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ES LA ATENCIÓN, ESTÚPIDO Bernardo Huberman, director del laboratorio de Computación Social de HP en Palo Alto, explica que la capacidad de atraer y mantener a otros es la moneda de cambio que determina el éxito (o no) en Internet.

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e la física teórica a las redes sociales. El recorrido profesional –y geográfico– de Bernardo Huberman es singular. Argentino, graduado en Física en la Universidad de Buenos Aires en 1966 –un año después, dejó la Argentina–, se doctoró en la misma disciplina en la Universidad de Pennsylvania. Senior HP Fellow y director del laboratorio de Computación Social de Hewlett-Packard en Palo Alto, Estados Unidos, es también profesor de la Universidad de Stanford y tiene 24 patentes registradas en ese país. Antes de ingresar en HP, había trabajado en el Xerox PARC, también de Palo Alto. Si bien sus investigaciones comenzaron en el campo de la física, en los últimos tiempos, su interés se volcó progresivamente al fenómeno de Internet. “Hacía física teórica pero empecé a usar computadoras a finales de los ’80, para hacer simulaciones, y comencé a interesarme mucho en el tema de redes. Después, apareció la Web y sentí que tenía una gran oportunidad para estudiar el comportamiento de la gente en su interacción con la tecnología”, explica quien también es autor del libro “Las leyes de la Web: patrones en la ecología de la información” (2001), publicado por MIT Press. Hoy, está a cargo de un laboratorio que se caracteriza por la heterogeneidad. “Es muy interdisciplinario: tengo economistas, sociólogos, físicos y gente de la computación. No sólo quere m o s entender todo lo que sucede alrededor de Internet, sino hacer cosas útiles. El valor agregado ya no viene del hardware, sino de los servicios que se ponen encima y a partir de la interacción de una enorme masa de gente que se comunica entre sí”. Huberman dice estar muy interesado en qué hace que la gente preste atención. “Prestar atención”, en español, es una construcción extremadamente interesante porque la atención nunca se fija mucho tiempo en algo. En cambio, en inglés, es “pagar atención” (“pay attention”). El hecho es que, en Inter-

n HP Bernardo Huberman.

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net, una de las principales monedas con las que se “paga” es la atención. En su trabajo “Una paradoja de la perseverancia”, Huberman y Fang Wu, investigador de HP Labs, analizaron unos 10 millones de videos subidos a YouTube. Concluyeron que, si bien se piensa que la perseverancia es clave para captar la atención, eso no sucede en este “ambiente”. Cuantos más videos un individuo sube, menos probable es que alcance popularidad entre los usuarios. “Esta paradoja, como buena paradoja, no tiene una explicación clara. La calidad puede aumentar con la persistencia pero no el éxito. Cuando algo deja de ser novedoso, decae. Y la gente sobreestima sus posibilidades: no tiene en cuenta que sus p robabilidades son muy bajas. La misma razón por la que alguien sigue comprando billetes de lotería cuando podría invertir ese dinero en otra cosa”. En otro trabajo, Huberman analiza el fenómeno de la Web 2.0 (en sitios como Digg o YouTube), donde el contenido agregado por el usuario (crowdsour cing) se convirtió tanto en mecanismo de publicación como de consumo de información. La investigación revela que la tendencia a seguir participando se incrementa a medida que más contribuyen. Y, allí, la motivación parece jugar un rol esencial: quienes no reciben atención (comentarios, calificaciones) tienden a interrumpir sus aportes, mientras que quienes sí lo logran lo hacen cada más asiduamente, en un circuito que se retroalimenta. “El problema de la atención se estudia desde hace 50 años, desde psicólogos hasta economistas. Lo que no se había hecho, porque no había manera de medirlo, era tomar la experiencia de un millón de personas con respecto a algo y ver cómo, de repente, cambian de opinión”, explica. “Lo único escaso, por lo que todos peleamos, es la atención de otros. Los científicos se pelean para que otros científicos lean sus trabajos. En los medios, en las redes sociales o en Wikipedia, pasa lo mismo”, agrega. Huberman se manifiesta apasionado por el suceso de sitios de noticias como Digg, al que también toma como base de información para sus estudios y modelos predictivos, como el que diseñó junto con otro investigador del Social Computing Lab, Gabor Szabo, y que permite predecir la popularidad del contenido agregado por un usuario a un sitio determinado. A través de la medición del efecto logrado durante las dos primeras horas de “subido” a Digg un determinado contenido, el modelo es capaz de predecir su dinámica durante los siguientes 30 días. El investigador asegura que el estudio de la atención tiene aplicaciones concretas para HP, dado que la interacción con el usuario sucede cada vez más a través de la Web. “Vendemos miles de millones de

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Un trabajo de Bernardo Huberman, junto al también miembro de los HP Labs Dennis Wilkinson, encuentra que los artículos de mayor calidad en Wikipedia se distinguen por una mayor cantidad de ediciones y de editores. La investigación busca rechazar la idea de que la calidad no necesariamente mejora con una mayor colaboración. Según los investigadores, en la enciclopedia online se percibe una clara correlación entre cantidad de ediciones a un artículo, cantidad de editores y la calidad del mismo y el sistema de “moderación distribuida” usado en Wikipedia demuestra ser muy eficiente. Entre las razones que esgrimen, están la facilidad de uso de la interfaz wiki, el énfasis de la comunidad “wikipediana” en la coordinación y las políticas que favorecen la cooperación y la participación de los usuarios. Las investigaciones del laboratorio de Computación Social pueden encontrarse en http://www. hpl.hp.com/research/scl/.

El poder de la colaboración en Wikipedia

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/ / / / / / “La gente sobreestima sus posibilidades. Es la misma razón por las que se sigue jugando a la lotería, cuando podría usar mejor ese dinero”.

dólares en HP.com, pero, ¿qué ponemos en el sitio? Eso es importante porque hay un tiempo de atención limitado. Hicimos un estudio enorme para relevar el comportamiento de los visitantes. Cosas que parecen superficiales, como poner un link en un lugar o en otro, puede ser decisivo”, detalla. Su fascinación por las redes llegó a Twitter, que fue campo de investigación para el paper que publicó a principios de año, “Redes sociales que importan: Twitter bajo el microscopio”, junto con Daniel Romero, del Centro de Matemática Aplicada de la Universidad de Cornell, y Wu. Postulan que las redes sociales no reflejan las interacciones reales y que se puede encontrar una red oculta de conexiones más allá de la “declarada”, poblada de contactos con los que raramente se establecen diálogos. “Hay una sobreestimación de los contactos. La gente tiene cientos pero, en los hechos, su capacidad para prestar atención es muy limitada. Si uno logra observar con quiénes se contacta realmente, resulta sorprendente cuán pocos son”, expresa. La evolución de las redes sociales y tecnologías como el geotagging (incorporación de referencia geográfica en datos de cualquier tipo, como fotos) ocupan la mente de Huberman, quien considera que este tipo de aplicaciones se desplazarán rápidamente “hacia los móviles, que serán la interfaz principal en el uso de las redes sociales y que tendrán que adaptarse a esa plataforma”.  Bruno Massare.

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Es la atención, estúpido