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como ubicaciones de posicionamientos tanto individuales y colectivos que se ubican en situaciones geográficas puntuales; desde lo temporal da cuenta de la trayectoria de vida de los sujetos inmersos en él y del momento histórico cambiante que posibilita su construcción cotidiana (D´Angelo Hernández, 2007). En este orden de ideas, es abruptamente limitante comprender al territorio netamente desde las condiciones físicas. Al asumirlo entonces desde su dimensión social e histórica. “El territorio, lo definimos como un campo relacional en el que transcurre la vida, pero además en el que se recrea la cultura, se forja la identidad y se es comunidad. Simultáneamente, el territorio se origina, a partir de las relaciones sociales, la cultura, entendida como la expresión material y simbólica de una comunidad local, regional y nacional. Sin territorio no hay vida…” (Coordinador Nacional Agrario, 2009) Movimientos sociales y su lucha por la permanencia y defensa del territorio. El territorio como construcción histórica de la humanidad no es ajeno a las dinámicas socioeconómicas y al ser el espacio que sustenta las relaciones sociales se convierte necesariamente en un escenario de disputa, pues allí confluyen diferentes grupos sociales y actores con intereses diametralmente opuestos, es asi como hoy dia y desde hace años el movimiento social de todo el mundo, se levanta en la lucha bajo las proclamas de “tierra y libertad” “la tierra es de quien la trabaja” “el territorio no se vende, se libera y se defiende” en contra de aquellos que han acumulado la tierra y el capital del mundo despojando a los pueblos y destruyendo su tejido social con lo cual se irrumpe con la construcción histórica del territorio. En la actualidad estas luchas no han cesado, y la dignificación del territorio continua, los campesinos, indí-

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cartilla dos