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Aleluya ¡El Señor ha resucitado!

Sexto Domingo de Pascua

Evangelio según San Juan (15, 9-17) Ciclo B, año par

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros. Palabra del Señor / Gloria a Ti, Señor Jesús


Apostolado del Rosario en Familia

Lunes

7

Mayo

Meditación Permanecer en el amor es fuente de la perfecta alegría. Jesús permanece en el amor del Padre observando los mandamientos que de él recibió. Nosotros permanecemos en el amor de Jesús observando los mandamientos que él nos dejó. Y debemos observarlos del mismo modo que él observó los mandamientos del Padre. Y en esta unión de amor del Padre y de Jesús está la fuente de la verdadera alegría: “Les he dicho esto, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea colmado”. El mandamiento de Jesús es uno solo: “¡amarnos unos a otros como él nos amó!”. Jesús supera el Antiguo Testamento. El criterio antiguo era: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El nuevo criterio es: “Ámense unos a otros como yo los he amado”. Aquí Jesús dice: “¡No hay amor más grande que dar la vida para sus amigos!”

Oración Señor Dios todopoderoso, que, sin mérito alguno de nuestra parte, nos has hecho pasar de la muerte a la vida y de la tristeza al gozo; no pongas fin a tus dones, ni ceses de realizar tus maravillas en nosotros, y concede a quienes ya hemos sido justificados por la fe la fuerza necesaria para perseverar siempre en ella Amén.

Martes

8

Mayo

Meditación Las palabras de Jesús poco antes de su glorificación indican a la Iglesia el sentido del seguimiento y sus exigencias. Son palabras fuertes, que reflejan la gloria de Aquel que se entregará y dará su vida, libremente, para la salvación del mundo; pero al mismo tiempo son palabras íntimas, sencillas, cercanas, típicas de un discurso de despedida donde la repetición se convierte en llamada apremiante. Ser discípulos de Cristo es ante todo un don: es El que ha elegido a los suyos, es El que les ha revelado su misión y está revelando el gran “trasfondo” del proyecto de salvación: el querer del Padre, el amor entre el Padre y el Hijo que ahora se comunica a los hombres. Los discípulos ahora conocen, a diferencia del pasado de los primeros pasos de la historia de salvación y del presente de los que se han encerrado en sí mismos optando por no comprender el valor de las obras realizadas por el Hijo por voluntad del Padre; este conocimiento pide o pedirá opciones coherentes para no quedarse en una pretensión vacía y estéril. “Permanecer” en el amor de Jesús y observar sus “mandamientos” es ante todo una revelación, el don de una suprema posibilidad que libera al hombre de la condición servil respecto de Dios mismo para ponerlo en una nueva relación con El, marcada por la reciprocidad, la relación típica de la amistad.

Oración Oh Padre, tú que eres fuente de vida, danos la gracia de responder al llamado de tu Hijo Jesús que nos llamó amigos, para que siguiéndole a Él, nuestro maestro y pastor, aprendamos a observar sus mandamientos, la nueva y definitiva Ley que es Él mismo, camino para llegar a ti y permanecer en ti. Amén.

Miércoles

9

Mayo

Meditación En la cultura hebrea la observancia de los mandamientos iba unida a unos preceptos que iban hasta detalles; todo esto tenía y tiene su valor, testimoniando así el esfuerzo de fidelidad a Dios de parte de los israelitas, llenos de celo; el riesgo, común a todas las realidades humanas, era el de perder de vista la iniciativa de Dios enfatizando la respuesta humana. Jesús restaura y renueva el significado de la “ley” y de los “mandamientos” con el concepto de “permanecer”. Renueva y personaliza, ya que 2

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Apostolado del Rosario en Familia anuncia y muestra el amor del Padre dando su vida para salvar al mundo; es amor que revela la calidad en el rostro concreto y cercano de Cristo que ama “hasta el fin” y vive en primera persona el amor más grande. Más de una vez Jesús ha descrito su relación con el Padre; el hecho que Él se ponga bajo la señal de la obediencia al Padre califica la obediencia misma; no es la obediencia de un siervo, sino la del Hijo; es la obra que realizar, los “mandamientos de mi Padre”, no son algo exterior a Jesús, sino lo que Él conoce y desea con todo su ser. Jesús pide a sus discípulos, teniendo en cuenta que aquel “como el Padre me amó... como yo los he amado” no queda a nivel de ejemplo, sino que se pone a nivel originario: es el amor del Padre la fuente de amor expresado por el Hijo, es el amor del Hijo la fuente de amor que los discípulos podrán dar al mundo.

Oración Vuélvete Señor a mí y tenme piedad, como es justo con los que aman tu nombre. Afirma mis pasos en tu promesa, que no me domine ningún mal. Rescátame de la opresión humana, y yo tus ordenanzas guardaré. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, y enséñame tus preceptos Amén.

Jueves

10 Mayo

Meditación Los discípulos son manifestación del amor entrañable de su maestro; él no los olvidará ni siquiera al acercarse la prueba, cuando rezará al Padre por ellos y “por todos aquellos que por su palabra creerán...” En el horizonte de la escucha, de la acogida y del compromiso está su gozo, que es el mismo que el del maestro. Es Él quien los ha elegido, con los criterios que sólo Dios conoce, una elección que recuerda la opción de Israel, el más pequeño de todos los pueblos. Es Jesús quien los ha constituido, instruido, fortalecido. Todo esto asume un significado todavía más intenso si leído a la luz de Pascua y de Pentecostés. Parece una paradoja, pero es justamente a esto a lo que están llamados: ser firmes. Firmeza y dinamismo cuya fuente sigue siendo el misterio de Dios, por el cual el Verbo estaba con el Padre, y sin embargo puso su morada entre nosotros. Ser constituidos en esta solidez, ir y dar fruto define así el cometido de los discípulos después de la Pascua del Señor Jesús. Del Padre, en Cristo y con la fuerza del Espíritu se espera, la gracia para amar y, amando, testimoniar.

Oración Señor Jesucristo, te damos gracias por el amor con que has instruido y sigues instruyendo a tus discípulos. Tú nos has puesto esta relación delante y nosotros corremos el riesgo de no comprenderla, de olvidarla. Nos has hablado de ella para que comprendiéramos ese gran amor que nos ha engendrado. Haz, Señor, que permanezcamos en Ti ahora y por siempre. Amén.

Viernes

11 Mayo

Meditación Como el Padre me ama así les amo yo a ustedes. Es el gran círculo del amor. El Padre ama al Hijo y éste nos ama. Todo comienza en lo más profundo del misterio de Dios. Del Padre es la iniciativa, al enviarnos gratuitamente a su Hijo. Así les amo yo a ustedes. Jesús nos regala el amor que él mismo experimenta. El amor divino ya tiene para nosotros rostro y palabras humanas en Jesús. Y su amor es total, hasta el extremo de dar su vida por nosotros. Permanezcan en mi amor. El amor, para muchos, consiste en la relación entre unos y otros. El discípulo de Jesús sabe y experimenta que el amor proviene de Dios. Él es la fuente, el manantial inagotable del amor. Por eso, no hay amor auténtico entre las personas, si no hay vivencia del amor que Dios nos regala. www.rosarioenfamilia.org.pe

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Apostolado del Rosario en Familia

Oración Señor, unidos a Ti, como los sarmientos a la vid que los sostiene y los alimenta y que por ello dan fruto. Danos, Señor, una mirada de fe y de esperanza que sepa pasar de las palabras, de los deseos a lo concreto de las obras, a tu imagen, Tú que nos amaste hasta el fin, dándonos tu vida para que tuviéramos vida en ti. Amén.

Sábado

12 Mayo

Meditación La palabra y el contenido del amor queda devaluado con frecuencia en el trato humano. Jesús nos da la verdadera prueba de que su amor es legítimo. Y esta prueba es su entrega hasta la muerte. Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único. Dios es amor. ¡Ésta es la gran definición de Dios! El Señor nos revela que es amor a través de la gran obra que realiza al enviarnos a su Hijo para nuestra salvación. Dios nos ha manifestado el gran amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que vivamos por Él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero. Comprendemos el mandamiento único de Jesús de “amarnos unos a otros”, cuando experimentamos que lo primero es su Amor entregado a nosotros. Para poder amar, tenemos que dejarnos amar por el mismo Dios. Y la respuesta a ese amor son nuestras obras. Si no hay amor no hay vida, no hay experiencia de la vida íntima de Dios.

Oración Gracias, Jesús, por el Amor que en mí has sembrado. Gracias, porque me siento hermano tuyo, y me has dado la mayor prueba de que me amas: el haberte entregado a la muerte por mí. Amén.

Domingo

13 Mayo

Meditación La verdadera alegría, como el auténtico amor, no se encuentra sino en Dios, en la vida íntima que nos trasmite Jesús el Hijo. Los humanos queremos encontrar la alegría en la abundancia de cosas. Nuestra alegría es frágil y pequeña. Por eso, Jesús, conociendo nuestro modo de ser, nos ofrece su alegría, que brota de sentirse amado por la Trinidad. La vida cristiana no hay que entenderla como una carga pesada de: mandamientos, preceptos, devociones, obligaciones, mortificaciones, prohibiciones. Todo lo contrario. Es camino de liberación de tanta cosa que nos roba la verdadera alegría: dinero, complejos, miedos, egoísmo... Sólo en Jesús encontramos la auténtica alegría. Éste es el deseo de Jesús: lo que hemos recibido gratuitamente, el tesoro que hemos recibido lo hemos de compartir con los demás. Gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis. El cristiano debe anunciar, con su testimonio de vida el gozo, que experimenta por dejarse amar del Señor en Jesús.

Oración Gracias, Padre, porque pensaste en mí con tu gran amor antes de la creación del mundo. Gracias, Espíritu. Tú eres el amor vivo, injertado en mi vida. Y Tú mueves mis pasos para que transmita ese amor a mis hermanos. Gracias Jesús por tu vida. Amén.

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Meditaciones diarias del Evangelio del VI Domingo de Pascua