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aproximadamente en un mes. Con la aparición del caballo de tiro, el mismo comercio pudo realizarse en forma de pasta y de encurtidos, transportados, en parte, en embarcaciones fluviales, y en parte, en pesadas carretas que representaban el mismo papel económico que nuestros actuales ferrocarriles.

El

caballo de sirga, al generalizar la tracción de pesados cargamentos en los ríos de curso lento de Alemania y de Flandes, abrió hasta tal punto el camino de la civilización a estos países, que su papel igualó muy pronto al de la Europa mediterránea y acabó por eclipsarlo. Fue, pues, en parte, gracias a los mogoles, que la civilización se implantó en el norte de Europa. Sin embargo, ¿quién lo recuerda, y qué sitio ocupan los mogoles en la historia oficial del progreso?

Una vez establecida la idea, surgen innumerables ejemplos. Así, ningún lazo une a los abstractos de la ciencia helenística del siglo II antes de Jesucristo con los ingeníeros de Alejandría, que, en la misma época, descubrieron, entre otras cosas, el motor de reacción, la famosa «bola de Herón—, que, veinte siglos más tarde, proporcionaba a Jean Jacques Rousseau un éxito de curiosidad. La historia de los inventos es desmesurada; la historia de la Ciencia es estrecha. La Ciencia es un río; la invención es un océano. La Ciencia es conquista y reto para la mente; la invención es la Naturaleza misma, agitándose en el hombre. La Ciencia es cálculo en relación con lo posible; la invención es victoria ciega sobre lo imposible. En este sentido, la invención es magia. Pero estamos hasta tal punto alienados por la ideología, que creemos sinceramente que la Naturaleza permanece muda, si no tenemos sobre ella nuestras ideas actuales. Asi, nuestra cultura nos separa de la realidad dinámica de los mundos desaparecidos, como nuestras ideas modernas sobre el hombre nos separan de las profundidades y de las amplitudes de la naturaleza del hombre, de las regiones oscuras en que el genio de la creación supera al genio de la reflexión, donde el hacer, indiferente al saber, se adelanta a éste. El genio humano: si unimos a esta expresión el poder de ser causa, la asociamos a una facultad de la libertad. En este sentido, es una expresión y un concepto modernos. Los Antiguos veían el genio en los dioses, o en el recuerdo de los gran-

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto