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¡QUÉ VIDA LA DEL PARQUE DE BELLO!

Parque de Bello foto: Zoila Rosa Silvera Galeano

El parque debe llevar el nombre de emprendedor porque todos aquí han hecho y logrado muchas cosas. Yo tengo un negocio lo abro desde las 4: 30 de la mañana. Mi nombre es William Arboleda y todos lo días armo buñuelitos para vender, llevo en este negocio 15 años y la vida en el parque de Bello es toda una rutina, se acostumbra uno a ver los mismos rostros cada día, hasta sé a donde van, qué bus es el que necesitan y cuando algunos no me compran buñuelos sé que van cogidos de la tarde. Al frente del negocio desde las 5: 00 de la mañana los buses de bellanita ya están parqueados se llenan en un momentico pero cada 15 minutos salen. Cuando se parquean los buses, los conductores se relajan un rato algunos conversan entre sí; Don Jorge, con su camisa desabrochada en el último ojal, y siempre sudado, es el que siempre me cuenta como van las cosas, y cuál es el turno que tiene; me ha dicho que anda muy cansado por tanto trabajo y que estaban pensando cambiar el paradero de buses pero que nada era


seguro, “¡qué desorden!” Fue lo que le dije, este paradero ha durado mucho tiempo aquí, Camacol, Quitasol, Navarra y no es sólo un paradero, es un punto de encuentro, de guía. El parque casi todos los días es un caos, bancos, panaderías, negocios, paradero de buses, el Ley, droguerías, la alcaldía y obvio la iglesia, todo en su alrededor y todo lo que es, ¡es un desorden! Gente que va, gente que viene, unos corren, otros caminan, algunos juegan, otros simplemente se relajan. Este ha tenido muchas remodelaciones esto era feo y acabado, pero la alcaldía ha hecho un buen trabajo, ya hay donde sentarse y los prados que aun conserva, están muy bien cuidados. La gente tiene mucho respeto, sobre todo los adultos mayores que cada día unos los ve sentados en las banquitas compartiendo el tinto o fumando, algunos traen bolsitas llenas de maíz, lo riegan por el suelo esperando a que las palomas vengan, ellas se acercan, revolotean cuando alguien pasa cerca, comen y los viejecitos apenas pueden, ¡las espantan! El parque es muy gracioso, cuando uno se acerca a los ancianos inmediatamente le cuentan a uno todo, incluso si les preguntan del mismo parque, ellos le dicen a uno que Marco Fidel Suarez estuvo por ahí ya que se sienten muy orgullosos de este personaje tan Bellanita, “vea, aquí a la vuelta está el colegio donde tomó clase por la ventana y la casita está ahí pegadita, una casita bien humilde la de quien fue luego presidente de Colombia”; pero sobre todo le dicen a uno todo lo que se ha perdido, “¡ya la gente anda de afán, ya nadie se sienta a conversar! Por eso uno no ve sino ancianos porque ya nosotros tenemos todo el tiempo para recordar, esto era un tierrero, yo jugaba canicas por aquí, y con mis papás salía yo los fines de semana a chupar paleta, comer algodón o solteritas”. Esto no se ha perdido tanto, por la mañana uno si ve ancianitos por ahí charlando unos con otros, ellos se sientan en todo el parque, dejan bastones a un lado, los que llevan sombreo se lo quitan y así se quedan toda la tarde por ahí, pero también se ven estudiantes que vienen y se sientan en las


escalas de la iglesia, compran bonice, hablan un rato, algunos juegan e incluso he visto a muchos hacer tareas aquí. Además hay mucha gente que se sienta a leer ya sea el periódico, revistas o libros ahí en las escalas del atrio de la iglesia. El parque de Bello me parece una aventura, a mi me gusta mucho relajarme en las banquitas y mirar las señoras que entran a la iglesia, algunas me dicen “entre y arrepiéntase que el Señor viene pronto”. Mi mamá ya esta viejecita y ella a veces viene y me dice: ¡a mi me obligaban a entrar de rodillas, y usted ahí, bien sentado! Yo me río mucho, hay costumbres que nunca dejan de estar, todavía se ven algunas señoras con la cara tapada y el crucifijo en la mano rezando todo lo que se conocen. Las palomas son las que siempre están por aquí, ellas revolotean por todos lados y la gente pone mucha atención, ellas viven metiendo el pico a la comida. Una vez mientras hacia los buñuelos, doña Rita estaba con la nieta que salía de la guardería, y la niña se estaba comiendo un ponqueramo, ella lo dejo ahí en la banquita, mientras perseguía una paloma, cuando volvió otra paloma se lo estaba comiendo, ¡Ay Dios, eso fue muy charro! Yo por lo menos salgo desde la madrugada y cierro tarde en la noche, por la tarde es mucha la gente que viene por aquí, el parque es llenísimo y se escucha mucho ruido, a mí a veces me aturde tanta bulla pero eso es el parque, ¡diversión! A veces ve uno unos combos todos raros, rockeros, punkeros; ellos siempre se sientan a fumar o a tomar algo, y a veces vienen con unas patinetas y empiezan a hacer maromas, pero prontico los sacan porque ya han hecho muchos daños. La mayoría de gente que se sienta por aquí, es porque estaba comprando algo y se sienta con sus bolsitas, compra un helado y apenas lo terminan suspiran, y siguen. Yo siempre me he preguntado porque casi todos suspiran, pero yo mismo me doy cuenta de la serenidad que se respira, los árboles altos, las flores, todo le da paz al entorno, a veces parece que se fuera uno de la ciudad.


En la noche el parque es otro cuento ya ve uno drogadictos, borrachos en las bancas, algunos pelean porque apostaron algo en las maquinitas y no les pagaron, ve unos parejas; ¡es muy diferente! Hay más filas para los buses, más congestión, pero el lugar es más fresco, el aire de la noche a todos les gusta más. A esa hora ya los ancianitos se han ido, ya son los más jóvenes los que se sientan y los ve uno reírse sobre todo los que salen del IPB ese vagadero de colegio que queda a todo el frente del parque, hasta traen con qué poner música y bailan. La gente ya está llegando de trabajar, algunos se sientan en las escalas de la iglesia y comen algo, mientras eso llega alguien más a hacerles compañía, porque parece que a nadie le gusta estar solo. El parque de Bello es toda una travesía, parece que tuviera las cuatro estaciones o más bien las tres porque mañana, tarde y noche son todas tan diferentes y cada una tiene su cara. Ya el parque conoce los pies que lo caminan, las voces que lo acompañan ya sabe quien va de afán, quien va de paso, y quien siempre está ahí sentado; conoce sus palomas, y allá en la copa del árbol más alto siempre está observando qué sucede, ese árbol tiene raíces, raíces que tienen años y que se han conservado allí para dar sombra al medio día, no es fácil ver los cambios que cada vez le hacen, pero todo es costumbre. Me considero muy buena persona y aquí llevo años admirando y cuidando el parque, y pienso quedarme muchos años más viendo la dinámica que maneja, para mí es un hogar y como tal lo cuido, ya será él mismo que con los años se encargue de que me vaya, pero son muchas las historias que tendré por contar.

Zoila Rosa Silvera Galeano “Parque de Bello”


Blanca Nerelia vendedora ambulante del parque de bello: “El parque de bello a partir de las 4:00pm es muy congestionado, y en las noches es peligroso porque se ven ladrones y chirrincheros más que en el día aprendí a conocer quienes habitan el parque a diario y quien solos son forastero”.


Gustavo Carvajal y Jilberto Morales: “habitan a diario el parque y dicen que la mejor hora para ellos es el medio día porque es tranquilo y hace sombra para reposar el almuerzo”.


A sus alrededores se encuentra el Éxito que anteriormente era el Ley, los bancos BVA, BANCO BOGOTA, BANCOLOMBIA, paraderos de buses que se dirigen a varios barrios de bello.


Diagonal a la alcaldía se encuentra la panadería San Marino que llevas más de 30 años ubicada en ese mismo sitio, también se encuentra el monumento de las lavandera en homenaje a la madre de Marco Fidel Suarez.


Cronica parque de bello rosa