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Niebla José A. Rodríguez Conde


Niebla José A. Rodríguez Conde


El silencio no es el fin: es el comienzo. Todo empieza allá donde nadie habla y un leopardo cae de mi boca y una serpiente detiene su caída: el silencio no es el fin: es el amanecer del color, y de las bestias. Leopoldo María Panero.


Me interesa el paisaje domesticado, esa orografía que el hombre ha sabido transformar para hacerla productiva. El paisaje habitado. Las imágenes de este proyecto planea sobre las huellas, el rastro, esos indicios que pueden hablarnos del tiempo reciente en el que existió un entendimiento entre naturaleza e individuo. Imágenes no estereotipadas de una vida rural. En determinadas estaciones del año, en las vegas del Guadiana extremeño, se presenta el fenómeno meteorológico de la niebla. Hay temporadas en las que se hace particularmente persistente, implacable sobre los arroyos, sobre los campos, haciendo invisibles las ciudades o los pueblos. Es entonces cuando salgo a fotografiar los escenarios que sortea el Guadiana a su paso. Desde el punto de vista fotográfico, el fenómeno de la niebla introduce en el paisaje un factor estimulante de lo estético. El campo, ahora, se vuelve lleno de connotaciones, susurra mensajes, matices que con otra luz es incapaz de transmitir. Niebla investiga esa poética visual de lo que queda, detenido, en estas extensiones de vida compartida: los restos de la última jornada de siembra, de la última recogida de frutos, de la última vendimia; aquellos lugares donde las personas jugaron a construir su infancia, donde se enamoraron, allí donde se proyectó un universo particular, una identidad basada en la acción y la contemplación de este paisaje-campo que es habitado. La niebla aporta esa casualidad estética que hace más intenso el mensaje de abandono o semiabandono (no aparecen personas, solo el paisaje que nos cuenta, que palpita). Con la niebla el paisaje o lo que queda de él, junto a las estructuras aún en pie (a veces milagrosamente) del hombre, se vuelve corpóreo, parece mostrarnos un alma. Es ahí donde cobra sentido esta aproximación fotográfica. Niebla pretende un acercamiento al paisaje distinto del que consiguen las imágenes estereotipadas de la naturaleza como reclamo, aquellas imágenes persuasivas que nos brindan visitar el campo como una experiencia vacacional, que nos ofrecen su virginidad como motivo de goce estético-turístico. El proyecto intenta otra aproximación, un conocimiento del paisaje no virgen, espacio enmarcado en el que se descubren los lugares donde se pertrecharon esos encuentros, las sacudidas, los empellones del hombre y su entorno rural. José A. Rodríguez Conde


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


Sin tĂ­tulo 50 x 50 cm 2011


José A. Rodríguez Conde Gibraleón, 1980.


Niebla José A. Rodríguez Conde


Niebla