DIARIOS PERSAS [ 50 DÍAS EN EL EJE DEL MAL ]

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DIARIOS PERSAS 50 DÍAS EN EL EJE DEL MAL [ 2017 2019 ]

Rpnunyez



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DIARIOS PERSAS 50 DÍAS EN EL EJE DEL MAL [ 2017 2019 ]

Rpnunyez

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Conviértete en cielo.

Usa un hacha contra el muro de la prisión. Escapa.

Yalāl ad-Dīn Muhammad Balkhi [ MOLANA ]

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PREÁMBULO / PREAMBLE

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FOTOGRAFÍAS / PHOTOGRAPHS

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TEXTOS / TEXTS

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PREÁMBULO / PREAMBLE

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Preamble Plato described the situation in his "Myth of the Cave" 2400 years ago with the own mastery of geniuses. Subjected to the media dictatorship and professional opinion makers, we create ourselves an image of the world closer to the shadows of the cave than to the stubborn reality. The USA made Iran one of its main enemies since the triumph of the Islamic revolution led by Imam Khomeini in 1979. That position has been maintained over time with varied intensity, not depending on the evolution of the recent history of the Iranian people but rather of the whims and strategic circumstances of the own USA in the gulf countries. In January 2002, George W. Bush included Iran in the so-called axis of evil in his speech on the State of the Union. In that speech he affirmed that "[Our objective] is to prevent regimes that support terror from threaten us [the United States] or our friends and allies with weapons of mass destruction. ...... Iran moves vigorously behind these weapons and exports terror, while a few of them, that have not been elected, repress the desire for freedom of the Iranian people. " Blinded by our irrational servitude, we have assumed that an accusation of such caliber had been meditated for a long time. But, as some of his advisers subsequently confirmed, the phrase, in fact, was the result of causality since his only initial objective was to link Iraq to terrorism. Iran and North Korea ended up included for circumstantial reasons or simply rhetorical in that famous speech. For several decades we have lived, permanently, insistently even subliminally with the shadow projected on Iran. A shadow that extends upon its regime and, by extension, upon its people as if they were both the same entity, as if both were not, to a large extent, the two opposite sides of the same coin. Malcolm X allied himself, perhaps without foreseeing it, with Plato when he said "If you aren't alerted against the media, they will make you love the oppressor and hate the oppressed" Rpnunyez Enero de 2020

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Preámbulo

Platón describió la situación en su “Mito de la caverna” hace 2400 años con la maestría propia de los genios. Sometidos a la dictadura de los medios de comunicación y de los creadores profesionales de opinión nos forjamos una imagen del mundo más cercana a las sombras de la caverna que a la terca realidad. EEUU convirtió a Irán en uno de sus principales enemigos desde el triunfo de la revolución islámica capitaneada por el Imam Khomeini en 1979. Esa postura se ha mantenido en el tiempo con mayor o menor intensidad no en función del devenir de la historia reciente del pueblo iraní sino, más bien, de los caprichos y circunstancias estratégicas del propio EEUU en los países del golfo. En enero del 2002 George W. Bush incluyó a Irán en el denominado eje del mal (axis of evil) en su discurso sobre el Estado de la Unión. En ese discurso afirmó que “[Nuestro objetivo] es prevenir que regímenes que apoyan al terror amenacen a [Estados Unidos] o a nuestros amigos y aliados con armas de destrucción masiva. ……. Irán anda enérgicamente tras estas armas y exporta terror, mientras que unos pocos que no han sido elegidos reprimen el deseo de libertad del pueblo iraní.” Cegados por nuestro servilismo irracional, dimos por supuesto que una acusación de tal calibre había sido largamente meditada. Pero, tal y como algunos de sus asesores confirmaron posteriormente, la frase fue, en realidad, fruto de la causalidad ya que su único objetivo inicial era vincular a Irak con el terrorismo. Irán y Corea del Norte acabaron incluidos por razones circunstanciales o simplemente retóricas. Vivimos, en fin, desde hace décadas de manera permanente, insistente incluso de manera subliminal con la sombra proyectada sobre Irán. Una sombra que se extiende sobre su régimen y, por extensión, sobre su gente como si ambos fueran el mismo ente, como si ambos no fueran, en gran medida, las dos caras opuestas de la misma moneda. Malcom X se alió, tal vez sin preverlo, con Platón cuando dijo “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido” Rpnunyez Enero de 2020

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FOTOGRAFÍAS / PHOTOGRAPHS

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I IRÁN: UNA TEOCRACIA AL ESTILO PERSA. IRÁN: A PERSIAN-STYLE THEOCRACY.

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Pรณrticos de entrada al Mausoleo Imam Jomeini sur de Teherรกn. Teherรกn 2017 16


Imรกgenes de Jomeini en Qom cerca de su casa natal . Qom 2017. 17


Imagen de Jomeini en el complejo de la mezquita Masjed-e Jame. Isfahรกn 2017 18


II LOS CHIITAS IRANÍES Y SU FERVOR RELIGIOSO.

THE IRANIAN SHIITES AND THEIR RELIGIOUS FERVOR.

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Mujeres y niĂąas orando en el interior del complejo del Sagrado Mausoleo de FĂĄtima en la ciudad santa de Qom. Qom 2017 20


Peregrinas saliendo del Mausoleo de Khomeini . Teherรกn 2018 21


Oraciรณn nocturna, zona masculina . Complejo del Sagrado Mausoleo del imam Reza. Ciudad Santa de Mashad 2017 22


Oraciรณn nocturna, zona femenina . Complejo del Sagrado Mausoleo del imam Reza. Ciudad Santa de Mashad 2017 23


Oraciรณn nocturna, zona mixta . Jรณvenes con sus chadores especiales para la oraciรณn. Complejo del Sagrado Mausoleo del imam Reza en la ciudad santa de Mashad , 2017.

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Feligreses en pleno ĂŠxtasis durante una celebraciĂłn religiosa en el interior del bazar de KashĂĄn , 2018. 25


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< Pรกgina anterior Mujeres orando en la zona exterior reservada exclusivamente para ellas, dentro del complejo de la madrasa de Chahar Bagh. Isfahan 2017

Interior del Mausoleo de Fatima en la ciudad santa de Qom. Tres mujeres bajo el imprescindible chador negro piden consejo a un mulรก. Qom 2017 28


Mulás en pleno éxtasis religioso durante una festividad. Madrasa de Chahar Bagh. Isfahán 2017 29


Familia chiita durante una visita a la Van Church ortodoxa en el barrio armenio de Jolfa. Isfahรกn 2017. 30


III BAZAR: VIDA PRIVADA Y VIDA PÚBLICA EN EL IRÁN POST KHOMEINI. BAZAAR : PRIVATE LIFE AND PUBLIC LIFE IN POST-KHOMEINI IRAN.

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Los maniquíes también cooperan ( El poder del chador) . Bazar de Isfahán 2017. 32


Las joyas soĂąadas. Bazar de Kashan 2017. 33


Un sueĂąo de color blanco . Trajes de novia en Kashan. 2017. 34


Vida privada , vida pública . El objeto de deseo (IV). Bazar de Isfahán 2017. 35


Vida privada , vida pública. El objeto de deseo (V). Bazar de Isfahán 2017 36


IV NAQSH-E JAHAN , EL CENTRO DE LA MITAD DEL MUNDO. NAQSH-E JAHAN ,THE CENTER OF HALF OF THE WORLD.

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< Pรกg. anterior Jรณvenes isfahanies conversando , como de costumbre, en Naqhsh e Jahan. Isfahรกn 2017.

Terraza porticada del palacio de Ali Qapu. Isfahรกn 2017. 40


CĂşpula de la mezquita Loftollah desde la terraza porticada del palacio de Ali Qapu. IsfahĂĄn 2017. 41


Madre e hijas "chadori" degustando un helado tĂ­pico isfahani "Faludei" en forma de fideos. Plaza de Naqhsh-e Jahan . IsfahĂĄn 2017. 42


Ipads y chadores no están reñidos . Jóvenes "chadori" en la Plaza de Naqhsh-e Jahan . Isfahán 2017. 43


Jóvenes "mantoií" durante una sesión de fotos . Plaza de Naqhsh-e Jahan. Isfahán 2017. 44


En la cuerda floja. Pareja de novios rozando los lĂ­mites de lo prohibido. Plaza Naqhsh-e Jahan. IsfahĂĄn 2017. 45


Baño vespertino en el estanque central de Naqhsh e Jahan. Isfahán 2017. 46


V KHAJU: HISTORIAS DE UN PUENTE SECO. KHAJU: STORIES OF A DRY BRIDGE.

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Teatro matutino en el nivel inferior del Khaju Brigde . Isfahรกn 2017. 48


Reuniรณn familiar bajo el Khaju Brigde. Isfahรกn 2017. 49


El puente que se convirtiรณ en teatro . Khaju Brigde al atardecer . Isfahรกn 2017. < Pรกg. anterior Teatro vespertino en el nivel inferior del Khaju Brigde. Isfahรกn 2017. 50


Pareja de amigas haciĂŠndose un selfie con animador al fondo. Khaju Brigde IsfahĂĄn 2017. 51


Teatro matutino en el nivel inferior del Khaju Brigde . Isfahรกn 2017. 52


Reunión familiar bajo el Khaju Brigde. Isfahán 2017. Joven isfahaní paseando por la arcada superior del Khaju Brigde al atardecer . Isfahán 2017. Pág. siguiente > 53


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VI

YAZD Y KASHAN DOS OASIS EN DASHT E KAVIR. YAZD Y KASHAN TWO OASIS IN THE DASHT E KAVIR DESERT.

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Madre pensativa con sus dos hijas. Bazar de Kashan 2018 . 56


El rĂŠgimen contraataca. Publicidad del rĂŠgimen sobre el uso del chador junto al imanzade Shahzadde-ye Ibrahim. Kashan 2017. 57


Viernes al atardecer, horario de oraciรณn. Mezquita Jameh . Yazd 2017 . 58


Antiguos baños reacondicionados del Bazar de Kashán. Kashán 2017. 59


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VII

BANDAR E ANZALI: LA ALARGADA SOMBRA DE LOS CHADORES. BANDAR-E ANZALI: THE ELONGATED SHADOW OF THE CHADORS.

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Turistas “mantoii” al atardecer en el mar Caspio. Bandar Anzali 2017.

< Pág. anterior La alargada sombra de los chadores. Mujeres “chadori” en las playas del mar Caspio. Bandar Anzali 2017. 64


Ăšltimos rayos en el mar Caspio . Madre chadori vigilando el baĂąo de sus hijos. Bandar Anzali 2017. 65


Pescadores fumando “khelium” después de la subasta de pescado. Zona portuaria de Bandar Anzali 2017. 66


Billar semi-clandestino sobre palafitos. Zona portuaria de Bandar Anzali, 2017 . 67


Pescador fumando “khelium” después de la subasta de pescado. Zona portuaria de Bandar Anzali 2017. 68


VIII LOS IRANIES . HIJOS DE LA REVOLUCION.

THE IRANIAN PEOPLE . SONS OF THE REVOLUTION.

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La luz de la inocencia. Isfahรกn 2018 70


Joven mulรก con su familia. Isfahรกn 2017. 71


Evocación de Chehel Sotún. Isfahán 2018. 72


Retrato en Theatre e Shar . Teherรกn 2017. 73


Madre e hija en Naqshs e Jahan. Isfahan 2018. 74


Adolescente IsfahanĂ­ vestida al estilo chadori. IsfahĂĄn 2017. 75


Sajjad . Teherรกn 2018. 76


Seminarista. Madrasa Chahar Bagh . Isfahรกn 2017. 77


Moktal, pastelero y actor, a sus 48 aĂąos. IsfahĂĄn 2018. 78


Kobre a sus 86 años. Teherán 2018 . 79


Retrato en Blanco y Negro . Isfahรกn 2018. 80


IX CONVERSACIONES CON MOLANA. TALKING WITH MOLANA.

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< Pág 74 Este dolor que sientes es un mensajero. Escúchalo. < Pág 75 Hoy, como cualquier otro día, nos levantamos vacíos y con miedo. Que la belleza que amamos sea lo que hagamos.

Una libertad secreta se abre a través de una grieta que apenas puede verse. 85


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Pág 80 > Conviértete en cielo. Usa una hacha contra el muro de la prisión . Escapa. (I) Pág 81 > Conviértete en cielo. Usa una hacha contra el muro de la prisión . Escapa. (II)

Tus piernas se volverán pesadas y cansadas. Luego vendrá un momento en que sentirás las alas que has creado. 87


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TEXTOS / TEXTS

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IRÁN: A PERSIAN-STYLE THEOCRACY.

I met her under the shadow of the imposing Iwan of the Iman Khomeini mosque in Isfahan. A few minutes later I was drinking tea with her whole family in the shadow of a shrub in Nagsh e Jahan Square. For the umpteenth time I was riddled with questions about my country and my opinion about theirs. I don't remember her name, but she was resolute and talkative and her status as a computer engineer gave her a certain air of superiority respect to the rest of the family. Between benevolent laughters and disdain, which I couldn't understand very well, they were building on the picnic´s tablecloth a kind of disordered mosaic with some of the photographs I took in my first trip. Suddenly, instantaneously and instinctively she got up with the photo in her hands asking me, with a gesture impossible to ignore, whether she could break it; I obviously nodded but she, in an attempt to be polite, desisted while saying aloud to blush of her family "I hate all of them". The photo was taken in Tehran and shows two short women with chador under two immense portraits of Ruhollah Khomeini and Ali Khamenei who seems to observe them closely. Suddenly, I remembered that morning, last year, when I received an SMS while being in Yazd. In it, they begged me not to comment with anyone about conversations that we had the night before while we were having dinner in the park by the outskirts. What it was spoken there and what is spoken in Iran on recurrent way is boredom, fear and lack of freedom. These would be nothing but anecdotes if it were not because they are repeated again and again no matter where you were or who you talked to. Weariness, fear, longing for freedom and also pessimism because, as they know from their own experience, the great changes, the revolutions - as it happened with Khomeini's - only happens when people are hungry and, at the same time, they lose their fear of power that subjugates them. Today, in Iran, the Iranians have something to put in their mouths and they haven’t lost their fear. It is paradoxical that the children of those who kissed the shoes of Rheza Pahlevi, the last Shah of Persia, or of those who tried so hard to tear down one after another the hundreds of effigies spreaded throughout the country, must live together today with the thousands of portraits who flood the current Iran, of Ruhollah Musaví Khomeini or his successor, the current supreme leader, Ali Khamenei. And the thing is that Iran, a paradigm of modern theocracy, lives under the shadow of who in 1979 returned from his exile in Paris to end years of waste, corruption and terror of the Pahlavi dynasty establishing the Islamic Republic of Iran. When, on February 1 of that year, the Iranians welcomed the Khomeini’s return with happiness, they did nothing but express their hope for a life worthy and, perhaps, to recover a lost identity. The answer, to how those hopes have been satisfied and to what the consequences of his return have been, is paraphrasing the great Dylan – “floating in the wind”. You just have to be willing to listen to it. 92


I

IRÁN: UNA TEOCRACIA AL ESTILO PERSA .

Coincidí con ella a la sombra del imponente Iwan de la mezquita Iman Khomeini de Isfahán. En pocos minutos estaba tomando té con toda su familia a la sombra de la un arbusto de la plaza Nagsh e Jahan. Por enésima vez me acribillaban a preguntas sobre mi país y sobre mi opinión sobre el suyo. No recuerdo su nombre pero sí que era resuelta y locuaz y que su condición de ingeniera informática le otorgaba un cierto aire de superioridad respecto al resto de la familia. Entre risas benevolentes y desdén, que yo no lograba comprender muy bien, iban construyendo sobre el tapete del picnic una especie de mosaico desordenado con algunas de las fotografías de mi primer viaje. De repente, de forma instantánea e instintiva, se levantó con la foto entre sus manos preguntándome con un gesto imposible de ignorar si podía romperla; yo por supuesto asentí con la cabeza pero ella, seguramente por educación, desistió mientras decía en alto para sonrojo de su familia “I hate all of them”. La foto fue tomada en Teherán y en ella aparecen dos minúsculas mujeres con chador bajo dos inmensos retratos de Ruhollah Khomeini y Alí Jamenei que parecen observarlas atentamente. Instantáneamente vino a mi mente la mañana en que recibí un SMS estando yo en Yazd. En él se me rogaba que no comentara con nadie las conversaciones que la noche anterior mantuve con su familia mientras cenábamos en un parque de las afueras de la ciudad. Lo que allí se habló y de lo que se habla en Irán de forma recurrente es de hastío, de miedo y de falta de libertad. Éstas no serían más que anécdotas si no fuera porque se repiten una y otra vez no importa dónde estés ni con quien hables. Hastío, miedo, ansias de libertad y también pesimismo porque, como bien saben por experiencia propia, los grandes cambios, las revoluciones – tal y como ocurrió con la de Khomeini - sólo ocurren cuando el pueblo tiene hambre y simultáneamente ha perdido el miedo al poder que lo subyuga. Hoy en Irán los iraníes tienen qué llevarse a la boca y no han perdido el miedo. Resulta paradójico que los hijos de aquellos que besaban los zapatos de Rheza Pahlevi, el último Sha de Persia, o de los que con tanto ahínco se esforzaron en derribar una tras otra los centenares de efigies suyas repartidas por todo el país, deban convivir hoy con los miles de retratos de Ruhollah Musaví Khomeini o de su sucesor, el actual líder supremo, Alí Jamenei que inundan el Irán actual. Y es que Irán, paradigma de teocracia moderna, vive bajo la sombra de quien en 1979 regresara de su exilio en París para dar por finalizados años de despilfarro, de corrupción y de terror de la dinastía Pahlevi instaurando La República Islámica de Irán. Cuando el 1 de febrero de ese año el pueblo iraní acogía con auténtico júbilo el regreso de Khomeini no hacía más que expresar su esperanza en una vida digna y, quizás, de recuperar una identidad perdida. La respuesta a cómo se han visto satisfechas esas esperanzas y a cuáles han sido las consecuencias de su regreso está, parafraseando al gran Dylan, “flotando en el viento”. Sólo hay que tener voluntad de escucharlo.

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THE IRANIAN SHIITES AND THEIR RELIGIOUS FERVOR.

He was striving for a good frame on the photo; they, unaware of her father’s efforts, gaped at the infinity of biblical stories told from the floor to the dome in a polychrome that remembered the Ethiopian Orthodox monasteries but with a very superior pictorial quality. The scene would go unnoticed if not happened - it happens every day - in Vank Church the Christian cathedral of Jolfa in the Armenian district of Isfahan and because the family in question professes the Shia branch of Islam according to the impeccable chadors that they dressed and that barely showed anything more than their white faces. They were born Shiites and won’t have legal way to choose a new religion at all if they wish. The chance made me met next day with the same family in the Chahar Bagh madrasa on Friday prayer day. In this time, things happened a little different. They, between another two hundred women, all of them with black chador, in the outdoor patio; he, inside the madrasa with the rest of the men. All of them, devoted parishioners, share moments of great emotional charge and even individual and collective ecstasy that reinforce up to the infinite the awareness of belonging to a group, a fact that undoubtedly constitutes one of the strengths of the Iranian people. A few days before, I ended up by chance in what to my eyes was undoubtedly a sacred site. But while some parishioners prayed silently or rubbed their hands against the grave of some martyr, another group of men chatted happily around some teas and exquisite dates that I immediately tasted. After an hour, after some lengthy introductions, one of them held my arm, took me to a corner assuring himself with the gaze that we were in a hidden angle of the security cameras to make me unspeakable revelations about his idea of the current political regime. I had time to drink one last tea and, as I walked away, I strove to think that I had not participated in any meeting of some friends at the bar on the corner. Actually it was the Shahzade-ye Ibrahim mausoleum of Kashan. Surely for them it was the mausoleum on the corner. To think that the phenomenon of Shiism in Iran is by the work and grace of Ayatollah Khomeini and his 1979 revolution is at least naive. At the end of the X century practically all Persians were already Muslims but embracing Shiism as a form of rebellion and survival against the Sunni Arab invaders who conquered Persia. Cradle of Zoroastrianism, the oldest of the religions revealed, and Islamized by the Arabs around 636 AD, Iran was officially converted to twelfth Shiism by the first Sha Ismail I of the Safavid dynasty in 1502, which at that time established the first theocratic government of the country. The Shiite branch of Islam gives Iran its particular way of being and explains much of its past and recent history: The Shiites refuse the power of the Caliphs (Sunnis), they barely tolerate another power that doesn’t come from their imams and they have an unbreakable faith that the twelfth imam, killed violently like all previous ones, will return to announce the end of the world.

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II

LOS CHIITAS IRANÍES Y SU FERVOR RELIGIOSO.

Él se esforzaba en conseguir un buen encuadre para la foto, ellas, ajenas a los esfuerzos del padre, miraban boquiabiertas la infinidad de historias bíblicas relatadas desde el suelo a la cúpula en una policromía que recuerda a la de los monasterios ortodoxos etíopes pero con una calidad pictórica muy superior. La escena pasaría desapercibida de no ser porque sucedió – sucede cada día- en Vank Church la catedral cristiana de Jolfa en el barrio armenio de Isfahán y porque la familia en cuestión profesa la rama chiita del islam a tenor de los impecables chadores que ellas vestían y que apenas dejaban ver algo más que sus blancos rostros. Nacieron chiitas y no tendrán, en absoluto, manera legal de elegir una nueva religión si así lo desearan. Las casualidades de la vida hicieron que al día siguiente coincidiera con la misma familia en la madraza Chahar Bagh con motivo de la oración del viernes. En esta ocasión las cosas sucedieron de forma algo distinta, ellas junto a otros dos centenares de mujeres, todas ellas con chador negro, en el patio exterior, él en el interior de la propia madraza junto al resto de hombres. Todos ellos, devotos practicantes, comparten momentos de gran carga emocional e incluso de éxtasis individual y colectivo que refuerzan hasta el infinito la conciencia de pertenencia a un grupo, hecho que, sin lugar a dudas, constituye una las fortalezas del pueblo iraní. Unos días antes, acabé por casualidad en lo que sin duda era un recinto sagrado. Pero mientras unos feligreses rezaban en silencio o frotaban sus manos contra la tumba de algún mártir, otro grupo de hombres charlaba alegremente alrededor de unos tés y unos exquisitos dátiles que inmediatamente pude saborear. Al cabo de una hora, después de unas larguísimas presentaciones, uno de ellos me agarró del brazo, me llevó a una esquina, asegurándose con la mirada de que estábamos en un ángulo muerto de las cámaras de seguridad, para hacerme inconfesables revelaciones sobre su idea del actual régimen político. Tomé un último té y mientras me alejaba tuve que esforzarme en pensar que no había participado en una reunión cualquiera de unos amigos en el bar de la esquina. En realidad era el mausoleo Shahzade-ye Ibrahim de Kashan. Seguramente para ellos sí era el mausoleo de la esquina. Pensar que el fenómeno del chiismo en Irán es obra y gracia del ayatolá Khomeini y su revolución del 79 es una ingenuidad. A finales del siglo X la práctica totalidad de persas eran ya musulmanes pero abrazando el chiismo como una forma de rebelión y supervivencia frente a los invasores árabes sunitas que conquistaron Persia. Cuna del zoroastrismo, la más antigua de las religiones de credo reveladas, e islamizado por los árabes hacia el 636 d.C., Irán fue convertido oficialmente al chiismo duodecimano por el primer Sha Ismail I de la dinastía safawí en 1502 que ya en aquel entonces instauró el primer gobierno teocrático del país. La rama chiíta del islam confiere a Irán su particular forma de ser y explica gran parte de su historia pasada y reciente: Los chiitas rechazan el poder de los califas (sunitas), apenas toleran otro poder que no provenga de sus imanes y tienen una inquebrantable fe en que el duodécimo imam, muerto violentamente como todos los anteriores, regresará para anunciar el fin del mundo.

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And it’s such faith, their true source of spiritual strength, with which they live, get excited, cry and for which they die if necessary. Considered by the Sunnites as a heretical branch of Islam, they haven’t stopped producing new interpretations of the Qur'an and in their studies they include philosophers such as Aristotle or Plato because they consider that human reason is a divine source, a heresy for the Sunnites. And to collect all these feelings is the mosque. The Iranian mosque is much more than the materialization of a glorious architecture, much more than a praying center; it's ,above all, a forbidden territory to secular power, it's a place of refuge in difficult times, such as those of Sha's reign, and the stage for an animated social, cultural and paradoxically political life.

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Y es con esta fe, su verdadera fuente de fuerza espiritual, con la que viven, con la que se emocionan y lloran y por la que mueren si es necesario. Considerados por los sunitas como una rama herética del islam, no han dejado de producir nuevas interpretaciones del Corán y en sus estudios incluyen a filósofos como Aristóteles o Platón pues consideran que la razón humana es fuente divina; una herejía para los sunitas. Y para acoger a todos estos sentimientos está la mezquita. La mezquita iraní es mucho más que la plasmación de una gloriosa arquitectura, mucho más que un centro de oración; es sobre todo un territorio vedado al poder laico, es un lugar de refugio en tiempos difíciles como lo fueron los del reinado del Sha y el escenario para una animada vida social, cultural y paradójicamente política.

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BAZAAR : PRIVATE LIFE AND PUBLIC LIFE IN POST-KHOMEINI IRAN .

Benhaz insisted on meet with her friend at a certain time that seemed too late to me. I supposed it was a way to avoid prying eyes and therefore problems. Once we were in the car, we went to pick up her sister Bahar and her niece Nila. I knew I should not shake hands with Bahar, much less a couple of kisses, so I limited myself from the co-pilot position to greet her in Farsi –“khoshvaqtam”- which immediately aroused in her an explosive and honest smile. We spent a few hours drinking tea and smoking "khelium" in what it should be the foothills of a mountain, based on the unusual freshness of the environment. At midnight they left me in the alley that leads to the hotel and when I was about to say goodbye with the basic phrases in Farsi I had learned, Bahar - who guessed my intentions seeing me taking my little notebook - got out the car, gave me a big hug and a couple of kisses and she got back again into the car without barely giving me time to react. She should have seen my astonishment because, as she walked away, she laughed out with a burst of laughter making the victory sign with her left hand. Days later, walking through the intricate alleyways of the Kashan's bazaar, I remembered that unexpected farewell. The Iranian bazaar is much more than a market, more than a labyrinth of alleys and shops. The invisible bazaar is made up of an intricate tangle of commercial, political and religious networks that have influenced the great events of the country's recent history. There was something strange about that bazaar that I didn't wasn’t able to identify, it was more than the captivating smells of spices, more than the sun rays coming through the vaults, more than the incessant movement of women dressed in black chador. At midday, running away as always from the burning sun, I protected myself in a restored old public baths, where locals and foreigners spend hours smoking in a water pipe or drinking tea, the national pastime. I reviewed my travel notes over coffee when suddenly the bazaar mystery fell like ripe fruit does; it came to me tens of images of women dressed with impeccable black chadors flirting with jewels and gowns they will never be able to wear in public. I ended up understanding what I had seen so insistently in the great bazaar of Isfahan and that I saw again in the Kashán one. The meaning of what I had so many times in front of my eyes without understanding it, was revealed by Bahar's farewell days ago: while she was walking away from the car making the sign of victory, she should thought : Do not you know that in Iran we live two lives?

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III

BAZAR: VIDA PRIVADA VIDA PÚBLICA EN EL IRÁN POST KHOMEINI.

Benhaz insistió en quedar con su amigo a unas horas que a mí me parecieron muy tardías. Supuse que era una manera de evitar miradas indiscretas y por lo tanto problemas. Una vez en el coche pasamos a recoger a su hermana Bahar y a su sobrina Nila. Sabía que no debía dar la mano a Bahar ni mucho menos un par de besos, así es que me limité desde la posición de copiloto a saludarla en farsi – “khoshvaqtam” - lo que provocó en ella una explosiva y franca sonrisa de inmediato. Pasamos unas horas bebiendo té y fumando “khelium” en lo que debían ser las estribaciones de alguna montaña a juzgar por el inusual frescor del ambiente. Ya entrada la media noche me dejaron en el callejón que da al hotel y cuando me disponía a despedirme con las escasas frases aprendidas en farsi, Bahar -que debió intuir mis intenciones al ver cómo sacaba mi pequeña libreta de notas- se bajó del coche, me dio un fuerte abrazo y un par de besos y se subió de nuevo sin apenas darme tiempo a reaccionar. Debió ver mi cara de sorpresa porque, mientras se alejaba, se rió a carcajada limpia mientras hacía la señal de victoria con su mano izquierda. Días después, recorriendo los intrincados callejones del bazar de Kashán, recordé esa inesperada despedida. El bazar iraní es mucho más que un mercado, más que un laberinto de callejones y comercios. El bazar invisible está formado por una intrincada maraña de redes comerciales, políticas y religiosas que han influido en los grandes acontecimientos de la historia reciente del país. Había algo extraño en ese bazar que no lograba identificar, era algo más que los embriagantes olores a especias, más que los rayos solares colándose por las bóvedas, más que el incesante trasiego de mujeres vestidas con chador negro. Al mediodía, huyendo como siempre del sol abrasador, me había refugiado en unos antiguos baños públicos restaurados, donde lugareños y foráneos dejan pasar las horas fumando en pipa de agua o bebiendo té, los pasatiempos nacionales. Revisaba mis notas de viaje entre café y café cuando de repente el enigma del bazar cayó como lo hace la fruta madura; acudieron a mí decenas de imágenes de mujeres vestidas con impecables chadores negros coqueteando con joyas y vestidos que jamás podrán lucir en público. Acabé entendiendo lo que ya había visto con tanta insistencia en el gran bazar de Isfahán y que volví a ver en el de Kashán. El significado de lo que tantas veces había tenido ante mis ojos sin entenderlo, lo desveló aquella despedida de Bahar días atrás: mientras se alejaba en el coche haciendo la señal de la victoria, debió pensar ¿Acaso no sabes que en Irán vivimos dos vidas?

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NAQSH-E JAHAN THE CENTER OF HALF OF THE WORLD.

:I met Safouraz under the impressive portico of Ali Qapu Palace running away from the relentless midday sun, like the rest of the Isfahanian people. Her large white visor gave her a rare and sophisticated air, but under her black chador she could barely hide her melancholy aspect. Between furtive gazes at the huge portraits of Ali Khamenei and Imam Khomeini that we had above us, she didn't take long to outline a few brushstrokes about her life that were enough to me to understand that she was marked by irreversible personal losses. Safouraz dreamed dangerously with paradise and its martyrs but hearing how she talked about her city, I understood why the Isfahanian people say it’s half of the world: because to equal its beauty everything else is needed. It was my first day in Naqsh-e Jahan; I still carried the heavy burden of prejudice with which we the Westerners usually judge the country. Perhaps for that reason, I remember perfectly how my senses and emotions focused on two particular and irresistible points that, at that moment, seemed contradictory to me: black chadors everywhere and the unexpected peace and harmony that it was breathed, that is breathed every day, in such a special place. The entrance to the grand bazaar - the Qasarieh gate - to the north, the Imam Khomeini mosque to the south, the Loftollah mosque to the east and the Ali Qapu palace to the west; all of them being mute witnesses of the avatars of the Isfahanian people beyond historical periods, regimes or revolutions. With the first solar rays, Naqsh-e Jahan square - the image of the world in farsi - shows, proudly, its exceptional architecture. It happens like this since Shah Abbas I the Great moved the capital of the Persian Empire to Isfahan, becoming it the most beautiful city in the Muslim world. Even today it's one of the largest squares ever built. When the last solar rays keep lighted the mosque minarets, when the water jets of the central pond become flares of fire and when the shadows of the chadors lengthen on the ground competing in length with them, Naqsh-e Jahan is the center of the half of the world. In the center of the half of the world - today's Iran -, if you are a woman, you are either "chadoríi" , “hiyabi” or “mantoíi". Tens upon tens of black chadors, dressed - by conviction or resignation - with a certain look of elegance, and many others of western appearance but always accompanied by trousers, topped with a scarf on the head, overwhelm the square producing a strange sensation. There, young people get together everyday flying kites or playing volleyball, children soaking in the immense central pond under the watchful gaze of their mothers, teenage girls spending time between selfies, nervous laughter and dreams for the future, couples in love promising each other eternal love and especially tens of families having a picnic around a thermos of tea or a basket of fruit. All of them shape a human puzzle which is renewed every day but always rotates around the essential core of Iranian society: the family.

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IV

NAQSH-E JAHAN EL CENTRO DE LA MITAD DEL MUNDO.

Coincidí con Safouraz bajo el impresionante pórtico del palacio Ali Qapu huyendo del implacable sol del mediodía como el resto de isfahaníes. Su gran visera blanca le daba un raro aire sofisticado pero bajo su chador negro apenas podía disimular su aspecto melancólico. Entre miradas furtivas a los enormes retratos de Alí Jamenei y del Imam Khomeini que teníamos encima, no tardó en esbozarme algunas pinceladas sobre su vida que bastaron para comprender que estaba marcada por irreversibles pérdidas personales. Safouraz soñaba peligrosamente con el paraíso y con sus mártires pero oyendo cómo hablaba de su ciudad comprendí por qué los isfahaníes dicen de ella que es la mitad del mundo: porque para igualar su belleza se necesita todo lo demás. Era mi primer día en Naqsh-e Jahan; aún acarreaba la pesada carga de prejuicios con que los occidentales solemos juzgar al país. Quizás por ello, recuerdo a la perfección cómo mis sentidos y emociones se focalizaban en dos concretos e irresistibles puntos que en ese momento se me antojaban contradictorios: chadores negros por doquier y la inesperada paz y armonía que se respiraba, que se respira cada día, en ese lugar tan especial. La entrada al gran bazar – la puerta Qasarieh - al norte, la mezquita del Imam Khomeini al sur, la mezquita Loftollah al este y al oeste el palacio Ali Qapu; todos ellos son mudos testigos de los avatares del pueblo isfahaní más allá de periodos históricos, regímenes o revoluciones. Con los primeros rayos de sol, Naqsh-e Jahan - la imagen del mundo en persa - muestra, orgullosa, su excepcional arquitectura. Ocurre así desde que el Sha Abbas I El Grande trasladara la capital del imperio Persa a Isfahán convirtiéndola en la urbe más bella del mundo musulmán. Aún hoy en día es una de las plazas más grandes jamás construida. Cuando los últimos rayos de sol mantienen encendidos los minaretes de la mezquita, cuando los chorros de agua del estanque central se tornan llamaradas de fuego y cuando las sombras de los chadores se alargan sobre el suelo compitiendo en longitud con éstos, Naqsh-e Jahan es el centro de la mitad del mundo. En el centro de la mitad del mundo - en el Irán actual - , si eres mujer, puedes ser “ chadoríi ” , “hiyabi” o “ mantoíi ” . Decenas y decenas de chadores negros portados - por convencimiento o con resignación - con un cierto aire de elegancia, y otros tantos vestidos de corte occidental pero siempre acompañados de pantalón y rematados con pañuelo en la cabeza inundan la plaza produciendo una extraña sensación. Allí, diariamente se congregan jóvenes volando cometas o jugando al voleibol, niños remojándose en el inmenso estanque central bajo la atenta mirada de sus madres, chicas adolescentes pasando el tiempo entre selfies, risas nerviosas y sueños de futuro, parejas de enamorados prometiéndose amor eterno y sobre todo decenas de familias haciendo picnic en torno a un termo de té o a una canasta de fruta. Todos ellos configuran un puzle humano que se renueva cada día pero que siempre gira en torno al núcleo esencial de la sociedad iraní: la familia.

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Naqsh-e Jahan is the perfect metaphor of Iran in the world, it's the perfect materialization of the feature that most characterizes us as species: our tenacity and ability to survive even in the most adverse situations. Last day in Isfahan and last night in Naqsh-e Jahan that I take advantage of it until midnight. While I head to the hotel between passers-by, horse-drawn carriages, motorcycles and money changers that seem to take turns keeping the street permanently occupied, I realize that it’s time to think about the next destination. I look back while I think to myself, "I’ll be back to the half of the world."

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Naqsh-e Jahan es la perfecta metáfora de Irán en el mundo, es la materialización perfecta de la cualidad que más nos caracteriza como especie: nuestra tenacidad y capacidad de supervivencia incluso en las situaciones más adversas. Último día en Isfahán, última noche en Naqsh-e Jahan que aprovecho hasta bien entrada la madrugada. Mientras me dirijo al hotel sorteando transeúntes, coches de caballos, motos y cambistas que parecen turnarse para mantener la calle permanentemente ocupada, caigo en la cuenta de que es la hora de pensar en el siguiente destino. Miro hacia atrás mientras pienso para mis adentros “volveré a la mitad del mundo”.

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KHAJU: STORIES OF A DRY BRIDGE.

They spent most of the morning strategically situated on the northern entrance of the bridge, their static position, their black chadors and their tinted glasses made them unmistakable, they were a couple of the feared "Gashte Ershad", the female police guardian of good customs. The older women seemed to have a special sense to detect them and, making gestures of resignation, replaced their hiyabs before coming across them; the young adolescent girls, abstracted in their own world, were almost always surprised and, with gestures of submission, received the polite admonition to cover their hair under the hiyab. In the sunset, the chants of the minstrels resounded between the vaults of the bridge’s lower level for two hours before; suddenly, in an imperceptible way, that atmosphere of collective calm and euphoria was transformed into a great riot provoked by an impeccably dressed guy that condemned the minstrel's behavior. Fearing that the guy was a secret policeman of the regime I prudently walked away from the scene, but half an hour later, when I observed that he was literally cornered by the crowd, I approached one of the ringleaders who had faced him with less dissimulation - and who hours ago had instructed me about the importance of Hafiz's poetry in Persian culture- to ask him about what had happened. He showed me his wrinkles, pointed to his right bicep and, with a tired face and watery eyes of contained rage, told me literally "I had to spend many hardships in my life so that now narrow-minded people come to tell me what I can or cannot sing". He looked back the guy and, with a broad smile and a satisfied gesture typical of a victorious teenager, he began to hum in English so that I could understand him "I’m happy, I’m happy, I’m happy, I want to live with joy, I’m Happy, I'm happy. " The stone and brick Khaju Bridge built during the mandate of Shah Abbas II around 1650, with its 127 m length is one of the best examples of Persian architecture. But nowadays the Isfahanis share videos of a bygone splendour with Bluetooth, in which blue-green waters passed placidly under it. They regret with resignation the total loss of the flow of the Zayandeh River for 11 months per year due to distant hydraulic policy decided in Tehran. Like a great and impressive beehive, it hosts tens of actors from dawn to dusk, who unwittingly perform a play with an unwritten script every day. They are spontaneous minstrels, families that protect themselves from the unbearable sun, loners of all kind looking for anonymous company or people in love. It is said that there is no couple in Isfahan who has not sought certain privacy under the shadow of some hidden arch of this spectacular construction of the Safavid dynasty avoiding the inquisitorial gazes of the police and "Gashte Ershad". Paradoxes of destiny, the Khaju Bridge, already deprived of its hydraulic reason for existing, has been converted by the Isfahan people into the particular stage of the theatre of their lives.

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V

KHAJU: HISTORIAS DE UN PUENTE SECO.

Pasaron gran parte de la mañana situadas estratégicamente en la entrada norte del puente, su estática posición, sus chadores negros y sus gafas con cristales tintados las hacían inconfundibles, eran una pareja de la temida “Gashte Ershad”, la policía femenina guardiana de las buenas costumbres. Las mujeres más veteranas parecían tener un sentido especial para detectarlas y con gestos de hartazgo y resignación se recolocaban el hiyab antes de cruzarse con ellas; las jóvenes adolescentes, absortas en su propio mundo, eran casi siempre sorprendidas y, con gestos de sumisa resignación, recibían la educada amonestación para que cubrieran su cabello debajo del hiyab. En el ocaso, hacía ya un par de horas que los cánticos de los juglares resonaban entre las bóvedas del nivel inferior del puente; de repente, de forma imperceptible, ese ambiente de sosiego y euforia colectiva se transformó en una monumental algarada provocada por un individuo impecablemente vestido que afeó la conducta del juglar. Temiendo que el individuo fuera un policía secreto del régimen me alejé prudentemente de la escena, pero media hora más tarde, cuando observé que era literalmente arrinconado por la muchedumbre, me acerqué a uno de los cabecillas que con menos disimulo le había plantado cara - y que horas atrás me había instruido sobre la importancia de la poesía de Hafiz en la cultura persa- para interesarme por lo ocurrido. Me mostró sus arrugas, me señaló su bíceps derecho y, con cara de hartazgo y ojos acuosos por la rabia contenida, me dijo literalmente “he tenido que pasar muchas penalidades en mi vida para que ahora venga la gente de mente estrecha a decirme lo que puedo y no puedo cantar”. Se dio la vuelta mirando al individuo y, con amplia sonrisa y gesto de satisfacción más propios de un adolescente victorioso, comenzó a canturrear en inglés probablemente para que yo lo entendiera “Soy feliz, soy feliz, soy feliz, quiero vivir con alegría, soy feliz, soy feliz”. El puente Khaju construido de piedra y ladrillo durante el mandato del Shah Abbas II alrededor de 1650, con sus 127 m de longitud es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura persa. Pero en la actualidad los isfahaníes comparten por bluetooth videos de un pasado esplendor en el que aguas verde azuladas transcurrían plácidamente bajo él. Lamentan con resignación la pérdida total del caudal del río Zayandeh durante 11 meses al año debido a lejanas políticas hidráulicas decididas en Teherán. Como una inmensa y espectacular colmena va alojando desde el alba al ocaso a decenas de actores que, sin pretenderlo, representan a diario una obra con guión no escrito. Juglares espontáneos, familias que se cobijan del insoportable sol, solitarios de todo tipo que buscan compañía anónima o enamorados. Se dice que no hay pareja en Isfahán que no haya buscado un cierto atisbo de intimidad bajo la sombra de algún recóndito arco de esta espectacular construcción de la dinastía safawí sorteando las miradas escrutadores de policía y de las propias “Gashte Ershad”. Paradojas del destino, el puente Khaju, privado ya de su hidráulica razón de existir, ha sido convertido por los isfahaníes en el singular escenario del teatro de sus vidas.

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YAZD Y KASHAN TWO OASIS IN THE DASHT E KAVIR DESERT.

We met at the queue of the night train to Yazd and he took advantage of the first visual contact to say “Welcome to Iran”. A couple of hours later he appeared in my wagon with sweet dates accompanied by his mother, a young Iranian girl dressed in the “hijabi” style who strove to record the scene as if it were the documentary of her life. Two days later I was on a picnic with all his family and, while his parents strove to be excellent hosts, his teenager brother, full of curiosity and vital energy, whispered in my ear: - Do you know that in my country there is not freedom? - I answered with another question, what do your parents think about it? He looked around, like someone who needs to check that nobody is in our conversation, and answered with a satisfied face: The same as me. Next morning I received an SMS: "Please do not comment anyone our meeting last night and much less what we were speaking there because in my country we are not allowed to dine with tourists for security reasons" Both Yazd and Kashan emerge as unsuspected miracles in the western boundaries of the Persian desert; of a millenary history, they were for a long time the last stop of the caravans before entering the desolate desert Dahst e Kavir. They still preserve the millenary architecture of "Sabbats" -narrow adobe alleys- and "Bagdirs" -ventilation towers combined with underground water tanks - which Marco Polo saw on one of his trips in 1272 and which have a rigorous climate that oscillates between more than 40º C in summer and -8º C in winter. They also preserve that way of life away from the bustle of the great cities and attached to the traditions and the strict orthodoxy of sharia. Here, in the Iranian desert, the proportion of "Chadorii" women is crushing and it is practically impossible to find those, who abound in Tehran and other big cities that, in a brave act of rebellion, let the hijab show her hair challenging the regime. I was remembering ,days after, the surprising sms of Aboolfazl while I was walking through the old neighborhood of Kashan running away from the burning sun; It was noon and although I was literally rubbing the adobe wall, I had to take refuge under a door frame so that the car could move slowly along the "Sabbat". When it reached my place, the car stopped literally embedding me between the house door and the one of the car. The two windows were lowered from which three voices came out saying in accord “Welcome to Iran". Immediately the teenage daughter, dressed in chador like her mother, took the initiative and she asked me in a very polite way to accompany them to her house to eat: "You are our guest, please ...” It's hard to forget their faces of frustration when, in the end, they understood that it was completely impossible to me because in a few hours I had to leave for my next destination. I said goodbye, thanking them and wishing them a good day: "Sepas go Sharam" "Ruz khubi dastec basid". Their faces lit up again with a gesture between surprise and strangeness.

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VI

YAZD Y KASHAN DOS OASIS EN DASHT E KAVIR.

Coincidimos en la cola de entrada del tren nocturno con destino a Yazd y aprovechó el primer contacto visual para decirme “Welcome to Iran”. Un par de horas después apareció en mi vagón con dátiles acompañado por su madre, una joven iraní vestida al estilo “hiyabi” que se esmeraba en grabar la escena como si se tratara del documental de su vida. Dos días después me encontraba de picnic con toda su familia y, mientras sus padres se esmeraban en ser unos excelentes anfitriones, su hermano adolescente rebosante de curiosidad y energía vital me susurró al oído: ¿Sabe usted que en mi país no hay libertad? Le contesté a la gallega diciéndole ¿qué piensan tus padres de esto? Lanzó una mirada alrededor, como quien necesita comprobar que nadie está en la conversación, y me contestó con cara de satisfacción: Lo mismo que yo. A la mañana siguiente recibí un SMS: “Por favor no comente con nadie nuestro encuentro de anoche y mucho menos de lo que allí se habló porque en mi país no tenemos permitido cenar con turistas por razones de seguridad” Tanto Yazd como Kashan surgen como milagros insospechados en las estribaciones occidentales del desierto persa; de historia milenaria fueron durante mucho tiempo la última parada de las caravanas antes de internarse en el desolador desierto Dahst e Kavir. Aún conservan la arquitectura milenaria de “Sabbats” - estrechos callejones de adobe - y “Bagdirs” - torres de ventilación combinadas con depósitos de agua subterráneos - que Marco Polo vio en uno de sus viajes en 1272 y que hacen soportable un riguroso clima que oscila entre más de 40º C en verano y -8º C en invierno. Conservan también ese modo de vida alejado del trajín de las grandes urbes y apegado a las tradiciones y a la estricta ortodoxia de la sharía. Aquí, en el desierto iraní, la proporción de mujeres “chadoríi” es abrumadora y es prácticamente imposible encontrarse con esas que abundan en Teherán y otras grandes ciudades que, en un valiente acto de rebeldía, dejar caer su hiyab mostrando su cabello y desafiando al régimen. Iba yo recordando días después el sorpresivo sms de Aboolfazl mientras recorría el barrio antiguo de Kashan huyendo del sol abrasador; era mediodía y aunque iba literalmente rozando la pared de adobe tuve que refugiarme en el hueco de una puerta para que el coche pudiera avanzar lentamente por el “Sabbat”. Al llegar a mi altura, el coche se detuvo empotrándome literalmente entre las dos puertas la de la casa y la del propio coche. Se bajaron las dos ventanillas de las que salieron tres voces que al unísono dijeron “Welcome to Irán”. Inmediatamente la hija adolescente, vestida con chador igual que su madre, tomó la iniciativa y me pidió de manera exquisitamente educada que les acompañara a su casa a comer: “You are our guest, please…”. Es difícil olvidar sus caras de frustración cuando, al final, entendieron que me era del todo imposible al estar a escasas horas de salir para mi siguiente destino. Me despedí dándoles las gracias y deseándoles un buen día: “Sepas go Sharam” “Ruz khubi dastec basid”. Sus caras se iluminaron de nuevo con un gesto mezcla de sorpresa y extrañeza.

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BANDAR-E ANZALI : THE ELONGATED SHADOW OF THE CHADORS.

Almost without realizing it, I was smoking “khelium” with some fishermen in one of the many coffee shops at Mirza Kouchak Khan Street; this is something really difficult to see in most of cities of the country. As it has happened for centuries, dozens of fish are auctioned after bring caught the previous night. While I was listening to the pipe's bubbling, I smiled as I observed the fully tattooed arm of one of them; in a somewhat arrogant tone, he smiled at me as he rolled up his sleeve to show a rude tattoo of a totally naked girl. I made a small movement to focus my camera but he stopped me abruptly: Don't take a picture of this, it’s forbidden. Back to the hotel, the young fisherman's words reminded me of what I had witnessed in Anzali Beach. They looked at the Caspian waves as statues; they must be from inland judging by their faces of joy. Grouped in a single row under umbrellas that were already useless because of the sun's position, they watched as a group of three girls enjoyed the surge despite the enormous weight of their soaked clothes. Unexpectedly an accusing finger and some beeps interrupted the scene; they came from a group of women dressed in integral chador and white visors. Apparently, the soaked hijab by some of the girls had become counterrevolutionary, showing more hair than allowed. I was surprised by the meekness of the girls and their fiancés, one of whom watched the scene from the sand and made effusive signals for the hijab to go up. For a moment I thought I was back at the northern entrance of the Khaju Bridge in Isfahan where the "Gashte Ershad" women watch over the fulfillment of the sharia. Next day, and again I was in Mirza Kouchak Khan Street. I spent a good time playing a game of billiards with a former captain, already retired, from the Iranian Navy and with a large cohort of public. While the sailor reluctantly admitted my victory, beginner's luck without question, I became interested in the strange room’s location, as a stilt house, in the room's back of one of the coffee shops in the port city. With a gesture, between tiredness and impotence, he told me that this was due to the gambling is not allowed in Iran. Too many prohibitions in my country finally sentenced in a low voice.

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VII

BANDAR E ANZALI: LA ALARGADA SOMBRA DE LOS CHADORES.

Casi sin darme cuenta me encontraba fumando “khelium” con unos pescadores en alguno de los muchos bares de la calle Mirza Kouchak Khan, algo realmente difícil de ver la mayoría de ciudades del país. Como viene ocurriendo desde siglos, habían tenido lugar decenas de subastas del pescado capturado la noche anterior. Mientras escuchaba el borboteo de la pipa de agua, sonreí sorprendido al observar el brazo totalmente tatuado de uno de ellos; en tono algo arrogante, me devolvió la sonrisa mientras se levantaba la manga para dejar al descubierto un burdo tatuaje de una chica totalmente desnuda. Hice un pequeño movimiento para enfocar mi cámara, pero él me detuvo bruscamente: No hagas una foto de esto, está prohibido. De vuelta al hotel, las palabras del joven pescador me hicieron recordar lo que días atrás había presenciado en Anzali Beach. Observaban, como estatuas, las olas del Caspio, debían ser del interior del país a juzgar por sus caras de júbilo. Agrupadas en fila única bajo unas sombrillas que eran ya inútiles por la posición del sol, observaban cómo un grupo de tres chicas jóvenes disfrutaban del oleaje a pesar del enorme peso de su ropa empapada. De forma inesperada, un dedo acusador y unos pitidos interrumpieron la escena; provenían de un grupo de mujeres vestidas con chador integral y viseras blancas. Al parecer, el hijab empapado en agua de alguna de las chicas, le había salido contrarrevolucionario enseñando más cabellera de lo permitido. Me sorprendió la mansedumbre de las chicas y del prometido de una de ellas que observaba la escena desde la arena haciéndole efusivas señales para que se lo subiera. Por un momento creí estar de nuevo en la entrada norte del puente Khaju de Isfahán donde las “Gashte Ershad” velan por el cumplimiento de la sharia. Al día siguiente, y de nuevo en Mirza Kouchak Khan, pasé un buen rato jugando una partida de billar con un antiguo capitán, ya jubilado, de la marina iraní y una nutrida cohorte de público. Mientras el marino admitía a regañadientes mi victoria, sin duda la suerte del principiante, me interesé por la extraña ubicación de la sala, a modo de palafito, en la trastienda de uno de los bares de la ciudad portuaria. Con un gesto, mezcla de hartazgo e impotencia, me dijo que eso era así porque el juego no está permitido en Irán. Demasiadas prohibiciones en mi país, sentenció finalmente en voz baja.

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THE IRANIAN PEOPLE . SONS OF THE REVOLUTION.

I knew I could go in and take as many photos as I wanted. The Iranians, for whom mosques are much more than a place of prayer, not only allow you to enter, but invite you to share even the most private moments of prayer with them. Even so, I kept discreetly under the door of the Azam Korsi mosque in Kashan watching the parishioners, all of them men, raise their evening prayers. Suddenly, a middle-aged man invited me effusively to enter, telling me with his face that I was missing out on something important. Considering my reticence he asked me for a photo with to who appeared to be his father. Finally he grabbed me by the shoulders while giving me four kisses, two and two, like those of the grandmothers of always. Shortly before, while I walking around the mosque, I was approached by a teenager on a bike whose pace slowed down to start a conversation. While he was asking me about my country and my opinion about yours, a mature man with a disheveled appearance approached him and in a kind and condescending manner whispered something in his ear. The man quickly walked away apologizing for the interruption and immediately, the teenager, ashamed, got off the bike apologizing for not having done it before. This teenager was very different from the ones I met days later at Khaju Brigde in Isfahan. In a completely unknown way by me until now, their behavior was defiant and their attitude mocking. Determined to solve the situation, I turned to the one who seemed to be the group's leader and said in an exaggeratedly serious tone: as far as I know the Iranians are friendly and polite people, and you are bothering me. His four fellows automatically grabbed his arms, apologizing while they moved him away. Encounters like these happen one after another, day after day, in today's Iran. Encounters like these corroborate the simple idea that a country is great, not because of its extraordinary landscapes, nor because of its impressive architecture, nor because of its millenary culture, not even because of the political regime of the moment or its leaders. Without its people, they are all emotional deserts.

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VIII

LOS IRANIES. HIJOS DE LA REVOLUCION.

Sabía que podía entrar y tirar todas las fotos que quisiera. Los iraníes, para los que las mezquitas son mucho más que un sitio de oración, no sólo te permiten entrar en ellas, sino que te invitan a compartir con ellos hasta los más privados momentos de oración. Aun así, me mantenía discretamente bajo el umbral de la puerta de la mezquita Azam Korsi de Kashan observando cómo los feligreses, todos hombres, elevaban sus plegarias vespertinas. Repentinamente un hombre de mediana edad me invitó efusivamente a entrar diciéndome con su cara que algo importante me estaba perdiendo allí afuera. Ante mi reticencia me pidió una foto junto al que parecía ser su padre. Finalmente me agarró de los hombros mientras me daba cuatro besos, dos y dos, como los de las abuelas de toda la vida. Poco antes, mientras paseaba por los alrededores de la mezquita, se me acercó un adolescente subido en una bici cuyo paso aminoró para entablar conversación. Mientras me lanzaba, una tras otra, preguntas sobre mi país y se interesaba por mi opinión sobre el suyo, se le acercó un hombre maduro de aspecto más bien desaliñado que de manera amable y condescendiente le susurró algo al oído. El hombre y se alejó rápidamente disculpándose por la interrupción. Inmediatamente, el joven, avergonzado, se bajó de la bici pidiéndome disculpas por no haberlo hecho antes. Este joven era muy diferente a los que me encontré días después en Khaju Brigde en Isfahán. De forma totalmente desconocida por mí hasta el momento, su comportamiento fue desafiante y su actitud burlona. Decidido a cortar por lo sano me dirigí al que parecía ser el líder del grupo y le dije en tono exageradamente serio: hasta donde yo sé los iraníes sois gente amable y educada y vosotros me estáis molestando. Automáticamente sus cuatro colegas lo agarraron de los brazos pidiéndome disculpas mientras lo alejaban. Encuentros como éstos se suceden uno tras otro, día tras día, en el Irán actual. Encuentros como estos corroboran la simple idea de que un país es grande, no por sus paisajes extraordinarios, ni por su impresionante arquitectura, ni por su cultura milenaria, ni siquiera por el régimen político del momento o por sus líderes. Sin su gente, todos son desiertos emocionales.

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TALKING WITH MOLANA.

I'm iron resisting the strongest magnet there is. It was written in the thirteenth century by one of the great sufi and mystic poets of Persian origin, author of the Masnavi-ye Manavi known as the Persian Qur'an and inspirer of the Whirling Dervish order, paradoxically banned nowadays in Iran. All of them were born within the current Islamic Republic of Iran and they could choose praises to spring or almond blossoms. They could choose to speak about mystical union with the Supreme Being, about the emotion of human love or to praise music and dance as the way to reach ecstasy. But they chose, sometimes with courage, sometimes with fear, to speak about pain, fear, walls, resistance, freedom and hope. And it happens that the poetry of Yal훮l ad-D카n Muhammad R큰m카 , known as Molana, transcends its origins and its time, puts each of us in front of the mirror and, like a shy but powerful ray of light, alerts us exquisitely to the dangers of self-complacency because we tend to judge the other's walls as their prison and the owns as our strength. .

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IX

CONVERSACIONES CON MOLANA.

Soy hierro resistiendo el imán más fuerte que hay. Lo escribió en el siglo XIII uno de los grandes poetas y místicos sufís de origen persa, autor del Masnavi-ye Manavi conocido como el Corán Persa e inspirador de los derviches giróvagos , paradójicamente prohibidos en el Irán actual. Todos ellos nacieron dentro de la actual República Islámica de Irán y pudieron elegir alabanzas a la primavera o a los almendros en flor. Pudieron elegir hablar de la unión mística con el Ser Supremo, de la emoción del amor humano o elogiar la música y la danza como el camino para alcanzar el éxtasis. Pero eligieron, a veces con valentía, a veces con temor, hablar de dolor, miedo, de muros, de resistencia, de libertad y de esperanza Y es que la poesía de Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī más conocido como Molana transciende sus orígenes y su tiempo, nos pone a cada uno de nosotros frente al espejo y, como un tímido pero potente rayo de luz, nos alerta de forma exquisita de los peligros de la autocomplacencia porque solemos juzgar los muros del otro como su prisión y los propios como nuestra fortaleza.

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Dedicado a todos los que luchan por derribar muros , propios y ajenos.

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