Antumapu 50 Años. Cap. 5

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INTRODUCCIÓN

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LA GERMINACIÓN (Pre)Historia de Antumapu: de la Quinta al Campus

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LA ARQUITECTURA Detrás de su forma

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ANTUMAPU Y SU ENTORNO La Evolución del Territorio

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LOS APORTES DEL CAMPUS AL PAÍS Los Aportes del Campus al País

.05

ANTUMAPU PATRIMONIAL El patrimonio material del Campus Antumapu

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NUESTRO PATRIMONIO Y LOS DESAFÍOS FUTUROS



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LOS APORTES DEL CAMPUS AL PAÍS


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LOS APORTES DEL CAMPUS AL PAÍS Roxana Alvarado / Marco Pfeiffer

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El rol intrínseco de las universidades es generar cambios positivos que contribuyan al desarrollo del entorno y el país en el cual se encuentran insertas. En este sentido, las contribuciones de esta Universidad y las disciplinas del Campus escapan más allá de la existencia misma de las unidades académicas que lo componen y muchas de ellas tienen su génesis en la vasta trayectoria de la Universidad de Chile en el país. En este capítulo abordamos el significado del Campus Antumapu desde su aporte al país en el ámbito de las ciencias, las políticas públicas y la formación profesional a través de algunos ejemplos, que no pretenden ser una revisión exhaustiva.

4.1 CAMPAÑAS SANITARIAS Y ERRADICACIÓN DE LA FIEBRE AFTOSA Roxana Alvarado

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a Medicina Veterinaria chilena está indisolublemente unida a la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, siendo la primera facultad de esta área que se establece y desarrolla en nuestro país. Los inicios de la medicina veterinaria en Chile se remontan al ya mencionado Instituto Agronómico en la Quinta Normal, y en específico a la contratación del Profesor Jules Besnard,

eminente zootecnista de la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse, quién se encarga de la creación del Hospital de Veterinaria y de la docencia. Besnard recorre el país y en 1876 realiza un informe para el Ministerio de Hacienda sobre las enfermedades que padece el ganado en el país. Besnard logra aislar el carbunculo bacteridiano y con ello advierte a las autoridades del peligro de consumir carne contaminada, lo que tendría un

enorme impacto sobre la higiene de los alimentos, lo que deriva en la contratación en 1887 de un medico veterinario en la inspección de alimentos. En 1886 se construyen edificios para un laboratorio de vacunas en la Quinta Normal, llegando la primera vacuna de Cheveau, se crea en este lugar el suero anticarbuncloso. La Escuela de Medicina Veterinaria creada en 1915 fue un actor clave


en la formación de los primeros profesionales veterinarios. El año 1927 pasa oficialmente a la Universidad de Chile con la creación de la Facultad de Agronomía y Veterinaria; aquí se forman los médicos veterinarios que serían los encargados de las primeras campañas sanitarias de Chile, como la implementación de la vacunación antirrábica y uso de vacunas y validación del

diagnóstico de la antibrucelósica, acontecidas durante la segunda mitad del siglo XX. Estos profesionales, que hicieron un fundamental aporte en el área epidemiológica, contribuyeron a la erradicación de la Fiebre Aftosa en 1981. La Fiebre Aftosa es una enfermedad viral, altamente contagiosa y con repercusiones económicas

importantes, que afecta a bovinos y porcinos, así como a los ovinos, caprinos y otros biungulados. En una población susceptible, la morbilidad es de casi un 100%, siendo los animales de cría intensiva los más afectados. Su importancia deriva de las implicancias socioeconómicas que origina su presencia, principalmente en los mercados



Los inicios de la medicina veterinaria en Chile se remontan al ya mencionado Instituto Agronómico en la Quinta Normal, y en específico a la contratación del Profesor Jules Besnard eminente zootecnista de la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse

internacionales de animales, productos y subproductos de origen animal, en los perjuicios directos sobre la producción y productividad ganadera, así como, en el gasto público y privado en su prevención, control y erradicación. Debido al gran impacto de la esta enfermedad, a mediados de la década del ‘60 el Gobierno de Chile inició los primeros estudios tendientes a lograr el control y posterior erradicación de la Fiebre Aftosa. Dichos estudios se concretaron en un programa nacional de control, el cual se inicia a fines del año 1969 a través del Ministerio de Agricultura, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fondos nacionales. El avance sostenido en el control y erradicación de la enfermedad en las diferentes regiones del país permitió


a Chile, en enero de 1981, declararse libre de Fiebre Aftosa, siendo reconocido dicho estatus por diversos países y Organismos Internacionales. La acción mancomunada entre gobierno, servicios sanitarios, ganaderos, de la industria farmacéutica veterinaria, los médicos veterinarios, dio como resultado la contención y reducción de la fiebre aftosa en escala nacional y su erradicación de Chile. El logro de la erradicación se explica, por la situación insular de la ganadería chilena; asimismo, por el grado de inmunización de la población bovina tras las campañas de vacunación sistemática oficial, de alta cobertura, organizadas y ejecutadas por el Servicio

Agrícola Ganadero (SAG) con el apoyo sistemático en formación de Médicos Veterinarios por parte de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile. Uno de las principales innovaciones impulsadas por la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile (hoy Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias) fue el desarrollo de un intenso proceso de educación veterinaria, que a partir del problema de la fiebre aftosa se proyectó a la salud animal en general, incluyendo las disciplinas de epidemiología, planificación, administración y economía en las ciencias veterinarias.


UNO DE LAS PRINCIPALES INNOVACIONES IMPULSADAS POR LA FACULTAD DE MEDICINA VETERINARIA DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE FUE EL DESARROLLO DE UN INTENSO PROCESO DE EDUCACIÓN VETERINARIA, QUE A PARTIR DEL PROBLEMA DE LA FIEBRE AFTOSA SE PROYECTÓ A LA SALUD ANIMAL EN GENERAL, INCLUYENDO LAS DISCIPLINAS DE EPIDEMIOLOGÍA, PLANIFICACIÓN, ADMINISTRACIÓN Y ECONOMÍA EN LAS CIENCIAS VETERINARIAS.


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4.2 LA PREOCUPACIÓN POR EL MEDIO AMBIENTE Roxana Alvarado / Marco Pfeiffer

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s en la Universidad de Chile donde surgen los primeros grupos pioneros en el estudio de las ciencias ambientales y la ecología. Las primeras actividades con orientación en la ecología se remontan al laboratorio de Ecología Vegetal a cargo del profesor Edmundo Pisano, quien fuera profesor de la Facultad de Agronomía desde el año 1948 a 1966; en años posteriores y a partir de las investigaciones del profesor y médico veterinario Guillermo Mann se desarrollan estudios de zoología

y ecología mientras Mann fuera director del Centro de Investigaciones Zoológicas de la Universidad de Chile. Pero sin duda uno de los grupos mas fructíferos en cuanto semillero de profesionales de la ecología, fue el establecido hacia fines de la década del 50 en la Facultad de Medicina Veterinaria y liderado por el profesor Francesco di Castri, quién tuvo el apoyo decisivo del entonces rector Juan Gómez Millas y decano de Veterinaria Ramón Rodriguez. Este

grupo estudió de manera sistemática la biología de la fauna de invertebrados del suelo, en especial el grupo Collembola, así como la ecología de las formaciones vegetacionales de clima mediterráneo. El grupo comienza a desmantelarse a partir de la reforma universitaria del año 1968 y cierra sus actividades definitivamente luego de la partida del profesor di Castri tras el golpe de estado de 1973; sin embargo su legado perdura al establecer la primera clasificación bioclimática de Chile publicada en 1976, y a través de


la colonización de sus alumnos de las áreas de la Ecología en otras unidades académicas de la Universidad de Chile, así como también en la Universidad Austral de Chile, Universidad Católica de Valparaiso y Universidad Católica de Chile, solo por mencionar algunas. Una de las contribuciones recientes más notables del Campus Antumapu a las Ciencias del Medioambiente es a partir de la creación de una carrera que pueda abordar de manera íntegra nuevas áreas de desarrollo con un enfoque en el ambiente. Es así como en el año 1996, el ex Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, de la Universidad de Chile, Rolando Chateauneuf Deglin, creó una comisión para que académicos y académicas, propusieran una nueva carrera ante la necesidad de abordar nuevas áreas de desarrollo. En ese marco, se crea una comisión de trabajo encabezada por el Profesor Fernando Santibáñez, quien planteó la necesidad de contar con un nuevo perfil de profesional que pudiera hacer el vínculo y la síntesis entre los saberes de las áreas de agronomía, geografía, urbanismo y economía, para la generación de estrategias y planes de desarrollo sustentable en los territorios. Tras extensos debates, la carrera de Ingeniería Ambiental en Gestión de los Recursos Naturales fue la primera propuesta realizada por la comisión y posteriormente presentada al Consejo Universitario (organismo que reúne a autoridades, decanos y decanas de la Universidad de Chile, representantes del gobierno y representantes gremiales de la institución), el que se aprobó con la nueva denominación Ingeniería en Recursos Naturales Renovables. De esta manera, la Universidad de Chile en el año 1997, bajo la decanatura del Profesor Edmundo


Acevedo y la rectoría del Profesor Jaime Lavados, creó la carrera y el título profesional de Ingeniero en Recursos Naturales Renovables, con la finalidad de integrar y conciliar el desarrollo económico y social, con la conservación del medio ambiente, en un escenario de equidad. La carrera de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, dependiente de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, fue la primera a nivel universitario que abordó la disciplina de gestión y conservación de los recursos naturales desde una perspectiva medio ambiental. En el año 2002, obtuvieron su título profesional los primeros 28 estudiantes que fueron la base de la carrera. Actualmente, la formación universitaria cuenta con la acreditación máxima del Ministerio de Educación y se han titulado cerca de 1000 profesionales, los que se desempeñan en diversas áreas públicas y privadas, contando con un alto

Es en la Universidad de Chile donde surgen los primeros grupos pioneros en el estudio de las ciencias ambientales y la ecología.

índice de empleabilidad. Esta formación universitaria atrae enormemente a los jóvenes postulantes, teniendo una demanda en permanente crecimiento. El Rector de la Universidad de Chile, Profesor Ennio Vivaldi, destacó la visión estratégica de los académicos y académicas, así como las autoridades de la Facultad de Ciencias Agronómicas de crear una formación universitaria de alto nivel centrada en el tema medio ambiental, “en tiempos que aún no se veía tan nítidamente como en la actualidad”, destacando además la importancia de que sea la Universidad de Chile, una universidad pública “que se haga cargo de estas temáticas y problemáticas que son cruciales para el desarrollo sustentable del país”.



04 4.3 LA CARTA NACIONAL DE SUELOS Marco Pfeiffer

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ontar con una cartografía de suelos que permitiera conocer el potencial productivo del país, era esencial para el impulso del sector silvoagropecuario de Chile. Algo que anhelaban los pioneros de estas disciplinas en el país, forjados al alero del Instituto Agronómico en el siglo XIX y la sucesora Facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinarias de la Universidad de Chile, ambos ubicados en la Quinta Normal. Este anhelo nace desde la necesidad de entender el efecto de la erosión sobre la disminución en la producción de granos, que se estaba observando en numerosas localidades del país, particularmente en aquellas provincias que en pocas décadas habían sido despejadas de sus bosques para convertirlas en tierras agrícolas. Es entonces que se señala la necesidad de cuantificar, mediante el uso de cartografía, el potencial productivo de los terrenos y

la susceptibilidad de los mismos a los efectos de la erosión. Bajo el liderazgo de Manuel Rodríguez Zapata, se inicia la tarea de levantar una Carta Nacional de Suelos, comenzando uno de los períodos más fructíferos en la cartografía y reconocimiento de suelos del país, con profesionales expertos mayoritariamente formados en la Universidad de Chile, quienes en poco más de 20 años (1942 a 1964) fueron capaces de levantar, en arduas campañas de terreno, cerca de 128.000 km2 a una escala de 1:250.000, esto es, alrededor del 70% de la cartografía oficial de suelos con que cuenta el país hoy en día . Es interesante destacar que estos grupos de profesionales fueron liderados por académicos de la Universidad de Chile, una doble función entre un servicio del Estado y la Universidad que se daba en casi todas las disciplinas y que se vio


ESTOS GRUPOS DE PROFESIONALES FUERON LIDERADOS POR ACADÉMICOS DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE, UNA DOBLE FUNCIÓN ENTRE UN SERVICIO DEL ESTADO Y LA UNIVERSIDAD QUE SE DABA EN CASI TODAS LAS DISCIPLINAS Y QUE SE VIO IMPULSADA POR UNA SERIE DE CONVENIOS DE COLABORACIÓN ENTRE LA UNIVERSIDAD Y ORGANISMOS ESTATALES BAJO EL RECTORADO DE JUAN GOMEZ MILLAS.


impulsada por una serie de convenios de colaboración entre la Universidad y organismos estatales bajo el rectorado de Juan Gomez Millas. Dentro de los personajes más notables de esta época están en orden cronológico Manuel Rodríguez Zapata, Carlos Díaz-Vial, Alberto Valdés Fabres, Mario Peralta Peralta y Sergio Alcayaga Casali, todos ellos con estudios de postgrado en los EEUU y pasantías en el programa de Conservación de Suelos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Rodríguez Zapata, puede ser considerado el padre de la Conservación de Suelos del país, y durante esa época fue jefe de la sección Conservación de Suelos del Ministerio de Agricultura de Chile y a la vez profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile. Carlos Díaz Vial, además de participar en múltiples campañas de mapeo de suelos, publicó numerosos y extensos trabajos que daban cuenta de la compleja relación de los suelos y el paisaje; muchos de estos los realizó en conjunto con dos investigadores

vinculados a la FAO, Ray C. Roberts y Charles Wright. Los resultados de estos trabajos, junto con los de uso de suelos, sistematizados a nivel nacional en el proyecto aerofotogramétrico PAF, darían cuenta del escaso aprovechamiento de los suelos de calidad y servirían de insumo para la implementación de la reforma agraria y los planes de desarrollo agrícola asociados. El último impulso destacable en el desarrollo de la cartografía de suelos en el país se da entre 1966 y 1981, principalmente gracias a la firma de un convenio con la FAO (1964) y a la creación del Departamento de Agrología en el SAG (1969), liderado por el profesor Alberto Valdés, donde se realizó una mejora en el nivel de detalle de los proyectos, así como una expansión del área reconocida. En los años venideros, si bien se realizaron algunos esfuerzos, estos fueron acotados, debido al escaso financiamiento entregado por el

Estado para estos propósitos, por lo que hasta el día de hoy aún se está lejos de completar la Carta Nacional de Suelos propuesta en 1942, contando solo con un 24,5% de la superficie del país cubierta con cartografía de reconocimiento. Destacable es el hecho que estos trabajos de cartografía permitieron conocer la gran cantidad de suelos volcánicos presentes en Chile, realizándose por tal motivo el Sexto Congreso Internacional de Clasificación de Suelos entre Chile y Ecuador, siendo el Campus Antumapu la sede Chilena. Este Congreso culminó con la aceptación de un nuevo Orden de suelos para los suelos derivados de cenizas volcánicas: los Andisoles. Hoy, la ciencia del suelo vive un nuevo impulso en el país y en el mundo, principalmente asociado a los centros de investigación, cuyos avances dan cuenta de los diversos servicios ecosistémicos y funciones del suelo, entregando argumentos y razones suficientes para terminar esta tarea aún inconclusa.



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4.4 RECUPERANDO EL SECTOR FORESTAL Roxana Alvarado

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n los inicios de la colonización de Chile los españoles introdujeron la costumbre europea de utilizar los suelos forestales para la agricultura y ganadería, la instalación de entidades poblacionales, la construcción de caminos y la explotación maderera, aplicando la tala rasa y el empleo del fuego para la limpia de los terrenos con vegetación nativa. A ello se agregó posteriormente el uso de esos suelos para facilitar la producción minera. Esta situación se fue incrementando con el transcurso de los años, llegándose al hecho que, entre los mediados de los siglos XIX y XX, fueron arrasadas alrededor de 20 millones de hectáreas de bosque nativo, lo que corresponde a una extensión superior a las actuales existencias de este recurso natural renovable.

El empleo irracional de los suelos forestales llevó a un grave proceso de erosión en una magnitud significativa de terrenos entre el Norte Chico y la Patagonia, que fue generando una fuerte alarma pública por los impactos ambientales que se evidenciaron, junto a la pasiva actitud de las autoridades públicas, no obstante la denuncia constante de los expertos nacionales y extranjeros en la materia. Una constancia de ello se refleja en la realización de la Primera Asamblea Forestal Nacional en 1942, en las Salas de Conferencias de la Universidad de Chile en Santiago, organizada en conjunto con la Sociedad de Amigos del Árbol. Este evento, que se considera como el primer congreso sobre ciencias forestales efectuado en Chile, y tal vez en Sudamérica, se expusieron 52 ponencias que describieron el estado y perspectivas


del bosque chileno, expuestas por los científicos y profesionales que se consideraban en esa época como las personas más preparadas en la materia, para informar sobre la tragedia que se evidenciaba por los abusos y abandonos que prevalecían sobre los ecosistemas forestales.

En el año 1952 nace la carrera de Ingeniería Forestal en la Universidad de Chile, formando profesionales que liderarían por sus aportes en el desarrollo del área.

A lo anterior se suman los informes de diversas misiones internacionales, principalmente de la FAO y del Servicio Forestal de EE.UU., que concurrieron a Chile a partir del término de la Segunda Guerra Mundial, con la misión de evaluar el estado de los recursos forestales, planteándose en todas ellas la urgente necesidad de la dictación de una ley forestal y la creación de un servicio público que se responsabilizara de la aplicación de las medidas necesarias para rectificar el notable abandono de las riquezas forestales. Como consecuencia de lo anterior, se crea en 1952 en el país la primera Carrera de Ingeniería Forestal, bajo la dependencia de la Facultad de


Agronomía de la Universidad de Chile. Esta entidad que, en 1960 se transformó en la Escuela de Ingeniería forestal, y luego en 1972 en la Facultad de Ciencias Forestales, cumplió un importante rol en el quehacer forestal nacional, con la formación de profesionales que luego lideraron los procesos que llevaron a Chile a un importante reconocimiento internacional, por sus aportes en la recuperación del bosque nativo,

la reforestación masiva de áreas degradadas, la creación de industrias, la constitución de un sistema de áreas silvestres protegidas, la defensa contra los incendios forestales y, en general, las bases para el futuro desarrollo sectorial. En el plano institucional, los ingenieros forestales del Universidad de Chile participaron activamente en 1969 en la creación de la Corporación

de Reforestación, organismo que luego, en 1973, se transformó en la Corporación Nacional Forestal, cuyo fundador y primer Director Ejecutivo fue el Profesor Guillermo Julio Alvear, al cual le han sucedido hasta la presente fecha otros 10 ingenieros forestales de la Universidad de Chile, entre las 13 personas que han ocupado esta posición.



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4.5 LA EXPORTACIÓN DE FRUTA CHILENA Roxana Alvarado

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as reformas radicales en la economía chilena tras el golpe militar de 1973 permitieron ventajas competitivas para la exportación frutícola. A éstas se sumaron las condiciones favorables de las características climáticas y la contraestacionalidad respecto del hemisferio norte. La exportación de frutas a mercados internacionales implicó contar con una estructura y dinámica del sector frutícola chileno que se puede dividir en cuatro partes: la producción, la calidad, la comercialización y la distribución, incluyendo el transporte y el almacenamiento en frío. En todas estas áreas hubo que desarrollar conocimientos científicos que permitieran generar productos de alta calidad y que a pesar de la distancia de destino mantuvieran sus atributos. Si bien el boom de la exportación frutícola se expresó con

fuerza a fines de la década de los ‘70, este fue resultado gracias a políticas impulsadas en la década de los ‘60. Una de ella, fue la significativa inversión encabezada por el Estado a través del Plan de Desarrollo Frutícola impulsado por Eduardo Frei Montalva en 1968, que facilitó los avances tecnológicos dentro del sector. Asimismo, en el contexto de la Alianza para el Progreso impulsada por el Gobierno de los Estados Unidos, bajo las administraciones de los presidentes John F. Kennedy y Jorge Alessandri Rodríguez, el primer Plan Chile – California, denominado “Ayuda para el Desarrollo”, estableció una cooperación técnica en áreas tan variadas como la agricultura, educación, gestión de recursos hídricos y transportes.


La implementación del Plan permitió el inicio del denominado “Convenio”, entre el Sistema de Universidades de California y la Universidad de Chile, en el año 1965. Este convenio fue financiado por la Fundación Ford y permitió un nutrido intercambio académico entre ambas casas de estudio, a través del envío de profesores a la Universidad de Chile y el de alumnos a la Universidad de California Davis. Gracias al intercambio académico entre ambas casas de estudio y a la formación de un conjunto de estudiantes chilenos en postgrados de ciencias agrícolas, conocidos más tarde como los “Davis Boys”, se logró consolidar una base científica en la que se sustentaría la posterior expansión de la exportación frutícola. Uno de los académicos más reconocidos en Chile y a nivel internacional por sus aportes en el desarrollo de esta industria es el Profesor Luis Antonio Lizana. Actualmente, en la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, permanecen y se desarrollaron investigaciones y formación de profesionales altamente calificados en áreas como Manejo, Calidad y Fisiología Postcosecha de Frutas; Frutales Menores, Manejo de Producción y Postproducción de Frutales, entre otros.


04 4.6 CREACIÓN DEL LABORATORIO DE FARMACOLOGÍA VETERINARIA (FARMAVET) Roxana Alvarado

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esde su creación, en el año 1996, el Laboratorio Farmavet estableció una línea de investigación enmarcada fundamentalmente en las buenas prácticas en el uso de antimicrobianos en animales de producción, abordando aspectos farmacocinéticos, el vínculo con la salud pública y con la resistencia bacteriana. El Laboratorio fue acreditado por el Instituto de Normalización de Chile en el año 2002, validado según normativas internacionales. Posteriormente, el año 2011 se consolida el Laboratorio de Farmacología Veterinaria, Farmavet, de la Facultad de CienciasVeterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, convirtiéndose en el primer centro del país capaz de realizar análisis confirmatorios de dioxinas en alimentos de origen animal. El Laboratorio permite detectar contaminantes y evitar su consumo, apoyando las políticas de Salud Pública relacionadas con la inocuidad alimentaria y contribuir con el sector exportador en el cumplimiento de los exigentes estándares de los mercados internacionales. Farmavet cumple con la labor del análisis confirmatorio de dioxinas y sus congéneres de los alimentos de origen animal para la población humana. Antes de la existencia de Farmavet, los controles debían efectuarse en el extranjero. La creación de este laboratorio está inserta en la misión de la Universidad de Chile de apoyar la excelencia profesional y la investigación, además de cooperar con las políticas de salud pública y con las necesidades inmediatas de los sistemas de producción animal, así como con los exportadores que se enfrentan a estándares internacionales cada vez más exigentes.

El proceso de construcción de este proyecto implicó una inversión de un millón 480 mil dólares en infraestructura, equipamiento de alta tecnología y formación de altos profesionales. Actualmente, Farmavet atiende a más de 20 empresas del país y es el Laboratorio de Referencia del Servicio Nacional de Pesca, basado en la detección de residuos de medicamentos de uso veterinario y contaminantes químicos en los salmones de exportación. Para el Servicio Nacional Agrícola Ganadero, SAG, los servicios de Farmavet se basan en el análisis de muestras de carne de cerdo, aves, bovinos y ovinos, además de miel y salmones, para la detección de residuos de medicamentos de uso veterinario y contaminantes químicos en los animales de exportación.



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4.7 EL SISTEMA NACIONAL INTEGRAL DE AREAS PROTEGIDAS Roxana Alvarado

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esde los inicios de la Ingeniería Forestal, sus profesores, estudiantes y egresados abogaron con entusiasmo y pasión, no obstante la indiferencia de las autoridades públicas, por el reconocimiento del rol del bosque nativo como un sustento fundamental de la conservación de la naturaleza y, también, por la ineludible necesidad de iniciar la recuperación del notable deterioro histórico de este valioso recurso. Fueron innumerables los estudios realizados al respecto, como así también los trabajos efectuados en la creación de Parque Nacionales y Reservas Forestales, la evaluación de las funciones y servicios del bosque nativo y en la repoblación de bosques con especies autóctonas. Esta labor fue reconocida en la década de los setenta por el Ministerio de Agricultura, concretándose en 1980 con la petición a la Facultad de Ciencias Agrarias Forestales y Veterinarias para que propusiera las bases técnicas,

fundamentadas científicamente, para lo que debiera ser el esquema para la protección de las áreas silvestres que debería ser administrado por la Corporación Nacional Forestal. Los resultados de la propuesta llevaron definitivamente, en 1984, a la creación del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE). También se recogió del Informe de la Facultad la recomendación, como referencia oficial, el protocolo para la evaluación de la representatividad ecológica de las áreas existentes en 1983 y para las que debieran instalarse hasta el año 2006. Entre 2008 y 2015 el Gobierno de Chile desarrolló el Proyecto “Creación de un Sistema Nacional Integral de Áreas Protegidas para Chile: Estructura Financiera y Operativa”. El Proyecto fue ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente y cofinanciado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como


agencia de implementación. Su objetivo fue contribuir a la creación e implementación inicial de un Sistema Nacional Integral de Áreas Protegidas financieramente sustentable. En este contexto, a la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza también le ha correspondido una contribución relevante. Desde el inicio del SNASPE hasta la fecha, los académicos y egresados de Forestal han hecho diversos aportes en el área de la investigación y en la formación de profesionales para fortalecer el Sistema Nacional Integral de Áreas Protegidas, siendo los más

actuales el “Programa de Formación de Guardaparques Instructores y Guardaparques”, realizado en el período 2015-2016; también el Manual para el Monitoreo de los Humedales Insertos en el SNASPE y, también, entre otras contribuciones, el Taller sobre Validación de un Protocolo de Monitoreo base para Humedales. En la presente fecha, el SNASPE cuenta con 41 Parques Nacionales, que suman 13.193.677 ha; 46 Reservas Nacionales con 5.388.733 ha y 18 Monumentos Naturales con 34.356 ha. En total, son 18.616.766 ha administradas por CONAF.




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4.8 LA MEDICINA VETERINARIA ESPECIALIZADA EN ANIMALES DE COMPAÑÍA Roxana Alvarado

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i bien ya en 1918 se abrió la primera clínica de animales “Dolores Pinto”, esta solamente tenía funciones asistenciales, ya que no existía la enseñanza de clínica de animales menores en aquella época. Fue en 1928, con la llegada del Dr. Luis Schmidt Herman a la Universidad que se inicia la docencia en animales menores, la que sin embargo tendrá un rol secundario con respecto a los animales mayores de interés pecuario. Es recién a fines de los años ‘80 se conformó la Sociedad de Médicos

Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales (MEVEPA). Una agrupación que reunía a profesionales del área pertenecientes a las universidades estatales interesados en la medicina de animales pequeños, siendo uno de los primeros hitos en la conformación de un área especializada en mascotas. En el año 1998, la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile (Favet) crea el programa “Título de Profesional Especialista en Medicina de Animales

Pequeños”, con una duración de dos años y enfocado específicamente a la salud de las mascotas, siendo el único programa académico especializado en el área a nivel nacional. Desde el año 2000, Favet crea una serie de Diplomas enfocados en los animales pequeños, alcanzado en la actualidad 6 y que abordan la homeopatía, Imagenología, kinesiología, manejo del dolor, entre otros. Asimismo, durante la década del 2000 inició el funcionamiento del Hospital


Clínico Veterinario de la Universidad de Chile con la misión ser un centro de referencia de la medicina veterinaria de animales pequeños, ofreciendo un servicio médico veterinario integral a cargo de profesionales con formación de postítulo y con reconocida experiencia en el área. Asimismo, abrieron sus puertas el Hospital Clínico ubicado en Favet y otro en la comuna de La Pintana. Se proyecta para el año 2022 la apertura de un nuevo Hospital en la comuna de La Reina. Antes de estos hitos en la medicina veterinaria, la profesión estaba orientada en un 90% en la producción animal y un 10% en medicina de animales pequeños. Mevepa y la especialización de la Universidad de Chile, permitieron asentar las bases científicas y profesionales de la medicina orientada a los animales de compañía, siendo precursores de los debates sobre la relación entre ser humano y animal, poniendo en el centro la preocupación por el bienestar y el derecho animal, entendido éste como “sujetos no humanos (animales) titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente”. Tras 20 años de desarrollo, la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias cuenta con especialistas en las áreas de oncología, nutriología, bienestar animal, medicina respiratoria, gastroenterología, dermatología, ortopedia, traumatología, cuidados intensivos, oftalmología, entre otros.


LA ESPECIALIZACIÓN PERMITIÓ ASENTAR LAS BASES CIENTÍFICAS Y PROFESIONALES DE LA MEDICINA ORIENTADA A LOS ANIMALES DE COMPAÑÍA, SIENDO PRECURSORES DE LOS DEBATES SOBRE LA RELACIÓN ENTRE SER HUMANO Y ANIMAL, PONIENDO EN EL CENTRO LA PREOCUPACIÓN POR EL BIENESTAR Y EL DERECHO ANIMAL.



04 4.9 LA DEFENSA CONTRA LOS INCENDIOS FORESTALES Roxana Alvarado

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n los comienzos de la década de 1960 la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad de Chile incorporó a su Plan de Estudios un moderno programa orientado a la Protección contra los Incendios Forestales, con el propósito de formar los profesionales necesarios para cubrir esta área, en esa época carente de especialistas, y agravada por la inexistencia en el país de sistemas para prevenir y combatir ese importante factor de destrucción de los recursos forestales. La cátedra establecida al poco comprobó su validez, porque luego empezó a ser replicada en la mayoría de las escuelas de ingeniería forestal de Chile y también en una importante cantidad de países latinoamericanos. Desde la cátedra de incendios forestales se impulsó un importante programa de investigaciones que se ha mantenido hasta la presente fecha, acompañado de una potente línea de asistencia técnica para apoyar a los organismos públicos

y empresas relacionados con el sector forestal chileno, la que se fue extendiendo a la mayoría de los países latinoamericanos, a través de convenios con agencias internacionales tales como la FAO, OEA, AECID, AID, BID, GTZ, por mencionar a las más relevantes. Ello estuvo avalado por el reconocimiento a la calidad que se logró en el establecimiento del sistema chileno de protección contra los incendios forestales. Un hito importante constituyó en 1967 la formulación del Plan Nacional de Protección contra Incendios por parte del Ministerio de Agricultura, proceso que fue liderado por el profesor Guillermo Julio, y que condujo a la División Forestal del Servicio Agrícola y Ganadero a crear un Departamento especializado en la materia, que pasó a asumir la responsabilidad de conducir las tareas de prevención y combate del fuego. El Programa Nacional de Protección pudo implementarse gracias al apoyo

financiero de los Gobiernos de Francia y Canadá, que aportaron entre 1967 y 1970 alrededor de cinco millones de dólares de esos años.. La tarea de investigación y asistencia técnica antes señalada se canalizó, a los comienzos de la década de los 90’, en el Laboratorio de Incendios Forestales, dependiente del Departamento de Gestión Forestal y de su Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza. Desde esta unidad se formuló en el año 1993


el Proyecto Kitral, sobre Prognósis y Gestión en el Control de Incendios Forestales, cuya ejecución fue financiado por el Sistema de Proyectos FONDEF, a través del cual se integró la investigación realizada en los 30 años anteriores, con el propósito de establecer un mecanismo de apoyo a las decisiones conyunturales y estratégicas requeridas en la lucha contra los incendios, y que incluye herramientas que facilitan el pronóstico, simulación y control de la ocurrencia de focos de fuegos en terrenos rurales. El Sistema

Kitral permite además evaluar los daños e impactos de los incendios, y establece las bases para respaldar los lineamientos políticos y estratégicos requeridos en la materia, junto a los esquemas específicos de planificación, organización e información necesarios a considerar en las diversas tareas y acciones relativas a la prevención y el combate del fuego.


04 4.10 CHILE COMO UNO DE LOS GRANDES PRODUCTORES MUNDIALES DE VINO Roxana Alvarado

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a historia del vino chileno está estrechamente relacionada con la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, quienes ante las ventajas climatológicas de Chile hicieron posible que la industria vitivinícola se desarrollara, pasando de una producción artesanal a una importante industria a finales del siglo XIX. Desde sus inicios la vitivinicultura chilena fue controlada por sectores de la oligarquía, pero a fines del siglo XIX, esas familias empezaron a contratar a expertos, administradores y enólogos franceses para administrar las viñas y los diferentes procesos de la producción, pues Chile aún no contaba con especialistas chilenos o chilenas .

Las crisis en el país y en gran parte del mundo durante el siglo XX, como la ley de alcoholes que prohibió la plantación de viñedos y los trasplantes de viñas en Chile o el cierre de las importaciones de la maquinaria vitivinícola debido a la Segunda Guerra Mundial, fueron situaciones que afectó fuertemente a la industria. La recuperación de la industria vitivinícola chilena comenzó con el fin de la ley que prohibió los viñedos en 1974 y que continuó durante la década de los ochenta, con la instalación de nuevas tecnologías en la producción de vino. Fue en la década de los ‘90 que la industria vinícola chilena cambia su sistema de producción: llegan al

país las cubas de acero inoxidables; se comienza a producir vinos más modernos, frescos y aromáticos; comienzan a importarse muchas barricas para envejecer los tintos y; se comienza a diferenciar muy bien lo que son las cepas. Hay una reconversión presionada por la demanda del mercado internacional. Para seguir avanzando en dicho objetivo, las cepas más importantes producidas en Chile, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Merlot, Chardonnay, Carmenère Pinot Noir y el Syrah, tienen como destino 109 países del mundo. No obstante, los destinos más destacados del flujo de exportaciones chilenas corresponde a 30 países, que representan el 95% del total de las exportaciones chilenas



de vino. Éstos son: Argentina, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, México, República Dominicana, Uruguay, Paraguay, Venezuela, República de Corea, Vietnam, Hong Kong, China, Japón, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Holanda, Finlandia, Francia, Reino Unido, Suecia, Suiza, Irlanda, Polonia, Canadá, Estados Unidos y Rusia. Es en este contexto, que la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, a través de su Departamento de Agroindustria y Enología ha realizado un reconocido aporte orientado a las técnicas y procedimientos que le agregan valor a los vinos chilenos. El Departamento es heredero de una larga tradición que comienza mediados del siglo XIX con la creación del Instituto Agrícola de Chile (más tarde llamado Instituto Agronómico), el cual, ya en 1910, impartía el ramo de “Tecnología de los Alimentos”. La enseñanza de la enología, aún más antigua, se inicia con el establecimiento, en 1842, de la célebre Bodega de Licores Quinta Normal. En 1927, ambas entidades son traspasadas a la Universidad de Chile, institución que en 1981, crea un Departamento para abarcar las áreas de agroindustria y enología. Las investigaciones realizadas abordan las áreas de Microbiología enológica, en la que se evalúan y seleccionan los fermentos destinados a la producción


de vino y vinagre; el estudio de los factores agronómicos y climáticos que influyen en la producción vitivinícola y el análisis de procesos, tratamientos y aditivos utilizados en la elaboración de vinos. La investigación científica de la Universidad de Chile ha permitido consolidar un vino de calidad mundial, que hoy es reconocido internacionalmente por sus atributos y diversidad.


04 Referencias Consultadas Capítulo IV

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