Page 9

TORRES O LA ONTOESCRITURA DEL “SER” VALDIVIANO

“Yo sé que en todo ser humano se alberga un secreto. Lo que pasa es que la mayoría anda tan lejos de su propio secreto, tan sepultada en sus mecanismos de defensa, que no hay manera de extraer ningún petróleo.” (SALVADOR PÁNIKER)

En el rito romano de la misa se le suplica y se le concede a Jesús, símbolo cristiano del sagrado Ser interno de cada persona, una preciosa plegaria: “una sola palabra tuya bastará para sanarme”. Del mismo modo, una sola imagen autoescogida de entre millones que van conformando el amasijo de mi vida, elegida con mi espíritu más despierto y que simbolice lo mejor de mi historia, es suficiente para justificarla. Una sola y aislada imagen mía bastará para salvarme. Una imagen preciosa del mundo bastará para redimirlo. Porque de los millones de palabras oídas o dichas a lo largo de nuestra vida y de los millones de imágenes que se agolpan infinitamente en nuestra memoria, una o solo algunas (generalmente no exceden más allá de cinco) es la que captura el misterio esencial de nosotros. Las otras son puro inventario, anécdota y mero marco de referencia para impostar o enmarcar esa palabra o esa imagen esencial de nuestras vidas. La desgracia es que la inmensa mayoría de la humanidad muere sin conocer ( porque no sabe quién es y, por tanto, no puede elegir ni darse cuenta) cuál fue aquella palabra específica que yo vine a oír y a decir a este mundo. Incapaces de identificarla, nos vamos a la tumba desconociendo nuestra verdadera identidad. Morimos sin darnos el trabajo de seleccionar –con las muy trabajadas pinzas de la conciencia- esa imagen en donde el escenario del mundo quizá brevemente pudo observar un momento verdadero y eterno, el instante más estelar de nuestra vida, ése, en que se produjo el momento y la acción en donde nuestro paso fue más rutilante y luminoso, ese momento que mejor correspondía a nuestra singular misión en esta tierra. La preocupación por pagar la tarjeta de crédito, averiguar con quien coquetea mi pareja o donde está más barata la carne para el asado del sábado, nos hizo creer cínicamente que al final “todo da lo mismo”, nivelando la paja con el trigo y “botando el agua sucia de la bañera con la guagua adentro”. Es decir, terminamos vulgarizando el misterio de la vida y confundiendo fatídicamente el Ser con el tener, creyéndonos el cuento que “yo soy” ese personaje social que mi club de conocidos me asigna y tomando por real aquello que no es más que ilusión de la matrix, esa que nos ha pensado desde otra parte. Porque la vida no es sus “manifestaciones” de superficie, sino lo esencial y oculto de ella. Y lo esencial es el modelo o idea arquetípica desplegándose en el tiempo. Las cosas no son lo que aparecen sino aquello interno que las hace aparecer. En una palabra, las cosas no son su historia temporal sino que son su Ser intemporal. Las cosas, las personas y las ciudades tienen por tanto un modelo preexistente en una Mente Infinita que las “siembra” en el surco del tiempo. También Valdivia, sus ríos, sus personas y sus calles contienen esas ideas eternas, preexistentes en una Mente infinita que las sembró en el lluvioso surco sur-pacífico del tiempo . Y a Rodrigo Torres –por no se qué misterioso y autoelegido destino le correspondió descubrir – en una imprevista noche volviendo a casa, o en una casual y neblinosa mañana– a boca de jarro, esos discretos, finos, sutiles, esquivos arquetipos divinos.

7

Profile for Rodrigo Torres

Deja vu  

Rodrigo Torres Barriga - Photobook 21 Years of images - Retrospective 1985 - 2006 Published in november 2006 Rodrigo Torres Barriga - Foto...

Deja vu  

Rodrigo Torres Barriga - Photobook 21 Years of images - Retrospective 1985 - 2006 Published in november 2006 Rodrigo Torres Barriga - Foto...

Advertisement