Page 57

57

montaña de conjeturas», Donnelly sitúa el Paraíso Perdido en el lugar que ocupa el actual océano Atlántico. Los dioses de la Antigüedad son, los Señores del continente sumergido. Como su precursor Donnelly, el psicoanalista Velikovskv, partiendo de una tesis astronómica discutible (Venus fue, al principio, un cometa desprendido de Júpiter, que rozó por dos veces la Tierra), explica el Génesis y el Éxodo, y justifica la Escritura por el recuerdo de una tremenda catástrofe física. ¿No se podrían establecer hipótesis que, sin ser menos fantásticas, prescindiesen un poco más de lo inverosímil? Vamos a intentarlo. Desde que, en los albores de la sociedad industrial, el astrónomo Jean-Sylvain Bailly pensó que otros hombres, en tiempos muy remotos, pudieron poseer un conocimiento técnico, esta idea se ha abierto camino. No sólo en el campo de la fantasía, sino también en el de los hechos exhumados. «El hombre no esperó al siglo xx para sacar provecho de la Tierra», dice Korium Meguertchian, doctor en ciencias del Servicio Geológico armenio. Acaba de descubrir (en 1968) la fábrica más antigua del mundo en Medzamor, en el glacis armeniosoviético. Según él, la leyenda de los sacerdotes del fuego, transmitida por los vecinos y los invasores de Medzamor, no es más que el recuerdo de los obreros de un complejo metalúrgico que data del tercer milenio. Y estos obreros, «enguantados, cubierta la boca con un filtro protector, se parecían como hermanos a los proletarios del Creusot, de Essen o del Donetsk». En esta ciudad metalúrgica, levantada sobre capas más antiguas, donde están enterradas instalaciones fabriles de la Prehistoria, se trataba un mineral de importación. El periodista científico Jean Vidal (Science et Vie, julio de 1969), a su regreso de la Armenia soviética, donde investigó junto a Meguertchian y sus colegas, escribe: «Redactar la lista de los objetos encontrados sólo equivaldría, de momento, a hacer un inventario rudimentario, pues Medzamor oculta aún muchas cosas ignoradas. Pero entre estos objetos hay uno que llena de asombro a los historiadores de la metalurgia. Se trata de la pinza Brucelles, de acera, de la que se han encontrado muchos modelos en capas correspondientes a principios del primer milenio. La Brucelles, especie de pinza de depilación, permite al químico y al relojero sujetar los microobjetos que son incapaces de manipular.» «Medzamor -prosigue- fue fundada por sabios formados en la escuela de civilizaciones anteriores, que aportaron a su edificación una suma de conocimientos adquiridos en el curso de un período oscuro e incierto, que bien merece el nombre

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you