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básicos) a estudiantes del nivel Inicial I por las mañanas, y por las tardes Inicial II. Estar con ellos, me ha llevado a ver la realidad de una cultura donde la diferencia de género es muy fuerte, y por consecuencia prima el machismo. También he sentido un fuerte compromiso con la JPIC, caminando con el pueblo a través de vigilias y marchas por la defensa del medio ambiente, que me han dado una óptica más amplia de lo que va viviendo Bambamarca; estando con ell@s no se puede cerrar los ojos y oídos para ver y oír los gritos de nuestr@s herman@s por la contaminación de sus aguas por las Compañías mineras. El camino que he recorrido durante estos tres meses deja en mi corazón la invitación constante de entrar cada día más al Corazón de Jesús para escuchar el latido de la humanidad y desde allí responder a las necesidades, profundizando mi compromiso con la vida religiosa, tomando con mucha responsabilidad mi desarrollo personal, preparándome constantemente en la formación teológica y pedagógica. Gracias a las hermanas Fanny, Regina y Judith por acompañarme, por enseñarme con su testimonio que la opción por los pobres, se vive con los pobres, que amar la vida se vive amándola y defendiéndola y que ser educadora es un valor central en la misión. Luz Paredes Vilca. Nscj.

1. ¿Por qué te parece que la opción por la justicia, paz e integridad de la creación es fundamental para reconocer que nuestra fe es cristiana?

COMUNIDAD MSB – MONTERRICO: Porque son elementos fundamentales de la Palabra de Jesús: • Sin justicia no hay fraternidad. Si no somos justos, no entraremos en el Reino de los Cielos. • Si no trabajamos por la paz, dejaremos que la violencia y los conflictos sigan generando injusticia por todas partes. La paz necesita un diálogo que nos haga ponernos de acuerdo sobre lo que significa que el Señor pusiera la creación para que la humanidad total la compartiera, como hermanos, como hijos del mismo Padre. • Si no trabajamos por la integración de la creación, podemos dañar no sólo la fraternidad de toda la humanidad sino la conservación del planeta que nos fue dado como casa para todos. El Señor no nos lo entregó, para que lo hiciéramos sufrir permanentemente dolores de parto y lo destruyéramos. En síntesis, creemos que esta opción es inherente a nuestra condición humana de hijos de Dios.

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316 Chasqui julio 2009  
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