Page 1


CONTENIDO

Presentación. Geopolítica de las economías extractvas Geopolítica de los recursos naturales ¿Por qué la geopolítica? Panorama internacional Colombia y el extractivismo Relación estado y economías extractivas Todo lo solido se desvanece en el aire Estudios de caso Minería Petróleo Agua Territorio Como entender el territorio Movimientos sociales y su lucha por la defensa y la permanencia en el territorio . Desarrollo ¿para quién?


PRESENTACIÓN. “El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”. El colectivo GERMEN parte integral de los atravesados se constituye como una propuesta autónoma de organización estudiantil alrededor de los temas relacionados con los recursos naturales, los recursos mineros y energéticos, desde una perspectiva de soberanía y defensa del territorio, entendiendo este no solo como un espacio físico receptor de infraestructura, sino también como el lugar donde se crea y recrea la cultura, donde las relaciones sociales, económicas y políticas se dan, es entonces cuando este concepto adquiere su dimensión espacio-temporal. Este tema se constituye en piedra angular al revisar cuestiones como el Plan Nacional de Desarrollo, en donde políticas referentes a la extracción acelerada de los recursos naturales son, como lo ha catalogado el gobierno santista, una de las locomotoras que impulsaran a Colombiahacia la prosperidad democrática. Es allí donde reside el que hacer del colectivo, ya que a la luz del análisis critico de la realidad entendemos que el papel del estudiante no puede ser ajeno a las problemáticas que se dan debido a la división internacional del trabajo, que posesiona a países como el nuestro como productores de materias primas, acomodando el papel del estado y sus instituciones en beneficio de una elite nacional y en este momento histórico al servicio del capital transnacional, manifestado en el auge de empresas transnacionales al interior de nuestro territorio, con políticas como la de la inversión extranjera y la seguridad democrática. Marx apunta claramente al respecto, El conjunto de estas relaciones constituye la estructura económica de la sociedad, o sea, la base real sobre la cual se alza una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden formas determinadas de la conciencia social[Marx: Introducción a la crítica a la Economía Política]. Es decir, la forma por la cual económicamente las sociedades producen determina, en última instancia, las instituciones que crea la sociedad para proteger esa estructura económica. Esto se torna tangible por ejemplo al hacer un análisis rápido de la


actual coyuntura educativa, donde se pretende acomodar la educación a la gran economía extractiva , profundizando el modelo de (sub)desarrollo sustentado en el sector primario de la economía. Y es que, En general, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino al contrario, su ser social es el que determina su conciencia [Marx: Introducción a la crítica a la Economía Política]. En definitiva el modo de producción capitalista hoy nos plantea una disyuntiva: seguir por el camino de la alienación o despertar, tomar conciencia y empezar a generar propuestas alternativas de sociedad y de academia. El capitalismo se constituye como forma de organización social hegemónica.Dentro de su código genético está la inequidad social, que permite su fin: la acumulación desmedida de ganancias y excedentes por parte de un grupo social minoritario. Tal como lo muestra la portada de la cartilla el capitalismo se alza en vuelo tal como Ícaro en la mitología griega, pero su afán de llegar cada vez más alto, de acumular cada vez más, provocará su inevitable caída. Sus contradicciones internas, que superan lo ético, manifestadas principalmente en la contradicción capital-trabajo , generan una serie de impactos negativos que permean todas las esferas de la sociedad: pobreza, hambre, miseria, degradación ambiental, corrupción, violación de derechos humanos; un sinfín de atrocidades que nos llevan a pensar en una crisis civilizatoria , que solamente será superada en la medida que se transforme el modo de producción capitalista y construyamos otro mundo, que no es solamente posible sino necesario. Procurando esta visión anticapitalista consideramos las tesis de Antonio Gramsci, pensador italiano, acerca de los intelectuales, a propósito de nuestro papel como estudiantes. Según Gramsci todos los seres humanos somos intelectuales ya que cada quien a su modo es un “filosofo, artista, un hombre de gusto, participa de una concepción del mundo, tiene una consciente línea moral” pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales. En ese sentido, la división de la sociedad en clases sociales produce intelectuales ‘orgánicos’ de las filas de su propia clase, dice Gramsci. Dichos intelectuales no se limitan a describir la realidad social de acuerdo a reglas científicas, sino más bien expresan, mediante el lenguaje de la cultura, las experiencias y el sentir que las masas no pueden articular


por sí mismas, de allí la necesidad de recrear una cultura popular, en donde la educación sea capaz de desarrollar intelectuales ‘orgánicos’ de clases populares que compartan la pasión de las masas. El nivel de organicidad de este intelectual se mide con mayor o menor conexión que mantiene con el grupo social del cual proviene. Este es uno de los objetivos principales tanto del colectivo los atravesados, como de GERMEN. Creemos que nuestro papel como conciencia crítica de la sociedad no puede quedarse simplemente en los muros de la universidad, tiene que salir y crear vínculos estrechos con los sectores que sufren día a día los embates del sistema capitalista, reconociéndonos al interior de este grupo (clase social) compuesto por obreros, campesinos, indígenas, cívico etc. Y constituyéndonos como un solo frente en defensa de la clase popular colombiana, que logre alcanzar transformaciones estructurales del sistema económico para superar el modo de producción capitalista. La presente cartilla da una breve síntesis delplan de trabajo, formación y discusiones adelantadas por GERMEN en el marco de las organizaciones sociales del centro oriente colombiano, de las cuales formamos parte orgánica. Además presenta el adelanto teórico y práctico por Núcleos Base (subdivisión en líneas temáticas: minería, agua y petróleo), del colectivo. Ponemos sobre la mesa las discusiones frente a la dinámica de explotación y usufructo de los recursos naturales, a través de un breve estudio de la geopolítica global y como se insertan los recursos naturales en estas dinámicas capitalistas, lo cual nos da un marco general para hacer análisis posteriores de sus manifestaciones en el contexto nacional. Seguido de esto se trata la minería, agua y petróleo, siguiendo el enfoque geopolítico para develar sus consecuencias en los territorios regionales, en cuanto a lo social, político, económico y ambiental. Para terminar ponemos la discusión frente al (sub)desarrollo y principalmente frente al territorio, ya que vemos que esta categoría compleja se constituye casi que en la unidad de lucha por excelencia del movimiento social colombiano y en general de los países oprimidos. Creemos que el lector tiene en sus manos una pequeña pero nutrida herramienta que le ayudará a dar pinceladas para comprender como funciona el mundo contemporáneo y sobre qué base se mueve. Las discusiones no están agotadas, sería incauto creer esto, más bien la reflexión gira en exhortar a las personas que tengan acceso a este docu-


mento al estudio cr铆tico de la realidad y a la transformaci贸n de la misma, en palabras de Marx: los fil贸sofos se han encargado de interpretar el mundo, lo que se trata es de transformarlo [tesis once sobre Feuerbach].


GEOPOLÍTICA DE LAS ECONOMÍAS EXTRACTIVAS


GEOPOLÍTICA DE LOS RECURSOS NATURALES Este apartado a manera de introducción, da cuenta de las relaciones que se establecen en todo el orbe frente a la producción, distribución, intercambio y comercialización de recursos naturales, mineroenergéticos, desde una mirada geopolítica, atendiendo a la división internacional del trabajo en el marco del capitalismo y sus manifestaciones en Colombia. Hoy día los recursos provenientes de la naturaleza parecen ser más importantes que nunca, aunque algunas apuestas ideológicas desvíen esta mirada. Se escucha fuertemente la avasallante llegada de la era de la informática y del conocimiento, la imparable era de la globalización y el fin de los metarrelatos (capitalismo y socialismo), auspiciado fundamentalmente por los ideólogos del postmodernismo[1] . Siguiendo a El capitalismo no solo como forma de Vega Cantor (2007): producción de bienes y servicios, sino Los que plantean como también más ampliamente, como novedoso lo que está aconteciendo hoy en términos forma de organización social, permea económicos, desconocen y determina las formas en que los toda la historia anterior sujetos se relacionan entre ellos y la del capitalismo que desde forma en que estos, a su vez, se sus mismos orígenes, hace relacionan con la naturaleza. cinco siglos, se ha expandido por el planeta, proponen que en lugar de analizar la evolución capitalista en la larga duración nos quedamos prisioneros del presente, como si este se pudiera explicar y entender a partir de sí mismo. 1

Este paradigma social muy de moda en la actualidad plantea básicamente el fin de la historia tras la caída del muro de Berlín, el llamado socialismo real y la llegada del nuevo milenio. Atiende a las posturas de que no hay un proyecto de organización social totalizante, que no hay una esfera de la sociedad que determine el devenir de la misma y que en ese orden de ideas cualquier postulado es válido.


Así pues, por el contrario al analizar la realidad y la sociedad en su conjunto, se devela una premisa fundamental: el capitalismo no solo como forma de producción de bienes y servicios, sino también más ampliamente, como forma de organización social, permea y determina las formas en que los sujetos se relacionan entre ellos y la forma en que estos, a su vez, se relacionan con la naturaleza. En ese sentido se ha constituido como un sistema hegemónico, beneficiando de ese modelo de sociedad a unos pocos. ¿POR QUÉ LA GEOPOLÍTICA? El Grupo de Estudios en Recursos Minero-energéticos y Naturales (GERMEN), acude al uso de la geopolítica, pero no como clásicamente se entiende: El estudio de las correlaciones entre el espacio – en todas las vertientes del término – y la política, notablemente la

exterior, (d´Estmael 2004). Más bien hemos recurrido a la geopolítica como una herramienta que nos permite insertar las dinámicas económicas de Colombia y los conflictos ambientales asociados a esta, en el panorama mundial, teniendo en cuenta los actores, sus relaciones, el contexto histórico, los impactos generados y el movimientos social que se entreteje desde lo local frente a la tendencia de explotación y


apropiación de los recursos, todo esto en el marco del capitalismo mundial. De esta manera, podemos entender las relaciones complejas que se ciernen en los territorios específicos, ampliando la mirada y posicionando esos conflictos en la balanza mundial. Además el enfoque geopolítico permite dar cuenta de las contradicciones estructurales, sobrepasando la mirada reduccionista y dotando de herramientas al movimiento social que día a día se enfrenta al saqueo de sus territorios, para entender que las luchas puntuales deben superar el nivel reivindicativo y avanzar hacia la propuesta de superar el capitalismo. PANORAMA INTERNACIONAL La necesidad de expansión del capitalismo no es algo nuevo. Este sistema para que se permita acumular necesita constantemente de la expansión de los mercados, para conseguir mano de obra barata, nuevas materias primas y mantener la circulación de capital. De allí nace una contradicción que resulta del ánimo de acumular infinitamente en un mundo de recursos finitos. Este modelo económico no conoce frontera alguna, Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero… Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes (Marx y Engels). El expansionismo que se materializa en el imperialismo no es un efecto accesorio del capital, por el contrario está dentro de su código genético y las crisis ambientales no son más que la consecuencia lógica de esta dinámica expansionista que se ha manifestado en la concentración cada vez más excesiva de capital en manos de empresas transnacionales monopolistas. Esta creación de un sistema productivo a escala mundial ha provocado una división en dos grandes terrenos por un lado están los países dependientes los cuales tiene orientado como único renglón de su economía la extracción de materias y por otro lado están los países, en cabeza de Estados Unidos, donde se transforman y comercian los productos derivados. Atendiendo a lo que el sistema capitalista ha impuesto como división internacional del trabajo. De lo anteriormente dicho da clara muestra el anterior mapa donde se da a entender el porcentaje de población que se desempeña labo-


ralmente en el sector primario de la economía (extracción de materias primas y agroindustria principalmente). De acuerdo a la tonalidad del color verde los podemos deducir la especialización o no de los países en el sector primario. Así pues, los países de un tono verde oscuro concentran mayor porcentaje de su población en producción primarias, llegando a más del 50%, es decir de cada 100 habitantes más de 50 se desempañan en estas labores. Por el contrario los países con un tono más claro se alejan de este tipo de sector económico, menor del 10%. En

síntesis se atiende a la postura neoliberal de las ventajas comparativas, que plantea que los países poseedores de ciertos privilegios en este caso posición en el globo, disponibilidad de recursos, condiciones climáticas, edáficas, litológicas etc, posean una especialización productiva, atendiendo a la ya mencionada división internacional del trabajo. COLOMBIA Y EL EXTRACTIVISMO.


La división internacional del trabajo posiciona a países como el nuestro como productores de materias primas, no es de extrañar que la política de los gobiernos de esta parte del globo se caracterice por poner como punta de lanza el sector primario de la economía. En nuestro caso concreto, Colombia ha visto como a partir del gobierno de Uribe la inversión extranjera directa (IED[1] ) se ha consolidado como un indicador de la economía colombiana, multiplicándose enormemente al punto de alcanzar en el 2011, 14.500 millones de dólares convirtiéndose en récord, según portafolio (2012). De igual manera se podrían registrar 15.000 millones de dólares de IED en el 2012, siguiendo las proyecciones del viceministerio técnico de Hacienda y el BBVA Research. De los 2.741 millones de dólares percibidos en el primer trimestre del 2012 el “76,4 por ciento del total, se canalizaron durante el primer bimestre de 2012 a los sectores de minas y petróleo”[2]. Partiendo de estas cifras, que con la política del actual presidente Santos, denominada “locomotora minero-energética”, se han perfilado actores protagonistas en los conflictos relacionados con el extractivismo: las empresas transnacionales (ETN’s). De acuerdo con Villamil (2009): Los megaproyectos emprendidos por transnacionales en diversas regiones, especialmente en la periferia mundial, adquieren su carácter extractivo al no generar un verdadero desarrollo en los lugares donde se establecen. Si bien es cierto, pueden cambiar los patrones laborales, económicos y de infraestructura en la escala regional, estas empresas producen dos efectos importantes; por un lado, desplazan y desterritorializan a la población circundante a los yacimientos y por otro, generan una dependencia local, donde las comunidades dejan gradualmente sus actividades para adaptarse a la nueva lógica impuesta por el inversor foráneo. 1

Las IED (Inversión Extranjera Directa) son inversiones que realiza una empresa para crear una filial fuera de su país o para tomar el control de una firma extranjera mediante la adquisición de más del 10% de su capital (Le Monde, 2002 p26).

2 Tomado en línea de http://www.portafolio.co/economia/iedcrecio-248-el-primer-bimestre-del-2012


En ese sentido vemos como la política orientada al auge de las ETN’s, se constituye en una retorica que en ultimas beneficia a los poseedores del capital internacional, usando al estado como una herramienta de la cual pueden valerse a la hora de impulsar sus proyectos de inversión. De esto da clara muestra las escazas regalías que rondan el 5% de la producción de las empresas mineras (es de asombrar que la sal pague más regalías que el oro, 12% y 4%, respectivamente) y que además son fijas (no varían con la producción). Asimismo las recientes medidas del gobierno orientadas a centralizar las regalías, el famoso código minero (que entre otras fue elaborado por personas de las mismas transnacionales mineras) y el uso indiscriminado de la fuerza pública para impedir que se afecte la inversión de las transnacionales, ya sea por las comunidades afectadas por los proyectos extractivos o por grupos insurgentes. RELACIÓN ESTADO Y ECONOMÍAS EXTRACTIVAS Esta serie de cosas da a entender que hay un modelo minero-energético actual que busca entregar cada vez y en mayor cantidad y más rápido, el patrimonio ambiental del pueblo colombiano, aunado a una serie de gabelas por parte del estado colombiano, cumpliendo al pie de la letra las definiciones recibidas por organizaciones supranacionales como el banco mundial, el fondo monetario internacional y la organización mundial del comercio. Esta serie de instituciones son el baluarte mediante el cual el exponente máximo del capitalismo salvaje: los Estados Unidos, generan una presión indirecta (respaldándose en que son organizaciones de la comunidad internacional, tal como pasa con la ONU) sobre los países dependientes como Colombia, generando lazos neocoloniales que se manifiestan en aspectos como el pago de la deuda externa y acuerdos como el plan Colombia y el plan patriota. Otro claro ejemplo de esta dinámica actual es la suscripción “bilateral” de tratados de libre comercio TLC’s, que ponen a jugar en el panorama internacional las economías pequeñas y débiles como la colombiana contra economías fuertes y depredadoras como la Estadounidense, atendiendo la máxima capitalista de la regulación del mercado, a través de la oferta y la demanda sin intervención del esta-


do, enunciada por Adam Smith como la mano invisible del mercado. Es relevante destacar el carácter metafísico de la economía liberal, al ser modelos que en la realidad no se aplican. Así pues es importante dejar en claro que no es que a mayor mercado menor estado y viceversa, sino que efectivamente, el mercado y el estado tienen y han tenido una relación simbiótica, en la que el mercado ha fortalecido o debilitado el papel del estado de acuerdo a los intereses de las clases dominantes y al régimen de acumulación imperante, ya que el estado actual es una construcción de la modernidad, por tanto de la burguesía. TODO LO SOLIDO SE DESVANECE EN EL AIRE Años atrás con el neoliberalismo como puerta de entrada al capital transnacional, la caída del bloque soviético, el plan Marshall y los sucesivos planes de reestructuración sobre todo en Latinoamérica pareciera ser que el estado de las cosas sigue la misma tendencia. Sin embargo el capitalismo se encuentra cada vez con más límites en su afán de acumular. Hay un mundo de recursos finitos que desde hace algún tiempo grita en formas que ya estamos entendiendo; es necesario superar esta etapa de la humanidad. Además hay un gran descontento social que se materializa en la organización de base que reclama otro mundo posible, que ha dicho basta y a echado a andar y esa marcha de gigantes no se detendrá jamás.


ESTUDIOS DEL CASO


"Las riquezas del territorio colombiano se dilapidan sin constituirse en bienestar, en comodidad, en vida para el pueblo colombiano. El valor del patrimonio natural en el imaginario colectivo del indígena, del campesino, del negro, del minero, se ha perdido y solo subyace de manera repetitiva en su imaginario la idea de "explotación", explotación del hombre, de la mujer, del niño y la niña, de la naturaleza, del pueblo y territorio colombiano. Alrededor de la minería en Colombia se respira tristeza, desidia, corrupción, poca ética, genocidios ambientales y culturales, violaciones de todo tipo. Tenemos confianza en que en algún momento llegará la buena vida, 'para muchos', que los árboles y la tierra volverán a organizarse de arriba hacia abajo y no de abajo arriba como quedaron, que las aguas dejen de ser pesadas y oscuras y que los hombres y mujeres se puedan volver a morir de viejos". CENSAT agua viva

MINERÍA

La minería en Colombia frente al mercado depredador mundial El momento actual del capitalismo requiere nuevamente expandir sus mercados, por lo que las grandes potencias retoman la carrera para ampliar su cerco cubriendo con más fuerza el tercer mundo, en ese frenético impulso de las multinacionales por constituir un monopolio global, Colombia se perfila como un territorio estratégico por su gran riqueza natural, riqueza que condena al país a una guerra prolongada por la defensa y liberación del territorio. Colombia tiene unos depósitos significativos de minerales muy interesantes para el mercado internacional basta con ver la evolución del precio por onza de oro que en el 2000 era de alrededor de 300 US$ y en el 2009 alcanzaba 973,38 US$ (Banco de la República) sin embargo la producción aurífera del país cayó en un 50% debido a una baja de su precio en el mercado internacional en los años 2006 y 2007 de lo que se podría inferir que los pequeños productores muchas veces cargan sobre sus hombros las consecuencias de la inestabilidad del mercado, la nación cuenta con unas reservas estimadas en 2000 to-


neladas y para el año 2010 se produjeron 50 toneladas del mineral precioso. En el mercado de la plata se produjeron alrededor de 15 Ton. en el 2010, lo cual no es muy representativo para la producción mundial de 23.800 toneladas en el 2011, de los cuales México y Perú representan 1/3 de esa producción mundial. En el mercado aun creciente del carbón, el país no se queda tan atrás puesto que aun cuando sus reservas son de 6.668 millones de toneladas que representan el 0,8% de las reservas mundiales y aunque países como Estados Unidos tengan el 28,9% Rusia 19% y china 13,9%, Colombia en el 2008 ocupo el 4° puesto entre los mayores exportadores (no productores) de carbón con 74 millones de toneladas (World Coal Institue). Hay que tener en cuenta que esta prodigiosa tierra es también cuna de reyes pues aquí gobierna el “zar de las esmeraldas” Víctor Carranza, con su círculo de caballeros paramilitares del llano, a este zar no le ha caído el peso de la justicia como a los antiguos zares rusos pero el cáncer se le está poniendo en la tarea, grandes botines han acumulado zares como Carranza en este país, pues en Colombia se produce más del 50% de las esmeraldas del mundo y por ejemplo en 2005 se explotaron 9,83 millones de quilates de este mineral precioso no metálico, en general el sector de minerales no metálicos a tenido un crecimiento del 6,1% anual en los ultimos 10 años, por el aumento de la producción de sal terrestre, pero sobre todo por la fuerte explotación de materiales de construcción en donde las multinacionales Holcim y Cemex se han hecho al negocio por ejemplo en el 2007 se explotaron 13´229235,24 toneladas de calizas para cemento en Colombia. Los intereses del capital transnacional que se entretejen con el poder del sistema financiero, utilizan gobiernos como el colombiano para expandir efectivamente sus mercados, la mayor expresión de la supeditación de las instituciones estatales al poder hegemónico global se evidencia en el control ejercido por los entes financieros supranacionales para la transformación del marco legal en el tercer mundo, así vemos como en Colombia a través de los códigos mineros, el estado se posiciona como un ente que blinda y catapulta la inversión privada en el territorio beneficiando al capital transnacional sin descuidar los intereses de las oligarquías locales. En los 90, normas similares se promulgan en Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Venezuela, y hasta en Cuba, donde en 1995 se dictó una Ley de la Inversión


Extranjera y también la Ley de Minas. “La gran minería en Colombia: las ganancias del exterminio” libro construido por Sintraminercol da cuenta de cómo el marco legal a beneficiado principalmente a empresas mineras como Corona Goldfields, Conquistador Mines, Anglo Goldashanti, Ladrillera Santafe del expresidente Andres Pastrana Arango que en su gobierno estableció el código de minas del 2001, en “colaboracion” con el CERI (Canadian Energy Research Institute), empresa que la Agencia de Cooperación Canadiense, C.I.D.A., escogió para asesorar en proyectos de creación de legislación Minera, Petrolera y de Medio Ambiente al gobierno Colombiano; además este código minero fue presentado por los abogados Martínez Villegas y Martínez Canabal, representantes de Holcim y Cemex. Los códigos mineros en Colombia (Ley 1382 del 9 de febrero de 2010, ley 685 del 2001 y el código minero de 1996) han dejado como resultado: regalías fijas de hasta 0,4% de los explotadores del subsuelo, eleva la duración de contratos de concesión a 30 años, penaliza e ilícita la minería artesanal y se elimina la diferencia entre pequeña mediana y gran minería por lo que las pone en competencia como si tuviesen la misma fuerza productiva, se elimina la posibilidad de que el estado mantenga el control y dirección de la explotación y acaban con MINERCOL LTDA. (Empresa minera estatal). La minería depredadora de la naturaleza La explotación de minerales se ha desarrollado en el país desde mucho tiempo atrás pero no siempre bajo las mismas dinámicas, hoy prima la mega minería a cielo abierto como la forma por excelencia de producción, sin embargo hay también otras formas de minería que han tendido a desaparecer como la producción artesanal y la pequeña minería, bajo el pretexto de la contaminación, de los bajos niveles de tecnificación de las comunidades que desarrollan dicha actividad y un marco legal constituido para el beneficio de los grandes capitales, los impactos asociados a la minería en términos ambientales existen en todas las formas de la explotación minera aunque a diferentes niveles; pero las consecuencias sociales, tácticamente ignoradas por los académicos burgueses, marcan una gran diferencia entre la mega minería y la artesanal. A nivel de los impactos ambientales podemos


nombrar muchos, hay que tener en cuenta que existen muchos factores que hacen variar la proporción del daño ambiental, en términos generales la explotación minera requiere un traslado de material significativo, la OIT estima que anualmente se remueven 50.000 millones de toneladas en el mundo; para la extracción de oro se estiman 620 millones de toneladas anuales lo cual es alrededor de 9 veces lo requerido para la explotación del hierro. Esto tiene grandes repercusiones ya que significa la destrucción del suelo como sistema ecológico, lo cual altera también los ciclos biogeoquimicos al irrumpir la evolución natural de la constitución de depósitos poniendo en circulación diferentes elementos como mercurio, plomo, arsénico,

cadmio y muchos más que son susceptibles a llegar a la biocenosis donde se biomagnifican a lo largo de la cadena trófica. La actividad minera disminuye los cationes presentes en el suelo acidificándolo, además de la gran cantidad de desechos que se producen que en el caso de la minería superficial es 8 veces mayor que la subsuperficial. Hay un elevado consumo de agua, el promedio mundial es de 1 m3/ seg. en cada tonelada de roca para lixiviación en la explotación aurífera, con un uso de unos 25 kg de explosivos por tonelada de roca y 50 ppm de cianuro de sodio en cada m3 de agua, se generan desecaciones, disminución o eliminación de niveles freáticos y/o piezometricos según sea el caso; la explotación de calizas y materiales de construcción elevan los procesos erosivos y extreman la colmatación de cuerpos lenticos, todo esto altera la conductividad, el pH y la tem-


peratura de las aguas superficiales, alteración de caudales y cauces naturales y el cambio en el ciclo hidrológico por cambios en la evapotranspiración por la reducción de vegetación. A nivel atmosférico hay un deterioro de la calidad del aire por presencia de material particulado (polvillo), metales pesados y gases como óxidos de azufre nitrógeno y carbón, además de variación en los niveles de ruido. Minería depredando la Humanidad Las principales áreas de explotación de recursos naturales, han sido ocupados por grupos paramilitares que desde su creación en la región del Magdalena Medio, al amparo y protección del ejército colombiano, con la ayuda de narcotraficantes, agencias del gobierno de E.U. y multinacionales, se ha convertido en el principal mecanismo para “asegurar” zonas donde se desarrollan, se van a ampliar o se van a iniciar proyectos minero-energéticos, como sucedió con la empresa Drummond Coal con sede en Alabama - Estados Unidos, que fue demandada por conspiración con grupos paramilitares para exterminar la organización sindical. Desde el inicio de sus operaciones de exploración en el departamento del Cesar, se presentaron las primeras masacres, los primeros desplazamientos forzados, homicidios selectivos y destrucción del tejido social organizado alrededor de gremios, sindicatos, movimientos políticos, ONGs etc. El procedimiento que usan las empresas multinacionales es que firman un contrato de seguridad con el ejército colombiano, para darles protección general y en especial ante eventuales ataques de la guerrilla, pero ese acuerdo es literalmente un acuerdo con los


paramilitares dada su relación simbiótica, pues estos grupos de “civiles armados” fueron creados por la Ley 48 de 1968, luego fueron “disueltos”, para volver a aparecer en los 80. El 74% de las violaciones a los derechos humanos que ocurren en los 6 principales departamentos productores de minería, se presentan en los municipios mineros. En promedio desde 1995 al 2002 ocurren anualmente en los municipios mineros 828 homicidios, 142 desapariciones forzadas, 117 heridos, 71 torturados, 355 amenazados de muerte, 150 detenciones arbitrarias, 433 masacres que sumadas a los homicidios dan la cifra de 6.626 homicidios ocurridos en el transcurso de 8 años (Cálculos sobre la base de informes de Codhes, Nomadesc y Sintraminercol) El 42% de las violaciones a los derechos humanos de sindicalistas con relación al número de afiliados ocurre en el sector minero-energético, en promedio cada mes se asesina un dirigente de estos sindicatos, según datos del departamento de Derechos Humanos de la C.U.T. Los departamentos que presentan mayor incremento en violación a sus derechos humanos, son los que ocupan los primeros lugares en producción minera a saber: Antioquia, Bolívar, Norte de Santander, Santander, Cesar, choco y otros con alta producción de petróleo y/o gas como Arauca y Putumayo reflejan los mismos índices, como se ve en la grafica anterior. Al mismo tiempo los municipios con producción minera del Choco, Sucre, Bolívar, Cesar, Putumayo y Antioquia, presentan altos índices de necesidades básicas insatisfechas con relación a municipios no mineros. La gran minería produce poco empleo y el salario de un trabajador minero colombiano comparado con uno de los países desarrollados, es la tercera parte de este. Las dinámicas ciegas de la producción capitalista orientadas a la acumulación desmedida no permiten tener una producción racional, además en la actualidad el valor de las mercancías se mide desde su precio en el mercado sin importar su valor de uso real y ocultando en la distribución de las mercancías la larga lista de conflictos asociados a la producción. Por lo tanto creemos que la minería no se puede concebir de una manera armoniosa con la naturaleza y la humanidad en el modo de producción capitalista en ese sentido y ante la evidente necesidad de explotación de algunos minerales es deber del estudiante critico y consiente que se construye en la universidad pública, trabajar con todos los sectores oprimidos de la sociedad para construir


una propuesta minero-energ茅tica acorde a los intereses del pueblo sin supeditarse a las l贸gicas del mercado internacional y esto solo se materializa con el empoderamiento del pueblo en el territorio.


BONANZA Y CRISIS PETROLERA.

Contexto histórico y geopolítica nacional A pesar de que en Colombia los registros de presencia de petróleo datan desde el siglo XVI, (específicamente en 1536 donde se registraron los primeros hallazgos con la llegada de Gonzalo Jiménez de Quesada a lo que hoy se conoce como Barrancabermeja), podríamos decir que la historia del petróleo en Colombia ha estado atada a la llegada de las empresas transnacionales –ETN’s- al territorio. En 1905 el gobierno del General Rafael Reyes firma la concesión De Mares para explotar terrenos al sur de Barrancabermeja en manos de Roberto De Mares con el cual además, tenía un cercano parentesco, y la concesión Barco para operar en la zona del Catatumbo. Entre otras cosas este gobierno, reforma la Constitucion de 1905, estableciendo un período presidencial de 10 años para el general Reyes y de cuatro para otra persona. Reyes podía designar sucesor en caso de ausencia temporal o definitiva. Este hito histórico lo tendremos en cuenta para hacer unas pequeñas conclusiones posteriormente. De esta manera, ya se habían generado los contratos petroleros de concesión que presentaban grandes ventajas para el sector extranjero, pero aunque este hecho despertó acogida de las ETN’s, no es sino hasta 1919 donde con la expedición de la ley 120 (primer código nacional de petróleos) se da el marco jurídico para ceder la concesión De Mares a la Topical Oil Company (Troco) En 1931 bajo la ley 80, la concesión Barco se otorga a la Colombian Petroleum Company y a la South American Gulf Oil Company, filiales de la Gulf oil Company, la cual respondía directamente a la antigua Standard Oil Company. Recordemos que esta última empresa, en manos del magnate John Rokefeller, fue disuelta por una demanda antimonopolio del departamento de justicia de los Estados Unidos, generando 34 empresas hijas. De este proceso se perfilan “las 7 her-


manas”, empresas de Rokefeller, que además de expandirse por todo el globo, siguieron teniendo el monopolio de la producción, transformación, distribución y comercialización del petróleo y sus derivados. Atendiendo a la categoría económica de integración vertical, es decir en términos generales, este tipo de integración organiza por sí misma un mayor número de fases de un mismo proceso productivo. En 1951 se revierte la concesión De Mares para dar mayor participación al estado colombiano en la explotación del recurso petrolero, asumiendo el control de esta Ecopetrol, que a partir de ese año empieza a operar como empresa estatal, teniendo como transfundo una serie de luchas del sector obrero-sindical que se cristalizaron en la creación de la unión sindical obrera de la industria del petróleo (uso). La gran avalancha de inversiones ha traído muchos problemas para el estado Colombiano, ya que no se puede lograr un acuerdo para la repartición de las ganancias que produce el petróleo, inicialmente en los contratos de asociación donde el socio (ETN’s) realizaría las exploraciones bajo su propio riesgo, pero en caso de tener un hallazgo la explotación se hacía en conjunto dirigido por la institución estatal para tal fin (Ecopetrol). En cuanto a la distribución de las ganancias era de 50% para cada una de las partes. Hacía el año 1989 se realiza el primer cambio donde se condicionaba según el volumen de producción, la cual determina que hasta los 60 millones de barriles las ganancias correspondían al 50% de las regalías, después se le disminuía el 5% por cada 30 millones de barriles hasta quedar en un 30% de las ganancias. Para 1996 se hace la introducción del factor R, que cuenta con el respaldo jurídico de la ley 144 de 1994, además de ser un parámetro internacional reconocido para la distribución del petróleo el cual plantea que, una producción mayor a 60 millones de barriles de petróleo tiene un factor R=1,5 la empresa asociada recibe el 70% y si R> a 2,5 la empresa asociada recibe 35% la distribución de las regalías se realiza así según el Nuevo régimen de regalías: 5% hasta 5000 BOPD[1] . 20% entre 125.000 BOPD y 400.000 BOPD y 25% para producción > 1 BOPD: Barriles de petróleo por día.


600.000 BOPD. Aquí nace uno de los problemas provenientes de la bonanza[1] del petróleo y es la distribución de las regalías; una de las discusiones fuertes al respecto es si el valor de las regalías es el adecuado para las afectaciones que se producen al extraer petróleo, teniendo en cuenta el factor social, ecológico y de estabilidad económica en la región donde se realiza la extracción, creemos profundamente que esta no puede ser la discusión de fondo. Más bien lo que ha develado el enfoque geopolítico es en términos generales los ganadores y los perdedores de esta serie de relaciones económicas oprobiosas. Con el coeficiente R que determina la participación del estado colombiano en el negocio del petróleo, se da a entender como ha sido la dinámica histórica de la producción de hidrocarburos, donde los actores dueños del capital han puesto las reglas, utilizando el estado como herramienta para buscar sus intereses, de esta manera los intereses de la nación han sido socavados principalmente por actores transnacionales, reflejando el carácter extractivo de este renglón económico. Clara muestra de esto, que pareciera reflejar un aspecto repetitivo de la historia, es la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos en 2003 (ANH), para que administre y suscriba los contratos de exploración y explotación, por parte del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que igualmente al antes mencionado general Reyes, hizo una reforma constitucional para reelegirse y centralizo casi que por completo el negocio petrolero en la ANH. ¿Quién gana y quién pierde con el negocio del petróleo? Fue para los años 40’ que en la región de la Orinoquia Colombiana se empiezan hacer estudios petroleros, y sólo hasta los años 70’ los expertos muestran las bondades que posee el suelo de esta región y es 1 Hablamos de bonanza petrolera al no constituirse como una economía sostenible, por tener límites físicos, que ponen sobre la mesa discusiones alrededor del cambio climático, las tecnologías limpias, el agotamiento del recurso y principalmente su apropiación en el marco del modo de producción capitalista.


allí donde se hace notoria la intervención de multinacionales petroleras en Colombia con el único objetivo de explotar petróleo a bajos costos; este fenómeno se ve incentivado por el estado Colombiano que crea hacia el año de 1974 los contratos de asociación, que permiten una mayor intervención de capital extranjero y así fomentar la presencia y por tanto explotación de este recurso en el país y sobre todo en el oriente Colombiano. Entre las empresas que se pueden mencionar Occidental, Shell, British Petroleum, Triton, Total, Chevron y Ecopetrol son las que tuvieron mayor éxito en los departamentos de Casanare y Arauca. En 1982 se firma el contrato de asociación Santiago de las Atalayas para explotar el piedemonte llanero, seguido del hallazgo de la occidental petroleum de Caño limón en Arauca, con estimaciones de 1,100 millones de barriles de petróleo. Este descubrimiento impulsa fuertemente la producción petrolera en las décadas siguientes, y el país vuelve a ser exportador. En 1989 y 1990 se realiza las perforaciones en los pozos de cusiana 1 y cusiana 2, lo que se denominó campo cusiana; luego de las exploraciones hechas en este campo se descubrió una estructura diferente que denominaron campo cupiagua, los dos están ubicados en el departamento de Casanare y han generado un gran cambio en la región, las empresas justifican su presencia con el pretexto del desarrollo, pues se habla de la responsabilidad social empresarial, la generación de empleo, las ganancias para la región, entre otros aspectos. Pero lo que no se menciona es el gran pasivo ambiental que no se logra subsanar, ni siquiera mínimamente con los proyectos de responsabilidad empresarial de los cuales tanto se hace alarde, en cuanto a los empleos, se observa que en gran medida son tercerizados y no cubren a la población de la región, además de generar un problema por estar asentados en tierras que podrían destinarse a producción agrícola y pecuaria, actividad que requiere todavía más mano de obra, incluso por generaciones, y contribuye a la seguridad y soberanía alimentaria en la región y por ende al bienestar de las comunidades. Estas deberían ser verdaderas políticas de seguridad y desarrollo del país y no la el aumento del producto interno bruto y el aumento del presupuesto


para la guerra, como actualmente pasa. Esta bonanza minero-energética ha superado su cenit. Vemos como las regiones petroleras están viviendo los impactos generados por este tipo de actividad económica -enfermedad holandesa- , vislumbrando la crisis inherente al capitalismo. Por otra parte, las construcciones de vías, colegios, y proyectos de infraestructura son un arma de doble filo, ya que son una estrategia asistencialista, que permite crear una cultura empresarial en torno a las dinámicas de producción de la ETN’s buscando a través de la legitimación ideológica la expoliación del territorio. De este panorama da clara muestra el caso de Casanare en donde las relaciones sociales implantadas por iniciativa de la BP, permearon hasta las formas de interacción familiar, al interiorizarse el discurso de la competencia voraz. De esto da clara muestra la transformación del sujeto histórico campesino de la región, pasando de ser un sector agrícola y pecuario a ser una zona explotada para la extracción de petróleo y cuya economía comienza a girar en torno a esta actividad; en este momento la población en su mayoría decide abandonar el campo para buscar mayor remuneración trabajando en la mayor parte como empleado (obrero), pues aun los cargos altos son para personas técnicamente calificada ajenas a la región, entre ellos muchos extranjeros. El abandono del campo no genera solamente un problema de disminución de capital humano para el sector y por ende una incertidumbre en la seguridad y soberanía alimentaria, también se pierden costumbres y tradiciones milenarias del hombre llanero, que son una fuente vasta de cultura, aunque poco conocida por el resto del país. Por su parte, la sustitución de actividades propias del territorio, termina en últimas dándole prioridad a la actividad extractiva por encima de otras, lo que trae consigo el cambio en las condiciones de trabajo con la consiguiente proletarización del campesinado y la acentuación de la división campo-ciudad. La entrada de la explotación petrolera y en general de los recursos naturales cambia por completo las dinámicas propias de las regiones.


Desde las condiciones laborales, pasando por las relaciones entre el hombre y la naturaleza, hasta los patrones culturales y sociales de las comunidades cambian y se acomodan a la estructura de la explotación del petróleo y del modo de producción capitalista. La inserción de Colombia en la economía internacional y la importancia creciente que obtiene el petróleo a nivel mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX. Tiene como resultado la entrada en pleno de las empresas multinacionales a lo largo de este periodo. Si bien la entrada de estos nuevos actores y del capital extranjero en la extracción de recursos no es algo nuevo, en la mayoría de regiones Arauca, Casanare, Boyacá, Santander, Meta, entre otras, se presenta un aumento en esta situación durante este periodo y una acentuación en los últimos 30 años, que coincide con la búsqueda de nuevas reservas a nivel mundial. La extracción petrolera amenaza las reservas hídricas y el suministro de agua a las comunidades aledañas, así como genera altos índices de contaminación. Las zonas en las que esta se desarrolla dejan de un lado otras actividades económicas como la agricultura, por ejemplo, que es practicada en otras regiones del país de manera extensiva y con efectos también negativos como el uso de agroquímicos, que traen como consecuencia cambios ecológicos y en la salud de quienes los consumen. Estas condiciones generan un cambio en las relaciones sociales que antes de la entrada de la explotación petrolera no era un asunto muy digno de rescatar, ya que la problemática por la tenencia de la tierra generaba unas contradicciones particulares e históricas en el campo colombiano, como se manifestaba en la participación del foro regional petrolero: “no todo pasado fue mejor”. Sin embargo se forjaban cierta solidaridad entre veredas y la ayuda mutua entre campesinos. La frase “ayúdeme que yo le ayudare”, es cambiada dentro de la lógica capitalista e individualista que implica la entrada de las petroleras a la del beneficio propio e individual. A esta situación se le suma el encarecimiento de los artículos de primera necesidad y en general de la vida de los habitantes de estas zonas afectadas por la explotación.


AGUA En colombia, la explotación de minerales en todas sus formas, superficiales o subsuperficiales, dentro del modo de producción capitalista no es mas que una dinamica económica que beneficia exclusivamente a las compañías transnacionales inmersas en nuestro territorio. Para que esto se de, se hace indispensable la participación del estado en todas sus formas, legitimando ideológicamente estas actividades por medio de discrusos que invitan a un libre mercado y a un desarrollo que toma la inversion extranjera como base de su economía, y al mismo tiempo otorga las condiciones materiales que necesiten dichas empresas mediante herramientas legislativas, o de ser necesario, con el uso de su brazo armado. Para entender la participación del agua en estas dinámicas tenemos que dejar de referirnos a ella como normalmente lo hacen los discursos postmodernos quienes idealisan el recurso en concepciones metafísicas, y comprender que su participación dentro de la sociedad la cataloga como un producto mas en el mercado capitalista. El negocio del agua Según la constitución colombiana y las normas impuestas por organismos internacionales que trabajan los derechos humanos establecen como función del estado el garantizar el consumo de agua vital de toda la población, sin embargo, en Colombia, cerca del 15% de la población no tiene las condiciones necesarias para el abastecimiento del recurso. En relación a la cobertura, según la encuesta de calidad de vida que realizó el DANE en el año 2003, de los 11.194.108 hogares encuestados en las diferentes regiones del país el 75,9% tienen el acueducto público como fuente de aprovisionamiento de agua para preparar los alimentos, el 9,6% se aprovisionan por acueducto comunal o veredal y el restante 14,5% por otras fuentes (pozos, agua lluvia, ríos, agua envasada, etc.). Las regiones menos atendidas por el acueducto público son la Pacífica (no incluye el Valle del Cauca), con una cobertura del 45,8% de hogares, y San Andrés y Providencia, que sólo abastece el 18,6% de los hogares.


Si el panorama de la cobertura es desalentador, se agudiza en mayor porcentaje la preocupación al hablar de la calidad del agua con la que se abastece la población pues no se suministra agua apta para el consumo humano en el 84% de los municipios estudiados anteriormente. La mayor deficiencia se presenta en los parámetros fisicoquímicos, puesto que se incumple la norma en el 83% de los municipios y que los resultados microbiológicos presentan deficiencias en el 76% de los casos analizados(Defensoría del Pueblo “Diagnóstico sobre calidad de agua para el consumo humano” (2006))* El diagnóstico recoge los resultados de 17.059 muestras que corresponden a los parámetros microbiológicos y 12.119 muestras para los parámetros fisicoquímicos analizados por las Secretarías de Salud en 955 municipios del país, que representa cerca del 87% de los municipios

de Colombia*. Los departamentos con el mayor número de municipios en donde se suministra agua apta para su consumo son en su orden: Quindío (76,9%), Caldas (59,3%) y Valle (55,3%). En el resto de departamentos no se surte agua segura para su consumo en la mayoría de los municipios que lo conforman. Incluso, en los departamentos de Amazonas, Arauca, Bolívar, Caquetá, Casanare,Cesar, Guainía, La Guajira, Guaviare, Meta, Nariño, Putumayo, Risaralda, San Andrés, Santander,Vaupés y Vichada no se abastece de agua segura en nin-


guno de sus municipios. Se pensaría que esta preocupante situación de cobertura y calidad del consumo de agua en la población son deficiencias administrativas por parte del estado, sin embargo, si se hace un ejercicio menos descriptivo y más analítico nos atreveríamos a decir que esta situación es premeditada y de caracter necesario para asegurar un mercado a ciertos sectores específicos. En este sentido, grandes inversionistas y compañías atraídas por las ganancias que genera el mercado del agua(*Las multinacionales que mayor participación tienen en el mercado son: Suez Lyonnaise des eaux (Francia), Veolia Water (Francia), RWE (Alemania), ACEA (Alcaldía de Roma), Bechtel (USA) pero también Danone, Nestlé, Coca Cola y Pepsi Cola, entre otras.*) con ayuda de sus influencias dentro del aparato burocratico que administra el pais influyen en las políticas de muchos gobiernos con el fin de promover privatización del servicio hídrico y del mismo recurso. Para ello se han valido de la exportación de grandes volúmenes de agua embotellada, o en una segunda instancia,el acaparar los servicios que con el agua se desarrollan. Colombia, uno de los países más ricos en recursos hídricos del mundo y con un gobierno reformista en pro a la privatización se hace atractiva para los empresarios privados y las grandes multinacionales. Actualmente existen 724 registros vigentes de empresas fabricantes de agua embotellada en el INVIMA. Las ciudades que más empresas de este tipo tiene son: Bogotá con 100 empresas registradas, 30 en Villavicencio, 18 en Cartagena, 14 en Cali, Montería y Neiva, 13 en Barranquilla, 12 en Medellín y Santa Marta y 10 en Cúcuta, Ibagué, Maicao, Yopal y Riohacha. El 0,4% de familias colombianas consume agua embotellada, es decir unas 53 mil familias. A pesar de que este porcentaje es bajo comparado con otros países como Italia, el primer consumidor del mundo donde el 85% de las familias consumen agua embotellada, es importante tomar en cuenta su alta tasa de crecimiento igual al 12% anual en promedio. Las regiones donde se consume más agua embotellada son San Andrés y Providencia (coincidencialmente donde existe menos cobertura del acueducto


público), Orinoquía y Amazonía. Como era de esperar, los estratos más altos destinan una mayor cantidad de dinero para el consumo de agua embotellada. Los estratos de ingreso altos destinan para la compra de agua embotellada cerca de $600.000 al año y los estratos bajos gastan aproximadamente $100.000 anualmente. Sin embargo, para los estratos altos el consumo de agua embotellada solo representa el 0.03% de sus ingresos, mientras que para los estratos bajos es el 0.09 % de sus ingresos, es decir que para la gente más pobre el consumo de agua embotellada implica una mayor carga económica La Explotación de los recursoso naturales, desmedida y despiadada La minería como proceso de acumulacion de materias primas en el contexto global, es una actividad industrial de grandes impactos ambiental, social y cultural. Los cuales para obtener los minerales es indispensable en primer lugar, deforestar y remover la capa superficial de la tierra, que da vida a la flora y la fauna. A través de esta destrucción se llega a extensos yacimientos de minerales contenidos en rocas, las cuales hay que pulverizar, luego, aplicarles diversos reactivos químicos, ácido, cianuro y zinc para precipitar y producir el oro y la plata, pero el elemento que toda la minería usa a destajo, de -manera gratuita- y en gran escala, es el agua debido a las zonas en que se ubican las explotaciones .Hasta el momento, las autoridades no han sido incapaces de regular la explotación de oro porque no se sabe con exactitud qué tanto se está explotando y además, la falta de vías secundarias y terciarias impiden ejercer un control de las zonas donde se concentra el oro. Se estima que en Córdoba se extraen 17 millones de onzas anualmente. la utilizacion de agua en los procesos mineros aproximadamente es de 250.000 litros por hora los cuales generan la alteracion de los ecosistemas, debido a la introduccion de factores antropicos los cuales afectan los cursos de los rios, destruye la pesca, acaba con especies animales en extinción, secan humedales, bofedales, afluentes y crea lagunas o pantanos con aguas tóxicas, lo que a su vez, ha mermado y, en algunos casos, terminado con la escasa actividad ligada a la agricultura.


TERRITORIO


Como entender el territorio El fenómeno del desarrollo pone a discutir el sistema económico, con el sistema de relaciones sociales y su conjunción en el sistema político. La liberalización y privatización establecidas por la política neoliberal, se presentaron sin tener en cuenta las particularidades propias de los países. Bajo el principio de la teoría neoclásica de la competencia perfecta, que buscaba conducir a un empleo eficiente de los recursos, la relación entre economía y ambiente quedo limitada a la extracción de recursos y la acumulación de excedentes. (Stiglitz, 2004) Para teorizar frente al territorio debemos prestar especial atención a la preeminencia dada a la acumulación de bienes materiales que ha descuidado por completo el contexto físico más amplio en el que se desenvuelve la vida, razón por la que un estudio de este carácter debe concebir el territorio, desde todo lo que este implica, como totalidad orgánica y dinámica, y debe contener un carácter holístico que vea dicha totalidad de forma interrelacionada. Esta postura obliga a comprender que todos los seres viven dentro de una red de relaciones, y en ese sentido necesita incluir el hecho de que el factor tiempo marca las direcciones de los sistemas y le imprimen un carácter de irreversibilidad. (Boff, 1997) El territorio no puede ser asumido como un recipiente receptor de infraestructura física a partir de la cual se promoverá su desarrollo (Moreno, 2010), sino que expone una dimensión espacio – temporal. Desde lo espacial expresa las condiciones de territorialidad concretas


como ubicaciones de posicionamientos tanto individuales y colectivos que se ubican en situaciones geográficas puntuales; desde lo temporal da cuenta de la trayectoria de vida de los sujetos inmersos en él y del momento histórico cambiante que posibilita su construcción cotidiana (D´Angelo Hernández, 2007). En este orden de ideas, es abruptamente limitante comprender al territorio netamente desde las condiciones físicas. Al asumirlo entonces desde su dimensión social e histórica. “El territorio, lo definimos como un campo relacional en el que transcurre la vida, pero además en el que se recrea la cultura, se forja la identidad y se es comunidad. Simultáneamente, el territorio se origina, a partir de las relaciones sociales, la cultura, entendida como la expresión material y simbólica de una comunidad local, regional y nacional. Sin territorio no hay vida…” (Coordinador Nacional Agrario, 2009) Movimientos sociales y su lucha por la permanencia y defensa del territorio. El territorio como construcción histórica de la humanidad no es ajeno a las dinámicas socioeconómicas y al ser el espacio que sustenta las relaciones sociales se convierte necesariamente en un escenario de disputa, pues allí confluyen diferentes grupos sociales y actores con intereses diametralmente opuestos, es asi como hoy dia y desde hace años el movimiento social de todo el mundo, se levanta en la lucha bajo las proclamas de “tierra y libertad” “la tierra es de quien la trabaja” “el territorio no se vende, se libera y se defiende” en contra de aquellos que han acumulado la tierra y el capital del mundo despojando a los pueblos y destruyendo su tejido social con lo cual se irrumpe con la construcción histórica del territorio. En la actualidad estas luchas no han cesado, y la dignificación del territorio continua, los campesinos, indí-


genas, afros, trabajadores y ciudadanos de la clase popular han tenido que poner muertos, desplazados, presos y torturados por oponerse a las dinámicas del mercado donde el pueblo ha padecido las prácticas opulentas y derrochadoras que defienden y difuminan las elites mundiales y locales. Colombia presenta un panorama complejo por un lado la militarización en las zonas de explotación para “garantizar las inversiones” y por otro lado la acción de grupos paramilitares que se encargan de atemorizar los campesinos de las regiones, evacuándolas y dejando las zonas listas para la llegada de grandes multinacionales que con anterioridad han jugado todas sus cartas para crear un gran pantallazo público. Como estudiantes y pertenecientes a la clase popular, entendemos también la universidad y la ciudad como un territorio que debemos construir y liberar, pero debemos entender que la unidad en la organización de todos los sectores sociales es la mejor herramienta para enfrentar al modelo de económia extractiva que se plantea para el lucro de las multinacionales y algunas oligarquías del pais. Desarrollo ¿para quién? Para abordar el problema del desarrollo hay que remitirse a la historia de una manera científica desde la cual podremos definirlo inicialmente como el resultado de la evolución de la sociedad, impulsada por el avance de las fuerzas productivas y el estrecho vínculo de estas con las relaciones sociales de producción, estas últimas vienen a ser las que generan la actual división de clases y determinan la distribución y consumo de los bienes y servicios. La situación de subdesarrollo[1] en la que se encuentra Colombia sur1

Este término se hizo célebre como emblema de la política de los estados unidos a partir de 1949, cuando el presidente Harry Truman en su discurso de posesión consideró que una parte sustancial del mundo era “subdesarrollada”, mientras que su propio país representaba el desarrollo. Esta fue la oficialización del mito del desarrollo, uno más de los sofismas que ha utilizado el capitalismo occidental desde el siglo XVI para subordinar al resto del mundo. VEGA CANTOR, Renán. Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar las transformaciones mundiales y su


ge en el marco de la expansión del capitalismo comercial e industrial que vincula al mismo mercado economías diversas con formas diferenciadas en sus sistemas productivos y las ubica en distintas posiciones en la estructura del sistema capitalista (Cardoso y Faleto, 1971). Dentro del concierto económico internacional es clara la división del trabajo con respecto a los países. América latina ha sido y sigue siendo la despensa de una diversidad de recursos y materias primas. En ese sentido, el modelo de desarrollo y las consecuentes actividades productivas presentes en un territorio, repercuten directamente en el derecho que tienen los habitantes a tener un medio ambiente adecuado. El subdesarrollo no se presenta solo en la etapa en la que se encuentra el sistema productivo, sino también en la función y posición de los países dentro de la economía internacional. Debe ser leído bajo un carácter estructural que implique que está basado en factores yuxtapuestos, tales como las desigualdades sectoriales en términos de productividad, la desarticulación del sistema económico y la dominación exterior; por lo que la teoría del desarrollo debe ser pensada como la teoría de la acumulación a escala mundial (Amin, 1972). En este orden de ideas se propone otra mirada sobre el concepto de desarrollo, que de forma crítica presente una visión más compleja sobre el fenómeno. Así, el desarrollo puede plantearse como un proceso de expansión de las libertades de los individuos, que no necesariamente debe ser pensado en el marco del crecimiento del PIB, sino desde otro tipo de determinantes como la existencia de derechos políticos y la función de instituciones sociales y económicas. Al concebirlo de esta forma, se deben eliminar las fuentes de privación de las libertades, ya sea en el marco de la pobreza, de la privación a servicios, atención pública o a la violación de las libertades políticas y civiles. (Sen, 2000) En el modo de producción actual y bajo el discurso hegemónico el desarrollo seguirá siendo conceptualizado desde el crecimiento de las variables económicas desviando las verdaderas discusiones hacia el incidencia en la enseñanza de las ciencias sociales; volumen I: imperialismo, geopolítica y retórica democrática. Editorial nomos. 2007. Pg 197


crecimiento económico reflejado en el incremento del PIB, pero a pesar de ese discurso metafísico neoliberal, el paradigma critico sienta los precedentes de cómo poder entender el desarrollo desde una visión sistémica que no pretende la objetivación conceptual, sino al contrario busca consolidar un pensamiento complejo que esté ligado a nuestra praxis como sujetos históricos. La economía burguesa no puede esconder que aunque se estén generando grandes excedentes debido a la exorbitante producción actual, la apropiación y acumulación que son la lógica de este sistema, han negado históricamente el acceso de las mayorías a esa riqueza socialmente construida lo que a la postre ha generado pobreza, más de 1.000 Millones de personas viven actualmente con menos de un dólar al día; hambre, 100.000 muertos diarios a causa de hambre en el mundo y 840 millones de personas malnutridas; necesidades básicas insatisfechas, más de 1.800 millones de personas sin acceso al agua potable, 880 millones de personas sin acceso a servicios básicos de salud; (cifras de Naciones Unidas 2011). Por eso la discusión frente al desarrollo debe poner sobre la mesa la transformación del modo de producción para consolidar aquel en el que la distribución de la riqueza permita abolir los desastres ya mencionados que tienen su origen en el capitalismo. así mismo la transformación del modo de producción conlleva de forma intrínseca un cambio de paradigma, una forma diferente de relacionarnos unos a otros y por lo mismo una nueva construcción del territorio.


cartilla  

cartilla dos

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you