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TURISMO EN MEDINACELI Asomando a la cuenca del río Jalón desde el río Henares, por cerca de la sierra Ministra, última altura notable de la cordillera Central hacia el Este, D. José Ortega y Gasset decía: ¿Qué es aquéllo en lo más alto? Una ciudad imaginaria plantada sobre la cima horizontal allá en una altura terrible. Es Medinaceli, la patria del cantor de Myo Cid. La vemos desde tres o cuatro leguas, con su magnífica iglesia en medio, en luminosa y radiante silueta recortando el firmamento. Tal es la sensación que da al caminante la contemplación a lo lejos de la villa de Medinaceli desde cualquier lugar de su alrededor, visible a más de cuatro, leguas. El cerro de forma troncocónica en donde se asienta la Villa, con una altura sobre el nivel del mar de más de 1.200 metros, forma un triángulo con la última estribación de la cordillera Central, y de ese triángulo, se desgajan tres ríos, afluentes respectivamente del Tajo, Duero y Ebro. Por la cara Este del cerro, hay una profunda hendidura por donde discurre el río Jalón, y a lo largo de élla, están trazados la carretera nacional y el ferrocarril de Madrid a


Zaragoza; de esta carretera, y al pie del cerro, justo en el barrio de la Estación, arranca la carretera nacional de Medinaceli a Pamplona. La Villa está situada casi a mitad del camino entre Madrid y Zaragoza.

Por su situación estratégica, la villa de Medinaceli, construida aliado de la calzada romana que iba de Zaragoza a Toledo, fue en época romana, una ciudad importante, rodeada de murallas que aún se conservan. Posteriormente los árabes hicieron de ella el cuartel general de sus correrías por el Duero. Su caudillo, AImanzor, herido en la batalla de Calatatañazor, murió en Medinaceli, y la tradición señala, que está enterrado en el cerrillo cuarto. Pudiera ser que este orden se cuente en dirección Sur, hacia el nacimiento del Jalón, pues los puestos árabes de vigilancia existentes en Fuencaliente y Benamira señalan la dirección de los campamentos árabes más importantes, al sur


de esta comarca. La Villa fue tomada a los árabes en la Reconquista, por Alfonso VI el Batallador, y un sucesor suyo, Alfonso VIII, creó el Condado de Medinaceli y lo otorgó al Conde de Foix casado con doña Isabel de la Cerda. Este Condado fue cambiado a Ducado por los Reyes Católicos.

Según se desprende del contenido histórico de la Villa, apenas se hurga en su suelo aparecen objetos usados por sus moradores, y así, se han descubierto recientemente, casi a flor de tierra, unos magníficos mosaicos romanos que se conservan en la Villa. Se asciende a Medinaceli desde el barrio de la Estación por una carretera pintoresca, y al llegar al collado que separa la villa de Medinaceli de otro cerro más amplio (la Villa Vieja), se encuentra la ermita del Humilladero, de gran belleza. En ese punto nace otra carretera que se dirige por el Oeste hasta Barahona. A unos pocos kilómetros de esta carretera y a la izquierda, se halla situado el museo paleontológico de Ambrona.


Se sube a la Villa desde el collado, y al entrar en ella, a la izquierda, nos encontramos con el Arco Romano, de triple arcada, único en España. A la derecha de éste está la Hostería, antiguo Albergue de Turismo y uno de los primeros construidos en nuestro país. Desde el puntal donde se asienta la Hostería, se observa un paisaje impresionante. Por el Este el valle de Arbujuelo, tan nombrado en el poema del Myo Cid, por el Norte el valle del Jalón, y hacia el Oeste el valle de Saincona; todos ellos a más de 200 metros de profundidad bajo la cumbre del cerro de la Villa. Otro punto importante de visitar es la Plaza Mayor, de unos cinco mil metros de extensión y de forma casi rectangular. En uno de sus lados está situada la antigua Alhóndiga con típica galería y dos series de arcos; los del piso bajo sirven de pórticos y los del piso superior forman un mirador cubierto y están apoyados sobre esbeltas columnas. Otro lado de la plaza lo ocupa totalmente la fachada del palacio de los Duques, obra del siglo XVI con simétricos balcones y ventanas. En época no lejana tuvo el edificio dos torres gemelas en sus lados.


De interés para el visitante es la Colegiata, con esbelta torre cuadrangular de casi cuarenta metros de altura. Es de estilo gótico con una nave central y dos laterales. En una de las naves laterales hay una reproducción del Cristo de Medinaceli. El Altar Mayor es de estilo barroco y merecen especial mención la sillería del Coro, y las verjas que cierran el Coro y la Capilla Mayor. También es notable en la Villa, el convento franciscano de Santa Isabel que se construyó a expensas de los Duques de Medinaceli, en el que la puerta, sobre todo, es magnífica, adornada con el cordón franciscano. En él tienen su residencia las monjas Clarisas que realizan artesanalmente alfombras de nudo español. Otros monumentos dignos de mención son, el Arco Árabe, junto a la -ermita del beato Julián de San Agustín, franciscano hijo de Medinaceli, y el


Castillo, bajo el cual están las caballerizas árabes, no visitables todavía para el turismo. Tienen un especial encanto sus plazas, calles y callejas, y merece la pena visitar las tres galerías de arte que hay en la Villa, que son, Arco Romano, Plaza de la Iglesia y Plaza Mayor.

Fuentes: http://www.medinaceli.es/


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