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Agosto_2008

mistura revista de cultura y pensamiento


mistura revista de cultura y pensamiento

Nº14_Agosto_2008 Fundadores: Jorge pacheco, Verónica Rincón, Ruben López y Santiago Gorgas Editor: Santiago Gorgas Redactor jefe: Jorge Pacheco Diseño artístico: Rubén López Técnico informático: Marcos López Colaboradores de este mes: Juan Almeida, Jaume Planas J. M. Ojeda, Jorge Pacheco, Núria Avinyó Lenisio Dimas, Jorge Herrera, Noelia Lanzón, Martín Sueldo, Sandra Surís y Cristina Tarifa Foto Portada: Rubén López

Web: www.mistura.cat Correo electrónico: mistura@mistura.cat mistura nº14

“No soy yo quien se hace odiar, es el personaje a cuya interpretación me veo abocado irremediablemente cada vez que nos reunimos y ella está presente. Por suerte, los encuentros entre este singular grupo de amigos tienen lugar una o dos veces al año, con lo cual es fácil ver para entonces disipada la ira, el mal sabor de boca que nos llevamos después de cada encuentro. Pero no puedo negar que me lo paso bien llevando al límite su susceptibilidad. Me odia, no cabe duda, pero quizás es porque jamás encontró a nadie que dejara al descubierto de tal modo sus incongruencias. La hilaridad con la que a veces me he ensañado ha dejado en ella una huella indeleble. Y en mí. Ahora casi no me atrevo a pronunciar palabra, ni a formular burlas a su costa. Mis a veces buenas intenciones las recibe con su más severo escepticismo, y eso me asusta. Lo cierto es que nunca quise hacerme odiar de tal modo” Para el próximo mes de septiembre nuestras Reflexiones Compartidas giran en torno a la expresión “Hacerse odiar” 2


Editorial p0r mistura

Su madre dice que es un impostor y no escatima adjetivaciones a la hora de describirlo como un ser arrogante. <Si vuelve a poner mi nombre en uno de sus libros se le caerán los dientes a bastonazos.> Las reproducciones no hacen más que imitar la vida real, sustituyendo un mundo creativo por uno imitativo. Si la imaginación abdica, el arte queda condenado al fracaso. La madre de Michel Houellebecq lo sabe, o le conviene saberlo, y aprovecha para decir públicamente que su hijo es un farsante. Los lectores confirmamos el modo en que los personajes han sido tomados directamente de la vida real, reproduciendo sin reparo alguno su vulgaridad y sus miserias. La crítica francesa coincide en que Michel Houellebecq es un provocador, y de eso no cabe la menor duda. Incluso su madre lo ataca por donde más le duele a una persona que busca incitar al prójimo hacia alguna forma de reacción, <no ha hecho más que escribir novelas donde no pasa nada.> La literatura no acepta contemplaciones ni medias tintas. Michel Houellebecq sacrifica a su madre en la búsqueda de situaciones verosímiles que sustenten su cinismo. El editor defiende a los escritores argumentando que los familiares de los mismos tienden a identificarse en los personajes más nefastos que éstos crean. La comisión editorial discierne sobre la posibilidad de que el editor esté plagiando algunas historias de la realidad. La asamblea analiza un texto en el que el personaje principal, aferrado al toallero, agita enérgicamente su verga mientras su padre aporrea la puerta exigiendo un poco de dignidad. Prueba irrefutable de ello es la caracterización del personaje “padre” cuya semejanza con el padre del editor es incuestionable. La literatura está plagada de ejemplos de aduladores de la realidad que nos presentan sus imitaciones como si fuesen verdaderas obras de arte, proselitistas que intentan convencer a los demás que es imposible cambiar. 3

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Proyectos en común por Juan Almeida

Me llamo Juan, soy taxista clandestino y nací formando parte de un gran Proyecto en Común: El Comunismo cubano. Recuerdo la crisis de los setenta, la de los ochenta, la fiebre de los balseros, la alquimia de los noventa, y la intensa influencia del arribo del milenio cuando muchos decidieron travestirse de cómplices a verdugos. Así fue, muy poquito a poco, y viviendo todas las crisis desde una cómoda sala, apenas sin darme cuenta, mi Habana se destruyó; pero no puedo hablar mucho, soy en parte algo culpable. De joven me apasionaron las historias de caballería, quizás por eso engordé, porque estaba convencido de que un flaco no podía sostener a Excalibur. Pero sí, mi vida también cambió, ahora pienso con la lógica mordaz, ser creativo es un deber sagrado como el respeto que siento por mi bandera, y cubrir con ironías los ojos de la vergüenza se me repite a diario cuando me lavo los dientes sin tener pasta dental. En una ocasión, intentando escapar de mi vida pero sin remos ni botes, decidí hablar con Eduardo, el marido de Finita. Ella lanzaba a carcajadas su sonrisa contagiosa, a él lo engalanaba la seguridad del dinero, y yo, que siempre estaba escachado, cargando la pena de un viejo cuando pide una limosna, le rogué que me alistara en alguno de sus prósperos negocios. Eduardo es un tipo de pocas palabras, y como mucho escuché, hacer negocios con él fue todo un acto solemne. Un apretón de manos y el trato quedó cerrado. A las cuatro y cuarto de la madrugada se apareció una rastra y su contenedor frente al edificio donde vivo. El chofer voceó mi nombre con valentía costumbrista, y yo corrí acobardado para reprender su bulla: -Vengo de parte de Eduardo – anunció locuaz como entregando una carta oficial. -Bueno chico, bajemos eso – le dije y me contestó: -Este contenedor es robado y no lo puedo devolver al puerto. Es todo tuyo. Así me lo ordenó el señor Eduardo.

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Todo el barrio se asomó, una rastra con un contenedor robado, de madrugada, y en medio de la ciudad, era un suceso serio. Claro, además de serio también es algo común, pero con todo y lo común yo estaba muy asustado. El terror y la vergüenza se apoderaron de mí, pero el miedo y la necesidad, como se sabe, no son buenos compañeros. Nunca supe cuántos jabones robados caben dentro de un contenedor robado, pero aseguro, caben muchos. Así comenzó mi nuevo proyecto en común, vender jabones robados. Me remordía la idea y recordé muchas veces la frase profética del emperador Adriano: Cuando el pueblo se acostumbra a violar leyes menores, debe el legislador tomar partido y cambiar la ley, de lo contrario, el mismo pueblo se acostumbrará también a violar leyes mayores. Que lástima no haber nacido en Roma. Pero entonces, porque en Cuba roba el gobierno, el pueblo y los delincuentes, sin otra mejor opción, me cagué en el emperador, y me dediqué a vender jabones puerta a puerta. Al principio fue difícil, pena, vergüenza, remordimiento; pero luego, cuando el refrigerador se llena, comes carne, y aderezas tus ensaladas, las cosas cambian de color, te envicias. Muchos jabones vendí, blancos, rojos, amarillos, verdes, negros, y hasta azules, también regalamos jabones a los amigos, y a muchos no tan amigos para bien enjabonar sus bocas y sus acciones. Pero son demasiados los jabones que caben en una rastra robada, y a alguien se le ocurrió, como encendiendo un lucero, venderlos al por mayor. Agarré una bolsa de plástico con doce jabones, y me fui al mercado agropecuario: -¿Quiere usted comprar jabones? – le dije a un guajiro vendedor de carne de cerdo y me contestó que sí, entonces lo azucé un poquito con cara de socarrón – Yo tengo muchos jabones, ¿le alcanzará su dinero para comprármelos todos? Trincó el sombrero de un manotazo y saltó sobre el mostrador con el mismo desenfado con que salta un mono en el circo, entonces afirmó con aire de hacendado de telenovela: - Vamos, chamaco, a ver tus jabones, no existe la palabra reto para Cuco el cojonú. 5

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Llegamos a casa juntos y le mostré mi tesoro, abrió los ojos como dos enormes huevos de avestruz, y luego reclamó asombrado - pero Mijo, estos son muchos jabones. Al día siguiente regresó con un transporte y me los compró todos. Bueno, no todos de un tirón, en nueve viajes a camión lleno, se los llevó. Lo primero fue pagar a mi acreedor Eduardo para asegurar una larga relación comercial. Mi barrio subió como espuma y adoptó el envidiado estatus de “Capital de contenedores robados”. Gané tanto dinero que llegué a hacer chistes simpáticos, ya usted lo debe saber: los pobres hacemos cuentos, no chistes. Nuestro proyecto engordó, compramos una moto, contratamos cocinero, chofer, limpiador de zapatos, y una prima como niñera para cuidar niños del barrio. Adquirimos tres perros finos, un camión para el trabajo, y un auto Peugeot moderno para emparejar con los gerentes de empresa. No permuté porque me gusta el vecindario, aquí la gente es unida, conozco a todos de chico, y además, porque dicen que mi barrio se le parece a Sevilla cuando arrasaron los moros. Eduardo huyó del país y con él se fue Finita; pero antes me pasó el negocio: contactos, papeles, firmas y un cuño falso. No exagero diciendo que toda la comarca se benefició con mi lustrado reinado. Unos cobraron por almacenar, otros por vender, y muchos por proteger. Mi mujer olvidó sus viejos reproches pero pronto aparecieron otros: “No te metas en más rollos”, “Te van a coger un día”, “Es bueno lo bueno pero no lo demasiado”. Fue muy fácil criticar, como nadar fuera del agua; pero ya no podía volver atrás y regresar a la miseria, no quise patear la suerte que se posaba en mis hombros ni traicionar a los que una vez se alimentaron con mis actos delictivos y me vieron admirando a un Robin Hood de nuevo tipo. Fue un verdadero proyecto en común, más común que el comunismo donde los de arriba gozan y los de abajo se la rozan; pero todo terminó como dice la canción, Como son las cosas cuando son del alma. Otro día contaré el “Final”; pero esa, esa, ay, esa será otra historia. mistura nº14

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Proyectos en común por J.M. Ojeda

De repente surge la pregunta. ¿Proyectos en común? Pregunta indiscreta, aquella que se evita a toda costa, aquella que por simple peca de admirable, aquella cuyas razones, por timidez, sofocan el alma. No se debía dar más que una razón para no confesar lo inconfesable. Se logró pero pudo ser fatal sin necesidad. Su logro fue candidez marcada por la conciencia y la razón. Se pudo dar todo y no se dio más que tolerancia, al recibir, no se supo tomar más que prenda en fianza. Cautivo de pasión, desesperanza al poder, sentir la conciencia hecha realidad, compartida sin hipocresía aunque sin saberse manifestado. Al menos se tiene conciencia de haber garantizado, algo único y para siempre, el secreto de una afinidad desarmada por el tiempo. Con dificultad entendida y en guardia, la parte respetada. Admirable franqueza en el recorrido de esa correspondencia sometida por convicción y respeto hacia los demás. Sigilosa andadura sólo frenada por el negro velo de la desesperación, y vencida por la guadaña. Despedida delicada, sin lagrimas ni sollozos, sólo el recuerdo y la pena de haber podido, pero no debido. ¡Adiós! Sólo un adiós. Lletres

Ens envolta el fort soroll

per Nuria Avinyó

Un darrere l’altre s’apropen oferint-li exagerades mostres de condol. La Laia veu el vergonyós desfilar d’un grup d’hipòcrites amb cara d’amoïnats. Una combinació perfecta de paraules condescendents i gestos d’empatia que li produeixen calfreds. La casa s’ha omplert de coneguts i de no tant coneguts que, després d’interpretar el protocol, s’apropen a les taules de pastes i cafès. La Laia té la mirada absent. Mou el cap de manera gairebé imperceptible i repetitiva, d’esquerra a dreta i viceversa, incrèdula encara davant la sobtada mort de la seva mare. La desfilada d’homes i dones que interpreten el dol a la perfecció li fa l’efecte que més aviat representen un míting que una vetlla a un mort. No ha canviat res, tot continua igual. 7

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La Teresa Portes i Porcell va morir en un malaurat accident domèstic mentre manipulava una granada en la seva segona residència de Vallvidrera. El matrimoni Portes i Marcet posseïa una col•lecció d’antiguitats entre les quals destacava una gran quantitat d’objectes de la guerra civil espanyola. Els infortunis no tenen banderes, per tant el bàndols són irrellevants. Entre les antiguitats hi havia una sèrie d’artefactes bèl•lics que un 6 de desembre van transformar Vallvidrera en quelcom molt semblant a un vespre de Sant Joan. La Teresa va morir a l’Hospital Josep Trueta de Girona, entre la disjuntiva dels metges sobre a qui li tocava treballar durant el pont de la Puríssima. El ritual mortuori finalitza davant d’un nínxol que es tanca amb tres maons i ciment. La Laia busca desesperadament la cara plorosa d’un amant de la seva mare, però mai no n’ha existit cap. Tot el que l’envolta sembla dins dels límits de la normalitat d’una defunció. La Laia sent un regust fastigós a la gola i li venen ganes de vomitar. En Joaquim Marcet s’acomiada de tothom i vigila de reüll la seva filla; aquesta lluita per aturar la tremolor de les seves cames davant el nínxol on descansaran per sempre més les despulles de la seva mare. Aleshores queden tots dos sols. En Joaquim li posa una mà sobre l’espatlla i, sense trobar les paraules adients, es queda en silenci. En arribar a casa, l’únic pensament que li ve al cap és que alguna cosa ha de succeir. La mort de la seva mare no pot quedar-se en dues nits de plors. La vida ha de tenir les seves raons i conseqüències; en cas contrari, se les haurà d’inventar. Va a l’estudi i engega l’ordinador amb la intenció d’escriure mentre escolta com el seu pare obre un calaix del lavabo i treu un medicament, intueix que es tracta d’un somnífer. Després de prendre’n un, dos o quatre, es dirigeix cap a la habitació arrossegant els peus. En mig del silenci sepulcral que envaeix la casa, se sent el moviment del cos esvaint-se sobre el llit. La Laia intenta omplir el buit amb el so de les tecles que copeja mentre escriu. Tres quarts d’hora després i en mig d’un dubte relacionat amb un adjectiu, li sona el telèfon mòbil. A la pantalla veu el nom del seu amic Sergi.

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–Ja has plorat? –pregunta. –No he pogut –diu la Laia argumentant que vol aprofitar els últims moments abans d’acomiadar-se. Encara no està preparada per deixarho anar. Diu que ha començat a escriure una historia que intenta ser una mena de testimoni on vol explicar la vida d’una dona combativa i apassionada. En pronunciar aquestes paraules, la Laia se n’adona que la narració està destinada al fracàs. El fet de reproduir la historia no la fa necessàriament transcendir ni la transforma. Volia canviar i fugir del destí que li havia caigut a sobre. Convertir-se en una dona pragmàtica i revulsiva, tornar-se a inventar i trencar amb tots els esquemes predeterminats; no obstant això, es repetia. En els quaderns de la seva mare, la Laia llegeix les reflexions d’una dona que tenia fortes creences. Una persona que lluitava per les igualtats, que s’apassionava defensant els seus ideals i la necessitat d’un canvi estructural en la societat mundial. Havia dedicat molt de temps a la investigació i defensar la democràcia havia estat el tema central durant gran part de la seva vida. Afirmava que la democràcia d’avui s’havia transformat en una eina formal de les élites polítiques, sense comptar amb els ciutadans. El concepte democràcia nascut a la Grècia clàssica, que significava el poder del poble, havia evolucionat al llarg del temps. En l’actualitat el ciutadà s’havia transformat en un subjecte passiu que anava a votar de tant en tant. La Teresa creia que només els que es beneficiaven del model mercantil podien defensar aquest model democràtic arcaic. Ja era hora de plantejar un nou concepte de ciutadania i combinar-lo amb un model democràtic més participatiu. La Laia fulleja els llibres i escrits de la seva mare pensant que tot és passat, idees que han anat a parar al taüt. Apaga l’ordinador sense ni tan sols guardar els dos fulls que ha escrit. La seva mare mai podrà ser reproduïda. La seva essència no es troba a la repetició. La seva ànima és transgressora i inconformista. Aleshores, la Laia surt per la finestra perquè ja no tolera les portes.

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Es dirigeix al passeig del Mar per trobar-se amb en Sergi, que l’espera amb una ampolla de vi i dos gots de plàstic. Assagen una abraçada, que per falta de pràctica surt sense coordinació i una mica forçada. La Laia l’adverteix que no s’aprofiti de la situació per posar-li la mà a sobre. En Sergi li passa l’ampolla de vi tot suggerint-li que begui i que no demani consol. Es dirigeixen al port i entren dins d’un veler. En un principi dubten i els envaeix la por de ser enxampats. La Laia argumenta que res pot ser pitjor del que ja és. S’acomoden en un sofà de fusta. Engeguen una espelma i omplen els gots de vi. El moviment suau del mar els gronxa. Parlen durant una llarga estona de viatges imaginaris. En Sergi li torna a preguntar si encara no ha plorat. –No –diu la Laia tot movent el cap. I continua inventant recorreguts inexistents. –És impossible fugir –diu en Sergi–. La realitat ens envolta i en qualsevol moment hauràs de tornar. –Aquesta vegada t’equivoques –diu la Laia–. Ens envolta la nit, la fusta d’aquest vaixell, la melangia de les coses que mai més no tornaran. Ens envolta el fort soroll d’una granada que esclata constantment i l’inconformisme de no voler creure que aquesta és l’única realitat que hi ha. Tornen amb parsimònia cap a casa de la Laia. Després d’assajar una altra abraçada, ella decideix tornar tota sola, tot i la resistència d’en Sergi. La nit és freda. La lluna s’amaga darrera els núvols. Als carrers no hi ha ni una ànima. En la solitud de la nit, la Laia busca abstreure’s dels seus pensaments. Però resulta impossible i a cada pas sent que la transformació se li apropa vertiginosament. L’endemà no podrà continuar representant el mateix paper. No vol que la vida continuï sense un revulsiu que li trenqui tots els esquemes. La realitat no li pertany perquè no ha fet gairebé res per crear-la. En arribar al llit fa un esforç per plorar, però no pot. Mira el sostre, no pot dormir i es queda esperant l’arribada de la transformació.

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Poesía

En la piscina

por Noelia Lanzón

Construyo versos bajo el agua que emergen rítmicamente junto a las burbujas de aire. Con el movimiento en mi mente se dibujan y por el agua se deslizan. Las ondas acunan palabras en mi cuerpo sumergido. Su eco queda impreso en mí tras el baño y mueren sin tocar el papel. Quisiera un medio líquido en que dejar mis juegos de sílabas y rimas. ¿Nadie ha inventado la poesía acuática?

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Letras

Coral, Leni, el níspero y yo

por Lenisio Dimas

He salido a la terraza. Es raro, he salido esperando no sé muy bien el qué, ¿acaso puede que ocurra algo hoy? No creo. Estoy pues en la terraza haciendo tiempo, esperando que ocurra algo. Me fumaría un cigarrillo pero no fumo. La que sí que fuma es mi señora, y han transcurridos cinco minutos cuando es Coral la que sale a la terraza extrañada. ¿Qué haces? Nada, espero. Y enciende un cigarrillo. Nos apoyamos los dos en la barandilla de la terraza y ella fuma y espera y yo espero y espero. Esperamos. El balcón delantero da a una plaza que conserva una chimenea altísima de una antigua fábrica textil: 'la Plaça de Can galta Cremat', un bandolero catalán, el bandolero de la mejilla quemada. El balcón es muy pequeño, triangular, ¿Por qué triangular? ¿Por qué no rectangular? Qué ganas de escatimarnos un metro cuadrado; cabemos los dos y el níspero y poco más. Enterré un hueso de níspero en una maceta hará ya más de un año, lo tuve los primeros meses encima de un cubo para que Leni no lo pudiera alcanzar. Pero Leni creció más rápido que el níspero y un día al ir a regarlo Leni le había practicado una poda intensiva. No quedaba nada. Pero el níspero es un superviviente, porque con el tiempo volvió a sacar la cabeza, volvió a brotar. Al cabo de unos meses, cuando parecía totalmente recuperado, lo atacó el pulgón y se le marchitaron todas las hojas. Ahora lo tenemos puesto en un soporte en la barandilla y está mucho mejor, algo escuchimizado por el tiempo que tiene. A veces Leni, cuando sale a la terraza, se pone sobre sus pies que son enormes, y a dos patas contempla maliciosa el níspero inalcanzable y floreciente, como un sicario al que se le hubiera escapado con vida una de sus víctimas. Coral, Leni, el níspero y yo. ¿Y qué esperas? Me pregunta Coral. Y estoy por contestar cuando se oye por la derecha un zumbido que va subiendo rápidamente de intensidad hasta hacerse insoportable, con las manos tapándonos los oídos vemos aparecer de repente un objeto volador no identificado que se estrella contra la chimenea de la plaza con un tremendo estruendo. ¿Cómo sabías que iba a ocurrir eso? No lo sabía, yo de hecho esperaba un beso. Y me da un beso. Después apaga el cigarrillo contra la pared del edificio y nos metemos para dentro. mistura nº14

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Columna

AGUAFRIA

por Martín Sueldo

1. Me han llegado congratulaciones por mis últimas palabras. No se hubieran molestado, no era necesario. Debo aceptar, no obstante, que sus muestras de afecto me dan ánimo y me animan a no dejar de escribir. Reconozco que mis palabras pueden a veces ser ostentosas, llenas de citas innecesarias, con asociaciones ridículas que a nadie importan. Ni siquiera a mí. 2. Mi intención ha sido comentar algunas inquietudes. A pesar de mis mejores intenciones, me doy cuenta que mis palabras no guardan relación con la realidad. Es decir, las palabras se relacionan con la realidad en diferentes grados. El centro de gravedad cambia todo el tiempo. La palabra nunca está sola, siempre está acompañada de otras palabras. Por eso es tan lindo ser palabra, porque una nunca está sola. Las palabras hacen al significado y yo le hago a la tarde. Dale que dale. El verano golpea la ventana, llamándome, pero yo soy esnob. 3. A veces salgo, voy a parques. También veo películas. Últimamente a Hollywood se le ha dado por el género “triste”; el tema repetido es la soledad. Ningún héroe es héroe si no actúa en soledad. Yo también soy héroe, acaso un tanto lánguido, pero héroe al fin. Aborrezco la soledad. Yo no nací para estar solo, tengo que admitirlo. Lo admito. 4. A los parques trato de ir acompañado. También trato de no beber demasiado. No bebo no porque no quiero si no porque no puedo. Todas aquellas sustancias que se suponen son despertadoras y/o desinhibidoras, me dan sueño. Tengo una cita con el doctor para hablar de este asunto. No puede ser, se me está pasando la vida y a mí siempre me dan ganas de dormir. Por eso, la mejor forma de no dormirse es hablando. Voy a los parques y hablo, hablo, hablo, hablo, hablo. Trato de no repetirme. Todo es tratar.

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5. Hace pocos días fuimos al parque. Caminamos bordeando el lago y luego nos sentamos bajo un árbol. Desde allí vimos pasar unos maratonistas entrenando. Todos eran del mismo equipo, supusimos. Usaban pantalones cortos y sudaderas del mismo color. Sus cuerpos eran fibrosos y flacos. Venían uno tras de otro. Un hombre gordo apareció entre ellos. Iba vestido con una levita. Parecía disfrazado de algún personaje del siglo XVIII. Era bien extraño. Le pregunté quién era. ¿Yo? Me dijo. Yo soy un personaje de otra novela.

Lletres

El peix Pascual

per Jaume Planas

L’àvia a la seva neta, tot acotxant-la en el llit abans d’endormiscar-se: Saps videta meva per què la mar és salada?... Fa un munt d’anys que la iaia va decidir que ja n’hi havia prou, que la teva mare havia de perdre aquell mal vici, que allò de córrer amb el xumet a la boca només ho feien les nenes petites. Calia que comencés a comportar-se com a una noia gran perquè feia lleig rondar amb aquell estri de goma penjant de la flor del llavi. Ta mare m’escoltava amb atenció però no li feia gota de gràcia el que li deia. Després d’amagar-li el company de son, ta mare no em va posar mala cara ni va bramar. Era sospitós de mena. N’olorava una de grossa. Tot observant-la d’amagat, vaig adonar-me que el dit gros de la seva mà perillava. L’utilitzava com un succedani del xumet i allò, tard o d’hora li acabaria passant factura. Es convertiria a la llarga en un polze filiprim perdent cada nit un fotimer de calories a la sauna oral. S’aprimaria, s’esllanguiria i passaria a ser una ombra del que era. Jo patia molt. Com ho faig ara per tu, reina meva. Entenc que el necessiteu alhora d’enllitar-vos, que un cop a la boca, dormireu com un àngel, descansareu com un soc. Però vaig haver de prendre una determinació dràstica després de barrinar-hi molt. mistura nº14

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Vaig arreplegar el xumet i vaig enfilar les passes cap al passeig de mar. Vaig plantar-me en un tres i no res davant l’illot rocallós que jeu davant de Senalb lligat al poble per una llengua de sorra. Vaig pujar-hi. Anava guanyant alçada a mesura que m’empassava els esglaons que et condueixen fins a la seva carena. Un cop conquerit el cim, vaig observar la mar estesa als peus d’aquest rocam de formes felines. S’assembla a un lleó si l’observes detingudament des d’una certa distància. És com una esfinx que ens vigila impassible des que el temps és temps. Des d’aquell punt elevat, vaig entomar l’objecte de la controvèrsia i el vaig llençar mar endins. De l’estora de tons blaus i verds va sorgir ell, en Pasqual. Un peix ganut i amb molt mala espina. D’una queixalada engolí el xumet. Quina fam que arrossegava l’animaló aquàtic. Feia dies que no ensumava manduca. Des d’aquell dia ta mare va abandonar els mals hàbits. Ja no tornaria a fer el dit perquè sabia de veres que qualsevol nit, si el mala ànima del peix Pasqual rondava prop de la costa, podria arrencar-li el polze. La seva panxa estava plena a rebentar. L’estómac d’en Pasqual emmagatzemava una munió de dits d’infants i una pila de xumets que suraven damunt els seus sucs gàstrics tot esperant fer la digestió. Era una amenaça propera. Present en el caparró de ta mare des que aclucava un ull després d’entaforar-se al llit. Ta mare va viure intranquil•la la primera nit sense res entre les seves dentetes. Li va costar un xic agafar el son. Unes quantes fosques més i ja s’hi aniria avesant pensava jo. Van caure quatre llagrimotes calentes que serviren per alimentar la Mediterrània. Va vessar-ne unes quantes més en els dies posteriors. Per aquesta raó, en les úniques aigües del món on trobem nedant aquesta espècie de peix golafre, és al Mare Nostrum que banya el litoral català, a l’aguait sempre d’empaitar xumets i els dits dels més menuts de les nostres cases.

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Quan en Pasqual els arrenca serrant-los amb les seves dents, les llàgrimes de desesperació dels infants brollen dels seus petits ulls atemorits. La cisterna del nostre mar aconsegueix omplir-se, guanya uns rèdits pels segles dels segles mentre el nostre peix Pasqual, seguirà desenvolupant la seva tasca, cabotejant sempre a l’aguait, complint la seva missió. D’aquí ve que es digui que la gent que hem nascut a Senalb i al llarg de tota la costa catalana, estem lligats a la Mediterrània perquè sabem que aquesta mar és un xic nostre, l’hem regat amb les perletes salines que han regalimat dels nostres ulls galta avall. Des d’aquell dia ta mare abandonà aquell mal costum. Les nits van deixar de ser plàcides i dolces. No foren més llargues ni més curtes. Només van ser nits. Temps per reposar i recuperar forces. La foscor sense el xumet ni el dit a la boca espanta una mica de bones a primeres. Sort en tenim de les flassades que ens fan de cuirassa per protegir-nos de la por a la fosca. T’acostarà un xic agafar el son reineta meva. T’hauràs d’endinsar en estrets i llargaruts meandres. Arribaràs al petit teatret de titelles del teu cap. Allà, representaràs obres que inventaràs tu mateixa fins que la son et venci. Allí dibuixaràs mil móns, vestiràs centenars d’historietes i qui dies passa, anys empeny. Bona nit videta. Somia. Respira. Que descansis bé, angelet meu.

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Conexiones

ENTREVISTA A ROBERTO BOLAÑO

por Sandra Surís y Cristina Tarifa

Introducción

por Jorge Pacheco

15 DE JULIO DE 2008 Hablando con Sandra acerca del tiempo que hacía que no nos veíamos, le hice recordar que nos conocimos en el año 2003, poco después de que ella y otra compañera de instituto hicieran a Roberto Bolaño la entrevista que a continuación transcribimos. Cabe recordar que en la madrugada del 15 de julio de aquel mismo año, moría en el hospital de la Vall d’Hebron el célebre escritor chileno, cuyas cenizas fueron esparcidas después en el mar, frente a la costa de Blanes. El azar dispuso las cosas de tal manera que Sandra y yo hemos vuelto a pasar juntos una tarde, la del 15 de julio de 2008, precisamente cuando se cumplen cinco años de la muerte de Bolaño. Y como por aquellos días del verano de 2003 confluyeron una serie de factores muy propicios para mi sempiterno embelesamiento, regresaré a las conjeturas que me formulaba entonces, haciendo algo más dilatado éste preámbulo a la entrevista con Bolaño. Recuerdo haber leído y recortado algunos de los artículos que aparecían en la prensa aquellos días, alusivos todos ellos a la figura del chileno, y supe a raíz de ellos que la última etapa de su vida la había consagrado, jugándose el todo por el todo, a su inconclusa novela, 2666. Recuerdo también, y quizás me equivoque, haber leído que en su velorio figuraban unos versos de Borges que decían así: Sólo una cosa no hay. Es el olvido. Dios, que salva el metal, salva la escoria. Y cifra en su profética memoria Las lunas que serán y las que han sido. 17

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Por entonces, curiosamente, yo desconocía la obra de Bolaño, pero aquel verano me hallaba sumido de lleno en un libro de narraciones borgianas. El misma día en que supe por la prensa la muerte de Bolaño, había leído o estaba leyendo un relato titulado “El milagro secreto”, el cual narraba los últimos días de vida de un judío condenado de súbito, como tantos otros, a la pena de muerte. Jaromir Hladík -así se llamaba el protagonista- invocó “en las trémulas vísperas de su muerte” con todas sus fuerzas a Dios a fin de que le concediera más tiempo de vida para no dejar inacabada su obra “Los enemigos”, drama en verso que habría de redimirle de su gravoso pasado como literato. Y bien cierto es que de algún modo pudo concluir su obra durante aquellas últimas jornadas, incluso halló un epíteto idóneo. Pensé entonces en Bolaño, en sus similitudes con Hladik, en la ardua, extenuante y redentora tarea de ambos a escasas horas del amanecer en que Dios dio por finalizado el tiempo otorgado a sus labores.

ENTREVISTA Realizada por Sandra Surís y Cristina Tarifa el 10 de abril de 2003 Usted ha mencionado muchas veces la falta de reconocimiento de su obra en Latinoamérica y crees que se debe a la crítica que haces de la literatura de América Latina. ¿Cómo explica que en España te hayas convertido casi en un escritor de culto? No, no es así realmente. Yo nunca me he quejado de tener falta de reconocimiento en ese continente. Primero porque me da absolutamente igual. Y segundo porque en Latinoamérica se me lee mucho más que acá. Luego, con respecto a lo de escritor de culto, es algo muy halagador, pero tampoco le doy importancia. Creo que soy un enano comparado con los escritores de culto. Afirma Uds. que un escritor escribe siempre la misma historia. En tu caso, ¿cuál es esta historia? Yo creo que los escritores en general escriben cuatro historias, que son siempre las mismas. Uno de los temas es el amor, el otro es el viaje, el mistura nº14

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otro es la muerte, el cuarto tal vez es la memoria. Desde que la literatura existe los escritores siempre escriben acerca de esos temas. Tal vez el quinto tema sea la guerra. La historia de la literatura es cómo esos temas van variando con respecto a las diferentes épocas del ser humano. Viene a ser como la moda. Las mujeres en Grecia usaban túnicas, pero un poco más escotadas, luego empieza a aparecer la falda, el chal, etcétera, etcétera, hasta llegar a los pantalones pirata tan en boga a día de hoy. Pero la mujer sigue siendo la mujer, tanto en la época griega como ahora. Sigue teniendo los mismos problemas y los mismos deseos que siempre ha tenido. La literatura no es nada más que eso. Es el cambiar de ropaje a cuatro temas. En mi caso, procuro mezclar los cuatro, lo cual es algo usual en literatura. El viaje, por ejemplo, no sucede porque sí. El viaje es a veces al amor, a la muerte o a la memoria. A veces la muerte sucede precisamente porque el viaje lo ha impulsado. El amor a veces sucede gracias al viaje, o a veces gracias a la muerte. Están totalmente entrelazados. Está cocinando una nueva novela, “2666” ¿Alguno de los ingredientes tiene que ver con estos temas? En mal momento me metí en la cocina! Porque me tiene hasta el gorro. Yo quisiera que me tocara la primitiva y no tener que escribir nunca más. Es una novela muy ambiciosa y estoy pagando el precio de la ambición. Es una novela en donde yo mismo olvido los nombres de los personajes, puesto que hay más de trescientos. Yo quería hacerla larga, pero no tanto. Son cuatro historias muy densas que están interrelacionadas. He procurado, en vez de mezclarlas y hacer un ejercicio de escritura muy complejo, simplificarlas al máximo. Generalmente tiendo a una estructura difícil. Pero en esta me di cuenta de que si era una estructura demasiado difícil, la novela iba a resultar prácticamente imposible. Entonces tuve que hacer una escritura limpia. Es como un cuadro en el cual hay cuatro gamas de colores y, en lugar de mezclarlos, he decidido poner por separado el azul, el rojo, el amarillo y el verde, que son cuatro historias separadas. Y que se mezclen luego en la cabeza. Es la máxima simplificación que uno puede hacer. El problema es que, aún así, sigue siendo tremendamente complicada. Estoy en la cuerda floja. No sé si he metido la pata hasta el fondo o si vale algo. 19

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Se ha hablado más de una vez de la muerte de la novela, se ha dicho que es un género del siglo pasado. ¿Cuál es su opinión? La novela tarde o temprano va a morir. De eso no me cabe la menor duda. El género narrativo por excelencia en el futuro será la televisión. Pero la novela aún tiene mucho que decir. A mi la verdad es que no me preocupa. Y además tampoco debe preocuparle a nadie el hecho de que su arte esté destinado a la muerte, puesto que todo arte está destinado a la muerte. El destino del ser humano es nacer, cumplir un período brevísimo de la historia de todos nosotros, y luego morir. Y en ese período intentar ser lo menos hijo de puta que puedas, o lo más honrado que puedas. Y tratar de pasártelo bien al mismo tiempo, y tratar de sumir tus responsabilidades al mismo tiempo, que ya es difícil. Uds. ha hecho periodismo. ¿No se ha planteado nunca la literatura de no ficción en el formato libro? No. Yo empecé haciendo periodismo de muy joven, por dinero y ni me planteaba el formato de periódico, o sea, nunca me leía a mí mismo. En primer lugar porque en aquella época los periódicos no estaban conectados a una red de Internet, ni de fax, ni de nada. Tú escribías una frase y nunca estabas seguro de qué frase iba a aparecer publicada. Era espantoso. Las pocas veces que me leía me daba una vergüenza ajena penosa. Para mi el periodismo era entrevistar a alguien, escribir una crónica o cubrir un evento, y allí se había acabado. Y era más que suficiente. Nunca me planteé juntar los artículos en un libro. Hay gente que lo hace y les quedan unos libros preciosos. Y en cambio pienso en mis propios artículos y creo que quedaría un libro vergonzosísimo para mí. Porque la gran mayoría de las cosas que escribía, las escribía con muy poco tiempo, con poquísimo tiempo. Muchas veces entrevisté a escritores de los que no había leído nada. Recuerdo una vez en que entrevisté a un gran escritor Latinoamericano, Onneti, un escritor del que después leí toda su obra y ahora lo admiro con locura. Pero en esa época no lo había leído. Y me lo tuve que inventar todo. Además, Onneti respondió solamente a a tres preguntas, creo, porque estaba haciendo las maletas. Y con tres preguntas no iba a escribir una entrevista. Así que el resto de las preguntas las respondí yo mismo. Y no me quedó del todo mal. Pero eso es algo que no sólo he hecho yo. Es más, yo lo propugnaría. De mistura nº14

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hecho vosotras podríais hacer una entrevista sin necesidad mía. O algunas preguntas, las más íntimas, contestarlas vosotras como si fuérais yo. Y quedaría magnífico, mejor que si contestara yo, seguro. ¿Es cierto que todo vale en literatura? ¿No podemos pensar que es un fraude para el lector la mezcla de ficción y realidad? En ninguna actividad del ser humano todo vale. Si para ser feliz tengo que haceros desdichadas a vosotras dos, a mi no me vale. Si para que tú seas feliz tienes que hacer desdichadas a cinco personas, o a una, no vale. Para mi todo vale cuando es algo voluntariamente aceptado por todas las partes involucradas en el asunto. O cuando es algo en donde el faro que ilumina el código que maneja la situación es el humor. En el humor todo vale. En lo que respecta a Soldados de Salamina, yo no creo que su autor pasara por encima de nadie. Yo creo que lo hizo muy bien puesto que tuvo mucho respeto y cuidado en no herir sensibilidades. A mi me gustó la novela, me pareció una buena novela. En mi caso sí veo bien el hecho de mezclar realidad y ficción. Porque, en realidad, ¿cuál es el límite entre una y otra? Por ejemplo, en mis novelas hay un personaje que soy yo clarísimamente, pero no pongo que se llama Roberto Bolaño, sino Arturo Belano. Si pusiera que soy Roberto Bolaño la gente no creería la mayoría de sitios en los que he estado, en cambio, si pongo el nombre de otro personaje, la gente sí cree lo que cuento. Afirma ser de izquierdas, pero habla de que la izquierda de hoy tiene un discurso vacío. ¿A qué se refiere exactamente? Totalmente vacío. Me refiero a que desde el año 1920 comienza el grana vaciado del discurso de la izquierda. Y la izquierda de hoy lo único que tiene es lo que Borges llamaba la canalla sentimental. Es una izquierda sentimental, la que va a ver Crónicas Marcianas y se levantan todos a una diciendo “No a la guerra” y al mismo tiempo permite que linchen públicamente a chavales en el mismo programa. El tema está candente, ayer cayó Bagdad. ¿Qué opinas tú de la guerra? Creo que es una guerra colonial como tantas otras que se hicieron en el siglo XX y en el siglo XIX. La verdad es que poco tengo que decir, no me 21

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parece ni una tragedia ni una bendición. Para los muertos claro que es una tragedia, o para los deudos de los muertos. Y para los que han vencido es una bendición. Como a mí no me han derrotado ni he vencido a nadie allí no es una tragedia ni una bendición. Y lo que diría a demás es que esto no ha hecho más que empezar. Tiene toda la pinta de que esto no se va a detener aquí. ¿Cuál es tu lazo invisible con Blanes? Hay muchos. Me gusta mucho Blanes, es un pueblo donde me siento muy feliz. Recuerdo que a los 20 años leí Últimas tardes con Teresa. Y el personaje principal, que es inolvidable, se llama “Pijoaparte” y es un chorizo de Barcelona que se enamora de una chica rica, catalana. Esta chica tiene una casa en Blanes, donde viene a pasar sus vacaciones, y para el “Pijoaparte”, Blanes era como el lugar ideal, como el paraíso. Me acuerdo claramente de la habitación en la que lo leía, era una habitación casi sin muebles, en la casa de mi padre. Leyendo las aventuras del “Pijoaparte” se me quedó el nombre de Blanes, y me encantaba. Cuando llegué aquí, por puro azar, fue como una amor a primera vista. Es un pueblo precioso del que estoy muy enamorado.

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Poes铆a

Para ti

Jorge Herrera

Para ti, porque nunca te han escrito un verso, son las palabras que sangro. Para ti, estas cintas sinf贸nicas de perfume y viento que musito en voz baja. Para ti, el discurrir suave de las vocales y el bramido bronco de las erres. Para ti, que te gusta jugar al amor, un parque de signos infinito. Para ti, las suaves curvas de las aes, las oes y las enes en el subibaja de su monta帽a abecedaria. Para ti este camino jalonado por puntos y comas, admiraciones, preguntas desesperadas y demandas. Para ti y para que perdones, si puedes, a los poetas incautos su omisi贸n idiota.

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w w w. m i s t u ra . c at


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