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“Cuentos de Navidad” surge desde el taller de expresión escrita que durante este primer trimestre los alumnos/as de quinto y sexto han realizado y con motivo del concurso de Cuentos Navideños que realiza nuestro centro. En “Cuentos de Navidad” descubrirás lo que es la Navidad para nuestros alumnos/as. La Navidad puede ser un tiempo de reencuentro familiar o un tiempo para viajar a lugares lejanos. Son una fechas frenéticas para Papá Noel ¿podrá repartir a tiempo sus regalos?¿Creen los niños y las niñas en Papá Noel? Para muchos es una noche mágica ¿por qué? Para otros la primera vez. ¿La Navidad nos hace ser buenos? ¿Conoces la verdadera historia de Santa Claus? En “Cuentos de Navidad” encontrarás todas las respuestas. Esperamos que disfrutes con su lectura..


LA ENTREGA DE REGALOS Como cada año llega la Navidad, los pueblos se llenan de luces, las tiendas de regalos y los hogares de dulces y turrones, nadie escapa del espíritu navideño, pero aquella Navidad era distinta para Santa Claus, porque este año, con la crisis no podía repartir regalos para todas las personas. Faltaba poco para el 24 de diciembre, y ya tenía la lista de todos los regalos que tenía que regalar, pero no podía regalarlos todos, Santa Claus se puso muy triste. Faltaba nada más una semana para el gran día, todo el mundo estaba muy ilusionado, pero Santa Claus seguía estando triste porque no podía fabricar todos esos regalos. Santa Claus pidió ayuda a sus ayudantes, pero dijeron que no podían fabricar tantos regalos. Santa Claus seguía muy triste Hasta que un día él descubrió una gran fábrica donde estaban todos los regalos que le habían pedido. Solo faltaban tres días para el 24 de diciembre. Por fin llegó el gran día. Eran las 20:00 del 24 de diciembre de 2011, Santa Claus empezó a repartir todos los regalos. En ese momento Santa estaba muy feliz. Eran casi las 23:00 de la noche, solo le quedaban tres países donde repartir los regalos pero ocurrió una tragedia: uno de sus renos no podía volar, y el trineo cayó empinado a una gran montaña. Santa Claus gritó: − ¡Oh, no, no voy a poder repartir todos los regalos! Estuvo un gran rato buscando ayuda, pero no conseguía nada. Pasaban los segundos, los minutos, las horas, y no encontraba ayuda. Ya eran las 2:00 de la madrugada y el reno seguía sin poder volar, hasta que se dio cuenta de que ese reno era una hembra y estaba preñada, justo en aquel momento dio a luz. Tuvo tres preciosos renos. Santa Claus se alegró, y su reno se recuperó rápidamente, y sus tres crías se incorporaron al trineo, y Santa Claus gritó: − ¡Vamos, tenemos que darnos prisa en repartir todos los regalos!


A Santa Claus y a sus renos les dio tiempo a repartir todos los regalos e hicieron felices a millones de personas. Una vez ya acabada la entrega de regalos a las 3:00 de la madrugada, volvieron a casa. Santa Claus estaba muy feliz de poder haber repartido todos los regalos y alegrarles las vidas a todas las personas del mundo. Santa Claus cree que esa fue la mejor Navidad que había tenido desde hacía siglos. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Juan Manuel Pérez Medina 5º de Primaria.


La chimenea estrecha. Érase una vez en un barrio, en el que había una casa y en la casa había una niña, estaba esperando que llegara la Navidad. El día de Navidad ella se fue temprano a la cama. Cuando era medianoche llegó Santa Claus con un regalo y cuando fue a entrar no cabía por la chimenea. Entonces después de quince minutos se fue a repartir los demás regalos. Cuando llegó otra vez intentó durante una hora. Por eso decidió irse a su casa. Entonces la niña fue corriendo a ver el árbol pero se llevó una gran desilusión porque no había regalos. Sus padres no se lo creían, entonces fueron a desayunar. Cuando ya estaban desayunando, llamaron a la puerta y era Papá Noel con su regalo. La niña se puso muy contenta. Papá Noel le dijo: – La chimenea era muy estrecha y no podía entrar. La niña le dio un abrazo muy fuerte a Papá Noel Cristian Fernández Portillo.(6º de Primaria)


Las Navidades de Salen. Ya se acercaban las Navidades, Salen estaba pensando qué es lo que sería esa fiesta. Salen era un niño que habían adoptado una familia de Madrid, lo habían adoptado de un país de África en el que nunca había escuchado hablar de lo que era la Navidad. Salen iba al colegio y allí los maestros y los niños estaban todos muy contentos preparando adornos para la clase, ensayando canciones que decían que se llamaban villancicos… así estuvieron algunos días. En clase de religión le contaron una historia de un niño que había nacido en un pesebre que era el enviado de Dios. Él pensó que la mayoría de los niños de su país también seria hijos de Dios porqué muchos de ellos nacían en establos mientras sus padres eran perseguidos por soldados. Le conté a su madre adoptiva la historia que habían contado en el colegio y lo que él había pensado. Entonces su madre fue al colegio y habló con los maestros y con los demás padres para pedirles ayuda para hacer una idea que ella había tenido. Se reunieron todas las familias del colegio con sus hijos y dijeron que el dinero que tenían todas las familias para celebrar la Navidad lo iban a mandar a aquellos niños de Dios como los había llamado su hijo. Cuando Salen vio lo que habían echo todas las familias del colegio fue cuando comprendió la magia de la navidad y comprendió por que cuando llegan esas fechas todo el mundo se pone alegre y feliz.

Fin. Alejandro Villalba Campos (5º de Primaria)


LA NAVIDAD MISTERIOSA.

Érase una vez una niña que se llamaba Roberta. Era una niña un poco gordita, pero guapa y alta. Sus amigos decían que “Papanuel” no existía y Roberta decía que si existía. Entonces Roberta decidió que iba a convencer a sus amigos. Un día se escapó para ir al Polo Norte. Roberta cogió un barco que iba dirigido hasta allí. Llegó al Polo y empezó a caminar para buscar a “Papanuel.” Roberta fue preguntando que si alguien de allí conocía a Papanuel. La gente de allí creía que estaba loca así que le dijeron que no lo habían visto. Después de andar siete horas encontró una puerta muy misteriosa. Ella tocó a la puerta y la puerta se abrió. Detrás de esa puerta había un lugar increíble. Las casas eran de golosinas, de galletas... Roberta se adentró en aquel pueblo tan raro y descubrió que sus habitantes eran elfos muy pequeños. Roberta vio una casa muy grande de chocolate... Ella quería entrar pero había unos elfos muy feos y grandes. Ella le preguntó que si allí vivía Papanuel. Los elfos le dijeron que allí no vivía nadie que se llamara así. Ella se puso muy triste. Pero los elfos pensaron que quizás había un error en su pronunciación. Entonces los elfos le dijeron que si por casualidad no querría decir Papanoel, un hombre un poco gordo, con barba blanca, que lleva un traje rojo y que dice joujjoujou . Roberta dijo: -¡Si claro! Entonces los elfos le dijeron que ahí vivía Papanoel no Papanuel. Ella les explicó que en su pueblo a Papanoel le decían Papanuel. Entonces de aquel momento Roberta le decía Papanoel. Roberta se puso muy feliz y le preguntó que si podía visitarlo. Los elfos le dijeron que se lo tenían que preguntar a él. Entonces los elfos entraron a preguntárselo. Los elfos a los cinco minutos salieron y le dijeron a Roberta que podía pasar a ver a Papanoel .Ella se puso muy contenta.


Cuando entró vio muchos adornos de navidad y una chimenea muy grande. Papanoel la estaba esperando en el salón. El salón era inmenso. Roberta cuando vio a Papanoel en persona se alegró muchísimo. Ella le preguntó que cómo repartía tantos regalos en una noche. Papanoel le dijo que era porque él tenía magia. Entonces Roberta le dijo a Papanuel:- ¿Cómo puedo decirles a mis amigos que tú si que existes? Papanoel le dijo que haría una cosa para que sus amigos le creyeran. Entonces él con su magia la llevo a casa. Llegó el día que “Papanuel” tenía que repartir los regalos. Se acordó de la promesa que le hizo a Roberta. Entonces lo que hizo para que los amigos de Roberta creyeran en él fue que les regaló cosas muy mágicas. El día de Navidad Papanoel fue a sus casas a recogerlos para dar un paseo en trineo,los llevó al lugar de donde él cogía los regalos para todos los niños... Entonces sus amigos a la mañana siguiente decían que Papanoel era cierto que existía. COLORÍN COLARADO EL CUENTO DE PAPANUEL TERMINÉ.

David Velasco Muñoz (6º de Primaria)


Viaje de Navidad Érase una vez una familia muy rica, tenían de todo. Se llamaban: Tara, Tina, Lucas y Brigid. Tara y Tina eran las hijas. Tenían trece años, Lucas cuarenta años, Brigid treinta y nueve años. Planeaban irse de vacaciones, pero todavía no sabían a donde. -Yo quiero ir a París-dice Tara. -Pues yo a New York-dice Tina.

-Vamos a ir a Roma ¿Vale?dice Lucas, el padre. -¡¡Si papá!!-dijeron las dos a la vez. Compraron los billetes, se fueron en el avión. El avión tuvo que aterrizar en un desierto. Tara y Tina estaban desesperadas porque no llevaban la ropa adecuada.


A las tres horas llegaron a un pequeño pueblo donde no había hoteles, restaurantes, centros comerciales, etc. -¡Vámonos ya!-dice Tara. -Pronto nos iremos- dice Brigid. -Llamaré a mis contactos. ¡Oh no!-dice Tina. -¡Qué!-dice Lucas. -No me queda batería-dice Tina. Pidieron ayuda pero nadie entendía su idioma. Más tarde pudieron llamar a sus agentes pero dijeron que después de Navidad irían a por ellos. Entonces enseñaron a los del pueblo lo que era la Navidad. Se lo pasaron bien, no tanto, porque no estaban tan bien como en un hotel de lujo, pero fueron felices.

Alba Navarrete Vega (5º de Primaria)


EL ABETO NAVIDEÑO

Había una vez un abeto, un abeto grande, bonito y verde. Al abeto nunca, nunca lo adornaban, lo tenían guardado en el trastero de una enorme casucha. Un día lo sacaron, pero era para tirarlo al camión de la basura. El abeto se puso muy triste, de pronto, cuando era de madrugada, sobre las cinco y media de la mañana, apareció una luz muy luminosa. ¡¡Era el hada Navideña!! Que hacia que todos los abetos tristes y mal cuidado le pidieran un deseo. El abeto cuando la vio se quedó boquiabierto.

El hada le dijo: -Hola, ¿qué te pasa? ¿Por qué estás llorando? El abeto le respondió: -Estoy triste porque mañana me van a tirar a la basura. ¿Tú puedes hacer algo? - ¡¡¡¡¡Siii!!!!! ¿Qué quieres que haga? Pídeme lo que quieras.- Le dijo el hada.- Por favor, haz que no me tiren a la basura. A la mañana siguiente los niños le dijeron a su madre que iban a sacar el árbol. Los niños lo sacaron y empezaron a adornarlo con bolas de colores azul, blanco, verde... El abeto se puso requetecontento y nunca más lo trataron mal.

COLORÍN COLORADO ESTE PRECIOSO CUENTO SE HA ACABADO.

Zoraida Román Pérez 6º de Primaria.


Vuelve el soldado Juan tenía 20 años, quiso colaborar contra una guerra. Fue enviado a Oriente como casco azul español. Su familia no quería que se marchase, pero él decidió ser independiente. Cuando llegó estuvo unos días muy bien, le gustó la vida del ejército. Cuando ya llevaba tiempo empezó a añorar a su familia, a sus amigos y a su país. Cada día se acordaba más de su gente. Aunque ya estaba adaptado a ese país y le gustaba su trabajo, cada vez que llegaba la noche, no hacía más que acordarse de su casa. Juan pensó que aunque le gustaba ser independiente, se había dado cuenta que los lazos de unión con su familia eran fuertes como torres. Pasó un año y su capitán reunió a la compañía, todos los soldados, se temían lo peor, pero grata sorpresa les esperaba, tenían permiso para Navidad. Juan contaba las horas para llegar a ver por fin a toda su familia, nunca hubiera pensado que los quisiera tanto. Que mejor regalo de Navidad, que estar junto a tu familia disfrutando de salud y felicidad.


A Juan el destino le jugó una mala jugada. Fue herido gravemente en un combate en Oriente. Tras la grave incidencia permaneció en coma casi un año, hasta el mismo día de Nochebuena. Su familia había pedido la esperanza, creían que nunca más sería el mismo. Su madre solo creía en un gran milagro. Pero Juan no se dio por vencido y la noche antes de Navidad mientras su madre le acompañaba y lloraba su pena, Juan volvió en si. Su madre no podía creer lo que pasaba, solo podía llorar y abrazarlo. Su alegría era desbordante. Por fin Juan estaba con ella sano y a salvo. Llamó a toda la familia para estar juntos. De nuevo, su familia celebró la Navidad unidos como siempre. Por fin Juan regresó para Navidad. Francisco Molero Muñoz (5º de Primaria)


La hija de Santa Claus. Un día Santa tuvo una hija llamada María. Era una chica alta, pelirroja, buena, simpática y muchas cosas más. Ella creía que su padre era como todos los padres como todos. A partir de los seis años su madre no le dejaba enviar cartas a Santa. Entonces le decía a su padre lo que quería. Ella pensaba que Santa no le iba a traer los regalos en Nochebuena porque nunca le mandaba su carta. En Nochebuena Santa le trajo el regalo que ella pidió. Al día siguiente cuando se despertó vio el regalo, pero ella sospechaba de algo. Así todos los años. María a los quince años descubrió que Santa era su padre. Entonces María se enfadó y se fue de su casa por no decirle que era Santa. Esa misma noche estaba lloviendo, ella tenía frío no había comido y tenía un resfriado enorme. Entonces Santa con su magia la encontró y se la llevó a casa y habló con ella. Entonces le explicó por qué no le había dicho que él era Santa. A los treinta y cinco años se casó y su marido le ayudó a ser Santa Claus.

Salvador Fernández Palomo (6º de Primaria)


La Navidad en Betis. Érase una vez un pueblo pequeñito del más allá llamado Betis, donde su Navidad era especial. Su Navidad era especial por un pequeño motivo; allí todos los habitantes celebraban la Navidad todos juntos. Cuando llegó Nochebuena todos quedaron en la plaza y reunieron dinero e hicieron un festín, todos contentos bailaban y reían sin parar. Más tarde llegó a Navidad y se reunieron en una casa donde ellos tenían un grande aprecio (la casa del pueblo), almorzando se dieron cuenta que faltaba un objeto de gran valor “El jarrón del pueblo”, se murmuraba que era robado. Después en noche vieja otra vez se reunieron en la plaza, tristes y deprimidos celebraron el año nuevo con uvas y champán. Cuando pasó un mes se cansaron de esperar el regreso del jarrón y empezaron a buscar el jarrón por si solos. Después de una semana encontraron el ladrón y el jarrón lo devolvieron a la casa del pueblo y cuando llegó la navidad todos celebraron la navidad más felices y contentos de tener su obsequio de valor en su sitio. Y colorín azulado el cuento de Betis se ha acabado.

Lydia Muñoz Martín 6º


El árbol de Navidad Había una vez, tres niños que se llamaban Lucas, María y Marta y eran hermanos. Los tres querían poner un árbol de Navidad en su casa y le pidieron permiso a sus padres para ir al bosque a traer un pino. Sus padres, les dieron permiso y les dijeron que tuviesen cuidado. Los niños entraron al bosque, empezaron a andar buscando un pino bonito pero se les hizo de noche y se perdieron. Como no sabían volver a su casa, siguieron andando hasta que vieron una luz. Fueron a donde estaba la luz y vieron que era una cabaña en la que vivía un guardabosque. Llamaron a la puerta, abrió los guardabosques y les preguntó que hacían allí de noche, los niños le dijeron que se habían perdido y que estaban asustados porque no sabían volver a casa. El guardabosque les dijo que no se preocuparan porque podían pasar la noche con él en la cabaña y que por la mañana él los llevaría a su casa. Así pasó y el guardabosque además les regaló un bonito pino para su árbol de Navidad, con la condición de que cuando acabara la Navidad, los niños debían cuidar el árbol y no tirarlo para que les sirvieran al año siguiente.

Ainara Peñuela Robles 6º.


MARIA NO CREE EN SANTA CLAUS

Había una vez una niña, llamada María, que tenía nueve años. María era guapa, aunque un poquito gorda, pero era una niña muy buena con su familia, con la maestra y con los amigos. Pero un día, María estaba en su cuarto haciendo los deberes, y cuando los terminó su mamá le dijo que tenía que irse a dormir. Cuando la mamá apagó la luz del cuarto, se quedó todo oscuro. De pronto, las estrellas empezaron a brillar muy fuerte y la ventana se rompió. María se asustó muchísimo, llamó a su mamá pero mamá no la escuchó. Entonces María se levantó y fue a la ventana y allí se encontró con Santa Claus. Entonces Santa Claus le dio un regalo y se fue rápidamente. Cuando María abrió el regalo, encontró la muñeca que había perdido hacía muchos años. Entonces, a partir de aquel momento María creyó en Santa Claus.

Alejandra Palomo Díaz 5º Primaria


Una navidad especial. Érase una vez en un pueblo, donde todas las Navidades eran iguales, una y otra vez. Una niña muy curiosa se interesó en darle vida a la Navidad que estaba entrando; empezó a investigar como alegrar estas Navidades sin que un vecino se quejara. Así fue, la niña estuvo muchas noches en vela para poder cambiar esa Navidad que estaba entrando. Poco a poco reunió todo lo que necesitaba para que esa Navidad fuera perfecta, llamó para que pusieran un alumbrado que pondría: ¡Feliz navidad a todos!, alquiló una banda de música para el día de Nochebuena, preparó para que en la plaza hubiera unos fuegos artificiales, cotillón y en Nochevieja se tomarían allí las uvas de su compañero al compás del reloj. Pero esas Navidades fueron tan especiales porque ese día apareció una estrella, no era una estrella cualquiera sino una estrella fugaz, que felicidad para todos traía. Entonces lo vecinos recordaron ese día el más bonito del año porque les hizo soñar que eran los vecinos más afortunados del mundo. A la niña le hicieron un homenaje poniendo una estatua en su honor que ponía: “Para la niña que pudo salvar nuestras Navidades con un poco de alegría y de son”


Cuando la niña murió porque se hizo vieja de una grave enfermedad, los vecinos se dieron cuenta de que cada Navidad en la plaza de la Rueda aparecía la estrella fugaz. A final se dieron cuenta de que la estrella era la niña que les había hecho feliz cuando era pequeña. A partir de entonces los vecinos se lo pasaban bomba allí en la plaza y así es como las Navidades que siempre eran iguales cambiaron.

Fin

Saray Alcántara Medina 6º Primaria

CUENTOS DE NAVIDAD  

Cuentos elaborados por alumnos/as de quinto y sexto de Primaria del Ceip Antonio Gala El Borge.Málaga.

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