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regiones del Globo habitadas por las diversas razas del Paleolítico (en realidad, las únicas regiones en que encontramos sus huellas), ¿cómo pudieron sobrevivir estos pueblos? La idea de «reservas» acude en seguida a nuestra mente, y, en especial, de reservas de trigo silvestre; pues, de una parte tales especies de trigo existieron mucho antes que la agricultura, y, de otra, el trigo conserva sus virtudes (nutritivas, entre otras) durante varios miles de años: los stocks de las tumbas egipcias nos dan una prueba de ello. Pero ni siquiera esta idea es sencilla: presupone nociones de previsión, de anticipación. Si se acumularon reservas, esta operación tuvo que empezar siglos antes de la invasión de los hielos; es decir, hubo que profetizar la plaga. Este razonamiento fue singularmente confirmado por un artículo publicado en el N.' 6 (1965) de la revista rusa Técnica y Juventud. Veamos los hechos: en noviembre de 1957, durante unos trabajos de excavación para la reconstrucción de Hamburgo, dirigidos por el ingeniero Hans Elieschlager, aparecieron unas piedras gigantescas semejantes a cabezas humanas. El profesor Mattes, arqueólogo alemán, procedió a su estudio y llegó a la conclusión de que se trataba de objetos esculpidos por la mano del hombre en fecha anterior a la época glacial. Bajo la dirección del profesor Mattes, se encontraron otros en capas de arcilla que tenían, al menos, esta antigüedad. Según el profesor, no puede tratarse de un juego de la casualidad. Mattes encontró incluso figuras con doble rostro: si se las hace girar ciento veinticinco grados, la cara de hombre se transforma en cara de mujer. El arqueólogo ruso Z. A. Abramov descubrió también piedras parecidas. El autor del artículo ruso, V. Kristly, añade: «La clásica imagen que reproducía figuras hirsutas, envueltas en pieles de animales, de rostro simiesco, y frotando estúpidamente dos pedazos de sílex, es una pesadilla de arqueólogo clásico, que nada tiene que ver con la realidad.» Los arqueólogos no podrán dejar de reconocer, un día, que, en el fondo, nada saben de lo ocurrido antes de la glaciación.

Y esto nos lleva a la segunda cuestión:

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

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