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LA ESFERA PÚBLICA Y LA SOCIEDAD CIVIL 1 Sinesio López Jiménez Cuando se habla de esfera pública y de sociedad civil se trata de analizar las condiciones bajo las cuales los argumentos racionales y críticos de personas privadas sobre los asuntos públicos pueden constituir una base firme y autorizada de la acción colectiva y de la toma de decisiones políticas. La importancia de la esfera pública (y de la sociedad civil como su parte activa e institucionalizada) radica en su potencial como modo de integración social mediante el discurso público que constituye una forma posible de coordinación de la vida humana de la misma manera que el poder del Estado y que la economía de mercado. Se trata de mostrar como las instituciones de la esfera pública y las organizaciones de la sociedad civil se pueden erigir en un principio de control social que entra en tensión con el principio de dominio estatal, transformándolo en un Estado de derecho (Calhoun, 1992). I. LA ESFERA PUBLICA La esfera pública en las sociedades complejas, según Habermas, consiste en una estructura intermediaria entre el sistema político, de un lado, y los sectores privados del mundo de la vida y los sistemas funcionales, del otro. Representa una red altamente compleja que se extiende en una multitud de arenas internacionales, nacionales, regionales, locales y subculturales, las cuales se intersectan. Especificaciones funcionales, focos temáticos, campos políticos y otros factores proveen los puntos de referencia para la diferenciación sustantiva de las esferas públicas, que son, sin embargo, accesibles a los legos (Habermas, 1998:454). 1. El concepto de esfera pública El proceso de modernización, según Weber, se habría caracterizado por la dominación de la razón instrumental de la ciencia y la tecnología sobre las demás esferas sociales. La razón, sinónimo de libertad para los pensadores del Iluminismo, acabó colaborando con las guerras mundiales, el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki, los campos de concentración, la miseria y la opresión de las masas, tornándose, para los filósofos de la Escuela de Frankfurt, sinónimo de dominación. Para buscar una salida a este pesimismo, Habermas construyó un gigantesco y complejo sistema filosófico basado en su teoría de la acción comunicativa. Además de la razón instrumental, habría una razón comunicativa, fundada en el lenguaje, que se expresaría en la búsqueda de consenso entre los individuos, por intermedio del diálogo. Esta razón comunicativa se encuentra en la esfera cotidiana del "mundo de la vida", constituida por los elementos de la cultura, de la sociedad y de la personalidad. La razón instrumental predominaría en el "sistema", es decir en las esferas de la economía y de la política (Estado) que, en el proceso de modernización capitalista, acabó dominando y "colonizando" el mundo de la vida. La razón instrumental acabó invadiendo las esferas de la moral y de la estética. Habermas intenta rescatar el potencial emancipador de la Razón al afirmar que la Modernidad es un proyecto inacabado. Recusa la reducción de la idea de racionalidad a la racionalidad instrumental-cognoscitiva de la ciencia que dominaría las esferas de la r~cionalidad práctico-moral (derecho) y de la racionalidad estético-expresiva (arte). 1

Este artículo es parte del Capítulo I del libro La sociedad civil en el Perú, de próxima aparición.


Para él, es necesario hacer cesar la "reificación" y la "colonizacion ejercida por el "sistema" sobre el "mundo de la vida", mediante la lógica dialogal de la acción comunicativa (Habermas, 1984). Cohen y Arato definen a la esfera pública como un espacio jurídicamente privado en el que individuos comunes y corrientes buscan persuadirse los unos a los otros por medio de la argumentación racional y la crítica en torno a asuntos de interés general. Además de ser el vehículo ideal de comunicación de lo público civil, la discusión crítica se propone también fiscalizar e influir la formación de políticas en las instituciones jurídicamente públicas del Estado. Por otra parte, la esfera pública es, en términos ideales, universalmente accesible, incluyente, y está a salvo de las deformaciones del poder económico, social y político: “La concepción normativa de la discusión racional crítica ( … ) incluye los principios de autonomía individual, igualdad de estatus, paridad de los participantes, problematización libre y abierta de asuntos antes incuestionados que se convierten en asuntos de preocupación común, y la crítica racional” (Cohen y Arato, 1999: 39) Desde una perspectiva normativa, el tipo de público es liberal en el sentido de que los derechos considerados necesarios para garantizar la autonomía de esta esfera (libertades de expresión, prensa, reunión y comunicación), junto con las dimensiones de autonomía individual que presupone ("derechos de privacidad") son liberales y constituyen simultáneamente los dominios público y privado de la sociedad civil moderna y ponen los limites al poder del Estado. La esfera pública se presenta legalmente separada del Estado y mantiene una relación más crítica que participativa con el gobierno. Ella ofrece el contexto adecuado para que todos los interesados puedan participar en un plano de igualdad en las discusiones de normas y políticas. En ella se forma la voluntad colectiva a través de la comunicación racional irrestricta en la que el público civil se transforma en autoridad crítica y fuente de legitimación. La esfera pública constituye asimismo la instancia a través de la cual los grupos, asociaciones y movimientos sociales pueden recibir la información necesaria sobre las políticas públicas e influir a la vez en su formación mediante la tematización v el debate de asuntos de interés general. En las democracias parlamentarias la esfera de lo público civil, al abrirse a los cuerpos representativos del Estado, constituye la fuente privilegiada de control y de legitimidad democrática: “ De este modo, lo público civil políticamente orientado, dimensión de la esfera pública enraizada en los procesos de comunicación de la sociedad civil pero que penetra al Estado a través de la legislatura, es la mediación más importante entre la ciudadanía y sus funcionarios electos en una democracia constitucional” (Arato y Cohen: 38-39). La esfera pública constituye una red a través de la cual se comunican contenidos, opiniones o puntos de vista. En ese espacio los flujos de comunicación se filtran y sintetizan en opiniones públicas sobre temas específicos. Como las otras dimensiones del mundo de la vida, el espacio de la opinión pública se reproduce igualmente a través de la acción comunicativa y del lenguaje natural. Según Habermas, el mundo de la vida es una especie de depósito de interacciones simples vinculadas a los sistemas especiales de acción y de saber que tienen que ver sea con las funciones generales de la reproducción del mundo de la vida (la religión, la escuela, la familia), sea con diversos aspectos de validez del saber en la comunicación lingüística cotidiana (la ciencia, la moral y el arte). El espacio de la opinión pública no se especializa ni en uno ni en otro aspecto y, cuando se toca con cuestiones políticamente relevantes, las deja en las manos


especializadas del sistema político. La esfera pública se distingue por el hecho de configurar una estructura de comunicación que se refiere a un tercer aspecto de la acción orientada al entendimiento: no a las funciones, ni tampoco a los contenidos de la comunicación, sino al espacio social generado en la acción comunicativa (Habermas: 1998: 440-441). II. LA SOCIEDAD CIVIL Desde sus orígenes, la idea de sociedad civil buscaba tanto su diferenciación como su autonomía respecto del poder establecido. Cuando Marsilio de Padua escribió Defensor Pacis en 1324 contraponía la sociedad civil a la Iglesia que era el poder hegemónico de entonces. La sociedad civil asumió entonces un sentido laico frente al poder religioso imperante (Mairet, 1981 : 237-242). Cuando Locke a fines el siglo XVIII escribió sobre la sociedad civil su objetivo era defender al individuo limitando el poder del Estado absoluto postulado por Hobbes (Locke, 1959; Macpherson, 1970: 208). La sociedad civil tuvo el sentido de estado de naturaleza de los individuos libres y soberanos, capaces de vaciar de poder al Estado avasallador y absoluto. La distinción de Hegel entre la sociedad civil y el Estado era, en realidad, la oposición entre un Estado inferior (administración de la justicia, la policía y la corporación, además del sistema de necesidades) y un Estado superior expresado en el poder monárquico, el legislativo y el gubernativo (Hegel, s/f : 173 y Bobbio, 1987: 45). En Marx la sociedad civil asumió dos sentidos. En el joven Marx, la sociedad civil fue una sociedad de clases ubicada en el mundo privado y contrapuesta a la sociedad política que tenía una supuesta vocación universalista. En el Marx maduro, las relaciones sociales de producción constituían “la anatomía” de la sociedad civil en clara diferenciación de la superestructura política, ocupada principalmente por el Estado y la cultura. En el Marx maduro el Estado es particularista y coercitivo puesto que está al servicio de la clase dominante y se impone a través del monopolio de la violencia (López, 1990: 80-81). Fue Gramsci, un marxista heterodoxo, el que otorgó a la sociedad civil el sentido que actualmente tiene al definirla como el conjunto de asociaciones privadas voluntarias que constituían el momento hegemónico del Estado entendido en un sentido amplio. La sociedad civil era el espacio estatal hegemónico frente al Estado entendido en sentido restringido que monopolizaba la coerción (Gramsci: 1966: 30; Bobbio: 1977: 164). 1. El concepto de sociedad civil Con Habermas y algunos autores contemporáneos la sociedad civil retoma el sentido de conjunto de asociaciones privadas voluntarias al ser asumida como la parte activa de la esfera pública y como el elemento institucionalizado del mundo de la vida, situándose en forma equidistante de la economía de mercado y del Estado. Habermas, en efecto, constata los cambios de sentido de la expresión sociedad civil en el mundo moderno, señalando que ella no incluye hoy la economía regida a través de los mercados de trabajo, de capital y de bienes, sino que “su núcleo institucional lo constituye esa trama asociativa no-estatal y no económica, de base voluntaria, que ancla las estructuras comunicativas de la esfera pública en la componente del mundo de la vida, que, (junto con la cultura y la personalidad) es la sociedad. La sociedad civil se compone de esas asociaciones, organizaciones y movimientos surgidos de forma más o menos espontánea que recogen la resonancia que las constelaciones de problemas de la sociedad encuentran en los ámbitos de la vida privada, la condensan y elevándole, por así decir, el volumen o voz, la transmiten al espacio de la opinión pública-política. El núcleo de la


sociedad civil lo constituye una trama asociativa que institucionaliza los discursos solucionadores de problemas, concernientes a cuestiones de interés general, en el marco de espacios públicos más o menos organizados. Estos discursive designs reflejan en sus formas de organización igualitarias y abiertas rasgos esenciales del tipo de comunicación en torno al que cristalizan, y al que prestan continuidad y duración” (Habermas, 1998: 447) Sin ser la parte más llamativa, la sociedad civil forma parte de la esfera pública, constituyendo el sustrato organizativo de ese público general de ciudadanos que surge de la esfera privada y que busca interpretaciones públicas para sus intereses sociales particulares y para sus experiencias, ejerciendo de ese modo influencia sobre la formación institucionalizada de la opinión y la voluntad políticas (Habermas, 1998: 447). J. Cohen y A. Arato, autores que se ubican en la misma perspectiva de Habermas, han señalado que las características fundamentales de la sociedad civil son las siguientes: «Pluralidad: familias, grupos informales y asociaciones voluntarias cuya pluralidad y autonomía permiten una variedad de formas de vida; publicidad: instituciones culturales y de comunicación; privacidad: un ámbito de autodesarrollo individual y de elección moral individual; y legalidad: estructuras de leyes generales y derechos básicos necesarios para deslindar esa pluralidad, privacidad y publicidad, por lo menos respecto del Estado y, tendencialmente, también respecto de la economía. Todas juntas, estas estructuras aseguran la existencia institucional de una sociedad civil moderna y diferenciada»" (J. Cohen y A. Arato, 1992: 346 ) Vista desde la perspectiva de los derechos fundamentales, la articulación de la esfera pública, de la que forma parte activa la sociedad civil, nos suministra una primera aclaración acerca de la estructura social. La libertad de asociación y el derecho a fundar organizaciones y agremiaciones definen, junto con la libertad de opinión, un espacio para las asociaciones libres que intervienen en el proceso de formación de la opinión pública, tratan temas de interés general y representan a grupos sociales e intereses subrepresentados o difícilmente organizables, que persiguen fines culturales, religiosos o humanitarios. La libertad de prensa, de radio y de televisión, así como el derecho a desarrollar una actividad publicística libre, aseguran la infraestructura necesaria para la comunicación pública, protegiendo el pluralismo y la competencia de opiniones que resulten representativas. El sistema político queda de ese modo entrelazado con la esfera de la opinión pública y con la sociedad civil a través de la actividad de los partidos y del derecho a voto de los ciudadanos. Este entrelazarniento o conexión queda garantizado por el derecho de los partidos a ejercer su influencia sobre el proceso de formación de la voluntad política de la población, así como por los derechos electorales de los ciudadanos. La trama asociativa sólo puede conservar su autonomía y su espontaneidad en la medida en que pueda apoyarse en un sólido pluralismo de formas de vida, de subculturas y de orientaciones en lo que concierne a creencias (Habermas: 1998: 448-449).

SINESIO LÓPEZ: Esfera Pública y Sociedad Civil  

Texto utilizado por el profesor Sinesio López en su Presentación: "Partidos POlíticos y Sociedad Civil. Encuentros y Desencuentros" organiza...

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