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CONOCIMIENTO

LA CIENCIA DE LA PIEL

INTEGRACIÓN CON LA ERA MOLECULAR Los avances en la biología molecular han encontrado su camino en la práctica clínica de la dermatopatología, y, como fue el caso con la inmunodermatología, en un principio se hacía sólo en muestras de piel fresca o congelada, pero ahora se suele hacer en tejido fijado en parafina. Estas técnicas varían, pero en un principio consistían en la utilización de técnicas de la transcriptasa inversa, a fin de estudiar los procesos infiltrativos de los linfoides de la piel, para determinar la clonalidad de los linfocitos de la biopsia de piel. Esta técnica aumentó el uso rutinario de la patología y la inmunopatología, los cuales se pueden hacer ahora en la misma muestra. Con la ventaja de varios años de experiencia, se ha vuelto evidente que no todas las enfermedades “clonales” de la piel se comporten de forma agresiva o maligna (Figura 4).

F4-A. Lesiones papulares confluyentes en el brazo de una persona joven.

La información clínica combinada con el examen histopatológico de rutina es la base para la correcta interpretación de los datos inmunopatológicos, así como los datos moleculares. No es posible practicar la dermatopatología con un alto grado de especificidad y sensibilidad, a menos que los datos de este último se interpreten en el contexto del anterior, haciendo la CCP de gran importancia. Un desarrollo más reciente y, una vez más, revolucionario, ha sido la capacidad para identificar los genes o productos génicos proteicos específicos en la biopsia de piel, usando la técnica de hibridación in situ. Esta técnica se encuentra en un período de rápido crecimiento, y tiene utilidad en el diagnóstico de diversas infecciones (Figura 5) y tumores malignos.

F4-B. Histopatología de rutina que muestra una colección mixta de glóbulos blancos, principalmente linfocitos, muchos de los cuales son muy grandes y tienen núcleos de apariencia atípica.

Figura 5. Microfotografía que muestra la presencia de virus del herpes simple en los queratinocitos epidérmicos, como se demuestra por hibridación in situ, utilizando una sonda de ADN biotinilado al virus HSV1 y HSV2, que interactúa con una proteína de unión a la biotina para hacerla de color. Es positivo un color azul que representa el núcleo de los queratinocitos, donde reside el virus.

F6- A. Lesiones de la piel en la pared torácica, que corresponden a un adenocarcinoma de mama metastático a la piel.

F4-C. Estos linfocitos atípicos grandes se demuestran mediante la tinción CD30 inmunoperoxidasa. Estudios de genética molecular realizados en esta biopsia demuestran un reordenamiento del gen del receptor de células T. A pesar de la apariencia microscópica, así como el clon positivo, este paciente no ha desarrollado un linfoma y se mantiene por lo demás sano sin ninguna terapia sistémica. Estos hallazgos tipifican la condición conocida como papulosis linfomatoide, y hacen hincapié en la necesidad de una cuidadosa correlación clínica patológica.

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Revista Ciencia CONOCIMIENTO Tecnología número 126

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