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HIMNO AL ESPÍRITU SANTO (El Santo Padre, Juan Pablo II lo rezó diariamente, durante su vida)

Ven Espíritu Creador de los tuyos la mente a visitar, a encender en tu amor los corazones, que de la nada te gustó crear. Tú que eres gran consolador y don Altísimo de Dios, fuente viva y amor, y fuego ardiente y espiritual unción Tú, tan generoso en dádivas, tú, poder de la diestra paternal: tú, promesa magnífica del Padre que el torpe labio vienes a soltar. Con tu luz iluminas los sentidos, los afectos inflamas con tu amor, con tu fuerza invencible fortifica la corpórea flaqueza y corrupción. Lejos expulsa al pérfido enemigo, danos pronto tu paz, siendo tú nuestro guía, toda culpa logremos evitar. Danos tu influjo conocer al Padre Danos, también al Hijo conocer,


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Y en ti, del Uno y Otro, Santo Espíritu Para siempre creer. A Dios Padre, alabanza, honor y gloria, con el Hijo que un día resucitó, y a ti, abogado y consuelo del cristiano, por los siglos se rinda admiración. Amén. OFRECIMIENTO PARA CADA DÍA RECIBE OH PADRE DE TU HIJA: Cada palpitación del corazón, como acto de amor; cada respiración, como acto de adoración; cada paso como acto de agradecimiento; cada palabra como acto de intercesión; según las intenciones de tu Divino Corazón; cada movimiento de las manos, como acto de expiación; cada pensamiento y cada afecto del corazón, como otros tantos actos de perfecto abandono en Ti; Cada pena interna y externa como íntima unión contigo, y con tu Divino Hijo Jesús, víctima de amor por nosotros, el Santísimo Sacramento. Amén. ORACIÓN Padre Celestial: recibe estos mis actos internos y externos en unión de la vida mística de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Para tu mayor gloria, por la conversión de todos los pecadores, la


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santificación de los Sacerdotes, la salvación de los agonizantes, la salud de los enfermos y las necesidades presentes de nuestros familiares PETICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA LAS CASAS DE DESAGRAVIO Estos actos de desagravio fueron dictados por la Santísima Virgen María, para estos tiempos Apocalípticos, deben ser rezados en familia. Es lo ideal, pero también pueden hacerlos con las personas de buena voluntad, que os acompañen-. Se debe hacer un pequeño altar, conforme a sus posibilidades, con las imágenes católicas, y allí se reunirán los fieles a hacer los desagravios. Encender una vela mientras dure el rezo. 1. Que las Casas de Desagravio se promuevan en todos los HOGARES CATÓLICOS Y movimientos de la Iglesia en el mundo. 2. Que haya multitud de ellas y que cada una esté reportada con el párroco que le corresponda. 3. Que la oración principalmente los días jueves o viernes, sea iniciando a las 3 de la tarde, hora de la Misericordia. Que haya una pareja


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responsable de esa casa: matrimonio o de la misma familia. La oración tendrá que ser diaria, por las siete espadas que atraviesan mi Corazón Inmaculado. "OFRECERÉIS UNA HORA DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO ALA SANTÍSIMA TRINIDAD Y A LOS DOS SAGRADOS CORAZONES. LO HARÉIS POR LOS SACERDOTES Y LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO".

EL ORDEN PARA REZAR 1. TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD 2. COMUNIÓN ESPIRITUAL 3. LECTURA DEL EVANGELIO DEL DÍA 4. ORACIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL 5. ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA 6. LETANÍAS DE LOS SANTOS ÁNGELES 7. CONSAGRACIÓN A LA PRECIOSA SANGRE 8. CORONA DE LA MISERICORDIA 9. INVOCACIÓN A SAN JOSÉ 10. ALABANZA DE DESAGRAVIO "DURANTE LOS SIETE DÍAS DE LA SEMANA EN RECORDATORIO DE MIS 7 DOLORES Y EN EJERCICIO DE LAS 7 PALABRAS DEL OFICIO DEL VIERNES SANTO; EMITIDAS POR MI SANTÍSIMO HIJO."


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MEDITAR: Lunes: Primer Dolor y Primera Palabra Martes: Segundo Dolor y Segunda Palabra Miércoles: Tercer Dolor y Tercera Palabra Jueves: Cuarto Dolor y Cuarta Palabra Viernes: Quinto Dolor y Quinta Palabra Sábado: Sexto Dolor y Sexta Palabra Domingo: Séptimo Dolor y Séptima Palabra PROMESAS DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA POR CADA HORA DE DESAGRAVIO Enero 24 de 1998 Mil días de indulgencias. La protección continua para vosotros durante los días calamitosos. La salvación eterna de las almas de vuestros parientes que no se han convertido. Liberación de mil almas del purgatorio. La anulación de hechizos y conjuros mágicos, ritos satánicos en perjuicio de vosotros y de vuestros familiares. La asistencia personal Mía, de Jesús y San José en el día de vuestra muerte. La promesa de la bendición que sólo los santos encuentran, tanto en el cielo como en la tierra.


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El conocimiento inmediato de vuestros pecados, a fin que os enmendéis y os confeséis ante el sacerdote. La curación de los enfermos, de los cuales Dios disponga en su Misericordia restablecer la salud. La aceptación de la Divina voluntad en todo lo que Dios os enviare, con ello vendrá la purificación de todos vuestros males y la santificación de vuestras almas. Conocimiento profundo de las cosas celestiales mediante el don de la fé. La gracia para perseverar y vencer en los ataques del Anticristo. Repitiendo un segmento del cuarto mensaje donde la Virgen hace otras promesas por la hora de oración de reparación y desagravio: Si hacéis una buena confesión y recibís con frecuencia a Jesús Sacramentado: + Recibiréis conocimiento interior para discernir lo que viene del maligno. + Recibiréis palabras para instruir en la Fe Católica a cuantos se os acercaren con propósitos de conversión. Y por último: + premio de la consolación que Dios entrega a las almas dóciles y humildes. Pero debéis hacer de vuestra hora de desagravio una hora de amor y fe.


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TRISAGIO A LA SANTISIMA TRINIDAD ACTOS DE DESAGRAVIO Abre Señor mis labios, y mi boca anunciará Tu alabanza. R. Ven oh Dios en mi ayuda, apresúrate Señor a socorrerme. V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ACTO PREPARATORIO AL EJERCICIO. Benignísimo Dios, Uno en esencia y Trino en Personas; aquí tienes una de tus humildes criaturas, que conoce en sí la venerable imagen de Tu Trinidad Santísima. Confieso que no he cumplido con las obligaciones a que me empeña el honor de Tu Divina Semejanza. He pecado, Dios mío, pero nunca negué, sino he creído constantemente en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo; que el Padre no tiene algún principio, que el Hijo es producido por el Padre, a quien es consubstancial, y que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, de cuyo amor recíproco es también consubstancial a ambos;


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que el Padre no es primero que el Hijo, ni los dos primeros, que el Espíritu Santo. Adoro al Padre como Dios, al Hijo como Dios y al Espíritu Santo como Dios; y con todo, en los tres solo creo y adoro un solo Dios. Yo no entiendo, Señor, este misterio; pero cautivo mi entendimiento en obsequio de la fé, para mayor gloría Tuya y mérito mío. Ofrezco estos profundísimos sentimientos de religión, de reverencia y amor, como unos votos gratísimos a Tu Santidad, para que por ello perdones tantas ofensas cometidas por mí contra Tú Majestad increada. ¡Oh Trinidad Beatísima! A Ti suspira la trinidad miserable de mis potencias. Mi memoria, muy enferma de fragilidad; mi entendimiento, atestado de ignorancia; mi voluntad, contagiada de inclinaciones al mal. Sánala, purifícala, y dame auxilios para que jamás falte a los propósitos que Te has dignado inspirarme; que yo prometo de todo corazón dedicarme desde hoy en adelante a mantener la nobleza de costumbres que corresponde al carácter de Ti mismo con que me has sellado, y hacer todo el aprecio que me sea posible de Tu gracia y a valerme para conservar la devoción al misterio de


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Tu Augustísima Trinidad, en quien espero hallar misericordia, piedad y beneficencia para siempre. Amén. HIMNO Ya se va el sol de Fuego; Tú Unidad, Luz Perenne, Trinidad Santa, infunde Tu amor en nuestra mente. De mañana y de tarde Rogamos que nos lleves A alabarte en el Cielo Con himnos reverentes. Al Padre, al Hijo y a Ti, Divino Espíritu siempre la gloria que hasta Aquí sea dada eternamente. Amén. Un Padre Nuestro y Gloria al Padre. Con los Serafines. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. Con los Querubines. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.


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R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. Con los Tronos. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. ORACIÓN A DIOS PADRE. Omnipotente y sempiterno Dios Padre, que con tu Unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, Uno en la esencia y Trino en las Personas. Yo te adoro, venero y bendigo con las tres angélicas jerarquías; y con los tres Coros de la primera, amantes Serafines, sabios Querubines y excelsos Tronos, te aclamo Santo, Santo, Santo, poderoso y Eterno Padre del Verbo Divino, principio del Espíritu Santo, Señor de los Cielos y Tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Padre Nuestro y Gloria al Padre. Con las Dominaciones. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros.


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Con las Virtudes. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. Con las Potestades. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. ORACIÓN A DIOS HIJO Sabio y soberano Dios Hijo, hecho hombre por nosotros, que con tu Eterno Padre y el Divino Espíritu eres un solo Dios, Uno en la esencia, y Trino en las Personas. Yo te venero, bendigo y adoro con las tres jerarquías de los Ángeles; y con los tres Coros de la segunda, Dominaciones, Virtudes y Potestades, te aclamo Santo, Santo, Santo, Omnipotente Verbo Divino y Unigénito Hijo de Dios, principio del Espíritu Santo, Señor de los Cielos y Tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Padre Nuestro y Gloria al Padre. Con los Principados.


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V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. Con los Arcángeles. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. Con los Ángeles. V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. R. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros. ORACIÓN A DIOS ESPÍRITU SANTO. Amante Dios, Espíritu Santo, Amor divino, que con el Eterno Padre y su Unigénito Hijo eres un solo Dios, Uno en la esencia y Trino en las Personas. Yo te bendigo, adoro y venero con las tres jerarquías angélicas; y con los tres Coros de la tercera, Principados, Arcángeles y Ángeles, te aclamo Santo, Santo, Santo, Divino Amor y suavísima unión del Eterno Padre y del Hijo, procediendo en amor de uno y otro, Señor de los


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Cielos y la tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Antífona. Tres son los que dan testimonio en el Cielo; el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son una misma cosa. V. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. R. Alabemos y ensalcémosle en todos los siglos. ORACIÓN. Altísimo e incomprensible Dios, que dentro del Santuario de Tu Divina Naturaleza, donde nadie entra, tienes encerrado el misterio de Tu Trinidad Santísima, a quien no se puede correr el velo para verla de lleno, sino que todas las criaturas debemos adorarla profundamente desde fuera; dígnate admitir nuestros humildes votos, deprecaciones y alabanzas, que presentamos reverentemente al pie del trono de Tu inefable Majestad, por los merecimientos de Nuestro Señor Jesucristo, que contigo, vive y reina en unidad del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.


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GOZOS A DIOS TRINO Y UNO. ¡Señor Dios! en dulce canto Te alaban los Querubines, Y Ángeles y Serafines Dicen Santo, Santo, Santo. Eterna y Pura Deidad De incomparable excelencia, Que en la Unidad de Tu esencia Encierras la Trinidad: De nuestra fe la humildad Te adora en sencillo canto. Y Ángeles y Serafines & Tú del hombre delincuente Tiernos suspiros recoges, Y sus plegarias acoges, Porque eres Padre clemente. ¿Quién, amándote, no siente Trocarse en dicha el quebranto? Y Ángeles y Serafines & Nuestros padres celebraron Con sus cánticos de gloria De tus prodigios la historia, Que gozosos admiraron. La fe, Señor, nos legaron, Que es nuestro escudo y encanto.


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Y Ángeles y Serafines & Cuando tu justa venganza Con plagas al hombre aterra, Y hace estremecer la tierra, Y airada sus rayos lanza, La luz de nuestra esperanza Es tu nombre Sacrosanto. Y Ángeles y Serafines & Tus excelsas bendiciones Derrama pródigo y tierno, Y a tus hijos ¡Dios eterno! Colma de inefables dones. Para su dicha dispones Tanto bien, prodigio tanto. Y Ángeles y Serafines & ¡Quién del amante Isaías Ardiera en el sacro fuego, Para alzar su humilde ruego En divinas melodías! Supla a vuestras voces frías La tierra, el mar, entretanto. Y Ángeles y Serafines & Por el misterio que adora ¡Oh Dios! tu escogida grey,


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Signa Tu Divina Ley, Y de la muerte en la hora, Con su sombra bienhechora Nos cubra Tu regio manto. Y Ángeles y Serafines & ¡Señor Dios! En dulce canto Te alaban los Querubines, Y Ángeles y Serafines Dicen Santo, Santo, Santo. Antífona. Bendita seas, Santísima indivisible de nuestro Dios; este misterio Augustísimo reverencia podemos, porque en nosotros Tu Misericordia.

Trinidad y Unidad nosotros confesamos de Ser con cuanta no cesas de ejercitar

V. Bendito eres, Señor, en el Firmamento del Cielo. R. Y llena está de Tu gloria la Tierra. Oremos. Omnipotente y sempiterno Dios, que has concedido a tus siervos la gracia de conocer en la confesión de la verdadera fe la gloria de la eterna Trinidad de tus Personas y de adorar en el Poder de la Majestad la Unidad de tu incomprensible Naturaleza; nosotros te suplicamos que por la firmeza de esta misma fe seamos libres de todo género de adversidades. Por


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nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén. ORACIÓN. Dios, de quien viene la santidad en los deseos, la rectitud de los consejos y la justicia en las obras; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que, entregados nuestros corazones a la observancia de tus mandamientos y desterrado el miedo de todo enemigo, tengan con tu protección los tiempos tranquilidad. Por Nuestro Señor Tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. COMUNIÓN ESPIRITUAL ¡OH SANGRE de Jesucristo! ¡Yo Te adoro en Tu Eucarística presencia en el Altar! Yo creo en Tu poder y dulzura; penetra en mi alma y purifícala, en mi corazón e inflámalo. PRECIOSA SANGRE de Jesús, realmente presente en la Sagrada Hostia, alumbra mi inteligencia, toma posesión de mi mente, circula siempre en mis venas, que todos mis sentidos sean marcados con Tu divina unción, que mi corazón lata solo por Tu gloria y que mis labios te alaben por siempre. Amén.


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Responden todos Bendita Sea La Justa Mano Bendito Sea Su Santo Enojo Bendita Sea Su Perfecta Justicia. LECTURA DEL EVANGELIO DEL DÍA ORACIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestra protección contra los males y las tentaciones del demonio, que Dios lo reprenda te pedimos humildemente; y tú, Oh Príncipe de las Huestes Celestiales, por el poder de Dios, lanza al infierno a Satanás y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo buscando la ruina de las almas. Amén. ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día; no me dejes solo, que me perdería, y llévame de la mano a Jesús y María. Amén. LETANÍAS DE LOS SANTOS ÁNGELES Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.


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Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos. Señor, escúchanos. Dios Padre, Creador de los Ángeles, ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Señor de los Ángeles, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, Vida de los Ángeles, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, Delicia de todos los Ángeles, ten piedad de nosotros. Santa María, ruega por nosotros. Reina de los Ángeles, ruega por nosotros. Todos los Coros de los Espíritus bienaventurados, rueguen por nosotros. Santos Serafines, Ángeles del Amor, rueguen por nosotros. Santos Querubines, Ángeles de la Palabra, rueguen por nosotros. Santos Tronos, Ángeles de la Vida, rueguen por nosotros. Santos Ángeles de la Adoración, rueguen por nosotros. Santas Dominaciones, rueguen por nosotros. Santas Potestades,


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rueguen por nosotros. Santos Principados del Cielo, rueguen por nosotros. Santas Virtudes, rueguen por nosotros. San Miguel Arcángel, ruega por nosotros. Vencedor de Lucifer, ruega por nosotros. Ángel de la fe y de la humildad, ruega por nosotros. Preservador de la Santa Unción, ruega por nosotros. Patrono de los moribundos, ruega por nosotros. Príncipe de los ejércitos celestiales, ruega por nosotros. Compañero de las almas de los difuntos, ruega por nosotros. San Gabriel Arcángel, ruega por nosotros. Santo Ángel de la Encarnación, ruega por nosotros. Fiel mensajero de Dios, ruega por nosotros. Ángel de la esperanza y de la paz, ruega por nosotros. Protector de todos los siervos y siervas de Dios,


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ruega por nosotros. Guardián del Santo Bautismo, ruega por nosotros. Patrono de los Sacerdotes, ruega por nosotros. San Rafael Arcángel, ruega por nosotros. Ángel del Amor Divino, ruega por nosotros. Vencedor del enemigo malo, ruega por nosotros. Auxiliador en la gran necesidad, ruega por nosotros. Ángel del dolor y de la curación, ruega por nosotros. Patrono de los médicos, de los caminantes y de los viajeros. ruega por nosotros. Grandes Arcángeles santos, rueguen por nosotros. Ángeles del servicio ante el Trono de Dios, rueguen por nosotros. Ángeles del servicio para los hombres, rueguen por nosotros. Santos Ángeles custodios, rueguen por nosotros. Auxiliadores a nuestras necesidades,


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rueguen por nosotros. Luz en nuestra oscuridad, rueguen por nosotros. Apoyo en todo peligro, rueguen por nosotros. Exhortadores de nuestra conciencia, rueguen por nosotros. Intercesores ante el Trono de Dios, rueguen por nosotros. Escudo de la defensa contra el enemigo maligno, rueguen por nosotros. Constantes compañeros nuestros, rueguen por nosotros. Segurísimos conductores nuestros, rueguen por nosotros. Fidelísimos amigos nuestros, rueguen por nosotros. Sabios consejeros nuestros, rueguen por nosotros. Ejemplo de nuestra obediencia, rueguen por nosotros. Consoladores en el abandono, rueguen por nosotros. Espejo de la humildad y de la pureza, rueguen por nosotros. Ángeles de nuestra familia, rueguen por nosotros. Ángeles de nuestros sacerdotes y pastores,


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rueguen por nosotros. Ángeles de nuestros niños, rueguen por nosotros. Ángeles de nuestra tierra y patria, rueguen por nosotros. Ángeles de la Santa Iglesia, rueguen por nosotros. Todos los Santos Ángeles. rueguen por nosotros. Ángeles de Dios, Asístannos en la vida. Ángeles de Dios, asístannos en la muerte. Ángeles de Dios, en el cielo, se los agradeceremos. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros Señor. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos, Señor, ten piedad de nosotros. Dios mandó a sus Ángeles que cuiden de tí, los cuales te guardan en todos tus caminos.


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OREMOS: Omnipotente y Eterno Dios, envíanos la guarda de tus ejércitos celestiales para que seamos preservadores de los terribles ataques del enemigo maligno, y que preservados de todo peligro por la Sangre Preciosísima de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Inmaculada Virgen María, te podamos servir nuevamente en la paz por Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina como Dios en la eternidad. Amén. CONSAGRACIÓN A LA PRECIOSA SANGRE Preciosa Sangre palpitando en el Eucarístico Corazón de Jesús, yo Te adoro y Te ofrezco en homenaje mi alabanza y amor. En el Calvario Tú vertiste el precio de mi redención; en el altar, Tú eres mi vida y la fuente de todas las gracias que se haya nunca conocido. SANGRE DIVINA, yo Te doy gracias, Tú eres el grandísimo regalo de Dios al hombre, la prueba y promesa de amor eterno. OH! SANGRE SALVADORA, tan a menudo desconocida, despreciada y olvidada, yo me obligaré a ofrecerte reparación durante mi vida, por


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mediación del Inmaculado Corazón de María, mi Madre, yo deseo consagrarte todos los días de mi vida a Tu amor y adoración, yo pongo mi casa en especial manera bajo tu poderosa protección; que Tu bendición siempre descanse sobre mi familia y sobre todos quienes son queridos por mí. Cuando las tormentas de la vida se aglomeren cerca de mí, cuando pruebas y tentaciones me opriman fuertemente, sé Tú mi refugio y mi fuerza. Bendecidos por Ti, mis gozos serán mas dulces y cada tristeza que yo tenga Tú la suavizarás. Sobre todo, a la hora de la muerte. OH! PRECIOSA SANGRE sé Tú mi paz y mi esperanza. Que tu insignia sea mi pasaporte a las Eternas playas, Tu Voz mi mediadora delante del trono de la Justicia de Dios abriéndome las puertas de la Ciudad Inmortal donde por siempre te amaré y gozaré en Tí. Amén. CORONA DE LA MISERICORDIA En el Nombre del Padre,……. Creo en Dios padre,…….. Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Se recita en un rosario normal.


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En lugar de Padre Nuestro, se dice: Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como reparación por nuestros pecados y los del mundo entero. En lugar de Ave María, se dice: Por la dolorosa Pasión de Jesús, Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. En las últimas tres cuentas se dice: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero. (3 veces) Jaculatoria: Oh Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en ti. INVOCACIÓN A SAN JOSÉ Oh bienaventurado San José, te pido Tu protección y te suplico que socorras mis necesidades. Aparta de mí todo peligro de pecado y asísteme propicio en esta lucha contra el poder de las tinieblas. Defiende a la Iglesia Santa de Dios de las acechanzas de sus enemigos y protégenos a cada uno de nosotros con


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Tu Perpetuo Patrocinio para que podamos santamente vivir y piadosamente morir, y alcanzar así la eterna Bienaventuranza. ALABANZA DE DESAGRAVIO Te rogamos, dulce Jesús, por los que no ruegan; te bendecimos por los que te maldicen y te adoramos por los que te ultrajan. Suba, Señor, ante Ti, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores; por las blasfemias, impurezas y escándalos; por los robos e injusticias, por las debilidades y respetos humanos; por los crímenes de los esposos, las negligencias de los padres y las faltas de los hijos; por los atentados cometidos contra el Papa, por las persecuciones y los abusos de los sacramentos; por la diabólica labor de la prensa, radio, cine y televisión, inmorales y blasfemos. Perdón, Señor, y ten piedad del más necesitado de Tu gracia. Te desagraviamos de todo corazón……….Amén.


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MEDITACIÓN DE LOS SIETE DOLORES DE NUESTRA SANTÍSIMA MADRE Y DE LAS SIETE PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO LUNES Primer Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando le profetizó Simeón que una espada de dolor atravesaría su alma; por este dolor te pido conocimiento y contrición de mis culpas. Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Primera Palabra: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen." Señor Jesús, la primera palabra que dices mientras te clavan las manos y los pies y te crucifican en medio de feroces insultos y burlas de tus enemigos, es una palabra de perdón. Tú que mandaste orar por los que nos tratan mal, nos estás dando ejemplo. Tú sabes que en todo pecado hay un poco de ignorancia, de debilidad y de falta de reflexión y aprovechas de esto para pedir perdón de los pecados. Tú has dicho: "Padre, perdónalos".


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Señor, que ésta sea nuestra oración en los ataques de cólera ante las ofensas que recibimos. Tú sabes que la prontitud de perdonar a los que nos ofenden es el termómetro que marca la santidad que tenemos y el grado de nobleza. "Perdónalos porque no saben lo que hacen". Jamás ha existido un abogado tan hábil para defender a sus clientes como Tú Oh Jesucristo, para defendernos a nosotros los pecadores. Tú nos enseñas a orar por los que nos ofenden porque sabes que si oramos por los que nos han tratado mal no seremos capaces de odiarlos. Al recomendarnos el Padrenuestro nos mandaste decir: "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Y con el ejemplo Tuyo en la Cruz nos estás enseñando cómo se perdona a los que nos ofenden. Es un ejemplo muy necesario porque Tú sabes lo difícil que nos queda perdonar y pedir bendiciones para los que nos maldicen. Tú has dicho: "Si no perdonáis de corazón a los demás, tampoco el Padre Celestial os perdonará a vosotros". Concédenos Señor el perdonar siempre y haz que seamos para siempre perdonados por Dios. Amén.


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Rezar una oración por las personas que no nos quieren, o por las que nos han ofendido, o nos tratan mal o hablan mal de nosotros. MARTES Segundo Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María al saber la crueldad con que Herodes intentaba quitarte la vida, y por los trabajos que padeciste en el camino y destierro a Egipto; por este dolor te pido una santa resignación en todas las tribulaciones que te dignes enviarme. Padre Nuestro, Ave María, Gloria Segunda Palabra: "En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso". Señor Jesucristo, el que estaba crucificado a tu derecha en el calvario había contemplado ya la paciencia, la dulzura, el ánimo majestuoso y sereno y la piedad con que Tú sufrías el martirio de la cruz. Luego te oyó decir el "Perdónalos porque no saben lo que hacen". Esto lo animó a suplicarte diciendo: "Acuérdate de mí cuando estés en Tu


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Reino". Y vino la respuesta de Tu inmensa Bondad: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso". Estar junto a Ti, Señor Jesucristo, ese será nuestro verdadero paraíso. Con aquel malhechor demostraste que la Misericordia de Dios jamás rechaza a un pecador arrepentido. Tú dijiste un día: "A quien mucho se le ha perdonado, mucho ama". Nosotros te queremos amar inmensamente porque son muchos los pecados que has tenido que perdonarnos. El ladrón de la cruz te pidió solamente que te acordaras de él y Tú lo llevaste ese mismo día al Paraíso. Es que siempre concedes a cada uno muchísimo más de lo que te pedimos. Bendito seas para siempre Señor. Tú, Señor, desde la cruz conmoviste el corazón de un malhechor. Y ese milagro lo sigues repitiendo cada día. Siempre que uno de nosotros te contempla crucificado, y piensa en lo mucho que por nuestra salvación has sufrido, esas manos abiertas para perdonar nos llenan de consuelo y de esperanza. Los que tenemos tantas maldades en nuestra vida pasada te decimos también: "Cristo, ya que estás en Tu Reino, acuérdate de nosotros". Y sabemos que Tus oídos sí nos están escuchando. Esperamos que en esta vida nos ayudarás a sufrir con paciencia la cruz de los sufrimientos de cada


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día; que en la agonía tendremos el Crucifijo en nuestras manos y besándolo cariñosamente diremos: "Jesús, Jesús, acuérdate de mí", y que en la hora de nuestra muerte nos llevarás al Paraíso a todos los que te hemos invocado en la tierra Tu sublime promesa: "A todo el que me proclame delante de la gente de este mundo, Yo le proclamaré delante de mi Padre y de los Ángeles en el Cielo". Amén. Rezar una oración para aquellos pecadores que estén en mayor peligro de condenarse, y por aquellos pecadores que son familiares nuestros. MIERCOLES Tercer Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te perdió tres días; por este dolor te pido remisión de mis pecados. Padre Nuestro, Ave María. Tercera Palabra: Y dijo Jesús a su Madre: "Mujer, he ahí a tu hijo", y al discípulo: "He ahí a tu Madre." Señor Jesús, Tú no estabas solo en el calvario. Allí estaba tu Madre Santísima la Virgen María y Tu


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discípulo amado, el Apóstol San Juan. La Iglesia siempre ha querido y creído que San Juan nos representaba allí a todos nosotros. Y a ese hombre que nos estaba representando allí, Tú le diste por Madre a Tu propia Madre. Gracias Señor. Ahora podemos decir: "La Madre de Nuestro Dios es también Madre nuestra". Sabemos oh Cristo que Tú todo lo que haces lo haces perfectamente bien hecho, y por eso al darnos por Madre a María Santísima le has infundido un gran amor hacia nosotros. Ojalá nos infundas también un gran amor hacia Ella. A María, tu Madre Purísima que es la más santa de todas las mujeres, le permitiste sufrir más que a las demás. ¿Por qué? Seguramente porque el sufrimiento no es castigo sino escalera para llegar a la más alta cumbre de la santidad y del premio celestial. Señor, que así lo comprendamos. "He aquí a tu hijo" le dijiste a Ella en la cruz. Así le queremos decir también nosotros: "He aquí a tu hijo". Hijos desagradecidos, hijos manchados, pero con enorme deseo de reformar nuestra vida y alcanzar la santidad y la salvación. Por eso le decimos cada día: "Ruega por nosotros pecadores, ahora". Ahora, cuando la vida está llena de sustos y de afanes. Ahora cuando las pasiones nos echan por el rodadero de las malas costumbres. Ahora, cuando con el vestido de la gracia hecho harapos


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volvemos a la Madre Santa para que arregle con la gracia del arrepentimiento nuestras vidas desechas. Señor, en el calvario cada martillazo en Tus manos y en Tus pies era un martillazo en el Corazón de Tu Santa Madre. Tú que le diste a Ella fuerzas para sufrir todo por amor de Dios y por nuestra salvación, haz que también nosotros soportemos las penas de la vida por amor a nuestro Dios y por la salvación de las almas. Amén. Rezar una oración a la Virgen María por los agonizantes. JUEVES Cuarto Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te vio cargado con el infame madero de la Cruz yendo dócil al suplicio; por este dolor te pido las virtudes que por el pecado perdí. Padre Nuestro, Ave María. Cuarta Palabra: "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?."


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Señor Jesucristo, Tú sabías que muchos de nosotros tendríamos que pasar por momentos semejantes al de Tu agonía en la cruz, momentos en los que parecen que Dios se haya alejado y nos haya abandonado, y quisiste enseñarnos a rezar también en esas situaciones tremendas. Tú quisiste acompañarnos en las más terribles situaciones de la vida humana, para que no haya sitio de dolor al que tengamos que ir nosotros, en el cual Tú no hayas estado antes. Tú nos quieres recordar que el verdadero vencedor es el que se niega a creer que Dios lo ha abandonado definitivamente. Tú querías decirnos a todos que aunque hasta el último momento parezca que la derrota nos persigue, si tenemos fe en Dios tenemos el triunfo asegurado, aunque todos los apoyos humanos hayan desaparecido. Con este grito Tuyo nos quisiste enseñar que una súplica emocionada queda muy bien en los labios de los que amamos a Dios. En la cruz mientras sufres vas diciendo: "Dios mío, Dios mío..." Sufres rezando para enseñar a Tus amigos el modo perfecto de sufrir. Quieres que también nosotros cuando parezca que todo está perdido, lancemos con fuerza nuestra voz de angustia al cielo.


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Que digamos a Dios con el Salmista: "Despierta, Señor, ¿Por qué duermes?", o con los Apóstoles en la noche de la tempestad: "Sálvanos Señor que perecemos". Dios parecerá despertar de su aparente sueño, y vendrá, y no podrán más las amarguras de la vida que el poder de Dios. Así lo esperamos por los méritos de Tu Santísima Agonía, Pasión y Muerte. Amén. Dar a una familia pobre, o a una cárcel, o a un hospital, o iglesia, alguna limosna que nos cueste. Y esto en sufragio de las benditas almas. (La Biblia dice: "La limosna borra muchos pecados". Tobías)

VIERNES Quinto Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te vio crucificado; por este dolor te pido el don de gracia, y antes de mi muerte Tu Cuerpo en comida. Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Quinta Palabra:


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"Tengo sed". Señor Jesucristo, la sed fue quizá uno de los tormentos más intolerables en Tus horas de crucifixión. Las heridas expuestas al sol te producían gran fiebre, y se cumplió lo que habían anunciado los Profetas, que en Tu sed te darían a beber hiel y vinagre. Cuando enviabas hacia la humanidad los torrentes de agua viva de Tus gracias y bendiciones para apagar la sed de todas las gentes, Tú tenías que exclamar: "Tengo sed". Con sed de hacernos bien moriste, oh Cristo y viviste siempre esa sed. Tenías sed en el cuerpo pero sed más grande todavía en Tu Espíritu por salvarnos, sed, deseo grande de obtener que te amemos y que te obedezcamos. Señor, que no seamos menos que aquel soldado que te alcanzó una esponja llena de vinagre y Tú lo bebiste todo. Todavía podemos calmar Tu sed, llenando nuestra vida de actos de amor a Ti y de obediencia a Tus mandatos. Por Tu sed en la cruz concédenos sed de salvar almas, y líbranos de esta sed de placeres que nos domina. Era muy natural que tuvieras sed, por tanta Sangre que habías derramado y por Tus sufrimientos. En


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estas tres horas de lenta agonía Tu cuerpo perdía incesantemente Sangre a través de las heridas de las manos y de los pies, y de las numerosas heridas hechas por los latigazos. Tu cabeza estaba acribillada de punzadas de espinas, y en la posición a que forzaba la cruz, Tu cuerpo no encontraba ni un momento de reposo. Señor, al pensar en la pavorosa sed que sufriste en la cruz, queremos ofrecerte también algún pequeño sacrificio en nuestras comidas y bebidas. Que Tu ejemplo nos conmueva y que no suceda que mientras mueres de sed por salvarnos, nosotros en cambio sólo busquemos dar gusto a los sentidos del cuerpo. Que no andemos buscando solamente las comodidades de esta vida, mientras Tú sufriste tanto por conseguirnos la felicidad en la vida eterna. Claman Tus heridas, claman los clavos diciéndonos que Tú eres Amor y Misericordia... ¿Qué otro remedio mejor podemos encontrar para mejorar nuestra alma que la meditación de lo que Tú, nuestro Redentor, has sufrido en la cruz? Cuando el águila del pecado revolotee por encima de nuestra pobre alma queriéndola destrozar, volveremos con el pensamiento como tímidas palomas a refugiarnos en las heridas de Tus manos y de Tus pies, y allí estaremos a salvo de los enemigos de nuestra salvación. Amén.


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Por amor a Jesucristo y por el descanso de las benditas almas, hacer algún sacrificio: dejando de comer algo, o callando algo que deseábamos decir, o apagando por un rato el radio o televisor. Lo que el Señor nos inspire. El prometió grandes cosas para quienes sepan ofrecerle algún sacrificio. SÁBADO Sexto Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María al tener en Sus brazos y contemplar Tus mortales heridas; por este dolor te pido una verdadera devoción a Tu Pasión y Muerte. Padre Nuestro, Ave María. Sexta Palabra: "Todo está consumado". Señor Jesucristo, ya no quedaba ninguna profecía por cumplir. Ningún acto expiatorio que hiciera falta para pagar las deudas de la humanidad. Completa estaba la obra redentora. Sí, todo estaba cumplido, viniste al mundo en el tiempo que habían anunciado los Profetas. Predicaste a los pobres. Fuiste manso y humilde. Hiciste ver a los ciegos y oír a los sordos.


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Naciste de una Virgen. Tus enemigos Te rodearon como fieras y Te odiaron gratuitamente. Tu lengua se pegó al paladar de tanta sed. Todo como había sido anunciado en la Sagrada Escritura: "Traspasaron Tus manos y Tus pies y se pudieron contar Tus huesos. Se han repartido Tus vestiduras y te han crucificado en medio de malhechores. Todo se ha cumplido... Todo está consumado". Ahora ya no te queda sino cumplir la última profecía y la más gloriosa de todas las que hicieron los profetas: "No permanecerás en el sepulcro. Resucitarás y reinarás para siempre, y Tu Reino no tendrá fin". Gracias Señor por todo lo que has hecho por nosotros... Haz que imitando Tu vida santa seamos agradables a Dios en esta tierra y te acompañemos para siempre en el cielo. Amén. Asistir con atención a una Misa, por las benditas almas del purgatorio. (Lo más precioso que podemos ofrecer por las benditas almas es la santa Misa. El Papa S. Gregorio vio que mientras se celebraba la Misa las almas descansaban de sus penas... Y recordemos. El tercer Mandamiento manda ir todos los domingos a la santa Misa... Y quien no cumpla el tercer Mandamiento no se puede salvar porque la


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Santa Biblia dice: "Quien desprecie un mandamiento es digno de condenación".

DOMINGO Séptimo Dolor: Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María con la amarga soledad en que quedó al ser sepultado tu Sacratísimo Cuerpo; por este dolor te pido verte en mi muerte asistiéndome con los auxilios necesarios de Tu gracia para que así me recibas en los goces de la vida eterna. Padre Nuestro, Ave María. Séptima Palabra: "Padre, en Tus manos encomiendo Mi espíritu". Señor Jesucristo, a la hora de tu muerte pronunciaste las palabras que después de Tí han repetido tantos amigos Tuyos antes de morir, y que ojalá sean las últimas que pronuncien nuestros labios antes de partir hacia el encuentro del Padre en la Eternidad: "Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu". La primera y la última frase que se conocen de Tí van dirigidas al Padre... La primera a los 12 años, al ser hallado en el Templo, cuando le dijiste a María:


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"¿No sabéis que debo ocuparme en los asuntos de Mi Padre?", y la última al momento de morir: "Padre, en Tus manos encomiendo Mi Espíritu". El Padre es el gran presente en todas Tus horas, en Tu vida y en Tu pensamiento. Rezando empezaste Tu vida y orando la terminas. Tú habías dicho: "Destruid este templo, y en tres días lo reedificaré". Y en la cruz destruyeron por completo ese templo que era Tu Cuerpo: la Cúpula, Tu cabeza, fue destrozada por las espinas y los bofetones; las Naves, tus manos, despedazadas por los clavos; el Atrio, Tus pies, deshechos por la crucifixión, hinchados, sangrantes; la Pared, Tu piel, pedacito por pedacito arrancada a fuetazos; y el Altar, Tu corazón, iba a ser partido por un lanzado. Nunca un templo fue tan sistemáticamente destruido, como el Templo más Sagrado que ha existido, Tu Cuerpo, oh Cristo. Tu crucifixión es como un río de Sangre que se desborda e inunda de bendiciones todo el mundo. Pastor herido. Vid que derrama Sangre... Piedra despreciada que se convertirá luego en la Piedra más importante del edificio. Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos. Y Tú la has dado por nosotros. Bendito seas para siempre. Aleluya. Tú has hecho lo que estaba de Tu parte.


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Ahora nos queda a nosotros hacer lo que nos corresponde. Y queremos corresponder a Tu amor llevando una vida santa totalmente de acuerdo con Tus Mandamientos. Haz Señor que así sea. Amén. Hacer una visita a Jesús Sacramentado en una Iglesia, por las benditas almas (San Juan Bosco decía: "Queréis que el Señor os bendiga? Visitadlo en las Iglesias. ¿Queréis que os bendiga mucho, mucho? Visitadle muchas veces en los templos". La visita al Santísimo puede ser breve, pero que sea llena de fe y de amor a Jesucristo Sacramentado. Cada vez que visitamos al Santísimo Sacramento en una Iglesia, ganamos indulgencias).

REFLEXIÓN Y ORACIONES El que nació del Espíritu, entenderá que el Fuego de los Sagrados Corazones unidos a la Santa Trinidad es la Fuerza que transformará a la humanidad en el culmen del fin de los tiempos. Por eso, almas dóciles, no os canséis de suplicar con frecuencia, diciendo: ¡VEN ESPÍRITU SANTO! Que Tu Presencia renueve la faz de la Tierra, que todo sea hecho


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nuevo, purifica al mundo con el Fuego Celestial del Amor del Padre. Mi Hijo Jesús y Yo, requerimos que se difunda la honra a los Dos Sagrados Corazones, un compromiso serio de amor a Dios y al prójimo, para que con vuestro trabajo millones de almas vuelvan a la luz. La Santa Causa tiene como principal caudillo y protector a San Miguel Arcángel y al Espíritu Santo como guía y consolador, el Espíritu Santo siendo Dios le conduce con amor y sabiduría infinita. Digamos con frecuencia: Oh, Luz de los Sagrados Corazones Sean para siempre fortaleza y salvación del alma mía, Y cuando mi muerte llegase Sean Ambos mi dulce y eterna Compañía. Amén. Hagan vigilia de oración los días que puedan, pero procurando de manera especial los días 13 y 24 de cada mes. Promoved más la Sagrada Comunión y la Adoración al Santísimo. Los jueves honren devotamente a Jesús para que vuestros Ángeles no estén tristes.


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Manifiesten a todos: amor, mucho amor y comprensión, sin distinción. Animen a los desanimados, acérquense a los tibios y a los sin fe, a los despreciados. Bendíganse unos a otros y no maldigan a nadie. Están en el Corazón de la Madre de Dios vuestras esperanzas. Por último, mis pequeños les pido, con urgencia que se abran las Casas de Desagravio, es urgente empezar hoy. Las Casas de Desagravio serán actos de reparación contra los ataques sacrílegos a Jesús en el Sagrario. ORACÓN: "Oh, querido Ángel Guardián, con respeto reverencial lleva mi espíritu volando hasta el Santísimo Tabernáculo y retorna a mi ser la Gracia que sólo Jesús puede dar. Amén. (Concederé muchas gracias a aquellos que mantengan sus Ángeles cerca del Tabernáculo para hacerme compañía de día y de noche). (Concederé muchas gracias a aquellos que mantengan sus Ángeles cerca del Tabernáculo para hacerme compañía de día y de noche). ORACIÓN LÍBRAME DEL MAL


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Amorosísimo Dios, trino y uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad Santísima, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, y humildemente pido protección y ayuda. Santísima Trinidad, bendíceme, ayúdame, ampára-me, líbrame del mal y peligro, de toda mala hora, que todos mis enemigos se queden atrás. ¡Paz Cristo! ¡Paz Cristo! Que el enemigo que venga en mi contra, en el acto sea vencido. Que tenga ojos y no me vean, que tengan oídos y no me oigan, que tengan manos y no me toquen, que con solo nombrar a la Santísima Trinidad sean vencidos todos mis enemigos. En el nombre del Padre (+), del hijo (+) y el Espíritu Santo (+), con el manto de la Santísima Trinidad sea envuelto mi cuerpo, con el escapulario de la Virgen del Carmen me vea envuelto, para no ser visto, ni oído, ni preso, ni de los malos vencidos. La Santísima Trinidad este conmigo, el Padre me Guarde (+), el Hijo me guíe (+) y el Espíritu Santo me ilumine (+) y me acompañe donde quiera que yo vaya, la Santísima Trinidad este en todo momento y me libre siempre de todo mal y peligro. Cruz Santa, Cruz Digna, Cruz Divina, por el señor


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que murió en ti, cosa mala no llegue a mi, en el nombre del Padre (+), del Hijo (+) y del Espíritu Santo (+), en nombre de la Santísima Trinidad, para que en esta hora y momento nuestro Padre Eterno (+), Nuestro Señor Jesucristo (+) y el Espíritu Santo (+) me ilumine la mente para que todas mis cosas me salgan perfectas y la paz de nuestro señor Jesucristo reine en mi hogar, en mi trabajo y donde quiera que yo pise. En el nombre del Padre (+), del Hijo (+) y el Espíritu Santo (+), Amén. * Debe ser rezada todos los días, y en donde aparezca el símbolo (+) se debe hacer la señal de la cruz.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD ¡Trinidad divina!, Padre, Hijo y Espíritu Santo, presente y operante en la Iglesia y en la intimidad de mí ser, te adoro, te amo y te doy gracias. Y por intercesión de María Santísima, te ofrezco, te dono, y te consagro todo mi ser en esta vida y para la eternidad. A ti, Padre Celestial, me ofrezco, me dono, y me consagro como hija tuya. A ti, Jesús Maestro, me ofrezco, me dono, y me consagro como hermana y discípula tuya.


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A ti Espíritu Santo, me ofrezco, me dono, y me consagro como “templo vivo” para ser consagrada y santificada... María, Madre de la Iglesia y Madre mía, tú que estás en la Trinidad Divina, enséñame a vivir, por medio de la liturgia y los sacramentos, en unión cada vez más íntima con las tres divinas personas, a fin de que mi vida sea siempre un “gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo”. Amén.

PADRE NUESTRO DE LA PAZ Padre que miras por igual a todos tus hijos a quienes ves enfrentados. Nuestro, de todos. De los cerca de 5.000 millones de personas que poblamos la tierra, sea cual sea nuestra edad, color o lugar de nacimiento. Que Estás En Los Cielos, y en la tierra, en cada hombre, en los humildes y en los que sufren. Santificado Sea Tu Nombre, pero no con el estruendo de las armas si no con el susurro del corazón.


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Venga A Nosotros Tu Reino, el de la paz, el del amor. Y aleja de nosotros los reinos de la tiranía y la explotación Hágase Tu Voluntad, siempre y en todas partes. En el cielo y en la tierra. Que tus deseos no sean obstaculizados por los hijos del poder. Danos Hoy, porque mañana puede ser tarde: "la guerra amenaza y algún loco puede empezarla" Nuestro pan de cada día, que está amasado con paz, justicia y amor. Aleja de nosotros el pan de la cizaña que siembra envidia y división. Perdónanos, no como nosotros perdonamos, sino como tu perdonas, sin dar lugar al odio. No nos dejes caer en la tentación, de almacenar lo que no nos distes, de acumular lo que otros necesitan, de mirar con recelo al de enfrente. Líbranos del mal que nos amenaza: de las armas, del poder, de la sociedad de consumo, de vivir montados en el gasto, porque somos muchos, Padre, los que queremos vivir en Paz.


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ORACION PARA EL FIN DE AÑO Señor, Dios...Dueño del tiempo y de la eternidad. Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias, por todo aquello que recibí de Ti. Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrezco cuanto hice en este año: El trabajo que pude realizar, las cosas que pasaron por mis manos, y lo que con ellas pude construir. Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí, y los que están más lejos, los que me dieron su mano, y aquellos a los que pude ayudar; con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría. Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón: Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho. Perdón por vivir sin entusiasmo.


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También por la oración, que poco a poco, fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente, te pido perdón. Pronto iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida, ante el nuevo calendario aún sin estrenar. Te presento estos días, que sólo Tú sabes, si llegaré a vivirlos. Hoy te pido para mí y para los míos, la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes, un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra Tú, mis oídos, a toda falsedad. Cierra mis labios, a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno. Que mi espíritu, se llene sólo de bendiciones, y las derrame a mi paso. Cólmame de bondad y de alegría, para que cuantos conviven conmigo, o los que se acerquen a mí, encuentren en mi vida, un poquito de Ti. Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén.


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ORACIÓN DE SU SANTIDAD JUÁN PALBO II POR LAS VOCACIONES Señor Dios, Padre celestial: la mies es mucha y los obreros pocos. Envía obreros a tu mies. Envíanos muchos y santos evangelizadores que anuncien tus mensajes a todas las gentes. Recibe nuestro agradecimiento por las vocaciones que por medio de tu Espíritu Santo regalas continuamente a tu Iglesia. Te suplicamos que llenes de santidad a los sacerdotes y misioneros, a las personas consagradas en la vida religiosa y a los apóstoles laicos. Concede fortaleza y perseverancia en su vocación a quienes se preparan al sacerdocio o la vida religiosa. Vuelve también hoy tu mirada hacia la juventud e invita a seguirte, y concede prontitud y generosidad para escucharte, y la fuerza de dejarlo todo para seguir tu llamada. Perdona la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que has escogido. Te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.


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ORACIÓN DE ESTHER, PARA IMPLORAR LA MISERICORDIA DE DIOS. Señor Dios, Rey Omnipotente, en vuestras manos están puestas todas las cosas; si queréis salvar a vuestro pueblo, nadie puede resistir a vuestra voluntad: Vos hicisteis el cielo y la tierra y todo cuanto en ella se contiene; Vos sois el dueño de todas las cosas: ¿Quién podrá, pues resistir a vuestra Majestad? Por tanto, Señor Dios de Abraham, tened misericordia de vuestro pueblo, porque nuestros enemigos quieren perdernos y exterminar vuestra herencia. Así, Señor, no despreciéis esta parte que redimiste con el precio de vuestra Sangre. Oíd, Señor nuestras oraciones, sed favorable a nuestra suerte; levantad el azote de vuestro justo enojo, y haced que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo, alabemos vuestro santo Nombre y lo continuemos alabando eternamente. Amén. ORACIÓN DEL LIBRO DE ESTHER 14,1. 3-5 “Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro.


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Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones. A nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetúa y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, nuestra súplica, muéstrate a nosotros en la tribulación, y a mí, dame valor, Señor Rey de los dioses y Señor de poderosos; pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos de su mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme Tú, Señor, que lo sabes todo” Amén. ORACIÓN AL PADRE POR EL QUE ESTÁ TRISTE O DESEPERADO Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo, y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús. Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que Él es la luz, la verdad y el Buen Pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy Padre Quiero presentarte a……….: Tu lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento Señor,


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para que tu pongas tus ojos de Padrea amoroso en su vida. Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia. Tú conoces todo lo que él (ella) ha querido hacer y no lo ha hecho. Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo (la). Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado. Conoces los traumas y complejos de su vida. Hoy, Padre, te pedimos, que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu santo Espíritu sobre este hermano (a) para que el calar de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo de su corazón. Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sana a este hermano (a), Padre. Entra en ese corazón, Señor, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: paz a vosotros. Entra en ese corazón y dale tu paz. Llénalo de amor. Sabemos que el amor hecha afuera el temor. Pasa por su vida y sana su corazón. Sabemos, Señor, que tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María nuestra Madre, la que estaba en las bodas de Cana cuando no había vino y tu respondiste a su deseo transformado el agua en vino.


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Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo. Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia. Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz, la alegría. Haz que venga sobre él(ella) el Espíritu de las Bienaventuranzas, para que él(ella) pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su familia y a las personas que ama. Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones. ¡Qué grande eres Señor! Amén.

ADORACIÓN A JESUCRISTO EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO Jesús, silenciosamente te haces presente en un pequeño y sencillo pedazo de pan y estás frente a mí. Concédeme entender con el corazón, que tú estás vivo ahí y que es por mí. Dame, Señor una fe viva que me haga consciente de tu presencia real en la Hostia Consagrada. Oh Jesús, concédeme en este momento la gracia de adorarte con todo mi ser: mi alma, mi espíritu y mi cuerpo.


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Como tu discípulo Tomás, yo quisiera decir: ¡Señor mío y Dios mío! No te pido Jesús que extiendas ante mí tus manos y me muestres tus heridas. Yo creo que aquí estás tú, verdaderamente vivo y realmente presente en cuerpo, alma y divinidad, con la plenitud de tu amor. Por eso me postro ante ti y guardo silencio….. Jesús, tu eres mi Dios. Eres fuente de santidad, porque eres la santidad misma. Solo a Ti y a nadie más debo adorar. Por eso es que hago a un lado todas las cosas, personas y planes. Me despojo de cualquier otro pensamiento, para ocuparme tan sólo de adorarte. Quiero que mi mente y mi corazón sean uno contigo. Con todo mi ser, me entrego enteramente a Ti. Señor, permíteme adorarte en todos los templos del mundo: ¡bendito y alabado seas en cada Hostia Consagrada! ¡Bendito y alabado seas en cada Hostia Consagrada! ¡Bendito y alabado seas en todas las comuniones, en las que me he encontrado contigo! Yo te glorifico y ensalzo, en reparación de cada uno de esos encuentros, en los cuales te recibí sin haber estado realmente consciente de que Tú, el Dios vivo y verdadero, habías venido a mí. ¡Bendito seas Jesús, por cada momento que hasta ahora he pasado contigo y por todos los que viviré junto a ti en el futuro! ¡Bendito seas por aquellos que te


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reciben con fe, porque viven en el Amor, inspirados por ti!. Quiero glorificarte y pedirte perdón, por los que se oponen a ti y te persiguen. Quiero adorarte Señor y consolar el dolor que te causan aquellos que te reciben, sin darse cuenta de tu presencia amorosa en la Eucaristía. Perdónalos Jesús. ¡Oh Señor, bendito y glorificado seas, porque estas vivo aquí ahora y porque has venido a traer tu amor y tu vida en abundancia a los que se acercan a ti!. Señor Jesús, permite que cada palabra que pronuncie durante esta oración, sea en unión con tu Espíritu Santo. No permitas que sean expresiones huecas. Inspírame para poder comprender tu palabra, con la cual has querido atraerme completamente a ti. Tú dijiste que eras alimento para nuestro espíritu, para nuestra vida, para saciar toda hambre, pero primero y antes que nada, para suplir nuestra hambre de amor. Convencido por tu palabra, la cual se aplica también a mí, aquí estoy Jesús y te imploro: ¡dáme de comer, dáme de beber! Estoy hambriento y sediento. Nada podrá calmar mi hambre y mi sed, nada sino tú, porque todo es pasajero, todo es imperfecto. ¡Gracias porque tú eres la respuesta a todas mis necesidades y anhelos!


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Por eso me postro ante ti y guardo silencio….. Jesús, aquí estoy de rodillas ante ti, en nombre de todos aquellos que tienen hambre y sed de verdad, de justicia, de amor y de reconciliación. Estoy de rodillas ante ti en nombre de todos los que están sedientos y andan en busca de bebidas que embriagan y los conducen a la muerte y no a la vida. ¡Oh Pan de vida eterna, estoy de rodillas ante ti, en nombre de los que están en conflicto y hacen las guerras; de los que se odian y se persiguen unos a otros; de los que con celo se acechan mutuamente, a causa del pan terrenal! Jesús, revélate a ellos, tú que eres el pan celestial de vida eterna. Has que te encuentren y sientan tu presencia, de tal manera que no continúen vagando por el mundo, siendo golpeados por el pecado y el mal. Jesús, tú que eres el maná del Padre para los que peregrinamos en este mundo, atiende la oración que te ofrezco por todos aquellos que tienen hambre del pan terrenal; que trabajan y no reciben salario, porque son explotados por los poderosos. Deja Señor que mi corazón se postre ante ti y se sumerja en tu presencia. Haz que tu vida me absorba completamente, de tal manera que me llene de tu dulzura, para que pueda transmitirla a todos aquellos que te buscan Por eso me postro ante ti y guardo silencio……..


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Jesús, tu dijiste que habías venido por los enfermos y los pecadores. Te doy gracias, porque en tu santidad, perdonaste todos los pecados y compartiste tu pan con los pecadores. Gracias porque no temiste las críticas de aquellos, que a sí mismo se consideraban justos, despreciando a otros por sus pecados e indignidad. Por tanto, ahora te pido que me perdones y me purifiques de todos mis pecados. Gracias Jesús, porque tú nos has llamado a todos los cristianos a actuar como tú: a amar incondicionalmente y sin esperar nada a cambio. De rodillas ante ti, hoy me decido a seguir tu camino y te pido que me consideres digno de orar, en tu nombre, por mi propia purificación y sanación. Aún más, te doy gracias, porque sé que estás dispuesto a sanar a otros, a través de mi oración. Te pido también Señor, que los invites a reanudar su amistad contigo. Jesús, después de haber permanecido en tu adoración, mi corazón se ha llenado de gozo. Ahora tengo la certeza de que tú te harás cargo de mi y de todas aquellas personas, mis hermanos y hermanas por quienes he intercedido. Al concluir esta adoración prometo ocuparme más de ti y de tu Palabra. Quiero entregarme a experimentar tu amor y derramarlo en los demás. Te ruego Jesús, que por medio


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de la Sagrada Eucaristía hagas tu morada en mi corazón. Quiero que cada día crezcas dentro de mi.

QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO No es preciso hijo mío, saber mucho para agradarme mucho: basta que me ames con sinceridad. Háblame, pues, aquí, sencillamente, como hablarías al más íntimo de tus amigos, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos (PAUSA) Pide mucho, mucho; no vaciles en pedir, me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame pues, con sencillez, con claridad de los necesitados a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino. De los amigos ausentes que quisieras ver a tu lado. Dime por todos


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ellos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos a quienes tu corazón más especialmente ama?. (PAUSA)

Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades y, ven léela en mi presencia. Dime francamente que sientes soberbia, amor y apego a las cosas materiales; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente…; Y, pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para combatir y alejar de ti tales miserias. (PAUSA) No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero pidieron con humildad y constancia; y poco a poco se vieron libres de ellos. Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales; salud, memoria, éxito en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y te lo daré y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, a tu santificación.


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Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿Qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte! ¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto? Cuéntamelo todo detalladamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas? ¿Qué deseas? ¿Qué quieres que haga por tu hermano, por tu hijo, por tu esposo? ¿Qué desearías hacer por ellos? (PAUSA) ¿Y por mí? ¿No te sientes con deseos de mi gloria? ¿No quisieras hacer algo por los demás? ¿O hacer algún bien a quienes tú amas, y que viven quizás olvidados de m i? Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué deseas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa y yo te diré la causa del mal éxito. ¿No quisieras que me interesara algo en tu favor? Hija mía, soy dueño de los corazones y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, donde me place. ¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame tus penas con todos sus pormenores ¿Quién te hirió, ¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha


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menospreciado? Acércate a mi corazón que tiene bálsamo eficaz para curar esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo y acabarás en breve por decirme que a semejanza de mi, todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición. (PAUSA) ¿Temes, por ventura? ¿Sientes aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; Aquí, a u lado, me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo. ¿Sientes el alejamiento de personas que antes te quisieron bien y ahora se alejan de ti, sin que les hayas dado ningún motivo? Ruega por ellas y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo para tu santificación. ¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de ella, como buen amigo tuyo que soy? Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste ha consolado y alegrado tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas; quizá has recibido buenas noticias, una carta, una muestra de cariño, has disipado negros recelos; quizá has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo eso, y yo te lo he proporcionado; ¿Porqué no has de manifestarme por ello


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tu gratitud y decirme sencillamente, como un hijo a su padre “GRACIAS PADRE MÍO, GRACIAS” El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le agrada verse correspondido. (PAUSA)

¿Tampoco tienes promesa alguna que hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se engaña fácilmente, a Dios no; háblame, pues con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte más en ocasiones de pecado? ¿De privarte de todo aquello que conduce al mal? De no leer libros que exalten tu imaginación? ¿De no buscar la compañía de personas que turban la paz de tu alma? ¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra, quien por haberte faltado, has mirado hasta hoy con poca simpatía? Si crees que no estás obligada a tratarla por el daño que te ha hecho, ámala, perdónala y ora,…ora, mucho por ella. Hay que orar por nuestros enemigos. Ahora bien hija mía, vuelve a tus ocupaciones habituales, a tu taller, a tu familia, a tu estudio; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos en la soledad del Sagrario. Guarda en lo posible silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama y honra a mi Madre, que también lo es tuya. Vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En el mío


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hallarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos. Aquí te espero. Amén, Así sea. SOMOS GRANDES CUANDO ESTAMOS DE RODILLAS ANTE: JESÚS Y MARÍA. SOMOS ADORADORAS DEL SANTÍSIMO: JESÚS SACRAMENTADO PRESENTE EN EL ALTAR.

ORACION EN LA VISITA AL SANTÍSIMO San Alfonso María Ligorio Señor mío Jesucristo, que por el amor que tienes a los hombres estás de noche y de día en este sacramento, todo lleno de piedad y de amor, esperando, llamado y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: Yo creo que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar; te adoro desde el abismo de mi nada, y te doy gracias por todos los beneficios que me has hecho, especialmente por haberme dado en este Sacramento tu Cuerpo, Sangre, Alma y divinidad, por haberme dado como abogada a tu Santísima Madre y por haberme llamado a visitarte en este lugar santo. Adoro tu amantísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en agradecimiento a este don


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precioso; el segundo, para desagraviarte de todas las injurias que has recibido de tus enemigos en este sacramento; y el tercero, porque deseo en esta visita adorarte en todos los lugares de la tierra, donde estás sacramentado con menos culto y más abandono. Jesús mío, te amo con todo mi corazón; me pesa de haber tantas veces ofendido en lo pasado a tu infinita bondad. Propongo, ayudado de tu gracia, enmendarme en lo venidero. Y ahora, frágil como soy, me consagro todo a ti: te doy y entrego toda mi voluntad, mis afectos, mis deseos y todo cuanto me pertenece. De hoy en adelante haz, Señor, de mi y de mis cosas todo lo que te agrade. Lo que yo quiero y te pido es tu santo amor, la perfecta obediencia a tu infinita bondad y la perseverancia final. Te encomiendo a todos los fieles difuntos, especialmente a los más devotos del Santísimo Sacramento y de Maria Santísima; y te ruego también por todos los pobres pecadores. En fin, amado salvador mío, uno todos mis afectos y deseos con los de tu amorosísimo corazón y así unidos los ofrezco a nuestro Eterno Padre y le pido en tu nombre que por su amor los acepte y atienda benignamente. Amén.


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ADORACION EUCARISTICA DE JUAN PABLO II Señor Jesús: Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos. “Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios” (Jn. 6, 69). Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres. Aumenta nuestra fe. Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro Sí, unido al tuyo. Contigo ya podemos decir: Padre nuestro siguiéndote a ti, “camino, verdad y vida”, queremos penetrar en el aparente “silencio” y “ausencia” de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo” (Mt.17,5) Con esta fe, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social. Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.


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Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives “siempre intercediendo por nosotros” (Heb. 7, 25). Nuestra esperanza se traduce en confianza, con gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre. Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo. Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de vida concreta. Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres. Quisiéramos decir como San Pablo: “Mi vida es Cristo” (Flp. 1, 21). Nuestra vida no tiene sentido sin ti. Queremos aprender a “estar con quien sabemos nos ama”, porque “con tan buen amigo presente todo se puede sufrir”. En ti aprendemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración “el amor es el que habla”. (S.Teresa) Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.


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CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS

con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: “Quedaos aquí y velad conmigo” (Mt.26, 38). Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación. El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos “gemidos inenarrables” (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con solo tu presencia, tu amor y tu palabra. En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación. Aprendiendo este más allá de la ADORACION, estaremos en tu intimidad o “misterio”. Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el “misterio” de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este


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silencio activo y fecundo que nace de la contemplación. Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.

Nos has dado a tu Madre como nuestra, para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta madre. Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos. Amén. ORACIÓN POR LOS SACERDOTES Oh Corazón amante de Jesús! Dígnate escuchar la ferviente súplica con que pide tu pueblo la santificación de sus Pastores. Oh Corazón amantísimo, enséñales a amarte como deseas; hazlos santos, inmaculados, prudentes, sabios; haz que se hagan todo, para todos, conforme a tu divino ejemplo. Ellos son los guardianes de tu sagrado Cuerpo y Sangre. Hazlos por lo tanto fieles a tu santo encargo; Infúndeles la reverencia


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debida a tu Cuerpo inmaculado y una sed ardiente de tu preciosa Sangre, para que gustando su dulzura, puedan santificarse, fortalecerse y purificarse en el fuego de tu divino amor. Acoge amorosísimo Jesús nuestras humildes súplicas mira con tus divinos ojos desde el cielo a tus Sacerdotes, llénalos de celo ardiente por la conversión de los pecadores; guarda sin mancha esas Manos ungidas que tocan diariamente tu Inmaculado Cuerpo; sella con santidad esos labios teñidos con tu preciosa Sangre; conserva puro y sobrehumano ese corazón marcado con la gloriosa señal de su sublime Sacerdocio, bendice sus trabajos con abundantes frutos y haz que todos aquellos por quienes trabajan en la tierra sean un día su gozo y corona en el cielo. CORAZÓN EUCARISTICO DE JESUS, MODELO DE LOS CORAZONES SACERDOTALES: Concédenos Sacerdotes santos. Señor!, para celar tu honra y gloria: R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para sostener tu Iglesia. R/. Dadnos Sacerdotes santos.


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Señor!, para predicar tu doctrina R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para defender tu causa R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para contrarrestar el error. R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para sostener la verdad. R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para dirigir nuestras almas. R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para mejorar las costumbres R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para desterrar los vicios R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para iluminar al mundo R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor!, para enseñar la riqueza de tu corazón. R/. Dadnos Sacerdotes santos. Señor! para enseñarnos a amar el Espíritu Santo. R/. Dadnos Sacerdotes santos.


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Señor! Para que todos tus Ministros, sean luz del mundo y sal de la tierra: R/. Dadnos Sacerdotes santos.

CORAZÓN DE JESÚS, SACERDOTE SANTO: Te pedimos con el mayor encarecimiento del alma, que aumentes de día en día los aspirantes al Sacerdocio y que los formes según los designios de tu amante corazón. Solo así, conseguiremos sacerdotes santos y pronto en el mundo, no habrá, sino un solo rebaño, bajo un solo Pastor. Así, sea. NOVENA DE CONFIANZA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS BIENAVENTURADOS LOS QUE EN ÉL CONFIAN

¡Oh Jesús a tu Corazón confío…….. (Tal alma, tal pena, tal intención, tal negocio, tal familia, etc.)

Mírale. Después haz lo que tu Corazón te diga. Deja obrar a tu corazón.


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¡Oh Jesús! yo cuento Contigo, yo me fío de Ti, yo me entrego a Ti, yo estoy segura de Ti. Padre nuestro, Avemaría y Gloria Con todo fervor, repítase 9 veces ¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío! ¡Oh dulce Jesús que habéis dicho: “Si quieres agradarme, confía en Mí; si quieres agradarme más, confía más; si quieres gradarme inmensamente, confía inmensamente”, ayudad mi confianza. Yo confío inmensamente en Vos, Señor, Espero no sea yo confundida eternamente. Amén VIVA CRISTO REY REGÁLAME UNA HORA DE TU TIEMPO Te invito a visitarme en el Sagrario, para que dejes en Mí, tu cansancio, tus angustias, tu tristeza, si la tienes; y compartas conmigo tus proyectos, tus alegrías, ilusiones y esperanzas. Quiero darte mi paz, mi bendición y mi protección.

ORACIÓN A JESÚS EUCARISTÍA


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Oh Divino Jesús, solitario por las noches en tantos Tabernáculos sin quien te visite ni adore. Yo te ofrezco mi solitario corazón y deseo que cada una de sus pulsaciones sean otros tantos actos de amor tuyo. Tú estás siempre vigilando bajo los velos sacramentales. Tu amor nunca duerme y jamás te cansas de cuidar a los pecadores. Vela Sacramental centinela, vela por el dormido mundo, por las almas extraviadas y por tu pobre y solitaria hija. Yo reconozco que los sufrimientos de esta vida no pueden ser comparados con la gloria venidera que nos está reservada. Paciencia por hoy alma mía. El día de ayer ya pasó, y todo lo que he su sufrido también pasó; nada quedó sino el mérito ganado, si he llevado mis sufrimientos con resignación. El día de mañana será como Dios quiera, entre tanto hagamos su santa voluntad.


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Después de todo, los días son muy cortos. Yo no puedo menos que ofrecerte las alegrías, las agnustias, los sufrimientos y los trabajos de un corto día. Ojalá mi Divino Maestro que lo que yo tenga que padecer en él, sea por tu amor, y para ello dame tu santa bendición. Amén. A JESÚS SACRAMENTDO Aquí estoy delante de Ti, para ponerme en tus manos, para adorarte con toda mi alma, para bendecirte, para alabarte, y para darte infinitas gracias, por el amor que me tienes. Concédeme el perdón de todas mis faltas, y por todo aquello con lo cual te he ofendido. Ayúdame a ser mejor todos los días. Necesito que me ayudes y me guíes por el camino del Amor, que me enseñes a recibir y a dar, especialmente que me enseñes a perdonar y así conocer el verdadero camino del Amor entre unos y otros. Jesús mío, en Ti confío. Amén. ORACIÓN A JESÚS EN LA EUCARISTÍA


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Señor Jesús, te adoro, te alabo, te bendigo y agradezco tu infinita misericordia. Has puesto tu casa en el altar y te has quedado con nosotras en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Por el amor que nos tienes, es también justo que nuestros corazones habiten siempre contigo por amor en el Sagrario, y tengan en El todo su gozo y su sosiego. Te amo con todo mi corazón y deseo adorarte hoy y siempre. Perdóname, Señor y junto con el perdón, dame la gracia de adorarte constantemente hasta el fin de mi vida y por toda la eternidad. Amén. ORACIÓN DEL ENFERMO Y EL DISCAPACITADO Señor, en medio de mi incapacidad quiero vivir sin límites mi entrega, mi apoyo y mi servicio a los demás. Sólo, así podré aceptar mi nueva vida. Sólo así podré decirte como la Santísima Virgen: “Hágase en mí, según tu voluntad. Sólo así podré entender: Que mis manos frágiles poseen toda la fuerza del mundo para levantar al que ha caído.


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Que mis pies inertes se fortalecen para salir al encuentro de un amigo. Que mis ojos, labios y oídos incapacitados para su función, encuentran un gesto para decirte: Gracias. Que mi alma, mi mente y mi corazón, destrozados y aun entristecidos albergan el amor, la voluntad y la esperanza para descubrir cada mañana la ilimitada bondad de Dios en todo lo que nos rodea, en todos los que de verdad te aman. Amén

LLAMADA DE EMERGENCIA Oración para una grave necesidad Oh Divino Jesús que dijiste: “PEDID Y RECIBIRÉIS; BUSCAD Y ENCONTRARÉIS; LLAMAD Y SE OS ABRIRÁ”; PORQUE TODO EL QUE PIDE RECIBE Y EL QE BUSCA ENCUENTRA Y QUIEN LLAMA SE LE ABRE”

Mírame postrada a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobretodo ahora que necesito me hagas un favor: (Se ora en silencio pidiendo el favor) ¿A quien he de PEDIR, SINO A TI, CUYO CORAZÓN es un manantial inagotable de todas las gracias y los dones?


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Donde he de buscar sino en el tesoro de TU CORAZÓN, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divina? A donde he de LLAMAR, sino a la puerta de ese CORAZÓN SAGRADO, a través del cual Dios viene a nosotros y por medio del cual vamos a Dios? A ti acudimos oh CORAZÓN DE JESÚS, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección, cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas. Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu misericordia no tiene límites y confío en que tu CORAZÓN compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición. Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el Centurión Romano en favor de su criado, de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos, que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y TU CORAZÓN estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.


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Sin embargo… dejo en tus manos mi petición, sabiendo que TÚ ves las cosas mejor que yo: y que si no me concedes esta gracia que te pido, sí, me darás a cambio otra que mucho necesita mi alma y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo con más espíritu de fe. Cualquiera que sea tu decisión nunca dejaré de amarte, adorarte, y servirte oh buen Jesús. Acepta este acto mío de perfecta adoración, y sumisión a lo que decrete TU MISERICORDIOSO CORAZÓN. Amén. Padre Nuestro, Ave María y Gloria A JESÚS SACRAMENTADO Señor, que no me exiges más de lo que yo puedo, que comprendes mi debilidad y mi pobreza, mi cobardía y mi comodidad; Te pido con humildad me hagas descubrir que tu y yo juntos podemos realizar cualquier empresa; que Tu gracia, tu presencia son más importantes que mi cobardía. Que ellas me hagan salir de la comodidad y pueda presentarme ante Ti, en el atardecer de cada día, al


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final de mi vida, habiendo multiplicado con generosidad tus talentos. Amén. GRACIAS SEÑOR POR LA EUCARISTÍA Gracias, Señor por la Eucaristía… Gracias, Señor, porque en la última Cena, partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed... Gracias, Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia. Gracias, Señor, porque nos amas hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: morir por otro, dar la vida por otro. Gracias, Señor, porque quisiste celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor. Gracias, Señor, porque en la Eucaristía nos haces UNO contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos dispuestos a entregar la nuestra. Gracias, Se��or, porque todo el día puede ser una preparación para celebrar y compartir la Eucaristía... Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar…, y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos, y mi camino de transformación en ti. Amén.


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ACCIÓN DE GRACIAS. ORACIÒN Gracias, Señor, Jesús Eucaristía, gracias porque lo que sé de Ti, es lo que Tú me has permitido conocer, gracias, porque conociéndote, te amo y amándote tengo vida en abundancia. Te pido que me ayudes a servirte y amarte cada día más; que me des la gracia de ser siempre tuya, que no permitas que me aleje nunca de ti. Quiero conocerte y amarte; quiero estar en el grupo de quienes Tú has escogido par que te conozcan; quiero pedirte que me permitas enamorarme y entregarme a tu servicio. Yo te pido que me des la generosidad para estar más unido a Ti: que me permitas ser testigo de tu acción en mi vida y de lo que puedo conocer de Ti. Virgen madre de los pobres y de los humildes, te rogamos que hagas sentir tu amor y tu ternura a los que más sufren y menos tienen; siembra en nosotros la compasión, la solidaridad y el cariño por los màs necesitados. Amén.

MÍRANOS SEÑOR


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Míranos, Señor, a tus siervas que hemos recordado los dolores de la Virgen y a quienes has alimentado con el alimento Pascual, concédeles llevando la cruz de cada día participar de la resurrección de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. A JESUS SACRAMENTADO ADOROTE DEVOTE": HIMNO Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto, pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios; nada es más verdadero que esta Palabra de verdad. En la cruz se escondía solo la divinidad, pero aquí se esconde la humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido. No veo las llagas como las vio Tomás, pero que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en ti; que en ti espere y que te ame.


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!Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva, y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso pelícano: límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota, puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Así sea.

ORACIÓN EUCARÍSTICA Señor Jesús: Te alabo, te bendigo, agradezco tu infinita misericordia. Haz puesto tu casa en el altar y te has quedado con nosotras en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, por el amor que nos tienes. Es también justo que nuestros corazones estén siempre abiertos a tu amor entregado permanentemente en el Sagrario y tengan en Él todo el gozo y el sosiego.


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Te amo con todo mi corazón, te amo por encima de todas las cosas, te amo más que a mi mismo, más que a mi propia vida. Perdóname, Señor, y, junto con el perdón, dame la gracia de amarte devotamente hasta el fin de mi vida y por toda la eternidad en el cielo. ALABANZAS DE DESAGRAVIO Bendito sea Dios. Bendito sea su santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre. Bendito sea San José, su castísimo Esposo. Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. Amén.


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AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Postrado a tus pies humildemente vengo a pedirte, dulce Jesús mío, poderte repetir constantemente: ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!. Si la confianza es prueba de ternura, esta prueba de amor, darte yo ansío, aún cuando esté sumido en la amargura: Sagrado Corazón de.. & En las horas más tristes de la vida, cuando todos me dejen, ¡oh Dios mío! Y el alma esté por penas combatida: Sagrado Corazón de.. & Aunque sienta venir la desconfianza y te obligue a mirarme con desvío, no será confundida mi, esperanza: Sagrado Corazón de.. & Si en el bautismo que hermoseara mi alma, yo prometí ser tuya y Vos ser mío. Clamaré siempre en tempestad o en calma: Sagrado Corazón de... & Yo siento una confianza, de tal suerte, que sin ningún temor ¡oh dueño mío!, espero repetir hasta la muerte: Sagrado Corazón de.. &


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ORACION PARA ANTES DE LA COMUNIÓN SANTO TOMAS DE AQUINO

Aquí me llego, todopoderoso y eterno Dios, al sacramento de vuestro unigénito Hijo mi Señor Jesucristo, como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de misericordias, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y desvalido al Señor de los cielos y tierra. Ruego, pues, a vuestra infinita bondad y misericordia, tengáis por bien sanar mi enfermedad, limpiar mi suciedad, alumbrar mi ceguera, enriquecer mi pobreza y vestir mi desnudez, para que así pueda yo recibir el Pan de los ángeles, al Rey de los Reyes, al Señor de los señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tal fe y tal pureza, y con tal propósito e intención, cual conviene para la salud de mi alma. Dame, Señor, que reciba yo, no sólo el sacramento del Sacratísimo Cuerpo y Sangre, sino también la virtud y gracia del sacramento. ! Oh benignísimo Dios!, concededme que albergue yo en mi corazón de tal modo el Cuerpo de vuestro


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unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, Cuerpo adorable que tomó de la Virgen María. Que merezca incorporarme a su Cuerpo místico, y contarme como a uno de sus miembros. ! Oh piadosísimo Padre!, otorgadme que este Unigénito Hijo vuestro, al cual deseo ahora recibir encubierto debajo del velo en esta vida, merezca yo verle para siempre, descubierto y sin velo, en la otra. El cual con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén. ORACION PARA ANTES DE COMULGAR Jesús Dueño De Mi Corazón; Ven a mi alma Divino Jesús, abre mi pecho en Sagrario de amor, fija en él oh Señor tu mansión, Jesús dueño de mi corazón. Dulce Cordeiro, Hostia de amor, nunca te alejes de mi Señor. Ven a mi pecho y no tardes más, que yo en el tuyo quiero habitar. Ven y descansa en mi corazón, que solo anhela por ti, palpitar Jesús dueño de mi corazón. Amén. ACCIÓN DE GRACIAS POR EL CUMPLEAÑOS


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Señor, me diste la vida y con ella la riqueza de tus dones, del cuerpo y el alma como una unidad, la inteligencia y el corazón. Aquí estoy, a fin de agradecerte cada paso que doy con tu auxilio y la luz de tu amor en el largo transcurso de mi existencia. Yo camino sin extravíos en la dirección feliz de mi destino de cristiano y si me desvío un poco, que tu mano de nuevo me conduzca de vuelta a tu redil. Cuento Señor, con tu luz y, más aún, cuento con tus manos: la una para iluminar las curvas y los precipicios, la otra para asegurarme y no dejar que yo caiga o para levantarme cuando caiga… Ahora mi Amigo Jesús, dame un abrazo de cumpleaños. Amén. UN MINUTO CON EL NIÑO DIOS Bendíceme Niño Jesús y ruega por mí sin cesar. Aleja de mí hoy y siempre el pecado. Si tropiezo, tiende tu mano hacia mí. Si cien veces caigo, cien veces levántame. Quiero vivir y morir bajo tu manto…. Quiero que mi vida te haga sonreír. Mírame con compasión, no me dejes Jesús mío. Y, al final, sal a recibirme y llévame junto a ti. Tu bendición me acompañe, hoy y siempre. Amén.


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AL DIVINO NIÑO ANTE LA ADVERSIDAD Niño Jesús: Tú eres el Rey de la paz, ayúdame a aceptar sin amargura las cosas que no puedo cambiar. Tú eres la fortaleza del cristiano; dame valor para transformar aquello que en mí debe mejorar. Tú eres la Sabiduría eterna; enséñame en cada instante como debo obrar para agradar más a Dios y hacer mayor bien a las demás personas. Te lo suplico por los méritos de tu infancia a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. SÚPLICAS AL DIVINO NIÑO PARA TIEMPOS DIFÍCILES Tengo mil dificultades, ayúdame. De los enemigos del alma, sálvame. En mis dudas y penas, confórtame. En mis soledades: acompáñame. En mis enfermedades: fortaléceme. Cuando me desprecien: Anímame...


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En las tentaciones: defiéndeme... En las horas difíciles: consuélame... En tu corazón maternal: ámame… Con tu inmenso poder: protégeme… Y en tus brazos al expirar; recíbeme. Amén. ORACION DE CONFIANZA ANTE LA ENFERMEDAD Señor Jesús: Te agradezco por el don de la vida, Tú conoces las personas y las circunstancias que me han formado, ya sea física como emocional y espiritualmente. Ellas y las más íntimas experiencias de mi mente y de mi corazón, me han hecho la persona que soy ahora. Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado, por mis fallos contra mi mismo y los demás. Al mismo tiempo, perdono a todos los que me han fallado, de alguna manera y me han herido. Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida. Amén. HA VUELTO EL TIEMPO


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Ha vuelto el tiempo de volver a amarte, Señor, con el oído atento a tu llamada, el corazón desnudo y pobre, las redes en la orilla, los pies en la calzada. El año de la gracia vuelve a abrirnos, Señor, sus días de retorno a lo perdido, el corazón abierto y dócil, los pasos disponibles, la vista en el camino. Verte, Jesús, camino de la muerte, verte en la dura cruz de los hermanos, el corazón fiel y sufriente. Reaviva el fuego del amor, el del primer llamado. Quiero seguir tus huellas decididas, Señor, para dar vida a los abandonados, el corazón ancho y fraterno, mirando fijo el surco, sin soltar el arado. Entregarme al camino por entero, enviando el orgullo y sus espadas, el corazón puro y valiente, por los cuarenta días que llevan a tu Pascua. Amén. PORQUE LEJOS DE TU ROSTRO Porque lejos de tu rostro solo hay miedo, esperamos que tú vengas, buen Pastor, y nos cargues en tus hombros, nos devuelvas al rebaño y perdones nuevamente nuestra huída. Porque lejos de tu vida solo hay muerte, caminamos por tus huellas, buen Jesús, y aunque van ensangrentadas y por tierras pedregosas, van sembradas de esperanza inquebrantable.


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Porque lejos de tu cruz, solo hay hastío, la cargamos con confianza, buen Señor, y por esa puerta estrecha y esa senda cuesta arriba, es contigo que marchamos a la luz. VAS, SEÑOR Vas, Señor, de cuaresma con tu pueblo, hacia el día de la luz y de la gloria, van contigo tu cruz y nuestras cruces, enlazadas tu derrota y tu victoria. Recorrimos junto a ti, la calle amarga que arrancó ya en la alborada de los tiempos tu, que hiciste el mundo lleno de alegría, y nosotros, que lo hicimos de lamentos. Esa mano de Caín, contra su hermano, esa mano que martilla tu destino, esa mano que tortura tu costado, es la nuestra, es la mano de tus hijos. Es por eso que emprendemos el camino de retorno a la vertiente de la gracia, en la escucha enamorada de tu cruz y la entrega apasionada de tu palabra. Para hacer de nuestras cruces tu victoria,


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para hacer de tu victoria nuestro anhelo, vas, Señor, purificando nuestra vida, vas, Señor, de Cuaresma con tu pueblo. Amén. SALMO 27 El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida: ¿de qué me asustaré? Si me acosan los malvados para devorar mi carne ellos, mis enemigos y adversarios, tropiezan y caen. Si un ejército acampa sobre mí, mi corazón no teme; aunque me asalten las tropas continuaré confiando. Una cosa pido al Señor, es lo que busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida; admirando la belleza del Señor, y contemplando su templo El me cobijará en su cabaña en el momento del peligro; me ocultará en lo oculto de su tienda,


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me pondrá sobre una roca. Entonces levantaré la cabeza sobre el enemigo que me cerca. En su tienda ofreceré sacrificios entre aclamaciones, cantando y tocando para el Señor. Escucha, Señor, mi voz que te llama, ten piedad de mí, respóndeme. Busquen mi rostro. Mi corazón dice: Tu rostro buscaré, Señor: No me ocultes tu rostro no rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación. Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me acogerá. Indícame, Señor tu camino, guíame por una senda llana, porque tengo enemigos: No me entregues a la avidez de mis adversarios, pues se levantan contra mí, testigos falsos,


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acusadores violentos. Yo en cambio espero contemplar la bondad del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ¡ten ánimo, espera en el Señor! PERDÓNAME Perdóname, Señor mi hambre saciada, mi sed con agua, la esplendente esmeralda de mis prados, mi jardín con aromas y con pinos. Dame, Señor renunciación interna para vivir en mi interior; desnuda la pobreza de espíritu que encierra el Reino de los cielos, la ambición incansable de infinito. Olvida mis mullidos edredones, olvida mis tapices, el motor trepidante que me arrastra, mis collares, mis lazos mis rizos. Concédeme el amor de la escudilla leño, de las noches con frío. Del pan con sacrificio y con esfuerzo.

con cubierto

Enséñame en la holgura, la pobreza, Tú sabes que la quiero, cuando peso el vacío de lo inútil, lo vano y lo superfluo.


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Tú sabes mi pobreza del espíritu, dame tu pan, tu vino y tu contento; basta tu gracia en mí, tu inmensurable amor, baste tu fuego. Amén DONDE HAY FE Donde hay fe, hay amor. Donde hay amor, hay paz. Donde hay paz, está Dios. Donde está Dios, no falta nada. Amén RETIRO Alejada del mundo… Mi alma ante mi alma, mi espíritu en el tuyo y en mis ojos la cruz, las luces en el templo, todo silencio y calma, ni un rumor en el aire, ni un velo en el azul. Mi vida sorprendida ante mi propia vida, mi nada ante mi nada de mal e ingratitud, Mi pecho atormentado frente a tu grande herida y solo mi esperanza bajo tu inmensa luz. Amén.

ORACIÓN DE LA MISERICORDIA DIVINA ¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy tu misericordia, tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de la desdicha.


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¡Dios de Benevolencia, no desoigas la oración de este exilio terrenal! ¡Oh Señor!, Bondad que escapa nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a ti, te lo imploramos: Adelante con tu gracia y continúa aumentando Tu misericordia en nosotros, para que podamos, fielmente, cumplir tu santa voluntad, a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte. Que la Omnipotencia de tu misericordia nos escude de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como hijos tuyos, aguardemos la última venida. Y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad. Porque Jesús es nuestra esperanza: a través de tu Corazón misericordioso, como en el Reino de los Cielos. Amén. ORACIÓN AL SEÑOR DE LA MISERICORDIA Oh misericordia infinita que me habéis tolerado hasta aquí, no abandones, por mi salud eterna estás en esa cruz, todas vuestras sacratísimas llagas están brotando misericordia.


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Boca adorable de mi Salvador no me condenes, divinas manos de quien tengo todo lo que soy, no me destruyas. Permitid Señor, que yo abrace esos pies tan celosos en buscarme y solicitarme. Corazón Sagrado de mi salvador, Corazón siempre abierto a nuestra sincera conversión, Corazón siempre dispuesto a recibir al pecador, recibid mis humildes suspiros, escóndeme en ese asilo inviolable el día de vuestra cólera, y haced que nuestro llanto se convierta en alegría para que viviendo alabemos vuestro Santo nombre, y lo continuemos alabando eternamente en la gloria. Así sea. ORACIÓN DE LA FAMILIA Señor Jesucristo, que, viviendo con María, tu Madre, y con San José, tu padre adoptivo, santificaste la familia humana. Vive también en nuestro hogar, para constituir así una pequeña Iglesia formada, por la vida de fe y oración, el amor al Padre y a los hermanos, la unión en el trabajo, el respeto a la santidad del matrimonio y la esperanza en la vida eterna. Tu vida divina, alimentada en los sacramentos, espe cialmente en la Eucaristía y en tu Palabra, nos


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anime a hacer el bien a todos en especial a los pobres y necesitados. Que en profunda comunión de vida, nos amemos de verdad, perdonándonos cuando sea necesario, con un amor generoso, sincero y constante. Aleja de nuestros hogares, Señor Jesús, el pecado de la infidelidad, el amor libre, el divorcio, el aborto, el egoísmo, la desunión y toda influencia del mal y del demonio. Despierta en nuestras familias vocaciones para el servicio y el ministerio de los hermanos, en especial vocaciones sacerdotales y religiosas. Que nuestros jóvenes, conscientes y responsables se preparen dignamente para el santo matrimonio. Señor Jesucristo, finalmente infunde en nuestra familia valor para la lucha, conformidad en los sufrimientos y alegría en el camino hacia la casa del Padre. Amén. SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO Ven, Espíritu divino, Manda tu luz, desde el cielo. Padre amoroso del pobre, Don en tus dones espléndido, Luz que penetra las almas, Fuente del mayor consuelo.


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Ven, dulce huésped del alma, Descanso de nuestro esfuerzo, Tregua en el duro trabajo, Brisa en las horas de fuego, Gozo que enjuga las lágrimas Y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, Divina luz y enriquécenos, Mira el vacío del hombre, Si tú le faltas por dentro; Mira el poder del pecado, Cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, Sana el corazón enfermo, Lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, Doma el espíritu indómito, Guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, Según la fe de tus siervos; Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; Salva al que busca salvarse, Y danos tu gozo eterno. Amén.


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HIMNO AL ESPÍRITU SANTO (El Santo Padre, Juan Pablo II lo rezó diariamente, durante su vida)

Ven Espíritu Creador de los tuyos la mente a visitar, a encender en tu amor los corazones, que de la nada te gustó crear. Tú que eres gran consolador y don Altísimo de Dios, fuente viva y amor, y fuego ardiente y espiritual unción Tú, tan generoso en dádivas, tú, poder de la diestra paternal: tú, promesa magnífica del Padre que el torpe labio vienes a soltar. Con tu luz iluminas los sentidos, los afectos inflamas con tu amor, con tu fuerza invencible fortifica la corpórea flaqueza y corrupción. Lejos expulsa al pérfido enemigo, danos pronto tu paz, siendo tú nuestro guía, toda culpa logremos evitar. Danos tu influjo conocer al Padre


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Danos, también al Hijo conocer, Y en ti, del Uno y Otro, Santo Espíritu Para siempre creer. A Dios Padre, alabanza, honor y gloria, con el Hijo que un día resucitó, y a ti, abogado y consuelo del cristiano, por los siglos se rinda admiración. Amén. ESPÍRITU SANTO ¡Oh Espíritu Santo! Por la intercesión de la Reina de los apóstoles, sana mi mente de la dispersión, de la ignorancia, del olvido, de la dureza, de los prejuicios, del error, de la hipocresía. Sana mi afectividad, de la indiferencia, de la desconfianza, de las malas inclinaciones, las pasiones los apegos. Sana mi voluntad de la flaqueza, de la superficialidad, de la inconstancia, de la pereza, la resistencia a la gracia, de toda actitud negativa y concibe en mí a Jesucristo, camino, verdad y vida. Amén. Así sea. AL ESPIRITU SANTO POR LA SALUD Pido amorosamente a la gran fuerza invisible y poderosa del Espíritu Santo que limpie toda impure-


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za u obstrucción que haya en mi cuerpo y en mi mente; que me restaure en perfecta salud. Le pido esto con toda la honradez y la sinceridad de mi alma con Dios, y cumpla yo mi parte. Pido a esta gran fuerza invisible del Espíritu Santo que me ayude a restaurar mi salud, así como también la de aquellos presentes y ausentes que necesitaren estar en perfecta salud. Pongo toda mi confianza en el amor, en el poder y en la Sabiduría de Dios. Soy uno con la vida perfecta y armónica de Dios. Soy uno con la sustancia y la Inteligencia Divina. Dios es mi fuerza, mi sol y mi vida. Yo tengo fe en el poder sanativo del Espíritu Santo por el cual mi mente y mi cuerpo ahora están restableciéndose. Dios es Salud; enfermarme no puedo. Yo soy sano, puro, perfecto y saludable, por el Poder Divino. Dios me bendice ahora. Yo soy la vida radiante de Dios. Así sea y será. Amén, Amén, Amén, PRODIGIOS QUE EL ESPÍRITU SANTO OBRA EN LAS PERSONAS


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El papa san Gregorio en nombre de la Iglesia católica, enseñaba que el Espíritu Santo obra en las almas de sus devotos, tres grandes prodigios. 1º. Llega al cerebro y lo convierte en luz Es decir, ilumina el entendimiento, nos llena de inteligencia para comprender las cosas espirituales. Los apóstoles eran gente ignorante y cuando recibieron el Espíritu Santo se volvieron tan instruídos que la gente se admiraba al oírlos hablar. Les pasaba como a la apersona que está en un templo oscuro: no aprecia sus obras de arte, pero viene alguien y enciende la luz, entonces ve todas las maravillas que hay allí. Los apóstoles no apreciaban el valor de lo que Jesús enseñaba, pero cuando vino el Espíritu Santo, apreciaron los tesoros que había en las enseñanzas del Señor. 2º. Llega al corazón y lo llena de amor verdadero Los apóstoles eran duros de corazón. Pedro orgulloso, Santiago y Juán buscaban los primeros puestos y pedían fuego del cielo para los que no los trataban bien…etc., pero después de recibir al Espíritu Santo ya no piensan en su propio egoísmo, sino en hacer el bien a los demás. La característica de los que son asistidos por el Espíritu Santo es un gran amor de Dios y de su


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prójimo, en su corazón (como la característica de los que no poseen el Espíritu Santo es un egoísmo duro y áspero, que les impide pensar en conseguir gloria para su Dios, y no les deja hacer bien a los demás.) 3º. Llega a la voluntad y la vuelve más fuerte Los apóstoles eran cobardes: todos huyeron la noche del jueves santo, y uno lo negó tres veces, pero después de recibir el Espíritu Santo, en Pentecostés ya no tienen miedo a ninguna persecución, y cuando los llevan ante el Senado, para azotarlos, van muy contentos por tener el honor de sufrir por el nombre de Jesús. Este caso se repite muchas veces. En las persecuciones se ha visto el caso de jovencitas que huían ante la presencia de cualquier pequeño animal, y una vez recibido el Espíritu Santo, en el sacramento de la Confirmación, ya no tienen miedo ni a las fieras ni a los más atroces martirios. ¡Cuántos cristianos experimentan hoy día este admirable favor! Antes no eran capaces de resistir a una tentación, ni podían abandonar un vicio o soportar sin quejarse una pena o un fracaso. Pero hicieron la experiencia de llamar en sus apoyo al Espíritu Santo y su victoria no se hizo esperar: ahora


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miran su nueva vida y exclaman: “¡Qué grandes victorias obtiene el que cree en el poder de Dios!” CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO Espíritu Santo, recibe la consagración absoluta de todo mi ser. Dígnate ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, y en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza. Yo me abandono sin reserva a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus inspiraciones. Espíritu Santo, transfórmame, con María y en María, en Cristo Jesús, para gloria del Padre y salvación del mundo. Espíritu Santo, perfecciona la obra que Jesús comenzó en mí. Apura para mí el tiempo de una vida llena de tu Espíritu. Modifica en mí la presunción natural. Quiero ser sencillo lleno de amor a Dios y constantemente generoso. Que ninguna fuerza humana me impida hacer honor a mi vocación cristiana, que ningún interés por descuido mío, vaya contra la justicia.


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Que ningún egoísmo reduzca en mí los espacios infinitos del amor. Todo sea grande en mi, también el culto a la verdad y a la prontitud en mi deber hasta la muerte. Que la efusión de tu Espíritu de amor venga sobre mí, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero. Amén.

ORACIÓN PARA SER GUIADO POR EL ESPÍRITU SANTO Espíritu de Dios, ven a reposar en mí a fin de que mi vida sea guiada por tu sabiduría. Quiero alabarte en todo cuanto digo o hago. Conduce, Espíritu de Dios, mi palabra para que sea justa y clara y no se contamine con la maledicencia y la mentira. Penetra en mis pensamientos con la luz de tu verdad. Acomoda, Espíritu de Dios, mis oídos, para que perciban la llamada de los más necesitados, que viven sumergidos en el error y en la ignorancia y sea más comprensivo de sus limitaciones y deficiencias.


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Espíritu de Dios, haz que oiga en lo más profundo de mi ser tu voz esclarecedora y amiga, que me indica el camino seguro en los mementos cruciales de mi vida. Solo tú puedes orientarme con perfección, dame siempre Espíritu de Dios, el lenguaje del amor traducido en gestos concretos, y no solo en palabras bonitas, ante las grandes exigencias de la solidaridad humana. Amén. MENSAJE DE JESÚS Y PLEGARIA DE CONFIANZA JESÚS: ¿Por qué te confundes y agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te entregues a Mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

El alma: Ven, Espíritu Santo, dame tu gracia, enséñame a confiar en Dios y ayúdame a vivir y a repetir cada día las siguientes palabras:


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“Hoy no me confundiré, ni me agitaré ante los problemas de la vida. Jesús, te dejaré el cuidado de mis cosas, me abandonaré a ti y todo se resolverá con tranquilidad, según tus santos designios… Hoy no me desesperaré: ni te dirigiré una oración agitada, como si quisiera exigirte el cumplimiento de mis deseos, cerraré los ojos de mi alma y te diré: SEÑOR EN TI CONFÍO. JESÚS: Evita las preocupaciones angustiosas y los pensamientos sobre lo que puede suceder después. No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas, déjame ser Dios y actuar con libertad, entrégate confiadamente en Mí, reposa en Mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

El alma: Hoy evitaré las preocupaciones angustiosas y los pensamientos sobre lo que podría suceder después. Jesús, no estropearé tus planes queriendo imponer mis ideas, te dejaré ser Dios y actuar con libertad. Me abandonaré confiadamente a Ti y dejaré en tus manos mi futuro. Te diré frecuentemente: SEÑOR EN TI ONFÍO

JESÚS:


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Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y quieres resolver tus cosas a tu manera. Cuando me dices: JESÚS, YO CONFÍO EN TI., no seas como el paciente que le pide al médico que le cure pero le sugiere el modo de hacerlo, déjate llevar con mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

El alma: Jesús, soy consciente que lo que más daño me hace es el inútil razonamiento y el resolver mis cosas a mi manera. Cúbreme con tu gracia, para que cuando diga: “Señor en ti confío”, no sea como el paciente que le dice al médico que lo cure y al mismo tiempo le sugiere el modo de hacerlo. Yo en cambio me dejaré llevar en tus divinos brazos y así no tendré miedo porque cuando tú me dijiste “yo te amo”, una gran confianza vino hacia mí. Si de pronto veo que las cosas empeoran o se complican a pesar de mi oración, seguiré confiando. Cerraré los ojos de mi alma y continuaré diciéndote a toda hora: SEÑOR EN TI CONFÍO.


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JESÚS: Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Yo no quiero agitarte, angustiarte, quitar la paz, confía sólo en Mí, reposa en Mí, entrégate a Mí. Yo hago los milagros en la proporción de entrega y confianza que tienes en Mí. Así que no te preocupes, echa en Mí tus angustias y duerme tranquilo. Dime siempre: JESÚS, YO CONFÍO EN TI, y verás grandes milagros. Te prometo por mi amor. El alma: Jesús, te dejaré las manos libres para obrar y no te ataré a mis preocupaciones inútiles. Se que Satanás quiere sólo eso, agitarme, angustiarme, quitarme la paz, pero yo en cambio reposo en ti, me abandono a ti, porque sé que tú haces los milagros en proporción a mi confianza en Ti. Así que no me preocuparé, te entregaré todas mis angustias y dormiré tranquila… Seguiré diciéndote: SEÑOR EN TI CONFÍO, y veré grandes milagreo, porque tú así santamente lo quisiste prometer”. Amén. JESÚS AMIGO DE BETANIA En el seno de mi hogar, hay mi Buen Jesús, penas muy hondas y secretas.


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Si Tú reinaras entre los míos con toda la intensidad del amor que Tú mereces, no habrían en mi casa, tantos y tan amargos pesares. Ven, ven, ¡Oh amigo de Betania! Pues en mi familia hay alguien que está enfermo y Tú le amas. Cuando Tú estás hasta las mismas penas son suaves y a tu lado las espinas son bálsamo de paz. Ven, pues y no tardes, apresúrate, porque mi hogar está herido con la ausencia de seres queridos que faltan en él. Padre, Madre y hermanos, todos crecimos juntos al pie de la Cruz y después esa misma cruz, por voluntad del cielo nos ha ido separando del nido santo del hogar. Ten piedad de esos amados ausentes que trabajan y luchan lejos de la familia, y, tal vez, también, lejos de tu altar. Ven, pronto a nuestro lado, Jesús, Maestro, Hermano, Amigo del alma, Jesús amado. Ten misericordia, también de los míos que murieron, de aquellos que volaron a la eternidad en seguimiento tuyo, duermen en paz, porque te amaron y porque Tú eres infinito en caridad. Más al irse, nos dejaron sombras y tristezas en el alma, espinas y una tumba en el camino.


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Pero bien sé yo que en tu Corazón amabilísimo, no puede haber separaciones; en donde está la vida, desaparece la horrible muerte. Por eso te pido paz sobre sus tumbas. Y a los que hemos quedado gimiendo en este valle da lágrimas, danos la resignación que nos levanta, el desapego a la tierra y el amor al sufrimiento, que nos une inseparablemente a Ti; Amigo de Betania! No cierres todavía la preciosa herida del Costado; tengo que pedirte en especial por los que sufren, por aquellos Jesús mío que te buscan con ojos cansados de llorar, por tantos a quienes la desgracia, los duelos, las decepciones, la pobreza, las enfermedades o sus propias flaquezas han herido de muerte. ¡Nazareno Amabilísimo, Tú sabes cuan punzantes son las heridas del camino. Consuela a los atribulados. Ten piedad de los que sufren y ven a ellos Amigo de Betania. De mí, no te he hablado, porque me he confiado sin reservas a tu Divino Corazón. Tú que tanto me amas y que eres el único en comprenderme, no querrás seguramente olvidarme. ¡Oh Jesús, escucha mi última plegaria unida siempre a la agonía de tu Corazón Sacramentado.


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Inclínate y atiende benigno mi súplica. Así sea.

DEVOCIÓN A LA PRECIOSA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ANTECEDENTES En Julio de 1995, exactamente a las 3 de la tarde, hora de la Divina Misericordia, Nuestro Señor llamó por primera vez a Bernabé Nwoye, un joven de 17 años, de Olo, Estado de Enugu, Nigeria. Nuestro Señor pidió a Bernabé que adorara su preciosa Sangre y lo consolara de todos los ultrajes cometidos contra Ella. Dos años después (en una visión), entre 1997 y 2001 el Señor le enseño el Rosario a la Sangre preciosa y todas las plegarias que lo componen, los mensajes, oraciones e himnos, lo mismo que las instrucciones, dados directamente por Nuestro Señor, Su Madre María, los Santos Ángeles y Santos, constituyen la devoción a la Preciosa Sangre:


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El Rosario, le fue enseñado a Bernabé después de haber presenciado toda la Pasión de Nuestro Señor, desde Getsemaní hasta la Resurrección. Jesús se le apareció y le entregó un Rosario para honrar la Preciosa Sangre. Este Rosario estaba confeccionado como los demás rosarios, excepto que en vez de diez cuentas, tenía doce cuentas rojas, y las cuentas que las separaban eran blancas. El Rosario, para ser rezado inmediatamente después del Santo Rosario a la Virgen, consiste en cinco misterios relacionados con las cinco llagas de Cristo. El Obispo de la diócesis de Llorín en Nigeria, Monseñor Ayo- María, OP, en junio 17 del 2001 en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo refiriéndose a esta devoción escribe: “Recomiéndelo a otros y 7 únanse a sus devotos. Solamente aquellos que están espiritualmente ciegos, negarán que estamos viviendo tiempos malos. Hagan que los tiempos se vuelvan buenos para todos, rezando el Rosario de la Preciosa Sangre, y cúbranse ustedes y el mundo entero con la preciosísima a Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

ROSARIO A LA PRECISOA SANGRE


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MODO DE REZARLO: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. (Se santigua con el Cristo) ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles, y enciende en ellos el fuego de Tu amor. Envía Tu Espíritu y todo será creado. Y renovarás la faz de la tierra. ORACIÓN: Oh Dios que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre, y gocemos de la dulzura del Bien y de Sus divinos consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Así sea. CREDO: Creo en Dios Padre (Inclinando la cabeza) ¡Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubran ahora y siempre! Amén. Letanía:

¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!


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Responde: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! En la Cuenta Blanca después del Cristo: Padre Nuestro que estás en los cielos….. En las tres cuentas rojas: Dios te salve María llena eres de gracia, (tres veces). En la Cuenta Blanca: Gloria al Padre… (Inclinando la cabeza se repite): Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo, Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén. PRIMER MISTERIO: La Mano derecha de Nuestro Señor Jesús es clavada. (Pausa para una breve meditación)

Oración: ¡Por la preciosa llaga de tu Mano derecha, y por el dolor causado por el clavo que la atravesó; la Preciosa Sangre que brota de Ella, salve a los


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pecadores del mundo entero y convierta muchas almas! Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús. Padre Nuestro que estás en los cielos… Dios te salve María llena eres de gracia… Luego se reza doce veces en las cuentas rojas:

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo! R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! Gloria al Padre….

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) ¡Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén. SEGUNDO MISTERIO: La Mano izquierda de Nuestro Señor Jesús es clavada. (Pausa para breve meditación)


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Oración: ¡Por la preciosa llaga de tu Mano izquierda, y por el dolor causado por el clavo que la atravesó; la Preciosa Sangre que brota de Ella, salve almas del purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales!. Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en Sacratísimo Corazón de Jesús!. Padre Nuestro que estás en los cielos… Dios te salve María llena eres de gracia… Luego se reza doce veces en las cuentas rojas:

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo! R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! Gloria al Padre…..

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) ¡Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén.


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TERCER MISTERIO: El pie derecho de Nuestro Señor Jesús es clavado. (Pausa para breve meditación) Oración: ¡Por la preciosa llaga de tu Pie derecho, y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó; la Preciosa Sangre que brota de El, cubra los cimientos de la Iglesia Católica contra los planes del reino oculto y los hombres malignos!. Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús!. Padre Nuestro que estás en los cielos… Dios te salve María llena eres de gracia… Luego se reza doce veces en las cuentas rojas: L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo! R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! Gloria al Padre….. En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) ¡Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo Templo de la


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Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén. CUARTO MISTERIO: El pie izquierdo de Nuestro Señor Jesús es clavado. (Pausa para breve meditación) Oración: ¡Por la preciosa llaga de tu Pie izquierdo, y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó; la Preciosa Sangre que brota de El, nos proteja en todos nuestros caminos de los planes y ataques de los espíritus malignos y sus agentes! Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! Padre Nuestro que estás en los cielos… Dios te salve María llena eres de gracia… Luego se reza doce veces en las cuentas rojas:

L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo! R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! Gloria al Padre….


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En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) ¡Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén. QUINTO MISTERIO: El Sagrado Costado de Nuestro Señor Jesús es transpasado. (Pausa para breve meditación) Oración: ¡Por la preciosa llaga de tu Sagrado Costado, y por el dolor causado a nuestra Madre Dolorosa por la lanza que lo transpasó; la Preciosa Sangre y Agua que brotan de El, sane a los enfermos, resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes, y nos enseñe el camino hacia Nuestro Dios para la Gloria eterna!. Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! Padre Nuestro que estás en los cielos… Dios te salve María llena eres de gracia… Luego se reza doce veces en las cuentas rojas:


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L: ¡Sangre Preciosa de Jesucristo! R: ¡Sálvanos a nosotros y al mundo entero! Gloria al Padre…..

En la cuenta blanca: (inclinando la cabeza) ¡Que la preciosa Sangre que brota de la Sagrada Cabeza de Nuestro Señor Jesucristo Templo de la Divina Sabiduría, Tabernáculo del Divino Conocimiento, y Luz del Cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre! Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús! (3 veces) ORACIÓN A LA PRECIOSA SANGRE Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo, te honramos, te alabamos y te adoramos por tu obra de eterna alianza que trae paz a la humanidad. Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús. Consuela al Padre Todopoderoso en su trono, y lava los pecados del mundo entero,.. Que todos te reverencien, oh Preciosísima Sangre, ten misericordia. Amén


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L: Sacratísimo Corazón de Jesús, R: Ten misericordia de nosotros. L: Inmaculado Corazón de Maria, R: Ruega por nosotros. L. San José, Esposo de Maria, R: Ruega por nosotros. L: San Pedro y Pablo, R: Rogad por nosotros. L: San Juán al pie de la Cruz, R: Ruega por nosotros. L: Santa Maria Magdalena, R: Ruega por nosotros. L: Todos los guerreros de oración e intercesores del cielo, R: Rueguen por nosotros. L: Todas las huestes celestiales, R: Rueguen por nosotros. L: Legión Angélica de María R: Rueguen por nosotros. Dios te salve Reina y Madre…


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LETANÍAS A LA PRECIOSA SANGRE DE JESUCRISTO Señor, ten piedad de nosotros. - Señor, ten piedad de nosotros! Cristo, ten piedad de nosotros. - Cristo, ten piedad de nosotros! Señor, ten piedad de nosotros. - Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, escúchanos. - Cristo, escúchanos benignamente! Dios Padre Celestial!, -Ten piedad de nosotros! Dios Hijo Redentor del mundo!, -Ten piedad de nosotros! Dios Espíritu Santo!, Ten piedad de nosotros! Santísima Trinidad, un solo Dios!, -Ten piedad de nosotros! L: OH PRECIOSÍMA SANGREA DE JESUCRISTO, SANGRE DE SALVACIÓN!

R: SÁLVANOS A NOSOTROS Y AL MUNDO NTERO! L: Océano de la Sangre de Jesucristo. R:¡Libéranos!


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L: Sangre de Jesucristo, llena de santidad y compasión. R/. ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, nuestra fortaleza y poder. R/. ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, alianza eterna. R/. ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, fundamento de la fe cristiana. R/. ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, armadura de Dios. R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Divina Caridad R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, flagelo de los demonios. R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, auxilio de los que están atados. R: ¡Libéranos!


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L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Sagrado Vino. R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Poder de los Cristianos. R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, defensora de la fortaleza católica. R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, verdadera fe cristiana. R: ¡Libéranos! L: Sangre Preciosa De Jesucristo, Sangre Sanadora. R: ¡Sálvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Sangre ungidora. R: ¡Sálvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, fortaleza de los hijos de Dios R: ¡Sálvanos!


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L: Comandante de los guerreros cristianos. R: ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Sangre de Resurrecciรณn. R: ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, bebida de los รngeles del Cielo. R; ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Consuelo de Dios Padre: R: ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, poder del Espรญritu Santo. R/. ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, circuncisiรณn de los gentiles. R: ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, paz del mundo. R: ยกSรกlvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, luz del Cielo y de la tierra. R: ยกSรกlvanos!


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L: Sangre Preciosa de Jesucristo, arco iris en el Cielo. R; ¡Sálvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, esperanza de los niños inocentes. R: ¡Sálvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, Palabra de Dios En nuestros corazones. R: ¡Sálvanos! L: Sangre Preciosa de Jesucristo, arma celestial. R: ¡Sálvanos! Sangre Preciosa de Jesucristo, Divina Sabiduría. R/. ¡Sálvanos! Sangre Preciosa de Jesucristo, cimento del mundo. R/. ¡Sálvanos! Sangre Preciosa de Jesucristo, Misericordia Del Padre. R/. ¡Sálvanos! L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! . R: Lava los pecados del mundo! . L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!


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R: Purifica el mundo! L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: Enséñanos como consolar a Jesús! OREMOS Oh Sangre preciosa, salvación nuestra, creemos, esperamos, y confiamos en Ti. Libera a todos los que están en las manos de los espíritus infernales. Te lo suplicamos. Protege a los moribundos de las obras de los espíritus malignos y acógelos en la gloria eterna. Ten misericordia del mundo entero, y fortalécenos para adorar y consolar al Sagrado Corazón de Jesús. Te adoramos, oh Preciosa Sangre de misericordia. Amén. L: ¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo! R: ¡Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús. (Tres veces)


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CONSAGRACIÓN A LA SANGRE PRECIOSA DE JESUCRISTO (Rezar diariamente meditándolo)

Consciente de mi nada y de tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a tus pies y te agradezco por la Gracia que has mostrado hacia mí, ingrata criatura. Te agradezco especialmente por liberarme, mediante tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. En presencia de mi querida Madre María, mi Ángel Custodio, mi Santo patrono y de toda la Corte Celestial, me consagro voluntariamente, con corazón sincero, oh queridísimo Jesús, a tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del Infierno. Te prometo, con la ayuda de tu gracia y con mi mayor empeño, promover y propagar la Devoción a tu Sangre Preciosa, precio de nuestra redención, a fin de que tu Sangre adorable sea honrada y glorificada por todos. De esta manera, deseo reparar por mi deslealtad hacia tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte


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por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Precioso Precio de su Salvación. ¡Oh si mis propios pecados, mi frialdad y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, oh Santa y Preciosa Sangre, pudieran ser borrados! He aquí, querido Jesús, que te ofrezco el amor, el honor y la adoración que tu Santísima Madre, tus fieles discípulos y todos los santos que han ofrecido a tu Preciosa Sangre. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad del pasado y que perdones a todos los que te ofenden. ¡Oh Divino Salvador, rocíame a mí y a todos los hombres con tu Preciosa Sangre, a fin de que te amemos! ¡Oh Amor Crucificado, que de de ahora en adelante, con todo nuestro corazón y dignamente, honremos el Precio de nuestra salvación! Amén. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

DOCE PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A QUIENES DEVOTAMENTE


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RECEN EL ROSARIO DE LA PRECIOSA SANGRE 1. Yo prometo proteger de los ataques del maligno a quien devotamente rece este Rosario. 2. Yo preservaré sus cinco sentidos. 3. Yo los protegeré de una muerte súbita. 4. Doce horas antes de su muerte, beberá Mi Sangre Preciosa y comerá Mi Cuerpo. 5. Veinticuatro horas antes de su muerte, le mostraré mis cinco llagas, para que sienta un profundo arrepentimiento de todos sus pecados, y tenga perfecto conocimiento de ellos. 6.

Quien rece este rosario como novena, conseguirá lo que pide. Su oración será contestada.

7. Yo realizaré muchos milagros maravillosos a través del rezo de este Rosario. 8.

A través de esta oración, destruiré muchas sociedades secretas, y liberaré muchas almas atadas, por medio de mi Misericordia.

9.

A través de este Rosario, salvaré muchas almas del Purgatorio.


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10. Yo le mostraré mi camino a quien honre Mi Preciosa Sangre con este Rosario. 11. Yo tendré misericordia de aquellos que tengan misericordia de mis Preciosas Llagas y Sangre. 12. Quien quiera que enseñe esta oración a otra persona, ganará una indulgencia de cuatro años. “Hijos míos...Este Rosario de la Preciosa Sangre de Mi Hijo combina todas las devociones de Su Pasión”

(Mensaje de la Santísima Virgen María, Enero 29 de 1997) DEVOCIÓN A LOS SIETE DERRAMAMIENTOS DE LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO Por esa devoción ha ofrecido el Señor por boca de San Juán Evangelista, conceder cinco mercedes a quienes la practiquen: 1) Que quince almas, de los parientes más cercanos serán libres de las penas del purgatorio; y otras quince serán traídas a verdadera penitencia. 2) Que alcanzarán tanto mérito como si derramaran su sangre por amor a Dios en el martirio. Y si murieran al otro día de haber empezado esta devoción, le recibe Nuestro Señor cumplidamente, como si hubiera rezado los siete años.


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3) Que será su alma atraída a estado de gracia, y se hallará a la hora de la muerte como el instante en que se bautizó; pero esto se ha de entender si está en gracia de Dios, y ha hecho frutos dignos de penitencia. 4) Que de todos aquellos por quienes se rogare justamente en esta vida, serán oídas las peticiones y librados por Dios de todo mal y peligro. 5) Que al tiempo de su muerte vendrán Nuestro Señor Jesucristo y su Madre Santísima acompañados de ángeles, para llevar su alma a la gloria.

ACTO DE CONTRICIÓN No me mueve, Señor para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, en tal manera, que, aunque no hubiera cielo yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera.


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No me tienes que dar porque te quiera; pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Amén. PRIMER DERRAMAMIENTO En tu inocente estación tu pura Sangre Sagrada principió a ser derramada con la cruel circuncisión. Dueño de mi corazón, mi Jesús mi Redentor. R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma, Misericordia, Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

SEGUNDO DERRAMAMIENTO Afligido y angustiado Estás en tu oración Y sintiendo tu pasión, Sangre en el huero has sudado: Y hasta la tierra ha llegado Lo copioso del sudor.


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R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma, Misericordia, Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

TERCER DERRAMAMIENTO En una columna atado: y con terrible fiereza de los pies a la cabeza, con cadenas destrozado, se ve tu Cuerpo llagado, por el bien del pecador. R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma, Misericordia, Señor. Padre N. Ave M. y Gloria. CUARTO DERRAMAMIENTO Con penetrantes espinas coronaron tu cabeza, y mis culpas con fiereza


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rompen tus sienes divinas, abriéndose así las minas del tesoro de tu amor. R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma, Misericordia, Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

QUINTO DERRAMAMIENTO Llegas con la Cruz a cuestas al calvario, y con presteza te quitaron con fiereza la vestidura sagrada; la carne salió pegada de la túnica interior R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma, Misericordia, Señor. Padre N. Ave M. y Gloria. SEXTO DERRAMAMIENTO


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Tus sagrados pies y manos con duros clavos clavaron, y en alto te levantaron, en el árbol de la cruz, quedando, mi buen Jesús sangrando como raudales. R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma, Misericordia, Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

SÉPTIMO DERRAMAMIENTO Un atrevido soldado, aún mirándote ya muerto, con una lanza te ha abierto tu Santísimo Costado Agua y Sangre has derramado para bien del pecador. R. Ten piedad de mí, Señor: por esta Sangre vertida. Suspende, Dios de mi vida, tu justicia y tu rigor. Dulce Jesús de mi alma,


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Misericordia, Señor. Padre N. Ave M. y Gloria.

V. Adorémoste preciosa Sangre, y te bendecimos. R. Porque con tu Santa Cruz, redimiste al mundo. ORACIÓN: Omnipotente y Sempiterno Dios, que con la preciosa Sangre de tu Hijo, quisiste ser aplacado, y que nosotros fuésemos redimidos; rogámoste que nos concedas, de tal suerte hacerte memoria del precio de nuestra redención, que podamos en esta vida conseguir el perdón, y en la eternidad el premio de la gloria. Por el mismo Jesucristo Señor Nuestro, tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen. Un Credo a la Pasión Santísima de Nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN FINAL. Señor mío Jesucristo, Padre dulcísimo, por el gozo que tuvo vuestra querida Madre cuando a Ella te apareciste la sagrada noche de la Resurrección, y por el gozo que tuvo cuando te vio lleno de Gloria con la luz de la Divinidad; te pido que me alumbres con los dones del Espíritu Santo, para que pueda cumplir tu Voluntad todos los días de mi vida, Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


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OFRENDA DE LAS SANTAS LLAGAS Y DE LA PRECIOSA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO (Oración enseñada a Santa Brígida por nuestro Señor Jesucristo)

Oh mi Jesús, recitaré siete veces la oración del “Padre Nuestro”, unido al Amor con el cual Vos lo habéis santificado y hecho perfecto, en vuestro Corazón. Recibidla de mis labios y hacedla perfecta, a fin de que ella pueda procurar a la Santísima Trinidad la misma gloria y la misma alegría que Vos le habéis dado por esta oración en la tierra. Que este amor se difunda en Vuestra Humanidad Divina, para la glorificación de Vuestras Santas Llagas, y para la glorificación de la Preciosa Sangre que habéis derramado. Así sea. MISTERIOS DOLOROSOS 1º. LA CIRCUNCISIÓN DEL NIÑO JESÚS. Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este misterio.


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LUEGO: Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María, y el Divino Corazón de Jesús, las primeras heridas, los primeros dolores y la primera Sangre que Jesús ha derramado, en reparación de mis extravíos de juventud y de los del mundo entero, para que se impidan los primeros pecados mortales, sobre todo en mi familia. Así sea. 2º. EL SUDOR Y LAS LÁGRIMAS DE SANGRE DE LA AGONÍA (Jesús entrega su Divinidad a su Padre, y afronta como Víctima Humana, pero perfecta, la visión del terrible rescate) Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este misterio. LUEGO: Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María, y el Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús, y cada gota de sudor de sangre, en reparación de mis durezas de corazón y de las del mundo entero, para que se impidan esos pecados, por la propagación del Amor de Dios y del prójimo. Así sea. 3º. LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR


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(Las manos de Jesús son atadas a lo alto de una columna de dos metros… y El es flagelado durante ¾ de hora… Por varios verdugos) Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este misterio. LUEGO: Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María, y el Divino Corazón de Jesús, las innumerables llagas, los crueles sufrimientos y la Preciosa Sangre derramada en la flagelación de Jesús, en reparación de mis pecados de la carne y los del mundo entero, para que se impidan estos pecados y por la salvaguardia de la pureza, sobre todo en mi familia. Así sea.

4º. CORONACIÓN DE ESPINAS (Es un verdadero casquete, con cientos de largas espinas, puesto sobre la cabeza de Jesús, y sobre el cual los verdugos golpeaban a palos) Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este misterio. LUEGO: Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María, y el Divino Corazón de


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Jesús, las llagas los sufrimientos y la preciosa Sangre de la Sagrada cabeza de Jesús, en la coronación de espinas, en reparación de mis pecados de espíritu y de los del mundo entero, para que se impidan esos pecados, y por la propagación de la Realeza de Jesús en la tierra. Así sea.

5º. LA CRUZ A CUESTAS (En la serie de caídas, la pesada Cruz deja desnudo los huesos del hombro flagelado de Jesús) Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este. Misterio. LUEGO: Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María, y el Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos de Jesús, en el camino de la cruz. Sobre todo la llaga de su hombro y su Preciosa Sangre, en reparación de todas mis rebeldías y las del mundo entero contra la cruz. Y en reparación de las derogaciones de Vuestras Santas Leyes, para que se impidan esos pecados, y para que reine un verdadero amor de la Cruz. 6º. LA CRUCIFIXIÓN


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(Jesús se tiende en la Cruz, en la que será descuartizado con cuerdas y luego clavado…) Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este misterio. LUEGO: Padre Eterno, por las manos Inmaculadas de María y el Divino Corazón de Jesús, yo os ofrezco a vuestro divino Hijo clavado y luego alzado en la cruz, las llagas de sus manos y sus pies, la Sangre que derramó por nosotros, su extrema pobreza, y su eterna obediencia, todos los tormentos de su alma y de su cuerpo, su muerte preciosa, y la renovación incruenta de su calvario, en todas las misas de la tierra, en reparación de todas las desobediencias a los votos y a las reglas monásticas, en expiación de mis pecados y los del mundo entero. Por los enfermos y los moribundos, por la santificación de los sacerdotes y los laicos, por las intenciones del Santo Padre, por el restablecimiento de la familia cristiana, por la perseverancia en la fe, por nuestra patria, y por la unidad de los pueblos en Cristo y su Iglesia, así como por la diáspora. Amén. 7º. EL COSTADO DE JESÚS TRASPASADO POR LA LANZA


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Rezar un Padre Nuestro y un Ave María, meditando en este misterio. LUEGO: Padre Eterno, dignaos admitir, por las necesidades de la Santa Iglesia y en reparación de todos los pecados del mundo, la Preciosa Sangre brotada de la Llaga del Corazón de Jesús. Sednos propicio y Misericordioso. Sangre Preciosa de Jesús, última preciosa sustancia de su Corazón, lavadme de mis pecados conocidos y desconocidos. agua del costado de Cristo, preservadme de los castigos y extinguid para mí, y para las santas almas, las llamas del purgatorio. Así sea. ORACIÓN BAÑO DE SANGRE Jesús, Salvador nuestro, presenta al Padre tú Sangre que, en virtud del Espíritu Santo, derramaste por nuestro amor. Purifícanos de nuestro pecados en el baño de esa Sangre Sagrada, esperamos alcanzar por ella la gracia que estoy pidiendo a través de esta novena (Presenta tus peticiones) Amén ORACIÓN A LSANGRE PRECIOSA DEL SEÑOR JESÚS


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Señor Jesús: dame a beber del torrente de tus delicias. Tu sangre preciosa apagará mi sed de amor. Tu sangre preciosa me lavará de toda impureza. Tu sangre preciosa me fortalecerá en mi debilidad. Tu sangre preciosa reasegura la vida eterna. Señor Jesús: bendito seas por esa sangre que derramaste por mí. Ahora en la Eucaristía me das tu Sangre Sagrada para que me embriague de gozo celestial. Al querer apagar mi sed, no anhelo otra bebida que esta bebida divina que Tú me das. Ella saciará mis ansias de amor, y solo en ella encontraré la salvación que anhelo. Amén

ORACIÓN DE LA SANGRE DE CRISTO Señor Jesús, en Tu nombre y con el Poder de tu Sangre preciosa sellamos toda persona, lechos, o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño. con el poder de la Sangre de Jesucristo rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Señor Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael, y toda su corte de Santos Ángeles.


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Con el poder de la Sangre de Jesucristo sellamos nuestra casa., todos los que habitan en ella (nombrar a cada uno de ellos) las personas que el Señor enviará a ella, así como a los alimentos y a los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento. Con el poder de la sangre de Jesucristo sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos y en fe cubrimos con su Sangre toda nuestra familia. Con el poder de la Sangre de Cristo sellamos los lugares en que vamos a estar hoy, las personas, las empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas). Con el poder de la Sangre de cristo sellamos nuestro trabajo material, y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, los vehículos, las carreteras, el aire y las vías y cualquier medio de transporte que vayamos a utilizar. Con tu Sangre Preciosa sellamos actos, las mentes y todos los corazones de todos los habitantes y dirigentes de Nuestra Patria a fin de que Tu Paz y Tu Corazón reinen en ella.


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Te agradecemos Señor por tu Sangre y por tu Vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén.

ORACIÓN DE SELLAMIENTO Yo (N. N) me coloco a los pies de Jesucristo y me rindo a su Señorío, me ato a su Santa voluntad, me amarro con los lazos infinitos de su misericordia, abro mi corazón de par en par para que penetre e invada todo mis ser. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo muerto y resucitado yo clamo y reclamo su Preciosa Sangre sobre mí, sobre mi familia, sobre mis bienes espirituales y materiales. Yo sello mi corazón para que con tu Sangre Preciosa sea limpiado de odios, resentimientos, temores, angustias, soledad, tristeza, dolor etc. Yo (N. N) sello mi espíritu en la Sangre de Cristo. Yo (N. N) sello mi alma en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo (N. N) sello mi mente y voluntad, con la Sangre preciosa de Jesús. Yo (N. N) sello mi pasado y mi presente en la Sangre Preciosa de Jesús. Sello con la Sangre Preciosa a toda mi familia (nombrarlos), para que


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ante el sello Precioso de la Sangre de Jesús, huya toda fuerza del mal. Aplico la Sangre de Jesús sobre mi casa, los que habitan en ella. Derramo la Sangre de Jesús en mi trabajo y negocio, para que queden sellados y ninguna potencia del maligno pueda hacerme daño. Amén. ALABANZAS A LA SANGRE DE CRISTO Jesús, autor de nuestra salvación. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ¡ Jesús, que diste tu Sangre en precio de nuestro rescate. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús cuya Sangre nos reconcilia con Dios. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, que con tu Sangre nos purificas a todos. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, que con tu Sangre limpias nuestras culpas. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, por cuya Sangre tenemos acceso a Dios. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre !


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Jesús, que nos das tu Espíritu cuando bebemos tu Sangre ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, con cuya Sangre pregustamos las delicias del Cielo. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, que con Tu Sangre fortaleces nuestra debilidad. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, que n os das tu Sangre en la Eucaristía. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, cuya Sangre es prenda de banquete eterno. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, que nos vistes con tu Sangre como traje del reino ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre ! Jesús, cuya Sangre proclama nuestro valor ante Dios. ¡ Bendita sea tu Preciosísima Sangre !


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ORACIÍON A LA VIRGEN MARÍA Virgen María, tu que viste fluir del cuerpo de Jesús la Sangre bendita con que Jesús tu Hijo me compró y ofreció para el perdón de mis pecados. Tú bendita Virgen María que sentiste un dolor muy grande por la Sangre que vertió toda su cara, por la sangre que brotaba en todo su cuerpo, por los latigazos recibidos, esa sangre que brotó de sus manos y sus pies cuando lo traspasaron los clavos, esa sangre que brotó de su costado cuando le atravesaron la lanza. Por esa Sangre te entrego todas mis preocupaciones para que unidas al dolor tuyo y de Jesús, alcance la Gracia que espero de ti por tu intercesión. Amen. (entréguele sus peticiones)

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOS DOLORES ¡Oh Virgen Castísima, por aquel llanto y gemidos dolorosos que saliendo de lo íntimo de tu pecho, no podías ocultar, cuando, como piadosamente se cree, te abrazabas amorosa con el cuerpo examine de tu Hijo bajado de la cruz, cuyo admirable rostro, antes, brillante y resplandeciente, mirabas todo él descoyuntado, amoratado por los cardenales, y todo cubierto de llagas, de sudor y de sangre.


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Te suplicamos, nos alcances la gracia de llorar ahora nuestras culpas, y curar con la penitencia las llagas de nuestros pecados, para que cuando nuestro cuerpo estuviere afeado con la muerte, nuestra alma resplandezca con el candor de la inocencia, de modo que seamos dignos de gozar de los suavísimos ósculos y amorosos abrazos de tu dulcísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Amén ORACION A MARÍA INMACULADA San Alfonso María de Ligorio

Inmaculada Virgen y Madre mía, María Santísima, a ti que eres la madre de mi Señor, la reina del mundo, la abogada, la esperanza y el refugio de los pecadores, recurro en este día yo, que soy el más miserable de todos. Te venero, oh gran reina, y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del infierno, que tatas veces he merecido. Te amo, Señora amabilísima. Y por el amor que te tengo, te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que de los demás seas también amada.


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Te confío todas mis esperanzas y mi eterna salvación. Oh madre de misericordia, acéptame como siervo tuyo y acógeme bajo tu manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de todas las tentaciones, o alcánzame fuerza para vencerlas hasta la muerte. Te pido el verdadero amor a Jesucristo. De ti espero la gracia de una buena muerte. Oh madre mía, por el amor que tienes a Dios te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas salvo en el cielo, bendiciendo y cantando tus misericordias por toda la eternidad. Amén. Así lo espero, Así sea. ORACIÓN A LA INMACULADA Inmaculada Virgen y Madre mía, María Santísima: En el silencio de este día, vengo a pedirte la paz, la sabiduría, la fortaleza. Quiero mirar4 al mundo con ojos llenos de paz, para ser paciente, comprensiva, dulce, y buena. Vera tus hijos más allá de las apariencias A LA SANTÍSIMA VIRGEN Oh María, Virgen y Madre Santísima, he recibido a tu Hijo Santísimo, que concebiste en tus inmacu-


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ladas entrañas, criándolo y alimentándolo con tu pecho, y lo abrazaste amorosamente en tus brazos. Al mismo que te alegraba contemplar y te llenaba de gozo, con amor y humildad te lo presento y te lo ofrezco, para que lo abraces, lo ames con tu corazón y lo ofrezcas a la Santísima Trinidad en culto supremo de adoración, por tu honor y por tu gloria, y por mis necesidades y por las de todo el mundo. Te ruego, piadísima Madre, que me alcances el perdón de mis pecados y gracia abundante para servirte, desde ahora, con amor y fidelidad; y por último, la gracia de la perseverancia final, para que pueda alabarle contigo por los siglos de los siglos. Amén. ACORDAOS Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que haya acudido a Vos, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Virgen, Madre de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra presencia soberana.


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No desechéis oh purísima Madre de Dios mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas favorablemente. Así sea.

VOZ DE MARÍA Y aunque todos te olviden, te desprecien, o te sean ingratos, Jesús por siempre te amará con creces, como nadie jamás te hubiera amado. No olvides pues su amor, ni lo desdeñes, y en El siempre confiando, hallarás fuerza invicta en la ardua lucha por conservar tu brillo siempre intacto. Y con mi velo virginal cubierto, y con mi regio manto, vivirás, lirio fiel, cabe tu Madre su corazón por ti, velando. OFRECIMIENTO DIARIO A MARÍA Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a Vos. Y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra, todo mi ser.


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Ya que soy toda vuestra, ¡Oh Madre de bondad, guardadme, defendedme, como hija y posesión vuestra. Amén.

ORACIÓN DEL CORAZÓN A NUESTRA SEÑORA DEL HEBRÓN “Bendita Tu Entre Las Mujeres Y Bendito El Fruto De Tu Vientre” Virgen María, ¡Qué bueno es saber que contamos contigo! La llena de gracia, la fiel esclava del Señor, la obediente a la Palabra Divina, la compañera inseparable de Cristo, la que con su oración, llama al Espíritu Santo. ¡Qué bueno es saber que eres nuestra Madre! desde el día de la Anunciación, ya no viviste más para ti, sino para Dios, y para nosotros... Ayúdanos a vivir la presencia real, humana y Divina del Dios Salvador, en “Jesús Eucaristía”. Te pedimos, oh Madre, por todos los que somos parte de tu obra.


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Ilumina el camino de nuestra entrega generosa al Señor. Realiza en nosotros el ideal de que todos vivamos como hermanos unidos por amor de Dios. Queremos un mundo nuevo, el mundo que Cristo quiere, un mundo en que la ley sea el amor, en el que todos vivamos fraternalmente unidos en armonía, en paz, firmes en la verdad. ¡Virgen María! Hoy necesitamos mucho de ti. Acompáñanos en este camino hacia el Reino de Dios. Necesitamos tu oración, reza con nosotros como lo hiciste en el día de Pentecostés, para que el Espíritu Santo transforme nuestras vidas. Acércate a nosotros y enséñanos a vivir para Dios. Queremos que tú seas nuestro modelo aquí en la tierra. Por eso te buscamos, por eso te veneramos, por eso esperamos tu ayuda. Tómanos como tus hijos. Vive con nosotros. Tu presencia nos fortalece y nos facilita el camino. Queremos tenerte siempre a la vista como la obra más perfecta que Dios ha hecho en el género humano. Nos sentimos orgullosos de decirte: “Eres nuestra Madre”. ORACIÓN A MARÍA AUXILIADORA


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Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigna pecadora, postrada a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro Hijo Jesús. Aceptad, esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano. Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro. Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Sé bien, que en los casos desesperados, se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén. CONSAGRACIÓN DEL HOGAR Santísima Virgen María que has sido constituida como auxiliadora de los cristianos y bendices y proteges las casas donde está expuesta y es honrada tu sagrada imagen.


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Te elegimos hoy y para siempre por Señora y dueña de esta casa, y te pedimos que te dignes demostrar en ella tu poderoso auxilio, preservandola de las enfermedades, del fuego, del rayo, y de las inundaciones, de los terremotos, de los ladrones, de las discordias, y de los peligros de la guerra. Bendice y protege a las personas que aquí habitan y concédeles la paz, una gran fe, verdadero amor a Dios y al prójimo, paciencia en las penas, esperanza en la vida eterna, facilidades en el trabajo, empleo y estudio, y la gracia de evitar los malos ejemplos, el vicio, el pecado, la condenación eterna y todas las demás desgracias y accidentes. Amén. Aleluya. A SAN JOSÉ Custodio y padre de Vírgenes, San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia, Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes, María. Por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María, te ruego y te suplico me alcances que preservado de toda impureza sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén. ORACIÓN DE SANTA GERTRUDIS LA GRANDE


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Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas animas del purgatorio por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén. ORACION DE SAN FRANCISCO Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Que donde haya odio, lleve yo amor. Donde haya error, lleve yo la verdad. Donde haya desesperación, lleve yo la esperanza. Donde haya tristeza, lleve yo la alegría. Donde haya tinieblas, lleve yo la luz... Maestro, que no busque tanto ser consolado, como consolar. Ser comprendido, como comprender. Ser amado, sino amar. Porque dando se recibe. Perdonando, tú nos perdonas, Y muriendo, nacemos para la vida eterna. Amén. OFRECIMIENTO DE SAN IGNACIO Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria y mi entendimiento, todo mi haber y poseer. Vos me lo diste, a Vos, Señor lo torno, todo es vuestro.


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Disponed de todo segĂşn vuestra voluntad, dame vuestro amor y gracia, y esto me basta. AsĂ­ sea.

INDICE


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HABLANDO CON DIOS