba a formar coaliciones de gobierno inestables que no lograban perdurar en el poder. En las elecciones de 1987 el conservador Partido Popular ganaba la alcaldía; en 1989 una moción de censura devolvía a la izquierda al poder; en 1991 el Partido Popular volvía a ganar las elecciones municipales; seis meses más tarde, una nueva moción de censura lo desalojaba, en beneficio del Partido Socialista; y finalmente en las elecciones de 1995 el Partido Popular volvía a recuperar la alcaldía.56 Ferrol

Cuando grupos radicales de signo contrario elegían Ferrol para actos reivindicativos, competían por apropiarse de la historia de la ciudad, reinterpretarla en provecho propio. Y esto nos puede dar una pista para entender la historia local reciente. El plan espacial de Ferrol, militarizado, segregado y vinculado a una economía de enclave, es depositario de una memoria de conflicto entre la Marina y 20

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la clase trabajadora, que se vio enconado por la sublevación militar de 1936 y el franquismo. Cualquier proyecto de desarrollo alternativo para la ciudad obliga a reformular en profundidad el plano urbano, aprovechando los nuevos poderes de gestión que la Constitución democrática ha conferido a las corporaciones municipales en materia de urbanismo. Y afecta por ello no sólo a los intereses de diversos grupos sociales sino a la propia memoria urbana: a la posibilidad de apropiarse de la historia de la ciudad mediante políticas de memoria que constituyen la base sobre las que diversas fuerzas políticas pretenden obtener una base electoral sólida. Esquematizando, coexisten en Ferrol dos políticas de memoria posibles. La primera se basa en una memoria obrera que se enraíza en y defiende la industria naval, ataca la segregación impuesta a la ciudad por la base naval y las instalaciones militares y cuestiona los monumentos franquistas. La segunda es una memoria que defiende la continuidad –como monumentos ‘apolíticos’- de los lugares de la memoria franquista, y la segregación de las instalaciones de la Armada; y predica la demolición de los barrios obreros y el cierre de los astilleros.

obreros muertos aquel 10 de Marzo de 1972, cuya memoria se había visto entre tanto realzada dado que los sindicatos democráticos habían designado el aniversario como ‘Día da Clase Obreira en Galicia’. El monumento en honor de las ‘Víctimas del Diez de Marzo’ se erigiría en 1990 en el barrio obrero construido por el franquismo en Recimil, a escasos cien metros de la Plaza de España. Las dos estatuas –la de los trabajadores y la del dictador- quedaban casi frente a frente, cada una en su barrio.59 Detalle del monumento a las Víctimas del 10-Marzo, en Recimil (2003)

La izquierda en el poder, sin margen de maniobra para oponerse a unas políticas de reconversión gestionadas por el gobierno de la nación –en manos del Partido Socialista-, sólo timidamente se decidió a cuestionar la memoria del franquismo. Las dos primeras corporaciones socialistas promovieron la eliminación del apelativo ‘del Caudillo’ como coletilla del nombre de la ciudad, pero ante la decidida oposición de un sector de la población, encabezada por oficiales de la Marina, no se atrevieron a retirar la estatua de Franco. Sólo al final de su mandato, in 1986-7, el ayuntamiento pareció encontrar una solución en homenajear a ferrolanos ilustres de carácter ‘progresista’, vinculados a la protección de la población trabajadora. Al pie del demolido –vid infra- barrio de Esteiro se inauguraban sendas estatuas dedicadas a la reformadora social Concepción Arenal, y el fundador del Partido Socialista, Pablo Iglesias.58 Cuando en 1989 una moción de censura permitía la vuelta al poder municipal de una coalición de izquierdas, decidieron dedicar un monumento a los dos Ferrol

Fuente: Foto del Autor

Por su parte las fuerzas políticas conservadoras, si se oponen a erradicar los lugares de la memoria del franquismo, no han sido capaces de dotarse de una galería alternativa de personajes. Sólo en 1999, al final de su mandato municipal, se decidieron a erigir un monumento a González Llanos, el oficial de Marina que gestionó el auge de la industria naval durante el franquismo. Y la ubicaron en el centro de las nuevas urbanizaciones que se estaban en esos años edificando sobre los solares del viejo barrio de Esteiro, la mayor parte del cual había sido expropiado y demolido en 1974 por la última corporación franquista60. Ya entonces, esta estrategia para abordar el 21

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proceso de deterioro urbano en Esteiro había tenido la virtualidad de borrar la memoria de un Ferrol proletario, mientras que un barrio de La Magdalena que todo el mundo asociaba a la Marina venía a monopolizar la memoria del Ferrol de la Ilustración. Veinticinco años más tarde, a finales de la década de 1990, determinados actores políticos comenzaban a vocear la necesidad imperiosa de demoler otro barrio obrero, el de Recimil, alegando el deterioro en que sus cincuenta años de historia lo habían sumido… y la céntrica situación de sus solares. 61

ponía en marcha un ‘Plan de Reforma Integral de La Magdalena’. Y se planteaba un plan de rehabilitación del barrio obrero de Recimil, acompañado de la cesión a sus actuales inquilinos de la propiedad, hasta entonces municipal. Hacia 1999-2000, tanto el mundo académico como los mass media comenzaban a hacerse eco de un debate sobre la omnipresencia de lugares de la memoria del Franquismo a lo largo de la geografía española.66 Lo que en último término estaba en cuestión era un juicio acerca de las causas de la Guerra Civil, la dureza de la represión franquista y el ‘pacto para olvidar’ en que supuestamente se habría sustentado la transición a la democracia.67 El nuevo gobierno municipal de Ferrol podía así respaldar sus planes de desarrollo en una política de memoria más decidida. En 1999 inauguraban su mandato con una estatua erigida en la Alameda en honor de Camilo Díaz Baliño, intelectual ferrolano que fuera fusilado en los primeros días de la sublevación militar. En las proximidades se inauguraba en 2002 una placa en memoria de las víctimas de la represión franquista en Ferrol. Y finalmente se diseñaba un proyecto de remodelación de la Plaza de España que implicaba la retirada de la estatua de Franco. En su lugar vendría a levantarse el nuevo Palacio Municipal de la Democracia, lo que permitiría demoler el edificio construido por el franquismo en La Magdalena, devolviendo a la Plaza de Armas su trazado original. Tras largo debate,68 en julio de 2002 la corporación municipal trasladaba la estatua de Franco a un emplazamiento más discreto en el Museo Naval –en el Arsenal, en las proximidades de la Puerta del Dique!-.

Las elecciones municipales de 1999 auparon a un alcalde del Bloque Nacionalista Galego, con apoyo del Partido Socialista. El nuevo gobierno municipal diseñaba una novedosa política de reactivación de la ciudad basada en cuatro estrategias. Primero, el relanzamiento de la industria naval y las actividades de servicios en torno a la Marina, que parecía propiciado en el año 2000 por la fusión de los sectores civil y militar de los astilleros públicos españoles, lo que se concretaba en Ferrol en la integración de las empresas Astano y Bazán.62 Además, rumores sostenidos afirmaban que Ferrol podría verse promovida como base naval de la OTAN. En segundo lugar, en 2001 se abría la posibilidad de superar el aislamiento secular de la ciudad, cuando se inauguraban en la boca de la ría las obras de un gran puerto exterior planeado como centro redistribuidor de mercancías para toda la región. Al tiempo que comenzaban los trabajos para concluir el último tramo que conecta a Ferrol con la red de autopistas de la Península Ibérica.63 En tercer lugar, se buscaba convertir a la ciudad en polo de servicios y turismo urbano, en torno al conjunto integrado por las fortificaciones e instalaciones militares y el barrio de La Magdalena, ejemplo de ‘ciudad de la Ilustración’. Y el derribo del muro del Arsenal sería el punto de partida de un programa para ‘abrir la ciudad al mar’.64 En diciembre de 2000 se lanzaba una campaña para solicitar de la UNESCO que fuera declarado ‘patrimonio de la humanidad’.65 Y finalmente se promovía la renovación urbana, pero al tiempo se intentaba mantener a la población residente, atenuando los procesos de gentrificación. Se Ferrol

Todo esto no impedía que en las elecciones municipales de mayo de 2003 la coalición de izquierdas que había gobernado Ferrol durante los últimos cuatro años perdiera el poder, víctima de sus contradicciones internas, en beneficio de una coalición de derechas. A día de hoy vuelve a hablarse de demolir el barrio obrero de Recimil; pero el ‘Plan de Reforma de La Magdalena’ se mantiene; y aunque se ha abandonado el proyecto de derribar el ayuntamiento ya 22

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no se plantea públicamente devolver la estatua ecuestre a su emplazamiento original. El monumento a Franco, emplazado en un lugar tan relevante como la Plaza de España, no era ya sólo un símbolo que estigmatizaba a la ciudad y generaba controversia entre las fuerzas políticas y los ciudadanos.69 Era además un emblema de dudoso valor a la hora de atraer una base naval de la OTAN o una declaración de ‘patrimonio de la Humanidad’. Parafraseando a Paul Krugman podríamos decir: ‘¡Es la economía, estúpido!’. También podría considerarse, simplemente, una cuestión de dignidad.

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Propuesta para retirar la estatua ecuestre de Franco (1983)

Fuente: R. Vilariño: Fotomontaje (1983), Ateneo de Ferrol

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Este artículo presenta algunos resultados del proyecto de investigación ‘El Area Metropolitana de A Coruña: Uso de la vivienda, participación ciudadana y planificación urbana’, que ha recibido financiación (código PGIDT01SCX10201PR) de la Dirección de Investigación y Desarrollo de la Xunta de Galicia, durante los años 2001-2003. Quiero expresar mi agradecimiento a Philip Ethington por la paciencia que ha mostrado al leer y comentar las sucesivas versiones de este artículo, y revisar su traducción. También quiero dar las gracias a Xan Moreno, Iñaki Mendizábal, José Javier Ruiz Ibáñez y Ester Nasarre por la lectura y comentarios que han hecho sobre el texto, y a Marisa López Schmidt por elaborar las ilustraciones, y en general por la generosa ayuda que me ha prestado en todo momento. 1 M. Foucault, Surveiller et punir (Paris, 1975). 2 P. Nora, Les lieux de mémoire (Paris, 1984-93). 3 M. Gluckman, ‘An analysis of a social situation in Modern Zululand’, African Studies, 14 (1940), 1-30, 147-74. 4 E.P. Thompson, ‘The Moral Economy of the English Crowd in the Eighteenth Century’, Past and Present, 50 (1971), 76-136. El autor muestra cómo las tradiciones de protesta popular llevaban asociadas un conjunto de ideas acerca de los derechos del pueblo. 5 E.C. Cubillas, Desarrollo urbano y crisis social en Ferrol (Santiago de Compostela, 1984). 6 Hasta principios del S.XIX era sede de la Real Audiencia de Galicia. Desde entonces fue capital de la provincia de A Coruña. 7 A finales del S.XVIII Galicia, una región de 29.400 Km2, contaba con 1.340.000 habitantes. Apenas un 10% de la población vivía en núcleos urbanos de más de 2.000 habitantes. 8 Para el diseño y la construcción de los Arsenales, la obra de referencia es A. Vigo Trasancos, Arquitectura y urbanismo en el Ferrol del S.XVIII (Santiago de Compostela, 1984). Ver también J.A. Rodríguez-Villasante, ‘Arte e tecnoloxía na construcción de Ferrol’, en Varios Autores, Historia de Ferrol (A Coruña, 1998), 232-303. 9 J.L. Gómez Urdáñez, El proyecto reformista de Ensenada (Lleida, 1996).

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Después de 1795, la introducción de bombas de vapor para vaciar los diques de carenar permitió prescindir de los presidiarios. 11 A. Martín, ‘Levas honradas y levas de maleantes: los trabajadores forzosos en un arsenal del Antiguo Régimen’, Obradoiro de Historia Moderna, 8 (1999), 231-260. 12 Sobre la organización de la maestranza ver M. Santalla, La familia obrera, Ferrol 1750-1936 (Tesis Doctoral inédita, Universidad de Santiago de Compostela, 1995), Capítulo 4. 13 En 1750 arden dos navíos; en 1794 arde la fábrica de lonas y jarcias. J. Montero y Arostegui, Historia y descripción de la ciudad de Ferrol, (Ferrol, 1859), 45, 52-53. 14 Santalla, La familia obrera, 161. 15 M. Sánchez, ‘Ferrol 1750-1800’, Estudios Mindonienses, 7 (1991), 227-292. 16 ‘Apéndice II’, en Santalla, La familia obrera, 455-8. 17 Ibid, 136. 18 En 1789 2/3 de La Magdalena estaban ya edificados. En cuanto a la historia del diseño y construcción del barrio de La Magdalena, la obra de referencia es Vigo Trasancos, Arquitectura y urbanismo. Bajo Carlos III se había creado el Cuerpo de Ingenieros Militares y su correspondiente Escuela, donde los futuros ingenieros aprendían a proyectar nuevas ciudades. B. Castelo, ‘A nova poboación: o barrio da Magdalena’, en J.R. Soraluce & X. Fernández (dirs.), Arquitecturas da provincia da Coruña. Vol. XIV: Ferrol (A Coruña, 2001), 136. 19 Vigo Trasancos, Arquitectura y urbanismo, 237. En el tejado de Capitanía había un puesto de vigilancia desde donde se podían recibir señales del cuerpo de guardia del Arsenal. 20 Ibid, 206, 255-8. 21 Santalla, La familia obrera, 401. 22 Ibid, 399. 23 Constantes disposiciones al respecto aparecen recogidas en Sánchez, ‘Ferrol 17501800’. 24 ‘Apéndice III: Hospicio para mujeres’, 1782. Citado en Santalla, La familia obrera, 458. 25 En 1797 los empleados que cobraban sueldo de Marina suponían el 61% de los ‘vecinos’. A. Martín, Una sociedad en cambio. Ferrol a finales del Antiguo Régimen

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(Ferrol, 2003), 34. 26 Archivo Histórico Nacional, Estado, Legajo 74-A. En A. Martín, ‘Espacio urbano, población y sectores profesionales en El Ferrol del Antiguo Régimen’, Estudios Mindonienses, 18 (2002), 1098-9. 27 Ibid, 1099. En 1845 se sancionará legalmente esta división. 28 Ibid, 1106-9. Los trabajadores más cualificados de la maestranza, los suboficiales de Marina y el personal de Intendencia de Marina se repartían entre ambos barrios. 29 Montero y Arostegui, Historia y descripción, 104-05. 30 E.P. Thompson, ‘La cencerrada’, en Costumbres en común (Barcelona, 1995), 520594. 31 F. Tomás y Valiente, El derecho penal de la Monarquía Absoluta (Siglos XVI, XVII y XVIII), (Madrid, 1992). En la actualidad estoy preparando un artículo sobre el tema. 32 Archivo del Reino de Galicia, Real Audiencia, Causas, Legajo 73, nº 20. Encontré la referencia en Santalla, La familia obrera, 171. 33 Castelo, ‘A nova poboación’, 150-1. 34 En Ferrol la Marina había dedicado en 1805 un túmulo provisional a los españoles muertos en la batalla de Trafalgar. Ver J. Varela, ‘La muerte del héroe’, Historia Social, 1 (1988), 19-28. 35 Martín, ‘Espacio urbano’, 1114-16. 36 La policía armada creada en España en 1844. 37 P. Nieto, Memoria acerca de las condiciones higiénicas y estado sanitario de El Ferrol (Ferrol, 1895), 32. Quoted in Santalla, La familia obrera, 94. 38 Santalla, La familia obrera, 348-9. 39 A. Gomis, La insurrección de Ferrol de 1872 (A Coruña, 2000). 40 C. Reyero, La escultura conmemorativa en España (Madrid, 1999). 41 G. Llorca, ‘Ferrol Contemporáneo’, en Varios Autores, Historia de Ferrol (A Coruña, 1998), 344-6. 42 B. Castelo, Ferrol: Morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940 (A Coruña, 1991), 175. 43 Ibid, 177-8.

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B. Maiz, Resistencia, guerrilla e represión. Causas e Consellos de Guerra: Ferrol, 1934-1955 (Vigo, 2003). 45 Ibid. La investigación, realizada en archivos militares, concluye en 1954, dado que la ley prohíbe el acceso a documentos de menos de 50 años de antigüedad. 46 B. Castelo, ‘A expansión urbana: O Ferrol del Caudillo’, en J.R. Soraluce & X. Fernández (dirs.), Arquitecturas, 212. 47 Monumento a los muertos del bando franquista en la Guerra Civil. 48 Llorca, ‘Ferrol Contemporáneo’, 381-382. 49 R. Villares, ‘Un truncado lugar de memoria’, La Voz de Galicia, 12/XI/2000, 28-30. 50 Cubillas, Desarrollo urbano, 63-4. 51 B. Castelo, ‘A la manera de epílogo: 1936-1940. La involución urbanística’, en Ferrol: Morfología urbana, 483-500. 52 La Plaza de España se concibe ya desde 1940 organizada en torno a un monumento a Franco. Excediendo las necesidades inmediatas y las posibilidades financieras de la ciudad, la plaza no se inaugura hasta 1953. 53 J. González, ‘La escultura pública de Ferrol’, Estudios Mindonienses, 7 (1991), 293330. 54 J.M. Cardesín, ‘Redes flexibles y redes rígidas: urbanización, producción, y transporte en la Galicia litoral’, en B. Ruiz & J.M. Cardesín (coord.), Antropología Hoy: Teorías, técnicas y tácticas (Murcia, 1999), 117-135. 55 Ibid. 56 Ibid. 57 J.M. Cardesín, ‘Que faire de la statue de Franco? Mémoire historique et action politique à Ferrol (Espagne)’, Histoire Urbaine, 6 (2002), 131-150. 58 Castelo, ‘A expansión urbana’, 264, 268. Y González, ‘La escultura pública de Ferrol’. 59 M. Santalla, Los sucesos de Marzo de 1972 (Santiago de Compostela, 1996). 60 Castelo, ‘A expansión urbana’, 252-3. Tres años después aún eran 500 las familias que esperaban, alojadas provisionalmente en barracones prefabricados, por la adjudicación de viviendas sociales en construcción en el nuevo polígono de Caranza. Todas ellas participarían en un proceso masivo de ‘ocupación’ por la fuerza de las

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nuevas viviendas. 61 Ver ‘Nuevo Barrio de Recimil’, en Un proyecto de ciudad (programa electoral). 62 La Voz de Galicia, 19/VII/2000, 45-7. 63 Dossier ‘Comunicados con el futuro’, La Voz de Galicia, 15/II/2003. 64 J. Gelpi, Una ciudad irrepetible. Ferrol ante el futuro. Conversión de infraestructuras Navales Militares (A Coruña, 1994). 65 Fundación Ferrol Metrópoli, Ferrol de la Ilustración hacia el Patrimonio de la Humanidad (Ferrol, 2001). El texto es el catálogo de la exposición organizada ese mismo año por la citada Fundación, contando con el apoyo institucional del ayuntamiento y de la Xunta de Galicia. 66 Cardesín, ‘Que faire de la statue de Franco?’. 67 La cuestión mereció dos números monográficos de la revista de la ‘Asociación [española] de Historia Contemporánea’. E. Moradiellos (ed.), ‘Dossier La Guerra Civil’, Ayer, 50 (2003), 11-234. Y C. Mir (ed.), ‘Dossier La represión bajo el Franquismo’, Ayer, 43 (2001), 11-190. 68 Cardesín, ‘Que faire de la statue de Franco?’. 69 Una encuesta del diario La Voz de Galicia en noviembre de 2000 retrataba a la población de la ciudad dividida casi al 50% en torno a la cuestión de si era o no conveniente retirar la estatua.

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