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Ahora bien, si en la actualidad podemos considerar unas perspectivas tan fabulosas, se plantea una cuestión: ¿Habrá recibido nuestro planeta, en un pasado relativamente próximo, la visita de astronautas venidos de otros sistemas planetarios? Chklovski considera válida la hipótesis. Sagan le apoya, aporta nuevos elementos y desarrolla particularmente este punto. Cuando, en 1960, en El retorno de los brujos, y después, en 1961, en Planète, nos hicimos eco de los estudios del investigador soviético Agrest sobre este tema, tanto los buenos intelectuales racionalistas franceses como los cristianos se echaron a reír. Recordamos que Louis Aragon nos envió al cuerno... asegurando que el tal señor Agrest era un simpático farsante, y que sólo por benevolencia toleraba la Unión de Escritores Soviéticos los vaticinios de los locos inofensivos. El R. P. Dubarle dijo, despectivamente: ¡ahora nos vienen con teología-ficción! Los trabajos de Agrest datan de 1959. En 1967, Carl Sagan y Chklovski declararon conjuntamente: «La manera en que el señor Agrest plantea el problema nos parece absolutamente sensata y merece un análisis minucioso.» La idea esencial de Agrest es la siguiente. Supongamos que unos astronautas llegaron a nuestra Tierra y encontraron hombres en ella. Un acontecimiento tan fuera de lo corriente tenía forzosamente que dejar huellas en las leyendas y en los mitos. Estos seres, dotados a sus ojos de un poder sobrenatural, serían considerados por los primitivos como de naturaleza divina, y los mitos otorgarían un papel especial al cielo del que habían venido y al que habían vuelto aquellos visitantes enigmáticos. Los «visitantes celestes» pudieron enseñar a los terrícolas ciertas técnicas y ciertos rudimentos científicos. Sabemos que los mitos y las leyendas nacidos antes de la aparición de la escritura poseen un gran valor histórico. Así, podemos actualmente reconstruir una gran parte de la historia precolonial de los pueblos del África Negra, que no tenían escritura, valiéndonos del folklore, de las leyendas y de los mitos. Carl Sagan añade este ejemplo: en 1875, los indios del noroeste de América vieron desembarcar a La Pérouse. Un siglo más tarde, el análisis de las leyendas inspiradas por aquel acontecimiento permiten reconstruir la llegada del navegante e incluso el aspecto de sus barcos.

Larebelión de los brujos  

La rebelión de los brujos L. Pauweds • J. Bergier puro texto