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visitantes de la remota estrella, hayamos progresado aún más y no lo hayamos destruido todo.» Chklovski, más escéptico o menos lírico, considerando el abismo del tiempo pasado, reconoce que “hay una posibilidad diferente de cero de que la Tierra haya recibido visitantes del espacio». Y añade: «Lo mismo que Agrest, Sagan dirige su atención a las leyendas y a los mitos. Hace particular hincapié en la epopeya sumeria, que relata las apariciones regulares, en las aguas del Golfo Pérsico, de seres extraños que enseñaban a los hombres oficios y ciencias. Es posible que estos sucesos tuviesen lugar no lejos de la ciudad sumeria de Eridu, aproximadamente en la primera mitad del cuarto milenio antes de nuestra Era.» «Antes de nuestra Era» es la manera marxista de decir antes de J. C. Esto nos hace pensar en las etapas históricas de Un mundo feliz, de Huxléy; antes de Ford y después de Ford... Pero volvamos a lo nuestro. Carl Sagan comprueba, apoyándose en sus investigaciones, una ruptura muy clara en la historia de la cultura sumeria, que pasó bruscamente de una estancada barbarie a un brillante florecimiento de sus ciudades, a la construcción de complejos canales de irrigación, al desarrollo de la Astronomía y de las Matemáticas. En realidad, nada sabemos de los orígenes de la civilización sumeria. René Alleau, erudito francés, formula una hipótesis sorprendente: los sumerios no vinieron de la tierra, sino del mar. Habían vivido mucho tiempo en el océano, en aglomeraciones de pueblos-almadías, y sólo después de un encuentro, en las aguas, con seres superiores venidos del espacio, pasaron a la tierra, construyeron sus ciudades y desarrollaron la civilización que aquellos les habían enseñado. Esta idea se funda en la leyenda de los Akpallus, estudiada por Carl Sagan. «En mi opinión -declara Chklovski--, las hipótesis de Agrest y de Sagan no se contradicen. Agrest presenta una interpretación de los textos bíblicos. Pero estos textos tienen profundas raíces babilónicas. Los babilonios, los asirios y los persas fueron sucesores de las civilizaciones sumeria y acadia. No se puede, pues, excluir que estos textos bíblicos y los mitos anteriores a Babilonia reflejen unos mismos acontecimientos. Desde luego, no podríamos aportar pruebas científicas bastantes acerca de esto. Pero no por ello tales hipótesis dejan de ser merecedoras de atención.

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto