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de Nantes y se anexionó la famosa, Marche, dando así sus lindes al futuro Ducado, que son actualmente los de los cinco departamentos bretones. Cegado por sus triunfos, Numinoë se convirtió en conquistador. Invadió Anjou, Maine y el Vendòmois. Murió el 7 de marzo de 851 y fue enterrado en la abadía de SaintSauveur de Redon, fundada bajo su patrocinio por Conwoion, arcediano de Vannes, y que llegó a ser una de las más brillantes abadías bretonas. Sin embargo, Numinoë había tenido tiempo de trazar las líneas generales de una reforma política, administrativa y religiosa. Como era vannetés, trasladó el centro político del país de Nantes a Vannes. Reorganizó y delimitó los obispados del Norte (St-Pol-de-Léon, Tréguier, St-Brieux, St-Malo y Dol), despojándoles, por lo demás, de su carácter monástico. Depuró el clero del Sur, tradicionalmente galorromano, y trató de apartar a toda la Iglesia bretona de la obediencia de Tours, proponiendo la creación de una nueva metrópoli, bretona, en Dol. La figura de Numinoë no carece de grandeza ni de mérito. Es uno de los pocos soberanos bretones que consiguió una cohesión perfecta en un país poco inclinado a la unidad y desgarrado como en tiempos de los galos y de los bretones insulares, por querellas intestinas y luchas de preeminencia muy acordes con la mentalidad céltica. Pero esta cohesión no duraría mucho tiempo. Parece evidente que este Numinoë fue el jefe celta supremo de la época, el Pendragon cuya autoridad se extendía sobre todo el celtismo y que, por la propia fuerza de su nombre, pretendía ser de Numinor.

Nos parece mucho más lógico considerar las ciudades desaparecidas que menciona la literatura céltica, aunque ninguna de ellas lleve el nombre de Numinor. Estas desapariciones coinciden, por lo demás, con cataclismos naturales. Hacia el año 1200 antes de J. C., descendió en Europa el nivel de los mares, de los lagos y de los pantanos, y esta disminución de la humedad trajo consigo una aceleración del progreso. Pero a fines de la Edad del Bronce, o Primer Período de Hallstatt (ap. 530 a. de J. C.) se produjo un nuevo cambio climático. Después de unas lluvias torrenciales, que provocaron inundaciones, las

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

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