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Celebremos el

Adviento

en Familia

“Aprendamos de Ella, la Mujer del Adviento, a vivir los gestos cotidianos con un espíritu nuevo, con el sentimiento de una espera profunda, que solo la venida de Dios puede colmar”

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Queridos amigos: este AÑO LITÚRGICO 2012, vivámoslo en la presencia de Dios, el Ciclo “B” nos ayudará a conocer, profundizar y contemplar la palabra de Dios. Iniciamos con el tiempo de Adviento: tiempo para acompañar a María, a la Virgen grávida durante las últimas semanas de su Buena Esperanza, cuando el peso de Jesús se hace sentir más. En realidad estamos ya habituados al término «adviento» sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto. Adviento quiere decir “venida”. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el que viene?, y ¿para quién viene? En seguida encontramos la respuesta a esta pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como establo para el ganado. Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad. El Apostolado del Rosario en Familia con sus diversos materiales quiere indicarles que necesitamos volver una y otra vez sobre las verdades más conocidas, para ahondar en ellas y arrancarles luces nuevas: ¿Quién viene? Jesús. ¿Quién es Jesús? Es Cristo, el Mesías, el Salvador, el Señor. ¿Quién es Cristo? Cristo es la alfa y la omega, el principio y el fin. Gracias a Él, la historia de la humanidad avanza como una peregrinación hacia el cumplimiento del Reino, que él mismo inauguró con su encarnación y su victoria sobre el pecado y la muerte. Por eso, “todo ha venido de Cristo, incluso María; todo ha venido de Maria, incluso Cristo” y por ello adviento es sinónimo de esperanza: no es la espera vana de un dios sin rostro, sino la confianza concreta y cierta del regreso de Aquél que ya nos ha visitado. Es una esperanza que estimula la vigilancia, virtud característica de este singular tiempo litúrgico. Vigilancia en la oración, alentada por una expectativa amorosa; vigilancia en el dinamismo de la caridad concreta, consciente de que el Reino de Dios se acerca allí donde los hombres aprenden a vivir como hermanos. Caminemos con nuestra Madre, la Virgen María hacia nuestro encuentro definitivo con el “Señor de la vida” Muchas felicidades a todos: ¡Feliz Adviento, y Feliz Navidad!


Primer D omingo de Adviento “Familia que está en vela” Oración inicial ¡Oh Dios, nuestro Padre!, suscita en nosotros la voluntad de andar con las buenas obras al encuentro de Cristo que viene, para que Él nos llame junto a sí en la gloria a poseer el reino de los cielos. Amén.

Del Evangelio de San Marcos 13, 33-37 En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: «Velen, ya que no saben cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y les encuentre dormidos. Lo que a ustedes digo, a todos lo digo: ¡Velen!».

Propósito: Desde el pasaje del evangelio de hoy, ¿qué debe cambiar en mi vida y en nuestra vida para vivir adecuadamente el Adviento? ¿Por dónde podríamos empezar?

Oración final ¡Oh Dios Padre!, te damos gracias, por tu Hijo Jesucristo que ha venido al mundo para levantarnos y colocarnos en el camino justo. Cuando despiertas en nuestros corazones la sed de orar y de amor, tú nos preparas para vivir siempre en tu santa voluntad. Por Cristo Nuestro Señor. Amen.

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Segundo D omingo de Adviento “Familia que prepara el camino del Señor”

Oración inicial Indícanos tus caminos, Señor: enséñame tus sendas. Que en nuestra vida se abran sendas de esperanza, sendas de igualdad y servicio. Amén.

Del Evangelio de San Marcos 1,1-8 “Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas”, apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

Propósito ¿En qué aspectos tendríamos que tomar en serio la llamada de Juan y cambiar de mentalidad y actitudes? ¿Por dónde podemos comenzar?

Oración final Tú, Señor, te fías de nuestra familia y quieres que seamos de verdad tus testigos. Tenemos los ojos puestos en Ti, que nos libras de nuestras ataduras. Ensancha nuestros corazones encogidos y sácanos de nuestras angustias. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Tercer D omingo de Adviento “Familia: testigos de la luz” Oración Inicial Señor, nos llamas a ser testimonio de fe. Como discípulos de Cristo, estamos llamados a aportar el don de la luz. Más allá de esas palabras, el mejor testimonio, es y será el ejemplo de nuestra vida fiel. Amen.

Del Evangelio de San Juan 1,6-8.19-28 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Entonces le dijeron: ¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo? Dijo él: Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

Propósito Juan vino «para dar testimonio de la luz» ¿Qué significa hoy, para nosotros ser «testigos de la luz»? ¿Qué situaciones de oscuridad nos gustaría iluminar y cómo podríamos hacerlo?

Oración final Como Pablo pedimos: “Que el mismo Dios de la paz nos consagre totalmente, y que todo nuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de Nuestro Señor Jesucristo”. Que seamos testigos de la Luz. Por Cristo nuestro Señor. Amen.

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Cuarto D omingo de Adviento “Familia que dice SÍ a Dios como María” Oración Inicial Dispongamos nuestra vida como lo hizo María, mujer disponible que supo escuchar y conducir su vida según la voluntad de Dios. Amen.

Del Evangelio de San Lucas 1,26-38 En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: - Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres. Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: - No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús… María contestó: Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Propósito «Hágase en mí según tu palabra», rezamos en el ángelus. ¿A qué nos compromete el “sí” de María? ¿Hasta qué punto la Palabra de Dios transforma nuestra vida?

Oración final Dios Padre, ante la proximidad de la celebración del Nacimiento de Jesús, haz que vivamos en fe como María. Que digamos siempre “Amén” como aceptación total de tu proyecto en cada uno de nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén

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Oh Dios, que de un modo tan admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza, y de modo más admirable aún elevaste su condición por Jesucristo, concédenos compartir la vida divina de Aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana.

Oración de Adviento Te damos gracias, Padre, por Jesús, tu Hijo. Aquel que esperaron todos los profetas, aquel que Juan Bautista proclamó ya próximo, aquel que la Virgen llevó en su seno con inefable amor de madre, viene ahora entre nosotros para plantar en nuestro mundo vida y esperanza.

Enséñanos, Padre, a preparar sus caminos; enséñanos a reconocerlo en cada persona y en cada acontecimiento, y sobre todo en los pobres y en todos los que están necesitados de liberación; enséñanos a descubrirlo muy cercano, muy dentro de nosotros, Padre, a ti levantamos nuestro corazón: en la oración confiada. transfórmanos, renuévanos, haz brillar tu rostro sobre nosotros. Padre, danos tu amor, a nosotros y al mundo entero. Por Jesús, tu Hijo; nuestro hermano, que viene en medio de nosotros.

Ven, Señor Jesús.

Amén.


www.rosarioenfamilia.org.pe Oficina Principal - Arzobispado de Lima Jr. Chancay 282, Cercado de Lima TelĂŠfono: 433-3743

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