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de la prosperidad. Más de mil quinientos años después de que los romanos prohibiesen el druidismo (sobre todo después de haberse convertido al cristianismo), Goethe tuvo noticia de esta tradición, que perduraba en ciertas regiones y particularmente en Alsacia, y habló de ella a sus amigos y, después, la celebró en sus escritos. Pero el muérdago, muy raro en Alemania, fue remplazado por la rama de abeto Inmediatamente, los emigrantes propagaron la costumbre en toda Europa y en América del Norte. En la actualidad, se ha extendido a Asia, e incluso en los hogares musulmanes de Teherán se iluminan, el 25 de diciembre, los árboles de Navidad cargados de regalos, sin dar el menor sentido religioso a esta manifestación que, por lo demás, es estrictamente profana y simplemente tolerada por la cristiandad.

Todo esto parece alejarnos considerablemente de Numinor. En realidad, convenía, para hacer creíble la existencia de una ciudad de la que no subsiste rastro alguno, pero cuyo esplendor es cantado por las leyendas, mostrar que es, al menos, probable, dado el nivel cultural, artístico espiritual de la sociedad céltica. Alguien trató de relacionar su nombre con el más reciente de Numinoë, muy posterior a la época céltica, y cuya historia vamos a referir para mejor refutar esta hipótesis. En el año 824 de la Era cristiana, el rey Ludovico Pío nombró duque de Bretaña y señor de los bretones al conde de Vannes, que se llamaba Numinoë. Al principio, Numinoé se mostró aparentemente leal a Ludovico Pío. Pero cuando los hijos de éste se disputaron el Imperio, recobró su absoluta libertad de acción, actuó como verdadero soberano, organizó la unidad bretona y se ganó, por ello, el título de «Padre de la Patria». Habiéndose declarado en favor de Lotario, soberano alejado y, por ello, poco molesto, desafió abiertamente a Carlos el Calvo. Éste llevó a cabo una expedición para someterle y apoderarse definitivamente de la península. Pero fracasó, pues, el 22 de noviembre de 845, fue derrotado en Ballon, al sur de Rennes, y obligado a reconocer la autoridad de Numinoë en Bretaña. Pero Numinoë no se contentó con esto, sino que se apoderó de Rennes y

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto