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con examinar, en las costas de Irlanda, fortalezas o muros de granito que fueron fundidos en un espesor de cincuenta centímetros por un arma singularmente parecida al láser o a una fusión termonuclear. Además, se les atribuye la erección de los megalitos. Su punto de partida está relacionado con un crimen, como en el episodio de la caída judeocristiana (y quizá, también, al de la desaparición de Numinor). Este crimen se dice cometido por Morrigana (demonio de la noche), hija de Bu-an (el Eterno), o de Ernmas (el Asesinado), llamado también Bodb (la Corneja). Sea de ello lo que fuere, los dioses solares hicieron inclinar la lanza del lado del fuego y por consiguiente, la muerte, considerada desde otro ángulo. En efecto, si en las grandes civilizaciones de Asia y de Grecia el sol tiene, sobre todo, la condición de creador-fertilizador, y simboliza la victoria del espíritu sobre la materia, su ocaso guarda también relación con la decadencia y la desaparición; y así, si engendra al hombre, lo devora también. Sin embargo, Lug, el más importante dios solar, representa, sobre todo, un papel benéfico y posee grandes cualidades. Es señor indiscutible de las artes, tanto de la paz como de la guerra. Recibe el título de Sahildanach (literalmente, politécnico, herrero, carpintero, poeta, campeón, historiador, hechicero). Desempeña todas las actividades superiores de la tribu. Posee una lanza mágica, que hiere por sí sola al enemigo que amenaza al dios. Su arco es el arco iris y en Irlanda, la Vía Láctea recibe el nombre de «Cadena de Lug». En cambio, el brillo de su rostro impide que se le pueda mirar a la cara lo cual recuerda el fenómeno que la Biblia denomina «la Gloria del Señor», y la ciencia-ficción «los Grandes Galácticos». También tiene algunos rasgos de Mercurio;y, por otra parte, no hay que olvidar los desastrosos efectos de la claridad y de la luz en ciertos mitos griegos, como el de Icaro, en Creta. Dagda raya a menor altura. Dios de los músicos, encanta, aunque no suscita una gran veneración. Con su arpa mágica, toca sucesivamente los aires del sueño, de la risa, de la tristeza, y sus oyentes duermen, ríen o lloran. Esto recuerda un poco las virtudes de ciertos temas musicales de la India. Algunos de ellos tenían incluso el poder de matar a los que los escuchaban, si eran tocados intempestivamente.

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto