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zón.>, o, mejor dicho, como seres inteligentes, de forma humanoide, provistos de casco y caparazón, de un «cuerpo doble». Tal vez se trataba de visitantes venidos de un planeta enteramente cubierto por las aguas. En un cilindro asirio, vemos al Akpallu llevando unos aparatos sobre la espalda y acompañado de un delfín. Alejandro Polihistor da fe de un repentino florecimiento de la civilización después del paso de Oanes, Cosa que concuerda con las observaciones de la arqueología sumeria. El sumerólogo Thorkild Jacobsen, de la Universidad de Harvard, escribe: < Súbitamente,

cambia el panorama. La civilización mesopotámica, que

estaba sumida en la oscuridad, se cristaliza. La trama fundamental, el armazón en el interior del cual tenía Mesopotamia que vivir, que formular las más profundas preguntas, que valorarse y valorar el Universo para siglos Venideros, estallaron de vida y cumplieron su fin>. Cierto que, después de los trabajos de Jacobsen, se han descubierto en Mesopotamia restos de ciudades aún más antiguas, lo cual hace presumir una evolución más lenta. Sin embargo, persiste el misterio de los visitantes, reforzado por el estudio de los sellos cilíndricos asirios, en los que Sagan cree descifrar el Sol rodeado de nueve planetas, con dos planetas más pequeños en uno de los lados, así como otras representaciones de sistemas que muestran un número variado de planetas para cada estrella. La idea de los planetas girando alrededor del Sol y las estrellas no aparecen hasta Copérnico, aunque encontremos algunas especulaciones precoces de este orden entre los griegos. La particular densidad de acontecimientos inexplicables, referidos por las leyendas del Próximo Oriente, plantea un problema. La Arqueología ha puesto al descubierto vestigios de tecnología, como el horno de reverbero de Ezeón Gober, en Israel, o el bloque de vidrio de tres toneladas enterrado cerca de Haifa. La aparición, en esta región del mundo de técnicas, de ideas nuevas, de religiones, como si se tratase del crisol de la historia humana, suscita la siguiente pregunta: ¿Fueron escogidos estos lugares por los Maestros venidos de las estrellas? ¿Cómo, y por qué? Sagan imagina cinco orígenes posibles de los visitantes: Alfa del Centauro, Epsilon del Eridano,

61 del cisne, Epsilón del Indio y Tau de la ballena,

a quimce años luz de nosotros. Y concluye: <Historias como la leyenda de Oanes, y las figuras y textos más antiguos concernientes a la aparición de las

Larebelión de los brujos  
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La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto

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