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Nuestra satisfacción fue acompañada de un poco de disgusto al pensar que, seguramente, no habría un solo universitario francés de cierto renombre que nos apoyase de igual modo. Cierto que fue un disgusto ligero, pues nos hallábamos en los momentos en los que iban a aparecer en las paredes de la Sorbona inscripciones como éstas: «Profesores, ¡queréis hacernos viejos!» y «¡La Imaginación al poder!> Nuestro «Manual de embellecimiento de la vida» se compondrá, si Dios nos concede un poco más de tiempo, de cinco volúmenes. El hombre eterno es un ensayo y una fantasía sobre el tema de las civilizaciones desaparecidas. El hombre infinito tratará de la condición sobrehumana. El hombre en la cruz, de los riesgos y oportunidades de esta civilización; de la apuesta sobre las probabilidades. El hombre comprometido, del contacto con inteligencias diferentes, en los cielos y aquí abajo. El hombre y los dioses del futuro desarrollará la idea de que es probablemente imposible crear un mito nuevo, pero que el advenimiento de semejante mito es indispensable. Desde hace diez años, hemos estado reuniendo la documentación necesaria para la composición de este Manual. En lo que atañe a este primer volumen, y aparte de centenares de corresponsales de todo el mundo a los que hemos expresado nuestro agradecimiento, damos especialmente las gracias a Paul Émile Victor, director de las expediciones polares francesas, que realizó, a petición nuestra, un estudio sobre el enigma de los mapas de Piri Reis, y nos autorizó a reproducirlo aquí; a nuestro amigo y colaborador en Planéte, Aimé Michel, que nos permitió utilizar su artículo sobre los trabajos de Leroi Gourhan y el arte de las cavernas, así como varias notas sobre la ciencia y los ingenieros de la Antigüedad, y a Madame Freddy Bémont, profesor auxiliar de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Nanterre, que nos ayudó particularmente en la redacción de los capítulos sobre Numinor, las ciudades de Catal Huyuk y el Imperio de Dédalo. Este Manual no aspira a una categoría científica. Lo prudente, incluso a escala planetaria, es limitar el propio ámbito. Nuestro ámbito es la poesía. Pero la poesía -como también la Ciencia - saca lo que puede de todas partes, con el fin de

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

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