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Nada extraño en la postura de China en relación con Ucrania, por Eric X. Li En este nuevo artículo de Erc X. Li, vemos que China parece haberse encontrado, una vez más, ante un dilema. Esta vez en Crimea. Como país que tiene también retos a su integridad territorial consigue apoyar en cierta forma a Rusia sin generar discrepancias con Occidente en un viraje hacia un mundo multipolar post-hegemonía estadounidense. Una Rusia menos amiga de Occidente puede tener una mayor necesidad de conexión con China. Es casi seguro que las autoridades chinas consideran que Ucrania está dentro de la esfera de influencia de Rusia. Una nueva prueba para la diplomacia china que puede utilizar para seguir dibujando un escenario de futuro favorable a su pais. --La mayor parte de los expertos en relaciones internacionales parecen creer que los acontecimientos de Ucrania han puesto a Pekín en una especie de dilema. Generalmente se considera que Estados Unidos, con su giro manifiesto hacia la región de Asia-Pacífico, trata de contener el avance de China, por lo que para China la importancia estratégica de Rusia es cada vez mayor. Ello, a pesar de que las acciones de Rusia en Ucrania y su absorción de Crimea contravienen el principio largamente mantenido por China de no injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos. El referéndum de secesión en Crimea tiene sensibles implicaciones para China, que afronta a sus propios problemas separatistas en Taiwán y el Tíbet. Como prueba de que China estaría en un aprieto se citan sus equívocos pronunciamientos públicos sobre Ucrania. Sin embargo, esta es una errónea interpretación de la conducta de China. De hecho, China está explotando la situación con previsión estratégica y agilidad táctica. Su reacción también es coherente con su comprensión de los matices de las relaciones internacionales en general y de la crisis de Ucrania en particular. Pekín ha adoptado una sutil posición oficial. Se ha afirmado en el principio de no injerencia y respeto a la integridad territorial de Ucrania, al mismo tiempo que resalta su reconocimiento tanto de la complejidad de las condiciones históricas como del estado actual de los acontecimientos en Ucrania. En cualquier análisis realista de la política exterior, debe quedar bastante claro que el enfoque de China es mantener la neutralidad formal, prestando apoyo tácito a Rusia sin causar desavenencias con la con la Alianza Occidental. Incluso con un veto de Rusia, China se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la resolución condenando el referéndum de Crimea, respaldada por Estados Unidos. Esta estrategia es concordante con los intereses geopolíticos a largo plazo de China. Uno de los objetivos estratégicos primordiales de Pekín es fomentar el desarrollo de un mundo multipolar en el que sea frenada la hegemonía de EE.UU. y China gane gradualmente espacio


para reclamar su papel de liderazgo en la región de Asia-Pacífico. Para ello es propicio el resurgimiento de Rusia como gran potencia 20 años después del colapso de la Unión Soviética. La dominación de Estados Unidos en los asuntos mundiales está en relativa decadencia. Dice mucho al respecto su, tan pregonado, "giro a Asia". Después de todo, uno sólo puede girar hacia un sitio cada vez. Incluso antes de lo de Ucrania, el giro de Estados Unidos parecía haber sido redirigido de vuelta hacia Oriente Medio. Ahora, sin duda, tiene que pivotar hacia Rusia. Una superpotencia pivotando continuamente sirve a los intereses de China. Desde el punto de vista chino, puede no ser un caso claro si las si las acciones de Rusia entran en contradicción con el principio de no injerencia de China. El precipitado colapso de la Unión Soviética fue seguido por una caótica re-disposición del orden mundial, con un abrumador desequilibrio de poder en favor de la Alianza Occidental. Es un hecho que la gente de Rusia y de muchas ex-repúblicas Soviéticas sufrieron en las postrimerías de la guerra fría. Así, pudiera ser discutible la legitimidad de las fronteras que se establecieron en esas circunstancias. Crimea es un ejemplo de ello. Los chinos también pueden haber visto que el derrocamiento del gobierno de Ucrania en gran parte fue causado por la activa interferencia occidental. Altos funcionarios estadounidenses y europeos estuvieron llamativamente presentes durante las protestas en la plaza principal de Kiev. Un destacado diplomático de EE.UU. fue grabado en una conversación telefónica, sobre un posible futuro gobierno, antes del derrocamiento del gobierno de Viktor Yanukovich. Así, como mínimo, hubo interferencias en ambos lados. El segundo aspecto del agravamiento del conflicto entre Rusia y Occidente tiene que ver con la importante relación entre Moscú y Pekín. La importancia estratégica de Rusia para China abarca tres dimensiones: el suministro energético, los objetivos estratégicos de China en la región Asia-Pacífico y los intereses de China en Asia Central. Una Rusia con severas sanciones por parte de una hostil Alianza Occidental sería más dependiente de China. A cambio, los intereses chinos estarían mejor atendidos en los tres ámbitos. El suministro a China de gas natural de Rusia sería en mejores condiciones y las conducciones podrían construirse de manera más favorable a los intereses chinos. El papel de Rusia en la región de Asia-Pacífico, especialmente en relación con Japón, pudiera ser más orientado hacia las preferencias de China. Más espacio podría brindarse a los chinos en su presión para el desarrollo de una nueva "ruta de la seda" a través de Asia Central. China desea que su ascenso sea pacífico. Y para que esto suceda se requiere un nuevo paradigma geopolítico. Esto es lo que el presidente Xi Jinping propuso al presidente de EE.UU., Barack Obama, durante su cumbre en California cuando hizo un llamamiento para un nuevo modelo de relaciones entre las grandes potencias. Una gran potencia, o daguo , es un gran Estado Nación con una esfera de influencia civilizadora. Bajo la visión de China, la emergencia pacífica de un nuevo orden mundial solamente puede asegurarse de la cooperación efectiva y la gestión de la competencia entre las grandes potencias. Por supuesto, China ve a sí misma como una daguo. Los EE.UU. y Rusia también están, sin duda, en esa lista. De acuerdo con esta nueva doctrina, deben respetarse los intereses fundamentales y las esferas de influencia. China está de hecho afirmando progresivamente su propia Doctrina Monroe para la región de Asia-Pacífico. Es casi seguro que las autoridades chinas consideran que Ucrania está dentro de la esfera de influencia de Rusia. Ucrania es, en el mejor de los casos, un interés periférico para Occidente, sin embargo, las medidas adoptadas por Occidente han perjudicado gravemente los intereses fundamentales de Rusia. A este respecto, el sutil apoyo de China a Rusia es coherente con su gran estrategia de política exterior a largo plazo. Sin duda, para poder llevar a cabo su estrategia con respecto a Ucrania, por parte de China se requerirá agilidad táctica y alguna destreza en las


maniobras. Hay muchas fuerzas imprevisibles dando forma a los acontecimientos. Pero actualmente, salvo algún grave error, la desventaja para China es mínima. ¿Habría alguien en Taiwán o Tíbet pensando seriamente en que la aquiescencia de China a un referéndum de separación de Crimea significaría que podrían salirse también con alguno? Probablemente, no. ¿Podrán los chinos andar sobre la cuerda floja con neutralidad para no provocar una confrontación con Occidente? Su historial indicaría un "sí


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