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¿Qué sabemos de Dédalo? Hijo del dios Ares, vio la luz en Atenas. Practicó, simultáneamente,

la

mecánica,

la

arquitectura

y

la

cultura,

innovando

constantemente en cada uno de estos campos. Tenía un sobrino y discípulo, llamado Talos. Envidioso de su habilidad, lo arrojó desde lo alto de la Acrópolis; después, se desterró él mismo a Creta. La leyenda, o él mismo, dieron más tarde aquel nombre a un robot gigantesco de su invención. Los dioses se habían repartido la Tierra. La Atlántida (luego Creta, según nosotros) correspondió a Poseidón (Neptuno). En esta fase, nos chocan los múltiples papeles que representan los toros en el mito. Un dios (Zeus, según algunos historiadores) toma la forma de este animal para raptar a la joven Europa, a la que lleva a nado hasta Creta y de la que tiene tres hijos: Minos, Sarpedon y Radamante. Minos, convertido en rey de la isla, se casa con Pasifae. Y ésta se enamora de un toro, como su suegra Europa. En este momento, Dédalo trabaja ya en la Corte de Minos. Como es escultor, esculpe una ternera de madera. Después vacía la estatua. Pasifae se introduce en ella y, de este modo, puede satisfacer su pasión. Desenlace: el hijo que nace de este amor tiene cuerpo de hombre y cabeza de toro. Es el Minotauro. Para ocultar a las miradas del pueblo ese hijo bastardo que le avergüenza, Minos pide a Dédalo que construya el Laberinto. El toro seguirá representando un papel preponderante en los mitos cretenses y, después, en los griegos. Minos muere por no haber sacrificado el toro que Poseidón hizo surgir del mar. El séptimo trabajo de Hércules, que se realiza en Creta, consiste en domar un toro salvaje. Prometeo será encadenado por haberle gastado una broma a Júpiter, dándole a comer la grasa y los huesos del toro de un sacrificio. También volveremos a encontrar el toro en Egipto y en la India. Pero, ¿qué hace Dédalo, escultor, mecánico, ingeniero, investigador? Se puede interpretar el mito en función de la psicología profunda. También podemos imaginarnos a Dédalo practicando experimentos de genética; buscando la manera de producir seres híbridos con el animal-dios; realizando ensayos de inseminación. La musa popular bordará en seguida un relato fabuloso a base de esos hechos. Pero, mirándolo de otro modo, ¿quién es Dédalo? Así como hubo, no un soberano llamado Minos, sino todo un linaje de reyes que llevaron este nombre, ¿por qué no se puede imaginar una corporación de Dédalos, varias generaciones de Dédalos, pertenecientes a alguna hermandad de investigadores y técnicos, cuyos trabajos revisten, para los no iniciados, un aspecto mágico?

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

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