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Sin noticias de Gurb III

Alumnado de 4º C de la ESO IES Rosario de Acuña Curso 2009-2010


Como me ha gustado la experiencia, esta vez me transformo en una chica, también adolescente, también de intercambio y también en Gijón. Aquí me tenéis, de nuevo entre vosotros.


Viernes

8:15 Llego con mi amigo María en un transporte complejo, de fácil conducción que se desplaza mediante cuatro artilugios de forma circular. María me lleva hacia un gran edificio; dentro, 15 grados centígrados, humedad relativa 64 por ciento. Al entrar, un gran estruendo hace que se me caiga la oreja derecha al suelo, por tanto, mando a María ir a clase mientras yo consigo recuperar mi oreja, pero le pido antes que me diga dónde está mi clase. 8:16 Una manada de bestias salvajes empiezan a pisotear mi oreja. 8:17 Cuando desaparecen todos, logro acercarme a mi oreja, pero antes de cogerla, un señor con un cepillo de dientes gigante se la lleva. 8:18 Corro detrás del señor e intento detenerlo diciéndole que se ha llevado una de mis orejas, el señor me mira y me pregunta que si le veo cara de estúpido. Le respondo que sólo le veo cara de viejo con mal carácter. Por lo visto no le debió de sentar muy bien lo que le dije por el puñetazo que me dio. 8:20 Consigo llegar al contenedor, en el cual el viejo malhumorado había tirado mi oreja. 8:22 Me pongo la oreja y entro corriendo en el instituto, empiezo a buscar la clase. 8:25 Entro en clase y observo a un señor en un avanzado estado de fosilización, miro a los alumnos pero ninguno se parece a María. Decido cerrar la puerta. 8:27 Bajo unas escaleras y llego a una especie de gimnasio, en el cual veo a un hombre que por las voces que pega tiene toda la pinta de estar en mitad de una guerra. Cierro la puerta rápidamente para asegurarme de que no me confunda con uno de sus soldados.


8:30 Subo a la primera planta, abro una de las puertas y veo a un señor gigante cantando una canción en un idioma no identificado, miro hacia los alumnos y los veo tapándose las orejas y gritando: “¡Pacuvio para ya!”. El gigante hace caso omiso a las peticiones de los alumnos y sigue torturándoles de manera dolorosa. 8:32 Me hacen señales para que entre en clase; me dispongo a andar, cuando el gigante deja de cantar y me pregunta quién soy. Yo leo un nombre en la pizarra y le contesto: Servio Tulio. El gigante se me queda mirando con cara de incredulidad y me dice: “Vaya, aquí tenemos a la graciosa de la clase”. Me desintegro y sigo dando vueltas por los pasillos hasta que doy con el aula adecuada. En ese momento veo a mi compañera saliendo de clase.

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9:11 María me conduce hacia el gimnasio y me advierte de que me cambie rápido o si no el profesor me torturará dando veinte vueltas al instituto. 9:15 Cuando salgo del vestuario veo a todos los alumnos en círculo, consigo introducirme dentro de éste y en el centro veo al general del frente de guerra. Éste me pregunta quién soy; yo miro sus playeros y le contesto que "Adidas". El general parece entrar en cólera y por razón desconocida me manda dar treinta vueltas alrededor del instituto. 10:00 Todavía voy por la vuelta veinticinco y no siento los pies. El general me manda parar y que me vaya al vestuario. 10:03 Entro en el vestuario y me encuentro con María que me dice que ahora hay clase de Ética.

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10:06 Llegamos a la clase, allí vemos unos especímenes sin civilizar, que están tirándose sillas y pegando patadas a los armarios. Uno de ellos intenta tirarle un borrador a la cabeza a otro, pero debido a su desastrosa puntería el borrador sale por la ventana y acaba en mitad del patio. Mientras esto ocurre, otros están sentados en una esquina de la clase observando el espantoso entorno que les rodea. 10:10 El profesor llega a clase, es un hombre bajo y con el pelo rizado. 10:15 Después de lograr domar a las bestias, el profesor empieza a hablar de la Teoría de la Felicidad, de un hombre llamado Aristóteles, o algo así.


10:25 Después de hablarnos durante diez minutos de cómo podemos alcanzar la felicidad, nos pregunta nuestra opinión acerca del tema. El grupo de los niños callados contesta que están de acuerdo con él; sin embargo, la manada de bestias indomables dicen que lo único que da la felicidad es el sexo (palabra que desconozco), pero por la risa que causa entre ellos intuyo que debe de ser una palabra muy graciosa. 10:55 El ambiente de la clase está alborotado, ya empiezan todos a mirar sus relojes, a recoger los materiales y a hablar. Entre los gritos del profesor intentando controlar la clase y los de mis compañeros revolucionados se me revientan los tímpanos y se me caen las orejas. Busco mis orejas. Las encuentro. 11:00 Suena un ruido alarmante y muy escandaloso para mis oídos. Otra vez busco mis orejas. Las encuentro. El profesor se despide, se marcha de clase y nos deja ir ¡Ya libres!

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11:05 Salgo al patio. Es una especie de ritual social, infestado de hormonas. Sendos grupos de adolescentes se distinguen entre la multitud, yo me voy con la chica que me acogió en su hogar. Me presenta a su amigo, aspecto extraño y enfermizo, vestido con colores oscuros y con un ojo tapado por su cabello. La verdad es que agradezco no poder ver bien su cara, pues no tiene pinta de ser muy agraciado. 11:10 Empezamos a dar vueltas sin objetivo al “establo”, mientras que mis nuevos amigos comen, con ansia, su llamado “pinchu”. 11:15 Nos sentamos en un bordillo y mientras ellos dialogan, yo me limito a observar. Distingo varios grupos sociales, uno de ellos son varias chicas vestidas con colores tan llamativos que me hacen daño a los ojos. Me explota el ojo izquierdo, el derecho se cae en el “pinchu” de mi amigo enfermizo, el cual se lo come sin darse cuenta. ¿QUÉ HAGO? 11:16 Me recompongo los ojos. No debería de haberlo hecho, ahora veo con más claridad los seres extraños que me rodean. Veo un grupo de seres rabiosos corriendo unos detrás de otros en círculo y gritando en un idioma ininteligible. Se dan patadas. Se escupen. Me entra miedo. No sé de lo que se puede tratar; tengo 3 teorías: a) Cavernícolas sin civilizar (Primitivos Modernos) b) Insectos de tamaño gigante c) Simplemente otro grupo social, pero sin descubrir aún De mis tres teorías me decanto por la opción b) y como creo que mis amigos y la raza humana en general corren peligro, les persigo y empiezo a pegarles. Ellos, asustados,


empiezan a correr y yo voy detrás de ellos considerándome un heroína. Me canso. Paro. 11:23 El sonido alarmante según mis amigos está a punto de sonar y me dicen que ya he hecho suficientemente el ridículo por hoy. No lo comprendo, les he salvado la vida a todos; sin embargo ellos se ríen de mí. 11:25 Suena la alarma infernal; yo, agitada por haber corrido, no me prevengo y se me caen las orejas. Las busco. Las encuentro. Se inicia una especie de estampida, pero no tan eufórica como la anterior: suben más bien andando…

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11:27 La profesora entra en el aula e intenta apaciguar a la jauría que tengo por compañeros (menos seis o siete). 11:30. La profesora de la asignatura, llamada Historia, a la que se conoce como “coñazo” (creo que es sinónimo de sabiduría, puesto que la mayor parte de las materias reciben este apodo) propone fijar la fecha para un examen. Se inicia en clase una gran revuelta en la que los estudiantes (en fin…) discuten sobre si poner el examen la semana siguiente o la próxima. Yo propongo ponerlo para mañana (sábado); todos me miran mal y la profesora me pregunta si me encuentro bien y me ofrece una aspirina; educadamente le respondo que no tengo hambre. 11:35 Más tarde propongo ponerlo en el día en el que la parte tranquila (minoría) estaba de acuerdo. Un ser aparentemente simple (excesivamente) me llama extraña y me dice que me calle. 11:45. La profesora empieza a hablar sobre “Duquesa de Alba”. No sé qué es eso, estoy entre tres opciones… a) un grupo musical de moda, b) lo que cenó anoche, c) una colonia que es vendida en las transitadas tiendas de “chinos”. 11:50. Tengo un nudo en el pelo. 11:55. Tengo un nudo en el pelo. 12:00 Intento deshacérmelo. Desastre, lo duplico. Saco las tijeras de mi estuche y me corto la mitad del pelo. Una chica con terror en la cara, llamada Elena, me observa silenciosamente. 12:05. Activo la crecida de pelo. 12:07. La profesora menciona algo sobre la compraventa de terreno (?) de Cáceres. No sé exactamente lo que es un cáceres, podría ser… a) un tipo de queso alemán, b) el


nuevo centro comercial de la ciudad c) un abrigo de la colección primavera verano de Giorgio Armani.

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12:20. Suena el timbre. Hora de clase de Lengua Castellana y Literatura. Lo que no sé es cómo una lengua castellana se conserva tan bien durante los siglos de los siglos, amén. 12:25. Comienza la clase. La profesora, una mujer rubia, de ojos azules, llamada Victoria (debió de ganar algo muy importante…) pregunta quién quiere corregir la actividad 1, dice que pone nota. 12:30. Riñe a Nel, le dice que despierte. Esta mujer no debe de ver muy bien, puesto que se ve que Nel tiene los ojos bien abiertos. 12:35. Riñe a Andoni. 12:40. Riñe a Samuel. 12:45. Riñe a Alejandro. La pobre profesora echa humo. Yo me asusto mucho, creo que me va a comer, como echa humo, no creo que haga falta cocinarme. 12:50. La profesora, nos da una hoja con unos poemas, pero yo solo veo letras, que forman palabras, que forman frases sin sentido alguno y gastan papel, tinta, dinero y tiempo para nada, puesto que los alumnos hacen aviones con ellos (poco mecanizados, todo sea dicho: a la mínima, se caen) 13:05. La seño nos manda buscar recursos literarios. No sé lo que es eso, pero me da MUCHO miedo preguntar.

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13:15. Toca el timbre. Hora de Latín. 13:20. Llegados a este punto, la clase se divide en dos grupos. Los salvajes se quedan en el aula para dar Biología; la Biología debe de ser la traducción de “Clase de lanzamiento de mobiliario escolar” (Todos un diez, hay que ver qué bien se les da…). Debieron de aprender ahí. Me voy con los alumnos más normales a Latín, estoy intrigada por qué es y por qué están mis compañeros tan asustados.


13:25. Todos entran en sus clases, el pasillo se queda vacío. Nosotros esperamos a Pacuvio, que así se llama el profesor. ¿De qué me suena ese nombre? 13:30. Se oyen pasos, lentos y sonoros. Se acerca un hombre de gigantescas dimensiones. Repite varias veces “¿Transi o intransi?”. El profesor, dando ahora más miedo (todos temblamos), empieza a hablar en una extraña lengua. 13:42 A continuación comenzamos a cantar 32 veces la misma canción, en ese idioma desconocido. Tengo que sostenerme las orejas para que no se me caigan; me entran ganas de llorar. Creo que esto ya lo he vivido. 13:53 Adelanto el tiempo hasta las 14:09 14:09 El gigante grita una frase en la que la mayoría de las palabras acaban en "u"; entonces los niños se levantan y comienzan a salir de clase. 14:10 Todos los estudiantes salen corriendo de sus clases.

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14:15 Atasco 14:20 Atasco. 14:30 Consigo salir, veo a unos chicos a las puertas del instituto. En sus manos tienen las hojas llamadas “Caupolicán”. Las hacen rollitos y meten dentro una cosa así como verde, yo creo que es hierba cogida del prau, ¡cómo les vaquines!. Me dicen que es algo denominado “porro”… pero…¿eso no es lo que tiene la “pasma” para pegar a los malos? 14:35 Camino hacia la casa adoptiva. Me subo al puente azul, está lleno a rebosar; opto por caminar por los barrotes, ya que están libres al 100%. 14:40 Resbalo; me caigo. Un camión llenito de pianos me atropella. Pierdo el brazo, la pierna y un ojo. 14:43 Me recompongo. Me transformo en una tal “Melody”. Tengo un acento raro, algo a la que la gente llama acento andalú. 14:45 Llego a casa. Mis padres de acogida me dicen que estoy divina. Yo les corrijo: no veo el futuro. 14:50 Nos reunimos en la mesa y comemos un plato típico llamado “fabes”. Me bebo cuatro vasos de leche y de postre tomo una lata de sardinas.


15:00 Termino de comer. Ojú, va por uhtedeh. 15:01 Comienzo a ver la caja grande de plástico con forma aplanada, llamada televisión. Estoy viendo un programa llamado ‘’Los Simpson’’, que trata de un padre de familia estúpido e ignorante que aporta lo mínimo de sí mismo a los demás. Aunque es muy popular en este país, yo no le encuentro la gracia. 15:15 Termino de ver la televisión y la apago. El cuerpo que he adoptado requiere realizar un proceso llamado defecar. 15:16 Al terminar este proceso me preparo para acompañar a María a las clases particulares. 15:17 Salimos de casa. Pese a que la academia se encuentra situada en la siguiente manzana, por culpa de unas estruendosas obras que mantienen valladas numerosas calles, tardaremos más de lo previsto. 15:18 Durante el trayecto me cae una viga en la cabeza, de unos 200 kg aproximadamente. 15:20 Tropiezo con una baldosa suelta. Me pongo perdida ya que me salpica de agua gris. Un análisis más detenido me permite descubrir que está contaminada con varios productos químicos. 15:30 Debido a la gran inestabilidad de unas complicadas estructuras, llamadas andamios, que al parecer usan en las obras para que la gente pase por debajo a la vez que los obreros están arriba, se les cae cemento rápido, con la mala suerte de que yo paso justo en ese momento. 15:35 Llegamos a nuestro destino. Todo el mundo me mira fijamente. Según me parece, a los seres humanos les resulta extraño ver a la gente con un trozo de viga incrustado en la cabeza y cubierta de cemento. 15:36 Dejo a María en la academia y me vuelvo al hogar. 15:37 Me pierdo y doy vueltas alrededor de la ciudad como una tonta. 16:32 Llamo a un taxi para que me lleve a casa. Tarda quince minutos. Creo que, con mi extraño aspecto, el conductor ha pensado que soy una turista y me lleva a dar un paseo con su vehículo por la ciudad. Al llegar a casa, miro la hora y me doy cuenta de que ya son las cinco. Me comenta que le debo 50 €, por lo que me desintegro y aparezco en mi piso. 17:05 Voy a mi habitación y uso esa extraña caja de plástico con botones, llamada PlayStation, y empiezo a golpearlos. Termina encendiéndose. Como no sé usarla, le mando un mensaje para que comience a funcionar. Empieza el juego. Cojo uno de los mandos y voy descubriendo su funcionamiento por los símbolos (triángulo, círculo,


cuadrado, aspas). Luego paso a la parte izquierda. Los botones son arriba, abajo, izquierda, y derecha. 18:05 Al parecer el juego, llamado ‘’Call of Duty’’, trata de una guerra. Los primeros quince minutos me he muerto cincuenta y dos veces. Al final termina aburriéndome y finalizo la jugada. 18:20 Ha llegado María y comenzamos a hacer los deberes de Matemáticas. No sé por qué los humanos tienden a complicarse tanto, si con la sencilla fórmula xtrgh32degw57>fgu74 lo hubieran resuelto todo (los veintitrés ejercicios) en cinco minutos 33 segundos. 18:26 Ahora hay que estudiar Historia. Me solidarizo con mi compañera y me pongo a estudiar con ella. Es una difícil tarea, ya que en mi raza ya venimos preparados con toda la información necesaria desde que nacemos. Estoy unas dos horas con esta tediosa actividad, y al final lo único que saco en claro es que los humanos ricos, poderosos e influyentes, que casualmente son los que suelen gobernar, se divierten intentando matarse unos a otros, pese a que los que salen mal parados son sus ciudadanos, comúnmente denominados en estos casos ‘’carne de cañón’’. 20:30 Esta tarea me ha agotado tanto que debo recargar energías. Hay que cenar. La composición de la comida es de arroz blanco con ensalada (tomate, lechuga, cebolla, sal y vinagre), hamburguesa (carne de vaca triturada, de caballo, de toro y también un pequeño porcentaje de carne de insectos) y un vaso de leche. 21:00 Dientes bien lavados, un padrenuestro y a dormir.


SÁBADO

17:00 Sábado temperatura 20º, cielos despejados, humedad relativa, 60 por ciento, estado de la mar llana. 17:13 Continuo ajetreo por la casa. Dura negociación sobre la hora de recogida y llegada a la madriguera. 17:16 Mi joven amiga se viste con ropa, al parecer, nueva o no utilizada a diario; se perfuma excesivamente hasta el punto de poder llegar a anestesiar a un rinoceronte, se pinta y colorea su cara desprotegida. 17:30 Abandonamos la madriguera. Nos encontramos con otros jóvenes; menos mal que me he vestido con mis mejores prendas de buceadora, para la ocasión; espero no llamar la atención demasiado. 17:45 Hemos llegado al punto de reunión. Todos se me presentan con una gran sonrisa, creo que les parezco simpática, hembras y machos me saludan con dos besos; creo que he ligado. 18:02 Llegamos a una estrecha calle repleta de bares y jóvenes. 18:09 Entramos en un bar, lleno de gente hasta los topes; según he oído, “si tiras un alfiler pueden llegar a pinchar veinte”; comprendo que no debo tirar nada punzante. 18:13 Comenzamos a jugar a un juego cuyo fin es beber sin motivo y el que más beba más se divierte; no quiero parecer rara y me bebo hasta el agua de las plantas. 18:27 Algunos de mis compañeros de travesía interurbana se mueven demasiado, dan voces y cantan canciones del equipo local, incluso uno de ellos orina en mi vaso y afirma que es sidra dulce asturiana de primera calidad. No comprendo. Tengo miedo. 18:46 Abandonamos el local.


19:11 Los jóvenes fabrican rudimentariamente una especie de filtros que luego encienden y chupan, pasándoselo de uno en uno. Me piden que no cuente nada de lo que hacen 19:13 Llega a mis manos un filtro encendido, lo chupo y absorbo el humo, tengo extrañas sensaciones. 19:33 Me mareo 19:36 He visto visiones extrañas, creo que me he muerto 19:40 Me entra sueño 20:01 Me he perdido y no encuentro a mi manada de jóvenes energéticos y alterados. 20:20 Creo que me voy a morir 20:22 No veo de un ojo 20:26 Un hombre me pide fuego 20:30 Busco palos y hierba seca para hacer el fuego. 20:33 El hombre me manda a la mierda. 20:40 Busco la mierda sin éxito 20:42 Pregunto dónde está la mierda, parece que les resulta gracioso que no la encuentre. 20:50 Abandono la búsqueda y entro en un portal con el fin de dormir en una caja con botones que, en ocasiones, por sí sola sube y baja. No aguanto más, me marcho a la playa a dormir. 21:00 He llegado a la conclusión de que los jóvenes con este ritmo de vida sólo vivirán 3 años 67 días y 21 horas. 21:02 Me despido del sábado, no creo que repita la experiencia


Autores

Bryan Ayora Peñafiel Cristina Braña Rubio José Manuel Cardín Gonçalves Daniel Eduardo Castaño Vega Lucía Cortejosa Abad Alejandro López Fernández Covadonga López López Alba Prieto Fernández Elena Salueña García Nel Sanz Gala


Gurb III  

Gurb viaja al acuna