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“NOSTALGIA” De las marzas de este año quiero ser el narrador dándole suelta a mi mente, mi mente de soñador, del que sueña con su tierra de creciente resplandor y no quiere que se pierdan tradición y buen humor. Aún recuerdo con nostalgia aquellos tiempos pasados en que los mozos del pueblo estábamos hermanados.

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PERSONAJES: - TIO LUCO: Jefe de los marceros - TOテ前: Mozo que se mete con todos - LINO: Mozo - SINDO: Mozo con fama de borrachテュn - PACO: Mozo - TIO PEDRO: Alcalde - TOMASA: Esposa de tテュo Luco. - MARIUCA: Hija del Alcalde - CURA: Pテ。rroco del pueblo - AURELIO: Albarquero del pueblo - BRUNO: Novio de la hija del panadero - TABERNERO

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Narrador: En esas tardes de invierno, cuando aflojan las labores se reunían los mozos y algunos hombre mayores, para preparar las marzas olvidando sinsabores, porque marzo está muy cerca y con el vienen las flores para adornar-nos los campos, engalanar los balcones y poner cierta alegría en todos los corazones. En la taberna del pueblo al final del mostrador, se reunieron los mozos con el viejo trovador. Era un hombre divertido, honrado y trabajador, tendría cincuenta años pero parecía mayor.

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(se oye ruido de vasos y susurro de la gente)

LINO: “Luco” prepare las marzas TODOS: ¡Eso,eso,sí señor! PACO: Que nos salgan este año con alegría y humor, que no tengan que decir los ancianos del lugar que en vez de a cantar las marzas venimos a mendigar. LINO: Que ellos en su juventud dieron fama a este lugar por deleitar con sus marzas a quien las quiso escuchar. LUCO: Para ir a cantar las marzas no hace falta componer pues vienen de tradición y las tendréis que aprender, como yo las aprendí cuando era como vosotros y los que las enseñaron

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las aprendieron de otros, así que no hablemos más y vayamos pa mi casa que las vamos ha ensayar. TOÑO: Si nos deja “la Tomasa” (para el ruido del fondo de la taberna) PACO: Cállate la boca “Toñu” como no nos va ha dejar, si las cuestiones de marzas las tiene muy arraigas, que pa eso fue su padre en todos estos contornos un hombre muy popular y marcero en lo más hondo, pues no había romería, ni magosta, ni jolgorio que no fuera la atracción. LUCO: ¡Menudo era el “tiu Gorio” Me recuerdo de una vez que fuimos a San Cipriano

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y el se vino con nosotros por la mañana temprano, subió montado en la burra, con la botuca de vino, contando sus aventuras se pasó todo el camino, cuando a la ermita llegó fingió que estaba impedido y entró montado en la burra diciendo ¡ lo he prometido!. Al bajar las escaleras dio la burra un tropezón y cayó por las orejas debajo el Santo Patrón. Se levantó como pudo miró a los allí presentes y al ver como le miraban se le ocurrió de repente. ¡puedo andar, estoy curado! Decía el bueno de “Gorio”

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y decían las beatas: ¡seguro va al purgatorio! Los que estábamos con él nos partíamos de risa, de la gracia que nos hizo no pudimos ni ir a misa. NARRADOR: Cuando llegan al corral de la casa de “tío Luco” al oír voces extrañas sale ladrando un perruco. Pero al conocer al amo que viene con los marceros vuelve corriendo pa casa, quiere llegar el primero, con los ladridos del perro se alborotan los de casa y se asoman al ventanu para mirar lo que pasa. LUCO: Tomasa, abre la puerta que vengo con los marceros.

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TOMASA: Entrar todos para acá, arrimaros al brasero que en estas tardes de invierno un poquitín de calor da vida a los corazones, alegría y buen humor. LUCO: Tu Toñuco aquí a mí lado aguantándome el candil, pon ahí delante un puchero pa que me sirva de atril. PACO: Bueno ahora cuál cantamos. LUCO: No es un ensayo formal así que un poco de todas como ensayo general. (cantan la marza) Tengan santos días gentes de esta casa nobles caballeros, galanes y damas. A está casa honrada venimos contentos y con su licencia las marzas diremos.

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Salga doña..... la del pelo largo, Dios le dé un mozo, bueno y bien portado. Tu cabeza dama es tan pequeñita, que en ella se forma una margarita. Tus orejas dama, no gastan pendientes, que todo lo adornan la cara y la frente. LINO: No ha salido mal del todo. LUCO: Podría salir mejor. LINO: Es que ya estamos cansados. LUCO: Jodio trabajador. TOÑO: Es más vago que su tío que se sentó en una piedra y cuando fue a levantarse le había tapao la yedra. LUCO: Mañana otra vez ensayo y que vengan los demás, porque aunque algunos no canten que nos lleven el compás NARRADOR: y los mozos reunidos con tío Luco y la Tomasa.

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casi no se dan ni cuenta de como el invierno pasa, están tan entretenidos en aprender las canciones que no han visto que florecen las flores en los balcones. LUCO: Ya hay que ir preparando cosas que se está acercando el día, ¿Hais buscado ya el farol? TOÑO: Sí, nos le dejó María. Es un candil de carburo que tenía en el desván, que se le cambió a un minero por una hogaza de pan. SINDO: Yo Luco, llevo la bota que tiene buena solera. TOÑO: No hace falta que lo digas, eso lo sabe cualquiera, que la pegas cada susto cuando subes con las vacas

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que la dejas más vacía que mi abuelo a la petaca, que por mucho que sacuda cuando va a hacer un pitillo, siempre termina rascando en el fondo del bolsillo. NARRADOR: Así, entre bromas y risas con ilusión y esperanza se les ha pasado el tiempo, llegó la noche de marzas, (se oye a lo lejos el canto de los quintos) es esta noche de marzas pa algunos la despedida de los vecinos del pueblo y de la moza querida, que se quedará esperando a que venga licenciado con la ilusión de que pronto estará siempre a su lado, para formar un hogar,

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ver los hijucos crecer y si Dios los da salud juntucos envejecer. LUCO: Un poquitín de atención está todo preparado, Paco, tú con el candil debes ir siempre a mí lado. Tu Lino, coge la burra pa eso la eres conocido. TOÑO: Será porque muchas veces en la cuadra habrá dormido. LUCO: Será porque es de su padre que por ser un buen vecino no ha querido que tú vayas cargado como un pollino, con el cuévano a la espalda y rutando todo el camino. TOÑO: Era un broma tío Luco para meterme con Lino.

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LINO: Pues, ya está bien de meterse, porque aunque seas mí amigo te voy a dar un madao que no te quede ni un piño. LUCO: Tú Toño,..., vente conmigo ya que con todos te metes y tienes la cara dura cógete la limosnera que nos ha prestado el cura, así tu arreas la burra y Lino lleva la cuerda TOÑO: ¡Y yo entro en los corrales pa que algún perro me muerda.! ¡ y me rompa los calzones que no tengo más que estos y otros viejos de mi padre que guardo para repuesto.! LUCO: Si estáis todos preparados empezamos el camino LINO: No empieces tan pronto, Sindo, deja la bota de vino. 19


SINDO: Es que se me está secando la garganta de esperar. TOÑO: Siempre se hecha gasolina antes de empezar a andar; Y como es muy precavido además de en la arrancada lo hecha cuando esta en marcha y también en la parada. NARRADOR: A casa Pedro, el alcalde, se encaminan los marceros porque las autoridades deben de ser los primeros. Quieren pedirle permiso y también algún dinero que además de autoridad es un fuerte ganadero. Como la casa está cerca pronto llegan al corral, llegan todos menos Sindo, que se ha caído a un bardal,

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cuando llega la noticia ha pasado ya un buen rato, todos se parten de risa ha sido un circo barato LUCO: Bueno, ya vale de risas. Tú Lino, a pedir licenciado llama antes al picaporte, demuestra tener prudencia, y vosotros preparados para entonar la canción. TOÑO: Que cante también la burra que tiene mucha afición (se oye llamar al picaporte) LINO: ¿ Hay licencia en esta casa, para las marzas cantar? ALCALDE: Ansioso estoy de escucharos, ya las podéis empezar. (cantan la marza) Ave María señores, buenas noches nos de el cielo;

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A la puerta los tenéis a los mozos de este pueblo; A cantar las marzas vienen por ser el día primero. Hemos armado una cena y no tenemos dinero, venimos a que los hombres nos saquen bien de este empeño, y las señoras mujeres que no sean para menos. Respondan y salgan fuera que los mozos de este pueblo les esperan a la puerta suplicándoles humildes diciendo de esta manera: Ea maridos honrados, haced que con diligencia vuestras mujeres practiquen contra avaricia, largueza, y con manos generosas

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nos llenen nuestra talega que se halla desprevenida y está con la boca abierta. Dennos oro, dennos plata, cobre también lo queremos. Pedimos cuatro mantecas y dos docenas de huevos, un celemín de castañas para irnos entreteniendo, tres varas de longanizas, tocino también comemos. Si nos daís o no nos dáis no nos entretengáis, porque son cortas las tardes y largas las calles (bis) ALCALDE: Hais cantao con alegría y también muy acoplados, ya podéis estar contentos

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estáis muy bien preparados. María, coge la cesta y baja la recompensa. Dales unas pesetucas, y coge de la despensa una docena de huevos de ese chorizo una ristra y llenales bien la bota pa que agudicen la vista. Las castañas que cociste dáselas para el camino que las coman calentucas con un traguco de vino. (se oye abrir una puerta) MARIUCA: Aquí las tienes, Toñuco, ten cuidao con el dinero y no te tapes la cara con el ala del sombrero. TOÑO: Mariuca me ha conocido. ¿Como habrá podido ser?

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si me subí la bufanda que casi no pude ver, cuando fui a coger el cesto con las cosas que me daba, la tropecé en la manuca y me pegó una patada. PACO: Ha sido por el sombrero, otro por aquí no hay. Ese le trajo tu abuelo del frente de Guanajay. TOÑO: Mi abuelo estuvo en la Habana, en Matanzas y en Cien-fuegos, no iba a ser como los vuestros que solo fueron labriegos. LINO: Paco, arrímame el candil pa poder acaldar esto, que está esperando Mariuca que Toño la lleve el cesto. PACO: Se han estirao de lo lindo. LUCO: ¡Siempre han sido generosos!

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LINO: Y es que hoy se los ha visto muy alegres y dichosos PACO: Dicen que vendío el domingo una novilla pasiega que fué la más elegante que pisó en Torrelavega. LUCO: Eso, yo puedo decirlo que fuí con el a la feria. TOÑO: Cuéntanos como fue, Luco LUCO: Pues, la cosa fue muy seria. Desde que la descargaron, hasta que llegó a la Llama, no hubo nadíe que al cruzarse no se volviera a mirarla, entramos en el ferial por la calle de correos y en las cuerdas de las jates ya no hubo más trapicheos, se arremolinó la gente, muchos por curiosear

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y también algún tratante que la quería comprar. Al llegar donde despachan las guías los veterinarios.... LINO: Toño arrea más la burra que esto parece un calvario. TOÑO: Pues, tú más que un nazareno pareces un San José, cuando iba con María camino de Nazaret. LUCO: Me dejareis terminar de contar este relato... PACO: Siga, Luco, siga usted, que estos se callan un rato. LUCO: Pues, como os iba diciendo, asomados al ventano la contemplaban pasar, don Jesús y don Mariano, tampoco Manuel Gutiérrez perdió el acontecimiento

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y salió de la chabola para mirarla un momento, la midió con la mirada, la tocó... palpó las fuentes y departió parecer con los tratantes presentes porque tenía la vaca un ubre bien colocao, largo, ancho, sonrosado y arriba bien agarrao. Pronto se calentó el trato, que partir, que no la doy, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, quítame cincuenta duros, no te quito ni un real, lo vais a dejar por poco, si la vuelvo me da igual. Y entre dimes y diretes hasta que se cerro el trato,

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todos los allí presentes nos pasamos un buen rato. NARRADOR: Todos se han ensimismado escuchando a tio Luco, bueno, han sido casi todos que faltan Sindo y Toñuco, que se han quedao rezagados, con la intención, los muy tunos, de comerse las castañas sin repartir con ninguno. Pero pronto se dan cuenta el resto de los marceros y los ponen como trapos por carotas y triperos. LINO: Vaya par de caraduras vergüenza os debía dar, comeros lo que es de todos... ¡Teníais que reventar! Por tragones y otras faltas que no quiero enumerar.

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PACO: Si es que estí par de zoquetes no lo pueden remediar. TOÑO: Fue por hacer una gracia, por liar una trastada. SINDO: Y echar un trago de vino entre cantada y cantada. LINO: Tu con tal de echar un trago aunque sea sin cantar, que estando la bota llena no lo puedes remediar. NARRADOR: Así se van acercando hasta casa el señor cura. La criada los vigila detrás de la cerradura, pues sabe que los marceros suelen hacer la trastada de llevarse una gallina, si la pescan descuidada. LINO: ¿En casa del señor cura no hará falta preguntar?

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Pues tenerlo por seguro que no va a mandar rezar. LUCO: Tú, pregunta por si acaso y por buena educación. TOÑO: Que si metemos la pata nos lo suelta en el sermón. (se oye llamar a la puerta LINO: Señor cura, los marceros queremos pedir licenciado pa cantar o pa rezar, lo que diga su eminencia. CURA: Dejaros de adulaciones y de tanta reverencia, ha cantar con alegría que escucho con impaciencia. Porque he oido que este año, las teneís muy ensayadas y no hay cosa que más guste que unas marzas bien cantadas. (cantan una marza)

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A esta casa saludamos con alegrĂ­a y delirio venimos a pedir marzas si ustedes nos dan permiso. Buenas noches caballeros vamos a cantar las marzas las marzas son. Venimos a pedir marzas que es estilo que tenemos de nuestros antepasados y no queremos perderlo. Buenas noches caballeros venimos a cantar marzas, las marzas son. Al oido, oido damas y doncellas oireĂ­s las marzas nuevamente impresas. A las de esta casa Dios las dĂŠ victoria en la tierra gracia, en el cielo gloria a los de esta casa Dios los dĂŠ victoria (bis) (se oye rebuznar)

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LUCO: ¿Le ha gustado, señor cura? CURA: No ha salido nada mal. Salio peor el “jisquio” que ha soltado ese animal. TOÑO: Es que es una burra alegre, que en cuanto que oye cantar la vienen a ella las ganas de ponerse a rebuznar. LINO: Tú también eres alegre y simpático a rabiar, como la burra rebuznas si te pones a cantar. TOÑO: Vaya con el señor Lino. También nos salió trovero, debe sentir por la burra un cariño verdadero. LINO: Más lo siento por tú prima que es una moza lozana y me hace pasar mal rato cuando sale a la ventana.

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TOÑO: Seguro que cuando sale no es para verte pasar, porque tiene poca gracia ver a un burro caminar. LUCO: Ya están estos dos mostrencos liados a discutir. Dejar de perder el tiempo que tienes que ir a pedir. TOÑO: Para lo que nos va a dar la criada el señor cura... no nos merece la pena el poner la cara dura. LUCO: Pues dar algo, siempre dió y si es poco, es más que nada. TOÑO: Si fuera pol señor cura nos daba hasta la criada, que es una vieja rutona, tacaña por afición, que se pasa todo el día por ahí de quirieleisón

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y no se pierde una misa ni rosario, ni sermón, debe tener aburrido a nuestro Santo Patrón. Le pide cuando hay sequía, pa que caiga un chaparrón, si llueve, para que escampe, le repite la canción. LUCO: Déjate de criticar y traete lo que te den como si te da un chorizo, para echar a la sartén. NARRADOR.- Toño se marcha rutando a recoger la propina, esperando que la ama le suelte la regañina. En la esquina es esperado por los demás compañeros que está muy cerca la casa de Aurelio el albarquero,

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artesano en la madera lo mismo hace una rastrilla que entaruga unas albarcas o pone el culo a una silla. Tiene fama en el contorno, por hacer bien los cenachos las sarzas de barear, las prisiones, los picachos, y todo lo que le pidan porque, aunque no fué a la escuela, es un maestro artesano con el formón y la azuela. LUCO.- Recuerdo en este corral cuando eramos unos críos, jugábamos a los bolos con unos botes vacíos. Hasta que un día el abuelo, que también era albarquero hizo unos bolos de alisa que cortamos del ribero

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y las bolas de una higuera, que había tirado el viento. Pa plantar aquellos bolos era un acontecimiento. Estaban hachos a azuela y quedaron muy derechos, pero cuando los dio el sol fueron quedando maltrechos, al principio lo torcido no tuvo mucha importancia; pero según pasó el tiempo perdieron toda arrogancia, aquellos bolos altivos esbeltos y barrigudos se fueron quedando flacos, torcidos, llenos de nudos. Las que fueron mejorando según las fuimos usando fueron las bolas de higuera que fueron redondeando,

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porque al final, si tirabas y no llevaba ni un bolo, se te colaba coneja y rodaba todo el corro, pero cuando nos las hizo aunque no las trabajaras al pegar el bote en tierra te salían escuadradas. LINO.- Pero Aurelio, el albarquero, aprendió bien a jugar, que he oído era un maestro a la hora de birlar, y aunque subiendo del tiro la fuerza no le acompaña corrige bien el defecto con picardía y con maña. TOÑO.- Así también juego yo con maña y con picardía pero no se caen los bolos porque me tienen manía.

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LUCO.- Vamos a cantar la marza, que después os contaré el desafío que hubo contra Polanco una vez. Así que pedir licencia, mientras echamos un trago. LINO.- ¿Porqué no va también Sindo que se está volviendo un vago?. SINDO.- Porque yo llevo la bota. TOÑO.- Eso no es impedimento, mientras tú pides licenciado yo te la aguanto un momento SINDO.- La bota viene conmigo que soy su amigo más fiel. TOÑO.- Es que un traguco de vino, te gusta más que la miel (cantan una marza) no es descortesía ni es desobediencia en casa de nobles

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cantar sin licencia. Si esta nos conceden cantar cantaremos con mucha prudencía las marzas diremos. Escuchen y atiendan nobles caballeros oirán las marzas compuestas de nuevo. Que a cantarlas vienen los lindos marceros en primera edad y en sus años tiernos. A lo que venimos por no ser molestos no es a traer y así llevaremos. De lo que nos dieren torreznos y huevos nueces y castañas y también dinero. 40


AURELIO.- Me haís traído a la memoria recuerdos de juventud venid a pol aguinaldo, disfrutarlo a mí salud. TOÑO.- Allá voy con el cestuco, que parezco un monaguillo, solo le falta a la burra en un cuévano, el cepillo. AURELIO,- Sigue con esa alegría, no pierdas el buen humor, que según te va faltando te vas haciendo mayor. LUCO,- Como había prometido voy a narraros la historia, de la partida de bolos como guardo en la memoria. Se habían desafiado una partida jugar, unos mozos de Polanco, contra otros del lugar.

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Está el corro abarrotado de aficionaos del lugar y de otros que han llegado de Polanco en autocar. Se tira el emboque al aire, si es punta, tú has de mandar, sale que los de aquí manden y los mandan a tirar. Los de Polanco en el tiro catorce para ser par, y Aurelio con un suspiro pone el emboque al pulgar. La partida está reñida, ¡como era de esperar!, pues es mucha la valía de los mozos del lugar, y también los de Polanco que vinieron por ganar. El pinche canta cuarenta la cosa se pone mal

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la afición está contenta, está la cosa en su sal. Ahora tiran los de casa, en pasando todo cabe, escuadra una bola y saca un emboque el de la llave. Aplausos de la afición y también de los contrarios, tiro con mucha intención decían los comentarios. En el birle... a dos por bola, ¿si tira con esta cuatro? ¿y si afuera se le cuela? decide tirar al castro, al pegar el bote en tierra hace la bola un extraño y entre uno y dos se le cuela un conejo a gran tamaño, y terminó la partida, no os diré el resultado,

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solo diré que en mí vida mejor rato me he pasado. TOÑO,- Pues, nos deja a lo mejor sin saber como quedaron. LUCO,- Míralo con optimismo y suponte, que empataron. TOÑO,- ¿y si los de aquí ganaron? que sería lo normal... porque en todo este contorno, no teníamos rival. NARRADOR,- Los marceros este año no parecen tener prisa, que está la noche serena con un poquitín de brisa, las estrellas que este invierno, se lo han pasado escondidas, se asoman por ver a Marzo y darle la bienvenida. Y sobre el tupido césped de mí Cantabria querida,

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dejan gotas de rocío como perlas encendidas, que al resplandor del candil son alegres lucecitas, que dan un brillo fugaz a nuestra tierra bendita. LUCO,- Callaros un momentín, que creo que viene alguno. (se oye el sonar de albarcas) PACO,- Por el cantar las albarcas seguro que será Bruno. LUCO,- ¡Hola bruno! Buenas noches BRUNO,- ¡Vaya!, si son los marceros, ya veo que vais de marza a casa del panadero. LUCO,- Pues sí, allá nos dirigimos, que con tú consentimiento pensábamos esta noche cantarla los sacramentos, porque ya sé, que el domingo

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vuestras proclamas leyeron y también sé que la novia vive en casa el panadero. Así que mí enhorabuena vaya por adelantado. BRUNO,- Pues muchas gracias tío Luco, las recibo con agrado, ¡ala! que voy con vosotros a cantar los sacramentos, que a la moza de esa casa la llevo en el pensamiento. LINO,- Y también vive su hermana, la más guapa del lugar, que se me nubla la vista cuando la veo pasar y siento un re cosquilleo al lado del corazón, que no sé ni lo que hago pues, me falta la razón.

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TOÑO,- Ya verás como este tonto se ha enamorao de la hermana que además de ser viroja yo creo, que es patillana. LINO,- Tú, no te metas con ella que te arreo una guantada y te salen tos los dientes como vacas en manada. LUCO,- Dejaros de discutir, que estamos en el corral. LINO,- Es que se mete con ella y a mí me sienta muy mal. LUCO,- Tú Toño, a pedir licenciado pa ver si paras un rato BRUNO,- Es que se lleva con Lino igual que el perro y el gato. (cantan “Los sacramentos”) Si queréis oír mi dama los sacramentos cantar incorpórese en la cama

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que los vamos a empezar. El primero es el bautismo bien sé que estás bautizada que te ha bautizado el cura para ser buena cristiana. Segundo confirmación bien sé que estás confirmada que te confirmó el obispo para ser purificada. El tercero penitencia esa me la echan a mí que el hablar contigo a solas no lo puedo conseguir. El cuarto es la comunión recíbela con anhelo que si la recibes bien iras derechita al cielo. El quinto es la extremaunción de extremo a extremo te quiero ni de día ni de noche

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yo pensando en ti no duermo. El sexto se llama orden yo cura no lo he de ser que en los libros del amor toda mi vida estudié. Y si tus padres me quieren y tu hermano el estudioso yo feliz me sentiría si me llamaras tu esposo. NARRADOR,- Bruno, que subió a avisar de que estaban los marceros, pa que no se despertaran al llamar, el panadero... les trae en una cestuca unas viandas que le dieron para que lo celebraran, y que además le dijeron: que el pan que necesitaran para el día de la cena corría por cuenta de ellos

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porque están de enhorabuena. BRUNO,- Bueno que yo me despido que tengo de madrugar. Cuidao con la bota Sindo que te vas a emborrachar. SINDO,- Total pa lo que he bebido cuatro tragucos de nada. TOÑO,-Es que para ti los tragos son catorce gargantadas. NARRADOR,- Por una calleja estrecha que baja hasta el molino, se encaminan los marceros para ver a su inquilino, un hombre muy divertido, amigo de hacer trastadas, que casi todos los años los lía alguna putada y es tanta la picadilla que tiene con los marceros que están deseando llegar

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a casa del molinero. LUCO,- En casa del molinero cantaremos “La Rutona” LINO,- ¿Porqué se le canta, Luco?, si es una buena persona, simpático, agradable, amigo de hacer favores, que se ha pasado la vida dedicado a sus labores. LUCO,- Cuando vino de la mili, y se hizo cargo del molino, el quiso ser uno más, quiso ser otro vecino así que como era mozo con los mozos se juntaba pasábamos buenos ratos y también se trabajaba. En las tardes de verano al terminar la faena, a tomar unos vasucos

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íbamos a la taberna, allí se gastaban bromas, se reía, se cantaba, se hablaba de alguna moza... que a más de uno gustaba, se hacían preparativos para ir de romería y así pasaban las horas, así pasaban los días. Cuando llegó aquel otoño con el llegó la molienda y entonces aquel zagal tuvo que atender su hacienda. Ya no le quedaba tiempo pa venir donde nosotros, pero íbamos al molino a reunirnos los mozos, y al pie de la chimenea preparábamos canciones al ritmo que nos marcaba

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el agua en los cangilones y la piedra sobre el grano con su continuo chirriar haciendo la fina harina que sirve para amasar. De vez en cuando los mozos maquilábamos primero para hacer una borona en el llar del molinero, metíamos cuatro arenques y unas lonchas de tocino que entonces era un manjar con un traguco de vino y así fuimos preparando las marzas para aquel año, pero entre los vecinos no había ningún tacaño pa cantarle la rutona como era la tradición y entonces el molinero

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hizo esta proposición: Que fuésemos al molino a cantarle la rutona y él nos daría unas perras y unas tortas de borona. LINO,- ¿ Y os lo dio? LUCO,- Que va a dar si quisimos sacar algo lo tuvimos que robar, encima el muy socarrón se tiró una temporada riéndose de nosotros pero a plena carcajada, decía que si el chorizo que le habíamos robado lo hizo de desperdicios de un perro que había matado. Entonces le prometimos que mientras el viviría por parte de los marceros

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la rutona escucharía. TOÑO,- De seguro que este año tampoco nos dará nada pero vengo preparado para hacerle la jugada, LUCO,- Pues no seas valentón y vayamos preparados que estará en cualquier rincón esperando agazapado. NARRADOR,- El perro que los olió pone en sobre aviso al amo que se apresura a poner la gallina de reclamo, para que sea más fácil el poderse llevar esa, no le vayan a robar la pelona o la pedresa. TOÑO,- ¡Mire!, allí en la socarreña hay una gallina suelta voy a ver como me arreglo

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para buscarla la vuelta y traerla a los cenachos para que haga compañía al conejo que robamos del corral de tía María. LUCO,- Espérate un poco Toño no seas tan atrevido que para poder liar la ha de estar muy distraído, así que mientras cantamos tú aprovecha la ocasión y procura darte prisa no te caiga el chaparrón. (cantan “La Rutona”) Estás puertas son de alambre aquí vive el rey del hambre que nos niega el aguinaldo y de señor hace alarde. No se le quitará la avaricia no perderá su maldad

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hasta que agarre jumeras con la piedra de fregar. A los de esta casa solo les queremos que sarna perruna les cubra los huesos. Que tío ruñosuro lleve la rabera gusarapas pardas y ca barras negras. TOÑO,- Se habrá visto tío marrano como me ha puesto el sombrero, yo creo que me tiró lo menos medio caldero. LINO,- ¿Que te ha pasado Toñuco? Te ha tirao el orinal. TOÑO,- Solo debe de ser agua porque no me huele mal. A ver arrima el farol porque me parece que...

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PACO,- Lo que te ha caído encima son los posos del café TOÑO,- Pues sí, vosotros reíros que me mojó to el sombrero y me ha puesto to la cara como el culo de un puchero. PACO,- Deja ya de sacudirte que te tienes que lavar. LINO,- Dí que no, que con el frío te puedes acatarrar. TOÑO,- Pues yo me lavo a menudo, que no soy ningún marrano, en cambio tú no te lavas desde mediaos del verano. LINO,- Y tú de Pascuas en Ramos o te crees que no lo sé, la última vez que lo hiciste fué el día de San José. PACO,- Fijaros como está Sindo la tajada que ha pescau.

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LINO,- Se está abrazando a la burra, cual Romeo enamorau. TOÑO,- Sindo, dila algo al oído que te escucha complaciente, se ve que está enamorada que te mira sonriente. SINDO,- Carita de luz divina que me quitas la razón y tienes desosegado a mí pobre corazón. Si tu supieras mi vida las penas que por ti paso vendrías como una loca para arrojarte a mis brazos. TOÑO,- Que romántico te has puesto pa declararte a la burra, te ha faltado sentimiento pero te sobró ternura. SINDO,- Es que me estaba entrenando pa declararme a tu hermana

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cuando la vea en la fuente mañana por la mañana. TOÑO,- Mi hermana si va a la fuente no se entretiene contigo y si te mira ala cara es porque eres mi amigo, además para mañana ya se te pasó la chispa y no te atreves si quiera a levantar-la la vista. SINDO,- Eso es lo que tú te piensas que me tienes por borracho pero ella pa sus adentros piensa que soy buen muchacho. LUCO,- Dejaros de discutir, que vais a terminar mal porque pienso que la burra es vuestra prima carnal. NARRADOR,- Así entre bromas y risas se acercan ya los marceros

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a la taberna del pueblo para despedir febrero, un febrero como todos con lluvia, con viento y frío que dió tristeza a la vida y enterneció el amor mió. Y recibir con agrado ese marzo que se espera nos traiga como adelanto la cercana primavera, que nos adorna los campos con flores multicolores y deleitan con sus trinos los pajaritos cantores. LUCO,- No entréis nadie a la taberna hasta después de cantar, que va ha ser la última marza y os tenéis que esmerar, que ya sabéis que es costumbre que de la gente del lugar

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el venirse a la taberna para escucharnos cantar. Y as铆 poder poner faltas o venirnos a elogiar, conque poner mucho esmero que despu茅s se lo que pasa y pediremos licenciado como en cualquier otra casa. LINO,- Tabernero das licenciado para las marzas cantar, que ya estamos los marceros cansados de tanto andar y con la garganta seca de entonar tantas canciones para ver si conseguimos alegrar los corazones de las gentes de este pueblo y de toda la regi贸n, para los que guardo un sitio dentro de mi coraz贸n.

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TABERNERO,- Cantar, marceros cantar, estáis muy bien preparados. que en esta noche de marzas se entristece el alma mía, recordando aquellos años que poco a poco se van sin que nos demos ni cuenta y nunca más volverán. (cantan “Marzo florido”) Marzo florido que bonito entras regando los campos con tus flores bellas. Y los pajaritos en las arboledas cantando disfrutando lo que ellos desean. Salga doña Nieves la del pelo largo Dios la dé buen mozo

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y muy bien portado. Y también su hermana porque la acompaña y también su hermano ramito de palma. Con Dios caballeros hasta otro año a los generosos líberes de daño. TABERNERO,- Os ha salido muy bien, cantasteis con armonía estáis muy bien acoplados cosa que yo, ya sabía. TOÑO,- Y eso que faltó la burra que está algo acatarrada, las pastillas que la dan no la han servido de nada, pero, si la oís cantar en cualquier otro momento tiene una voz melodiosa y pone gran sentimiento. 65


TABERNERO,- Entrad todos para acá a tomar la arrancadera y recoger la propina que os dé la tabernera. NARRADOR,- Y así se acabó la noche de marzas de aquel lugar, que este humilde narrador ha querido imaginar, recordando con nostalgia aquellos tiempos pasados en que las gentes del pueblo estábamos hermanados. Y quiero darle las gracias a quien las quiso escuchar porque hubo muchos errores que me sabrán perdonar.

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Nostalgia  

Guion de marzas ganador del concurso de RNE Torrelavega en 1.990

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