Page 178

178

los esquimales iglulik, que viven en Canadá, los hombres, cuando llegaron a la tierra, vivieron, en la oscuridad; nada concreto se dice sobre su origen.) Entonces, no había ningún animal, y el suelo proporcionaba una alimentación pobre y escasa. Pero un solitario recibió la visita de espíritus que venían de otra parte. estos le aconsejaron que descendiese a la casa de la madre de los animales marinos. Siguió el consejo, y se sumergió. Trajo de allí (cosa curiosa) piezas de caza y no pescados, y, al propio tiempo, la alegría para sus semejantes. También puede observarse, entre los celtas, que el señor de los alimentos, Aryaman (etimológicamente, protector é los arios o indoeuropeos), representa un doble papel. En esto se parece un poco a Jano. Tarmbién existe en el mazdeísmo. Pero su ambigüedad -su benevolencia, opuesta al terror que inspira a veces- no subsiste entre los persas. En la religión de éstos, existen dos fuerzas opuestas: el genio del bien, Ahura Mazda, y el del mal, Ahrimán, que es también poder de las Tinieblas. También encontramos esta oposición en su arte particularmente en la fachada de los edificios, e n que los arquitectos combinaban efectos de luz y de sombra, obtenidos con relieves y concavidades. Muchos monumentos aqueménidas lo atestiguan. Y es permisible imaginar este mismo carácter en los edificios de Numinor. Pero otro elemento viene a sumarse al agua y a la tierra: la luna, cuyo culto figura en las más antiguas leyendas. Como en todos los pueblos de la Antigüedad, se le presta adoración, no por ella misma, sino por su intervención en todas las formas de la vida. La luna ejerce una fuerza en el crecimiento de los vegetales, en los períodos femeninos y en las mareas. Por otra parte, las fases creciente y menguante permitieron a los celtas adquirir nociones precisas de duración y de medida. Así, pues, los primeros cultos se dedican a nuestro planeta y a su satélite, sin olvidar la superioridad otorgada al agua. Pues la inmersión en ésta «simboliza el retorno a lo preformal», y la salida del agua, el acto cosmogónico de la creación. Debido a esta continuidad inmutable, el oscuro mundo subterráneo, que inspira al principio un terror comprensible, pierde después este aspecto;.pues el País de los Muertos es también el Mag Mell: la llanura feliz de los Campos Elíseos, y TIR-NA-NOG, la tierra de los Jóvenes. Pero, a partir de cierto momento que no se puede precisar, los dioses subterráneos y acuáticos son remplazados por otros, venidos del espacio. Parece que esta sustitución indica una conmoción, una conquista. Los invasores son los hijos de MIL, que venció a los TUATHA-de-DANANN. Éstos disfrutaron de inmenso poder durante treinta siglos. Para convencemos de esto, basta

Larebelión de los brujos  
Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

Advertisement