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De bona fide Rubén Chávez Ruiz Esparza

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Otro es el reino

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i

Ven dime como empiezo sopla en mi oĂ­do la primer estrofa que ya no recuerdo como se canta a la dicha Hace tanto tiempo olvidĂŠ los pasos que ya no puedo enamorarme sin tu ayuda

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ii

Alada de repente lindas en el aire territorios HurgĂĄndome en la boca encuentro el nombre que hace oficio de red -y a veces de solo hiloy te lo ofrezco mi querido globo de niĂąa

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iii

Abres la mano y en ese hueco de urna un colibrĂ­ atisba Parece una verde pregunta ese solecito anidado que te mira Temblor y vuelo en duda.

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iv

Se saludan de Se pasea

Qué tanto besito

por el jardín

se dirán en la mejilla

para iluminarse

de secretitos chuparrosas

el rostro

en la oreja y violetas

Es

Es una chispa

Nos azora

un ave

que incendia

el cuerpecito niño

toda

la pleamar

Es un suspiro

sonrisa

entre las lilas

de plumitas

Una "o" así en minúscula

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v

Dando vueltas en el volantín de la luna Luciérnagas pequeñitas en un juego de artificios Para volverse alas tiene la luz nuestras sonrisas

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vi

Hermana no eres sino el eco de mi duda Tengo a mi sangre alebrestada por esa boca tuya de pรกlidos labios Nerviosa en su cauce Solitaria cuna estremecida

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vii

¿Con qué dedos con qué tacto aprendido en el sueño voy a palpar ese blando y oscilante cuello, Azucena? Llama de un cinabrio sacro tan desnuda estás que la luz enrojece al mirarte

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viii

Antemano sé no lo merezco Aunque pensándolo bien ¿Alguna vez merecí el alimento, el aire mi vestido o mi techo? ¿Alguna vez merecí estar vivo? Quizás sea por eso que no me pesa en la conciencia quererte sin merecerlo

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ix

Me vas a hacer llegar a las lágrimas, Niña si no me vas a querer más que como hermana luz o hermana agua ¿porqué llevas los labios desnudos como si un beso codiciaras? ¿porqué te me clavas perfume de las ansias en esta carne que ya por sí te ama?

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x

Amor si me vieras ahora buscando entre líneas la palabra mágica el sésamo para abrir tu corazón Si me vieras con mi atadito de fe y desesperado muriéndome por alcanzar el cielo que me tienes prometido Amor si tan sólo pudieras verme

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xi

Óyeme andar la ronda de tu huerto vengo a robar mandarinas a llevarme besos Busco esa otra sonrisa cuajándose de negro meciéndose noctámbula y cayéndose de sueño Mordedura de boca a boca laca dulce y dulce cuerpo Óyeme andar la ronda de tu huerto

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xii

Hubiera sido igual de no haberte conocido las mismas ganas de amar los mismos deseos en fruto y muy probablemente también hubieras sido tú con nimiedad en los detalles la que asomada por sobre mi hombro viniera a preguntarme por qué escribo esto ahora Aunque de ser así no te hubiera tomado por un ángel

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xiii

Sin que nada me conduzca de la mano llego a la plaza vacía de tu vientre pasan grandes nubes pasan los pájaros pasan los días y en ese centro imantado me detengo junto con nubes, pájaros, días plaza toda silencio aluvión de humo, relicario plaza de nadie todavía

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xiv

Antes de llevarnos al polvo nuestra codicia llenaremos de besos un corazón y será posible aún ese día compartir nuestras caricias

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xv

Ya ves: puedo tenerte toda juntando las cosas que me gustan de ti empezando por tu nombre y siguiendo adelante no acaba un poema cuando empieza otro

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xvi

El chal cae de los hombros La mirada se aguza y el justo premio Los soberbios pabellones de los cuentos de hadas

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xvii

Imagino que cuando te desnudas los รกngeles cierran los ojos

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xviii

Oficio de la fe me tienes entre nubes y precipicios Entre tanta luz doliente amo la ceguera

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xix

Si se salva de milagro esta noche de truenos empitonada lloverĂĄ llorando en ojos de higo todo este aĂąo Si de veras dura asĂ­ pintada mi tempranera quietud de gozo ya que bricos ni que otra cosa

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xx

Muy dentro sé no espero nadie me responda Cada astilla se me vuelve un poco cruz Soy más árbol Y lo que importa es no darle importancia a lo que no importa Ya lo dijo alguien: Para ser feliz hay que perder la esperanza

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ENVÍO:

A raíz de no tener dónde sostenerme tomé la palabra y me inventé un nombre. Quise hacer linternas con las jaulas de los canarios. Robé fuego. Hurgué en todos los libros y espulgué de frases redondas a los poemas. Llené mis bolsillos. Pero de nada me sirve ahora. Llevo todo el día esculcándome y no hallo ni una línea que te explique -con palabras hermosas y bien ordenadas- aquello de ganarse el cielo en esta tierra muda.

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Apuntes sobre la lluvia

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^ Aguazul de los cerros Se arrastra un gis siguiendo su tristeza

^ En la punta del picacho prende anticipada la noche su primera fogata

^ Canta rondas de agua el lindero de los pinos

^ Se cierran sobre su rostro las flores a relamerse un poco la humedad

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^ Entra en la lluvia s贸lo para desempolvarse el viento

^ A tientas en la oscuridad con las manos frescas

^ Hasta al tezontle se le humedece el alma

^ Se hilvana con rel谩mpagos el vestido de la noche

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^ ÂżQuĂŠ le ha quedado sino el vaho salitroso a esta pobre tierra de huizaches?

^ El mezquite se agarra del viento restregando sus espinas de aguardiente

^ RaĂ­z tanto arriba como abajo

^ Golpes de ciego Golpes de aire

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^ Lo que nos llueve es la tarde desmembrada

^ De un lado a otro se contestan los pĂĄjaros

^ Mientras la lluvia corre las cortinas no dejan de abrirse ventanas en el cielo

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Marcha de infanterĂ­a

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i

Antes de ayer Desde lejos y apenas separado de tus labios no ha nacido mi nombre iluminaci贸n ciega palabra sorda Afuera entre afueras

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ii

Has visto a la mirada Y no eres igual No huyes AĂşn no soy capaz fuera de ti AĂşn juntos yo camino delante Nos hemos apagado Humea un abanico Campanas

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iii

Vienen a mirarnos ir los desconocidos Se detienen al borde de la ola fundidos al derrame テ]geles de altas horas Sueテアos fijos Agitan una sテコplica entre labios Los rostros a la espalda Sin nadie atrテ。s

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iv

Así queda el nombre y así el círculo por sólo un punto cierra la espera Ahora hay palomas en todas partes y ni una sola Me has citado con un parque y sus bancas desiertas a un abrazo que desearía compartir contigo

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v

Hablo de Vd Señora Casa Mía Y nada que pueda decirle está dicho antes Y algo que puede ya ser es este principio de poema Verso pulso Verso paso Verso pozo Esto que no he comenzado nunca y ya desde ahora le sobra tiempo para caer

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vi

Llega el tiempo de gritarlo: No hay después, después Y la noche continúa hundida caracola de mar estrella oculta Entretanto el aire se puebla de piedras y de pájaros y el combate se repite mil veces y otras mil se pierde Hasta que pueda entrarse por la cara, por los ojos se repite la embestida de una máscara con otra Hoy ninguno se juega la vida Nadie pertenece Nadie sabe

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vii

Hubo debajo del arco siquiera sombra Cauce seco que se crece al frotar en el polvo procesiones Un par de ojos se desprenden del cantil del mediodía Con cuántos dientes se machaca el tiempo de la vuelta ¿Quién iba a saber de rendiciones? A trechos de sol se acumulan mandarinas

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viii

Hablando claro No tengo ya más paz que la que se reparte los domingos Si hasta los relojes llegan a tener cuatro carátulas ¿Por qué no habrías tú de seguir el ejemplo?

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ix

Al asumir la carne no es menos hada ni menos รกngel Antes bien el aspecto que arraiga pasa a ser de tempestad a catarata Esto mismo puede decirse de ti

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x

Sol madurado en los ojos del tigre Señal y signo boca pintada de verde la señal Verde sonrisa y verdor aliento Beso que enmusga lo besado barullo de alumbradas amapolas sobre el jade Una muchacha con el torso descubierto camina sola de un costado se le desprende un sueño Del otro la luz va jugando a las escondidas Paloma frutal que crece con el día y revienta con el crepúsculo Barandal ceñido a tu cintura estas manos Cerco de incendio lenguaje tangible del verde al rojo Cuerpo arbolado tu misma

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xi

La mujer ahuma la latitud Hace la hora se cuece dispendiada entre incendio de luz e incendio de sombra Los ojos toman la balanza y pesan amuletos y plegarias El Sol pule el cuerpo menguante de la Luna

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xii

Azur Alta hora EnsombreciĂŠndose queda ceja de luna A favor de junio se aplaza el verbo de la fecha Anzuelo en la tintura tras un silencio que se defiende y huye impronunciado Entrada en la noche No puerta Ventanas haciendo de esclusas Se sueltan lenguas Empedrado de palomas el corredor al cielo Abecedario al dar el paso Zig el otro ya Zag Aguja bordadora AhĂ­nco Galope alejĂĄndose hacia nosotros dobla la esquina un siquiera paseo de postes tropezando consigo al ras del suelo de unas cuantas verdades nace una muchedumbre

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xiii

Santuario de all铆 ciudad bendita lecho de arcilla blandura de labios nido laguna caverna sumergida de su lenguaje espejea el drag贸n con los ojos vendados por descuido por galas el coraz贸n habla un ronco trinar truenos de risa

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xiv

En los lavaderos del dĂ­a Se chorrean espejos De entre la espuma La luz limpia

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xv

Las campanadas cierran el surco de nuestro andar La carรกtula de los relojes se sonroja a esta hora Es tan tarde que el viento corre apresurado Escapan del combate las hormigas Entre azul y buenas noches es tan tarde es tan tarde

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xvi

El reloj antiguo Las horas pasan Con los años que ya son meses que ya son días La piñata vacía La hueca sorpresa La colación de aire La bicicleta colgada yendo por las paredes La casa sola

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xvii

Se deslĂ­e al leerse tu mirada Me retratas de memoria Se abovedan las frondas Traspatio El vĂŠrtigo motorista hace malabares con el tintero y la pluma Te escucho Quise encontrar en tus labios el rigor nocturno de las cĂĄrceles pero la condena fue el exilio

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xviii

Te amo tanto y sin embargo este dolor me florece como la miseria a la que a veces despierto llorando a gritos

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xix

Porque de todos modos no voy a saber explicarlo te lo digo de una vez Nada pero nada me ha vuelto los ojos al cielo excepto quizรก tu misma ausencia

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xx

Afuera Las calles vuelven a oírse A tronar Luego El ajetreo de pájaros O niños Ruido del día Huele a naranjo Y a humo La noche se hunde en el hueco de mi hombro Desde el sueño haces una señal de despedida Me amanece Sol truncado

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ENVÍO:

Ahora vamos en lenta procesión. Siento el miedo de acabar sin ti, de arar soledades en la juventud fértil. Ya me falta desde ahora esa calma sensible, esa tu presencia ensordecedora. Con muy poco que acaba, con muy poco de fe perdida, que es casi nada, se nos derrumba el escenario y es mala la hora y difícil sonreír y demasiado tarde para hacer el mutis. Quemándonos los labios. Emborronando. Despalabrando. Callamos finalmente las culpas. Volvemos de nuestro asombro. Al desconcierto de la primera vez.

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Ă?ndice

3

Otro es el reino

25

Apuntes sobre la lluvia

30

Marcha de infanteria

52

De bona fide  

Libro de poemas (1991 /2011) Ed. Autor

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