Page 202

202

causas políticas. Al registrar las tumbas de los bárbaros que, a partir del siglo v, se instalaron sobre los despojos , de aquél, se comprobó, con sorpresa, que sus armas eran mejores que las de los romanos, por ser su acero de más alta calidad, así como sus armaduras, los arneses de sus caballos e incluso sus utensilios. Más aún: los feroces hunos, de los que, al cabo de los siglos, conservaremos aún un recuerdo espantoso, gracias al testimonio de los últimos cronistas latinos, resulta que aportaron inventos de los que ningún pueblo europeo tenía la menor idea, y menos que nadie los griegos, tan hábiles en descifrar los secretos del Universo. En efecto, a aquéllos y a los mogoles debemos la herradura, las guarniciones racionales de los caballos, con su collera rellena, el fieltro e incluso, indirectamente, ¡la imprenta! En lo que atañe a la imprenta, los hechos, largos y complicados, pueden resumirse de la manera siguiente: a principios de nuestra Era, los chinos inventan el arte del grabado sobre madera; los mogoles invaden China y la India; en este último país, aprenden... el juego de naipes, distracción predilecta del soldado ocioso. Para renovar sus barajas, gastadas en las noches de guardia, utilizan la técnica china del grabado, que transmiten después a Europa. Los monjes occidentales se apoderan del invento, no para fabricar barajas, sino estampas piadosas. Un holandés concibe la idea de separar, en dos objetos diferentes, el grabado que representa la imagen y el que contiene la leyenda, a fin de combinar diversas imágenes y leyendas, practicando una permuta. Después, también en Holanda y en Alemania del norte, otros inventores separan las letras unas de otras. Y, por último, Gutenberg inventa los diferentes dispositivos que aún se emplean en la actualidad: la prensa, la tinta de negro animal, la aleación metálica de los caracteres. Sólo teniendo en cuenta estos dos inventos las guarniciones modernas del caballo y la imprenta (ésta indirectamente)-, nos vemos obligados a confesar que el aporte de los mogoles a Occidente contribuyó más a la transformación de este que toda la admirable ciencia griega, al menos hasta el Renacimiento. Ahorabien,

la base científica de la imprenta y de la

guarnición con collera es absolutamente nula. En los tiempo de la grandeza de Roma, las ocas, cuya cría constituía una especialidad de Gran Bretaña, eran transportadas a Italia por recuas que hacían el viaje a pata y eran conducidas por veinte intermediarios a través de la Galia, desde Calais hasta los Alpes,

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

Advertisement