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El transformismo lamarckiano fracasa, pero Darwin reconcilia esta noción con la idea general de evolución... proponiendo una explicación mecanicista a la transformación de las especies. Se acumulan mutaciones insensibles, y la Naturaleza escoge, en función de la selección. Pero, ¿con qué prodigioso juego de casualidades consiguió la Naturaleza crear un órgano tan perfecto como el ojo de los vertebrados superiores? Darwin confesaba que no podía pensar en esto sin que le acometiese la fiebre. Por lo demás, era un intelectual carente de fanatismo, prodigiosamente abierto y aventurero, que hacía, sólo por ver, lo que él llamaba «experimentos idiotas», como tocar la trompeta a unas enredaderas. Y Wallace, tan abierto como él, fue un pionero de la Parapsicología. Pero ni las mutaciones insensibles, ni las mutaciones bruscas de De Vries, conseguirán justificar el principio de selección natural y, en suma, de evolución planificada. ¡Extraña historia la del reptil, cuando empezó a salirle una punta microscópica de ala! ¡Y más extraña aún, si una alita pequeña y verdadera le salió de un solo golpe! ¡Qué prodigiosas coincidencias de casualidades las que, a través de mutaciones insensibles, condujeron a un órgano tan perfectamente elaborado como el ojo del tigre! ¡Y qué formidable producción de monstruos enfermizos, con las bruscas mutaciones! ¿Cómo puede actuar la selección natural en estas condiciones? «Firmemente resueltos a no poner en duda la evolución -escribe Berl- Bergson y toda la ciencia de su tiempo reconocen que no tienen la menor idea de los mecanismos por medio de los cuales se produce esta evolución. El golpe teatral más estupendo es la conclusión de Bergson: ya que no podemos explicar la evolución de los fenómenos, es necesario y suficiente explicar los fenómenos por la evolución. Atribuir a ésta un poder creador, un "impulso vital" que empuje a los seres evolutivos, aunque no encontremos en éste rastros de aquélla. Si no comprendemos cómo pudo formar la evolución el ojo del hombre, razón de más para decir: la evolución ha formado este ojo. Huelgan los mecanismos determinantes, puesto que la evolución determina por sí sola. »Al padre Teilhard le bastará con seguir este camino real; lo encontró trazado por entero. »Por un extraño movimiento de regreso, la evolución, que antaño se decía hija del determinismo y pretendía proceder de él y ser su consecuencia necesaria, se vuelve contra él, lo niega, reniega de él con un desdén que muy pronto ni siquiera tratará de disimular. No afirma que los efectos tengan causas; no quiere

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

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