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simplemente por estar donde está, en tierra de nadie y en mitad del camino de todos los imperios que han sido: romano, otomano, soviético, norteamericano y, proximamente, europeo. Entonces, ¿cuántos puntos le damos a Rumanía? En alguna de nuestras innumerables conversaciones con nuestro amigo Andrei, solíamos bromear afirmando que el deporte nacional rumano es, a la menor señal de alarma, echarse al monte en plan ”maricón el último”, no sin antes haber quemado las casas, envenenado los pozos, matar al ganado y destruir las provisiones de alimento, de manera que, cuando llegasen los invasores, no les quedase más remedio que continuar su camino; ese era el momento de descender y empezar de cero. NOROC significa ”CASA DE PIEDRA”. Cuando uno emplea la piedra en sus construcciones sabe que se está comprometiendo a defender un hogar. La casa de madera arde y nadie puede ocuparla, nadie puede violarla. La casa de piedra perdura y hay que protegerla a sangre y fuego. Los rumanos, incapaces de hacer frente a sus invasores (bien por su inferioridad numérica, bien por su inferioridad moral) se han pasado toda su vida construyendo con sus manos casas de mentira y deseando con toda la fuerza de sus almas que llegase un día en que, por fin, pudiesen cimentar un hogar donde ver crecer a sus hijos y a los hijos de éstos. Un lugar estable donde empezar por el principio sin tener la cabeza puesta en el fin; un sitio donde archivar sus memorias y artefactos, donde rendir culto a sus personajes ilustres y celebrar hitos en fechas señaladas. Un país, al fin y al cabo, donde crecer como pueblo, con una identidad y una cultura propias; con el sano orgullo que se siente por lo que es de uno sin caer en fanatismos y en vanas ideologías… Cuando los rumanos brindan no se desean salud ni lo hacen en honor de alguno de los presentes (o ausentes). Cuando los rumanos alzan sus copas dicen ”NOROC”.

Profile for Rubén Chacón

Crónicas Rumanas II. Noroc  

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